Después de ver la
entrevista realizada por la periodista Arastegui a la actriz Kate del castillo
sobre los hechos que tienen que ver con su encuentro con el Chapo Guzman, se
confirma la nefasta corrupción que
domina a México, que dejan al descubierto mil aristas y articulaciones entre funcionarios del gobierno y las fuerzas
militares con el narcotráfico, gobierno que a propósito, aún no es capaz de
tener algún manejo frente al poder de los capos, palabra entre otras cosas, ya
no se ajusta al entramado que domina el negocio, la gramática utilizada para
describirlo, la jerga, se quedó también
corta para todo lo que sucede, que lógicamente no termina en el Chapo, su
figura es apenas un eslabón de una estructura invisible, que ha permeado a todo
el sistema y que además ha demostrado
ser capaz de realizar los peores actos para mantenerse vigente, sin recato, de
frente, como sucedió con los estudiantes en el caso de Iguala, lo que se conoce
como el caso Ayotzinapa, el cual constituye el peor oprobio para este país y
para el propio presidente de la republica.
Cuando la actriz Kate, en
medio de la confusión que le producen tantas acusaciones, habla de la cortina
de humo del gobierno, lo hace con la plena convicción que nada de lo sucedido es importante frente todo lo que pasa en México,
existen infinidad de investigaciones, todas calientes, para volver a la jerga
que describe mejor algunas acciones, paradójicamente a medio camino, se
sorprende por la relevancia que se le da a su encuentro, el problema de México es
más grave de lo que parece, con este hecho el gobierno una vez más ha logrado
desviar la atención sobre aspectos de suma importancia que están en el tintero, Kate sabe
que en su país nada se aclara, todas las investigaciones son gaseosas, simplemente
no terminan y la mafia, sigue funcionando como si nada.
Esto demuestra hasta la
saciedad una vez más, como ha sido de errada la guerra contra el narcotráfico
en Latinoamérica, el consumo de drogas alcanza niveles inimaginables, nosotros aun
pensamos en las drogas tradicionales y con las drogas sintéticas, el negocio creció demencialmente, su espectro es tan amplio, es preciso reconocer que realmente no conocemos nada sobre el mismo, sabemos de su rentabilidad exponencial, aún así, lo que
nunca logramos entender, es como los Estados Unidos nunca han bajado sus niveles de consumo, el negocio está tan vivo, que llegó la hora de compartir
responsabilidades, en este país se vende todo, se meten lo que sea y
Latinoamérica es la que paga el costo, a un precio muy alto, hasta el punto
fatal, que el estado se volvió incapaz, por una simple razón, hace parte del
entramado del negocio, de una manera o de otra.
Lo que es peor en estos
momentos, es que la población parece aceptar que la situación no cambiará y se acomodo a
vivir entre corrupción, narcos y hechos de sangre insólitos, la economía
funciona contando con esta variable, la comunidad se margina por impotencia,
desamparo, lo que la pone también en cuestión, es imposible saber cómo
terminará semejante situación, pero alguien debe hacer algo, por lo menos una
parte del periodismo cumple con su parte.
Ver a la actriz tratando de
capotear las zancadillas puestas por la burocracia estatal, que no desaprovechó
la oportunidad puesta sobre la mesa por productores de Hollywood, para desviar el problema central del país, que
no es otro que su incapacidad para controlar a la mafia, la corrupción
galopante, resulta al final un espectáculo grotesco, pues a pesar de los muertos, las
masacres, nada pasa.
La óptica de la historia
depende del interlocutor que la interprete, por eso es imposible tener algún texto
canónico del pasado. Ahora hay algunas visiones de nuestros orígenes que
realmente sorprenden por su originalidad y por su capacidad de crear nuevas
maneras de entender nuestro presente. Yoval Noah Harari entre otros, con su
texto “De animales a dioses”, constituye un ejemplo emblemático de estos
cambios de tercio.
“Hace unos 13.500 millones
de años, materia, energía, tiempo y espacio tuvieron su origen en lo que se
conoce como Big Bang. El relato de estas características fundamentales del
universo se llama física.
Unos 300.000 millones de
años después de su aparición materia y energía empezaron conglutinarse en
estructuras complejas, llamadas átomos, que después se combinaron en moléculas,
el relato de los átomos, las moléculas y sus interacciones se llama química.
Hace 3800 millones de años,
en un planeta llamado tierra, determinadas moléculas se combinaron para formar
estructuras particularmente grandes e intrincadas llamadas organismos. El
relato de los organismos se llama biología.
Hace 70.000 millones de
años, organismos pertenecientes a la especie Homos Sapiens, empezaron a formar
estructuras todavía más complejas llamadas culturas. El desarrollo subsiguiente
de las culturas se llama historia.”
El autor señala tres
revoluciones que configuran la historia humana:
1.- La revolución cognitiva
que marco el inicio de la historia hace 70.000 años.
2.- La revolución agrícola que
la aceleró hace unos 12.000 millones.
3.- Y la revolución científica
que la se puso en marcha hace tan solo 500 años.
A partir de este esquema
realiza una de las historias más originales que rompe muchos paradigmas, esa
historia lineal y épica puesta en cuestión por la escuela Francesa, parece quedar atrás,
por lo menos en la óptica de este joven Israelí, Expresa con mucha inteligencia y originalidad: “La historia
del hombre es la de un inventor de ficciones”.
Ernest Alost, del periódico
“Ocio y Cultura” público una entrevista al autor que me parece importante traer
a colación:
-¿Qué sentido tiene cada
uno de los dos títulos?
--Originalmente el título
era De animales a dioses. Intenté resumir en él toda la
historia de la humanidad. Empezamos hace 70.000 años como animales, no muy
diferentes a otros animales. Y nos hemos desarrollado hasta una situación en la
que estamos a punto de convertirnos en dioses. Y esto no es una metáfora,
literalmente estamos adquiriendo capacidades que tradicionalmente eran
consideradas poderes divinos, como crear vida y modificar nuestros cuerpos y
mentes. Pero cuando lo publicamos en inglés, el editor propuso Sapiens, que
es más breve y más sexy. Y también es un buen título porque refleja de qué
trata el libro: sobre el homo sapiens. Es la historia de toda la especie. Y
también nos da una idea de la relación entre la historia y la biología.
.
-¿Hasta qué punto se puede
resumir la historia de una humanidad en una idea tan general?
-Tenemos tres revoluciones,
la cognitiva, que transformó hace 70.000 años a un animal africano poco
relevante en la fuerza más potente del Planeta. Después la agrícola, otro paso
enorme. Y después la científica, que puede acabar dando a los hombres esas facultades
divinas. El hilo común es el aumento continuo del poder, de transformar el
entorno y a sí mismo, y que ese poder es muy difícil traducirlo en felicidad.
-Dice que la fuerza motriz
fue, primero, la capacidad de cotillear. Y después, de inventar historias.
-Son dos facultades
relacionadas. Cotillear te permite crear sociedades de 150 o 200 individuos.
Para crear grandes redes de cooperación política, la clave es la imaginación,
la capacidad de crear y difundir ficciones. Realidades que existen porque
nosotros nos las inventamos. El poder se basa en la ficción: la religión,
evidentemente, pero también la economía y la política. La nación es una
ficción. El dinero también. Pero sirve para que personas que no se conocen
colaboren, porque ambas creen en una misma historia. Dos chimpancés de grupos
distintos no sabrán intercambiar un plátano y un coco. Nosotros sí sabemos
cambiar un trozo de papel en el que ambos creemos por una botella de agua.
-Para usted, todo son
religiones...
-El capitalismo es también
una religión. Y la más exitosa de la historia. Es la única religión en la que
creen casi todas las personas del mundo. No estoy diciendo que sea un engaño.
