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domingo, enero 21, 2018

LAS RUTAS DEL POSCONFLICTO EN COLOMBIA

No se entiende la falta de compromiso de la sociedad en general con respecto a los acuerdos y la agenda de la Habana, que de hecho, le deja al país cifras contundentes sobre lo que significó la paz en materia de vidas humanas,  convivencia pacífica y distensión en términos generales, donde antes sólo existía violencia e incertidumbre. Otra cosa es que el estado no haya asumido la presencia en estas zonas y las bandas criminales, la delincuencia común y ciertos grupos guerrilleros menores estén tratando de consolidarse en las mismas por lo que estos territorios significan en ingresos y rutas del narcotráfico.
Este año que es el último del gobierno, pese a la agenda legislativa que blindo los acuerdos, deben tomarse decisiones administrativas que lo consoliden. La última revista de  la  universidad nacional: “Análisis político” en un ensayo denominado “Debilidades institucionales a nivel local. Desafíos de la gestión territorial de paz” señala de manera lúcida aspectos técnicos que deberán tenerse en cuenta para consolidar los acuerdos y crear verdaderos territorios de paz.  El ensayo tiene como propósito: “Las debilidades técnicas y administrativas de las entidades territoriales, se constituyen en una barrera para el proceso de implementación territorial de las políticas públicas en Colombia. Paralelamente, los territorios más alejados del centro andino han tenido que asumir la administración de recursos de inversión y funcionamiento en contextos de violencia generalizada. Es necesario entonces, para la construcción territorial de escenarios de pos-acuerdo, analizar las problemáticas asociadas a la gestión pública en el marco de la débil capacidad institucional en el nivel local. Este trabajo se elaboró desde un enfoque cualitativo y descriptivo, donde se exponen conceptos y comprensiones relacionadas a las problemáticas que enfrenta la gestión territorial de la paz”[1].
Cuando hablo de que la agenda está lejos de cumplirse no lo hacemos por un prurito, esto no se entiende sino visitando las zonas donde antes se vivía en una violencia inexplicable en pleno siglo XXI.  El ensayo empieza con un acápite técnico define las competencias y la comprensión a priori en este tema: “Para Vanier (2010), el territorio es un espacio de construcción y apropiación social, que representa al mismo tiempo un marco de regulación; un área para la acción estatal y un referente de identidad. Ahora bien, en lo relacionado con la acción estatal, la territorialización, hace referencia a los dispositivos mediante los cuales el Estado cubre todo el territorio y así mismo, a los principios de cohesión interna que rigen al Estado en su relación con la sociedad y con los mercados”. Señala adelante: “En ese sentido, el análisis de la capacidad institucional tanto del Estado como de las administraciones locales para adelantar procesos de territorialización de políticas públicas, es multidimensional e incluye variables tan diversas como la capacidad de las administraciones locales para imponerse frente a los grupos ilegales y adelantar los procesos de gestión administrativa con independencia de intereses particulares”.
Nuestros territorios ( el 75 % del total), aquellos alejados de la zona andina y los centros de poder, de las ciudades que consideramos de manera equivoca como lo único que cuenta para el país en términos de lectura de la realidad, son los beneficiarios de los acuerdos, pero dependen del motor institucional, tanto local como nacional.
El ensayo es contundente: “En ese sentido, las dificultades de la territorialización de la acción pública en Colombia, está relacionada con la diversidad de actores y, por lo tanto, la diversidad de intereses, legales e ilegales, que pueden llegar a influenciar la actividad de las administraciones locales (Duque, 2015). Si se tiene en cuenta esta premisa, se logran identificar algunas características de las interacciones entre diferentes grupos de ciudadanos e instituciones en el nivel local, por ejemplo: “(…) la presencia de corrupción de naturaleza cuasi-sistémica, en algunas instancias y niveles de la administración, ante la inclinación al irrespeto de reglas; la concepción de las instituciones formales como mecanismos manipulables para conseguir fines propios y parcializados, y la acumulación de aprendizaje criminal de distintos grupos ilegales, y alianza, cooperación o subordinación de intereses legales a intereses de índole ilegal o ilegítimos socialmente”[2].
El estado debe enfrentar a la insurgencia que aun se mantiene vigente, no importa lo precaria que sea en apariencia, su papel aun genera mucha perturbación, los grupos ilegales y la propia corrupción y decisiones lentas de la administración local, para no hablar de la administración nacional, que es emblemática.
Es un hecho  que “las administraciones locales constituyen quizás el principal instrumento para concretar la acción estatal en el territorio. Cada administración, a través de un complejo de organismos y conjunto de funcionarios, buscan satisfacer las necesidades de la población en el marco del interés público, cumpliendo con los fines del sistema político”.
Las rutas del pos-conflicto de acuerdo a la agenda firmada,  a los compromisos del estado, deberá cumplirse a cabalidad. La paz definitivamente genera muchos más dividendos que la violencia, la corrupción y la ausencia del estado. La responsabilidad se marca en el curso de la presencia del estado donde la gestión pública local articulada con la administración central y la sociedad civil, constituyen el eje que nos permitirá ir consolidando los laboratorios de paz y convivencia pacífica.
Las  conclusiones del ensayo citado son claras en lo que respecta a los puntos ineludibles que tendrán que tenerse en cuenta: se base en el principio de descentralización y autonomía, desvirtuado por las recientes reformas al Régimen de Transferencias y al Fondo Nacional de Regalías. En ese sentido, es necesario revisar el tema de la asignación de competencias y recursos tanto al poder central, como a las entidades territoriales. Estableciendo con claridad, aquellas que pueden ser compartidas, más allá de los principios de coordinación, subsidiariedad y concurrencia (Trujillo y Pérez, 2016). Segunda: “implemente el modelo de Estado regional. Actualmente, el nivel central con el apoyo del DNP, acogió el enfoque regional en el Plan Nacional de Desarrollo, conformando regiones para la materialización de políticas estatales. El objetivo de esta decisión, es llevar a cabo acciones en territorios con características más o menos comunes, que permitan superar los desequilibrios territoriales existentes en Colombia”.






