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domingo, agosto 12, 2018

FÍSICA Y COTIDIANIDAD


Cuando murió mi esposa Ana Isabel, hace tres años, producto de un cáncer implacable, después de un tiempo, volví a inquietarme por las grandes preguntas que ha investigado la física: La historia del universo, el lugar que ocupamos en el mismo, el desciframiento que la ciencia ha hecho del cosmos. La mirada la hago siempre con textos científicos pero en el fondo desde una perspectiva filosófica, básicamente miro desde lo más profundo de mi ser, imbricado en lo existencial, me remito a la angustia  de un simple mortal que sabe que está de paso,  parto de la certeza que lo único cierto es nuestra mortalidad. La física me ha cautivado desde mis primeros años y es un hecho que la serie cosmos resultó un acontecimiento en mi vida.
Acabo de leer “Siete breves lecciones de física” de Carlos Rovelli,  releí por pura incitación de esta lectura, el capítulo sobre física del libro de Asimov, “Introducción a la ciencia” y sobra decirlo, ver los primeros capítulos de la segunda producción de la serie “Cosmos”.  Esto para decir, que las cosas fundamentales de nuestra existencia como es el sentido de la ubicuidad espacial y nuestra relación con el universo me suscitan un interés especial. Últimamente indago sobre estas cosas de cara al tema de la muerte. Einstein nos enseñó, que es el espacio el que se curva, igualmente lo hace el tiempo. Estamos en la tierra en medio de un infinito universo, regulados por leyes universales que no son de nuestro resorte y respondemos a las articulaciones propias de un dios, llámese ciencia, que no juega a los dados. Estamos hechos de materia cósmica, todos los átomos pesados, incluidos oxígeno, nitrógeno y carbono, es decir buena parte de nuestra materia prima, fueron creados por una generación anterior de estrellas, latentes hace unos 4 mil 500 millones de años. El 97% de la masa del cuerpo humano está conformado por materia procedente de las estrellas. La formación del universo es importante para nosotros pues estamos hechos de materia producida  por la primera explosión, eso que se conoce como el Big Bang. La edad del universo es importante. “Los astrónomos pueden descubrir objetos situados a unos 9 mil millones de años luz, y hasta ahora no hay indicios que exista un final del Universo. Teóricamente pueden esgrimirse argumentos tanto para admitir que el espacio tiene un final, como para decir que no lo tiene; tanto para afirmar que existe un comienzo en el tiempo, como para oponer la hipótesis de un no comienzo”. La relación espacio-tiempo se estudia de otra manera a partir de los descubrimientos de Einstein, la curvatura del universo, del espacio, establece otras constantes.  Entonces, en medio de estas verdades, después de la muerte nos volvemos al universo del que estamos formados, de la manera más simple, sin consideraciones religiosas. Ahora viene la pregunta metafísica, donde está eso que solemos llamar espíritu, lo que los cristianos denominan de otro nombre, para ellos con la muerte concluye el tiempo de realizar buenas obras y merecer ante Dios, para resucitar con Cristo, es necesario morir en Cristo; la religión Indu considera el espíritu eterno, el cual siempre se reencarna; los budistas terminan reconociendo la muerte como estado subliminal que termina en el nirvana, para ellos todo lo que conforma el mundo es tangible, es decir, muta, las cosas están en constante cambio. Nosotros, quienes aceptamos y hemos estudiado la evolución y que sabemos exactamente de donde provenimos desde la ciencia, encontramos en el estudio del universo gran parte de las respuestas, pero estas dejan más dudas que certezas, aún estamos lejos de comprender el todo. El universo es vasto y responde a leyes exactas. Por ello no entendemos muchas de las torpezas del hombre, la falta de grandeza. El universo es infinito, pensaría que nada muere, solo hay cambios, somos parte de un todo. El hombre, el ser cultural es otra cosa. Responde también a una evolución, es un ser histórico. La antropología ha dado muchas respuestas, de antemano reconoce la inexorable relación del hombre con el universo. La muerte es una manera de abordar los interrogantes que despierta esta relación entre el uno y el todo. Dentro de poco no estaremos y en poco tiempo nadie nos recodará. Freud en "Eros y tanatos" estudia el tema de la vida y la muerte. Eros representa los instintos más primitivos por satisfacer los deseos libidinosos, los de hambre y los de sed, es decir, las pulsiones de vida; mientras que Tanatos engloba los deseos por satisfacer los impulsos de destrucción y agresividad, ergo, las pulsiones de muerte. Estas son pasiones humanas. La física cuantica, nos enseña aún más de nuestra naturaleza. Estamos lejos de resolver muchos interrogantes, mientras la ciencia avanza, nuestra existencia será efímera, pero es lo más valioso y bello que tenemos. Somos los únicos seres conscientes de nuestra muerte, de lo efímeros y por su puesto, que al final nada nos llevamos.
 

