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jueves, septiembre 01, 2016

LOS OPOSITORES AL ACUERDO DE LA HABANA

Una cosa es la oposición constructiva, sin apasionamientos, lúcida, y otra es la posición radical, enceguecida y cerrada. El “Centro Democrático”, partido de la oposición en Colombia, no le ve absolutamente nada bueno al acuerdo firmado entre el gobierno y la FARC en la Habana, lo descalifica de la A hasta la Z, hasta ahí está bien, no espero que todo el mundo lo acepte y menos que lo vote favorable, de eso se trata cuando una decisión se somete al escrutinio; otra cosa pasa cuando  entran a  falsearlo, tergiversarlo y lo interpretan al amaño de sus propósitos, de antemano se que no aceptarán los resultados del plebiscito, en caso de ser positivo, se vendrán demandas por inconstitucionalidad como ya lo hicieron con la pregunta del mismo, así pasará con la reglamentación que se apruebe después,  para el CD la FARC es y será un grupo terrorista, un cartel sin ningún matiz ideológico y como si fuera poco, sin historia, por lo tanto la única salida que aceptan es la militar, desde su óptica es imposible cualquier negociación,  solo les sirve el sometimiento.
El CD, tampoco acepta la justicia transicional, no importa todas las fuentes y el sustrato teórico que la respalda, ni el reconocimiento que tiene en el mundo. Este mecanismo, que es una salida legal que permite aplicar un tipo de justicia excepcional en conflictos como el nuestro, donde se antepone la paz como bien supremo, objetivo principal de las negociaciones, parte de la obligación irrestricta para los victimarios de hacer un reconocimiento de sus actos, la confesión de la verdad, la no repetición, igualmente se establecen los mecanismos de reparación y restitución que se aplicarán. Para el CD la FARC es un grupo terrorista, ellos solo contemplan el sometimiento o la salida militar, lo que hace imposible cualquier principio de acuerdo.
Señores la paz se firma, con el enemigo, con los insurgentes, en este caso la FARC, quienes durante cincuenta años han estado en la búsqueda del poder por la vía armada, desde una ideología especifica y con una concepción de estado acorde a sus ideales, no han sido derrotados, de igual manera la dirigencia, me refiero a la del grupo guerrillero, sabe que es imposible que obtengan el poder, lo que hace que la violencia y la guerra no tengan razón de ser en los actuales momentos, entró en una fase netamente destructiva e inercial con las consecuencias sabidas para la población civil; este conflicto ha producido seis millones de víctimas, infinidad de muertos, desplazamientos, es un exabrupto desde la racionalidad más simple, en todo caso, en muchas zonas del país la FARC constituyen aún un poder tangible y vigente, con reconocimiento, gobiernan desde hace mucho tiempo subrepticiamente gracias a la ausencia casi total del estado. Durante los últimos cinco gobiernos se trató de llegar a un acuerdo vía negociación sin ningún éxito,  ahora que el presidente Santos lo ha logrado, el país de nuevo cayó en los acostumbrados radicalismos y en las supercherías gramaticales de siempre (Hay controversias hasta por las tildes), no se entiende la oposición perversa al acuerdo, menos el sesgo.
Colombia necesita asumir el pluralismo como mecanismo de inclusión política con mucha urgencia. La izquierda en este país ha sido perseguida, vilipendiada, excluida, asesinada de manera vil, este es un hecho contundente de nuestra historia, si no cambiamos esta política, estaremos sometidos a una violencia endémica. Rafael Uribe, Gaitán, Galán,  Pardo, Pizarro, Antequera, Bernardo Jaramillo, todos han sido asesinados, para no hablar de los 5700 miembros de la unión patriótica asesinados impunemente, sindicalistas, lideres barriales.. …en fin…….en este país, todo lo que huela a cambio es erradicado por una derecha recalcitrante y fascista. Es un fenómeno constante en nuestra atribulada historia, desde el siglo XIX. Debemos intentar por todos los medios llegar a una paz verdadera, incluyente, pluralista, las nuevas generaciones no desean ni están dispuestas a continuar más con esta guerra sin sentido, menos a seguir en el camino de las venganzas y la violencia política anacronica, nos llegó la hora de abrir las puertas a un nuevo camino, es ahora o nunca.


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