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domingo, diciembre 12, 2010

LA CRISIS AMBIENTAL Y LA CUMBRE DE CANCUN


Colombia ha sufrido una catástrofe, que ha superado el promedio histórico, aquellas cifras cíclicas, que de año en año, se daban por el invierno. Supera todo lo visto con anterioridad, incluyendo el terremoto del eje cafetero. El 87.5 por ciento del territorio colombiano se encuentra afectado por la fuerte ola invernal de acuerdo con el reporte entregado por el Director del Socorro Nacional de la Cruz Roja, Carlos Iván Márquez. La situación más compleja por inundaciones y las lluvias son Antioquia, Meta, Norte de Santander, Nariño, el Eje Cafetero, el centro del país, la Costa Atlántica y el sur del país entre otros puntos. Según Márquez a la fecha el número de afectados por la ola invernal es de un millón 212 mil personas que comprende 258 mil familias, las víctimas llegan a 139, los heridos suman 208 y los desaparecidos 23. En cuanto a daños materiales, las viviendas afectadas por las inundaciones son de 205 mil y mil 800 destruidas. La tragedia de Bello Antioquia, que implico el desaparecimiento de 120 familias, hasta hoy, se han encontrado más de cuarenta cuerpos, es apenas la punta del iceberg de una serie de hechos, que tienen en alerta a todo el país. No se trata aquí de entregar las cifras y la magnitud de una situación que, está harto divulgada y que tiene en vilo a la población Colombiana, quiero hace énfasis, en la gran crisis ambiental que sufre el planeta y por su puesto Colombia y que parece no interesar a las autoridades, pues sus decisiones van en contravía al daño evidente qué está sufriendo el medio ambiente en todo el orbe. Pero las decisiones, son también de corte científico y van no solo a consideraciones teóricas muy serias sobre el tema, que son muy divergentes, sino a variables teoricas, como qué entendemos por modelo de desarrollo auto sostenible.

Empecemos por entender que es el calentamiento global y hagámoslo de la mano de Wilkipedia: El calentamiento global está asociado a un cambio climático que puede tener causa antropogénica o no. El principal efecto que causa el calentamiento global es el efecto invernadero, fenómeno que se refiere a la absorción —por ciertos gases atmosféricos; principalmente CO2— de parte de la energía que el suelo emite, como consecuencia de haber sido calentado por la radiación solar. El efecto invernadero natural que estabiliza el clima de la Tierra no es cuestión que se incluya en el debate sobre el calentamiento global. El cuerpo de la ONU encargado del análisis de los datos científicos relevantes —el IPCC (Inter-Governmental Panel on Climate Change o Panel Intergubernamental del Cambio Climático)— sostiene que: «la mayoría de los aumentos observados en la temperatura media del globo desde la mitad del siglo XX, son muy probablemente debidos al aumento observado en las concentraciones de GEI antropogénicas». Esto es conocido como la teoría antropogénica, y predice que el calentamiento global continuará si lo hacen las emisiones de gases de efecto invernadero. “Es un hecho que el hombre actúa sobre la naturaleza en función de sus necesidades, virtualmente ilimitadas; la domina y la explota, la trasforma, la depreda y la destruye.” El capitalismo responde a una lógica de rentabilidad y progreso, basada en el consumo, que es el agente catalizador del desarrollo y por lo tanto el principal motor, para la contaminación ambiental. Ósea, la economía se basa en el beneficio constante, es ilimitada e incontrolable, pero regulable, de eso se trata reuniones como la de Cancún. Las Conferencias de Naciones Unidas sobre el Medio ambiente y el Desarrollo de él, también conocidas como las Cumbres de la Tierra, fueron unas cumbres internacionales que tuvieron lugar en Estocolmo (Suecia) del 5 al 16 de junio de 1972, Río de Janeiro (ciudad) (Brasil) del 2 de junio al 13 de junio de 1992 y en Johannesburgo (África) del 23 de agosto al 5 de septiembre del 2002. Fueron unas conferencias sin precedentes en el ámbito de las Naciones Unidas y ahora en México.

Algunos científicos, le quitan importancia al debate sobre el calentamiento, estableciendo, que no es el modelo de desarrollo, ni las emisiones de carbono las principales causantes del calentamiento global y prácticamente desconocen las posiciones, de quienes ellos llaman fundamentalistas. En una nota publicada por el diario Clarín, Lomborg explicó que “las exageraciones causan mucho daño y desgastan la voluntad de la población para enfrentar el calentamiento global. Si el planeta está condenado, la gente se pregunta ¿para qué hacer algo? Pero el peor costo de la exageración es la alarma innecesaria que causa entre los niños. Para este pensador, lo primero es una información acertada y la conciencia y responsabilidad de lo que está pasando. Es lógico, establecer en medio de este debate, sobra el reconocimiento de algunas variables que es imposible desconocer: Explosión demográfica, grados de emisión de carbono, depredación del planeta, crisis hídrica y problemas de agua y efectos, como el actual invierno, sobre la población vulnerable, para no hablar de los daños a la biodiversidad y a la riqueza genética y la herencia correspondiente.