[1] Ángel Alberto Tuirán Sarmiento* Luis Fernando Trejos Rosero.
Debilidades institucionales a nivel local. Desafíos de la gestión territorial de paz.

[2] Ibidem

martes, enero 16, 2018

ECONOMÍA PARA PROFANOS

Los principales indicadores macroeconómicas del 2017 no fueron los más positivos, esto quiere decir que los gobiernos de las principales economías del mundo, quienes pretendían salir de una des-aceleración galopante, bastante preocupante por cierto, no lo lograron, la economía nunca mostró índices que permitieran inferir que lograron dichas metas. Ni los Estados Unidos, ni Latinoamérica y menos Europa pueden hablar con optimismo de sus logros. El mundo parece haber aprendido a caminar en cámara lenta en esta materia y no se da con la fórmula que permita el despegue hacía mejores horizontes, los indicadores siguen siendo fatales.
Guy Sorman, excelente pensador francés, en un texto memorable que leí hace muchos años: “La economía no miente” expresaba: La economía es una ciencia. Su objeto es distinguir entre las buenas y las malas políticas. Sólo en el curso del siglo XX, las malas políticas económicas devastaron las naciones y causaron más víctimas que cualquier epidemia: La colectivización de las tierras en Rusia en 1920, en China en los años cincuenta o en Tanzania 10 después, condenando a hambruna a cientos de miles de campesinos. La emisión moneda sin respaldo desestabilizó a Alemania de los años veinte y favoreció el ascenso del nazismo. En 2007 la hiperinflación destruyó Zimbabue.”
De igual manera hay excelentes decisiones que han traído alivió a naciones y pueblos: En materia económica las decisiones tomadas por China a partir de los 90 del siglo pasado, las del gobierno Chileno en los últimos 20 años, las de la unión Europea frente a las naciones del este…en fin.
Paradójicamente las políticas tomadas por los últimos gobiernos sin distingo en el mundo para superar la crisis han sido en la mayoría de veces erradas, la reverberación de los nacionalismos, la no atención a los acuerdos multilaterales, cierto proteccionismo y política asimétricas entre occidente y los países emergentes han generado más incertidumbre que confianza. Pese a que ciertas cifras de los Estados Unidos hablan de recuperación, realmente el ciudadano de a pie, no lo siente así.
Joseph E. Stiglitz en su última columna aparecida en el periódico del diario “El espectador” con respecto a la última reforma tributaría del gobierno de Trump expresa“Nunca una legislación etiquetada tanto como reducción de impuestos y reforma fiscal ha recibido tanta desaprobación y burla como recibió el proyecto de ley aprobado por el Congreso estadounidense y promulgado como ley por el presidente Donald Trump justo antes de Navidad”. Con respecto a las medidas de los Republicanos y del presidente para recortar los programas de salud y protección a la mayoría de la población Paul Krugman escribió: “No, es una cuestión de crueldad. En los últimos años ha quedado cada vez más claro que el sufrimiento impuesto por la oposición republicana a los programas pensados para establecer una red de seguridad no es un error, es una característica. El objetivo es infligir dolor. Para entender a qué me refiero, repasemos tres noticias sobre políticas de atención sanitaria”. La primera, no han permitido la ampliación del Medicaid, En segundo lugar, “está la cuestión de los requisitos laborales para ser perceptor del Medicaid”, “por último, está el caso del seguro sanitario para niños. De nuevo, la financiación federal expiró en septiembre, y millones de niños perderán pronto la cobertura si no se restaura esa financiación. ¿Y cuánto tendrá que desembolsar el Tesoro si el Congreso hace lo que debería haber hecho hace meses y restaura los fondos? La respuesta, según la Oficina Presupuestaria del Congreso, es… nada”.
La demanda en el mundo no despega, la desconfianza frente a las intempestivas e imprevisibles decisiones del presidente de los Estados Unidos no generan confianza, el Brexit, que aun no deja ver los acuerdos entre la comunidad e Inglaterra con claridad y las distancias tecnológicas sin ningún eje que genere convergencias, son factores que no permiten vislumbrar una salida pronta al fenómeno de des-aceleración, de inercia.
Las expectativas en este Enero no son las mejoras, pero es un hecho que los gobiernos deberán generar políticas eficaces para salir de la crisis..Estas tendrán que ver con el empleo, el aumento de la demanda y reglas claras que permitan a nivel global generar confianza. Pese a mi escepticismo, en materia económica siempre deberá darse salidas prontas…..no hay espera al respecto.






sábado, enero 06, 2018

ENTREVISTA CON KAREN ARMSTRONG

Siempre he traído a este blog artículos o entrevistas que ameritan su reproducción no solo por su calidad sino por la importancia del tema. El itinerario intelectual que descifra al hombre y su mundo nos va entregando trabajos de suma importancia como el de esta autora. La importancia de Karen Armstrong último premio de Asturias está descontada. Espero que mis escasos lectores disfruten y aprovechen esta entrega. CESAR H BUSTAMANTE

BLANCA A. GUTIÉRREZ   - DICIEMBRE 2017

“La religión es un arte, no una ciencia
que imparta conocimiento”

