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viernes, septiembre 14, 2007

EL ACUERDO HUMANITARIO Y EL PRESIDENTE CHAVEZ


Los secuestrados por la Farc gracias al aire que ha tomado el intercambio humanitario con la intermediación del presidente Chávez, tienen una nueva esperanza para obtener la libertad a través de un mecanismo que las partes no terminan de entender y sobre el cual en Colombia existen mil interpretaciones. Sobra recordar que el intercambio humanitario se hace entre partes en confrontación, en medio del conflicto y es un mecanismo de excepción que protege al ser humano del flagelo del secuestro o la retención entre otros, para darle el nombre sutil con el que el grupo guerrillero lo llama. La Farc, se la juega de nuevo para obtener un reconocimiento mundial como movimiento político levantado en armas y quitarse de una vez por todas el mote de terroristas o narcoguerrileros. El tema no es fácil y da para todo. Primero las relaciones tan especiales entre los dos presidentes en sitios tan extremos, como son Chaves y Uribe, los cuales parecen superar cada vez que se encuentran todas las diferencias, gracias a un respeto y empatía estratégicamente manejada, de acuerdo a los intereses de cada uno. Chávez, con este hecho, vuelve a demostrar un carisma inigualable, pero lo que gana internacionalmente le genera demasiados costos a nivel interno y está claro que para los venezolanos la cercanía con el alto mando de la Farc, no es bueno y suscita muchas dudas. Uribe, que mantiene un discurso radical frente a los insurgentes, reparte de nuevo las cartas y a través del presidente Chaves, quiere demostrarle al mundo la intransigencia del grupo guerrillero y lo inhumano y frio de su decisión inquebrantable por el despeje, para poder llegar algún acuerdo efectivo. Lo que se empieza, realmente es un nuevo calvario, con nuevos actores y las esperanzas son pocas, pues la posiciones no cambian, lo que se está haciendo, es buscar interlocutores que le hablen al oído al señor Marulanda o mejor, al comando central de la Farc y que produzcan una decisión que reverse su posición. Lo mismo se espera del gobierno. No es fácil y definitivamente, quienes sufren el secuestro siguen en medio de un conflicto, que no ha tenido nada de humanitario y administra unos métodos y actitudes que sobrepasan las dimensiones del derecho de gentes, para hablar de un término en des-uso. Amanecerá y veremos, ahora en este nuevo capitulo.

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