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domingo, diciembre 03, 2006

LAS INCERTIDUMBRES DEL PORVENIR


No solamente está en crisis el país, lo esta de la peor manera el discurso con la cual se pretende explicar: el emitido desde la academia en infinitos estudios; el que produce una clase especializada, cuya mayor virtud en apariencia es propiamente nuestra crisis; la clase intelectual; los especialistas; todos a uno parecen equivocarse en los diagnósticos, en la descripción del problema y por su puesto en los planteamientos de su resolución. Pero esta responsabilidad, de los que en apariencia, debemos pensar el país, ha sido una constante histórica. Si se hace una lectura minuciosa del pasado, las sorpresas son alarmantes. Desde el siglo XIX, hablamos de la desinstitucionalizacion de la nación, de la necesidad de una reforma estructural; de hecho el programa de Gobierno de la primera presidencia de Mosquera, en sus aspectos más generales, en nada se diferencia de lo establecido por Gaviria, cien años después. Parecemos sobrediagnosticados, existe desde hace veinte años una profesión nueva, la de los violentologos, expertos en el tema de la violencia Colombiana, publicando libros, revistas y artículos, incluso asumiendo tareas de dirección en el estado en conserjerías sobre el tema: La violencia de este siglo, la de los partidos en el cincuenta, la del narcotráfico, la de la guerra entre carteles y la penetración de una fuerza supraestatal, denominada paramilitarismo. Cual, es entonces el error de apreciación, como podremos articular el discurso con un cambio sustancial desde lo institucional, que significa una transformación general de nuestra sociedad. La crisis que vivimos, por razones del narcoparamilitarismo y su relación con la clase política y las instituciones, vuelve a replantear en el caldero el mismo tipo de soluciones de otros días: Constituyentes, revocatorias, juicios históricos, catarsis apoyadas en nuevas miradas de nuestro atribulado pasado y lo peor, la nación entera no le copia a tanto alaraque y pareciera que lo mas nefasto de cada crisis, es la insuficiencia para resolverla de manera estructural y la costumbre de vivir de tiempo en tiempo entre escándalos, masacres, des-institucionalización, que ha creado un mal peor, que no es otra cosa, que la incredulidad absoluta en el estado, en la clase dirigente, en la clase empresarial, con efectos gravísimos en la actitud de las personas: falta absoluta de responsabilidad frente a la sociedad, el deseo de aprovechar a cualquier precio las oportunidades para saquear el estado, de trampear, timar, sin ningún escrúpulo. Es difícil, volver a sembrar fe y sentido de pertenencia, en una sociedad dedicada a la rapiña; Pierre Bourdieu le preguntaba a los amos del mundo soterradamente, pregunta que traslado a los amos del país: Amos del país, ¿acaso ustedes dominan su dominio? O para decirlo más sencillamente, ¿saben qué es lo que están haciendo y todas las consecuencias que ello acarrea?…como cambiar……amanecerá y veremos

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