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miércoles, enero 06, 2010

COMO NOS DUELE MEXICO



Estamos unidos a México por muchos factores y paradójicamente tenemos una historia llena de simetrías, aspecto que se acentúa, ahora que este país está viviendo las consecuencias del flagelo del narcotráfico. Una noticia de Alberto Najar para la BBC reportaba en octubre: “Cuerpos con huellas de tortura colgados de puentes. Bolsas de plástico con cadáveres desmembrados. Alcaldes asesinados. Niños que mueren por balas perdidas durante enfrentamientos entre narcotraficantes. Son escenas de la lucha por el control del tráfico de drogas en México, que ha dejado más de 14.000 personas muertas en los últimos tres años. De acuerdo con especialistas, el país vive una escalada de violencia como no se veía desde hace 80 años. "Nunca habíamos tenido esta violencia, sólo en la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera", le dijo a BBC Mundo Arturo Alvarado, investigador del Colegio de México (Colmex).” Es indudable que la situación se salió de madre. Difícil desconocer que él narcotráfico corrompe con sus grandes ganancias nuestras vulnerables instituciones, las que tienen suficiente con el problema de la corrupción, otros de los canceres, que estamos lejos de superar y por ello, no es factible que los gobiernos puedan enfrentar este problema con los instrumentos legales que tienen a la mano, se requiere mucho más que eso. Colombia esta lejos de escapar ha este fenómeno y su experiencia en la materia debería servir para crear políticas homogéneas, que nos permitan asumir el problema con absoluta seriedad, pero inversamente se presta para que se repitan los mismos errores. Lo lógico en principio es entender el problema a cabalidad. El narcotráfico en los dos países tiene como enlace común el grueso de consumidores americanos y el poder adquisitivo de una sociedad opulenta y proclive a las drogas por múltiples factores que no es del caso enunciar. Este es un delito con muchos actores, sin consumo y rentas exorbitantes el negocio no existiría, pero aun así estas son variables de un problema mucho más complejo. El pragmatismo americano ha demostrado olvidarse de su propia ortodoxia en materia de política antidrogas y ha servido para que sus políticos y dirigentes hayan hecho acuerdos con narcotraficantes: Para derrocar gobiernos (Nicaragua), mantener bases y aliados (panamá), para traficar armas (En toda Centroamérica) y para mantener sus propios intereses geopolíticos, como en Afganistán a lo que se le agregaría la infinidad de pactos con los narcotraficante, que solo ellos entienden. La primera premisa frente al grave problema social que suscita el fenómeno en Latinoamérica, es que nunca hemos pensado en él desde nuestro propio contexto, siempre reaccionamos y actuamos con el libreto del coloso del norte. En las universidades reposan infinidad de estudios que desconocemos intencionalmente. La legalización, que es la única salida seria, se desconoce de plano, simplemente para no desairar a los norteamericanos que son tajantes al respecto. México, con una oleada de violencia que desbordo todas las estadística y que es cruel y despiadada, por primera vez tiene pensando a los congresistas Americanos en el tema de la legalización, pues la frontera no existe para los narcotraficantes, es un obstáculo que valoriza el producto. Los países latinos tienen mucho en común y existe una necesidad perentoria de entender esta realidad. Jorge Volpi en su último libro, “el insomnio de Bolívar” en el prologo hace una introducción bellísima sobre la condición del latino y el tema lo abre sobre el interrogante que se le planteó en Europa al ser identificado más como sudaco, identificado inexplicablemente con los Colombianos y Venezolanos y desconocido en su totalidad como nación especial en el contexto geográfico en que se encuentra México, que según el autor geográficamente sería lo lógico. No….simplemente era un latino, lo que le llevo al autor a empezar a escudriñar una realidad que lo superaba y lo obligo a estudiar, visitar las naciones latinoamericanas, descubrir aquellos aspectos multipolares que nos une y la infinidad de convergencias al respecto. El narcotráfico es uno de los fenómenos que nos permiten leer nuestra realidad a partir de un factor común determinante y que nos afecta a todos gravemente. Recuerdo el libro de Fuentes “El espejo enterrado” que buscaba entender mucho de nuestra realidad en el aniversario del descubrimiento desde un redescubrimiento total de nuestra historia, nuestros mitos, la cultura, que no ha permitido ser una región con una pasado que nos une indisolublemente y que está llena de riquezas, disímil en muchos aspectos, pero que cada vez que existe una crisis nos recuerda la esencia latina que nos obliga a buscar políticas convergentes. El narcotráfico es un hecho que obligatoriamente nos llevará a emprender caminos homogéneos, por encima de los caprichosos de los políticos locales de paso y de algunas diatribas y demagogias de los dictadores plebiscitarios de moda. Amanecerá y veremos

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