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domingo, noviembre 08, 2009


LÉVI-STRAUSS
Leer y conocer a este pensador constituía requisito imprescindible de cualquier línea de pensamiento en los sesenta. Su muerte, marca el final de una época basada en la exploración de las estructuras comunes que subyacen a los mitos de diferentes culturas. Recuerdo que entendí perfectamente su compleja estructura teórica leyendo un texto de Octavio Paz absolutamente claro, que nos permitía tener una puerta de acceso menos engorrosa. La antropología se convierte en manos de este pensador en una ciencia reveladora que sirve para interpretar el complejo mundo moderno a través de sus principales símbolos, utilizando el estudio de las culturas ancestrales. La revista Ñ, en el “El clarín” de Buenos Aires lo presenta magistralmente: “Pocos sabios se aventuraron tan lejos como Claude Lévi-Strauss en la exploración de los mecanismos de la cultura. Por vías diferentes y convergentes, se esforzó por comprender la gran máquina simbólica que agrupa todos los planos de la vida humana, desde la familia hasta las creencias religiosas, de las obras de arte a los modales en la mesa. La paradoja de las grandes obras, las que son verdaderamente decisivas e innovadoras, es que se pueden caracterizar en pocas palabras. Podría decirse, por lo tanto, que descifró el solfeo del espíritu. Por lo menos se aproximó a ello, y mucho, a fuerza de rigor y de creatividad conceptual. Hablar de un solfeo del espíritu no es sólo la prolongación de esa metáfora musical siempre presente en la obra del antropólogo. Ahora bien, hay que entender esa fórmula de manera literal. Aun en el caso de que cantáramos, y a diario, los meandros de la vida en sociedad; aun si conociéramos de memoria las melodías o los matrimonios; no sabríamos qué es lo que organizó esos sistemas. La conciencia no nos revela nada de forma espontánea acerca de los procesos que están en funcionamiento en el vasto ámbito de la simbología social. Es por eso que ignorábamos sus reglas de funcionamiento, las leyes de sus combinaciones. Nos faltaba el solfeo.”[1] Descubrir e interpretar este solfeo fue la tarea integral de sus trabajos.
No conocí los conceptos de este pensador sobre la era digital que estamos viviendo, sería vital saber que pensaba al respecto, en plena era posmoderna. Sloterdijk, refiriéndose a la crisis del pensamiento filosófico para interpretar las crisis de las sociedades, en muchos de sus escritos habla de una nueva ingeniera social que aparentemente busca cimentarse una nueva antropología de cuño neo-Darwinista, compatible con cualquier racismo revivido, encontrando sus primeros antecedentes en Platon, donde los discursos sobre la comunidad humana parecen apuntar a un parque zoológico. Un dialogo entre estos dos pensadores sería vital para interpretar los intrincados avatares en los que nos estamos desenvolviendo, pero es un hecho que esto ya es un imposible con la muerte de Levis Strauss.
El estudio de los mitos constituye el eje central de su obra, en el texto citado de Clarin, de igual manera, se establece los bemoles de este ítem en su obra: Los mitos "se piensan entre ellos": en eso reside el núcleo de la obra y lo que ésta tiene, a su manera, de vertiginosa. Por eso, en el análisis de esos miles de mitos que "se piensan entre ellos", se responden sin conocerse, se combinan sin que nadie lo haya decidido, se vislumbran los procesos mentales universales.Ese enfoque de un solfeo del espíritu humano prolonga o acompaña el esquematismo de Kant, la lingüística estructural de Roman Jakobson o, en el psicoanálisis, la teoría lacaniana del significante. El resultado es tanto más impresionante porque ese análisis convoca a pueblos y culturas sin contactos conocidos entre ellos. El historiador –como Georges Dumézil, también imbuido de una perspectiva estructural– sólo compara los mitos surgidos de pueblos cuyos vínculos están documentados. Al superar ese límite, al comparar, por ejemplo, los mitos amerindios con los de Japón, Lévi-Strauss abrió perspectivas teóricas que exceden los límites de la etnología e interesan a la antropología general y al estudio del espíritu de los hombres.
Es un hecho, se nos ha ido uno de los grandes. Como siempre está su obra abierta. Amanecerá y veremos.
[1] http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/11/07/_-02035455.htm

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