He de aplicar aquí la sentencia de pensar con el martillo y hablar de todas aquellas cosas que por lo obvio parecen ciertas y no lo son.
miércoles, septiembre 11, 2024
MURIO EL CIENTIFICO COLOMBIANO FRANCISCO LOPERA
miércoles, septiembre 04, 2024
LA ACTUAL COYUNTURA DEL GOBIERNO COLOMBIANO
Lo primero que hay que acotar frente a la actual crisis del gobierno del presidente Petro es que gran parte de ella se debe a una pésima comunicación de las políticas públicas; la dispersión de los actores de la administración, pues, una cosa dice el presidente, otra sus ministros y algo muy diferente su bancada; la paupérrima ejecución en todos los sectores en un momento donde la inversión pública es vital para la reactivación económica y un discurso cada vez más contradictorio del jefe del estado frente a sus políticas públicas. Esta falta de coherencia ha generado confusión y de hecho le ha dado pie a una oposición rastrera para intentar arrinconar al presidente sin importarle el país.
Hay políticas de estado y políticas de gobierno. Esto debía tenerlo claro no solo la administración central sino la propia oposición. El concepto de democracia deliberativa de Habermas constituye una herramienta para construir país sin pensar en el usufructo oprobioso del estado, sobre todo de aquellos que perdieron el poder. "La democracia deliberativa, como discurso racionalizado, es una alternativa meritoria que ofrece herramientas discursivas y analíticas para comprender cuáles son las reglas ha de seguir el Estado frente a la tarea de garantizar la inclusión del otro, así como ofrecer un canon de derechos subjetivos de acción que faciliten la participación ciudadana". Un ejemplo claro es la actual protesta por la subida del Diesel. Responde a cubrir el déficit histórico por los subsidios del estado en este tópico que llegó incluso a los 73 billones de pesos en el principio del actual mandato. El estado tenía que equilibrar la diferencia entre el precio externo y el interno. Le falto al ministerio de hacienda, al de transporte y al propio presidente concertación y claridad, ahora debió incluir al gremio en el problema, mediante una explicación clara del mismo, exponiendo la panorámica total del mismo; no asaltarlos con una medida sin ver al detalle los costos y las consecuencias, lo particular del oficio, la distinción entre pequeños propietarios y las empresas más poderosas. Todo sistema político es un subsistema social y al él se debe. El gobierno es el depositario de las funciones del poder del estado, es decir de las funciones públicas, cuyo ejercicio se distribuye entre las diferentes instancias del aparato del estado. Ahora, hasta donde han llegado las protestas en Colombia, el derecho a ejercerlas, qué límites tiene y cómo afecta otros derechos fundamentales.
La protesta social es un elemento esencial para la existencia y consolidación de sociedades democráticas y se encuentra protegida por una constelación de derechos y libertades que el sistema interamericano garantiza tanto en la Declaración Americana de los Derechos y Obligaciones del Hombre como en la Convención Americana de Derechos Humanos. El artículo 37 de la Constitución consagra este derecho, en los siguientes términos: "Toda parte del pueblo, puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho". "En efecto, los derechos a la libertad de expresión, reunión pacífica y asociación garantizan y protegen diversas formas -individuales y colectivas- de expresar públicamente opiniones, disenso, demandar el cumplimiento de derechos sociales, culturales y ambientales y afirmar la identidad de grupos históricamente discriminados. Qué pasa cuando este derecho viola otros derechos fundamentales como el derecho a la movilidad, al trabajo e incluso va en contra de la seguridad alimentaria.
El presidente que es un férreo defensor de la protesta social tendrá que delimitar claramente la frontera entre estos derechos fundamentales. Dos días de ciudades casi paralizadas ponen en jaque su capacidad como primer mandatario. Es caldo de cultivo para una oposición radical. Pone al congreso a dedicarse a tareas por fuera del legislativo. Es bueno decirlo con contundencia, se siente la ausencia del gobierno en muchas materias y es hora de correctivos antes de que le llegue el agua al cuello.
ADDENDA: Cómo si fuera poco el presidente hizo en la noche, una alocución en todos los medios de comunicación, donde después de saludar expresa que no va a hablar del paro, ese es un problema menor, como si estuviera en otro planeta, y como si fuera poco comparando sus protestas en el gobierno anterior como sociales y estas como empresariales, asume que es una conspiración de los ricos. Dónde están sus asesores, acaso las empresas no se crean para producir riqueza y empleo, variables concomitantes.
miércoles, agosto 28, 2024
LA SOCIEDAD RED: UNA VISION GLOBAL (Manuel Castells)
Todos los libros de este autor son de suma importancia para entender la sociedad Red, las tecnología de la información y comunicación, el mundo interconectado y las nuevas tecnologías. Voy a tomar literalmente algunos conceptos para poder dilucidar a cabalidad de que estamos hablando, el primer capitulo titulado: "Informalismo, redes y sociedad Red: una propuesta teórica", es un buen principio.
Dice el autor: "Una sociedad Red es aquella cuya estructura social está compuesta de redes potenciadas por tecnologías de la información y comunicación basadas en la microelectrónica. Entiendo por estructura social aquellos acuerdos organizativos humanos en relación con la producción, el consumo, la reproducción, la experiencia y el poder, expresados mediante una comunicación significativa codificada por la cultura". Precisa: "Una Red es un conjunto de nodos interconectados. Un nodo es un punto de intersección de una curva. Una Red no posee ningún centro, solo nodos". Estos nodos pueden ser relevantes o no". Depende, su teléfono es un nodo, para dar un ejemplo. La Red es la unidad, el nodo no. Las redes procesan los flujos. Una Red es un programa que asigna los objetivos y las reglas de funcionamiento de la propia Red.
Sobra decir que las redes compiten o cooperan entre sí. Trabajan mediante una lógica Binaria: Inclusión, exclusión. Dentro de la Red la distancia entre los nodos siempre tiende a cero. Entre los nodos de la Red y los del exterior la distancia es infinita.
En este punto el autor hace una afirmación que rompe con muchos paradigmas: Las redes no son una forma especifica de finales del siglo XX y principios del XXI, han sido constantes entre todas las sociedades a lo largo de la historia. Igual las sociedades globalizadas. Las condiciones en que se presentan están determinadas por otros factores pero la relación son similares desde los conceptos básicos: Poder, conquista, territorialidad y la interdependencia de las sociedades es la misma, pero asimétricas. Contradice la visión histórica tradicional basada en jerarquías de poder y clase o por lo menos las ve desde otra óptica. Reconoce la complejidad del mundo multicultural en la historia.
La fuerza de las redes radica en su flexibilidad, adaptabilidad y capacidad de autoconfiguración. El cambio esencial que liberó todas las potencialidades de las redes fue la transformación de las tecnología de la información y el conocimiento, basadas en la revolución microelectrónica que tuvo lugar en las décadas del 40 y 50 del siglo XX.
