Google+ Followers

domingo, junio 05, 2016

MUHAMMED ALI


La grandeza personal de este hombre supera sus logros deportivos que son muchos, se puede afirmar categóricamente que   hasta la fecha sigue siendo el boxeador más importante de todos los tiempos. Cambió la manera de boxear, convirtió este deporte en un espectáculo universal, puso al mundo a madrugar alrededor de una pelea, arrodilló a sus pies a los medios de comunicación, volvió loco a los apostadores, subió la tarifa por pelea a cifras astronómicas, se enfrentó al gobierno y sentó posiciones que nadie esperaba, le dijo no a la guerra en una de las objeciones de conciencia más emblemáticas de que se tenga conocimiento.
Los grandes periodistas escribieron sobre él:   Norman Mailer, Truman Capote y Gay Talese, encontraron el mejor modelo para interpretar una época difícil, la guerra de Vietnam, la producción irresponsable del arsenal nuclear, la guerra fría, la discriminación racial en pleno auge de las drogas psicoactivas, con una juventud en oposición total a las actitudes belicista de los Estados Unidos.
Alí tenía la facultad de reinventarse a cada rato, sus discursos eran largos, al desparpajo, hablaba de lo humano y lo divino, desde una posición ideológica específica, la de un musulmán pacifista que entendía que en los Estados Unidos muy pocas cosas habían cambiado y aun gobernaba una derecha recalcitrante y conservadora. Marc Bassets en el diario España lo definió con absoluta categoría: Como Obama, que creció en una familia blanca y asumió su identidad negra de adulto, Ali también buscó y encontró su identidad. “Cassius Clay no quería ser Cassius Clay. No quería ser un luchador obediente y tradicional de la era de la segregación", dijo Remnick. "Quería ser algo distinto. Eligió la Nación del Islam, eligió otro nombre, eligió unas ideas políticas que, para ser justos, él sólo entendía ligeramente”.
Alguna vez explicó el cambio de su nombre: "Classius Clay es el nombre de un esclavo. No lo escogí. No lo quería. Yo soy Mohammad Ali, un hombre libre". En su etapa amateur, logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y, como profesional, ganó el título de campeón indiscutido de la categoría de los pesos pesados en 1964 a la edad de veintidós años, el cual recobraría diez años después. En 1978, consiguió otro cetro de campeón, lo que le convirtió en el primer boxeador en ostentar en tres ocasiones un título mundial en dicha categoría. Fue dirigido la mayor parte de su carrera por el entrenador Angelo Dundee, y sostuvo memorables combates contra los más renombrados pugilistas de su tiempo, como Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton.  Recuerdo de manera personal los combates contra Joe Frazier,  constituyó para los medios de comunicación un verdadero cambio, poner a girar al mundo entorno  una pelea, un banquete que cambió desde la fecha la relación entre el medio y el deporte, polarizó la opinión y la gente que nada tenía que ver con este deporte de pronto se vió implicada a favor o en contra de cada Boxeador.
Casi a los tres años de haberse retirado del boxeo, en septiembre de 1984 Muhammad Ali fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson.  Esta enfermedad fue un verdadero viacrucis en la vida. Ahora con su muerte se me vienen muchas historias alrededor de su vida, pero lo más relevante creó fue el carácter ideologizante de su carrera y en los últimos años el reconocimiento total  en su país y el mundo a su vida deportiva. Este hombre fue un icono.
   




1 comentario:

canticoprimqveral dijo...

Esta vida demuestra bien que todo lo que se hace bien hecho, es trascendental para el mundo, y deja un aporte para las nuevas generaciones.
El ejemplo cundió desde una carrera inusual, que es el boxeo, para desde allí, anunciar al mundo que desde el ángulo donde nos toque vivir la vida, podemos ser eficientes.