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lunes, noviembre 13, 2006

CUAL ESCANDALO


Es evidente que desde la pasada campaña presidencial, ósea, desde los inicios del primer cuatrienio del Doctor Uribe, se han denunciado no solo los vínculos del paramilitarismo con el gobierno, sino su penetración en todos los sectores de la vida nacional, sin que hasta ahora haya pasado algo, con la excepción del pronunciamiento de la corte y el supuesto escándalo de los últimos días. Por ello, ante las denuncias hechas por Petro, que en su momento se tildaron, de artimañas de la izquierda, la corte Suprema de justicia, se vio en la obligación de abrir una investigación muy seria y con los indicios iniciales, que parecen ser muy delicados, emitir las ordenes de captura, que ahora conmueven a sirios y troyanos.
Lo triste del escándalo en esencia, es el mismo escándalo, mas cuando gran parte de la sociedad en general, los medios de comunicación y muchos personajes respetados del país, se han plegado al poder de los señores paramilitares en todo el norte de Colombia; que ha permitido que los varones estén manejando a sus anchas curules del congreso, la salud, los juegos y tenga en sus arcas varias alcaldías, en una permisibilidad que resulta ahora incomoda y no corresponde a las declaraciones y la sorpresa frente al ocho mil que se viene encima, cuando hasta hace poco, compartían opiniones, negocios y partido.
Colombia siempre vive entre mentiras y doble moral, característica de la retórica española clerical y mojigata, que heredamos y manejamos espléndidamente. Vivimos muchos años, del dinero del narcotráfico, de la marimba, del contrabando, de las corruptelas y la sociedad nunca parecía enterarse, más cuando recibía beneficios directos de tan oprobiosos negocios, hasta cuando los gringos decidieron acabar con el contubernio. Con los demócratas, con mayorías en el congreso Americano después de la elecciones del martes, las cosas van a cambiar sustancialmente y los gringos empezaran a meter la mano en materia de derechos humanos y ha develar una serie de masacres, negociados, penetración del paramilitarismo en la política y droga, que pondrá a temblar a mas de un implicado, muy a pesar de ser conocidas por muchos y denunciadas por las victimas, sin ser hasta ahora escuchadas. El silencio del presidente, del senador Uribe, el ocaso del partido de la U, que hasta ahora no ha servido sino para pedir Burocracia, son síntomas muy graves de una coalición hecha de papel y oportunismo. Esta semana, nos dará varias sorpresitas, amanecerá y veremos.

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