Colombia
vive una coyuntura especial en materia política, algunos de estos
eventos y hechos son: El proceso de paz en curso; la reelección presidencial
aplicada por primera vez en cabeza diferente a su progenitor; la polarización
entre el Doctor Juan Manuel Santos y el
Doctor Álvaro Uribe que está prendida; el incremento de la violencia en manos
de la delincuencia común entre otros, para no hablar de los problemas sociales
que son muchos.
Pretendo
interpretar esta coyuntura con absoluta claridad y con la distancia necesaria
para no caer en los apasionamientos tan en boga por estos tiempos. El país entrará en un periodo electoral, que obliga a realizar
el análisis de acuerdo a las posibilidades de cada partido y teniendo en cuenta
el futuro de la conversaciones con la FARC, que son determinantes. Es preciso tener en cuenta que la economía
entró en una desaceleración en el último trimestre, la industria presenta
crecimientos muy bajos, el consumo ha bajado sustancialmente, la locomotora de
la minería no está funcionando con el ritmo de operaciones esperado y el nivel
de exportaciones aun es bajo frente a las importaciones y las expectativas del mercado, lo que acentúa la revaluación de la moneda, pese a la inversión
extranjera fuerte, que en el último trimestre bajó igualmente. Sobra decir
que, generándose los planes previstos en materia de vivienda y de iniciarse los
proyectos de infraestructura en espera, Colombia superará estos síntomas delicados
sin ningún problema.
Los
partidos más fuertes son: El partido Liberal, el partido de la U, el partido
Conservador, Cambio radical, el partido Verde, el polo, Mira, Firmes,
acompañados de muchas empresas electorales en cabeza de los parlamentarios muy fuertes
en sus regiones. En Colombia los partidos ya no responden a matrices
ideológicas, aunque ellas siguen siendo el principal factor para
diferenciarlas. Ahora que se cayó el proyecto del matrimonio gay, se nos dio un
ejemplo emblemático de cómo funcionan los partidos. Los parlamentarios de
acuerdo a su ideología, actuaron y votaron en consecuencia. Los conservadores sacaron la godarria más
exacerbada, los liberales defendieron el proyecto con todas sus fuerzas, la izquierda los
acompañó totalmente en esta batalla perdida. El procurador, que debió ser
neutral, no dejó de sentar su posición clerical
y ortodoxa, la iglesia se expresó con vehemencia en contra del proyecto y una gran
parte de la sociedad que estaba de acuerdo, la defendieron infructuosamente. Se
demostró que en esencia este es un país conservador en la más literal
expresión. En este evento se expresó el
país ideológico, pues hoy solo existen industrias electorales con intereses muy
puntuales en cada una de ellas. Los partidos actuaron como bloque de hecho, con las excepciones lógicas, pero se identificaron con su credo.
Como
están las cosas. Por mayorías parlamentarias, los partidos más fuertes son el
de la U , el partido liberal , cambio radical y el partido conservador. El primero es el partido del presidente. Pero
cuál es la realidad de este partido de coyuntura. Empecemos por el
principio. El partido de la U nació de
una estrategia electoral diseñada por el actual presidente dentro del uribismo
que buscaba la reelección del Doctor Uribe al final del primer periodo, gracias
a una reforma constitucional aprobada en medio de muchas dudas, su propósito fue agrupar
la infinidad de parlamentarios e
intereses alrededor del presidente Uribe. Fue una jugada de ajedrecista, le permitió al doctor Juan Manuel Santos ser
cabeza del mismo, sin contar con votos, crear un partido de cuadros (Según la teoría
clásica de Duverger), el cual gravita y se mantiene gracias al poder
presidencial y, por la fuerza electoral de cada parlamentario, retro-alimentada
desde el ejecutivo con prebendas de todo tipo.
