Colombia vive una profunda crísis política que trasciende a todas las esferas, muy dificil de leer por las muchas variables que inciden sobre el país, en tocaso en ocasiones no permite hacer un diagnostico claro de lo que nos está pasando, tanto en la gobernanza, en la convivencia, en los territorios en materia de orden público y por lo tanto toca a la sociedad en todo su espectro. Sí partimos del hecho categorico: Que el papel principal de la política en los pueblos es organizar la convivencia, gestionar los recursos y garantizar los derechos de todos los habitantes. Su objetivo fundamental es canalizar las necesidades de la comunidad para convertirlas en decisiones y soluciones que mejoren la calidad de vida. Esto no sucede en el país.
Recuerdo que en un seminario realizado por segunda vez en la universidad nacional a principios de siglo XXI dirigido por Ruben Sierra Mejía, se hicieron diagnosticos sobre la crisis del país, que en mi parecer siempre empieza con un profundo agrietamiento de la manera de hacer política y como la conciben nuestros lideres. Escribía:
"Hay que reconocer que en esta tarea de pensar una crisis no se deja de correr riesgos, pues no son escasos los obstáculos para alcanzar pronósticos atinados de los problemas. En tiempos oscuros, el pensamiento tiende a exagerar las consecuencias de los fenómenos y a apresurar las conclusiones, lo que le hace perder la prudencia de juicio en el análisis de los asuntos de que se ocupa. Por el hecho de ser tiempos en que las instituciones sienten que sus fundamentos se desmoronan, que se erosiona la vida social, en los que impera la desorientación, no resulta sencillo responder de manera oportuna y acertada a las crisis que definen el momento histórico; el pensamiento que se construye a propósito tiende a oscilar entre la ansiedad y la nostalgia, entre la búsqueda afanosa de una salida a la situación de penuria moral y el convencimiento dogmático de que la solución solo puede ofrecerla la recuperación de unos valores y unos ideales de organización social que han perdido su vigencia. Esa zozobra se encuentra en todas las esferas intelectuales y en todas las regiones políticas".
Para Jürgen Habermas, una crisis política en los tiempos actuales es una crisis sistémica de legitimación y racionalidad. Ocurre cuando el Estado pierde la capacidad de convencer a la ciudadanía de que sus decisiones benefician al bien común, dando paso a la desconfianza hacia las instituciones democráticas. Traigo a colación este filosofo, pues el siemre sostuvo que los conceptos de racionalidad comunicativa, democracia deliberativa y esfera pública se articulan en un modelo normativo que busca explicar cómo las sociedades modernas pueden sostener formas de legitimidad política basadas en la argumentación pública y no únicamente en la coerción ni en el interés estratégico.
colombia este domingo decide en segunda vuelta quien será presidente. Escogera entre dos alternativas muy diferentes, frente al fracaso de los partidos tradicionales que ya denotan un diagnostico grave. En una esquina hay una derecha gaseosa alrededor de un caudillo con visos de dictador y sin programa claro. En la otra, una izquierda con sentido social pero aún con una ausencia o bitacora de como gobernará y lo que es peor, sin reconocer los errores del actual mandatario y sin la ruta clara que nos permita saber como se resolverán los problemas estructurales del deficit fiscal, la crisis energetica, la salud, el orden público para sólo citar algunos entre muchos.
Miren el analísis de Jorge Gonzales Arrocha frente a la crisis de las democracías en el mundo:
"Aunque la democracia sigue siendo una idea ampliamente popular, existen evidencias de que en muchas naciones hay un grado sorprendentemente alto de apertura a modos y tendencias antidemocráticas. Es decir, que lo que llamamos crisis, tiene un grado alto de relatividad y depende también en gran medida de la autopercepción de cada cual.
En Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Hungría Japón y Sur Corea, más del 20 por ciento cree que ser gobernado por un líder fuerte pudiera ser una buena idea (Wike y Fetterolf, 2018). Durante 25 años, investigaciones sobre el tema muestran que países de Europa Central y del Este, manifiestan los índices más altos de insatisfacción respecto a la forma en que funciona la democracia en sus países (Klára Vlachová, 2019; Karp and Milazzo, 2015). Ello sin mencionar las crisis de Europa Occidental que se transfiguran en la polarización política de España; la crisis por la que ha atravesado el gobierno francés, con meses enteros de paro y huelgas tras la crisis provocada por las pensiones; el auge de los nacionalismos de factura conservadora en países como Alemania, España, Francia y Hungría"(1).
Ruben Sierra Mejia en el mismo editorial del seminario expresa:
"La crisis, entonces, no debe entenderse solo por su aspecto negativo, como síntoma de decadencia o desintegración, sino que también puede apreciarse como manifestación de anormalidades que se encontraban ocultas o reprimidas y que, puesta en evidencia su dimensión perturbadora, se convierten en tema de estudio para las ciencias sociales, de reflexión para la filosofía o de inspiración para el arte"(2).
Votar a conciencia es pertinente. Aceptar los resultados igual y llegar a consensos sobre los diagnosticos y sus soluciones en un gran acuerdo nacional es la única salida. Los candidatos, tanto Abelardo De La espriella como Iván Cepeda se han dedicado a los vituperios mutuos, a las ofensas y a general en la redes a una constante creacion viral de falsas acusaciones. Luis Fernando Alvarez un excelewntwe colunnista expresa con absoluta lucidez que el sentido de la democracia, como sistema de participación universal en las decisiones de poder, debe enfrentarse con dos formas distintas de mirar el universo y el manejo de la cosa pública: La controversia entre la emoción o la voluntad emocional y la razón. Escribe José Darwin Lenis Mejia en el portal la silla vacia de Colombia que el concepto de Emocracia, propuesto en esta columna, une las palabras de origen griego Pathos (emoción, conmoción, sufrimiento) y Kratos (poder, gobierno). Este término describe el engranaje que hay entre las emociones y el poder, un fenómeno que moviliza a los ciudadanos en el ámbito político. Adelante agrega: "Sin embargo, la democracia, como concepto, es polisémico y en ocasiones amorfo, sujeto a interpretaciones que dependen del contexto cultural y político. En el mundo actual, interconectado y globalizado, la democracia está experimentando transformaciones significativas. Hoy, se centra en las emociones de los Homo-Emoticus (hombres emocionales), individuos profundamente influenciados por las redes sociales. Estas plataformas no solo reflejan las experiencias de los sujetos, sino que también generan corrientes emocionales colectivas que moldean las formas de pensar, ser y demandar derechos políticos y económicos". Los candidatos son muy conscientes de ello y poco deliberan con argumentos y con diagnosticos certeros. Se recurre a la emoción como el mejor mecanismo de ganar adeptos, a la visceralidad. No va a ser facil para el votante común salir de esta encrucijado en la que se ve envuelto todos los días, pero no hay otro camino que recurriar a una racionalidad.
1- Crisis de la democracia y fundamentalismo político - Dialektika
cesarhernando.bustamante@gmail.com