Son realidades que funcionan de verdad porque crean confianza y permiten
cooperar. Cuando todo el mundo confía en las mismas historias puedes construir
catedrales, hospitales o ir a una cruzada.
-Reducir a ficciones
conceptos como la libertad, la igualdad, la opresión... ¿No puede llevar a un
relativismo moral peligroso?
-No, si no olvidamos que la
única realidad es el sufrimiento. Y su reverso, la felicidad. Muchas veces
estas ficciones esconden la realidad del sufrimiento de nuestros ojos. Eso es
moralmente peligroso. Cuando una nación se embarca en una guerra, la nación es
una ficción pero el sufrimiento es real y no lo tenemos que olvidar. El
sufrimiento de humanos y otros animales sí es real. Ante esa realidad tenemos
un compromiso ético.
-¿El éxito de su libro se
debe a que ofrece una narración coherente cuando justo lo que necesitamos que
den sentido a lo que nos sucede?
-En las últimas décadas la
posmodernidad deconstruyó las viejas narrativas. El nacionalismo, las
religiones tradicionales... Y eso ha dejado a la gente vacía en un mundo
confuso.
-Pues su planteamiento
parece más bien posmoderno. Defiende que solo existen construcciones mentales,
repudia la historiografía marxista o liberal...
-No soy un posmoderno
típico. Porque no comparto esa oposición a las grandes narrativas. Yo construyo
una gran narrativa, creo en su poder. Y pienso que no todo son ficciones e
imágenes: hay esa realidad real, la del sufrimiento. Si tomas la revolución
agrícola, la pregunta básica es si redujo o aumentó la cantidad de sufrimiento
en el mundo.
-Pues dice que los
cazadores recolectores eran más felices recogiendo bayas que los primeros
agricultores. ¿No los idealiza?
-Intento no retratar esa
sociedad como un paraíso. Si te caías de un árbol y te rompías una pierna
morías. Pero sí creo que tras la revolución agrícola para la mayor parte de la
gente la vida fue más difícil. Los esqueletos muestran más mala nutrición,
enfermedades, lesiones óseas. Hemos evolucionado para coger setas por el
bosque, no para arar el campo o sentarnos en una oficina. ¡Y aún nos gusta más
coger setas!
-Y viajemos al futuro.
Plantea dos horizontes inquietantes. El apocalipsis ambiental y que una parte
de la humanidad se convierta en superhombres.
-Estas son posibilidades
que hay que tomar muy seriamente. La élite económica y política está más
comprometida con el crecimiento económico que con la estabilización ecológica.
En parte porque presuponen que tendrán dinero y tecnología para salvarse de las
peores consecuencias. Como en una arca de Noé tecnológica, mientras los pobres
de Bangla-Desh se ahogan. El otro futuro preocupante es la creación de castas
biológicas utilizando la biotecnología o la comunicación directa entre el
cerebro y los ordenadores para conseguir capacidades mucho mayores que las del
homo sapiens. Por primera vez en la historia habría una barrera biológica real
entre ricos y pobres. En un futuro no muy distante puede resultar que los ricos
sean más inteligentes que los pobres. Y eso abre unos escenarios terroríficos.
-Defiende que hay una
barrera ética para estas investigaciones, pero que en el futuro caerá. Así que
deberíamos asustarnos.
-Ahora no estamos haciendo
mucha ingeniería tecnológica con humanos. Pero cuando una innovación permita
suprimir una enfermedad, lo haremos. Si no en Europa, sí en China o Corea del
Norte. Pero todo empieza intentando curar una enfermedad y después resbala por
una pendiente resbaladiza. El objetivo en el siglo XX de la medicina era curar
a los enfermos. En el siglo XXI será mejorar el estado de personas sanas. Más
allá de la normalidad.
El
proceso de la Habana pasa por un momento delicado, previsible además, se están definiendo aspectos prácticos del mismo,
nada menos que la bitácora de implementación de los puntos sustanciales producto de
los acuerdos firmados hasta la fecha. Hablo de la forma, fundamental para
las partes, debe recordarse que esta negociación es bilateral y no un sometimiento como muchos
pretenden, lo que significa que es un acuerdo sobre el acuerdo. Se está discutiendo: La entrega de armas,
donde se ubicaran los guerrilleros, cuáles
son sus derechos políticos; cómo será su situación jurídica, de la A hasta la Z, dentro del
marco de la justicia transaccional; que pasos lleva la re-inserción como tal; en fin, aquellas cosas que tienen que ver con la experticia del
proceso, que debe ser absolutamente clara,
responder a un cronograma exacto y a unos protocolos predeterminados.
Varias
cosas me quedan en el tintero, dudas diría. El presidente tiene facultades
expresas para liderar el proceso y para decidir a fondo sobre el mismo, muchas
leyes así lo facultan. Pareciera que le pide permiso a ciertos sectores para
tomarlas, cuando no necesita consensos para esto, contrario a esta actitud, el
momento le exige actuar con carácter y talante, ser líder, está en juego la paz
a la que le ha apostado en los últimos seis años con un costo político muy alto.
El senado no debió agregarle condiciones al plebiscito que no hubiesen sido acordadas en la mesa de negociación. Para eso
está la mesa. El congreso cuando aprobó
las leyes para llevar a cabo el acuerdo entregó facultades
legales previendo gran parte de los protocolos requeridos.
En
todo caso, cincuenta años de conflicto, el que más ha producido víctimas en el
mundo después de la segunda guerra mundial, con masacres oprobiosas e inenarrables,
crueles y bárbaras; asesinatos a granel de toda índole; extinción de un partido
completo de izquierda ( Mas de cinco mil militantes); desplazamiento y pobreza a lo largo de la geografía
nacional; la muerte de muchos candidatos a la presidencia, requiere todo el esfuerzo
de los Colombianos. Era previsible que hubiese muchos debates alrededor del
acuerdo con la insurgencia, no se
entendía de otra manera, lo que no
se dimensionó es la posición recalcitrante de ciertos sectores, su
capacidad de distorsión, estos solo ven la
guerra como salida al conflicto, su desmesura y despropósito no tiene límites.
Quería
dejar el tema de lado esperando la publicación en firme de ciertos documentos de
la mesa de negociación, pero es necesario salirle al paso a tantos rumores maledicentes,
con la esperanza que se cierre este ciclo rápido, pues no se debe quemar una posibilidad tan grande y oportuna para el país por culpa de los enemigos
ocultos de la paz, recordando la afirmación de Otto Morales. El viaje de
Enrique Santos puede reorientar ciertos malentendidos, espero así sea.
La detención en Colombia de
Santiago Uribe hermano del doctor Álvaro Uribe por hechos muy graves
ocurridos en Yarumal Antioquia hace 20 años, terminó en un espectáculo
grotesco y un ejemplo de cómo un cumulo de mentiras terminan siendo verdades
irrefutables. Desde que se conoció la noticia el expresidente se vino lanza en ristre sobre la decisión de la fiscalia, ha logrado desviar la atención sobre la historia de lo sucedido, que está lleno de asesinatos, nunca hace alusión a las investigaciones periodísticas, muy rigurosas, investigaciones que hasta la fecha no han sido
desmentidas, manipula a cada rato a la opinión pública, fomentando la polarización política, que demuestra una vez más su vulnerabilidad absoluta. He oído a muchos jóvenes defender con vehemencia las posiciones asumidas por el
ex-presidente, sin verificarlas si quiera, no revisan las fuentes, para ellos son verdades absolutas, en tanto el señor repite por todos los medios su
alharaca, hablando con odio y realizando acusaciones
contra el gobierno, ni siquiera se pretexta a un debate civilizado.
