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domingo, julio 09, 2006

UN MUNDIAL COMO LA VIDA INJUSTO Y APASIONADO

Ha terminado el mundial y las lecciones que este apasionado deporte nos deja son varias y contundentes. No siempre, gana el mejor y lo que es peor, a veces gana el juego menos vistoso. Lo digo por Italia, que es el antifútbol, y quien se levanto con la copa, que demuestra lo paradójico y grande de este deporte. Este hecho, de igual manera refuta la manipulación que todo el mundo alardeaba conocer y que decían que la final estaba arreglada para Brasil y Alemania. Con la selección carioca, quedó demostrado que tener los mejores jugadores no garantiza que haya juego colectivo, que el favoritismo debe ratificarse con hechos y que más vale concentrarse en el fútbol y dejar a un lado tanta contrato publicitario, que distrae y crea Dioses falsos. Francia, demostró que en la vida, hay cosas que nunca se olvidan y volvió a recordarnos que saben con la pelota, que tienen un crack como líder, también quedo claro con los galos, que los partidos requieren de sabiduría y el desespero conlleva a muy malos resultados, pues solo se gana cuando se gana y lo demás es carreta.
Los argentinos, la suerte no les acompañó y en mi humilde opinión, Pekerman, merece continuar al frente de la selección, más ahora que se confirma un cambio generacional absoluto y la era de los grandes ha terminado sin el titulo. No se nos puede olvidar, que la selección del mundial pasado fue la mejor de los argentinos y no consiguió nada.
Lo chicos, siguen siendo chicos con la excepción de Portugal. Africa esta vez no mostró nada y en este mundial, realmente no hubo poesía. Como con el capitalismo salvaje, la fuerza, lo atlético y la estrategia estuvieron por encima del juego bonito.
Lo bueno, haber releído a Sangre fría de Truman Capote y la hoguera de las vanidades de Tom Wolfe. La vida continúa y este mundial ya es historia, queda para los intérpretes, hechar el cuento a su acomodo.

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