  







domingo, agosto 05, 2018

LA POSESIÓN DEL PRESIDENTE IVAN DUQUE EN COLOMBIA


El doctor Iván Duque fue elegido presidente de Colombia como candidato del “Centro Democrático” después de superar  una consulta interna, por esa vía adquirió el compromiso de  hacer una alianza programática con el partido conservador, el seudo movimiento del exprocurador Alejandro Ordoñez y con algunos sectores independientes. Al final ganó en la segunda vuelta con más de diez millones de votos. Desde la primera vuelta, como suele ocurrir en nuestra amada patria y ante las encuestas de favorabilidad, recibió todo tipo de adhesiones; la lagartearia aún está vigente, hace parte de nuestra idiosincrasia, inevitable en el espectro político, está en nuestro ADN. El martes se posesiona y ejercerá como el primer presidente del pos-conflicto.
En la última columna, el excelente escritor Santiago Gamboa, refiriéndose al Doctor Santos expresaba: “Pero voy a lo fundamental: desde su primer mandato usted eligió los tres ejes de su gobierno: la ley de víctimas, la ley de devolución de tierras y el proceso de paz.  Me sentí orgulloso de lo que su gobierno defendió y lo asumí como propio, en todos los escenarios a los que fui convocado. Subrayo la palabra “defender”, pues todos sabemos que cada uno de esos proyectos tuvo la férrea oposición de los terratenientes y los violentos, los cuales llegaron a armarse para evitar la devolución de tierras, o a acusar a los campesinos demandantes de ser terroristas, como hizo don José Félix Lafaurie, dándoles justificación y motivos a los escuadrones de la muerte”. Simplemente para señalar en el ambiente que le tocó  gobernar al presidente Santos, pese a su propósito de realizar un acuerdo con el grupo insurgente más viejo y consolidado de nuestra historia. El doctor Duque en las entrevistas, los diferentes discursos que ha dado como candidato electo, pese al compromiso con su partido, que no ha dejado ni un ápice su recalcitrante manera de obrar, de atacar, injuriar y maldecir, se ha mantenido en la posición de hacer un gobierno de unidad, no gobernar con el retrovisor, aceptar lo bueno del legado recibido, hacer las re-direcciones donde sea necesario, eliminar lo que desde su buen criterio este mal y por su puesto generar desarrollo y paz para el país. Cómo lo hará, ese es tema para otra columna, esperaremos y de antemano le deseamos los mejores augurios, pues si a un presidente le va bien, le va bien al país en general, eso está descontado. Temas delicados: El respeto a los acuerdos, ya son compromisos de estado; las negociaciones con el ELN; la grave crisis de violencia por el abandono del estado en las zonas de conflicto, las Bacrim, la delincuencia común y el narcotráfico; las políticas que le garanticen a este país desarrollo y empleo.Espero su mandato corresponda al momento histórico de Colombia, ese fue el reto que adquirió. Es difícil esperar cambios sustanciales en la manera de gobernar: A expresado, cero mermelada, cero corrupción, sin clientelismos, eso es loable, esperamos pueda cumplir;  temas difíciles, ha decidido enfrentarlos con toda vehemencia y como política de estado, le deseo los mejores augurios en estas materias.  
Quiero en este artículo presentar un texto especial escrito para el periodico "El tiempo" de Colombia realizado por el propio presidente electo, ahí está todo su talante, una cosa es el presidente y otra el centro democrático. 




DUQUE PROPONE PACTO PARA SUPERAR LAS DIFERENCIAS

El presidente electo escribió para EL TIEMPO; detalla su visión y describe sus retos en su Gobierno.

