Todos los días aparece
en nuestro país un tema nuevo que pone en vilo todo el esfuerzo hecho sobre la
paz en Colombia en los últimos ocho años. No importa qué el propósito de vivir
en paz sea lo más loable después de trasegar nuestro territorio por mil formas de
violencia no resueltas, desde la colonia hasta nuestros días. Hoy, con la ausencia del estado en la mayoría de territorios
abandonaos por la FARC, debido al fortalecimiento de las organizaciones
criminales, con la feudalización del delito por parte de varones y delincuentes
en las ciudades, los que controlan la mayoría de negocios ilegales,
factores que de alguna manera delatan la incapacidad del estado para controlar,
gobernar y generar una convivencia sana, se le suma el hecho que, en aquellos
temas en los que hemos avanzado, hablo del acuerdo con la FARC, siempre
aparecen palos en la rueda que generan mucha incertidumbre en el proceso de implementación de los acuerdos de la Habana. El debate gira en torno a la solicitud extradición
de Santrich, el cual ha sido trasladado de la fiscalía a un centro episcopal,
constituye hoy la más álgida controversia de la cuadratura de poder que domina al estado Colombiano.
El debate sigue siendo
político, sin desconocer todas las variables técnicas alrededor del mismo. La
extradición en Colombia tiene una genealogía específica como instrumento de colaboración
internacional. Siempre ha sido parte de nuestro código penal y de procedimiento
penal, es una de las formas de evitar la impunidad, sobre todo cuando se comete
un delito en un país y se piensa evadir la justicia refugiándose en el país de
origen o en otro. Es un tema técnico de colaboración. Desde que apareció el narcotráfico
en Colombia, el fortalecimiento de los carteles, la corrupción de nuestro instituciones,
el asesinato de jueces y frente al hecho puntual del asesinato del ministro
Lara en el gobierno de Belisario, el componente político, el reconocimiento expreso
de la incapacidad del estado para maneja el delito del narcotráfico, convirtieron a la extradición en un
instrumento de intimidación para el narcotraficante, una manera del estado de
enfrentar este delito. En adelante la historia es variopinta. Hoy no asusta a
nadie y más bien con la extradición se han quedado impunes muchos delitos en
Colombia. La extradición está muy ligada al fenómeno del narcotráfico. Hay
razones jurídicas de mucho peso para considerar la extradición de Santrich
desde la perspectiva jurídica. Pero pienso que hay mucho más razones políticas,
históricas, para no hacerlo.Lo digo por
el proceso de implementación de los acuerdosde la Habana, por las victimas y por la debilidad del mismo pedido de
extradición. En últimas, la decisión la tiene el presidente de la república y
de hecho debe considerar todos estas razones de peso. La mirada a una decisión como esta es más compleja de lo que la oposición piensa. Para nadie es desconocido que los Estados Unidos están detrás de los jefes de la FARC, de aquellas personas que desde su óptica secuestraron y terminaron convirtiéndose en un cartel más. Pero, esto es apenas una parte de la historia, la FARC son y fueron un movimiento político armado, firmaron un acuerdo con el estado y el mismo deberá ser respetado. Es más importante el proceso de Paz que cualquier otra cosa.
Dos eventos puntuales
me hicieron reflexionar sobre lo que significa la vida. Una operación de
corazón abierto realizada a mi hermana hace un mes y tres recaídas de mi madre
ocurridas hace un año en donde se batió con la muerte y de las cuales salió
avante. La vida es una sola, irrepetible,
única. Cuando mi hermana me habló de la operación, iniciaba todos los exámenes
previos obligados para la cirugía, sentí por primera vezmiedo, como si me enterará hasta ahora de su
situación, ella es una mujer valiente que hasta la fechay por más de veinte añosha lidiado con un corazón débil con suma
responsabilidad, ello implica tomar muchos medicamentos, a horas especificas, estar
atenta a los síntomas, realizar exámenes en medio de sus tareas cotidianas que
son muchas, con todo lo que ella
implica: Su esposo, sus hijos, su madre, el trabajo y además otras que van
llenando la existencia en su recorrido, situación soportada en un amor incondicional por la vida, siempre sin
olvidar el sentido de trascendencia, eso que nos hace mirar más allá de la
cotidianidad. Al principio mi hermana
tomó la cirugía como algo necesario, no podía ocultar su angustia, por
primera vez le note una fragilidad, que siendo normal me preocupaba por lo que
significan las fortalezas psíquicas en situaciones como estas. Después supe que estaba muy
equivocado, ella era fuerte y consciente. Pensé entonces en todo lo que había
logrado, en esa manera de tomar las cosas, con entereza y responsabilidad por
fuera de lo común, siempre ha sido mujer excesivamente previsiva. Ahora que
pienso en su vida y en su manera de ser, me preguntaba, que mujer de la
literatura se le parece. Al principio medite sobre las mujeres de Jean Austen,
algunas mujeres de Rosa Montero esa novelista monumental de España, en Alana un
personaje de un cuento de Cortázar, en Penélope, Ana Karenina, la maga….En fin
muchas y llegue a la conclusión que el personaje que se asemeja a Nayibe es Úrsula
de “Cien años de soledad”. Mi hermana, al igual que ella, por muchos años fue
el eje de su casa, hablo de su hogar, ese universo intimo, de su esposo y de
sus hijos. Después de muchos años, de rutinas compartidas, la he visto
orgullosa de sus logros, todo o casi todo le ha salido de acuerdo a sus planes….
eso se traduce hoy, en una mujer enamorada de la vida, afianzada, gana cada vez
más tranquilidad y tiene los pies sobre la tierra, odia el auto-engaño. Estoy
leyendo los pensamientos de Marco Aurelio, dice, esto aprendí de Maximo,
sentencia que me parece Nayibe aplica muy bien: “El dominio de sí mismo y el no
dejarse arrastrar por ninguna clase de impulsos, fueran cuales fuesen; el valor
en todas las circunstancias, muy especialmente en el curso de las enfermedades;
aquella dulce mezcla de dulzura y nobleza que daban tan grato sello a su
carácter; aquel ánimo generoso que le
hacía cumplir sin esfuerzo cuantos trabajos se le deparaban; la confianza que
sabía inspirar de que su pensamiento y su palabra eran una sola y única cosa y
de que cuanto hacía era movido por la buena intención; el no asustarse ni
asombrarse jamás; la falta de precipitación, de lentitud, de abatimiento, de
temor, de cólera y de desconfianza; el prodigar el bien, la facilidad en el
perdonar, la lealtad; el dar la idea siempre de un hombre justo y sincero, sin
doblez; en fin, aquella su manera de ser que evidenciaba quea nadie miraba con menosprecio ni
superioridad”. Ahora supe que mi hermana no le temía a la muerte sino que amaba
la vida por encima de todas las vicisitudes, su actitud estuvo por encima de
las circunstancias. Le he aprendido a amar y ahora la valoro más. Epitecto un
estoico decía frente a la muerte:
“Que de la muerte y el exilio y de todas las otras cosas que parecen terribles
seas de ellas consciente, sobre todo de la mortalidad, y tu no darás cabida a
bajos pensamientos, y no desearás nada con ardor”. Pienso que al final nos
iremos, no debemos amargarnos, la vida es presente y sus retos son el aliciente
más grande. Espero mi hermana nos acompañe por mucho tiempo.
