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lunes, febrero 01, 2010

TOMAS ELOY MARTINEZ



La muerte de este excelente escritor y periodista es una verdadera catástrofe para las letras en general, para el periodismo de denuncia y definitivamente para nosotros sus lectores asiduos. Como dice su compatriota Feinmann, somos mortales y parte de nuestra realidad es enfrentar este momento con la dignidad que la vida exige. Pese al cáncer que padecía nunca dejo de escribir ni de cumplir con sus columnas. Ayer se publicó su última columna con la misma vitalidad de siempre y el carácter que le imponía a sus puntos de vista. Tomas, pertenece a ese grupo de escritores perseguidos por las dictaduras, por los militares golpistas, tuvo que exiliarse y por ello sus novelas de cierto modo son una revisión de la trágica historia de los pueblos latinoamericanos.

Entre las obras que ha publicado figuran el ensayo Estructuras del cine argentino (1961); la novela Sagrado (1969); el relato periodístico La pasión según Trelew (1974), cuya tercera edición fue quemada en la plaza del III Cuerpo de Ejército, en Córdoba, por la dictadura militar; los ensayos de crítica literaria Los testigos de afuera (1978), y Retrato del artista enmascarado (1982); la colección de relatos Lugar común la muerte (1979); las novelas La novela de Perón (1985) y La mano del amo (1991) y, por supuesto, Santa Evita (1995), la novela argentina más traducida de todos los tiempos. En 1996, publicó Las memorias del general, una crónica sobre los años 70 en la Argentina.

Ganó en 2002 el codiciado Premio Internacional Alfaguara de Novela por su novela El vuelo de la reina.

Siempre he dicho que el mejor homenaje que se le hace a un escritor es la lectura de sus textos. Aquí la pagina de su última columna:

http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/tomas-eloy-martinez/columna185015-los-desafios-de-cultura-narco-su-ult

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