La revista "Analísis político" de la universidad nacional en su número 38 la dedica a un terma de actualidad: "La democracia a la deriva". Lo presenta de esta manera: "La deriva democrática contemporánea no se manifiesta como un colapso institucional abrupto, sino como una reconfiguración gradual, escéptica y polarizada de las ciudadanías, de sus líderes y de la política, que se revela en las dificultades progresivas para tramitar el disenso, lograr los acuerdos y proveer legitimidad en las sociedades". La campaña por la presidencia en Colombia nos demuestra de alguna manera lo que padece el país tal y cual, como lo presenta el editorial y no desde ahora, llevamos tiempo acentuándo estas dificultades. Ante la evidente crisis de los partidos tradicionales, las opciones que tendrán los electores reflejan tal como lo expresa la presentación, lo que vivimos. Son tres los problemas que requieren una atención sin ningún aplazamiento, sin ser los únicos. La violencia, el deficit fiscal y la Salud.
En un trabajo denominado: "De la guerra a la distribución: Realinamiento político en Colombia, escrito por Rodrigo Barrenechea y Silvia Otero-Bahamon se expresa en el resumen, sobre lo que trata: "En menos de una década, Colombia ha experimentado un proceso de desalineamiento y posterior realineamiento político. Durante años, las identidades políticas se estructuraron en torno al conflicto armado: la izquierda asociada a la negociación y la derecha a la mano dura. La paz de 2016 desactivó de forma abrupta este eje, y los votantes reorientaron sus prioridades hacia la economía y la redistribución, mientras los partidos permanecieron anclados al clivaje del conflicto. El vacío de representación resultante abrió espacio en 2022 para un candidato anti-establishment que introdujo la redistribución como eje central. Tres años después, se observa un realineamiento asimétrico: la izquierda se ha organizado programáticamente en torno a la redistribución, mientras la derecha carece de definición en este eje y se cohesiona en torno al rechazo a Gustavo Petro".
Adelante dice: "En la literatura, el desalineamiento entre partidos y votantes ha sido identificado como un factor que favorece el ascenso de candidaturas populistas. Los estudios clásicos han subrayado que la convergencia programática de los partidos constituye un mecanismo central para dicho desalineamiento, en la medida en que genera vacíos de representación que los populistas aprovechan para ocupar ese espacio entre los electores (Roberts, 2015, 2021)". Definimos en muy pocos días quien será el presidente del país. Miremos que debe atender el elegido. El problema más grave del país es el orden público y la violencia. Pareciera que los estudios sobre la misma son muchos. Pero la realidad ha superado a la retorica de los estudiosos, los violentologos. Colombia ha tenido históricamente(Desde 1930 hasta hoy), lo que solemos llamar un conflicto armado, se expresa de muchas maneras: Guerra soterrada entre partidos, violencia del estado, paramilitarismo, carteles, sicariato y guerra sucia por doquier, hemos tenido todas las formas de violencia. Ahora, la violencia se expresa diferente en cada ciudad o rincon del territorio, en Catatumbo, en el Caribe, en putumayo, en las fronteras, en Cauca y en cada Dpto. Ya no hay guerrilla en la forma que la conocimos entre los 60 y el 2000, hoy sólo hay carteles de la droga. Esto significa que cualquier proceso de paz o dfialogo debe ser territorial, pues en cada punto es muy diferente. Esto no lo han enterndido los gobernantes. La pregunta a responder es: ¿Qué valores culturales sustentan la participación o la desconexión política en un país atravesado por conflictos territoriales, reformas frustradas y demandas de justicia redistributiva?.
El deficit fiscal es otro de los problemas más graves. El déficit fiscal de Colombia cerraría este año entre el 6,5 por ciento y el 7,0 por ciento del producto interno bruto (PIB), lo que seguiría dejando al país en una posición ampliamente vulnerable. Así lo proyecta el equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia, el cual indica que el holgado desbalance fiscal que este año enfrentarían las cuentas del Gobierno estaría soportado por una tendencia creciente de la ejecución del gasto público.
Está claro que la situación fiscal de Colombia en 2026 no mejora. De acuerdo con un reciente informe de J.P. Morgan del 19 de mayo, el país enfrenta una brecha estructural entre lo que recauda y lo que gasta, con poco margen de maniobra para lo que resta del año.
El problema central está en los ingresos. Aunque el recaudo se mantiene estable como proporción del PIB, los datos de la DIAN hasta marzo muestran una caída del 2,2 % anual en el recaudo bruto real, lo que equivale a 0,26 puntos porcentuales del PIB.
A este panorama se suma un riesgo jurídico de fondo. Fallos de la Corte Constitucional obligan al Gobierno a devolver recursos recaudados bajo decretos de emergencia anteriores, lo que añade una presión adicional sobre la caja disponible.
La salud en Colombia atraviesa una grave crisis estructural y operativa. Los problemas principales incluyen una severa insuficiencia de recursos financieros (UPC), desabastecimiento de medicamentos, extensas barreras administrativas y el colapso de la red prestadora por deudas acumuladas entre el Estado, las EPS y los hospitales.
El cálculo de la UPC: La Unidad de Pago por Capitación (el valor que el Estado reconoce por cada afiliado) ha sido históricamente calculada con una lógica individual, resultando insuficiente frente al aumento real de la siniestros y la inflación en salud.
Deudas en la cadena: El retraso en los giros y las insuficientes transferencias del gobierno a las EPS han desencadenado una red de impagos hacia los hospitales (IPS) y proveedores de medicamentos, limitando la capacidad de atención y forzando el cierre de servicios (incluyendo urgencias y camas.
Barreras Administrativas y Judicialización: Tiempos de espera y tramitología: Los pacientes se enfrentan a demoras críticas, burocracia y autorizaciones tardías para acceder a especialistas o tratamientos de alto costo.
Aumento de Tutelas: Ante la negación o demora en la prestación de servicios, el uso de acciones de tutela para exigir el derecho a la salud se ha disparado de forma histórica en los últimos años.
Desabastecimiento de Medicamentos e Insumos: La falta de disponibilidad de medicamentos esenciales es una constante que afecta el tratamiento de enfermedades crónicas, forzando a los pacientes a incurrir en un mayor "gasto de bolsillo" para comprarlos por cuenta.
Fragmentación Regional: Existe una grave brecha territorial. Los modelos urbanos son ineficientes y poco pertinentes en regiones apartadas, donde la red de hospitales públicos opera con una infraestructura deficiente, lo que reduce la calidad y el acceso a la atención médica en las zonas rurales.
Intervenciones Estatales y Gobernanza: La intervención y administración de varias EPS (incluyendo la Nueva EPS) por parte del Gobierno no ha logrado frenar el deterioro operativo del sistema; por el contrario, los usuarios reportan demoras generalizadas y dificultades para acceder a citas y medicamentos sin importar si la entidad está intervenida o no.
Para profundizar en las estadísticas oficiales, evaluar el comportamiento de las tutelas o conocer las resoluciones emitidas, puedes consultar el portal del Ministerio de Salud y Protección Social.
Espero que los candidatos hayan estudiado estos problemas con mucho juicio.