Como una aplanadora, el Doctor Uribe, utilizando
todos los medios posibles a su alcance, ha patrocinado protestas, manifestaciones ( Realmente muy pocas personas) de aúlicos frente al palacio presidencial, como es lógico y de costumbre, acompañado además de los congresistas de su bancada, ha vendido muy bien la idea de ser un
perseguido político, una victima, denunciando acciones de la justicia contra su familia.
Esta es la información de
la revista semana sobre el fallo del Consejo de estado sobre las matanzas de
Yarumal que es pertinente recordar: “Las masacres realizadas por el grupo paramilitar de los ‘Doce
apóstoles’, conformado por ganaderos, empresarios y hasta un sacerdote en la
región de Yarumal, en Antioquia, vuelve a meter en líos judiciales al Estado
colombiano. Por segunda vez en menos de 10 meses el Consejo de Estado condenó a
la Nación al comprobar la complicidad entre las autoridades y este grupo armado
ilegal. La decisión responsabilizó a la Policía Nacional y al Ministerio de
Defensa por los asesinatos colectivos realizados en esa región de Antioquia en
los años 1993 y 1994, en donde amparados en un afán de limpiar la región,
realizaron más de 30 crímenes contra prostitutas, indigentes, drogadictos,
entre otras personas, argumentando que no eran personas gratas para la sociedad
La Sección Tercera, con ponencia del magistrado Enrique Gil Botero, encontró probado
que los crímenes cometidos son atribuibles a un grupo organizado por personas
reconocidas de la región. “Los ‘Doce apóstoles’ fueron financiados por los
comerciantes de la región, además de tener el apoyo irrestricto de miembros de
la Policía Nacional, miembros del Ejército y un sacerdote católico de la
iglesia de La Merced”, dice la sentencia”[1].
“Si un cuestionado policía de apellido Meneses no le hubiera confesado a The
Washington Post, en 2010, su participación ( La de Santiago Uribe) en los
crímenes rutinarios de Los 12 apóstoles (y si no hubiera repetido desde
entonces que lo primero que supo de aquel grupo monstruoso fue que su jefe era
el enjuto Uribe), entonces el caso habría seguido siendo un puño cerrado. Y la
fiscalía no habría capturado al terrateniente Uribe la semana pasada. Y el
partido de su hermano no estaría llamando a una guerra civil”.
Desde que se aperturó la
investigación sobre la masacre ha corrido mucha sangre, hay desaparecidos,
algunas personas se tuvieron que ir del país, no aguantaron el constreñimiento de los grupos ilegales armados, que incluyen a los periodistas; la impunidad frente a estas masacres es oprobiosa, con la contribución triste del sistema de justicia, lento por naturaleza, paquidérmico, sin desconocer las dificultades en el proceso de indagación. Todos estos hechos son el pan de cada día en el país, con las consecuencias por todos conocidas, el odio nos caracteriza, se fomenta a granel en todas las instancias.
Lo que quiere relevar en este caso, es
como le mediático va diluyendo la verdad, no se atiende a las fuentes
históricas y el debate no se hace de manera abierta, sobre los hechos puntuales y se resliza inexplicablemente desde la periferia. Ni siquiera se han traído a la palestra los protagonistas
directos, el debate es de oídas. Lo que presenciamos, sucede tristemente con muchos hechos de suma importancia de nuestra historia, es una constante esta manera de proceder, como un virus.
Los análisis
y diagnósticos macroeconómicos son de suma importancia para entender que pasa
en la vida cotidiana. Los países latinoamericanos se creyeron inmunes a la
recesión que venía galopando desde hace más de tres años en el mundo,
después de la catástrofe financiera del 2008. Gastaron irresponsablemente, no reservaron para las
vacas flacas pese a tener el ejemplo vivo en sus narices y nunca fueron precavidos con los excedentes producto de los altos precios del petroleo, bastante generosos. Se olvidaron de los ajustes necesarios que les permitieran controlar un poco los déficits: Comercial, presupuestal, los cuales junto con la inflación, han generado una
inercia económica, que en el caso Colombiano toca impunemente el bolsillo de
los ciudadanos, quienes no saben qué hacer, pues ningún dinero les alcanza.
Miremos las conclusiones
del G-20 en Shanghái, sobre lo que pasa en el mundo. El periódico “El país de España” presenta una síntesis del mismo: “los 20 países más desarrollados y emergentes han
tomado nota de la des-aceleración económica que se aproxima y han concluido que
la política monetaria no es bastante para hacer frente al estancamiento global,
agravado por las expectativas de deflación más acusadas de la historia, y unos
mercados de valores inquietos ante la amenaza de tempestad. El problema del
encuentro, paradójicamente, radica en lo que podría interpretarse como
compromiso final: los países participantes se comprometen a utilizar “todas las
herramientas posibles para fortalecer el crecimiento global”. Un recurso
retórico para salir del paso” ”.
Haré el análisis desde la óptica
de mi querido país, Colombia. Todos los alimentos de la canasta familiar se
desbordaron, no es un efecto monetario, sino de escasez, errores fatales en la
política agraria, catalizada por el fenómeno del niño, los problemas climáticos; a esto se le suma la apertura de las fronteras, vía tratados bilaterales, lo que
quiere decir que hubo des-protección del sector o nunca se alistó el país para las consecuencia
que tendría firmarlos. No hay un acompañamiento gubernamental al pequeño agricultor, hay
una total falta de incentivos, pese a todo lo que dice el ministro para contradecirnos. No existe política rural seria y rigurosa, lo que afecta al consumidor directo, el gobierno reacciona
simplemente con el gotero. El desempleo, pese a lo que dice el ministro de hacienda, nunca disminuyó: pasó de la informalidad a la formalidad, es así de simple, no hay un
repunte real. El sector industrial lleva dos años sin crecer, hay incluso cifras
muy negativas. Muchas industrias grandes cerraron y otras simplemente se fueron
del país. El comercio, por problemas de nuestros vecinos (Entre otras) está de
baja y tiene la peor crisis desde hace 20 años: Las ventas externas totales de
Colombia perdieron el 34% de su valor al pasar de US$54.795 millones en 2014 a
US$35.690 millones en 2015. Como es sabido el bajón en las ventas ha sido
causado principalmente por la caída del precio del petróleo. El peso se ha
depreciado el 80 %, lo que no ha significado el repunte de las exportaciones.
Hace ocho años decidimos ser un país petrolero, cuando realmente estábamos lejos de
serlo, por decreto, así lo demuestra nuestra producción, capacidad de refinación, hoy los precios están muy
bajos y una deuda del sector altísima debido a las inversiones realizadas; por el
mismo tiempo el gobierno focalizó parte
de su desarrollo en la minería, según el plan presentado al congreso, realmente este nunca arrancó, no no fue la locomotora esperada. Es un
hecho, en materia macro-económica, se han dado palos de ciego en casi todos los sectores, es lo único
evidente de acuerdo a los resultados. El ciudadano de a pie, sufre los efectos
de estas decisiones nefastas. Sí algo reconocíamos en el presidente era su
pragmatismo, que brilla por su ausencia en materia económica, la pregunta es
quien le habla al oído, donde mercan los ministros, como no entienden algo tan
evidente.
El mundo para acabar de
rematar no saldrá de la crisis en poco tiempo, está es la conclusión
del G-20 reunida en Shanghái. Los gobiernos de estos países, no están dispuestos a
aplicar las medidas que ayudarían al mundo, cada uno está pensando en cómo
sobrevivir, su prioridad es la casa. En este sentido, países como Colombia, más que respetar tratados a
ultranza debería pensar en serio que hacer para reactivar la economía, antes
que las consecuencias sean graves.