Por qué un país es tan permeable al delito, cuales son las
condiciones éticas y morales que no están funcionandoo lo que es peor,no existen. La mirada a este fenómenono se puede hacer sólo desde el ámbito de la
ley, tal vez ese sea el error de la mayoría
de legisladores y mandatarios, lo tratan siempre desde la óptica del derecho
penal y no de la formación, de la educación que sería la manera de prevenirlo
de raíz.No resulta ser un fenómeno reciente,
históricamente se ha venido acrecentando hasta convertirse en pandemia. En
Colombia las cifras y hechos son contundentes, donde quiera que hay administración
de lo público existe corrupción, hay una metodología precisa para torcerle el cuello a la ley en cada caso
concreto, los recursos terminan en la mayoría de los casos saqueados hábilmente
entre el gobernante y los empresarios, ya sea a través de la contratación, por vía
de adjudicación directa o por licitación, compras, o en los avatares propios de
toda administración. Se podría hacer una historia de la corrupción en el país,
tal vez fue una herencia de la que no
hemos podido escapar, desde la conquista de estas ricas tierras, la relación
entre la corona y los conquistadores nació del engañó, los informes y las
contratación entre estos y el rey o la casa de contratación en Sevilla estuvo
basada en la mentira, en el saqueo y en la explotación. La colonia no estuvo exenta
de estos procedimientos amañados y nuestra republica ni hablar. En las últimas décadas
con el narcotráfico y las organizaciones criminales la delincuencia organizada
alcanza niveles inimaginables en nuestra sociedad, son el pan de cada día: Llámese
extorsión, robos, fleteos, préstamos gota a gota, control de barrios enteros, micro
tráfico, sólo cito los delitos más emblemáticos.Bertrand Russel en un testo denominado
ensayos filosóficos, expone un pequeño tratado de ética[1] que cae
como anillo al dedo, escribe: El estudio de la ética se considera muy
corrientemente dedicado a las cuestiones: ¿Qué tipo de acciones deben realizar
los hombres? Y ¿Qué tipo de acciones deben evitar los hombres?. Es decir, se
concibe como algo que trata de la conducta humana y decide qué es virtuoso y qué
es vicioso entre los tipos de conducta entre los cuales, en la práctica, la gente
tiene que escoger”. Así de simple. Colombia está en plena campaña para la presidencia,
es curioso como todos los candidatos hablan del tema y sus soluciones con una
facilidad escabrosa. Lo paradójico, casi todos han estado en la administración
pública en los últimos quince años, la pregunta es qué hicieron para solucionarlo.Sea la ocasión para realizar acciones
concretas para mitigarlo, para sembrar en nuestra juventud fortalezas éticas,
entrarle al fenómeno con rigor y seriedad, realmente se salió de
madre, estamos en el peor momento históricamente hablando. Pese a ser un problema mundial, por ahora miremos como lo enfrentamos nosotros, ojala los
candidatos entiendan lo importante del tema.
[1]
Russell Bertrand. Grandes obras del pensamiento. Ensayos filosóficos. Ediciones
Altaya. Pág 10
El secuestro y la posterior
muerte de los periodistas ecuatorianos nos deja un sabor amargo y nos recuerda
tiempos que creíamos superados, es un hecho que las disidencias de la FARC
responden sólo a propósitos espurios, dedicados a la exportación de coca, el
manejo de las rutas y los negocios ilegales que el corredor fronterizo genera
por razones de orden geográfico, hablo de los
laboratorios camuflados en la selva, estos grupos son un cartel que por su puesto hay que acabar. El manejo de los dos gobiernos de esta situación fue lamentable, lo expreso por el resultado nefasto. Ecuador negociando por debajo de la mesa y
Colombia impotente militarmente, en el primero decanta la falta de experiencia
y el último dejó ver que no hubo contra-inteligencia. Las viejas zonas
dominadas por la FARC están al garete, la ausencia del estado es total, lamentable y las consecuencias saltan a la vista.
Recuperar los cuerpos,
que es lo mínimo, dar con los que perpetraron tan horrendo crimen y generar
políticas que generen inversión social en aquellas zonas abandonadas por el
gobierno es lo mínimo. Las reacciones han sido varias, la más importante se dio en Medellín : “Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), que celebra su reunión de medio año en
Medellín, rechazó el homicidio de los periodistas Javier Ortega, Paul Rivas, y
el conductor Efraín Cegarra, todos ecuatorianos no salen del asombro, no están
acostumbrados a estas tragedias y el mundo ve cómo en Latinoamérica el
periodismo hoy a perdido más de 69 comunicadores, asesinados vilmente, México
sufre un desastre en esta materia.
Mañana comienza la
feria del libro en Bogotá, realmente los lanzamientos en materia de textos es variopinta y exquisita, el invitado de honor Argentina se viene con todo, los
conversatorios y las conferencias constituyen un verdadero bocado, siempre me
pregunto porqué no cuelgan en la red
dichos eventos. Espero visitarla
La relación de lo que pasó en Bogotá con ciertos hechos emblemáticos, por ejemplo la muerte de Manuel Luther King puede tener conexiones impredecibles, la óptica es de suma importancia desde política y las consecuencias que los dos hechos tuvieron, esta es la esencia del texto
que reproduzco tomado del periódico “El tiempo” de Bogotá. Este enfoque es
importante, se sale del lugar común . Es necesario que las nuevas generaciones conozcan
nuestra historia, el olvido es el peor pecado de un pueblo.
Se
conmemoran 50 años del asesinato en EE. UU. del líder afro Martin Luther King y
70 del de Gaitán.
Por: Leopoldo
Villar Borda
03 de abril 2018 ,
08:29 p.m.
Parodiando a Dickens,
se podría decir que Colombia en
1948 y Estados Unidos en 1968 vivían el mejor de los tiempos y el peor de los
tiempos. En Colombia imperaba la democracia, pero subsistía la
pobreza. En Estados Unidos abundaba la prosperidad, pero permanecían las
secuelas de la esclavitud. Estos dos mundos tan distintos se vieron hermanados
en la tragedia un mes de abril, con dos décadas de distancia, cuando unos
disparos asesinos los precipitaron al caos y cambiaron para siempre la historia
de los dos países.
Por cuatro días de
diferencia, no pasaron veinte años exactos entre los magnicidios de Jorge
Eliécer Gaitán y Martin Luther King, que en el siglo veinte marcaron
con sangre y fuego a Bogotá y Washington –y por extensión, a Colombia y Estados
Unidos–. El 9 de abril de 1948 fue un viernes, que carga una mala fama
milenaria porque fue el día en el que murió Jesucristo. El 4 de abril de 1968
fue un jueves, así que por un día no cumplió con ese siniestro distintivo. Pero si los días no coincidieron, el eco de
los disparos que hicieron Juan Roa Sierra y James Earl Ray sigue resonando en
ambas naciones, donde prendieron dos incendios que aún no se apagan: la
guerra que en Colombia fue bautizada con el eufemismo de Violencia y la
rebelión de los afroamericanos en los Estados Unidos contra un racismo que se
resiste a desaparecer.
La catástrofe que
desencadenó Roa Sierra al oprimir tres veces el gatillo desde el marco de la
puerta del edificio Agustín Nieto aquel fatídico 9 de abril, cuando Gaitán
acababa de abandonar su oficina y salir a la carrera séptima, golpeó a todo el
país, pero especialmente a Bogotá, víctima de los peores desórdenes, incendios
y saqueos. La furia popular que desató Ray dos décadas después al disparar
contra King desde una ventana oculta, cuando el ídolo afroamericano conversaba
con el músico, amigo suyo y activista de los derechos humanos Ben Branch en el
balcón del segundo piso del motel Lorraine de Memphis, Tennessee, ocasionó una oleada de disturbios raciales en
decenas de ciudades pero afectó principalmente a Washington, uno de cuyos
sectores céntricos fue reducido a cenizas.
No son muchos los que guardan recuerdos directos de aquellos hechos. Por esto
se puede considerar un privilegio haber estado presente en Bogotá y Washington
en ambas ocasiones y poder dar vivo testimonio de las dos tragedias, que
todavía palpitan en la memoria colectiva de ambos países. Setenta años después
en el caso colombiano y cincuenta en el estadounidense, aquellas calamidades
continúan siendo referentes obligados para comprender la evolución de los
acontecimientos que marcaron desde entonces la historia las dos naciones.
EL INCENDIO BOGOTANO
No fue necesario estar
en la avenida Jiménez o la plaza de Bolívar de Bogotá para advertir la magnitud
de los incendios que desencadenó el 9 de abril la turba enfurecida por la
muerte de su líder. Desde Chapinero o el sector de la avenida Chile era fácil
ver el cielo amarillo sobre el centro bogotano, por el brillo del fuego que
consumió iglesias y edificios públicos, las primeras presas de la rabia
popular. Según se estableció
después, 142 edificaciones fueron destruidas y el centro histórico quedó en
ruinas. Nunca se sabrá con exactitud el número de muertos en la revuelta
y su represión por el Ejército. La embajada alemana llegó a calcularlo en
3.000, y algunos investigadores lo han situado alrededor de 500.