Estos conceptos son fundamentales para entender qué está pasando en el mundo, hacía donde va la sociedad y el hombre rodeado de herramientas tan potentes de información y conocimiento gracias a los adelantos del mundo digital. Es preciso entender la tecnología como cultura material, es una dimensión de la estructura y cambio social (Fischer 1992).
lunes, agosto 12, 2024
CIENCIA Y FE (SEGUNDA PARTE)
Con mucho cariño para Alvaro Ojeda
En otro tiempo tenías pasiones y las llamabas malvadas. Pero ahora no tienes más que tus virtudes: han surgido de tus pasiones. Nietzsche
PW Después del esbozo sobre científicos ateos que de alguna manera le vienen torciendo la tuerca al ateísmo, en búsqueda de cierto trascendentalismo como a priori y fundamento de todo, lo hace también sobre los ateos radicales, aquellos que no dan campo a ningún tipo posibilidad sobre la existencia de un Dios como causa primera y de lo que ha significado para la humanidad el desarrollo de tales principios desde la perspectiva social, sociológica y filosófica.
Empieza con aquellos que parten de Darwin: Richard Dawkins, Daniel Dennett, Sam Harris y Christopher Hitchens, que consideran "los seres humanos son una especie biológica surgida por vías enteramente naturales, habiendo evolucionado gradualmente a partir de animales inferiores". El debate apenas comienza con estas posiciones. El desarrollo de una ética o una moral, ciertos derechos fundamentales, a partir de principios religiosos, en muchos de sus bases, con la respectiva incorporación histórica de conceptos vitales para el ciudadano, debido a procesos sociales muy importantes, ejemplo la "Revolución francesa", hacen parte del pastel de tantos sabores-
Es un hecho que el escepticismo religioso "comienza a ganar fuerza en los siglos XVII y XVIII y en particular "desde que Nietzsche anunciará -la muerte de Dios- en el año 1883 -añadiendo que los matarifes somos los seres humanos- a partir de ahí son muchas las personas que han planteado la difícil pregunta de cómo vivir en lo sucesivo sin una entidad sobrenatural e la que poder confiar".
Los escritores más emblemáticos que han planteado el espanto de vivir sin Dios, sin una entidad superior son: Dostoievski, T.S. Eliot, Samuel Beckett. El libro de PW, que nos ha servido de base para estas dos entradas, se propone concentrar los esfuerzos en darle soporte a esas otras almas que en "lugar de abandonarse de aguardar y abandonarse a los fríos y tenebrosos páramos de un mundo sin Dios han consagrado su energías creativas a concebir fórmulas para proseguir la andadura con confianza en uno mismo, capacidad inventiva, esperanz, cordura y entusiasmo", para buscar y entender estas dos diatribas desde las dos orillas.
Tanto los agnósticos radicales como los creyentes recurren a la Data y a las estadísticas. Los primeros para señalar las catástrofes que ha producido el fanatismo religioso, las guerras y las condenas basadas en principios de su canon, bien sea del Cristianismo o el Islamismo. Los segundos basados en variables para establecer que un hombre religioso es menos propensos al delito, a la corrupción, en síntesis son excelentes ciudadanos.
Sobre los vacíos de la laicidad determinaron los agnósticos (Richard Dawkins) que existen los principios de la democracia, la cultura, la biblioteca y tantas entidades que propugnan por llenar dicho vacío.
La última parte de esta introducción termina con Nietzsche. Lo titula el acápite así:
El fenómeno Nietzsche
PW hace énfasis en lo que significó la publicación de "sí hablaba Zaratrusta" en 1883, terminada en Marzo, a un mes de la muerte de su otrora amigo Richard Wagner, publicada en julio. La terminó en Génova Italia.
La sentencia principal "Dios ha muerto" y ustedes infringieron este acto. Es autor hace toda una síntesis de la gran repercusión de este texto publicada un año después de la "Gaya ciencia".
Termina la introducción dejando claro que para el autor la necesidad de la idea de Dios es vital para la sociedad. La primera parte la titula: ""Los prolegómenos de la contienda: Cuando la filosofía importaba", lo abre con un capítulo titulado "La generación de Nietzsche: Extasis, Eros, Desmesura"
viernes, agosto 09, 2024
CIENCIA Y FE ( PRIMERA PARTE)
Para Álvaro Ojeda con mucho cariño
En los últimos treinta años el debate entre los teólogos y los científicos y ensayistas ateos se ha revestido de argumentaciones muy serias a lado y lado de mucho calado y seriedad. El texto "La edad de la nada" Peter Watson, publicado por la editorial "Crítica", de 835 páginas, presenta este debate con lujo de detalles y con una altura y rigurosidad al 100 %. y con una claridad meridiana.
Al principio de su introducción, hace alusión al apocalipsis que vivió Salman Rushdie por la sentencia dictada 1989 por el Ayatolá Jomeini, por la publicación de los "Versos satánicos", como un a priori de lo que producen ciertas posturas religiosas.
Empieza con un episodio que conmueve al gran filósofo Alemán Jürgen Habermas, con los servicios funerarios del gran dramaturgo Suizo el 9 de abril de 1991 organizado dentro del laicismo más puro por su pareja Karen Pilliod realizado en la iglesia de San Pedro en Zurich, gracias a un favor de sus ministros. Al filosófo años después le pareció que la ceremonia no tenía nada en particular y sí en cambio le faltaba algo. Esto ocurría cien años después de la muerte del filósofo Federico Nietzsche. Esta experiencia es la base conceptual del ensayo de JH denominado: "La conciencia de lo que falta".
Dice después Peter Watson literalmente con respecto al texto de JH: "En dicho este ensayo rastrea la evolución del pensamiento desde la era Axial hasta la época moderna, argumentando que, que pese a que no sea posible, salvar la escisión existente entre el conocimiento laico y el revelado. El hecho es que las tradiciones religiosas (o lo fueron en el año 2008) son una fuerza vigente todavía. Esto ha de significar necesariamente que su fundamento racional es mayor de lo que aciertan a suponer sus críticos laicos, dándose además la circunstancia de que esta razón, según Habermas, radica en el atractivo de lo que él llama solidaridad, es decir que la idea de un todo moral, de un mundo de ideales capaces de unirnos colectivamente, en la noción de un reino de Dios en la tierra".
También publicó este filósofo la famosa carta al Papa, un ensayo mayor, no traído a colación en esta introducción, lo cito porque me parece fundamental. "Intenta expresar las intenciones del propio autor: "Considerar a la fe, ponerla sobre la mesa de diálogo, y no solamente como un objeto más acerca del cual se dialoga, sino como un digno sujeto interlocutor. En otras palabras, el hijo –ahora sí primogénito- de la Escuela de Frankfurt, esgrime en este ensayo como en los otros que caracterizan a sus últimas obras, argumentos acerca de la validez, la utilidad, el valor y la importancia de la fe en el mundo moderno ya no secularizado sino ‘post-secular’(Rosales Meana, Diego I.)".
