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miércoles, noviembre 30, 2016

ADIOS CHAPECOENSES


Lo que iba a ser una fiesta terminó en la peor tragedia deportiva de este año. Los miembros de un equipo joven del sur de Brasil, lleno de esperanzas, representantes fieles de la competitividad deportiva,  llegaban a la final de la copa Sudamericana contra todos los pronósticos, por esos avatares del destino terminaron en un hecho lleno de dolor, inexplicable por lo intempestivo, que demuestra hasta la saciedad como el destino en ocasiones nos juega malas pasadas y al final confirma que  la vida siempre es lo más importante.  El vuelo, que debió llegar a eso de las once de la noche hace dos días al aeropuerto de Rionegro para el juego de la final que era este jueves, por razones que aún son materia de investigación, a tan solo tres millas de la pista, terminó cayendo en las montañas del municipio de la Unión Antioquía, dejando 71 muertos. Hoy se le rinde un homenaje apoteósico en el estadio de Medellín a todos los jugadores del equipo, a la tripulación, los periodistas que venían en este avión. Estos dos últimos días la solidaridad de Medellín ha sido inmensa, constante, llena de humanidad, ha estado a la altura de los acontecimientos, brindando un abrazo a los familiares de las víctimas, al pueblo en general de Chape, sus habitantes ante lo inexplicable, solo esperan brindar un Adiós con profundo sentimiento, compungidos, sorprendidos frente a lo irreparable, lo hacen con todo el corazón y alimentando la memoria con las cosas buenas que dejaron los jugadores, todos sabemos que fue un plantele lleno de juventud, pletórico de gloria, se nos fue de súbito. Solo nos queda recordarlos, ayudar a quienes les sobrevivieron a seguir adelante y expresarles que el mejor homenaje es seguir luchando, continuar con el club pese a todo, no dejar de lado el pundonor deportivo que los hizo grandes.
Me sorprendió de muevo Medellín por ese sentimiento de solidaridad que despiertan en sus gentes hechos como este. Esta ciudad, muchas veces trágica, contradictoria, demuestra una vez más la capacidad para sobreponerse a hechos dolorosos. 







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