Ni siquiera la lluvia que cayó esa tarde sobre la capital dispersó a la
muchedumbre que invadió el centro y empezó el saqueo de almacenes,
especialmente aquellos donde podía encontrar armas de fuego o de otra
naturaleza para atacar las dependencias del Gobierno, instintivamente culpado
del crimen. Los exaltados insurrectos desafiaron las balas de los soldados enviados
para reprimirlos, y las calles se llenaron de cadáveres, recogidos después en
camiones y llevados al Cementerio Central, donde formaron un espectáculo
espeluznante e inolvidable para todos los que lo vieron.
En las primeras horas, un número
indeterminado de francotiradores se apostaron en pisos altos y torres de
iglesias para librar una lucha desesperada y estéril contra el Gobierno. El
cañonazo del Ejército que destruyó la torre de la iglesia de Santa Bárbara, en
la calle quinta con la carrera séptima, y acabó con los que habían tomado
posiciones allí se convirtió en uno de los símbolos de aquel amotinamiento
frustrado. Los trabajadores de la pequeña vulcanizadora situada en la calle 12
con carrera 17, donde trabajaba Roa Sierra, fueron los más sorprendidos al
enterarse de que uno de sus compañeros había sido señalado como el asesino y
linchado en el lugar del crimen. Para la totalidad de los atónitos habitantes,
y sobre todo para las amas de casa, lo que siguió fue la angustia por obtener
los víveres para subsistir en una ciudad sitiada por la violencia y el miedo.
WASHINGTON, OCUPADA
En Washington, la
detonación de la bala que acabó con la vida de King en un lugar situado a 1.200
kilómetros de distancia repercutió como si hubiera sido disparada en el
Capitolio. Washington era la
ciudad afroamericana por excelencia, donde se habían refugiado desde el siglo
anterior los esclavos que huían de su cautiverio en el sur, a los cuales se
añadieron muchos otros cuando Lincoln proclamó su emancipación. Alrededor
del clásico edificio donde reside el poder popular de Estados Unidos y en
cercanías de la Casa Blanca se había formado el gueto donde residía esa
población, la más pobre del país. Allí comenzó una revuelta que duró cuatro
días y obligó al presidente Lyndon Johnson a ordenar la ocupación del centro de
la ciudad por más de 12.000 soldados federales, en un despliegue militar que la
capital estadounidense no presenciaba desde la Guerra Civil.
Hasta ese día había sido impensable que los militares emplazaran ametralladoras
en el techo de la mansión presidencial y que carros blindados del Ejército
circularan por las calles que circundan el parque Lafayette o la avenida Pensilvania.
Menos se imaginaba que un día los habitantes de la capital del mundo se verían
obligados a refugiarse en donde pudieran para escapar el toque de queda. Miles
de oficinistas del Gobierno y de los organismos internacionales con sede en la
ciudad se apresuraron a salir temprano de sus oficinas, y aun así muchos no
alcanzaron a llegar a sus casas. Se alojaron en hoteles o casas amigas. El
ambiente de Washington en el anochecer del 4 de abril, cuando en las calles
solo había soldados, no era muy distinto al de cualquier ciudad del tercer
mundo amenazada por una revuelta.
Como había ocurrido en Colombia el 9 de
abril, cuando la población enloqueció al grito de “¡Mataron a Gaitán!”, en
Estados Unidos ardieron decenas de ciudades al propagarse la noticia del
asesinato de King. En Washington hubo más de mil incendios. Lo
irónico fue que estos arrasaron con los barrios pobres donde vivían los mismos
sublevados: el Shaw, alrededor de la calle 14 –que desde mucho antes temían
recorrer los blancos–, el de la plaza Mount Vernon y otros vecindarios que
llegaban hasta el barrio chino, los cuales se convirtieron después en los más
codiciados de la ciudad. En ellos se levantaron más tarde condominios de lujo y
se instalaron tiendas exclusivas, como Ferragamo y Gucci, frecuentadas por los
blancos adinerados que ahora habitan allí, donde un apartamento cuesta entre
uno y medio y dos y medio millones de dólares.
LOS ENIGMAS
En lo que siguió a las
dos tragedias también hay semejanzas. En Colombia subsiste la incógnita sobre
los autores intelectuales del crimen que partió en dos la historia del país y
aun sobre el hecho de que Roa Sierra fuera el verdadero asesino. Su muerte a manos
del pueblo impidió despejar el misterio.
Sobre James Earl Ray también hay dudas, pues aunque inicialmente se declaró culpable, después se retractó e implicó a
otros, incluyendo a su hermano Johnny. Ray huyó el día del crimen,
fue detenido en Londres dos meses después y conducido a Memphis, donde fue
sentenciado a 99 años de prisión. Murió en la cárcel cuando había pagado la
tercera parte de la pena.
Cinco años antes un nuevo personaje se había incorporado al elenco de la
tragedia: Lloyd Jowers, dueño de un restaurante que funcionaba cerca del motel
Lorraine. Este afirmó que Ray era un chivo expiatorio porque el asesinato de
King había sido planeado por unos conspiradores que contrataron a un policía de
Memphis llamado Earl Clark para que lo perpetrara.
La familia de King entabló un juicio contra Jowers en 1998, en el cual fue
representada por el abogado William Pepper, quien había sido el defensor de
Ray. En 1999 un jurado de Memphis
adoptó la teoría de la conspiración y dictaminó que Jowers había formado parte
de ella y que en el crimen también habían estado involucrados agentes del
Gobierno. Sin embargo, el Departamento de Justicia de los Estados
Unidos realizó después otra investigación que dejó sin piso la decisión del
jurado de Memphis. Así, en este caso tampoco se pudo despejar el enigma.
El papel manipulador de las encuestas en la elección presidencial
de Colombia, como en todos a lo largo del orbe, la incidencia que tienen estas en la
toma de decisiones de los electores y la lectura perversa de algunos medios quienes hacen interpretaciones
sesgadas, constituyen una de las formas
de manipulación más sutiles pero eficaces, los actores en este juego son muchos, los que, utilizando el soporte brindado por la redes
sociales y las tecnologías de la información y el
conocimiento: Crean tendencias inexistentes, asumen condiciones y significantes
mentirosos o amañados, generan expectativas y con pequeñas muestras terminan constriñendo al electorado. Ejemplos típicos: Si no votamos por Duque, el castrochavismo se tomará el país;
votar por De La Calle es regalar el voto, no habrá segunda vuelta, Fajardo
definitivamente perdió toda oportunidad; Germán ya no va…etc,etc.
Un estudio publicado por la UNAM de México expresaba: “Los
sondeos electorales se han convertido, en los últimos años, en uno de los items
de mayor interés periodístico durante la campaña electoral. Tanto las emisoras
de radio y de televisión, como los periódicos y revistas, e incluso los blogs y
páginas web de personalidades y organizaciones de diverso tipo, se esfuerzan
por informar, a golpe de sondeo, de las oportunidades respectivas de los distintos
partidos y candidatos. Todos rivalizan con fruición por ofrecer la mejor y
última encuesta, es decir, aquella que ha sido realizada de la forma más seria
y objetiva posible y que capta los movimientos de opinión producidos por el
último suceso político que ha tenido lugar en la campaña electoral”[1].
Para enfatizar adelante: “Las encuestas de opinión pública –categoría más
amplia que la de las encuestas electorales- son un valioso instrumento de
conocimiento y expresión de la opinión ciudadana, y así han sido consideradas
habitualmente, pero, cuando son divulgadas por los medios de comunicación y
llegan a conocimiento de los ciudadanos, se convierten además en un factor de
influencia sobre la propia configuración de la opinión pública”. En una
democracia, no podríamos evitar que se publiquen, pero si advertir como ellas
se convierten al final en determinantes, más cuando existe un electorado sin
compromiso, sin una lectura rigurosa de las propuestas, vulnerable para decirlo
sin corta-pisas. Dice el ensayo: “Como ha puesto agudamente de manifiesto la teoría
de la reflexividad social, inicialmente desarrollada por W. I. Thomas, cuando a
través de una encuesta alguien tiene conocimiento de las opiniones de los
demás, consciente o inconscientemente, se pone en marcha en su mente un
mecanismo de reacción que se traduce, según las circunstancias concurrentes,
bien en un refuerzo, bien en una inhibición o retracción de las propias ideas y
opiniones”.