La Universidad de Oxford perdió seguramente a una gran profesora de Literatura Inglesa del siglo XIX cuando no aprobó el doctorado de Karen Armstrong (Wildmoor, Reino Unido, 1944), pero el mundo ganó una de las voces más autorizadas para hablar de religión, de compasión, de paz y de solidaridad. Su compromiso activo con la difusión de este mensaje guiado por la regla de oro —no hagas al prójimo lo que no quisieras para ti— le ha valido el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2017, que recogió a finales del pasado mes de octubre en Oviedo. Investigadora, estudiosa e historiadora de las religiones, Karen Armstrong, avalada por una experiencia —“no muy positiva”, dice— como monja católica, huye de la jerga académica para tratar de que sus palabras lleguen a todos los rincones, especialmente fuera de esa nueva aristocracia que, asegura, representa Occidente. Ha publicado una veintena de libros en los que analiza el origen y evolución de las religiones y los personajes que las han marcado. Entre ellos destacan Historia de Jerusalén, Una historia de Dios, La gran transformación, En defensa de Dios, Doce pasos hacia una vida compasiva y Campos de sangre (Paidós). Ahora se encuentra inmersa en un estudio comparado de las Escrituras de las grandes religiones del mundo.
—¿Ha encontrado alguna revelación en las Escrituras?
—Estoy encontrando dos cosas de gran interés. En primer lugar, que nos es muy difícil leer las Escrituras hoy día, porque utilizamos la razón. Y, de otro lado, que todas las Escrituras se centran en un ser humano sagrado, todas ven a Dios en forma humana. Por ejemplo, Buda nos da una idea de hombre ilustrado, de lo que todos somos capaces; nos muestra de lo que es capaz un ser humano transformado por la divinidad. Otro ejemplo, el confucianismo, que nos habla del hombre grande convertido en santo.
—¿Cómo debemos leer los textos religiosos?
—Dicen los neurofísicos que estamos metiendo la religión demasiado en la cabeza y eso hace que pierda sentido. Tenemos que ir más allá. La religión siempre ha estado acompañada del ritual, de la acción de aprender a través del cuerpo: cuando los hinduistas unen las manos o cuando un musulmán se pone en dirección a La Meca para rezar y se inclina, es una expresión corporal, el cuerpo enseña más allá de lo racional lo que significa someterse a Dios, en lugar de estar erguidos y mirar hacia uno mismo. Es necesario no solo leer las Escrituras, sino hacer lo que dicen.
—¿Cuáles son los estereotipos en torno a la religión?
—El primer cliché que existe acerca de la religión es la creencia en sí. Hablar de la religión es hablar de creer, pero la creencia es un concepto muy moderno. En inglés, la palabra believeno significaba la aceptación de una propuesta, sino confianza: tengo fe en ti, tengo confianza, creo en ti. La fe trata de eso, del compromiso.
—Le preocupa el lenguaje. ¿Qué papel juegan las metáforas y los dogmas en las Escrituras y en la religión, en general?
—Apenas hay dogmas en las Escrituras. Si miramos los Evangelios, por ejemplo, no hay doctrinas complicadas. El Corán mismo tiene muy poca doctrina. Lo que está pidiendo es justicia e igualdad, y que les demos algo a los demás. Al final de tu vida no te juzgarán por tus creencias, sino por lo que les hayas dado a otros. El hilo conductor que rige el Corán es que no está bien crear una fortuna privada para uno mismo, sino que debes compartir tu riqueza de manera justa y crear una sociedad en la que los pobres, los vulnerables, sean tratados con respeto.
—Sin embargo, no se ha conseguido llevar a la práctica, al menos de forma generalizada, la justicia y la igualdad, ese hilo conductor al que se refiere y que sirve de punto de encuentro entre las religiones monoteístas.
“Dicen los neurofísicos que estamos metiendo la religión demasiado en la cabeza y eso hace que pierda sentido. Tenemos que ir más allá. La religión siempre ha estado acompañada del ritual, de la acción de aprender a través del cuerpo”—Es cierto, pero hay que buscar la razón en el Estado premoderno. La aristocracia, que es un movimiento pequeño, sometió con su poder al 90% de la población. Ninguna civilización ha encontrado una alternativa a esto, y los historiadores nos dicen que este sistema de desigualdad que tenemos ha sido necesario para avanzar desde el nivel primitivo. Se creó una clase privilegiada que tenía tiempo para poder dedicarse a las artes y a todo lo que ha enriquecido a la humanidad. Se necesitaba saber leer y funcionar como un reloj para poder vivir en ese sistema. Pero, claro, cuando recibieron educación, empezaron a pedir igualdad. Ahora, en la época moderna, hemos sustituido la dependencia de la agricultura por la tecnología y la industria, pero vivimos en un mundo con una gran desigualdad, donde los inmigrantes se mueren literalmente por llegar a Europa, por alejarse del horror. Y globalmente, hemos creado una nueva aristocracia: Occidente frente al resto del mundo.
—¿Cómo tender un puente entre esa nueva aristocracia de Occidente y Oriente?
—No es solo Oriente y Occidente, es también el Sur, África y Sudamérica. A menos que creemos un puente con el mundo musulmán, no vamos a sobrevivir. Tenemos los mismos valores y debemos darnos cuenta de que es necesario que haya dos para que exista un conflicto. Hemos dado apoyo a regímenes tiránicos, como Irán, y ahora debemos recalcar las debilidades de nuestras culturas. Por ejemplo, yo, como británica, tengo que decir que si los británicos se hubiesen comportado según la regla de oro con sus colonias no tendríamos los problemas que tenemos hoy. Desde el Brexit la gente dice: Vamos a hacer que Gran Bretaña sea otra vez grande, y yo digo: ¡No, por Dios, ya lo hicimos mal una vez! Toda esta gente que está con las banderitas debe saber lo que ocurrió, hay que explicárselo. El Brexit es una negación de la realidad, va a contracorriente del mundo. Debemos estar muy atentos ante el incremento de la xenofobia y el auge del fervor étnico y nacional, porque hemos visto lo que ocurrió en el pasado.