A renglón seguido establece PW, cuenta en este sentido con el apoyo de otros pensadores de tanto calibre como Habermas. Se refiere a Thomas Nagel y Ronald Dworkin, el primero esboza que una vida meramente humana carece de sentido, hay un déficit de conciencia, la conciencia religiosa en todo caso demanda algo más completo sin saber que es. La pregunta es cómo puedo establecer una idea trascendente con el universo en pleno. Bernard Williams un filósofo inglés decía hay que resistirse a la idea trascendente que nos viene acompañando por lo menos desde los tiempos de Platón. Nagel al respecto dice: "Estos hombres siendo ateos explican que tanto como el materialismo como el teísmo resultan inadecuados en tanto que concepciones trascendentes, pero al mismo tiempo reconoce que es imposible abandonar la búsqueda de un punto de vista trascendente que permita dar del lugar que ocupamos en el universo". El habla de predisposición cósmica, "tendiente al surgimiento de la vida, la conciencia y el valor".
El autor cita varios filósofos del mismo talante, Ronald Dworkin, Charles Taylor quien establecen "Que el humanismo ha fracasado, que la busqued de felicidad una preocupación plena actual, es una idea mucho más débil que el de plenitud, el de florecimiento o el de trascendencia; que hace uso de un un lenguaje más sutil, lo que hace que las experiencias de la vida sean menos sutiles; y que carecen de inspiración espiritual o de inmediatez, al hallarse desprovista de armonía y de equilibrios, revelándose en último enfermiza".
Al hombre moderno según Taylor se les ha negado una narrativa maestra. Traigo a colación de la introducción del texto "Dios existe" que no está citado por PW, del Papa Ratzinger, el acápite con que comienza, que es el reconocimiento a la crisis del cristianismo: "comienzo del tercer milenio, y precisamente en el ámbito de su expansión original, Europa, el cristianismo se encuentra inmerso en una profunda crisis que es consecuencia de la crisis de su pretensión de la verdad. Esta crisis tiene una dimensión doble: en primer lugar, se plantea cada vez más la cuestión de si realmente es oportuno aplicar el concepto de verdad a la religión; en otras palabras, si les está dado a los hombres conocer la auténtica verdad sobre Dios y las cuestiones divinas. Para el pensamiento actual, el cristianismo en modo alguno está mejor situado que el resto de religiones. Al contrario: con su pretensión de la verdad parece estar especialmente ciego frente el límite de nuestro conocimiento de lo divino(Joseph Ratzinger: Dios existe ED, Cátedra)". Que denota el otro lado de esta argumentación, el deseo de mantener la fe viva desde la autoridad cristiana.
Tratare de en las otras cuatro entradas hacer más sucinto estos artículos que me parecen que tocan un tema que desde la perspectiva argumentativa es de suma importancia. Término con un aparte de Habermas de un ensayo que no hace parte de este libro: "De acuerdo con Habermas, al privilegiar la autonomía y al individuo aislado, la modernidad terminó por impugnar, en vez de fomentar, una moral de justicia. Para devolver esa moral a Occidente haría falta volver a la religión, a la fe, como elemento vinculante y dador de sentido en la existencia real de los sujetos". Hablaré de esta introducción delos ateos radicales.
lunes, agosto 05, 2024
UNA MIRADA CONCEPTUAL DE LOS ULTIMOS SUCESOS ELECTORALES EN AMERICA
Las tres "P" rondan la política de estos tiempos. La polarización, los populismos y la posverdad. Es la triada que identifica muchos de los procesos electorales. Un radicalismo rampante, mentiras a granel que encubren propuestas falsas y el dominio de las redes que no acabamos de entender pero, manejan un amplio espectro de la sociedad, la política, he incluso son la plataforma de des-información y manipulación absolutamente peligrosa en todos los niveles.
Las elecciones pasadas de México demostraron que el presidente no estaba tan acabado como lo predicaban sus opositores. Expertos en redes; comunicadores centrados en márquetin electoral y análisis sectoriales, que no es otra cosa que, hablarle a los futuros electores solo en los términos de lo que quieren oír; verdaderos laboratorios electorales, fueron la constante. Solo importa el resultado no se piensa en el país. La actual presidente elegida fungía como opositora. Cosas curiosas al respecto. Menos votos y más curules para la ganadora, alianzas no programáticas y un reinvento de los candidatos a través de inteligencia artificial. Resultado, la elección de Claudia Sheinbaum por una amplia mayoría. Siempre los adeptos pensaron que ella era el cambio y la oposición. Lo que no es cierto ahora.
En Argentina ganó la radicalización con propuestas que en la práctica son casi imposible de realizar. El acierto, hablar solo denigrando de todo lo que se había hecho en los últimos 50 años. Pensar que acabando el estado el problema social y económico se soluciona. Eliminar la gratuidad de la educación es un des-propósito. No niego que haya un cumulo de equivocaciones en los gobiernos populistas anteriores, imperdonables. Pero en un naufragio tampoco se puede echar todo a la borda.
Lo único bueno de las elecciones Venezolanas fue poner por primera vez en tantos años de dictadura, de acuerdo a una oposición dispersa y sin norte. Se develó en todo su amplitud lo malo de esta dictadura; corrupta, perniciosa, populista y aliada con muchas fuerzas ilegales y esto obliga a las democracias occidentales a tomar partido. Un peligro para sus vecinos y principalmente para Colombia, por lo que se puede venir a las portas de una recesión de casi todos los paises andinos. Lo que pasó, sabíamos que iba a suceder, a quien le sorprendió.
martes, julio 23, 2024
KAMALA HARRIS
viernes, julio 05, 2024
LOS JUEGOS OLIMPICOS
"Al reinstaurar los Juegos Olímpicos en la década de 1890, Pierre de Coubertin (1863-1937) cumplió su más grande intuición: la necesidad de desbaratar la inercia de habitar un tiempo sin cesuras. Una olimpiada sacraliza nuestro tiempo con un anuncio, una espera, una comunión, una celebración, otro anuncio. En ello no erró Coubertin. Sin embargo, el olimpismo hubo de competir con otras ideologías que buscaban secuestrar el tiempo para obturarlo, quebrarlo y diferenciarlo internamente para relanzarlo en un acto de voluntad pura"(Ariel Rodríguez Curí. Revista de la UNAM). Los primeros juegos olímpicos modernos fueron en Atenas en 1896 y los siguientes serían en Paris en 1900. Son organizados y entregadas las sedes a través del "Comité Olímpico internacional" COI, una organización privada, que no solo reúne cada cuatro años lo mejor del deporte mundial, sino que pontifica, sanciona, convirtiendo esta convocatoria y los juegos, en un negocio de miles de millones de dólares.