En nuestro país, los medios tienen su propio candidato, difícilmente
mantienen la imparcialidad, de hecho hay excepciones, pero para todos es una
verdad irrefutable que la gran prensa, radio y televisión está en manos de los
grupos económicos dominantes, de los pulpos.
Cada dato revelado a través de una encuesta, “Se produce una
especie de feed-back o retroalimentación entre encuestas y opinión pública que
no parece tener fin: los sondeos dando a conocer las actitudes y opiniones de
la población sobre determinado asunto y los ciudadanos reaccionando a estos
datos y, en consecuencia, modificándolos. Cada input de información que se
obtiene de la población, cuando revierte sobre la misma resulta modificado, de
tal modo que la definición de la situación de la sociedad sobre determinado
asunto termina por convertirse en parte de esa situación. Ningún hecho
permanece, por tanto, igual a sí mismo después de haberse difundido como
información”.
La única manera de evitar ser manipulado es estar informado,
mantener los niveles de conocimiento y compromiso acorde con la importancia del
momento histórico que nos compromete, asumir posición y escuchar a cada uno de
los candidatos. En Colombia solemos entregar nuestra independencia, escucho
todos los días: Votaré por quien diga el doctor Uribe. No puedo entender de
ninguna manera esta posición, pero es una realidad.
[1] Las
encuestas electorales y el debate sobre su influencia en las elecciones Luis A.
Gálvez Muñoz
He
querido traer esta columna aparecida hoy en el diario la “República” de
Colombia a propósito de la actual campaña electoral en este país para elegir presidente, por
concisa y lúcida, creo que nos aclara realmente un capitulo de cómo se manejan este tipo de campañas políticas, la filigrana interna; para no hablar de las llamadas campañas
negras y mecanismos de manipulación de la opinión, otra manera de desviar la las
decisiones del electorado creando fantasmas, miedo y mentiras. Oprobioso pero
cierto.
Diego A. Santos -
diegosantos1978@gmail.com
Un gran storytelling gana
elecciones presidenciales. No hay nada más convincente para el electorado que
una historia clara, concisa y bien contada, en la que se haya definido con
precisión la situación, la amenaza, el propósito, el villano y el héroe.
¿Qué es el storytelling? Es
el arte de contar una historia, de encontrar un arco narrativo sobre el que
llevar a los votantes. Quien lo haga bien, gana. Quien lo haga mal, pierde. El
electorado es así de básico. Y por ende, las elecciones.
Año 1999. Nadie apuesta un
centavo por George W. Bush en las elecciones presidenciales estadounidenses. Su
rival, Al Gore, era el llamado a suceder a Bill Clinton, uno de los presidentes
más populares en los últimos 50 años.
Las propuestas de Gore eran
sólidas y coherentes. Lo reconocían hasta los republicanos, quienes no creían
mucho en su candidato, ni en sus ideas. Sin embargo, Mark McKinnon, uno de los
grandes estrategas políticos de ese país, supo qué historia contarle al
electorado.
EE. UU. había caído en un
desmoronamiento moral bajo Clinton, por cuenta del escándalo con Monica
Lewinsky. El villano era claramente Clinton. El propósito: devolverle la
dignidad y el honor a la Casa Blanca. ¿El héroe? Bush, un tipo cercano.
¿Resultado? El republicano ganó la presidencia.
Año 2004. Bush, con índices
de popularidad por debajo del 50%, estaba contra las cuerdas y asomaba con
fuerza el demócrata John Kerry para sucederlo. ¿Cuál fue el storytelling de
McKinnon para esta contienda? El país estaba bajo la amenaza terrorista internacional.
El villano de esta narrativa era Osama Bin Laden. El propósito: proteger EE.UU.
¿El héroe? Bush. ¿Resultado? Repitió presidencia.
El storytelling es una
variable fundamental en la ecuación de las campañas victoriosas. Colombia no ha
sido ajeno a éste fenómeno, solo que no hemos sido tan metódicos como los
estadounidenses. Pero eso está cambiando.
En nuestra actual contienda
presidencial hay dos campañas con un storytelling muy poderoso. Las de Gustavo
Petro e Iván Duque. Ambas tienen una narrativa clara, concisa y bien contada. Y
por eso son, hasta el momento, las favoritas para pasar a segunda vuelta.
El storytelling de Duque
apunta a una Colombia sumida en el caos y en la entrega del poder a los
criminales. Gotham City. La amenaza es convertirnos en una Venezuela. El
villano es el presidente Juan Manuel Santos y sus ‘secuaces’. El propósito:
recuperar la Colombia que le entregó Álvaro Uribe a Santos. ¿Los héroes? Uribe
y Duque.
El storytelling de Petro es
el siguiente: estamos en una Colombia corrupta manejada por los de siempre. La
amenaza es que se perpetúe la miseria de millones de colombianos que claman por
un cambio. El villano: la oligarquía de Colombia, los ricos. El propósito:
empezar a construir una Colombia nueva, una Colombia humana y pacífica. ¿El
héroe? Petro.
No hay duda que estas
historias han calado. Quizás la de Duque se ve más real que la de Petro, porque
vivimos los años de oro de Uribe, pero aún faltan dos meses para la primera
vuelta y muchas cosas pueden pasar. Sin embargo, no se vislumbra que las otras
campañas puedan construir un storytelling en tan poco tiempo.
En mayo, o en junio,
sabremos qué narrativa caló en el país, pero de lo que no cabe duda alguna es
que tanto Petro como Duque supieron interpretar las historias que el país
quiere oír
Este es el nuevo libro de Mario Vargas Llosa. Curiosamente
cuando me entere del mismo estaba leyendo “sables y utopías “de editorial Aguilar,
que es una recopilación de los mejores artículos de prensa publicados antes del
2009, el cual resulta ser un anticipo, en muchos de sus textos, a la defensa
que asume del liberalismo y al revelamiento
de su genealogía personal, una especie de autobiografía temática, escrito como es lógico desde
la posición de un liberal convencido. Toma
cuatro autores como marco de referencia: Adam Smith, José Ortega y Gasset,
Friedrich von Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean-François
Revel. En la antología publicada hace más de seis años, que se organizó por
temas, hay un capitulo especifico: “Defensa de la democracia y del liberalismo”
donde se encuentra gran parte del itinerario ontológico y personal del nuevo
libro, así como todas las implicaciones desde su evolución “Del marxismo y el
existencialismo a la revalorización de la democracia y el descubrimiento del
liberalismo”. A este significativo descubrimiento, le sumaria algunos capítulos
de su autobiografía “El pez en el agua” y a esa excelente antología de artículos
de juventud, producidos entre el 64 y 75 publicados por Seix Barral, en plena efervescencia
de la izquierda Latinoamérica, con la revolución Cubana triunfante, en el auge
de una generación de escritores latinos, conocida como el Boom, que difícilmente
se repetirá, marco que nos dan el verdadero periplo de este itinerario.
Hay una entrevista publicada por “El país” de España que da
ciertas claves, de ella tomare algunos apartes que resaltan la importancia de
este lúcido texto:
Le preguntan:
¿Por qué el pensamiento liberal es la diana de tantos
ataques? Ha
sido el blanco de las ideologías enemigas de la libertad, que con mucha
justicia ven en el liberalismo a su adversario más tenaz. Y eso lo he querido
explicar en el libro. El fascismo, el comunismo han atacado tremendamente al
liberalismo, sobre todo caricaturizándolo y asociándolo a los conservadores. En
sus primeras épocas el liberalismo fue asediado sobre todo por la derecha. Ahí están
las encíclicas papales, los ataques desde todos los púlpitos a una doctrina que
se consideraba enemiga de la religión, enemiga de los valores morales. Creo que
estos adversarios definen muy bien la estrecha relación que existe entre el
liberalismo y la democracia. La democracia ha avanzado y los derechos humanos
han sido reconocidos fundamentalmente gracias a los pensadores liberales.
Los autores que analiza tienen rasgos comunes, entre otros, que nadaron
contra corriente. Incluso dos libros de Hayek y Ortega estuvieron prohibidos.