Nunca he dejado de leer sobre temas científicos. La historia
intelectual de la humanidad me apasiona, es sorprendente el número de aportes
de los investigadores en todas las especialidades a cada segundo, los centros dedicados a esta materia son muchos y es difícil
estar al tanto de todo lo que sucede, las publicaciones en este orden son excesivas.
Hace poco leí un artículo en el periódico “El tiempo” de
Colombia sobre los libros que había leído Bel Gates en el año 2015. Entre los
nombrados había uno que me interesó mucho: “La ilusión vital” de Nick Line. Esta
es una crónica hermosa sobre: ¿por qué la vida es cómo es?, básicamente sobre
el origen de la vida. Leí el primer capítulo en la red, el cual me dejó impertérrito
de entrada, me sorprendió, no solo por venir de quien viene, quien lo escribe
magistralmente, sino por la calidad de la exposición, que hace lo difícil muy fácil,
sin descontar el rigor y la seriedad del mismo, el texto incita al conocimiento,
apasiona de entrada, siembra lectores, lo que es muy bueno en esta apatía
generalizada.
Recordé la “Historia intelectual de la humanidad” de Peter
Watson. Este autor publicó “La historia intelectual del siglo XX “hace poco
editada en español, se encuentran fácilmente en la red, lo que constituye un
regalo sin precedentes.
Cuando estaba joven una serie y un libro marcaron mi vida en
esta materia: “La serie es Cosmos” de Carl Sagan y el libro “Introducción a las
ciencias” de Isaac Asimov. Desde ese
momento todo cambió para mí, hubo una especie de deslumbramiento, mi vida nunca
fue la misma, el conocimiento me alucina.
El año anterior leí último libro del neurólogo Colombiano
Llinas sobre el cerebro, actualmente leo el texto de Peter Watson sobre la
historia intelectual del siglo XX y desde enero indago todo sobre la historia
de la física.
Busco una buena biografía de Edmund Halley, me interesa su
vida, fueron muchos sus aportes a la astronomía, la relación con Newton es muy interesante,
resultó vital para el desarrollo de la astronomía y el conocimiento del
universo, sin ella nunca sabríamos sobre las tres leyes del universo, la ley de
gravitación. La vida de Halley está llena de datos muy curiosos, se escribiría
una excelente novela, cargada de anécdotas, vivió los intríngulis propios del
entorno científico de la época, lleno de envidias y deslealtad.
You tube tiene
infinidad de vídeos didácticos sobre historia de las ciencias, sobre temas
absolutamente científicos, todos a la mano, lo que constituye una verdadera
revolución y privilegio. De igual manera en la red hay muchos accesos a
revistas y portales al respecto, nunca la ciencia había estado al alcance del
ciudadano común como hoy, es una verdadera revolución.
Por
fuera de la academia, de ciertos biógrafos comnotados, de algunos historiadores, de la generación idealista y llena de sueños que vivimos las reverberaciones del 60
del siglo pasado, quienes afincamos todo la fe en el proceso revolucionario,
los que mirábamos lo sucedido en Cuba como ejemplo a seguir, hoy frustrada y
desencantada, muy pocas personas conocen a Camilo Torres, menos sus contribuciones:
Fue uno de los forjadores de la creación de la facultad de sociología en la
Universidad nacional, sus textos escritos en medio de muchas luchas sociales,
de una hondura y rigor excepcional constituyeron una apertura al
estudios científicos sobre la sociedad, desarrollo y pobreza desde una perspectiva política, tenía una obsesión por estos
temas; centró su compromiso pastoral a la ayuda de la comunidad y con un
sentido político absoluto. JORGE CAMILO TORRES RESTREPO nació
en Bogotá el 3 de febrero de 1929, del matrimonio formado por Calixto Torres
Umaña, pediatra, e Isabel Restrepo Gaviria, viuda de Westendorp. Tan solo vivió
37 años. Su familia no era adinerada, pero pertenecía a la flor innata de la
sociedad capitalina. Su biografía es un encanto, fue un burgués que desatendió
su clase y desde muy joven, como un predestinado, fue una especie de rebelde
sin causa, la relación con su madre está llena de sobresaltos y encuentros
contrariados, aún así siempre estuvo cerca a su hijo y sería imposible hablar
del cura Camilo sin tenerla en cuenta. “Camilo en 1947 entró
a la facultad de derecho de la Universidad Nacional, entonces se relacionó con
los dominicos Blanchet y Nielly quienes pregonaban un cristianismo social. Se
ordenó sacerdote en 1954 y se matriculó en la Universidad Católica de Lovaina
en la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas donde obtuvo su licenciatura en
sociología (1958). Se vinculó a las experiencias proletarias de los mineros
belgas y a las corrientes renovadoras católicas pero también al fuerte ambiente
tercer mundista, especialmente el de la liberación de Argelia y de Cuba, de la
mano de su amiga Guitemie Oliviéri. Se especializó en la Facultad de Sociología
de la Universidad de Minnesota en Sociología Urbana y del Trabajo en calidad de
Honorary Fellow. Su tesis de grado en Lovaina sobre “La Proletarización de
Bogotá” (1961) introduce la combinación de análisis cuantitativos y
cualitativos con un sorprendente acervo documental. Constituye el primer
estudio moderno de sociología urbana”[1]. Su muerte ocurrió de manera absurda el 15 de febrero de 1966, en un combate entre el ELN, grupo guerrillero y el ejército, exactamente la quinta brigada bajo el mando del General Álvaro Valencia Tovar. Su entrada a la guerrilla esta llena de misterio y aún no se dilucida a cabalidad. En todo caso nunca entendimos como a un hombre de su importancia, ya era un personaje nacional, se le obliga torpemente a estar en un combate sin haber nunca conocido los embates de la guerra, menos el manejo de un arma, nuestros comandantes guerrilleros fueron dogmáticos y crueles en este tipo de decisiones, fueron muchos los jóvenes valiosos que cayeron de esta manera en el fervor revolucionario de estos años, casi todos de la Universidad Industrial de Santander.
Muchos de los testimonios, de quienes lo conocieron, recuerdan eso que Plinio
Apuleyo denomina en una crónica escrita para el periódico “El Tiempo” de
Bogotá, su vocación mística, su entrega a la cuestión social, su amor al
prójimo, lo que lo llevó al final a convertirse en cura, desde allí vio la
oportunidad de cumplir con su obsesión por remediar tanta injusticia, para esta
cerca de la gente.
En una
crónica aparecida en el periódico el Tiempo de Colombia a
propósito del aniversario de su muerte (15 de febrero de 1966), le
pregunta la periodista Myrian Bautista a Ramon Fayad Naffa, contemporáneo suyo,
¿ cuál fue la contribución de Camilo al país, este respondió con absoluta
puntualidad: Su tesis en Lovaina fue sobre el proletariado en Bogotá, la
creación del “Frente Unido”, la labor con las juntas de acción comunal a
quienes conectó con la universidad, su participación directa en el movimiento
estudiantil sobre todo en la Nacional de Bogotá, que en adelante participaría
en los grandes temas de la nación, comprometida con mucha firmeza. Su
preparación le daba a cada actividad un rigor excepcional, era un hombre con
una formación académica importante, abrevo en todo el movimiento intelectual
Europeo de la posguerra, en los grandes teóricos sociales, desde Marx hasta
Sartre sin descontar los teólogos, no es casual que fuera el mentor de la teología
de la liberación tan relevante para Latinoamérica y para la iglesia en general,
fue uno de los primeros que habló de los mecanismos de participación popular;
además fue decano de instituto de administración social de la ESAP, hizo parte
de la junta directiva del INCORA, capellán de la Universidad Nacional.
Camilo
tenía encanto, lo confirman infinidad de testimonios.