Dice Ariel Rodríguez Curí: "Nótese que los participantes conocen con antelación (de entre seis y ocho años) la ciudad sede, las fechas de inauguración y clausura y los datos principales del programa deportivo. Asimismo, el público (local y global), los organizadores y los medios —unos más, otros menos saben cuáles son las circunstancias políticas que atañen a los Juegos. El COI, por un lado, y los organizadores (el comité respectivo, el gobierno local y el nacional), por el otro, aspiran legítimamente a controlar y gestionar las circunstancias deportivas, políticas, financieras, técnicas y logísticas de la gran reunión. Los Juegos son un hecho planeado". La historia política de los juegos contradice esa Paz olímpica que predica para el mundo como estandarte, los vetos de las potencias que se abstienen de participar por cuestiones meramente políticas han sido emblemáticos en el pasado, por circunstancias geopolíticas tensas y especiales, según el tiempo y la sede (Moscú y Los Ángeles, son ejemplo de ello). También han sido la predica para paradigmas locos e inclusive fascistas; Berlín, es un ejemplo clásico al respecto. Escribió Alain Badiou: “el siglo XX es un siglo voluntarista”. "Los Juegos nos arrastran a perseverar como súbditos obsecuentes de la voluntad planificada".
Peter Sloterdijk refiriéndose a los primeros juegos modernos en Atenas, acusa: "El punto culminante de los Juegos de Atenas, tan memorable como imprevisto, fue el primer maratón. La idea del mismo se atribuye al francés Michel Bréart, filólogo clásico y filoheleno, que había alabado en el banquete de clausura de la Conferencia de la Sorbona la donación de una copa para el primer vencedor de la nueva disciplina del maratón. Cuando el vencedor de esta carrera, un pastor de ovejas griego de veintitrés años llamado Spiridion Louys, entró corriendo en el resplandeciente estadio de mármol, vestido con la fustanella, el traje nacional, el 10 de abril de 1896 (después de una carrera de 2 horas, 58 minutos y 50 segundos), entraba con él algo que apenas puede ser descrito mediante el concepto de un “estado de excepción”. "Era como si una nueva clase de energía hubiera sido descubierta, una forma de electricidad emocional sin la que uno ya no podría representarse el way of life de la era que se iniciaba. Lo que ocurrió en el Estadio Panatenaico aquella tarde radiante, hacia las cinco, tenemos que clasificarlo como una nueva epifanía". Concluye el pensador alemán: " Éste es mi cuerpo, mi lucha, mi victoria. Así es como en el sueño olímpico de Coubertin vinieron a coincidir tanto el páthos pedagógico del siglo XIX como el paganismo estético del culto al cuerpo, formando una amalgama acorde con las demandas modernas". El culto al cuerpo se constituye en la nueva religión que hoy tiene más vigencia que nunca.
La conclusión del pensador mexicano (Ariel Rodríguez Curí) al respecto contradice al padre del olimpismo mundial: Con un trasfondo así se podrá comprender en qué sentido la historia del éxito de la idea olímpica significó asimismo la historia del fracaso de las intenciones originales de Coubertin. De cualquier modo, que se interprete el triunfo del olimpismo, lo cierto es que dio lugar a algo totalmente distinto a la tríada deporte-religión-arte, que Coubertin pretendía trasplantar desde la Antigüedad a los tiempos modernos. Su fracaso como fundador de una religión se podría expresar simplemente diciendo que el sistema de ejercicios y disciplina al que él había dado vida era pintado para refutar justamente la existencia de la “religión” como una categoría separada de las actuaciones y vivencias humanas. Lo que realmente cobró vida y no cesaba de adquirir una consistencia cada vez mayor fue una organización destinada a estimular, dirigir, asesorar y administrar energías, en primer lugar, timóticas (de orgullo y ambición), y, en segundo lugar, eróticas (de codicia y libidinosas).
Son muchas las elucidaciones alrededor del significado tanto político, filosófico, geopolítico y deportivo de las olimpiadas, que realmente son un evento de grandes y absolutas connotaciones para el mundo. Hay mucha tela para cortar.
viernes, junio 28, 2024
EL DEBATE POR LA PRESIDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS
Empezaré con un marco teórico tomado de estudios para este tipo de confrontaciones, como recurso metodológico para poder analizar el triste espectáculo del debate de ayer entre el candidato Donald Trump y Joe Biden tomando como base "la literatura clásica norteamericana, Richard Joslyn (1980) quien fue el primero en aplicar un modelo de análisis del spotpolítico televisado de acuerdo con cuatro categorías. Asunto político (issue). Cualidades del candidato (image). Pertenencia partidista (partizanship). Grupo de referencia (group referencia). A partir del estudio de Joslyn (1980) surgieron investigaciones basadas en tipologías".
Este primer debate se centró sobre políticas internacionales e inmigración. Lo primero que hay que decir: En estos dos candidatos se refleja en toda su extensión, la crisis de gobernabilidad y falta de liderazgo de los Estados Unidos. Cuáles son las cualidades cualitativas y cuantitativas de los dos oponentes. es un hecho que dentro del bipartidismo vigente aquí están representadas las dos maquinarias electorales del coloso del norte y los marcos ideológicos de derecha y centro, visiones opuestas de lo que debe ser el manejo del poder y las políticas internacionales. Estas son las encuestas sobre lo que opinaron los televidentes: Así, el 67 % de los televidentes que vieron el debate piensa que el republicano Trump se desenvolvió mejor, frente al 33% que opinó lo contrario (Cuantitativo). Entre los votantes republicanos, el 96 % señaló que Trump hizo un mejor trabajo en el debate, mientras que un 69 % de los votantes demócratas vieron a Biden como el ganador de la noche.
Los candidatos no mostraron ninguna capacidad en los análisis pertinentes solicitados, se remitieron a los ataques personales. Trump siempre repetitivo, ofensivo y con una arrogancia intolerable. Vende una idea de la grandeza americana que no corresponde a la naturaleza histórica de esta nación. Habló cuarenta minutos y le develaron 30 mentiras, en el más oprobioso descaro, sin que los periodistas del debate o el candidato demócrata lo delatara. Biden dudidativo, senil........Con unos silencios que dejan mucho que desear. No hubo ningún aporte que hiciera la diferencia, siempre fue más de lo mismo. Sí estas son las opciones, me temo que el futuro de la política y la gobernanza americana dejará mucho que desear o el aparato institucional está funcionando por inercia o gracias a sus asesores entre bambalinas que, demuestran ser muy buenos.
Según el periódico "El país" de España este fue la conclusión mayoritaria de los que vieron el debate:
"Por otra parte, el 81 % de los consultados manifestó que el debate no tuvo ningún efecto sobre su decisión a la hora de elegir presidente y otro 14 % dijo que el evento les hizo reflexionar, aunque no cambiaron su opinión previa".