El Doctor Santos, quien es el padre de esta criatura, actuó como ideólogo y en apariencia como estratega
neutral en representación del presidente
que era su líder natural. Al final se ganó el premio mayor. Una de las características de nuestro sistema,
quien tiene el poder lo tiene todo. Para
estos momentos, final del segundo periodo del presidente Uribe, a su alrededor se
concentraba el poder presidencial, tenía
una favorabilidad social nunca antes vista y contaba con el apoyo de los
gremios y la iglesia. Su escudero
siempre había sido a nivel de gobierno el Doctor German Vargas Lleras, jefe del
partido radical, de estirpe liberal, fue
el abanderado de casi todas las reformas constitucionales importantes y de
hecho las sacó adelante. Las diferencia se dieron cuando el presiden quiso
aspirar al tercer periodo y no respeto los acuerdos internos con cambio radical.
El Doctor Lleras no estaba de acuerdo que se le hicieran más reformas a la
carta para que Uribe accediera al tercer mandato. Se opuso con todas sus fuerzas y capacidad al
mismo y ganó al final, pero quedaron diferencias irreconciliables entre estos dos
líderes. A esto se le sumaron la
cantidad de escándalos, que se fueron ventilando y resultaron ser amparados por el exceso de
concentración de poder del ejecutivo: Falsos positivos; la entrega del DAS a los
paramilitares y su participación en varios asesinatos; las chuzadas a los teléfonos
desde este organismo a magistrados, opositores; la compra de votos con prebendas
en el congreso; escándalos de corrupción; y la peor alianza de que se tenga conocimiento
entre parlamentarios uribistas y el paramilitarismo que, llevó a la cárcel a más
de 72 congresistas y develó realidades sin parangón, realmente una verdadera catástrofe,
que dio el significado real de este contubernio perverso que aun depara muchas
sorpresas y que genera dudas sobre el nivel de responsabilidad real del ex
presidente Álvaro Uribe.
El
partido liberal y cambio radical son los partidos de Gobierno en estos
momentos. Del primero se tomaron la mayoría de proyectos junto con cambio radical, que identifican los
cambios legislativos apoyados por el ejecutivo. Este es un partido de masas,
con un apoyo social muy grande, de mucha historia y tradición, quien había
perdido mucho espacio gracias al Uribismo, el cual recuperó en las últimas
elecciones, pues obtuvo mayorías en el congreso junto con el partido de la U y le
significó de nuevo ser protagonista de primera línea, es el partido más fiel a
las políticas del presidente. De hecho está descontado que el doctor Juan Manuel
Santos volverá a su partido natural, el liberalismo, recordemos es nieto del ex
presidente Eduardo Santos uno de sus patriarcas. No será raro, que pese a que
tendrá candidato propio, el polo como partido le convenga sustancialmente la elección
del doctor Santos, que le dará el oxígeno necesario de firmarse el acuerdo de
paz. Ojala en compañía del grupo guerrillero ELN.
Cambio
radical, con presencia en todo el país y una fuerza electoral joven y renovada,
de la mano del ministro Lleras, ha sido
la mano de derecha del presidente y el hombre fuerte, que lidera la locomotora
gubernamental. Su líder, de talante liberal, de centro derecha, descendiente de
una de las casas con más historia del partido y del país, ha sido fundamental
para el doctor Santos. De hecho es el sucesor natural hasta ahora. Con absoluta
claridad ha expresado que se moverá de acuerdo a las definiciones del Doctor
Santos. Sí va a la reelección lo acompaña, si decide no ir, será candidato. Es
el hombree más cercano y de más peso. El único con capacidad para enfrentar el
tsunami del uribismo.
El
partido conservador, quien no participa con candidato propio en unas elecciones
presidenciales desde hace mucho tiempo, se ha convertido en un partido burócrata,
clientelista, una sanguijuela del poder, mantiene una ideología ortodoxa,
clerical. Es un partido en el congreso absolutamente disciplinado, unido, actúa
como cuerpo, sin escisiones. Hoy acompaña al ejecutivo sin ninguna duda. Al mismo se le suma Mira, partido cristiano,
independiente, consolidado en todo el país, ortodoxo con una doctrina rígida y
depende absolutamente de su líder. Estos partidos se mantendrán en la coalición
de gobierno con acuerdos muy puntuales.
