Lo primero que debemos reconocer es que nuestra democracia funciona y el sistema electoral es uno de los más seguros y altamente efectivo. La abstención sigue siendo muy alta y gracias a nuestras fuerzas armadas y la policia nacional, se pudo votar en paz en todo el país, solo con muy pocas excepciones que fueron superadas con prontitud.
Varios hechos son de suma importancia. El triunfo de Palamo Valencia en la consulta, en la cual votaron más de 5,5 millones de ciudadanos, de los cuales ella sacó más de 3 millones votos que la convierten en una opción muy seria para la primera vuelta. El crecimiento del pacto histórico en el senado y el del centro democratico constituyen hitos políticos que reconfiguran la lucha por la presidencia y de hecho ya no podemos hablar solo de dos opciones. El palo indudablemente fue Juan Daniel Oviedo exdirector de DANE en el gobierno de Duque. Nadie esperaba el fracasso de Roy Barreras y menos la votación tan baja de Claudia Lopez y la desinflada de Daniel Quintero que fue total. Ojo Paloma, dobló la votación de Ivan Cepeda.
La crisis de los partidos es total- La constituyente del 91 por acabar con el bipartidismo acabó con los partidos tradicionales y generó más bien industrias electorales, sobre todo en las regiones y la provincia.
tomado de la silla vacia
Miren como lo expresa la "silla vacia"
"De las 102 sillas del Senado, 26 van a quedar en manos del Pacto Histórico. Veinticinco en la lista cerrada, gracias a los 4.4 millones de votos que lleva el oficialismo (con el 99% de las mesas contadas) y la otra con la curul indígena que se llevó Martha Peralta.
Así, el partido unificador de la izquierda se consolida como el más votado al Senado apalancado por una consulta interna en octubre con la que definió el orden de su lista, con el empuje de la candidatura de Iván Cepeda y el remate del gobierno de Gustavo Petro.
El Centro Democrático ganó cuatro curules frente a 2022, pasó de 13 a 17. La fórmula de volver a lista cerrada con el expresidente Álvaro Uribe Vélez funcionó, aunque no como preveían en el partido.
Internamente las cuentas estaban en llegar a las 20 curules jalonadas, además de Uribe, por la presencia de Paloma Valencia en la consulta de la derecha. La transferencia fue casi exacta. La diferencia entre los votos de Paloma y los de la lista fue de unos 200 mil votos.
El Centro Democrático ganó en cuatro departamentos: Antioquia, el patio de Uribe; Casanare, donde es fuerte Alirio Barrera; Meta, donde la gobernadora es del partido; y Santander, donde el antipetrismo domina.
Al uribismo, en todo caso, le hizo mella la dispersión de la derecha pura y dura. Entre las listas de Salvación Nacional, apadrinada por Abelardo de la Espriella, y Creemos, del alcalde de Medellín, Federico Gutierrez, sumaron unos 900 mil votos. En el caso del primero, más de 696 mil para superar el umbral y sacar al menos tres curules; y en el segundo, aunque sin curules, una contada de estructura para Fico.
Si el Centro Democrático hubiera sumado esos votos de las vertientes el Pacto aún habría sido mayoría, pero por apenas una o dos curules.
Congresistas de partidos tradicionales que acompañaron a Petro crecieron súbitamente. Empujados por maquinarias locales y por la burocracia nacional sorprendieron con votaciones de más de 100 mil votos.
Son los casos de María Eugenia Lopera, la representante liberal, que, además de su trabajo propio, tuvo detrás a unas siete fórmulas ganadoras en la Cámara. Y contó con el respaldo de los salientes senadores Jhon Jairo Roldán y Juan Diego Echavarría.
A Lopera le han dado juego burocrático en el Ministerio de Salud.
Wadith Manzur, en medio de sus líos por el escándalo de Gestión del Riesgo, también subió. Con cuotas en Ferrocarriles y proyectos del Ministerio del Interior, aumentó su votación en llave con otros operadores políticos como Ape Cuello del Cesar y Juan Loreto Gómez de La Guajira.
Similar es el caso de Wilmer Carrillo de La U. Aunque su fortaleza fue el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, al representante también le sirvió transar con el gobierno pescar votos afuera y sentar un golpe en la mesa de La U, que es dominada por el bloque de Dilian Francisca Toro.
Justo en La U, al senador Antonio Correa ser aliado del gobierno también le dio para salvar su curul. Se movió entre Córdoba y Bolívar para meterse entre el bloque de Dilian Toro y el de sus compañeros con poder en las gobernaciones.
Cuatro representantes de la denominada bancada independiente de la Cámara intentaron dar el salto al Senado esperanzados en el voto de opinión: Katerine Miranda, Juan Sebastián Gómez, Cristian Avendaño y Jennifer Pedraza.
De los cuatro, tres perdieron, y solo Pedraza triunfó. Miranda y Avendaño quedaron lejos de la pelea de los 11 verdes que salieron a flote. Gómez vivió un escenario similar aún siendo cabeza al Senado del Nuevo Liberalismo.
Pedraza venció porque sacó 78 mil votos y porque su partido, Dignidad, supo desde el principio que tenía que aliarse con otros para pasar el umbral. Los 200 mil que sacaron los tres senadores del partido cristiano, Mira, le ayudaron a Pedraza a cumplir con el mínimo y entrar a la repartición de curules.
Otro palo en el voto de opinión es el de la senadora Angélica Lozano, quien buscaba su cuarto periodo. A la bogotana no le dio para llegar cuando menos a los 40 mil y quedó relegada en la lista, luego de haber estado 8 años en el Senado. Al representante liberal Juan Carlos Lozada tampoco le alcanzó para saltar al Senado, a pesar de sus banderas de ambientalistas.
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Muchos de los analisis son tomados del periodista Jerson Ortiz

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