La encrucijada para el pueblo americano, el electorado en concreto es muy grande, parece no tener salida hasta ahora, por la necedad del partido demócrata y el propio candidato. Aún hay tiempo para los correctivos pertinentes; la vicepresidente Harris puede tener una oportunidad histórica, si el presidente Biden se hace a un costado.
viernes, junio 21, 2024
LOS HIJOS DE KAFKA
Solo espero que mis lectores disfruten este ensayo sobre Kafka de la mano del excelente escritor español Enrique Villas Mata publicado en el Dossier sobre este escritor publicado en la revista Mexicana "Letras libres". CESAR H BUSTAMANTE
Basta con mirar hacia nuestros orígenes lectores para descubrir las imborrables huellas dejadas en nuestro imaginario por obras como Carta al padre. Maestro de la extrañeza, experto en desentrañar los secretos de la condición humana, Kafka ha sido un referente primordial para muchos autores centrales de la literatura contemporánea, como Enrique Vila-Matas.
1 junio 2024
Dejo atrás un fragmento de la novela que voy construyendo y confirmo que en ella están configurándose como centrales unas palabras de Reiner Stach, biógrafo de Kafka: “Nada que no sea completamente verdad puede ser verdad, y todo lo que llamamos verdad a medias es necesariamente ficción.”
Son palabras que Stach comenta a propósito del aforismo el 14 de enero de 1918 en el que Kafka escribió: “Solo hay dos cosas: la verdad y la mentira. La verdad es indivisible, y por lo tanto no puede conocerse a sí misma; quien quiere conocerla tiene que ser mentira.
”Lo que dice Stach es una verdad a medias, lo que al narrador de mi novela –un solitario que escribe y construye en la oscuridad de su casa un canon literario disidente de los oficiales– le tranquiliza tanto que, sabiendo que no tendría por qué ser una verdad entera, acaba preguntándose si el conjunto de unos “recuerdos implantados” (que sospecha que desde que naciera lleva inscritos en su mente) podría ser algo idéntico al conjunto de su literatura marcadamente autobiográfica.
De ser cierto que tiene almacenados en su mente un grupo de posibles recuerdos implantados, no se encontraría en ese conjunto fisura alguna. Y lo mismo podría decirse del otro conjunto: el de la compacta literatura autobiográfica en la que trabaja el narrador desde hace décadas. Autobiográfica, sí, pues está configurada enteramente alrededor de la personalidad de su padre, al que ha convertido –como personaje, causa de preocupación y representación del poder– en el núcleo simbólico y alma de su maquinaria literaria.
Dicho de otra forma, lo más probable es que el conjunto de recuerdos implantados sea lo mismo que el conjunto de su obra literaria.
No se me escapa –faltaría más– que, al girar la obra entera en torno al padre, no pueda ser más kafkiano el discurso artístico del narrador. Como tampoco se me escapa que poco importa que sea o no consciente de todo esto el narrador. Pensándolo bien, en realidad es mejor para él que no lo sepa, del mismo modo que también es mejor que ignore que jamás llegará a conocer al autor y por tanto nunca sabrá que yo, de adolescente, sin saberlo, comencé a pertenecer a la estirpe kafkiana cuando, al leer la Carta al padre, tuve la impresión de que, de tener el talento de Kafka, aquella carta podría haber sido perfectamente escrita por mí. Porque acaso en ella, ¿no se decía exactamente lo que yo le habría escrito sin duda a mi padre de darse la circunstancia –que aún no se daba– de que ya supiera qué diablos era una frase literaria y, además, cómo enlazarla con otra frase que tuviera también su debido touch literario?
La verdad (siempre indivisible) es que aquel adolescente que fui no se preguntaba mucho quién era aquel Kafka que firmaba la carta, porque más bien le interesaba lo que allí había dejado escrito aquel Kafka, aquel joven de una ciudad lejana llamada Praga que había tenido un padre asombrosamente idéntico al suyo.
Sin duda, al adolescente que entonces yo era aún le faltaba conocer –tardaría treinta años en descubrirla– esta perfecta declaración de Wallace Stevens acerca de lo que dicen otros y que nos sorprende descubrir que es exactamente lo mismo que habríamos dicho nosotros sobre la cuestión: “Uno es incapaz de citar algo que no sean sus propias palabras, quienquiera que las haya escrito.”
Aquel artista incipiente no podía ni intuir que, aparte de la Carta al padre, estaba esperándole, en el camino de la vida, la obra entera de Kafka –entera es un decir, porque no se acaba nunca–, un escritor que le acompañaría, con mayor o menor intensidad, según las épocas, el resto de sus días.
Una vez, me preguntaron qué le diría al adolescente que fui, a ese kafkiano incipiente, si me lo hubiera encontrado en aquellos días y hubiera visto que estaba mirándome con extrañeza, quizás con estupor, al detectar en mi forma de ser un cierto aire de familia.
Simplemente le preguntaría, dije, si sabía que yo era él, pero treinta años después.
Hoy pienso que, de haberse producido el milagro de que hubiera sabido quién podía ser yo, dejando aparte la sorpresa de que conociera mi porvenir (Kafka, por cierto, a veces parece salido del futuro, como cuando nos dice “Nuestra salvación es la muerte, pero no esta”), me habría hecho un favor, aunque no sé si muy de agradecer, ya que quizás lo peor que pueda ocurrirle a alguien es conocerse a sí mismo, llegar a ver la clase de piltrafa que uno es.
2
¿En qué momento se convierte uno en escritor? Ahí podría estar el quid de la cuestión, la esencia de todo aprendizaje retórico. ¿En qué momento uno se convierte en escritor? Posiblemente cuando traspasa la frontera que separa una frase vulgar de una literaria. Si no recuerdo mal, Pere Gimferrer, en Itinerario de un escritor, cita estos versos de Góngora: “quejándose venían sobre el guante / los raudos torbellinos de Noruega”. Y a continuación explica el significado de esos versos, aparentemente difíciles de comprender: el guante era el guante de los halconeros; los raudos torbellinos de Noruega eran los halcones que se suponía que venían de tierras hiperbóreas, precisamente de Noruega, que en aquel momento era un nombre genérico y extraordinario.
Está claro que Góngora podría haber utilizado un lenguaje menos oscuro y más directo, más vulgar. Lo habríamos entendido mejor, pero no habríamos leído versos memorables, sino una frase de absoluta banalidad prosaica que más parecería salida de una cena desabrida y de una conversación desganada que de otra cosa.
Sin la oscuridad –decía Blanchot– no existiría la obra de arte. Ante la oscuridad que, detrás de la cual probablemente nos oculta una oscuridad más auténtica, la misma obra demuestra lo poco importante que es, por mucho que sea tan difícil construirla. Es más, toda la supuesta gloria que puede alcanzarse con la obra, y hasta el deseo mismo de tener una vida corriente de día claro y despejado y noche en calma, son sacrificados a cambio de intentar percibir, vislumbrar lo que intuimos que la oscuridad tapa, disimula: una oscuridad más auténtica.
La literatura apareció en mi guante como un raudo torbellino de Noruega.
