Google+ Followers

viernes, diciembre 20, 2013

MI LECTURA DEL AÑO 2013



Este año ha sido de sinsabores. Plasmo en este artículo mi experiencia personal, muy alejada del análisis común, de los que se publicarán en todos los diarios y revistas a partir de esta semana. No quiero hacer un análisis periodístico con la típica cronología de hechos relevantes ocurridos a partir de enero, ni mucho menos un obituario. Expresare simplemente consideraciones generales basadas en el impacto que me produjeron algunos hechos.
En Colombia lo más importante fueron las conversaciones desde la Habana entre el gobierno y la FARC para lograr la resolución pacífica al conflicto armado colombiano. Desde este escenario se reflejó el país. Hubo Sectores recalcitrantes en plena oposición, radicales, cercanos al fascismo y quienes constantemente le pusieron palos a la rueda de manera descarnada y descarada a los diálogos. Otro, el de quienes apoyábamos los acuerdos en cabeza del presidente de la república, que perseverábamos en todo momento y los cuales no nos fue fácil afrontar tanta arremetida, bárbara en extremo, encabezada por el ex presidente Álvaro Uribe.
 En medio de estos dos esquinas se dieron posiciones intermedias, para darles cualquier nombre: de la academia, los periodistas, los columnistas más conocidos del país, gremios, columnistas independientes como el suscrito y voces de actores comprometidas directamente en el conflicto, bien sea porque fueron guerrilleros y hoy están insertados a la sociedad, paramilitares retirados, activos, militantes de la guerrilla, para solo citar los más relevantes, quienes se expresaron entorno a los diálogos de manera permanente. Creo de esta experiencia, en un criterio muy personal me lleva a categorizar,  que aún no estamos preparados para la paz. Duele decirlo, pero el país en vez de encontrar convergencias, acentúa sus radicalismos.
En este contexto me vi comprometido con el estudio de nuestra historia. Colombia parece vivir siempre entre violencias enquistadas, en apariencia insuperables. En el próximo semestre se decidirán muchas cosas, esperaré que seamos capaces de imponer el país civilista en plena contradicción con la visión tropelera que se nos quiere seguir imponiendo y que fue la gobernó por mucho tiempo.
Colombia vivió los peores escándalos de corrupción este año. Desde el caso Nule, los escándalos de corrupción  develados por la DIAN contra el cartel del IVA, el cartel de la contratación, interbolsa, la salud, que demuestran que este es un país de cafres y ladrones. No hemos cambiado para nada.
La academia, los centros de investigación, las ONG y ambientalistas serios siguen abandonados. El país poca seriedad le otorga a estos sectores, pese a existir leyes que en su letra muerta dicen lo contrario y garantizan grandes presupuestos.
Haciendo un cambio de tercio, es un hecho que la literatura colombiana pasa por un excelente momento. Lo confirman  publicaciones de una pléyade de escritores jóvenes consolidados en el mercado y de gran calidad. Juan Gabriel Vásquez, Santiago Gamboa, William Ospina, Fernando Vallejo y en las capitales de provincia una serie de jóvenes talentosos que publican desde sus sitios de origen y que constituyen un universo que,  pese a no tener repercusión  nacional, tienen mucha calidad. Algunas lecturas de estos textos confirman este aspecto. Hay una camada de escritores en ciernes y es preciso darlos a conocer a nivel nacional.
La muerte de Mandela generó un duelo en el mundo por obvias razones. Aconsejo leer sus memorias. Muy pocas personas se le han metido a este texto.
La geopolítica mundial atravesó por un periodo de transición, no fue un año de grandes acontecimientos. Incluso el acuerdo logrado en Siria confirma, que la crisis económica puso al mundo a pensar en el bolsillo por encima de los intereses políticos.
Me dolió mucho la muerta del Álvaro Mutis. Solo queda leer su obra. Quiero terminar mi columna insistiendo en la necesidad de apoyar los diálogos de la Habana. En Colombia el próximo año será de elecciones y de la aplicación real de leyes que en apariencia nos darán herramientas para superar muchos problemas sociales graves. Espero que así sea. No queda otro camino que perseverar.





1 comentario:

cantico primaveral dijo...

Usted dice que no estamos maduros para alcanzar la paz; pero si eso fuera cierto, ¿entonces tendríamos que esperar otros 50 años, para madurar?. No señores, es el instante, es la historia, es el presidente, es la nación y es el ciudadano de hoy el que merece este estado de paz.
elkin de jesús