Resulta curioso que en plena revolución de las comunicaciones, la información y el auge de la inteligencia artificial, la desinformación sea el pan de cada día en el mundo. Nada más paradójico.
El mundo a recrudecido sus tensiones y las dos grandes confrontaciones bélicas: Ucrania y el conflicto de Gaza entre Israelitas y Palestinos, lejos de resolverse se han intensificado más. Puedo a este panorama sombrío agregar, la guerra en Siria que terminó derrocando al dictador a principios de diciembre y apenas está en ciernes en el proceso de trasformación y democratización, Yemen, Sudán del Sur, Irak y la República Democrática del Congo. A estas guerras internas, entre muchas en el mundo, se le suma las tensiones entre las dos coreas y la de China con Taiwán.
La situación económica no está nada fácil pese a los repuntes de EE.UU, aún así, este coloso está mejor que muchos, lo dicen las cifras favorables en el tema de inflación, la tasa desempleo que, es la más baja de la última década. Hay en todo caso, una sensación de la mayoría de sus habitantes sobre su situación económica, es una queja general que se tradujo en una gran votación en favor del candidato republicano. Lo dicen las encuestas, el dinero ya no alcanza para nada, es la afirmación generalizada. La comunidad económica Europea pasa por dificultades graves: Inflación, desempleo, productividad apenas promedio y problemas políticos de variada índole. Sólo basta nombrar a Francia, España, Grecia entre otros, con líos de carácter político y económico, que plantean retos para cada uno, igual para la comunidad económica. En todo caso las variables en crisis del viejo continente responden a todas aquellas que afectan al mundo, desde la perspectiva económica y geopolítica.
La elección de Trump, con sus amenazas ha puesto al mundo en vilo y en una expectativa alta, los analistas tienen mucho por dilucidar al respecto, sobre todo para despejar, cuales realmente son ciertas y cuales son la apuesta a nuevas renegociaciones comerciales, con cada país dónde tenga intereses que le parezcan en contra de la economía de USA, de acuerdo a la agenda de gobierno prometida a sus electores.
La migración no solo es un verdadero problema y termómetro de la desigualdad en el mundo, sino un reto para las potencias, los paises pobres, los paises emergentes y aquellos con guerras civiles. La radiografía de este problema, señala algunas rutas que se han convertido en nichos de conflictos y tráfico de personas. Colombia por la selva del Darién, tiene un punto vital en la emigración hacia los Estados Unidos, que le ha traído y le traerá complicaciones a futuro.
El país vive su propio viacrucis. La economía está más bien de lo que señalan los detractores del gobierno. Así lo expresó con contundencia la revista "The Economist" o el informe de la OCDE. Claro que tenemos problemas por resolver y realmente son muchos. Algunos requieren medidas inmediatas: el energético, la infraestructura, la desfinanciación en muchos sectores. Pero también es cierto que hubo un buen manejo de la inflación pese a que las tasas de interés no dejaron de subir hasta septiembre. Hay problemas en vivienda (El sector de la construcción en general), salud, educación pública, sectores que les ha faltado decisiones contundentes del gobierno central para catalizar una salida. La industria aquí como en todo el mundo tiene un momento muy delicado, nuestros empresarios han sabido sortear la coyuntura y replantean el futuro a través de una lectura lúcida de los factores que deben modificar y aquellos que deben fortalecer. Diciembre ha sido un buen mes para todo el mundo, industriales y el comercio, para hablar tan solo de dos sectores, estuvo por encima de toda expectativa y generó mucho optimismo por lo que puede suceder en el 2025.
La salud requiere un cambio sustancial, sobre todo en aquellos cuellos de botella tan visibles como el pago a las IPS, la entrega de medicamentos y la estructuración total que permita que usuarios, prestadores y el pago cumplido en las diferentes variables sea oportuno y no deje faltantes que de incrementarse acabarían con el sistema. El sector en el 2024 mostró verdaderos síntomas de agravamiento del sistema general de salud y no dan tiempo, los cambios deben tomarse lo más pronto posible, sino el sistema colapsará. La relación del gobierno con los gremios no estuvo exenta de tensiones, pero mantuvo los buenos términos. Hubo algo que me dio mucho optimismo. Leyendo el informe especial de la revista portafolio que entrevistó a los principales empresarios y directivos, encontré de parte de ellos un fe absoluta en el país y la decisión férrea de enfrentar la coyuntura con visión de futuro y siempre con el ánimo de concertar con el gobierno sobre la base de crecer y ayudar a Colombia desde los sectores productivos. La pequeña empresa pese a todos sus retos producto de la coyuntura, mantiene una importancia para el sector económico y empleo, soluciona con esmero sus obstáculos y sigue adelante, es un sector relevante y vital en nuestra economía.
Los informales, innovadores, emprendedores, la clase independiente tienen una capacidad de resistencia que muestra todo el talante de la clase trabajadora colombiana.
Definitivamente ha sido un año de muchas coyunturas, pero igual, de repuntes. Nuestro orden público y la seguridad son verdaderos problemas. Mientras no se regionalicen los diálogos de paz, es difícil superar tan grave variable. No hay una lectura real de parte del gobierno, grave de sobremanera. La violencia sigue siendo el peor lunar de nuestro país. Los escándalos por corrupción son un verdadero oprobio, nada más grave, el gobierno pagó su falta de experiencia y la ausencia de técnicos y administradores que realmente supiesen de gestión pública, dejo una huella que terminaron pagando todos los colombianos.
Felicito al sector académico, a las universidades públicas y privadas, le ponen el pecho a este país, combaten la deserción y mantienen la investigación como una tarea inaplazable para el mejoramiento de la vida, la ciencia y la productividad.
La política en general se mantuvo en crisis, el gobierno nunca pudo armar coaliciones fuertes, producto de los escándalos por corrupción. Los partidos están en su peor momento, el liberal, el conservador, el verde, la U, el pacto histórico y cambio radical, para solo citar algunos, muchas veces se someten al ejecutivo, la clásica mermelada, pero al final no representan a nadie, solo a sus propios intereses, que no son sino burocráticos y de carácter clientelista, la contratación sigue siendo el eje perverso. El país en general no cree en la clase política y denosta de la misma, lo que pone entre paréntesis a la propia democracia.
Es un hecho, lo más importante para el país en materia de eventos fue la COP 16 en Cali. Por todo lo que significó: El número de jefes de estado que vinieron, para no hablar de los delegados que fueron más de 150 de todas las partes del mundo; la cantidad y calidad de científicos, ambientalista, que llegaron para aportar en materia de conservación de especies, con propuestas concretas y por supuesto la importancia del tema: La biodiversidad y el cambio climático, son temas demasiado relevantes para la sostenibilidad del planeta.
En términos generales esta es la visión que tengo de lo que paso este año. El 2025 será un verdadero reto en todos las variables sociológicas y políticas en el mundo y pór supuesto en Colombia. Este es el tema de mi próxima columna
ADDENDA: Felicito a las mujeres por su protagonismo, desde los gremios, asociaciones y en el propio congreso, están tomando las riendas del país con responsabilidad e inteligencia.