—Ahora abrazamos las banderas en un resurgir del nacionalismo, ¿la religión ha sido sustituida por el culto a la patria?
—Sí, la nación ha suplantado de alguna forma a Dios. Creo que el estado-nación funcionó durante un tiempo, pero su palmarés ahora no está siendo bueno, el nacionalismo ha dado lugar a dos guerras mundiales y en muchos casos puede ser una forma de guerra.
—¿Cómo se combate el fundamentalismo?
—Con educación. El fundamentalismo es producto de la ignorancia. Los jóvenes que se unen al Daesh lo hacen movidos por un sentimiento de exaltación similar al que se vivía en las Cruzadas. No todos los fundamentalistas son terroristas, pero hemos de examinar las circunstancias en las que nació y para eso debemos remontarnos a la ocupación colonial. A nosotros nos ha ayudado contar con un gobierno secular, pero no nos vino impuesto. Gran parte del secularismo en el Oriente Medio ha sido bastante nefasto.
—Vivimos en una sociedad individualista, ¿tiene cabida la compasión que predica?
—No, las religiones no le dan el énfasis suficiente a la compasión y puede que los políticos hablen de compasión, pero no la practican. Parte del problema de la democracia es que todo tiene que ver con el “yo”, “conmigo”, me tienes que elegir a mí, hay que conseguir el voto… Cada una de las creencias religiosas ha interpretado la compasión a su manera, y la gente no sabe qué es la compasión, piensan que es sentir pena por alguien. A veces, se traduce por misericordia, que significa que yo estoy en una situación de privilegio y entonces siento pena por ti. Pero la compasión tiene que ver con la igualdad. Analizas tu corazón, piensas qué te haría daño y no se lo haces a otro. Esa es la regla de oro.
—En su libro La gran transformación recorre los primeros pasos espirituales del hombre y apuesta por recuperar los valores religiosos, como la regla de oro, ¿no sería más práctico hacer una interpretación secularizada de estos principios?
“La nación ha suplantado de alguna forma a Dios. Creo que el estado-nación funcionó durante un tiempo, pero su palmarés ahora no está siendo bueno, el nacionalismo puede ser una forma de guerra”—Sí, totalmente cierto, es una de las cosas interesantes que me ha marcado a la hora de escribir La gran transformación. La regla de oroforma parte de la estructura de la humanidad, y claro que no tiene por qué ser religiosa. No puedes ser religioso si no respetas la regla de oro, pero tampoco puedes ser humano. Confucio dijo: Hay que servir a todos, y no vivían en momentos pacíficos entonces, sino en sociedades similares a las nuestras, que parecían desmoronarse.
—¿Quiénes son los profetas en una sociedad laica?
—Un profeta para mí es alguien que va a contracorriente, que pone en entredicho las reglas existentes. Hay ciertas personas que son gigantes, como Desmond Tutu o Nelson Mandela, si hubiese alguien de ese calibre en Oriente Medio hoy día, las cosas podrían ser distintas. Un ejemplo claro es Jomeini, no ha sido bien entendido en Occidente, pero fue un gran hombre. Ahora necesitamos gente que tenga carisma moral.
—¿Pueden las religiones evolucionar y adaptarse a la sociedad actual?
—No solo pueden, deben. La religión no solo habla de doctrinas y de creencias, las doctrinas de fe no tienen sentido sin la práctica de los ritos y de la moralidad. No se saca la verdad de los Evangelios salvo que intentes implantarlos en una vida compasiva cada día. Necesitamos referentes para dejar de ser una sociedad materialista, consumista o narcisista, pero esto hoy es predicar en el desierto, porque la gente lo que quiere es que se le den cosas y estar cómodos. El yoga, por ejemplo, en realidad era una forma sistemática de destruir el ego, y ahora lo hemos convertido en un ejercicio aeróbico para relajarte, o el mindful, que se supone que es para sentirnos bien con nosotros mismos. Sin embargo, en el budismo, de donde proviene, el mindful es la autopercepción del “yo”, y lo que persigue es demostrar que no existe ese “yo”.
—Dentro de esa evolución, ¿la mujer dejará de tener un papel secundario?
—Me agito mucho cuando se habla de patriarcado de las religiones, ya que hasta hace poco el mundo era de los hombres. ¿Cuándo logramos el voto las mujeres occidentales? Llevamos siglos de patriarcado. Cuando me preguntan si habrá alguna vez una Papisa, digo que yo no la veré.
—¿Debemos prohibir el velo, por ejemplo, en las escuelas?
—Creo que no. Yo era monja, llevé mi hábito y nadie me pidió que me lo quitara. No quiero que la mujer lleve nada que no quiera, pero la historia nos enseña que cuantas más personas insistan en que se quite el velo, más personas lo querrán llevar como desafío. Cuando pensamos en los grandes problemas que asolan el mundo, el que una mujer lleve o no un velo me parece de poca importancia, no hay nada sagrado ni hay motivo para tener que vestirse de manera occidental para parecer moderno.
—¿Qué tiene de arte, de poesía, la religión?
—La religión es un arte, no una ciencia que imparta conocimiento. Los seres humanos tenemos tendencia a caer en la desesperación, y si no encontramos un valor en las cosas que hacemos, nos quedamos paralizados. Somos el único animal que sabe que va a morir, y desde siempre, desde las cuevas, hemos creado a la vez arte y religión.