Por: Iván Duque Márquez  04 de agosto 2018 , 11:16 p.m.

Durante estos días de intenso trabajo previos a la llegada al Gobierno, he llegado a la conclusión de que este es el momento para que los colombianos hagamos una pausa y nos miremos como país. Este es el momento justo para examinarnos profundamente y vernos en el espejo del presente y del pasado.

El 7 de agosto del 2019, Colombia celebrará el segundo centenario de su vida republicana, y desde esta perspectiva veo que podemos identificar nuestros desafíos, poniendo en acción una agenda que nos fortalezca cada vez más como nación.

Colombia es un país capaz de hacernos soñar a diario. Aquí pasan cosas extraordinarias. Somos un país sólido, lleno de riquezas diversas y deslumbrantes. Pero al mismo tiempo somos un lugar donde muchos problemas envejecen mal y se convierten lentamente en terribles amenazas que debemos sortear día a día. Y, junto a esas circunstancias dolorosas que marcan nuestra historia, existe un sello cultural, un rasgo de nuestro ADN que nos identifica claramente: la resiliencia.

Nadie puede negar que Colombia es un pueblo que se crece ante la adversidad. Que nunca desfallece, que ante los desafíos siempre sale victorioso y tiene una capacidad asombrosa: convertir cada dificultad en una oportunidad. Esa capacidad de reinventarse, esa resiliencia es la que nos permite, por ejemplo, edificar un sólido aparato productivo, industrial y exportador desde regiones diversas que avanzan a pesar de obstáculos como las difíciles condiciones logísticas y los constantes embates de la violencia. A pesar de afrontar este tipo de obstáculos, este país logró abrirse camino para atraer la inversión y convertirse en una economía valorada y respetada globalmente.
Esa misma resiliencia y la vocación de transformación que mostramos permanentemente son la base de grandes logros que se dieron en las últimas dos décadas: aumentó el promedio de vida a casi ochenta años, creció nuestra clase media, derrotamos muchas enfermedades transmisibles, aumentó significativamente la cobertura en salud y educación.

Construimos una Fuerza Pública profesional, con mística y respetuosa de los derechos humanos que logró reducir como nunca antes los homicidios, secuestros y ataques terroristas, consolidando una red social de atención a la población más vulnerable. Todo esto hace parte de una muestra que nos indica con certeza de qué somos capaces como nación cuando logramos construir políticas de Estado pensando en el bien común. En el bien de cada uno de los colombianos.
La Colombia del 2018
Y al lado de todo eso que nos hace sentir orgullosos aparece la otra cara de lo que se ve en ese espejo. En el último año y medio, más de 300 líderes sociales han sido asesinados. Los cultivos ilícitos superan las 200 mil hectáreas cuando hace apenas seis años se encontraban por debajo de las 50 mil. Se hicieron compromisos económicos con múltiples sectores sociales sin asegurar sus fuentes de financiamiento.

Se creó una compleja y dispersa institucionalidad para garantizar las inversiones en las zonas afectadas por la violencia y por eso centenares de desmovilizados expresan su desespero ante la falta de claridad sobre su tránsito hacia actividades productivas. Aumentan los ataques y amenazas de bandas criminales. Se cometieron desaciertos en la política y regulación energética afectando seriamente la calidad de vida y la productividad en varios departamentos.

Proyectos claves quedaron temporalmente paralizados por imprevisiones de planeación o simple inseguridad jurídica. Aparece la necesidad de hacer reformas de fondo al sistema de salud para garantizar su sostenibilidad financiera, y en consecuencia la atención de calidad y oportuna que merecen todos los ciudadanos. La carga tributaria sumada a la inestabilidad regulatoria, expresada en trámites engorrosos y varias ventanillas desconectadas, han afectado la competitividad de muchas industrias.

A esos hechos preocupantes se suma la angustia de las víctimas que no han recibido el apoyo efectivo del Estado a pesar de las promesas que se pregonaron durante años. Vemos regiones olvidadas que sufren por el enfrentamiento entre grupos terroristas por la disputa del control del jugoso negocio del narcotráfico. Y, además, monumentales casos de corrupción política y administrativa que impiden que los recursos lleguen a los más necesitados, destruyendo de paso la confianza en instituciones y entidades emblemáticas.
Es cierto: nuestro crecimiento económico se encuentra por encima de muchos países de América Latina, pero no es menos cierto que debemos –y podemos– elevar nuestro crecimiento potencial y lograr generación de más empleos formales y un aumento del ingreso real de nuestra población.