¿Un liberal está condenado a ser un corredor de fondo solitario? El liberalismo no solo admite,
sino que estimula la divergencia. Reconoce que una sociedad está compuesta por
seres humanos muy distintos y que es importante preservarla así. Es la única
doctrina que acepta la posibilidad de error. Por eso insisto mucho: no es una
ideología; una ideología es una religión laica. El liberalismo defiende algunas
ideas básicas: la libertad, el individualismo, el rechazo del colectivismo, del
nacionalismo; es decir, de todas las ideologías o doctrinas que limitan o
cancelan la libertad en la vida social.
Quiero en este punto señalar varios aspectos
que es importante tener en cuenta. A Vargas Llosa en ciertos momentos, se le vio
como un hombre de derecha radical, muchos sectores intelectuales serios de Latinoamérica
no pasaron por alto la publicación de varios libros escritos en compañía de Montaner
y Plinio Apuleyo Mendoza: “Manual del perfecto idiota latinoamericano” entre
otros, que de alguna manera desconocían, según los críticos de estos manuales,
parte del saqueo y la historia de impunidad de occidente y los Estados Unidos
con estos pueblos. Era otra perspectiva, de acuerdo o no, pero generó unos alineamientos.
Me parece que este libro y del análisis genealógico y biográfico
de las posiciones y periplo intelectual de Vargas Llosa, esta defensa del liberalismo,
deja ver las tensiones de un demócrata entre el convulsionado mundo ideológico
y las conclusiones que llega, al final de un itinerario muy largo, como liberal
convencido. Es también una muestra tenaz de equivocaciones, de cambios de línea,
de la toma de decisiones en ciclos históricos muy marcados, de un intelectual a
carta cabal.
Hay una respuesta a una pregunta puntual en esta entrevista
que nos da muchas claridades:
“Su evolución desde el marxismo al liberalismo no es
infrecuente. De hecho, es la misma que siguieron algunos de los autores que
glosa, como Popper, Aron, Revel. ¿Conocer desde dentro el mecanismo totalitario
actúa como revulsivo? Mi
generación en América Latina despierta a la razón en un continente de
desigualdades monstruosas y dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos.
Para un joven latinoamericano que tenía cierta inquietud era muy difícil no
rechazar esa especie de caricatura de democracia, con la excepción de Chile,
Uruguay y Costa Rica. Yo quise ser comunista, me parecía que el comunismo
representaba la antípoda de la dictadura militar, de la corrupción y sobre todo
de las desigualdades. Entonces entré en San Marcos, una universidad nacional y
popular, con la idea de que ahí debía de haber comunistas con los que
vincularme. Y efectivamente, me vinculé. Ahora bien, en ese tiempo el comunismo
en América Latina era el estalinismo puro y duro, con partidos subyugados a la
Komintern, a Moscú. A mí me defendieron del sectarismo Sartre y el
existencialismo. Yo tenía todo el tiempo discusiones en mi célula, y solo
milité un año. Pero seguí siendo socialista de una manera vaga, y eso lo
fortaleció la revolución cubana, que al principio parecía un socialismo
distinto, no dogmático. Me entusiasmó. En los sesenta viajé a Cuba cinco veces.
Y poquito a poco vino el desencanto, sobre todo a partir de la creación de las
UMAP [Unidades Militares de Ayuda a la Producción]. Hubo redadas contra jóvenes
que yo conocía, fue un trauma. Y me acuerdo de haber escrito una carta privada
a Fidel diciéndole que estaba desconcertado, que cómo Cuba, que parecía un
socialismo abierto y tolerante, podía meter en campos de concentración a
“gusanos” y homosexuales con criminales comunes. Fidel me invitó a mí y a una
docena de intelectuales a conversar con él. Estuvimos toda una noche, 12 horas,
de las ocho de la tarde a las ocho de la mañana, oyéndolo hablar, básicamente.
Fue muy impresionante, pero no muy convincente. Desde entonces empecé a tener
una actitud un poco recelosa. La ruptura definitiva vino con el caso
Padilla [el proceso contra el escritor Heberto Padilla, encarcelado en
1971 y obligado a una terrible autocrítica pública, que marcó el fin del idilio
de importantes intelectuales con el régimen cubano]. Tuve un proceso difícil,
más bien largo, de reivindicación de la democracia, y poco a poco de
acercamiento a la doctrina liberal, a base de lecturas. Y tuve la suerte de
vivir en Inglaterra los años de Margaret Thatcher.”
Como siempre sólo queda leer el texto, al que le dedicaremos
una reseña especifica.
Varios hechos son relevantes y de suma importancia en las
presentes elecciones. La paz no es el tema central del debate, en cambio el
posconflicto y la FARC siguen estando en el centro y análisis de todos los
candidatos, para oponerse al mismo o para apoyarlo. Por ejemplo, el “Centro democrático” o Petro, apuestan a concentrar el debate en este punto, buscan la polarización,
siempre recogen dividendos radicalizándolo. El tema económico, el desempleo,
el despegue de la producción del sector industrial y agroindustrial, acaparan
las principales propuestas, la situación grave en estos ítems le duele a la mayoría
de la población, sobre todo a la gente joven. La seguridad, el auge de las
BACRIM, el incremento de la delincuencia común que alcanzó niveles inimaginables
constituyen componentes vitales de cualquierpropuesta. La desinformación del electorado, la confusión y la
indecisión es lo más preocupante en estas elecciones cruciales para el país. Mi
pequeña encuesta realmente me dejó impertérrito. La mayoría de personas van a
decidir en el último momento. Es un hecho que la publicidad, la propaganda
negra y la desinformación incidirán en el voto de muchas personas. Estas
elecciones dejaran ver cómo continúan funcionando las maquinarias, las viejas formas de
manipulación, compra de votos y el clientelismo. Si el congreso no se renueva, el
país seguirá con más de lo mismo. Las consultas no estarán exentas de votos
perversos, de malas intenciones y de participación de sectores ajenos a los
verdaderos interesados. Es inevitable, en el fondo es el juego de la democracia.
Espero que la participación sea alta, que no haya hechos que lamentar y que la
democracia se exprese de la mejor manera.
Es notorio el interés de
este blog por el pensamiento de Michel foucault, al que de alguna manera le
hemos dado un trato preferente, quedando incluso de colgar algunos trabajos
personales que considero mis escasos lectores deben leer. La publicación del
cuarto tomo de “Historia de la sexualidad”, constituye una noticia de la mayor
importancia. Esta reseña aparecida en “La revista Ñ” del periódico “El Clarín”
de Buenos Aires, escrita por el excelente pensador Edgardo Castro, muy conocido
por los trabajos sobre este autor, me parece debe ser reproducida pues es toda
una noticia, sabemos pensar se ha vuelto una excepción. CESAR HERNANDO
BUSTAMANTE
Castro.
Se
publica un inédito del gran pensador francés. Aparece en Francia el
tomo IV de la Historia de la sexualidad.
Desde París. El 25 de junio de 1984 fallecía Michel Foucault. Una de
las cláusulas del testamento redactado en 1982 establecía “pas de
publication posthume”, es decir, ninguna publicación póstuma. A pesar de
ello, no dejaron de aparecer trabajos de su autoría. En 1994 se publicó en
francés una edición en cuatro tomos tituladaDichos y escritos, que
reunía textos mayormente breves ya publicados en vida del autor, es decir, sin
ninguno estrictamente póstumo.
A partir de 1997 comenzaron a publicarse sus cursos en el
Collège de France, ya que por haber sido leídos en clases públicas y grabados
con la autorización del propio Foucault podían considerarse como ya publicados
de manera oral. Más recientemente, aparecieron otros cursos, artículos,
conferencias, diálogos y, sobre todo, su tesis complementaria de doctorado. En
ninguno de estos casos se trataba de un inédito en sentido estricto: ya
circulaban registros orales, ya existían versiones en otros idiomas, o nuevas
versiones ampliadas. Si exceptuamos algunos textos breves, entonces, Las
confesiones de la carne, el cuarto volumen de la Historia de la sexualidad
que acaba de publicarse en Francia, es el primer inédito de Foucault en sentido
estricto.
Foucault había publicado el primer volumen en 1976 y los
siguientes, el segundo y el tercero, ocho años después, en 1984, poco antes de
morir. Pero lo cierto es que también había enviado el manuscrito de Las
confesiones de la carne para que fuese publicado, aunque ya no tendría
ni el tiempo ni las fuerzas para realizar las correcciones requeridas por la
transcripción editorial. Entre idas y vueltas, fueron necesarios casi treinta y
cinco años para que, finalmente, este volumen llegase a las librerías.