En la red, una página denominada Baluarte.net concluye que lo realmente importante no es demostrar quién es el responsable de éste cambio climático, si no la velocidad con que se produce. Ya que, sea por actividad solar y otras causas externas o por la mano del hombre y su concentración de gases que producen el efecto invernadero (sobre todo el CO2); el único factor sobre el cual podemos influir es el segundo. Por lo que, dando un nuevo sentido al termino “respeto por la naturaleza” (que es sin duda limitada y delicada) sólo nos resta pensar que podemos hacer para recuperarla y mantenerla por nuestro propio bien.

Estas son las conclusiones de Cancún:

Más de 190 países reunidos adoptaron -con la objeción de Bolivia- un paquete de medidas para combatir el calentamiento global y devolver credibilidad a la negociación tras el fracaso de la Cumbre de Copenhague. El documento ha sido refrendado por países que partían con posturas muy enfrentadas, como Japón, EE UU y China. También apoyan el texto la Unión Europea, los países menos desarrollados y la mayoría de los latinoamericanos.

En medio de ovaciones y emocionados aplausos -y tras dos semanas de arduas negociaciones-, la presidenta de la conferencia, la mexicana Patricia Espinosa, proclamó la aprobación de la normativa. Bolivia fue el único país que se opuso al acuerdo, alegando su falta de ambición en la lucha contra el calentamiento global y ausencia de las propuestas realizadas por la conferencia climática realizada en su país el pasado mes de abril. “Nosotros somos representantes de un país pequeño pero un país que tiene principios, que no vende su soberanía, que habla por los pueblos del mundo, y por eso no estamos de acuerdo con esta decisión”, afirmó el representante boliviano Pablo Solón. La canciller mexicana aprobó los acuerdos al considerar que “la regla del consenso no significa la unanimidad, ni mucho menos la posibilidad de que una delegación pueda pretender imponer un derecho de veto”.

El acuerdo está formado por un conjunto de medidas para estimular la lucha contra el cambio climático. Entre ellas destacan la creación de un Fondo Verde para ayudar a los países en desarrollo, un mecanismo de protección de los bosques tropicales, ‘fuertes reducciones’ de las emisiones de CO2, y garantías de que no haya un vacío entre el primero y el segundo periodo del Protocolo de Kioto. “Dije que Cancún podría sacar acuerdos y Cancún sacó acuerdos”, afirmó el presidente de México, Felipe Calderón. “Se ha dado un paso muy grande en restablecer la confianza de la comunidad internacional en el multilateralismo”, consideró. El proceso de negociación climática bajo el amparo de la ONU se vio gravemente desacreditado hace un año en Copenhague, tras una conferencia que sólo logró aprobar una declaración política sin valor jurídico y que fue rechazada por varios países, entre ellos Bolivia, Cuba y Venezuela. La actitud venezolana fue esta vez diametralmente opuesta. posiciones, el acuerdo logró superar el principal escollo de la negociación: el rechazo de Japón y Rusia a suscribir una prolongación del Protocolo de Kioto más allá de 2012. Ese tratado es el único instrumento vinculante que compromete a los países industrializados a reducir sus emisiones de carbono y su continuación es una cuestión decisiva para los países en desarrollo. El acuerdo recoge también la necesidad de limitar a dos grados centígrados la subida de temperatura del planeta. Es la primera vez que una meta de este tipo figura en un acuerdo de Naciones Unidas. Otro de los pactos de Cancún es la creación un Fondo Verde para financiar la adaptación y las medidas para enfrentar el cambio climático por los países más pobres y vulnerables, que debe llegar a 100.000 millones de dólares anuales en 2020.

Se aprobó asimismo un mecanismo de protección de los bosques tropicales, cuya masiva deforestación provoca el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. Pese a reconocer los avances logrados en Cancún, las organizaciones ecologistas hicieron hincapié en la necesidad de esfuerzos más ambiciosos. “Cancún pudo salvar el proceso, pero todavía no salvó el clima”, afirmó el director de políticas climáticas de Greenpeace, Wendel Trio, quien solicitó mayores esfuezos en el futuro. Las decisiones de Cancún deben constituir los cimientos de un nuevo tratado internacional más ambicioso en la lucha contra el calentamiento, idealmente en la próxima conferencia, a finales de 2011, en Durban (Sudáfrica).










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