Dice Elias Canetti en "Masa y Poder": "El hombre elude siempre el contacto con lo extraño. De noche o a oscuras, el terror ante un contacto inesperado puede llegar a convertirse en pánico. Ni siquiera la ropa ofrece suficiente seguridad: qué fácil es desgarrarla, qué fácil penetrar hasta la carne desnuda, tersa e indefensa del agredido". Y agrega adelante: "Todas las distancias que el hombre ha creado a su alrededor han surgido de este temor a ser tocado". La masa cerrada se caracteriza por su capacidad de crecimiento limitado y su estabilidad, ya que se configura mediante límites y tiene una mayor capacidad de perdurar. La masa abierta, por otro lado, busca un crecimiento ilimitado y es más vulnerable a la desintegración. Ambas masas tienen características y comportamientos distintos que influyen en su dinámica y poder en la sociedad.
Existen espacios cerrados, no solo como refugio frente al asedio, al entorno que no dominamos, lo tomamos siempre como refugio. La tienda de Karen pese a ser un lugar público, es un espacio cerrado. Como todo espacio de interacción social tiene un manejo del poder, de los liderazgos y una manera en que su colectivo acepta la formas y reconoce sus miembros, unas reglas tacitas. Este pequeño lugar que atiende Karen tiene un manejo de poder muy particular, cargado de simbolismos y códigos.
Para Michel Foucault, el poder no es una cosa que se posee (como el Estado o el dinero), sino una relación y un ejercicio omnipresente que circula en todo el tejido social. No es solo represivo, sino "productivo": crea saberes, discursos, comportamientos y modos de vida, definiendo lo que es "normal". Se ejerce en red (microfísica del poder) y genera resistencia. El poder en este lugar se distribuye en ciertos clientes privilegiados, quienes escogen los espacios, la música y los discursos. Así es en todas partes. La tienda de Karen es un lugar de evasión, de excepción, de relajamiento y en cierta manera de anarquía. Por eso en ocasiones nos miran como enfermos, alcohólicos en el mejor de los casos, para no hablar de otros mecanismos de evasión muy comunes en este lugar.
No son más de cuatro mesas y aprovechando el espacio: Muchas sillas. La distribución es clave y cada uno de los clientes busca su lugar. El espacio aquí es una marca. Karen tiene el poder de veto. Al fin y al cabo es la dueña, el poder supremo siempre es necesario, pues alguien tiene que imponer el orden.
Últimamente los temas se repiten, se oye la misma música y de alguna manera el entorno decae, por cansancio. Byung-Chul Han, refiriéndose a la sociedad del cansancio, se expresa que nuestra sociedad del rendimiento, del cansancio, es una en la que “cada uno se explota voluntariamente a sí mismo, creyendo que así se está autorrealizando”, creo que aquí escapamos a través de la búsqueda de evasiones elusivas. Así pasa en este espacio cerrado. Inventarse a partir de los elementos del desastre no es fácil. Este lugar me ha permitido relatarme y creo que no se me olvidará nunca. La Mona, Siko, Carolina, Juan Pablo, Karen, Joaquín, Oliverio, Marcel, doña Rosa, Guillermo, Felipe, Juan Carlos, Zapata, los Mateos, Federico, mi amiga la periodista, su hijo...en fin una fauna social inolvidable, una sinfonia social muy atemporal y que se olvidará pronto como todo, se morirá inexorablemente. Seremos un vano recuerdo que se diluirá con el tiempo, como todo lo pasajero.
Está claro que los seres humanos son predecibles en su totalidad. Por ello toda relación termina aburriendo. El amor apaionado dura muy poco, se vuelve un acuerdo tácito de intereses alrededor de particulares formas de entender la vida. Lo mismo pasa en estos sitios. Nos conocemos demasiado y por ello nos aceptamos de alguna manera. Recuerdo que el el mundo inquietante y audaz del País de las Maravillas fue creado por Lewis Carroll en 1865. Sucede cuando la niña Alicia cae por un agujero que la lleva a otro espacio de belleza singular poblado por humanos y criaturas antropomórficas. Allí están desde el Conejo Blanco y el Gato de Cheshire, hasta el Sombrero o la Reina de Corazones. Un relato donde la lógica, la razón y el sentido común juegan un papel esencial que se presta a metáforas y alegorías, con un aire de zozobra amenazante. Creo que esta tienda pueda algun adquirir un carácter simbolico. Quedarán los relatos y las anedoctas. La ficción remplazará a la realidad y ella le dará más vida que la real. Nadie se acordará de nosotros.
En este sitio he sido testigo de conversaciones sobre la vida, siempre desde una perspectiva existencial en sus más crueles formas, sin la espera de resultados y asumiendo la tragedia como una fiesta interminable. He hablado sobre grandes pensadores con muchachos excepticos y convencidos que la vida no se debe asumir como no la vende un capitalismo voraz y una sociedad de consumo egoista. Las personas de este lugar han logrado sobrevivir a esta selva de cemento. Rodión Románovich Raskólnikov, se sentiría muy bien en la tienda de Karen. Igual pasaría con Gatsby quien es el protagonista de la novela el Gran Gatsby. Es un joven misterioso y extremadamente rico que organiza multitudinarias fiestas cada sábado en su mansión de West Egg. Aureliano Buendía la pasaría muy bien. Pero creo que quien mejor se identificaría con en este lugar es el poeta Raúl Gómez Jattin, con su despapajo, con su aire fresco, como mango verde, con el aire fresco del rio Sinu, con el importaculismo que le particularizó. Es aquí donde realidad y ficción se mezclan. Contrario al arrabal de Borges que representa la periferia mítica de la ciudad: un espacio de frontera entre el campo y la urbe, caracterizado por calles con pasto, casas bajas, el horizonte, la luna, el silencio y el compadrito. Es un escenario nostálgico, metafísico y personal. Este lugar es más urbano. Como expresaba Gonzalo Arango, esta villa a pesar de su belleza es un "matadero disfrazado de eterna primavera", un lugar que provoca tormentos internos y una "amarga belleza". Ya lo han dicho otros escritores. Esta ciudad es "Asesina y utilitarista", pero a la vez "amada y contemporánea".
Cambio de identidad
Dama del alba
Con tu niñez de golondrina haciendo el verano
inauguraste en mí el sendero del corazón
Espeso amor
Como la embriaguez del Stropharia
Reminiscente Moral Con ventana al futuro
Como la lenta tarde de sequía
que es para mí la tarde de la vida
Como el río de barro de mi valle
que en invierno arrastraba animales muertos
Como la dicha pérfida de mi abuela
que se regocijaba en ser un monstruo
Furor de los años en tropel Pasos de la muerte
Ella camina indemne Solitaria en mi camino
Carne que te reemplazas.
Raúl Gómez Jattin

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