viernes, diciembre 29, 2017

2017 UN AÑO CARGADO DE CONTRADICCIONES

El mundo sigue sorprendido por el giro intempestivo que dio el gobierno de los Estados Unidos con los resultados de las últimas elecciones presidenciales, todos los días confirmamos lo absurdo del sistema electoral americano, quien gana las mayorías en las urnas no tiene garantizado el triunfo final, los colegios electorales pueden dar resultados diferentes, la peor muestra, la presidencia de Donal Trump. Las decisiones del nuevo presidente han sometido a gran parte de la población, al periodismo, a las ONG, a la academia, a los jueces, a los emigrantes, a unas tensiones desconocidas hasta la fecha, están por fuera de cualquier contexto que las explique con alguna racionalidad. Igualmente al mundo lo han dejado estupefacto, como cuando uno expresa atónito : ¿Esto no puede ser cierto: una reforma de salud en ciernes que deja a más de 35 millones de compatriotas sin seguridad social ni salud; una política anti-emigración que le cercena los derechos a personas que llevaban más de 20 años trabajando, a hijos de emigrantes nacidos en tierra americana, muchos de ellos deportados, terminan en sus países de origen sin ningún norte,  no son de aquí ni de haya, inexplicable en estos tiempos; los latinos en general, para no hablar sino de un sector especifico, hoy sufren los efectos de una xenofobia sin precedentes,  lo triste, alimentada desde el ejecutivo que no mide las consecuencias nefastas para la integración de la nación, la política para los emigrantes es definitivamente regresiva;  aprobó hace un mes una reforma tributaria que le rebaja los impuestos a los empresarios en una desproporción que ni siquiera los expertos han podido entender, ha dicho que beneficiará a la clase media, nadie entiende cómo, aún no lo ha  explicado, su fórmula maquiavélica no convence, la pregunta, cómo llenará semejante hueco en materia presupuestal, no he visto al primer empresario re-direccionando sus ganancias a favor de la clase media o trabajadora; en materia internacional las decisiones aún son más torpes y peligrosas: En política ambiental, el retroceso es total, atenta contra todos los acuerdos bilaterales y multilaterales que comprometían a los Estados Unidos, no le importan para nada; geopolíticamente actúa sin brújula, poniendo en peligro incluso relaciones incondicionales como la de Inglaterra; le prendió al final del año una mecha al medio Oriente con la decisión de considerar a Jerusalén como capital de Israel, en el peor momento, paradójicamente quiere hacer un acuerdo con Corea del norte; para Latinoamérica no hay política, no existe, África ni hablar….en fin, los positivo de todas estas torpezas del presidente americano es que unió a Europa mucho más de lo esperado, la obliga a consolidarse y solidificarse, el pacto de la unión debe sobrevivir  y ser un contrapeso al desmesurado poder del país del norte, al final es una garantía de civilización. Me duele la situación de México, corrupción y narcotrafico; quedamos expectantes con Cataluña; Chile hizo de nuevo un giro a la derecha; Centro América anida dictaduras muy peligrosas; Venezuela no sale de su encrucijada, es una locura, hambre, falta de energía y ahora sin combustible, es una narco-dictadura sin precedentes históricos. Espero  en todo caso que a Latinoamérica le vaya bien el año que viene, no le queda más que resolver sus problemas más graves de manera autonoma.
Para Colombia el año no fue fácil. Está consolidando los acuerdos de paz firmados en la Habana en medio de un incomprensión general inexplicable; en materia económica la desaceleración llego a su máxima expresión, estamos casi en una recesión; ideo-lógicamente seguimos siendo un país radical, sin cultura política, peligrosamente apasionado, proclive a la violencia, estos índices siguen siendo muy altos: Feminicidío des-proporcionado, con cifras aterradoras, sicarito, extorsión, violencia común e intrafamiliar muy alta.; la corrupción llegó a unas proporciones  antes no vistas, tocó a la justicia en general, a las cortes, los jueces, con efectos nocivos sobre la confianza del país y sus instituciones. En los últimos tres meses se conocieron los candidatos para las elecciones presidenciales que serán el plato fuerte del 2018. 34 candidatos, de todos los colores y sabores, de  izquierda, de centro, de centro izquierda,  de centro derecha….para todos los gustos. Casi todos radicales, apasionados, sin medida en su mayoría, llenos de una violencia verbal incontenible e irresponsable.  En el 2018 nuestro país tomará definiciones de suma importancia, esperamos mucha sindéresis de sus ciudadanos.
Lo mejor nuestros deportista y artistas. Segundos en el tour, presencia destacada en las grandes carreras de ciclismo en Europa; clasificamos al mundial de futbol; en patinaje y ciclo Cross ni hablar, ganamos todo. Buenos libros, la academia produce excelentes cosas: Revistas, estudios literarios y filosóficos, investigación……. Doris Salcedo y Beatriz Gonzales artistas con unos reconocimientos descomunales en Europa..En términos generales muy bien. Creo en mi país, nuestra única tarea como ciudadanos, cumplir y ser correctos…nada más.






domingo, diciembre 17, 2017

SOBRE LA NEUTRALIDAD EN LA RED

Este artículo ha sido creado a partir de información tomada de la red. No hay de mi autoría una sola palabra. Cada párrafo ha sido tomado de algún libro o información después de haber sido leído, analizado y clasificado. He tratado que tenga alguna coherencia, para demostrar el universo que significa la red y la necesidad que siga conservando el libre acceso, su neutralidad. Este es una discusión entre pulpos económicos, entre los  dueños de la red, quienes invierten grandes sumas de dinero en la plataforma e infraestructura: Fibra óptica etc y los creadores de contenidos, que no pagan por el uso de estas autopistas. La discusión queda abierta en todo caso y de antemano está claro que es más amplia de lo que imaginamos.