Uno de
los sucesos más interesantes de su vida es cuando decide hacerse cura. Gabo lo
cuenta magistralmente en una entrevista:
—¿En
qué año se encontró usted con Camilo Torres?
"Pues
en 1947. Y además recuerdo perfectamente la ida de Camilo al seminario.
Simplemente porque un día Camilo no fue a clase... Pregunté, "¿qué
pasó?", "pues que Camilo se metió a cura". Y al día siguiente
dijeron no: ‘¡Que la mamá lo agarró en la estación y se lo llevó a casa!".
Entonces yo me fui a ver a Camilo... Vivía algo como en la calle, era 20, 22,
algo así. Lo encontré en su biblioteca. Con una ruana. No me olvido: estaba con
una ruana. En una pequeña biblioteca que había en la casa de sus padres. A mí
me sorprendió mucho... Dos impresiones no tuve yo, habiendo tratado mucho a
Camilo: primero, que tuviera vocación religiosa. Y segundo, que tuviera
vocación política. Entonces yo llegué a su casa y le dije, "oye, Camilo,
¿qué pasó?" y me dijo, "hombre es en serio, es una vocación muy
antigua y muy seria". Recuerdo que me dijo una cosa: "el paso más
difícil que tenía que dar, era explicarle eso a la novia. Pero esto ya está
resuelto y... Mi madre me ha detenido, no ha querido que me vaya al seminario.
Pero esto es un hecho y no hay nada que hacer". Estaba repartiendo sus
libros entre sus amigos. A mí me dio "La Breve Historia del Mundo",
de H.G. Wells, una edición rústica, la única que existía en esa época en castellano.
Muy basta, sin pasta. Es una lástima que no conserve yo ese libro... Y estaba
muy convencido Camilo de su vocación. Y efectivamente fue cuestión de una
semana y logró convencer a su familia de que debía irse, y se fue”.
Su
historia es un recorrido por los años más agitados del siglo XX, entre 1929 y
1966, en este periodo quedó plasmada gran parte de nuestra historia y de los
males que aun nos quejan, como la violencia y el narcotráfico, la guerrilla y
la inequidad social. La universidad Nacional de Colombia publicó sus obras
completas, en otra columna hablare del tema, el deber de Colombia, es no
olvidar este hombre tan grande, recordarlo, discutir sus tesis y aportes.
Los acuerdos de paz de la Habana, una vez firmado el punto
final, que se supone estaba para el 23 de marzo, constituye el punto de partida que iniciaría el cese definitivo del conflicto armado y el inició de una paz duradera,
en un país con unas cuotas de violencia e impunidad oprobiosas. Este proceso
pese a que está en la etapa final, sufre una de las peores crisis. Sí el
presidente no asume un liderazgo firme, todo puede terminar en un absoluto
fracaso, por errores fatales, que son sólo de simple manejo y que serían imperdonables ante la magnitud del esfuerzo
hecho hasta ahora. La FARC, no contribuyen en nada para evitarlo, sus
torpezas son de orden mayor, de igual manera, le da motivos a los enemigos de la paz, quienes no
descansan en sus propósitos de terminar los diálogos, su comando mayor se le olvida que el mundo y este país, sí el proceso no termina con éxito, terminarían viéndolos como un cartel más de la droga, lo único que los legitima es el mismo acuerdo.
Este gobierno tiene una pésima comunicación con sus
ciudadanos, no sabe trasmitirles lo importante del acuerdo, menos sus logros, que
son muchos, pareciera no saber lo vital que son las comunicaciones en la política. La oposición paradojicamente es la que tiene la vocería en esta materia, vive bombardeando cualquier avance, mal-interpretándolo, sólo busca imponer su visión guerrerista, que entre otras cosas, lleva más de cincuenta años
desangrando al país. La lectura que tiene del mismo es absurda, pero ya
convence. Son obsesivos, no descansan un minuto en este propósito destructivo,
con una habilidad impresionante, hacen uso de todos los medios a su alcance, incluyendo las baterías del procurador, este parece el jefe de la infantería, todos los días torpedea cualquier avance, desde el púlpito de sus ideologizaciones de derecha, con
rosario en mano. Es curioso este gobierno sólo reacciona a los embates de la oposición, no asume el liderazgo que le corresponde y menos una labor pedagógica. Señor presidente, usted necesita un comunicador, donde están
sus asesores, no deje al doctor De La Calle solo por favor.
Desde el principio estuve de acuerdo con el proceso, siempre reconocí
la importancia del mismo, de antemano admito lo difícil de su manejo, en un
país radical y dogmático, el presidente fue muy hábil para abrir los diálogos, se
la jugó en un tema que parecía cerrado por todo lo que se había dado en los últimos años en esta materia,, en la fecha de apertura la negociación era
un imposible histórico, pues se había impuesto una visión fascista del
conflicto, vivíamos en lo que la oposición llamaba, una cruzada contra el terrorismo,
la visión del país era en una línea y el tema no superaba esta argumentación cortoplacista, se dajaba a un lado, la historia, los orígenes y la genealogía del conflicto, para ellos simplemente no contaban.
Hay un tema álgido hoy, una diatriba: El plebiscito o la
constituyente. Tiene razón el presidente, una constituyente suprime de antemano
cinco años de diálogos y los acuerdos de la Habana quedarían en cero, lo
acordado terminaría en nada. El plebiscito es
una aprobación del constituyente primario a los acuerdos de la
Habana en pleno, es una ratificación al documento final, esta es la carta final del presidente. En
Blanco y negro, estas son las posiciones en debate, es de absoluta prioridad crear campañas en tal sentido, con liderazgo y argumentos, defender su posición, de
hecho en el “Hay Festival” de Cartagena De La Calle demostró su capacidad
discursiva, la claridad que tiene de los acuerdos alcanzados, esto quiere decir que sí se puede y que se hace necesario salir a la
palestra a defender el proceso con todas las baterías y argumentos. Espero que
en esta semana se aclaren estos temas de tanta importancia.
El
plan Colombia es el último de los instrumentos legales que han articulado las
relaciones Americanas entorno al narcotráfico y al conflicto armado. Cada
tratado con el gobierno Americano refleja el momento histórico de nuestras
relaciones y la óptica de esta nación en relación con Latinoamérica, en este caso
concreto con nuestro país. Desde la “Alianza para el progreso”, las relaciones
entre estos dos países están marcadas por la política del departamento de
estado de los Estados Unidos, que de hecho, resguarda el interés de su gobierno. Cuando estaba en plena guerra fría en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, el enemigo era la influencia soviética, el
comunismo, el proceso guerrillero que estaba en plena incubación y la
izquierda; después fue el narcotráfico y últimamente las dictaduras populista
de tanto enfrentamiento con el imperio, como suelen decirle sus líderes.
El plan Colombia tiene muchas ópticas. Para unos es “Un plan
primeramente de ayuda militar al gobierno colombiano, cuyo propósito declarado
es el contribuir al desarrollo de Colombia a través de la lucha contra el
narcotráfico. Según el plan Estados Unidos ofrecerá medio billón de dólares de
ayuda militar a Colombia para la lucha antisubversiva. Esto llevará al
agudizamiento de la guerra interna en Colombia, el incremento de las
violaciones a los derechos humanos (ya que el equipo militar proveído por
Estados Unidos ha sido utilizado en masacres de civiles) y el desplazamiento
forzado de miles de personas”[1].
Para otros, es la ayuda que le permitió al gobierno enfrentar el flagelo del narcotráfico
y a la guerrilla, con un alto componente social y el cual término convertido, según sus aúlicos, en el instrumento idóneo para enfrentar el terrorismo.