Más allá de la ansiedad de sus lectores, del interés de los
especialistas y del público (por estos días no hay casi ninguna librería
importante en París que no le dedique un lugar destacado en sus vitrinas), es
necesario preguntarse qué aporta de nuevo a lo que ya hemos leído y conocemos.
Se equivocan tanto aquellos que piensan que todo es novedad como, al contrario,
quienes creen que pueden prescindir de su lectura. Y se equivocan también, como
ha sucedido en algunas de las primeras reseñas de Las confesiones de la
carne, quienes han puesto el acento en que se trata de un libro sobre el
cristianismo de los primeros siglos y en el hecho de que el autor sostenga que,
por esa época, entre los autores paganos y los cristianos, entre los filósofos
y los Padres de la Iglesia, hay una línea de continuidad en lo que concierne a
los códigos de la moral, las reglas de lo permitido y lo prohibido. Del interés
de Foucault por el cristianismo ya estábamos sobremanera advertidos a través de
la lectura de sus cursos de inicios de la década de 1980. Y los historiadores
ya nos habían advertido acerca de la continuidad entre el paganismo y el
cristianismo, por ejemplo, en la condena de las relaciones sexuales por fuera
de la finalidad reproductiva en el marco del matrimonio, la homosexualidad y la
prostitución. Los propios Padres de la Iglesia, con no poca imaginación,
sostenían, en efecto, que habían sido los filósofos los autores del robo, es
decir, que habían tomado sus ideas del Antiguo Testamento. Ya Platón, por
ejemplo, habría leído al profeta Jeremías.
Una expresión del poeta René Char, que el propio Foucault hizo
poner en la contratapa de la edición francesa del primer volumen y que aparece
también en la de Las confesiones de la carne, constituye, sin dudas, su mejor
puerta de ingreso: “La historia de los hombres es la larga sucesión de los
sinónimos del mismo vocablo. Contradecir esto es nuestra obligación”. Los
supuestos sinónimos en cuestión son aquí tres: aphrodisia, carne,
sexualidad.Aphrodisia es el nombre de la experiencia
griega del sexo. Aphrodisia eran las cosas de Afrodita (que
los latinos tradujeron por venérea, las cosas de Venus), aquellos
actos a los que la naturaleza asoció un placer tan intenso que los hace siempre
susceptibles de exceso y revuelta. Carne es el nombre que se
le da a la experiencia cristiana de estos actos y placeres. Sexualidad,
el de nuestra propia experiencia, la de los modernos. La experiencia ética del
sexo de los griegos, los cristianos y los modernos constituye el eje de toda
la Historia de la sexualidad. El primer tomo se ocupa de la
sexualidad moderna; el segundo y el tercero, de los aphrodisia griegos; y el
cuarto, de la carne de los cristianos.
La experiencia cristiana
Desde el punto de
vista del código puede hablarse de una cierta continuidad a lo largo de todas
estas experiencias, pero ninguna de ellas se define o puede describirse
adecuadamente limitándose a la perspectiva de las reglas de lo permitido y de
lo prohibido. Es necesario entender por qué alguien acepta un determinado
código, con qué finalidad, a través de qué prácticas se vincula con él. Según
el vocabulario de Foucault, las formas de sujeción, la teleología y las formas
del trabajo ético son tanto o más relevantes que el código. No es lo mismo, por
ejemplo, controlar los propios placeres y moderarlos porque el dominio sobre sí
mismo, el gobierno que se ejerce sobre sí mismo, es un requisito para gobernar
a los otros en este mundo, que hacerlo porque se quiere alcanzar la vida eterna
que ha sido prometida en otro mundo. Por ello, a pesar de la continuidad
relativa de los códigos, se trata de experiencias diferentes. Aphrodisia,
carne y sexualidad no son sinónimos. Las confesiones de la
carne se ocupa describir la especificidad de la experiencia cristiana
de la carne, mostrando cómo se formó a partir de la transformación de los
aphrodisia y cómo hizo posible la experiencia moderna de la sexualidad.
Los análisis de Foucault se extienden del siglo II al siglo
V, de Clemente de Alejandría a Agustín de Hipona, de El Pedagogo a la Ciudad de
Dios; se pasa, entre otros, por Tertuliano y Casiano, de quienes ya se había
ocupado detenidamente en el curso de 1980 en el Collège de France, El gobierno
de los vivos. En efecto, las páginas dedicadas a Clemente y sobre todo a
Agustín constituyen los aportes más novedosos e importantes de Las
confesiones de la carne. Clemente es el primero en elaborar todo un régimen
de actos sexuales que no se establece, como sucede con los aphrodisia, en
función de la sabiduría y de la salud individual, sino, sobre todo, desde el
punto de vista de las reglas intrínsecas del matrimonio. Pero será necesario
esperar a Agustín para que se constituya esa experiencia de la carne, en la que
tanto el conocimiento de sí mismo y como la transformación de sí mismo
requieren de la manifestación de la verdad, la verbalización del propio deseo,
y de la lucha contra el mal que corrompe nuestra naturaleza a partir del pecado
de los orígenes. Tanto en Clemente como en Agustín nos encontramos con la
matrimonialización del deseo legítimo; pero sólo con Agustín tiene lugar la
libidinización de todo deseo. Agustín, en efecto, llama libido al
deseo cuya naturaleza ha sido modificada por el pecado original y ya no
responde a la voluntad del hombre.
Sin Clemente no puede comprenderse el paso de los aphrodisia
a la carne; sin Agustín, el de la carne a la sexualidad. En cuanto concierne al
deseo, hablamos todavía la lengua de Agustín. En este sentido, Las
confesiones de la carne es una pieza fundamental de esa genealogía del
hombre de deseo que Foucault lleva a cabo en su Historia de la
sexualidad.
Edgardo Castro es doctor en Filosofía e investigador del
Conicet. Es autor de Diccionario Foucault e Introducción
a Foucault, ambos publicados por Siglo XXI.
En todos los grandes
pensadores —incluido Platón— es llamativa la diferencia de rango entre sus
filosofías políticas y el resto de su obra. La política nunca alcanza la misma
profundidad. La ausencia de profundidad de sentido no es otra cosa que la falta
de sentido para la profundidad en la que la política está anclada. HANNA AREND
No se asume el concepto de “Política” en toda su extensión
histórica, ni menos en las configuraciones semánticas que le dan sostenibilidad
en el marco de las articulaciones con los fundamentos constitucionales, filosóficos,
sociales, además de aquello que llamamos praxis. Uno relee a Aristóteles y entiende la actual crisis:
“Si observamos que toda ciudad es una cierta compañía, y que toda compañía se ajusta
por causa de algún bien—porque todos hacen las cosas por parecerles buenas, claramente
se echa de ver que todas sus compañías pretenden algún bien, y muy
señaladamente aquélla, que es la más principal de todas, y que comprende en sí
todas las demás compañías, habrá de pretender el bien más principal de todos.
Esta es, pues, la ciudad y la compañía civil. Aquellos, pues, que opinan que
todos los hombres son aptos para regir una ciudad o un reino, lo mismo que para
una familia, no lo entienden bien”. De esto
se deduce que la política siendo un arte por excelencia soportado en el deseo
de hacer el bien, de la virtud como tal, no es pertinente para aquellos que no
piensan en el bien en general. Se expresa de otra manera: “Son las actividades referentes a
la ciudad, o más concretamente el gobierno de la ciudad. Y aplicaríamos el
calificativo de político, para designar aquella condición necesaria de los
seres humanos que viven, como consecuencia de su propia naturaleza, en una
forma específica de la sociedad humana, la ciudad. Sólo el hombre, recordará
Aristóteles, es político, los dioses o los animales no necesitan de la ciudad.
