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sábado, febrero 18, 2017

GLOBALIZACIÓN VERSUS TRUMP

Una discusión se puede dar cuando hay interlocutor válido, esto quiere decir que todas las líneas de argumentación de lado y lado respondan a criterios con grados de certeza, verosímiles o hipótesis bien planteadas, con algún sustrato de cientificidad si es necesario o anclajes verificables. Esto permite tener un dialogo civilizado que enriquecerá cualquier tema o punto de controversia, exige un mínimo de niveles, no  se puede dar cuando hay una desproporcionalidad entre los interlocutores que haga imposible comprender el discurso.
La globalización, que está lejos de ser sólo comercial, menos en la revolución de las TIC que produjeron la revolución del conocimiento más grande de que se tenga noticia en la historia de la humanidad, hoy pareciera que está en discusión por la andanada de medidas y el discurso del nuevo presidente de los Estado Unidos, su verborrea ha generado todo tipo de interpretaciones, es bueno dejar sus posiciones con absoluta claridad para entender de que estamos hablando.
El presidente aboca por un proteccionismo absoluto buscando la recuperación de la primera potencia, sus medidas como un caballo desbocado desconocen los compromisos suscritos por el gobierno americano con el mundo y algunos suscritos en particular con otros gobiernos, son de tipo bilateral, en las décadas anteriores, se hicieron respondiendo a una política de presión que generó obligaciones con sus aliados y que los obligó al final a una apertura total, así no no la quisieran, esto creo un mundo abierto desde desde hace veinte años, sobre todo en occidente. Esto quiere decir que lo que propone es una medida de retroceso, enfocada hacía el interior del país y que en principio lo que conocemos como globalización en apariencia no está en peligro sí miramos al resto del mundo, poco tiene que ver con sus caprichos por proteger la industria americana. Empecemos por aclarar algunos términos para entender lo que está en juego.
¿Qué entendemos por globalización?, para poder comprender
que está en discusión, pues este es un presidente-negociante, es un hombre que sólo piensa en la rentabilidad, gana o gana, su sentido humanitario, su visión de estadista simplemente no existe, de que estamos hablando cuando queremos refutarlo, a quién y  a qué atendemos.
Tomaré tres conceptos elementales de globalización, en los dos primeros están referido sólo al referente económico, el tercero es amplió y responde a contextos biológicos, antropológicos, técnicos y humanos:
Pero ¿de qué se está hablando cuando se menciona el término “globalización”? Dice JUAN CARLOS TEDESCO: “Al estar basada fundamentalmente en la lógica económica y en la expansión del mercado, la globalización rompe los compromisos locales y las formas habituales de solidaridad y de cohesión con nuestros semejantes. Las élites que actúan a nivel global tienden a comportarse sin compromisos con los destinos de las personas afectadas por las consecuencias de la globalización. La respuesta a este comportamiento por parte de los que quedan excluidos de la globalización es el refugio en la identidad local donde la cohesión del grupo se apoya en el rechazo a los ‘externos’[1]. El banco mundial la define:
“la interdependencia económica creciente en el conjunto de los países del mundo, provocada por el aumento del volumen y de la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, al mismo tiempo que por la difusión acelerada y generalizada de la tecnología”. Pasa lo mismo que con la definición anterior. Miremos la otra visión, la de William Ospina:
“Hace cinco siglos comenzó la historia mundial. Quiero decir con ello que antes del descubrimiento de América los humanos habían vivido historias nacionales o a lo sumo historias continentales, pero no habían tenido jamás una idea del mundo como la que empezó a entreverse en la aurora del siglo XVI, En ese momento asistimos a lo que hoy podríamos llamar «el surgimiento del globo», y es notable el modo como la idea del globo se apoderó de nosotros desde entonces y se ha convertido crecientemente, como era de esperarse, en una de las mayores obsesiones de la especie. No es el menor de los méritos de William Shakespeare el que, en aquel mismo siglo, haya llamado El Globo a su teatro de Londres, y por extensión, al gran teatro del mundo que era su destino recrear y representar. Aquella época convulsiva y admirable vivió con asombro la evidencia de la redondez del planeta, y dado que desde los tiempos de los geómetras griegos la idea de la esfera era uno de los símbolos de la perfección, es probable que esa evidencia haya sugerido para nuestros mayores de hace medio milenio la promesa de algo absoluto. Con el surgimiento del globo surgió también el mercado mundial, y nuestros países (que tienen el hábito de sentirse invitados tardíos al festín de la historia y testigos subalternos del mundo) deberían recordar con mayor frecuencia que fueron protagonistas de aquel episodio dramático y que aportaron como pocos a la construcción de ese orden o desorden histórico que hoy llamamos Edad Moderna”[2].
Esta es una visión más universal, más real, la toma desde un contexto histórico amplió, de igual manera los animales con sus grandes emigraciones lo han sabido desde el nacimiento de la vida, hace parte de su GPS[3].
Hoy el internet y la red integraron al mundo con su plataforma, su infinita memoria, lo consolidaron como una aldea global. La globalización no depende sólo del señor Trump, el proteccionismo unidimensional que quiere aplicar a sangre y fuego tal vez tenga un efecto contrario, la terminará consolidando como proceso, la humanidad no retrocede. Es un oprobio oír al presidente de la potencia más grande del mundo, del país con más centros de investigación, con las universidades más prestigiosas, con el numero de nobel más alto en el planeta hablando desde la vacuidad.
El artículo de WilkipediA termina en su primera parte con una especie de sentencia que parece confirmarse hoy: “La valoración positiva o negativa de este fenómeno, o la inclusión de definiciones alternas o características adicionales para resaltar la inclusión de algún juicio de valor, pueden variar según la ideología del interlocutor. Esto porque el fenómeno globalizador ha despertado gran entusiasmo en algunos sectores, mientras en otros ha despertado un profundo rechazo (antiglobalización), habiendo también posturas eclécticas y moderadas[4]. Insisto, hay procesos que no tienen retroceso, puede que se relanticen, al final terminan imponiéndose, espero se confirme está constante histórica.  









[3] Esta es la definición de wilkipedíA: La globalización es un proceso económico, tecnológico, político y cultural a escala planetaria que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal, y que han abierto sus puertas a la revolución informática, llegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales.

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