Debemos aprender de los errores de los últimos años, cuando se elevaron los gastos permanentes del Estado, confiados en una transitoria bonanza petrolera, afectando nuestra capacidad fiscal contracíclica para después aterrizar de emergencia en la absurda decisión de sustituir petróleo por más impuestos, golpeando a consumidores y generadores de empleo.

También debemos recapacitar sobre los años recientes. Nunca se debió permitir que como país se abriera la falsa división entre amigos y enemigos de la paz. Todos somos amigos de la paz y debemos edificarla bajo los principios reales de verdad, justicia, reparación y no repetición, asegurando que las víctimas sientan un resarcimiento moral, material y económico.

El futuro es de todos
Esta nueva perspectiva sobre la cual queremos avanzar nos deja ver con claridad que ninguna de estas adversidades nos puede arrebatar el optimismo y la ilusión. Todos estos son retos inmensos, pero podemos superarlos con la misma resiliencia que nos ha caracterizado como nación. Nuestro deber es lograr que todos empujemos como país en una misma dirección y que pongamos en marcha políticas de Estado que vayan más allá del ciclo político de los cuatro años con los que cuenta un presidente.

Creo firmemente en que tenemos que pensar en el futuro; construir sobre las cosas que nos unen y no quedarnos en el torbellino de lo que nos divide. Ese es el reto más grande: lograr que nuestro país se levante con ímpetu y asegure de manera categórica un crecimiento económico que traiga consigo equidad y justicia social, la derrota de la pobreza y la expansión de la clase media y el acceso a los bienes públicos necesarios para elevar nuestra calidad de vida.
El punto de partida de este nuevo camino está en enfrentar los problemas con soluciones integrales, sin dejarnos llevar por sesgos políticos e ideológicos. Por eso ha llegado el momento de consolidar un plan de desarrollo que sea un pacto por Colombia, por el futuro, por la legalidad, el emprendimiento, la equidad, la sostenibilidad ambiental y la ciencia, la tecnología y la información.

La paz es posible con legalidad
Corregir el pasado implica una gran apuesta por la legalidad para que el matrimonio de seguridad y justicia se traduzca en el imperio de la ley que protege y garantiza el ejercicio pleno de las libertades.

Debemos trabajar por una Colombia en paz donde se proteja a la base guerrillera que se ha desmovilizado, desarmado y reinsertado en busca de alternativas productivas; debemos lograr que esos guerrilleros de base puedan olvidar la horrible noche de su tragedia violenta, mientras aseguramos calidad en la inversión pública en las zonas afectadas por el terror.

Corregir el pasado y construir el futuro significa que hacia adelante el narcotráfico deje de ser considerado un delito conexo al delito político, que podamos avanzar con una combinación plena de herramientas hacia una sustitución y erradicación efectiva de cultivos ilícitos. Nuestro deber como sociedad es enfrentar sin vacilaciones el terrible daño que causan a nuestros jóvenes los jíbaros, los ‘combos’, las ‘oficinas’, el contrabando, el lavado de activos y las economías ilegales al servicio del narcotráfico.

La cultura de la legalidad se manifiesta en la defensa de la vida, la integridad, la familia, los valores éticos, las sanciones ejemplarizantes al criminal. La legalidad está en una sociedad que se protege sin impunidad, con una justicia creíble, cercana, efectiva y eficiente como vehículo para consolidar la confianza institucional.

Una Fuerza Pública motivada, rigurosa, respetuosa de los derechos humanos, responde a ese gran anhelo, y juntos debemos hacerla brillar en el territorio. Darle el lugar que le corresponde.

Legalidad significa luchar sin cuartel contra la corrupción. Llegó el momento de endurecer las penas, aplicarles a los amigos de esta práctica inaceptable la extinción de dominio exprés, poner fin a los abusos de la contratación directa, desmontar los carteles de únicos proponentes, sancionar con severidad a las empresas que se prestan para actos de corrupción y avanzar como nunca antes en la transparencia de las actuaciones de los funcionarios públicos. Los corruptos no pueden tener espacio en la Colombia que vamos a construir.