“Hacia el final del segundo milenio de la era cristiana, varios acontecimientos de trascendencia histórica han transformado el paisaje social de la vida humana. Una revolución tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la información, empezó a reconfigurar la base material de la sociedad a un ritmo acelerado. Las economías de todo el mundo se han hecho interdependientes a escala global, introduciendo una nueva forma de relación entre economía, Estado y sociedad en un sistema de geometría variable”.
“Internet es la tecnología decisiva de la era de la información del mismo modo que el motor eléctrico fue el vector de la transformación tecnológica durante la era industrial. Esta red global de redes informáticas, que actualmente operan sobre todo a través de plataformas de comunicaciones inalámbricas, nos proporciona la ubicuidad de una comunicación multimodal e interactiva en cualquier momento y libre de límites espaciales. La tecnología de internet en realidad no es algo nuevo. Su antepasada, Arpanet, se desarrolló ya en 1969 (Abbate, 1999). Pero no llegó a los usuarios particulares hasta la década de 1990, cuando el US Commerce Department (Ministerio de Comercio de Estados Unidos) liberalizó su uso. Desde ese momento se propagó por el mundo a una velocidad extraordinaria. En 1996 se calculó por primera vez el número de usuarios de internet, con un resultado de 40 millones. En 2013 ya son más de 2.500 millones, la mayoría residente en China. Por otro lado, la expansión de internet se vio restringida durante un tiempo debido a la dificultad que planteaba la instalación de infraestructuras de telecomunicaciones terrestres en países en vías de desarrollo. Esto ha cambiado con la eclosión de las comunicaciones inalámbricas a principios del siglo XXI. Así, mientras en 1991 había unos 16 millones de suscriptores (números) de dispositivos inalámbricos en el mundo, en 2013 son casi 7.000 millones (para un planeta de 7.700 millones de habitantes). Teniendo en cuenta el uso que se hace de la telefonía móvil en los entornos familiar y rural y considerando el uso limitado de estos aparatos entre niños menores de cinco años, podemos decir que casi toda la humanidad está conectada, aunque con importantes diferencias en cuanto a ancho de banda y a eficiencia y precio del servicio”.
“Internet, en el centro de estas redes de comunicaciones, permite producir, distribuir y utilizar información digitalizada en cualquier formato. Según el estudio publicado por Martin Hilbert en Science en 2010, el 95% de toda la información existente en el planeta está digitalizado y en su mayor parte accesible en internet y otras redes informáticas”.
¿Vivimos en una época de cambios, o un cambio de época? ¿Cómo caracterizar las profundas transformaciones que acompañan la acelerada introducción en la sociedad de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC)? ¿Se trata de una nueva etapa de la sociedad industrial, o estamos entrando en una nueva era? “Aldea global”, “era tecnotrónica”, “sociedad postindustrial”, “era" o "sociedad de la información” y "sociedad del conocimiento" son algunos de los términos que se han acuñado en el intento por identificar y entender el alcance de estos cambios. Pero mientras el debate prosigue en el ámbito teórico, la realidad corre por delante y los medios de comunicación eligen los nombres que hemos de usar.
“Una red es un conjunto de nodos interconectados. Las redes son formas muy antiguas de la actividad humana, pero actualmente dichas redes han cobrado nueva vida, al convertirse en redes de información. Impulsadas por Internet. Las redes tienen extraordinarias ventajas como herramientas organizativas debido a su flexibilidad y adaptabilidad. Características fundamentales para sobrevivir y prosperar en un enlomo que cambia a toda velocidad. Por eso se desarrollan las redes en todos los sectores económicos y sociales, funcionando mejor que las grandes empresas organizadas verticalmente y que las burocracias centralizadas y compitiendo favorablemente con ellas”. “Sin embargo, actualmente la introducción de tecnologías de información y comunicación de base informática, y en especial de Internet, permite que las redes desplieguen su flexibilidad y adaptabilidad, afirmando así su naturaleza evolutiva. Así, estas tecnologías permiten la coordinación de tareas y la gestión de la complejidad. De todo ello se deriva una combinación sin precedentes de flexibilidad y eficacia en la realización de tareas, de toma de decisiones coordinada y ejecución descentralizada, de expresión individualizada y comunicación global y horizontal. Lo que permite el desarrollo de una forma organizativa superior de la actividad humana”.
“Ricos y pobres. Rápidos y lentos. La era de la neutralidad en la red ha tocado hoy a su fin en Estados Unidos. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en su siglas inglesas), bajo control republicano, ha aprobado por tres votos contra dos la retirada de las medidas establecidas en 2015 con Barack Obama para blindar la equidad en internet. Frente a una red entendida como “bien público”, donde los proveedores del servicio están obligados a tratar por igual todos los datos sin importar su origen, tipo y destino, se va a imponer un sistema que permite diferentes velocidades en función del pago y de los intereses de los operadores. Un triunfo del liberalismo, una derrota de las grandes tecnológicas y, como mínimo, una incógnita para el consumidor.
El cambio, presentado como “una victoria de la libertad”, ha llegado de la mano de los grandes proveedores. Gigantes de las telecomunicaciones como Comcast, AT&T o Verizon se han aliado con la Administración de Donald Trump para romper el dique legal que evitaba precisamente que esas empresas acabasen imponiendo sus dictados en el tráfico y los contenidos de la red. Bajo el sistema aprobado en la era de Barack Obama, el operador debía ofrecer siempre el mismo trato. Se le impedía bloquear el acceso a páginas web, lentificar la conexión o acelerarla bajo pago. El criterio era la equidad. Evitar la discriminación. Salvaguardar la neutralidad del sistema nervioso del conocimiento mundial. Todo ello se ha venido hoy abajo”.
“En el debate sobre la neutralidad en la Red, como muchos otros en esta época de realidades emocionales, la semántica ha condicionado los argumentos opuestos. La decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos de acabar con las normas que garantizan que todo el contenido sea tratado igual por los proveedores de conexión de Internet ha generado una comprensible polémica, porque los defensores de esa neutralidad han advertido de que se abre ahora el camino a un Internet de dos velocidades e incluso a la censura de la Red. Sin embargo, hay matices que ese término, "neutralidad", no refleja fielmente”.
“Pero las cosas sí van a cambiar. Para empezar, los primeros perjudicados por la aniquilación de la neutralidad en Estados Unidos serán los propios usuarios estadounidenses. Hoy Internet deja de ser considerado un servicio básico como la electricidad y el agua, y deja de garantizarse un acceso igualitario como se estaba haciendo desde que se aprobaron las últimas normas.
Esto pone en manos de las operadoras el poder hacer prácticamente lo que quieran. Pueden bloquear el acceso a determinados servicios, acelerar la velocidad a la que se accede a otros, o incluso priorizar el contenido que quieran. La única condición que tienen que cumplir es hacer públicos estos cambios.
Así será más difícil que los servicios de terceros puedan competir en igualdad de condiciones. También abre la puerta a que las propias operadoras puedan utilizar este poder para priorizar sus propios servicios penalizando otras aplicaciones sin que ni estas ni los usuarios puedan impedirlo.¡
Esto a la larga podrá acabar provocando que los propios servicios tengan que negociar con las operadoras para que sus usuarios puedan acceder correctamente a ellos, lo que hará que los que no tengan los suficientes recursos queden desterrados del Internet de alta velocidad y vean lastrada su adopción y su futuro”.