Desde
el viernes, esta ayuda la tituló el presidente Obama, como el instrumento para
la paz, dirigida al cese del conflicto armado de acuerdo a lo que se pacte en la
Habana y en el desarrollo de los protocoles y responsabilidades que aún siguen
vigente para el gobierno: La lucha contra el narcotráfico, la atención a las víctimas, los
procesos de inclusión y la no repetición de los actores incorporados.
El
acuerdo es apenas uno de los instrumentos del posconflicto cuyo espectro aún no
se comprende en su totalidad, por el cumulo de componentes que confluyen sobre
el mismo: político, social, de inclusión, apertura, de resarcimientos múltiples,
de perdón y olvido. La fiesta en la casa Blanca indudablemente es un apoyo muy
fuerte al gobierno de Juan Manuel Santos, al proceso de la Habana y la
posibilidad de crear una plataforma que nos permita superar cincuenta años de
conflicto. Estos tres meses son decisivos y de lo que se haga el gobierno, los partidos, el componente social, la academia, los gremios, la
iglesia y la sociedad en general dependerá el futuro de Colombia. Cada paso es
fundamental, estaré atento desde este portal, al momento histórico que vivimos, para descifrarlo en todos sus componentes y sobra decir que los análisis se irán desgranando de acuerdo a lo que vaya sucediendo, sin olvidar los documentos de corte académico para entender eso que llamamos conflicto, documentos que también se irán publicando en este blog.
Para algunos analistas fue
muy emblemático que el presidente Obama se refiriera a las responsabilidades que
tiene Norteamerica con aquellos científicos que trabajan en el descubrimiento
de la cura del cáncer, que parece está muy cercana, en el discurso de la unión, le expresaba
al congreso que se hace necesario proveer los recursos para darle termino a tan
noble propósito por el bien de la humanidad. Esta enfermedad se ha
convertido en un verdadero flagelo. en los últimos años se ha incrementado
exponencialmente sin que hasta ahora nada se haya podido hacer, fuera de las políticas
de prevención, la medicina propiamente preventiva, algunos avances en materia de
cirugía y aquellas aplicaciones de
quimo, que manejadas a tiempo resultan muchas veces la salvación de muchos
pacientes.
Que es el cáncer: “Cáncer
es el nombre que se da a un conjunto de enfermedades relacionadas. En todos los
tipos de cáncer, algunas de las células del cuerpo empiezan a dividirse sin
detenerse y se diseminan a los tejidos del derredor. El cáncer puede empezar
casi en cualquier lugar del cuerpo humano, el cual está formado de trillones de
células. Normalmente, las células humanas crecen y se dividen para formar
nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células normales
envejecen o se dañan, mueren, y células nuevas las remplazan. Las células
cancerosas pueden tener la capacidad para influir en las células normales, en
las moléculas y en los vasos sanguíneos que rodean y alimentan las células de
un tumor— una zona que se conoce como el microambiente. Por ejemplo, las
células cancerosas pueden inducir a las células normales cercanas a que formen
vasos sanguíneos que suministren oxígeno y nutrientes, necesarios para que
crezcan los tumores. Estos vasos sanguíneos también retiran los productos de
deshecho de los tumores. Las células cancerosas, con frecuencia, son también
capaces de evadir el sistema inmunitario, una red de órganos, tejidos y células
especializadas que protege al cuerpo contra infecciones y otras enfermedades.
Aunque ordinariamente el sistema inmunitario elimina del cuerpo las células
dañadas o anormales, algunas células cancerosas son capaces de
"esconderse" del sistema inmunitario”[1].
El cáncer, junto con la depresión
son las enfermedades típicas del siglo XX y XXI, su incremento tiene que ver
con el modelo de desarrollo que hemos escogido y las condiciones en que vive entreverado
el ciudadano común; hoy es un problema de estado, por ello el presidente Obama
expresó su preocupación al respecto y la necesidad de buscar una salida científica
a la cura de la misma. Otra ítem grave, es que el sistema de salud para estos
casos no funciona, es un verdadero caos y muchas veces es un factor determinante
de resultados negativos, por lo des-articulado del mismo, cito el caso
Colombiano, no hay como atender bien a un paciente con cáncer, todo le llega
tarde, es un oprobio.
Cada sociedad produce sus
propias enfermedades, recibimos las consecuencias del sistema que adoptamos o
aceptamos sin ninguna resistencia. He visto comunidades de vegetarianos, de
ecologistas, alternativos de todos los tipos, oponiéndose a la mayoría de costumbres
irresponsables en materia de nutrición, a los estilos de vida que nos hacen
daño, contra la opulencia irresponsable y el consumo desbordado, producto de
una vanidad mediática. Pienso que debemos tomar partido y no podemos seguir
como si nada estuviera pasando, este es el mensaje.
El 2015 fue testigo de
trabajos muy serios en el mundo sobre la inequidad social y la distribución de
la riqueza, como los ricos se hacen cada vez más ricos y el resto de la
población vive entre angustias por cumplirle a una élite que desde el poder, todos
los días le siembran obligaciones y más servidumbres, en un especie de
esclavitud, producto de una sociedad deseante, vanidosa, frágil, en una
entropía lacerante, la cual impera sin reversa en casi todo el planeta, a ello han contribuido la revolución de las TIC . No solo están escritos con
absoluto rigor, como el de Pikety, sino que pretenden resolver un problema
generado por las imposturas del capitalismo voraz que hasta la fecha nadie
parecía cuestionar seriamente. Lo digo porque en medio del desaceleramiento de
la economía, los niveles bajos de los precios el petróleo, la inercia comercial
de los países emergentes, la crisis general de la producción en el mundo, las
bajas ventas en la mayoría de la gran industria, y la caída sin precedentes de
las bolsas, el tema de la inequidad que hasta la fecha solo había sido preocupación de la academia, no parecía importunar a nadie más, pese a que las alarmas en este tópico son muy graves y no se ven soluciones a la mano.
Miremos los pronósticos para el 2016.Europa
registró uno de los peores balances comerciales en el 2015, definitivamente su
economía no despega pese a todo lo que han hecho, tanto la comunidad, como los gobiernos de manera independiente para superar la crisis que los mantiene postrados desde hace tres
años; la economía de los Estados Unidos presenta mejores balances, pero aún no jalona al resto del mundo, pese a su recuperación lenta. Todo está mal en materia económica, en todo caso continuamos como sí nada pasara, el desarrollo continua basado en el consumo irresponsable, hay apertura de bienes y
no de personas, paradójico, pero así es, el ser humano no pasa. existe una crisis migratoria sin precedentes y solo se emiten leyes regresivas al
respecto; el modelo económico se olvido de los ciudadanos marginados, el ciudadano de a pie vive cubriendo negros, saltando matones, esto lo ha vuelto uno ser depresivo, angustiado, presionado en cada segundo de su existencia, abocado a un callejón sin salida, es un hecho fatal, vivimos sobre-facturados y cada día con más obligaciones: No basta tener el nivel universitario, se hace necesario el
posgrado, la maestría y el doctorado, es indispensable saber dos idiomas como
mínimo, una persona tiene más de diez gastos obligatorios en su vida diaria, el
Iva, ese impuesto directo en lo absoluto de todas nuestras compras se convirtió
en la carga más injusta a lo largo del planeta; aparecieron nuevos gastos, alguien se imagina la vida sin
un celular, sin Internet en la casa, frente a estas imposturas somos testigos impotentes del crecimiento desbordado de las multinacionales que han dejado el concepto de
soberanía por el suelo imponiendo no sólo mercancías sino políticas en el mundo,
estilos de vida, la forma de pensar y sentir, de valorar, sin importarles los
daños ambientales y sociales que producen, y como si fuera poco, las ganancias terminan en el
centro siempre, en manos de pocos y en la periferia nada cambia. Todos los analistas leídos entre
diciembre y enero pronostican un año pésimo, no solo en barrena, en una fase inercial, sino que puede
entrar en una recesión peligrosa. Como el cuento de Gabo, expresan a granel, algo malo va a pasar,
nadie, absolutamente nadie habla bien del año 2016 en materia económica, ni
siquiera se refieren a eso que los economistas llaman re-acomodamiento de la
economía, año de ajuste, no, todos hablan de desa-celeración, pronostican que la caída de los
precios del petróleo a niveles nunca vistos se mantendrá, habrá mucha debilidad de la economía en los países
emergentes para aguantar el momento y por supuesto no es difícil adivinar lo
que pasará en materia de empleo y los efectos sociales por efecto de todos
estos hechos.