El
partido verde es incipiente numéricamente en el congreso hasta ahora, por tener
muy pocos parlamentarios, pero sigue siendo la esperanza de un electorado
potencial importante y sus actos aún tienen mucha resonancia. El doctor Alfonso Prada ha resultado ser un
excelente director y mejor parlamentario. Pero deberá jugar con mucha inteligencia
en el futuro próximo que evite su muerte política, pues sus líderes naturales
no asumen ningún compromiso, este tipo de indefiniciones son mortales. Sus
creadores guardan un silencio atroz para su supervivencia.
El
polo ha perdido el liderazgo ante sus seguidores y dejó de crecer por los escándalos
de la alcaldía de Bogotá y las rencillas internas. La izquierda es mezquina cuando
tiene el poder, se divide y tiene enfrentamientos ideológicos anacrónicos y enfermizos.
Aún tiene miembros muy valiosos y parlamentarios serios y rigurosos. Sobrevivir
como alternativa de poder está en sus manos y depende como se mueva en los próximos
comicios.
Cuál
es la perspectiva. El presidente tendrá que ir a las próximas elecciones
acompañado de las mayorías que hasta ahora consolidan la alianza gubernamental,
que sigue siendo una sumatoria de intereses. El partido liberal y cambio
radical serán los partidos cabeza de esta cruzada, pero de hecho estarán acompañados por la misma coalición actual e incluso se le sumaran muchos más
en el camino. Las conversaciones de paz pese a su buen momento requieren un
segundo mandato y las aplicaciones concretas producto del documento y los
compromisos que salgan de la agenda. Su implementación no será fácil y el éxito de la misma es responsabilidad de todo el país. Lo
más difícil, enfrentar la férrea oposición de un país que se acostumbró a la
guerra. Hablo de aquellos que les interesa que el conflicto no se acabe, que son
muchos, la guerra es un negocio y el narcotráfico juega un papel que inclinara
la balanza en este sentido. Se pesca en rio revuelto, dice el dicho popular.
Cambio Radical, el partido del ministro Lleras acompañará al presidente y
espera su turno. Siempre juega limpio y se da por descontado que el presidente
respetará los acuerdos por debajo de la mesa. El liberalismo no cuenta con un líder
del peso del Doctor Germán Vargas Lleras. Pese al buen momento del director de
los diálogos De la Calle, aún no está maduro para una disputa de estos
quilates, menos para enfrentar la artillería del Doctor Uribe. Se liquidará
cambio radical y el partido como tal,
regresará del al liberalismo, el regreso del doctor Lleras se hará por
la puerta grande respetando las listas de cada cual, las del partido y las del antiguo
partido cambio. Este país será de centro. La mayor responsabilidad sigue siendo
vencer la inequidad y superar la violencia múltiple que ataca al país.
El
uribismo mantendrá su oposición exacerbada. Atacará muy fuerte al presidente y
tendrá candidato propio. Este mes se define sí es el doctor Ordoñez o el Doctor
Fernando Londoño serán los candidatos. No será acompañado por sus antiguos
miembros del parlamento que hoy aún están en el congreso. Estos se mantendrán con
el actual presidente. El futuro del
uribismo depende de cómo se mueva sin el poder, como mantenga su aceptabilidad
y que se demuestre que hay más uribismo que Uribe.
El país no supera los problemas sociales más emblemáticos Inequidad, falta de oportunidades, violencia, desigualdad, atraso en muchas zonas, producimos más muertes que en muchos países en guerra y realmente hay regiones muy atrasadas, paradojicamente las más ricas. En este contexto son mayores las responsabilidades del gobierno, pero el deber es acompañarlo participando. Colombia ha vivido en medio de la guerra y crecerá mucho sí hay paz, está descontado.
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