3
Mi padre reaccionó de forma simétrica a como sabemos que reaccionó el de Kafka cuando su hijo le entregó la carta: “Déjala en mi mesita de noche, y ya la leeré.”
En aquella mesita de mi padre se quedó por unos días la carta que nunca leyó mi padre o, al menos, no dio jamás signo alguno de haberla leído. A veces me acuerdo de ella, pienso en ella, pienso en la mesita paterna donde quedó abandonada mi carta. Y doy mil vueltas a ella, como si aún existiera la mesita, lo que es bien improbable, porque la perdí de vista cuando murió mi padre y vendimos la casa con todos los muebles, lo que no impide que recuerde algo que es obvio, pero que me divierte resaltar: que algo que no está físicamente en el mundo (me consta que la mesita fue descuartizada) pueda estar ahí en mi cabeza todavía, al igual que también la frase “Déjala en mi mesita de noche, y ya la leeré”.
¿Qué puede haber que no esté en mi cabeza? No sé si, como sospecho, la pregunta es de Wittgenstein. El caso es que la pregunta está en mi cabeza, como lo está también la retirada completa de aquella ira que me produjo la reacción paterna ante la carta que le di escrita por otro.
Ya hace tiempo que me pregunto por qué mi padre habría tenido que leer aquella carta que un hijo, que no era yo, le había enviado a un padre, que no era él. Creo que, con su instintivo gesto de relativa indiferencia, mi padre –maravillosa paradoja– me abrió el camino para que me esforzara a la hora de convertirme en escritor, lo que iba a reportarme a la larga la ventaja de, tras un largo camino, saber que solo hay una verdad dividida y que, por tanto, nada que no fuera completamente verdad podía ser verdad.
¿Qué puede haber que no esté en mi cabeza? Lo que seguro que está en ella es que voy construyendo, en paralelo a esa kafkiana autobiografía que va escribiendo mi narrador, una verdad dividida que va contando la breve historia de mis primeros escarceos con la obra de Kafka; contactos sin los cuales mi narrador no habría podido crear la obra kafkiana que le atribuyo.
4
En los días en los que me tuteló a distancia la sombra de la Carta al padre, ni tan siquiera entraba en mi cabeza preguntarme quién había sido aquel escritor llamado Kafka y en consecuencia aún menos intuir que, detrás de aquel apellido, podía estar vibrando la totalidad (tan inalcanzable, por otra parte) de una obra de gran profundidad.
Por el diario que llevaba a los diecisiete años y que abandoné a los veinte, el concepto de “Totalidad” llamó mi atención el día en que un amigo me pasó dos libros, que aún conservo: El desierto de los tártaros (narración absolutamente kafkiana de Dino Buzzati) y Textos póstumos, de Kafka.
En esos Póstumos estaba el magma textual que conformó el ciclo Descripción de una lucha. Y en uno de los textos que lo componían, uno que, años después, sabría que era de 1907, encontré estas líneas: “¡Cuente de una vez esas historias! Ya no quiero oír fragmentos. Cuéntemelo todo, del principio al fin. Menos no pienso escuchar, se lo digo desde ahora. Es el conjunto lo que me fascina.”
Lo que choca no es lo monstruoso, sino su evidencia. Y la Totalidad es monstruosa, de dinosaurio puro. Y la prueba es que, un día, desperté de un sueño y descubrí que seguía teniendo a mi lado, a modo de enigmática continuidad sigilosa, una gigantesca sombra herbívora de cuello tan largo que parecía acercarme a una hasta entonces para mí lejana idea de “Totalidad total” (ese adjetivo “total” es bien naíf, pero hay que entender que fue con ese término que califiqué, en mi diario, a la Totalidad. Como puede observarse, nunca dejó de haber mucho humor en el prekafkianismo).
5
“La narración salió de mí como un verdadero parto, cubierta de suciedad y de mucosidades” (Kafka, 11 de febrero de 1913).
Sustituyamos “narración” por “investigación” y, sin carga alguna, nos haremos cargo de que la investigación sobre la vida y obra de Kafka, la viví como si se tratara de un verdadero parto, con la suciedad y las mucosidades propias del caos y enredo que ha significado siempre ir lentamente acercándose a una escritura que, a partir de un momento, intuimos que va a cambiarnos la vida, aunque no tardamos en ver que ese cambio nos llevará a un viaje muy largo, inmenso, “por fortuna, verdaderamente inmenso”, como leemos al final del extraordinario cuento de Kafka “La partida”, aquel en el que describe cómo un caballerocoloca él mismo una silla a su caballo y lo monta para disponerse a salir al exterior y, en el momento en el que va a partir, su sirviente le pregunta adónde va. No lo sé, dice, simplemente lejos de aquí, siempre lejos de aquí, solo así podré llegar a mi meta. ¿Así que sabe usted cuál es su meta?, pregunta el sirviente. Sí, responde, acabo de decirlo. Lejos-de-aquí, esa es mi meta.
Hoy sabemos –invito al lector a averiguarlo por su cuenta– que Weg-von-hier (‘Lejos-de-aquí’) es un lugar que respira la máxima extrañeza que puede darse en cualquier lejanía, por cerca que se encuentre esta.
6
El caos y el enredo en el acercamiento al único habitante de Weg-von-hier fue para mí bien especial, pues cuanto más me acercaba, más me sucedía lo que le ocurre al caminante de El castillo, al que “la calle principal de la aldea no conducía hacia el cerro del castillo; tan solo se acercaba a él; y luego, como si lo hiciese adrede, doblaba, y si bien no se alejaba del castillo, tampoco llegaba a aproximársele”.
Es la clase de movimiento –se transparenta, sin ir más lejos, en “La partida” precisamente– que ayuda a sintetizar lo que es imposible resumir: la obra de alguien que parece complacerse en perseguir la meta teniendo noticia al mismo tiempo de su total inaccesibilidad.
7
Hasta que un día, en esa complicada aproximación, todo cambió cuando di con un libro sobre Kafka de carácter divulgativo. Lo había escrito un poeta que era literalmente un maestro de literatura, un maestro de verdad, Luis Izquierdo (Barcelona, 1936-2016), que publicó Conocer Kafka y su obra en una colección divulgativa de cultura de las que surgieron con la democracia. Aquel librito, que hoy forma parte de mi breve colección de libros destrozados (de tanto haberlos leído y estudiado), cambió especialmente el ritmo de mi acercamiento a la obra de Kafka.
Fue en ese libro donde encontré, entre otros muchos, un atajo que contenía una perla que, ante los estériles debates de hoy en día sobre la autoficción, la no ficción y la necesaria (sic) sinceridad en un relato auténtico (sic), me veo impulsado a transcribir, por si las palabras de Izquierdo mejoran el panorama: “Atento al corazón de los hombres, y al suyo propio en primer lugar como campo de experimentación, el don extraordinario de Kafka es la capacidad de sintonizar con el proceso colectivo a través de una subjetividad llevada al extremo.”
8
Ayer verbena.