El capitalismo desde hace
mucho tiempo requiere un cambio serio, hay que mirar el modelo, la política es
muy seria para dejarla en manos de los economistas, de los técnicos y menos de
los fondos de inversión. Más política en todo el sentido Aristotélico y menos voracidad
e individualismo, la economía no puede seguir en esa carrera loca a que la
sometió la apertura y el mercado, eso que se llama la mano invisible. todos
hablan de desaceleración, por qué nadie hace nada, donde están los gobiernos,
las políticas, esa es la pregunta que dejo en el sonajero. Repito, no hay otro modelo a la mano, pero está claro
que se pueden haber políticas más justas, más equitativas, abrir las oportunidades a todos los miembros del conglomerado social, creo que la justicia social deberá volverse política de estado, es un hecho, falta voluntad política.
Algún día Ana escuchó de su
hermano:Después de su muerte esperaba que se sembrara un árbol nativo con sus cenizas en el
parque Tayrona de Colombia, lo hizo de manera casual y Ana expresó la misma
voluntad. Esta afirmación premonitoria marcaría los últimos quince días de diciembre del 2015, se había convertido
en una especie de sentencia. Aquel deseo la describía en su totalidad, Ana fue
una mujer comprometida con el universo, convivió en paz con la naturaleza en
medio de las complicaciones propias de la sociedad de consumo, nunca permitió sesgos frente a esta posición.
Las cenizas de una persona
sintetizan en esencia lo efímero que somos y la grandeza de la vida en la finitud implacable. Más cuando de manera súbita una enfermedad nos arrebata a
alguien con la que compartimos absolutamente todo. Hablar de vacío, de
ausencia, de derrota o de duelo no es suficiente. El sentimiento de impotencia
es absoluto y empezamos a sentir que realmente estamos de paso, esta no es
una frase de cajón, es un hecho nuestra decisión cuenta muy poco respecto a la hora de partida.
Salí junto con mis tres
hijos, Mariana, Santiago, Isabella, la madre de Ana, Ana Emilia y el tío Hugo
el 21 de Diciembre hacía el parque Tayrona en un bus moderno vía Caucasia hacía
la Sierra Nevada. Íbamos exactamente a la zona conocida como Minca, cerca de
Santa Marta, que hace parte de la parte baja del Tayrona, por la salida de Santa Marta a la
Guajira.
El viaje desde que Salimos
se convirtió en una reflexión sobre la vida, sobre la pareja, la familia y por
supuesto sobre la soledad. Allí nos encontraríamos con su Hermano Jorge, el
propósito era darle cumplimiento a un deseo de Ana sagrado para todos.
Cuando uno ha tenido en sus
manos las cenizas de una persona a la que amó profundamente, con la que
compartió los últimos 18 años de su vida, cuando sabe que en esa pequeña caja
esta todo lo que fue desde la perspectiva física, comprende la grandeza de la existencia,
del espíritu, la capacidad creadora del ser, de la conciencia, el
privilegio que significa vivir y paradójicamente lo vulnerable que somos.
Bamville, el escritor Irlandes dice, “que uno no recuerda sino que uno
inventa”, que el recuerdo siempre es una invención. Pienso que puedo decir sin
temor a equivocarme que Ana nunca fue inferior a sus principios y a la
dimensión ética de su vida. Fue
sencilla, leal y profundamente religiosa, pero en esencia libre-pensadora,
respetaba las posiciones del otro sin ningún sentimiento de manipulación o
indiferencia, lo hacía con absoluta tolerancia. Nunca conocí una persona que
supiera escuchar con tanto respeto como ella. Difícil encontrar una
interlocutora de tanta calidad.
El viaje, me llenó de
temores, por lo que pensaran mis hijos, por eso que llamamos catarsis, por
nuestro futuro, por el sufrimiento de la madre de Ana, quien aun no comprende que
pasó ni menos como se dio este desenlace fatal, de tanta trascendencia en su
existencia. Fueron más los silencios que las palabras, el respeto, cierta
incomprensión e impotencia, como una especie de fragilidad expuesta.
Cuando llegamos, al
principio nadie habló del motivo del viaje, durante dos días, frente al
inconmensurable impacto del aroma vegetal que nos rodeaba, de una selva
exuberante y arrogante, actuábamos sin citar la razón fundamental de nuestra
estadía en este sitio, tal vez extasiados por tanta belleza, regocijados por el
encuentro con Jorge, su esposa una Holandesa hermosa e inteligente, su hijo
Inti, un pequeño, de una amabilidad sin
cansancios, lleno de sinceridad y abierto siempre a compartir como un arco
iris.
Mis hijos sufrían en
silencio y muchas veces parecían no entender el viaje, ni menos el lugar, cada
hecho de los últimos seis meses los había asaltado con una precocidad y tragedia
insultante. El dialogo con su tío y conmigo les fue dando la apertura de la
dimensión de nuestro propósito, lo sublime que era cumplirle a su madre y por
este camino a entender sus razones, que se vuelven como guías silenciosas, como
una luz que nos va confirmando que el espíritu de un persona nos acompaña en el
recuerdo y que puede estar vivo por siempre, que de cierta manera nunca morimos.
Mi hijo Santiago había sido
el custodio de las cenizas. Lo hizo con una naturalidad sorprendente, como si
estuviera realmente con su madre, sin matices ni misterios, más bien con una
dulzura admirable. Ahora que le íbamos a cumplir su último deseo pensábamos en
su forma de ser, la manera como asumía sus compromisos, de amar en medio de las
rutinas más simples, de estar, en una compañía a sus hijos permanente, total,
era su razón de ser y de existir. Jorge ya había escogido el sitio donde
sembraríamos el árbol, en el pico de una montaña desde donde se divisiva el
bosque imponente, la ciudad de Santa Marta y parte de la bahía.
Hay actos que requieren un
ritual, cierta solemnidad, subimos hacia la montaña en silencio, como en una
procesión, tal vez cada uno pensaba en Ana a su manera, en lo individual cada relación
siempre es diferente, cada quien tendrá una manera de recordarla y vivirla.
Pensaba que después de este acto había una especie de aceptación sobre su
partida, que la recordaríamos de otra manera, pero que definitivamente ya no la
tendríamos más. Miraba el horizonte mientras Jorge y mi hijo cavaban el sitio
donde se enterraría el árbol junto con sus cenizas. En ese momento sentí su
presencia, su mirada sosegada, sus grandes ojos negros y bellos llenos de
dulzura, la firmeza de carácter, su manera de ser contenida, reservada, la vitalidad
para afrontar lo indecible, el amor inconmensurable por sus hijos. De pronto
Jorge esparcía las cenizas y llenaba de tierra el sitio dejando el arbolito
mirando el horizonte y pensé que ahí estaba Ana en todo su esplendor, con esa
paz que expresaba cuando estaba alegre, con esa sonrisa repentina después de la
frase inteligente que le caracterizaba.