martes, diciembre 12, 2017

ESTAMOS PREPARADOS PARA LA PAZ EN COLOMBIA?

Nuestro conflicto armado se resiste a terminar; tal vez por la infinidad de guerras a las que nos tiene acostumbrado un país que no aprendió a conciliar sus diferencias de otra manera que a sangre y fuego, pese a un proceso de paz en ciernes, de suma importancia; en medio del peso que significa  vivir entre micro-poderes ilegales imbricados en todas las formas de vida posible, hasta el punto de convertirse en una realidad ineludible que nos toca todos los días, en un impuesto más, soterrado y perverso, en una forma de intimidación que a nadie parece importarle; una conciencia de  paz que no se instala en el inconsciente colectivo, en buena parte, gracias al discurso de guerra de ciudadanos que paradójicamente no vivieron la violencia asumida en extensas regiones marginadas del país y con total ausencia del estado, discurso siempre de la boca de sectores políticos radicales que parecen no salir de sus ópticas maniqueas; en presencia de una juventud que no reconoce el momento histórico que vive, le es indiferente.  Colombia no logra asimilar la narrativa de paz que le habla desde sectores sociales que aun nos resistimos a reconocer, de regiones olvidadas, de desplazados sin patria ni ley, de 8 millones de personas que expulsaron violentamente de sus tierras, hoy las reclaman sin éxito, más bien absortos, son testigos impotentes del asesinato de 167 líderes que ejercían este derecho, perpetrados por las mismas manos oscuras que le raparon su propiedad hace muchos años; de la conciencia que despiertan 6 millones de víctimas y trescientos mil muertos. Pese a todo, terminamos el año con el logro más grande de las últimas décadas,  podríamos llamarlo, fue el año de la paz, muy a pesar de la negligencia de nuestros dirigentes que hicieron lo difícil y se enredaron en lo fácil, del congreso,de la clase política, al final fue un gran logro, se firmo un acuerdo histórico con la FARC,  entregaron las armas, se desmovilizaron, el país no será el mismo a partir de este momento, estos 365 días, los pasamos tratando de entender este hecho tan crucial, no es otro que el fin de un conflicto de más de cincuenta años; finalizara, esperamos qué, por fin el gobierno logre articular tanto compromiso y agenda nacida de los acuerdos de la Habana, con la ilusión de vivir como una nación civilizada, lejos de la venganza y la violencia, tolerantes, sin odios. El próximo será un año electoral definitivo para el país, tomaremos posición desde las urnas, para confirmar nuestra mediocridad  o para definitivamente cambiar, entregarle una oportunidad a nuevas fuerzas, superar y darle alguna lección a la clase política que ha diezmado y saqueado cada peso público desde hace cincuenta años, ojala acabemos con una corrupción galopante y sobre todo, para participar y comprometernos.





sábado, diciembre 02, 2017

TODO EL MUNDO ODIA EL PLAN TRIBUTARIO DE TRUMP

El presidente Trump ha sido una experiencia muy triste para los que aún abrigamos esperanzas para darle a la humanidad una salida al caos que vive  desde la democracia, por fuera de las continuas practicas y manipulaciones perversas de poder que, siendo inevitables se pueden mitigar. Hay una derecha muy fuerte en el mundo con una visión de la historia reduccionista y peligrosa. Se expresa en todos los ámbitos. Esta columna de Paul Krugman sobre la reforma tributaria aprobada ayer por el senado es un buen análisis de lo que está proponiendo en materia económica el presidente de los Estados Unidos. Cesar H. Bustamante

PAUL KRUGMAN
17 NOV 2017 - 09:37 COT
Viendo las reacciones a los planes tributarios republicanos, recordé lo que se decía del exsenador Phil Gramm, cuyas ambiciones presidenciales nunca llegaron a ninguna parte, pero que sí ayudó a causar la crisis financiera de 2008: “No gusta ni siquiera a sus amigos”.
Lo mismo ocurre con la reforma tributaria republicana, en especial la versión presentada en el Senado, que subirá los impuestos a la mayoría de los ciudadanos, en especial a la clase media y a los trabajadores, y sumará unos 13 millones de estadounidenses a las filas de personas sin seguro médico, todo para pagar las grandes rebajas en el impuesto de sociedades. La opinión pública en general las desaprueba categóricamente, por mayoría de 2 a 1, según Quinnipiac, aunque esta mayoría sería aún más amplia si los ciudadanos entendiesen realmente lo que ocurre. Pero sin duda, al menos a los consejeros delegados de grandes empresas les gusta el plan, ¿no?.

