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lunes, enero 16, 2006

OTEANDO LA POLITICA ELECTORAL COLOMBIANA

El alborozo que me produjo la reforma política aprobada en la pasada legislatura por el congreso, por la obligación implícita que se deduce del texto para fortalecer los partidos y la obligación de realizar un cambio total en la forma de hacer política en el país, ha terminado en la actual contienda electoral, en la misma manzanilla, ausencia de debate ideológico y empresas electorales perfectamente acomodadas a las exigencias de la ley.
Cuando se estaba dando la discusión en el senado, establecimos que si se aprobaba la lista única pero se mantenía el voto preferente, la fortaleza que se ganaba para los partidos con este tipo de listas terminaría pendiéndose con el voto preferente pues las microempresas electorales continuarían siendo muy importantes. Algo de esto, estamos viendo y el sonajero de las pequeñas maquinaria a la hora de conformar listas continua siendo un factor preponderante en el actual debate y los partidos por este camino han mostrado muy poco de renovación y debate ideológico. No se puede decir que todo es malo, que el debate hoy es el mismo de hace cuatro años; pero si queda claro que el cambio en las costumbres políticas deberá hacerse de la mano de un electorado que haga valer su importancia y obligue con el voto de opinión, ha que los actores en la escena entiendan que las cosas están cambiando en el país. Reformar por la via de la demanda electoral, la que obligará a nuestros políticos a cambiar y no por la oferta como hasta ahora se vió.
En el panorama electoral con la aprobación de la reelección se están reflejando varios fenómenos que preocupan. El primero es, que los candidatos a la presidencia que le disputan al actual mandatario el podio parecen haberse replegado de tal manera, que antes de la partida, están aceptando el triunfo de Uribe, lo que preocupa de sobremanera, pues el presidente candidato no tendrá un opositor serio que lo obligue por lo menos a asumir compromisos producto de la confrontación ideológica. Faltan pocos días para que el presidente asuma la campaña de manera frentera (y lo digo por que el estilo de Uribe para gobernar es el de un candidato y no el de un presidente) lo que obligara a los otros candidatos a ser más claros, más contundentes y asumir una posición frente a los hechos y políticas más importantes del actual gobierno. En las toldas Uribistas lo único cierto es su total desunión, falta de programas y un ambiente de triunfalismo, como en la época del doctor Luis Carlos Galán, pegados del afiche del Doctor Uribe, con la manito en el pecho y la mirada patriótica como corresponde. Con respecto a los partidos tradicionales y al polo, del primero no deja de preocupar su falta de renovación, el desgate en las minucias electorales, que son entendibles para la época y falta de lideres con talante nacional. De la izquierda, es evidente que no están aprovechando su mejor momento, la oportunidad para dar un debate serio y las disputas al interior los está dejando muy mal con la opinión. Contrario a lo que muchos piensan, el partido conservador saldrá fortalecido de esta contienda gracias a un pragmatismo sin escrupulos.

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