Franz Kafka, 9 de diciembre de 1917.
También esencial es Jordi Llovet en la microhistoria de mi prekafkianismo. Pero me rueda la cabeza después de la noche de verbena de ayer y he ido a la cocina en busca de un vaso de agua, confiando en que, a lo largo del breve trayecto casero, surja alguna imagen desde la que arrancar el relato infinito de la influencia de Llovet en todo lo que he ido leyendo de Kafka.
Arrancar, tal es ahora mismo mi meta. Pero me doy cuenta de que Llovet y su sabiduría sobre la obra no se acaban nunca, por lo que no voy a poder abarcar el relato de su influencia en mis primeros pasos literarios. Había pensado adentrarme en un terreno ignoto que iba a llamar La Parte de Llovet, como la podría haber llamado Roberto Bolaño. A los dos, a Llovet y Bolaño, los recuerdo en la terraza de un bar de Blanes hablando entre ellos. La conversación giraba en torno al origen del nombre Lautaro, que viene del araucano, de un ave andina que se caracteriza por su gran velocidad y que es de origen mapuche y se ha utilizado tradicionalmente en los pueblos nativos de Chile y Argentina.
Sigo sin saber por dónde empezar La Parte de Llovet cuando, como tengo por costumbre por las mañanas si quiero sentir una repentina pulsión de escritura, abro al azar un libro –¿Por qué hacen eso? de Francisco González– en el que encuentro unas palabras de Thomas de Quincey que afirman que “todos los grandes misterios suelen entrañar doble, triple, y hasta cuádruple interpretación; cada una encierra crípticamente otra”.
En el caso de Los pájaros, de Hitchcock, que es el misterio del que se ocupa González, no sería de extrañar, escribe este, que el enigma que Hitchcock ofreció a los espectadores admitiera también varias interpretaciones, encajadas unas en otras, como muñecas rusas, tal vez guardando asimismo el origen secreto de su sentido…
Ahí está, me digo, el interés que me movió siempre (al principio de una forma muy instintiva) hacia la obra de Kafka: el origen secreto del kafkianismo. Me veo siempre en una sala de espera aguardando a ver, leer, algo más de él.
9
Pienso en la noche en la que me atreví a involucrar a Kafka en un libro mío que titulé previamente Hijos sin hijos. Y también en el origen de ese libro, encontrado casualmente ayer. El origen, los preparativos de Hijos sin hijos –entre ellos un conmovedor recorte de periódico en el que se veía, de niñas, a las tres hermanas de Kafka– estaban guardados en un libro comprado el 10 de junio de 1992: Padres e hijos, de Franz Kafka, edición de Jordi Llovet en Anagrama.
De pronto, vi con claridad el origen –que había olvidado– de Hijos sin hijos, el conjunto de relatos que escribí a finales del 92 y publiqué en el 93. En ese libro pretendí contar “una muy singular y heterodoxa breve Historia de España de los últimos 41 años”, es decir, historias que habían ocurrido de 1951 al 1992 (desde la huelga de tranvías antifranquistas del 51 en Barcelona al año de las Olimpiadas, el 92, en esa misma ciudad).
Hijos sin hijos tenía de personajes centrales a personas que no deseaban descendencia alguna, seres a los que su propia naturaleza alejaba de la sociedad y que, en contra de lo que pueda pensarse, no necesitaban ninguna ayuda, pues si querían seguir siendo de verdad solo podían alimentarse de sí mismos: personas que se habían inventado una especie de indiferencia distante que les permitía no estar ligadas a la realidad, sino por un hilo invisible como el de la araña, pues todas parecían sintonizar con Kafka en su búsqueda de un refugio que en la mayoría de los casos localizaban en la escritura, habitualmente en un lugar con perspectiva de sótano.
10
La actividad literaria de Kafka entendida como liberación y redención personal ante los acosos de la vida familiar y el aburrimiento de su actividad como abogado. La Carta al padre una vez más resulta muy explícita al respecto: “En cierto modo, me sentía a salvo escribiendo, podía respirar; la repulsión que, como es natural, sentías también hacia mis escritos, me resultaba excepcionalmente bienvenida. Mi vanidad, mi orgullo, se resentían…”
Sin este fragmento de Llovet subrayado en rojo en mi ejemplar de su edición de Padres e hijos, no existiría Hijos sin hijos. Hoy puedo decir que fue fundamental en mi vida, lo que es decir poco, porque en realidad me salvó la vida. A las pruebas me remito: uno de los cuentos de mi libro, “El paseo repentino”, es una desviación de la Carta al padre de Kafka, pero desde un punto de vista no kafkiano. Quería ahí tan solo explicar que en toda mi vida jamás he dejado de ser un estudiante eterno, perpetuo, siempre en vela. Un estudiante que no descansa, que desconoce la fatiga que da el estudio en un país como España que aparece en Hijos sin hijos, en aquel hoy ya lejano libro, como una tierra baldía y desheredada, sin demasiado (ningún) futuro, casi yerma (de hecho, estéril por completo), muerta para la gracia de la vida, hasta el punto de que se veía aparecer en el libro la sombra de eso que Jorge Guillén, en carta a Pedro Salinas, llamó “la realidad modesta de España”.
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Lo que después pasó, lo que ocurrió, tras la superación del estado hipnótico de mis primeros contactos con Kafka, ya es otra historia, otra etapa, la de la posterior y lenta profundización en su obra. Y en esa nueva etapa del camino kafkiano, como diría el propio Kafka, no hay nada que acortar, es ya un camino interminable, y en él cada uno aplica su propia vara de medir infantil: “Cierto, todavía tienes que recorrer esta vara del camino, se te tendrá en cuenta y no serás olvidado.” Este aforismo de Zürau procede de un consejo simplón que le dio a Felice Bauer, a la que recomendó evitar la costumbre de masticar terrones de azúcar, porque “el camino hacia las alturas es infinito”.
En carta a Milena, tras los aforismos de Zürau, el motivo había ganado claramente en profundidad: “Es ciertamente un atisbo, pero solo un atisbo a lo largo del camino, y el camino es interminable.”
Camino, atisbos. Kafka nos recuerda que el instante decisivo del desarrollo humano es interminable, perpetuo. Y por eso, nos dice, tienen razón los movimientos revolucionarios del espíritu que declaran nulo todo lo anterior, “puesto que todavía no ha pasado nada”.