Lo cierto es que no tanto. Hace unos días, Gary Cohn, asesor económico jefe de Donald Trump, se reunió con un grupo de altos ejecutivos. Pidió que levantasen la mano los que pensaran que una reducción de impuestos les llevaría a aumentar los gastos de capital; solo unos cuantos lo hicieron. “¿Por qué no se levantan las otras manos?”, preguntó Cohn en tono lastimero.


La respuesta es que los consejeros delegados, que viven en el mundo real de los negocios, no en el imaginario de los ideólogos de derechas, saben que los tipos impositivos no son un factor tan importante en las decisiones de inversión. De modo que son conscientes de que ni siquiera una enorme rebaja tributaria elevaría demasiado el gasto.
Y con eso en mente, la lógica de este plan tributario, en su forma actual, se pierde, y se queda simplemente en un plan para hacer que los ricos –en especial los que sacan tajada de sus inversiones en ver de ganarse la vida trabajando– se enriquezcan aún más, a costa de todos los demás.

Por si sirve de algo, esto es lo que cuentan el gobierno de Trump y sus aliados. Afirman que reducir el impuesto de sociedades desembocará en una explosión de la inversión privada y acelerará el crecimiento económico. Es más, los frutos de este crecimiento llegarán a los trabajadores estadounidenses en forma de subida salarial, y el aumento de las rentas de las personas físicas incrementará la recaudación de impuestos, de modo que las rebajas fiscales acabarán pagándose a sí mismas.

Hablamos de un Gobierno, no por el pueblo y para el pueblo, sino por y para los donantes millonarios

Aun cuando parte de la historia fuese cierta, tendría efectos secundarios que ellos se cuidan de no abordar. Después de todo, si hablamos de un gran aumento del gasto en bienes de capital, ¿de dónde vendrá el dinero para ese gasto? Nada de lo introducido en la ley hará que los estadounidenses consuman menos y ahorren más. De modo que el dinero tendría que proceder del extranjero: de la venta de acciones, de obligaciones y de otros activos a extranjeros, a escala masiva.

Y esta afluencia de dinero extranjero impulsaría al alza el valor del dólar y provocaría enormes déficits comerciales: según mi análisis de la proyección más optimista que circula por ahí, el déficit superaría los 6 billones de dólares a lo largo de la próxima década. Estos déficits comerciales tendrían un efecto devastador para el sector de la fabricación –recuerden esos puestos de trabajo que Trump prometió recuperar– con una pérdida del orden de dos millones de empleos. Ah, y acerca del crecimiento: los inversores extranjeros obtendrían beneficios y se los llevarían a su país. Por lo que buena parte –probablemente la mayor parte– del posible crecimiento que obtuviésemos gracias a la reducción del impuesto sobre sociedades acabaría beneficiando a los extranjeros, no a los estadounidenses.

Pero no se preocupen demasiado por todo esto. Los análisis económicos serios coinciden mayoritariamente con esos consejeros delegados que decepcionaron a Gary Cohn: en realidad, la bajada del impuesto de sociedades no hará gran cosa por que aumente la inversión. Sí disparará, sin embargo, el déficit presupuestario. Y así, en un intento de limitar esa explosión del déficit, los republicanos del Senado proponen un significativo aumento de los impuestos a las familias trabajadoras. De hecho, según la propia Comisión Tributaria Conjunta del Congreso, los impuestos subirán de media para todos los grupos con rentas inferiores a los 75.000 dólares anuales, y sin duda para muchas familias de grupos de rentas incluso más altas. Los únicos que saldrán ganando serán quienes perciben más de 1 millón de euros al año. ¡Eso es populismo!

Ah, y esto ni siquiera tiene en cuenta el sabotaje a la atención sanitaria que forma parte integral del plan presentado en el Senado. Al revocar el mandato –la obligación de que la gente adquiera un seguro– el plan provocará, como he dicho, que 13 millones de personas pierdan la cobertura; esa pérdida de cobertura, y de las subvenciones públicas asociadas, es lo que hace que la revocación del mandato ahorre un dinero que puede darse a las grandes empresas.

Pero la medida también hará que suban las primas de los que mantengan su seguro, porque los que se saldrán tenderán a ser las personas con menores costes sanitarios. De modo que eso supondría un impuesto indirecto adicional y oculto para la clase media. Y tampoco tiene en cuenta lo que inevitablemente ocurrirá después: que los déficits inducidos por la reducción de impuestos dispararán, por ley, recortes en el sistema de Medicare, que proporciona atención sanitaria a mayores, y esto no sería más que el comienzo de un asalto republicano a programas como el seguro de discapacidad, que brinda una red de seguridad crucial a millones de estadounidenses de clase trabajadora. Todo lo cual suscita la pregunta de por qué los republicanos intentan hacer esto. Es un mal programa y una mala política, y la política empeorará cuando los votantes conozcan mejor los datos. Pues bien, la semana pasada, un congresista republicano, el neoyorquino Chris Collins, descubrió el pastel: “Mis donantes básicamente me dicen que lo hagamos o que no vuelva a llamarles”.

De modo que hablamos del gobierno del pueblo, no por el pueblo y para el pueblo, sino por los donantes ricos y para los donantes ricos. Todos los demás odian este plan, y con razón.