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viernes, febrero 20, 2009










LO PREDECIBLE DE LA POLITICA COLOMBIANA

La triste y caótica historia política Colombiana, desafortunamente se repite incansablemente. Doscientos años de nuestra joven república, acumulan una intrincada trama de intereses individuales, saqueos, corrupción, genocidios, clientelismo, revestidos de buenas intenciones, programas de partidos, proclamas, caudillos sin visión futurista, que permita organizar verdaderos partidos y tener un programa serio del país acorde a sus potencialidades, hechos que no hacen sino ocultar un virus general que carcome cada una de nuestras instituciones, deja las arcas siempre en quiebra y socava el tejido social, pues ha sembrado un escepticismo general frente a los políticos y la política absolutamente grave. No existe una política pública coherente frente a muchos temas, muy a pesar de gozar de un océano de normas, que en principio garantizarían un excelente y transparente funcionamiento del estado. La definición Aristotélica de la política parece haberse olvidada por completo: “es la actividad humana tendente a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad. Es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo”. Este filósofo igualmente definía al ser humano como un animal político por excelencia. Duverger, un poco más realista, define la política “como lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los vencedores usarían en su provecho”. Esta última parece ajustarse más a nuestro caso. Desde el nacimiento de la república, la lucha entre Santanderistas y Bolivarianos, federalista y centralista, radicales y conservadores, liberales y conservadores, no es otra cosa, que la historia de un saqueo permanente de nuestras arcas. Está claro que existen excepciones, personajes que deslumbran en las paginas épicas del país, pero más bien son muy pocos. Decimos, que nuestra política es muy predecible, porque desde hace seis años el presidente ha reformado las normas en su propio beneficio apoyado en unos discursos cargados de patriotismo, sacrificio, resignación que ocultan un dictador en ciernes, que últimamente incluso a intentado callar a la poca prensa independiente que queda, y quien a pesar de negar en la primera reforma que sería de nuevo candidato, sabemos que se presentará como salvador de la patria en el próximo año, nos recuerda a Mosquera del siglo 19, predecible, por supuesto. Fue predecible de igual manera, que un exfuncionario del Das, que contribuyó desde esta institución a perpetrar asesinatos de sindicalistas, se mantuviera tercamente en su puesto, fuera defendido por el jefe de estado y quien terminará con una condena que causará estupor; así mismo, predecible que el director actual de Envías, frente a varios pronunciamientos de parte de los organismos de control, donde se demostró el cambio oprobioso de normas que buscaban favorecer su nombramiento, aun no haya salido de su puesto, gracias al favorecimiento del ejecutivo; Predecible, que Dptos, como Caldas continúen siendo saqueados por los mismos de siempre, que Gaviria, el jefe del partido liberal termine de candidato, que el presidente continúe en el poder y la izquierda se pierda entre mamertos y leninistas en discusiones doctrinales infinitas, bizantinas; predecible que sigamos sin futuro y que el país se pierda entre precandidaturas en medio de violaciones de derechos humanos, desplazamientos, paramilitarismos, una guerrilla anacrónica , asesina y trafico de drogas. Todo es predecible, se repite………Amanecerá y veremos.

1 comentario:

Enrique dijo...

Este país es tan cínico(en relación a sus supuestos dirigentes políticos), que nunca cesa de producir escozor sus deliberadas acciones, siempre en beneficio propio, dejando de lado en interés social o colectivo. Todo va encaminado a convertirse en un sainete reiterado desde la Colonia hasta la neo-dictadura civil actual.Y la izquierda ahí, en medio de su eterno stalinsimo y su sosería. Son tan torpes que dilapidan su mejor momento histórico.Pobre Marx.