El hombre es, en efecto, zoon politikon”[1].Estudiar la gobernabilidad, la gobernanza en términos
de Foucault como tal, la relación saber y poder, el factor dominante de cómo unos
actúan sobre otros constituye un eje de suma importancia para establecer cómo
se define el concepto performativo de política en la praxis. Colombia está en
plena actividad pre-electoral. Todos los candidatos han estado en el entramado
de la política, han hecho parte del estado desde hace muchos años. De alguna
manera son responsables de lo que sucede en este país que aún no encuentra el
norte, que está lejos de tener una convivencia civilizada y que definitivamente
tiene una crisis ética absoluta. La política cuando se asume con rigor, desde
el discurso, en los soportes teóricos esenciales, la relación entre los factores semánticos y la realidad determinan los niveles
de coherencia en que nos movemos, ellos constituyen el resultado social concreto. Somos lo que hablamos en relación con lo que producimos,
esta relación en sus afinidades determina gran parte de nuestras relaciones
sociales, en el fondo constituye la salida a nuestros problemas. En términos de
Habermas “Sería compatibilizar la normatividad (que es producto de consensos,
nace de la estructura del estado y de un poder específico) que emana de un
mundo de la vida estructurado lingüísticamente con la contingencia del desarrollo
natural e histórico del las formas socio-culturales de la vida”[2].
Colombia vive en una corrupción galopante, la política es el arte de aprovechas
las súper-estructuras del estado para intereses particulares, pese a la evolución
del estado, a los niveles de democracia y la ley que tenemos, parecemos no
entender los compromisos éticos soportados en las normas los cuales tienen un
contexto histórico, filosófico. Los candidatos parecen seres celestiales, actúan como si no
fueran responsables de nuestra realidad. Algunos nos consideran demasiado
ingenuos. Recordé en una introducción de un texto de Hanna Arend esta
afirmación que nos sirve para entender lo que pasa: “En la época moderna con la
progresiva sustitución de lo político por lo social, el mundo, como espacio
público se ha ido deshabitando y ya no ilumina, ya no permite hacer visible el
quién”[3][4].
Solo les pedimos definitivamente a nuestros candidatos y políticos coherencia, el reconocimiento de los
graves momentos que padece la nación y un poco de sindéresis. No más.
[1]JUAN JOSÉ SOLOZABAL ECHAVARRIA. Una nota
sobre el concepto de política.
Es un hecho, la migración
es: “La búsqueda de mejores condiciones de vida y de trabajo, el mercado
mundial del trabajo, las desigualdades económicas, sociales y demográficas
persistentes, las violaciones de los derechos humanos, los cambios ambientales
así como los conflictos y la violencia son impulsores de la misma”. La grave
situación de Venezuela donde las necesidades mínimas de un ser humano no es posible cubrirse, gracias a una dictadura corrupta, ineficaz, empotrada en el poder e impotente. Feudalizó el estado a favor de micro poderes que han llevado a la nación más rica de
Latinoamérica a la peor crisis de que se tenga historia, cada quien usufructúa su cuota sin importarle que pasa con los demás. Frente a esta realidad, los Colombianos tenemos una
responsabilidad muy grande con los nacionales de este país, quienes no ven otra
salida al hambre que la migración, sus hijos mueren de
hambre, no tienen salud y menos educación. Estamos frente a un estado
absolutamente fallido. Durante mucho tiempo, más de cinco millones de ciudadanos
Colombianos que buscaban mejores posibilidades emigraron a Venezuela,
trabajaron y ayudaron a la economía de Colombia y a sus familias conremesas por más de treinta años, muchas de ellas
están de vuelta, llegó la hora de cumplir con nuestra cuota de solidaridad.
El éxodo masivo se ha
incrementado en los dos últimos meses por efecto de la crisis alimentaria del
país vecino. Estamos lejos de ser un país rico, pero no es menos cierto que
debemos ayudar a nuestros hermanos.
Cuando digo hermanos no es un prurito, compartimos una historia desde la
conquista Española, la frontera más grande de la zona Andina y muchas familias
a lo largo del territorio están mezcladas desde hace mucho tiempo con una
suerte compartida. El comercio en la frontera ha sido siempre importante y de
hecho estas poblaciones se han entrelazado, con un ítem, siempre superando las circunstancias adversas,
han sabido capotear cada coyuntura.
El gobierno debe fortalecer
las estrategias para recibir este éxodo, solicitar ayuda internacional,
convocar a las naciones unidas y la OEA, la situación de los ciudadanos
Venezolanos llegó a un estado de absoluto abandono de parte del estado,
queramos o no, la emigración no parará.
Los diálogos de Quito
entre el grupo guerrillero ELN y el gobierno Colombiano están en su peor
momento. Después de la última tregua pactada, plazo que se cumplió en
diciembre, las torpezas del ELN han llevado el proceso a una crisis que
puede romper totalmente con los diálogos.
El ex vicepresidente
Bell no ha podido ni siquiera iniciar su labor como representante del gobierno,
el presidente declaró la suspensión de los diálogos debido a los infames atentados del grupo guerrillero: Voló dos oleoductos en el llano y hace dos semanas puso una bomba en una estación de policía
en Barranquilla, con un costo en vidas que no se entiende, menos en plenos diálogos, hecho que conmovió al país, como era lógico, ocasionó una protesta general.
Las torpezas del ELN
han sido múltiples. Pareciera que no reconoce el momento histórico ni la
coyuntura, la FARC desmovilizada dejó amplio territorios de su dominio inermes,
hecho que en apriencia fortalecería a los Elenos según la visión cortoplacista y miope de su dirigencia. Esto los
ha llevado a desconocer la oportunidad brindada por el presidente en un momento
donde la guerrilla, no solo es anacrónica, sino que no tiene razón de ser: Ni
políticamente, ni militarmente y lo que es peor, hoy, no representan a nadie, verdad
irrefutable que parece no entienden.
Firmada la paz,
incorporados al país políticamente y civilmente, su lucha tendría resultados positivos, lo que le daría algún sentido histórico. Desde esta perspectiva el acuerdo se hace necesario desde las posibilidades de la real política, de su razón de ser. La dirigencia del ELN actúa
con una torpeza inexplicable y el presidente vuelve a cometer los mismos
errores de comunicación y sindéresis del proceso con la FARC, el país solo está
enterado de los errores del proceso y no de los logros y menos no entiende la
necesidad del acuerdo.
La crisis hoy es total,
al presidente y los comisionados les toca ser más inteligentes que las
circunstancias, la dirigencia del ELN, carentes totales de visión histórica, deben
ceder y asumir el acuerdo dentro de una tregua bilateral seria y sin engaños.
Es necesario superar la crisis, le queda muy poco tiempo a este gobierno para
acordar y cerrar un acuerdo, como deduzco por lo dicho por los candidatos a la
presidencia en esta campaña, es muy difícil que el siguiente gobierno, sea cual
fuere el presidente electo, continúe con los diálogos. Imposible que sigamos matándonos,
imposible que no hagamos política civilizadamente, imposible que Colombia no
pueda vivir en paz. Siempre hay enemigos soterrados de la paz y de estos diálogos.
Ojala no terminemos por darles la razón.
Estoy hablando de las
facturas, esas cuentas de cobro que nos asedian por doquier, producto del sistema y la sociedad capitalista, cuya estructura es una compleja trama, indescifrable, estas constituyen uno de sus ejes principales, un componente de suma importancia desde lo macro-económico, la relación del
individuo con el mundo se articula imprescindiblemente desde estos recibos, generan
mil cruces, todos obligan pecuniariamente, sino las paga las consecuencias son graves. Las facturas tienen
el don de atentar contra nuestra tranquilidad, representan una de las
peores servidumbres que impone el sistema.
Es imposible
desligarse de ellas, no atender la lista de ellas que nos obliga todos los días. En todas las
casas hay un sitio para las facturas. Una carpeta, una cajón de la mesa de
noche. Es como un lugar maldito, nos recuerda a su paso que, de no pagarlas,
las cosas no funcionaran bien en adelante. Antes había dos o tres facturas, la vida era
simple. Hoy son muchas. No recuerdo a mi padre preocupado por el pago de la TV,
esta era gratis, menos del internet, ahí estaba una enciclopedia que suplía
todo, menos el celular, había un teléfono para toda la casa, ahora se paga: El
propio, el de la esposa, el de cada hijo y uno adicional para las urgencia. Vivíamos en grandes barrios, no había por lo tanto el
pago de la administración, ni conjuntos cerrados, existía solo un celador en bicicleta sin importar lo grande que fuera el barrio, curiosamente al final no cuidaba a nadie, terminaba siendo el mandadero.