Emprendimiento para la transformación social
Si Colombia quiere derrotar la pobreza extrema y ampliar aún más la clase media, debe crecer de manera sostenible por encima del 4 por ciento. Por eso tenemos que construir un sistema tributario más simple, transparente y efectivo que estimule la competitividad, el ahorro, la inversión, la formalización laboral, la generación de nuevos negocios, la reconversión industrial y el impulso a la micro, pequeña y mediana empresa como vehículos de innovación. Un sistema tributario que alcance es una herramienta poderosa para lograr esa transformación de un país que vamos a emprender.

El Estado, por su parte, debe eliminar exitosamente gastos innecesarios, dar por terminadas duplicidades absurdas entre entidades, poner fin a suntuosas nóminas paralelas, evaluar el impacto de cada peso y permitir el escrutinio ciudadano.

Un Estado que estimula el emprendimiento debe eliminar trámites engorrosos que aumentan los riesgos de corrupción y encarecen las actividades productivas. Colombia debe volcarse hacia un sistema de ventanilla única de comercio y emprendimiento, donde mediante métodos digitales se puedan adelantar los trámites administrativos para el actuar empresarial.

El emprendimiento también debe enfocarse en estimular la inversión en el campo, consolidar una clase media rural, fomentar el trabajo de pequeños productores con estructuras agroindustriales y focalizar el presupuesto de bienes públicos rurales hacia las vocaciones productivas de las regiones.

El país necesita ya reformas que permitan un mejor uso de las regalías. Las regiones productoras deben tener mayores ingresos, y aquellas que no lo son deben contar con mejores condiciones para utilizar los recursos sin tanto peregrinaje burocrático.

Buena parte del poder extraordinario de esa resiliencia que nos caracteriza está en la creatividad sinfín de los colombianos, que junto con el acceso al conocimiento nos entregará una poderosa cultura emprendedora que debemos poner en marcha.

Sectores como la Economía Naranja, los servicios tecnológicos, el big data, el cloud computing, la impresión 3D, el internet de las cosas, la inteligencia artificial, entre otros, deben desplegarse en nuestro país. Incentivos asociados con la generación de empleos de calidad son instrumentos que podemos hacer efectivos y, en consecuencia, aumentar la inversión en ciencia, tecnología e información.

La equidad: el gran objetivo
La legalidad y el emprendimiento deben tener como objetivo la equidad. La Colombia que soñamos debe orientar el gasto público h acia salud y educación y, en consecuencia, hacia la población más vulnerable. Esquemas como el programa de alimentación escolar, la jornada única, la doble titulación y el acceso a la educación superior serán exitosos en la medida en que aseguremos fuentes y recursos crecientes en el tiempo.
Abriremos el flujo de recursos hacia un sistema educativo preparado para los retos de la cuarta revolución industrial, donde trabajemos de la mano con los maestros.
La salud debe recibir primeros auxilios. Hay que saldar las deudas con el sistema mediante instrumentos financieros confiables y al mismo tiempo corregir los errores del pasado que afectan la sostenibilidad permanente del sistema. ¿Cómo? Aumentando de manera estructural el número de personas en el régimen contributivo, producto de la formalización laboral. Un sistema basado en el paciente, la calidad, la promoción, la prevención, la optimización del recurso y la derrota de la corrupción debe unirnos como país.

Equidad significa que el deporte y la cultura sean medios para cerrar brechas y que el talento sea una verdadera fuente de riqueza y oportunidades. Una sociedad integrada por estas dos herramientas construye convivencia.

Un país grande en un ambiente protegido
Construir país implica necesariamente proteger nuestro medio ambiente. Vamos a trabajar por reducir nuestra huella individual de carbono y por expandir las energías renovables como nunca antes, por proteger nuestra flora y nuestra fauna, por valorar nuestros páramos y nuestras fuentes de agua y por crear una visión de país donde podamos producir conservando, conservar produciendo.

Esa cultura de responsabilidad con el entorno, de reducir, reutilizar, reciclar en el alma de cada colombiano hace parte de una cívica del siglo XXI que debemos edificar. Colombia debe ser un país con más carros y transporte público eléctrico, con una cultura urbana de calidad del aire y con una conciencia ecológica colectiva.

