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jueves, enero 29, 2026

ENTRE LA LIBERTAD Y EL MIEDO

 El editorial de la revista "Letras libres" de noviembre del 2025, de México, expresaba con honda preocupación el editorialista:  "En algunas décadas, la democracia liberal pasó de ser el proyecto hegemónico que, a finales del siglo XX, se anunciaba como el “fin de la historia” a convertirse en el blanco favorito de una diversidad de posturas y movimientos políticos, muchos de ellos populistas de izquierda y de derecha. Ante fenómenos como la desigualdad económica, el debilitamiento de la comunidad, la globalización y el deterioro del medio ambiente, las opciones que ofrecen superar el liberalismo, al que consideran fuente de todos esos males, han ganado mucho poder". El espacio ha venido siendo ocupado por ideologías radicales, polarizadas, muy cercanas a los totalitarismo que creíamos habíamos superado. Recuerdo que Herbert Marcuse, crítico del capitalismo decía frente a los mecanismo de alineación impuestos al individuo que la sociedad moderna se ha vuelto cada vez más opresiva, alienante y repleta de manipulación ideológica. En lugar de fomentar la libertad del individuo, la sociedad moderna lo ha llevado a la domesticación y la conformidad. 

El periódico el "País" de América afirmo categóricamente sobre lo que pasa en Colombia, dijo, "la tendencia global de elegir entre las opciones más radicales y extremas ha llegado a Colombia, y a su vez virtudes como la capacidad de conciliación y la búsqueda de puntos de encuentro dejan de ser prioridades entre la ciudadanía". La gente vive enfurecida, votará visceralmente, no atiende a los peligros de un radicalismo voraz que ofrece soluciones simples, basadas en la fuerza y en formulas sin sustento. Las opciones extremas, parecen concentrar la atención.

La revista "Análisis Político" Volumen 38 del 2025, en su presentación establece que "la deriva democrática contemporánea no se manifiesta como un colapso institucional abrupto, sino como una reconfiguración gradual, escéptica y polarizada de las ciudadanías, de sus líderes y de la política, que se revela en las dificultades progresivas para tramitar el disenso, lograr los acuerdos y proveer legitimidad en las sociedades". Nada más cierto, es muy difícil tener una conversación tranquila en Colombia. No importa sí es entre universitarios, funcionarios públicos, en cualquier tienda o en la mesa del comedor de nuestra casa, termina en furias, gritos y radicalismo abruptos. Lo triste, la determinante de la información, son las redes sociales. 

En la misma revista, Rodrigo Barrenechea y Silvio Otero Bahamon expone la reconfiguración política de los últimos diez años: "En  menos  de  una  década,  Colombia  ha  experimentado  un  proceso  de  desalineamiento  y  posterior  realineamiento político. Durante años, las identidades políticas se estructuraron en torno al conflicto armado: la  izquierda  asociada  a  la  negociación  y  la  derecha  a  la  mano  dura.  La  paz  de  2016  desactivó  de  forma  abrupta este eje, y los votantes reorientaron sus prioridades hacia la economía y la redistribución, mientras los  partidos  permanecieron  anclados  al  clivaje  del  conflicto.  El  vacío  de  representación  resultante  abrió  espacio en 2022 para un candidato anti-establishment que introdujo la redistribución como eje central. Tres años después, se observa un realineamiento asimétrico: la izquierda se ha organizado programáticamente en torno a la redistribución, mientras la derecha carece de definición en este eje y se cohesiona en torno al rechazo a Gustavo Petro".

Cómo escapar a ello. Creo que el voto libre, a conciencia, con responsabilidad, que permitirá escapar a estos realineamientos que parecen posesionarse como las únicas opciones, es la clave, para no caer en las trampas de las redes sociales.  Hay que escuchar, a la vez, debemos verificar, estudiar, mirar trayectorias e irse por la mejor opción a conciencia. Este es el único camino que nos salvara de decisiones viscerales. Comenzaré a publicar artículos entorno al proceso electoral colombiano.