Durante quince días le
visitamos llevándole agua, en lo particular me sentaba a su lado a mirar el
horizonte y a pensar en lo corta que es la vida. Recordé el texto que me hizo
leer mi padre muy joven “De la brevedad de la vida” de Seneca y pensaba en lo
poco conscientes que somos de esta realidad. Regresamos el primero de enero,
con la tranquilidad que nos brindaba los últimos días, siempre
meditando sobre lo que será nuestra vida en adelante. Estos fueron los hechos que marcaron el último
Adiós a Ana.
“La lucha contra el cambio
climático consiguió este sábado poner de acuerdo casi al mundo entero. Los
representantes de cerca de 200 países, reunidos en la Cumbre del Clima,
adoptaron el primer acuerdo global para atajar el calentamiento desencadenado
por el hombre con sus emisiones de gases de efecto invernadero”. En este hecho
converge por primera vez un mea culpa total que refleja la irresponsabilidad de
los países industrializados frente a la polución, pese a ser directos causantes de un fenómeno que
afecta a todo el mundo, con la diferencia que ellos, menos de diez países producen
el 75 % de la contaminación. “El pacto abre un camino, pero no es la meta, como
resaltaron los negociadores. Los esfuerzos que hay ahora sobre la mesa no son
suficientes para impedir que el aumento de la temperatura a final del siglo se
quede “muy por debajo de los dos grados”, el objetivo que persigue el pacto.
Todos los países firmantes deberán limitar sus emisiones, aunque los
desarrollados tendrán que hacer un mayor esfuerzo y movilizar 100.000 millones
de dólares anuales”. Se necesito que el efecto invernadero producido por las
emisiones de carbono llegara a extremos absolutamente peligrosos, para que el
primer mundo asumiera tomar partido en un tema que hasta ahora poco le
importaba. El acuerdo alcanzado este sábado en París —tras dos semanas de
reunión dentro de la cumbre y tras seis años de prolegómenos— es “el primer
acuerdo universal de la historia de las negociaciones climáticas”, recordó
François Hollande cuando presentó el texto final que luego fue aprobado. El
presidente francés recordó los atentados que sacudieron París hace un mes. Y
rogó a los representantes de los 195 países reunidos en la cumbre que apoyaran
el pacto, como finalmente ocurrió.
El acuerdo de París fija,
entre otros objetivos, elevar los “flujos financieros” para caminar hacia una
economía baja en emisiones de gases de efecto invernadero, cuya sobreacumulación
en la atmósfera por las actividades humanas ha desencadenado el cambio
climático. “Estamos mandando un mensaje clave al mercado global”, valoró este
sábado John Kerry, secretario de Estado de EE UU. “Movilizar la inversión”,
dijo, es fundamental para lograr una “transición a una economía limpia”. “Los
mercados ya tienen una señal clara”, remarcó el secretario general de la ONU,
Ban Ki-moon.
“Ante el fracaso hasta ahora
de los intentos por fijar metas obligatorias individuales a cada país —el
Protocolo de Kioto apostó por esa fórmula y solo logró cubrir el 11% de las
emisiones mundiales— ahora se le da la vuelta al proceso. Se pone una meta
obligatoria: que el aumento de la temperatura media en la Tierra se quede a
final de siglo “muy por debajo” de los dos grados respecto a los niveles
preindustriales e incluso intentar dejarlo en 1,5. Luego, cada país pone sobre
la mesa sus aportaciones voluntarias para reducir sus emisiones de gases de
efecto invernadero nacionales. Y lo hacen todos. 187 de los 195 países reunidos
en París han presentado ya sus programas nacionales. Todo el que firme y
ratifique el pacto —algo que ocurrirá a partir de la próxima primavera— deberá
aportar contribuciones con las limitaciones de gases. Pero el acuerdo de París,
que entrará en vigor en 2020, por sí solo no es suficiente para lograr el
objetivo de los dos grados. Según se reconoce en la “decisión”, la segunda
parte del texto, los programas de recorte que han presentado esos 187 Gobiernos
no bastan. “Se requerirá un esfuerzo mucho mayor”, se indica. Por eso se
establecen mecanismos de revisión al alza de los compromisos cada cinco años.
También, herramientas de transparencia, como los inventarios, para intentar que
el control sea lo más efectivo”.
Es indudable que al modelo
de desarrollo implementado por el hombre: un capitalismo voraz, destructor,
indiferente con el planeta, que depreda la naturaleza, le llego la hora para
crear políticas acordes con una convivencia sana, que reconozca la naturaleza
como su igual y que asuma con su conducta, responsabilidades frente a las
generaciones futuras que le permitan tener alguna esperanza de cambio.
El acuerdo nace del
desarrollo del convenio de las Naciones Unidas sobre cambio climático, que se
remonta a 1992. El mundo, en estas más de dos décadas, ha cambiado y aquel
documento ha quedado desfasado, fundamentalmente en los anexos, donde se
establecía el listado de países desarrollados que estaban obligados a reducir
sus emisiones. Veintitrés años después, los industrializados de los anexos solo
representan alrededor del 35% de las emisiones mundiales. Y China e India, que
están ya entre las cuatro economías más contaminantes del planeta, se quedaban
fuera de los Estados que deben asumir los mayores esfuerzos. Uno de los debates
más intensos que han puesto en riesgo este acuerdo ha sido precisamente este:
la persistencia o no aquella diferenciación. Finalmente, el acuerdo establece
que todos deben hacer planes de control de las emisiones. Pero a los
desarrollados se les fijan mayores exigencias. Por ejemplo, se establece que
ellos deberán “seguir encabezando los esfuerzos” en reducción de emisiones.
“Nos complace que el acuerdo diferencie las acciones”, dijo este sábado el
ministro de India Prakash Javadekar. “El acuerdo no es perfecto”, admitió Xie
Zhenhua, el representante sobre cambio climático de China. “Pero eso no nos ha
impedido dar un paso histórico”, añadió. Xie instó también a los países
desarrollados a que cumplan con sus obligaciones.
FONDO ANUAL
Entre esos deberes está
“movilizar” un fondo de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020. A
partir de 2025, se revisará al alza. A este fondo también podrán aportar los
emergentes, aunque en su caso es una posibilidad “voluntaria”. El fondo anual
se destinará a que los Estados con menos recursos puedan adaptarse al cambio
climático; por ejemplo, con medidas de protección por el aumento del nivel del
mar. También servirán para que esos mismos países puedan crecer económicamente
pero con bajas emisiones de dióxido de carbono.
La negociación del acuerdo
ha recaído sobre las espaldas del ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius.
“Es un martillo pequeño, pero hace mucho por la humanidad”, dijo tras dar el
golpe en la mesa por el que quedaba aprobado el pacto. Su premura no gustó a
Nicaragua, que protestó y dijo que no podía admitir el acuerdo porque, entre
otras cosas, supone impedir en el futuro la reclamación de indemnizaciones por
los daños causados por el calentamiento. Nicaragua es uno de los ocho países
que no ha presentado planes para limitar sus emisiones.
Sobra decir que cada uno de
nosotros tiene responsabilidades muy puntuales sobre el efecto invernadero,
infinidad de actos en nuestro entorno así lo comprueban, desde el simple
descuido al no apagar un bombillo cuando no se necesita, el uso de bolsas plásticas,
la relación irresponsable con los aparatos eléctricos, el abuso con los
celulares, el uso irresponsable de los automóviles, para solo citar algunos
casos, contribuyen seriamente con el fenómeno, es un deber inaplazable que a
mutuo propio asumamos un cambio en
nuestra manera de actuar con respecto a la contaminación ambiental, sino somos
capaces de hacer la tarea que podemos exigirle a los otros, el cambio es ahora,
inaplazable.