Una de las arterias vitales
del sistema capitalista son las facturas, sin ellas no funciona el sistema. Miremos bien su universo. Todo servicio genera
una factura. La luz, el agua, el aseo, saneamiento… en fin. A las cotidianas
les sumamos, el predial, el seguro del carro, la revisión metal-mecánica, las
suscripciones, la tarjeta de crédito, el curso de la niña, la cuota del banco,
la hipoteca, la universidad, el trasporte escolar, el parqueadero de la oficina………el
pago del seguro incluyendo el seguro funerario……..Estar vivo: significa estar
facturado, esta es la moraleja…..ser o factura. Producimos para pagar, el
entorno sobrevive gracias a estos pagos…somos un sistema de pago, la
modernidad, la tecnología, el entretenimiento y el mismo conocimiento dependen
de la capacidad de pago que tengamos.
Desde lo tributario
para el estado el lío es aún mayor, hablamos de ligas mayores, el recaudo en este caso es más complicado y por supuesto más alto. Para ello se crearon órganos de regulación y control muy fuertes. En esta escala las facturas siendo menores, son de
suma importancia para el sistema y su pago puntual constituye buen o mal síntoma
del funcionamiento de la economía. El tema principal sobre el cual quiero centrar
esta columna, es que estos recibos, se volvieron todo en nuestra existencia, se han convertido en una tortura. Un
hombre de pocas facturas, es un ser insignificante, no existe, no consume. Esta sociedad de consumo todos los días busca crear más obligaciones, se las
inventa, con sistemas de suscripción, ventas de productos innecesarios, casi
todos engaños bien promocionados por un mercado perverso. Otro fenómeno, es que
cuando usted merca, sale del supermercado y casi siempre se le olvida que el 19
% de la factura se la paga al estado, el IVA nos persigue. Como liberarnos de
la mayoría…hay que empezar a pensar en lo que consumimos…..cuál debería ser
nuestra relación con el estado en este tópico especifico, vaya usted a saber. Recuerden, no
pagarlas genera consecuencias mefastas.
No se entiende la falta
de compromiso de la sociedad en general con respecto a la agenda
de la Habana, que de hecho, le deja al país cifras contundentes sobre lo que ha significado el acuerdo con la FARC en materia de vidas humanas, convivencia pacífica y distensión, donde antes sólo existía violencia e incertidumbre ahora hay paz. Otra
cosa es que el estado no haya asumido la presencia en estas zonas y las bandas criminales,
la delincuencia común y ciertos grupos guerrilleros menores estén tratando de
consolidarse en las mismas por lo que significan en ingresos y rutas del narcotráfico.
Este año, que es el
último del gobierno, pese a la agenda legislativa que blindo los acuerdos,
deben tomarse decisiones administrativas que lo consoliden. La última revista
de la
universidad nacional: “Análisis político” en un ensayo denominado “Debilidades
institucionales a nivel local. Desafíos de la gestión territorial de paz”
señala de manera lúcida aspectos técnicos que deberán tenerse en cuenta para
consolidar los acuerdos y crear verdaderos territorios de paz. El ensayo tiene como propósito: “Las
debilidades técnicas y administrativas de las entidades territoriales, se
constituyen en una barrera para el proceso de implementación territorial de las
políticas públicas en Colombia. Paralelamente, los territorios más alejados del
centro andino han tenido que asumir la administración de recursos de inversión
y funcionamiento en contextos de violencia generalizada. Es necesario entonces,
para la construcción territorial de escenarios de pos-acuerdo, analizar las
problemáticas asociadas a la gestión pública en el marco de la débil capacidad
institucional en el nivel local. Este trabajo se elaboró desde un enfoque
cualitativo y descriptivo, donde se exponen conceptos y comprensiones
relacionadas a las problemáticas que enfrenta la gestión territorial de la paz”[1].
Cuando hablo de que la
agenda está lejos de cumplirse no lo hacemos por un prurito, esto no se
entiende sino visitando las zonas donde antes se vivía en una violencia
inexplicable en pleno siglo XXI. El
ensayo empieza con un acápite técnico define las competencias y la comprensión
a priori en este tema: “Para Vanier (2010), el territorio es un espacio de
construcción y apropiación social, que representa al mismo tiempo un marco de
regulación; un área para la acción estatal y un referente de identidad. Ahora
bien, en lo relacionado con la acción estatal, la territorialización, hace
referencia a los dispositivos mediante los cuales el Estado cubre todo el
territorio y así mismo, a los principios de cohesión interna que rigen al
Estado en su relación con la sociedad y con los mercados”. Señala adelante: “En
ese sentido, el análisis de la capacidad institucional tanto del Estado como de
las administraciones locales para adelantar procesos de territorialización de
políticas públicas, es multidimensional e incluye variables tan diversas como
la capacidad de las administraciones locales para imponerse frente a los grupos
ilegales y adelantar los procesos de gestión administrativa con independencia
de intereses particulares”.
Nuestros territorios (
el 75 % del total), aquellos alejados de la zona andina y los centros de poder,
de las ciudades que consideramos de manera equivoca como lo único que cuenta
para el país en términos de lectura de la realidad, son los beneficiarios de
los acuerdos, pero dependen del motor institucional, tanto local como nacional.
El ensayo es
contundente: “En ese sentido, las dificultades de la territorialización de la
acción pública en Colombia, está relacionada con la diversidad de actores y,
por lo tanto, la diversidad de intereses, legales e ilegales, que pueden llegar
a influenciar la actividad de las administraciones locales (Duque, 2015). Si se
tiene en cuenta esta premisa, se logran identificar algunas características de
las interacciones entre diferentes grupos de ciudadanos e instituciones en el
nivel local, por ejemplo: “(…) la presencia de corrupción de naturaleza
cuasi-sistémica, en algunas instancias y niveles de la administración, ante la
inclinación al irrespeto de reglas; la concepción de las instituciones formales
como mecanismos manipulables para conseguir fines propios y parcializados, y la
acumulación de aprendizaje criminal de distintos grupos ilegales, y alianza,
cooperación o subordinación de intereses legales a intereses de índole ilegal o
ilegítimos socialmente”[2].
El estado debe
enfrentar a la insurgencia que aun se mantiene vigente, no importa lo precaria
que sea en apariencia, su papel aun genera mucha perturbación, los grupos
ilegales y la propia corrupción y decisiones lentas de la administración local,
para no hablar de la administración nacional, que es emblemática.
Es un hecho que “las administraciones locales constituyen
quizás el principal instrumento para concretar la acción estatal en el
territorio. Cada administración, a través de un complejo de organismos y
conjunto de funcionarios, buscan satisfacer las necesidades de la población en
el marco del interés público, cumpliendo con los fines del sistema político”.
Las rutas del
pos-conflicto de acuerdo a la agenda firmada, a los compromisos del estado, deberá cumplirse
a cabalidad. La paz definitivamente genera muchos más dividendos que la
violencia, la corrupción y la ausencia del estado. La responsabilidad se marca
en el curso de la presencia del estado donde la gestión pública local articulada
con la administración central y la sociedad civil, constituyen el eje que nos
permitirá ir consolidando los laboratorios de paz y convivencia pacífica.
Las conclusiones del ensayo citado son claras en
lo que respecta a los puntos ineludibles que tendrán que tenerse en cuenta: se
base en el principio de descentralización y autonomía, desvirtuado por las
recientes reformas al Régimen de Transferencias y al Fondo Nacional de
Regalías. En ese sentido, es necesario revisar el tema de la asignación de
competencias y recursos tanto al poder central, como a las entidades territoriales.
Estableciendo con claridad, aquellas que pueden ser compartidas, más allá de
los principios de coordinación, subsidiariedad y concurrencia (Trujillo y
Pérez, 2016). Segunda: “implemente el modelo de Estado regional. Actualmente,
el nivel central con el apoyo del DNP, acogió el enfoque regional en el Plan
Nacional de Desarrollo, conformando regiones para la materialización de
políticas estatales. El objetivo de esta decisión, es llevar a cabo acciones en
territorios con características más o menos comunes, que permitan superar los
desequilibrios territoriales existentes en Colombia”.
[1]
Ángel Alberto Tuirán Sarmiento* Luis Fernando Trejos Rosero.
Debilidades institucionales
a nivel local. Desafíos de la gestión territorial de paz.