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lunes, julio 08, 2013

OJO A LAS SEÑALES ECONOMICAS EN COLOMBIA


Si no acepta el gobierno que el país está entrando en una recesión y que la economía puede caer en una fase inercial grave a todas luces,  es difícil que salgamos adelante. Las locomotoras definitivamente no arrancan.  Las protestas sociales son el pan de cada día y la industria y el comercio realmente viven una baja que sobre-pasa la coyuntura típica de esta época y sobra decir que llevan un tiempo muy largo en esta fase, es seguro que de no tomarse medidas urgentes, el gobierno se llevará un fiasco muy grande.
Hay algunos hechos que nos dejan perplejos  y que dicen mucho de nuestra capacidad para utilizar los recursos públicos, direccionarlos adecuadamente y fomentar  desarrollo. Lo que pasó con las ayudas y las medidas tomadas en la crisis invernal  de hace dos años, es emblemático. Donde está el dinero, las obras y las soluciones, realmente por ninguna parte aparecen, la tragedia es peor. Nada de lo planeado parece haberse hecho y da tristeza que no pase nada, nadie se expresa al respecto. Lo mismo pasa con las regalías, están vienen perdiéndose por vía de la corrupción endémica de este país, nunca hemos entendido, que podremos hacer mil reformas, pero sí no cambiemos nuestra actitud, la conducta en sí, la matriz ética,  es difícil que superemos el problema.
 Uno se pregunta, dónde está la responsabilidad social de las empresas, que pasa con la baja de los salarios, el empleo informal y el contrabando, son variables que crecen y afectan la tranquilidad del ciudadano de a pie. Sabemos que no solo la responsabilidad le cabe al gobierno y que los empresarios deben asumir su rol en estos puntos. Es un hecho. El ciudadano común cada día está más inerme, atrapado entre decisiones absurdas que lo afectan gravemente y nadie hace nada.
La cifra de la tasa de crecimiento en 2.8, no es nada alentadora. El gobierno habla del 4.5 %, la CEPAL de 4.4, el Banco Mundial del 4.5, lo que nos parece muy optimista. Es preciso advertir que era difícil que evitáramos tener consecuencia sobre la economía interna, sus efectos incluso se habían demorado mucho y en esto la política del gobierno surtió los resultados de esquivarla inteligentemente.
Michel Potter, en Bogotá señalaba, algo que para esta coyuntura es importante tener en cuenta, pues no podemos caer en la posición facilista de pretender que el gobierno nos solucionará todo: “No hay que confundirse: la riqueza no la producen los gobiernos, ni las fundaciones, sino las empresas. Con esa riqueza se genera bienestar porque entrega recursos a los demás agentes para que gasten, pero hay que garantizar que se siga reproduciendo el capital, como condición de mantener el progreso”.
Las alarmas no mienten, la infra-estructura no arranca. Trescientos kilómetros en carretera parecen ser consuelo de bobos. La infra-estructura está lejos de prender motores. Se diseñó una política basada en cuatro locomotoras, que pasa con este plan de acción sería la pregunta pertinente, el mismo interrogante me suscita el sector agrícola. La vivienda constituye la única variable exitosa. El gobierno debería focalizarse en desarrollar su plan de desarrollo, lo demás es tapar goteras. Las tendencias no son buenas. La industria está lejos de ser competitiva. Como serán las decisiones del presidente, es el interrogante que queda abierto . Amanecerá y veremos.



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