Pero ¿Qué podría o debería pasar para que pasara algo? Hay momentos de la vida de Kafka –esa vida en la que, salvo que él indirectamente la relatara, parecía que no pasaba nada– en los que, después de leerlos tantas y tantas veces, uno cree que los ha vivido. Es el caso de los últimos cinco segundos de la vida de Kafka en este mundo. Sanatorio de Kierling. Habiéndose apartado el médico de la cama para limpiar una jeringa, Kafka le pidió que no se fuera. El médico le dijo: “No, no me voy.” Entonces, él replicó: “Yo me voy.” ~
lunes, junio 03, 2024
DESAYUNOS EXPRESS
Es un hecho que la crisis mundial de tipo económico se ha traducido en recesión y desempleo. En este orden de ideas los emprendimientos se han convertido en una tabla de salvación para la gente joven. Ázqueta Díaz De Alba tiene un excelente texto sobre los emprendimientos, concepto que entre otras cosas aún no logra definirse en todo el espectro de su real desarrollo. Expresa la autora: "El análisis evidencia dos cuestiones: la limitación del concepto emprendedor a un significado puramente económico, que oculta el sentido más extenso del término. Y la influencia del racionalismo, el subjetivismo y el individualismo metodológico que han contribuido a asentar el capitalismo, absolutizando al homo oeconomicus. De estos resultados se concluye la necesidad de reforzar el valor antropológico de esta materia, puesto que se trata de un fenómeno que posee una fuerte identidad económica".
En Medellín Colombia, en la comuna 13, Santa Lucia, exactamente en el barrio "Los Alcázares" nació un emprendimiento absolutamente ingenioso, innovador e inteligente. No es otra cosa que la venta de desayunos paisas (La constante de cada plato, es la arepa Antioqueña) siempre sobre la base de una atención prístina, excelente, donde el cliente está en primer orden.
Ázqueta Días desde la perspectiva moderna remite el origen de los emprendimientos a estos autores: "La investigación académica señala de manera generalizada que falta consenso acerca del término y el concepto de emprender (Bull y Willard, 1993; Toro, 1999; Shane y Venkataraman, 2000; Pfeilstetter, 2011; Draycott y Rae, 2011; Villamor y Prieto, 2014; Peña Calvo, Cárdenas, Rodríguez Martín y Sánchez–Lissen, 2015; Láckeus, 2016 y 2017; Bridge, 2015 y 2017)".
El termino emprender viene del Frances entrepreneur, entreprise y entreprendre respectivamente cuyo significado es coger, tomar, atrapar. Estos jóvenes antioqueños a partir de lo más sencillo, crearon una idea de negocio exitosa que de plano terminará franquiciada.
Deben tener cuidado con las patentes y el registro del negocio con todos los protocolos, nadie escapa a las malas copias, las imitaciones en un país donde la gente aún se muere de envidia son el pan de cada día.
domingo, abril 28, 2024
ANALISIS DE LAS MARCHAS DE PROTESTA CONTRA EL GOBIERNO. REACCIONES
Voy a tomar como eje una teoría de la física para analizar con alguna sindéresis lo que sucedió hace ocho días en Colombia y mirar en prospectiva las reacciones. Se llama la teoría de los tres cuerpos. Está se explica de la siguiente manera: Es un problema de la mecánica celeste que consiste en determinar el movimiento de tres cuerpos sometidos a la atracción gravitacional mutua. Las manifestaciones hechas en Colombia se movieron sobre tres ejes: Las intenciones y reacciones de los convocantes, las del gobierno y sus interpretaciones y las de la ciudadanía común, tanto los que marcharon, como el grueso de la población.
Cuando hablo de atracción gravitacional mutua, aludo para el caso de las marchas me pregunto, realmente qué produjeron para los tres ejes citados y cuales fueron las interpretaciones. Empecemos con los convocantes. Estos fueron la oposición radical que hasta ahora ha tenido el gobierno, con militantes y partidos de derecha, quienes antes de este gobierno manejaron el poder. De hecho las marchas no fueron de militancia, sino asistieron todo tipo de ciudadanos, incluso sectores focalizados, como médicos, pacientes y usuarios de las EPS, algún sindicato y gremios como los transportadores con camiones a bordo desfilando al unisonó de sus pitos. Muchos, diría que la gran mayoría, son ciudadanos del común de todas las clases, sin ninguna otra afinidad con los convocantes que el deseo ferviente, de decirle al presidente, no estamos de acuerdo. Luego, querer asumir el triunfo de las marchas como producto absoluto de los convocantes es una falta al verdad. Las reacciones de ellos fueron equivocadas, erradas en la mayoría de sus voceros, mentirosas en algunos de sus más connotados miembros e incluso, llegaron al exabrupto de pedirle al congreso que se parará y archivara todos los proyectos del gobierno.
De parte del ejecutivo y alguno de sus ministros y la consejera, la Doctora Sarabia, la reacciones fueron variopintas, contradictorias y erradas. Una cosa trina el presidente, otra su ministro de gobierno y otra su principal asesora. La terquedad del presidente salta a la vista: quererle torcer el cuello a un hecho tan contundente resulta inadmisible, sobre todo que las marchas fueron la oportunidad que cualquier mandatario espera para convocar a la concertación y a crear acuerdos sobre el programa de gobierno y la bitácora legislativa. Fue mucho más clara e inteligente la posición de la doctora Sarabia, llamó a la reflexión, al dialogo y tácitamente a crear acuerdos sobre la agenda legislativa de absoluta prioridad para el gobierno. El ministro tubo el mismo talante de la ministra, fue ponderado y reconoció la importancia de los sucedido el domingo sin quitarle nada, ni tratar de dar alguna cifra descalificadora y menos reducirlo a un hecho de poca monta.
La actitud de el grueso de personas que marcharon fue la más sincera a pesar de que algunos radicales y poco conocedores del sistema, la estructura del estado y la constitución, pedían que se fuera el presidente e incluso su destitución, sin mas. Fueron realmente una minoría. La gran mayoría ejerció la protesta desde su propio viacrucis, conscientes de como en gran medida los afecta ciertas reformas, de ello dan cuenta, los médicos, jubilados, muchos maestros y transportadores. La democracia lució el domingo, hizo gala de generar canales de protesta y si se quiere oposición pacifica. Como siempre este grueso de ciudadanos es siempre mal interpretado y muchas veces sus actos tienden a ser manipulados de la forma más descarada y vulgar por algunos lideres de la oposición enceguecidos.
Uno de los resultados al problema de la teoría de los tres cuerpos en física es el caos. Eso parece resultar para el caso de las marchas. Hoy está el gobierno, su gabinete y los principales funcionarios haciendo un balance de las mismas en Paipa Boyacá. Del gobierno depende que no deje pasar una oportunidad histórica que no aparece todos los días. Espero que así sea. Siempre he dicho que este gobierno no esta tan bien como el presidente dice, pero tampoco tan mal como la oposición radical nos quiere dar a entender. El galimatías en que se encuentra el país, orden público de cuidados intensivos, la paz total en cámara lenta y sin ninguna ruta clara por lo ambiciosa, un gobierno con una agenda social de suma importancia, pero resulta paradójica la poca inversión de sus carteras ministeriales, la plata en los bancos no genera desarrollo y unos gremios que no quieren soltar privilegios, anclados en sus intereses. El periodismo realmente para mi se raja, sólo ven lo malo de este gobierno. Amanecerá y nos vemos.


