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jueves, agosto 21, 2014

GABINETOLOGIA Y GOBIERNO EN COLOMBIA


Los nombramientos de los nuevos ministros realizados por el presidente Juan Manuel Santos para su segundo periodo y la elección del contralor, corresponde a la milimetría de gobernabilidad producto de sus acuerdos electorales, común políticamente hablando, necesaria desde la perspectiva de la gobernabilidad, que además deberá ajustarse a las necesidades propias de su plan de desarrollo y los retos que le imponen algunos problemas  críticos del país.
Apenas el presidente nombró equipo, la infantería como se dice, de los nombramientos hechos decanta que busca un gobierno de carácter nacional, trata de cumplir con las cuotas regionales, como es lógico, de la mano de sus aliados, en este marco hubo incluso  ofrecimientos a la izquierda, por lo menos aquella que lo apoyo en su elección,  en cabeza de Clara López, el cual fue rechazado de plano. Encontrar el equilibrio no es fácil. En este galimatías, la lagartearía es el pan de cada día, son más las frustrados que los posesionados, suelen ser muchos los aspirantes, ahora al ejecutivo le sobran aliados.
De los siete ministros nombrados, muy pocos corresponde a criterios técnicos, ha sido imposible que se manejen desde esta óptica los mismos, resulta ser una epidemia histórica, en todo caso es explicable, la gobernabilidad responde a criterios políticos, los malabarismos son difíciles de comprender para el ciudadano de a pie, pero sustanciales al manejo del poder, lo que se espera es que por lo menos los nombrados conozcan de sus carteras, tengan capacidad técnica, manejo político, sean excelentes administradores, expertos en gestión pública, sino llegarán a improvisar y perderán tiempo valioso, pues se enfrentaran a mil problemas, inaplazables todos, cada cartera hierve, deberán paralelamente enfrentar a la oposición,  que come ministros, por ahora ese es su plato favorito.
Desde hace dos semanas estaban designados los ministros de Defensa (Juan Carlos Pinzón), Hacienda (Mauricio Cárdenas), Relaciones Exteriores (María Ángela Holguín), Agricultura (Aurelio Iragorri) e Interior (Juan Fernando Cristo).
El liberalismo, que ha luchado con esa última organización política por ser el más fiel al mandatario, no fue menos afortunado. La Cancillería (María Ángela Holguín), Justicia (Yesid Reyes), Interior (Juan Fernando Cristo), Salud (Alejandro Gaviria) y TIC (Diego Molano) quedaron en sus manos.
A los conservadores, que estuvieron a medias con la reelección, les dieron dos ministerios claves: Hacienda, para Mauricio Cárdenas, y Minas, para Tomás González.
Uno de los grandes ganadores dentro del nuevo gabinete es el vicepresidente, Germán Vargas, quien se hizo con los ministerios de Transporte, con Natalia Abello, y de Vivienda, con Luis Felipe Henao. Son las carteras de la infraestructura y con mayor ejecución presupuestal.
Dos carteras que quedarán en el gabinete con aire de independientes: Lucho Garzón, en Trabajo, y Mariana Garcés, en Cultura.
Gabriel Vallejo, nombrado ministro de medio ambiente, muy poco sabe de esta materia, siendo un personaje educado, decente, con trayectoria, tendrá que enterarse de su cartera.  La ministra Abello siendo talentosa está en el mismo orden, Alejandro Gaviria hasta ahora no ha podido sacar el tema de la salud adelante y en términos prácticos, hablo como usuario del sistema, muy poco ha cambiado. Gina Parody, ministra de educación, quien viene de dirigir el SENA, donde realmente hizo una labor exitosa, constituye garantía de eficacia, claridad y coherencia. Alfonso Prada, realmente una reserve para el futuro la remplazará en la entidad, esperamos responda a las expectativas pues fue uno de los mejores parlamentarios del cuatrienio pasado: Estudioso, con formación académica, experiencia política y administrativa y desde hace 20 años cercano a la educación, su nombramiento es garantía de gestión y visión para el desarrollo de tan importante entidad.
El nombramiento de Eduardo Maya esta semana como Contralor demuestra la capacidad del ejecutivo para sobreponerse a la autonomía del Congreso, la aplanadora de la unión funcionó exitosamente, es un hecho que existe una necesidad  que los fueros se respeten. El poder del presidente por efectos del régimen presidencialista es muy difícil de cambiar, nosotros tenemos un régimen absolutamente presidencialista, aun así es preciso hacer que los contrapesos de ley cumplan con su función dentro de la estructura general del estado. Como siempre la elección de la cabeza de este ente generó las primeras divisiones, la más notoria entre el presidente y el ex presidente Gaviria.  









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