La ciencia, la tecnología y la información
Los próximos cuatro años serán definitivos para nuestro destino. Construir el futuro significa que logremos aumentar la inversión en ciencia, tecnología e información. Significa tener más doctorados aplicando sus conocimientos, adelantar más publicaciones investigativas que produzcan resultados, conectar la universidad con el desarrollo empresarial innovador, posicionar a Colombia como un centro regional de conocimiento.

El pacto por Colombia
Es cierto que existen diferencias políticas, temas en los que la sociedad tiene grandes contradicciones, pero hoy debemos ser capaces de unirnos en propósitos comunes y superiores. No se trata de pensar igual ni de poner fin a los naturales antagonismos ideológicos propios de la política. Se trata de crear un acuerdo básico sobre el futuro de nuestro país por encima de las diferencias. Se trata de principios comunes y de cumplir, dejándoles a nuestros hijos un legado de orgullo.

Me llena de honor asumir el próximo 7 de Agosto como Presidente de los colombianos. Lo hago con humildad y compromiso, lo hago pensando en que logremos superar diferencias, corregir nuestros propios errores y pensar con grandeza en el futuro, como lo han hecho exitosamente otros países.

Empieza un gobierno con deseos de dejar huella. Un gabinete con 50 por ciento de mujeres, la primera mujer vicepresidenta, un gobierno de diálogo con la ciudadanía, de presencia constante en el territorio, de amor y representación regional, de rigor técnico y motivación por los resultados

Llega una nueva generación a la Presidencia, sin odios, sin revanchas, sin reconocer enemigos y comprometidos con el progreso de Colombia. Somos conscientes de los avances de Colombia y de las difíciles condiciones del país que hoy recibimos. Pero tenemos la certeza de que llegó el momento de actuar juntos para ratificar nuestra gran fortaleza como nación.

El futuro es de todos y juntos lo vamos a construir.


IVÁN DUQUE MÁRQUEZ





viernes, julio 27, 2018

COLOMBIA UNA CAJA DE PANDORA


El asesinato continuo y diario de líderes sociales en Colombia constituye una verdadera tragedia. han sido perpetrados por fuerzas oscuras, en cada una de estas muertes hay causas variopintas y difíciles de descifrar, cada asesinato está rodeado de circunstancias especiales: Procesos de restitución, defensa de comunidades, recuperación de espacios políticos. Los líderes advierten a las autoridades sobre el peligro que corren, casi siempre el estado termina siendo impotente para protegerlos, pese a las denuncias, los asesinatos nadie los evita. Ahora que el tema de nuestra historia está sobre la palestra por gracia de varias publicaciones de mucho éxito e importancia, volvemos hacernos la pregunta inevitable y recurrente: Estaremos condenados a matarnos eternamente?, Es posible tener el mínimo grado civilidad que nos permita una convivencia pacifica?.
Hay cosas que nunca hemos resuelto pese a lo importantes para superar nuestra violencia. El conflicto nació de la falta de espacios políticos, de mucha inequidad, de las continuas e irresponsables disputas entre las élites que nos acostumbraron a resolver nuestras diferencias a sangre y fuego. En el siglo XIX fueron las guerras civiles, la confrontación armada entre federales y centralistas; la guerra de los mil días en el final del siglo XIX y Principios del siglo XX; en el siglo XX la violencia partidista desde los años 30 hasta el 57 entre conservadores y liberales, fue cruda y despiadada; después se presentó la amnistía del general Rojas Pinilla que tenía por objeto la inclusión  a la vida política y social de grupos por fuera de la ley, en un época de recrudecimiento de los fanatismos partidistas, con mucho pueblo asesinado, esta anmistia al final fracasó y trajo el nacimiento de las guerrillas ante el asesinato de sus principales líderes, quienes volvieron al monte; más tarde llegó el narcotrafico con toda su carga de violencia, muerte y sicariato, concomitante con todas las otras violencias, contaminó con sus dineros sucios a gran parte del aparato productivo, político y la sociedad en general entre el 70 y el 20015,  desde su nacimiento nunca tuvimos alguna tregua; en este periodo también vivimos la guerra entre carteles, los actos de estos contra el estado y por último la consolidación de las Bacrim, organizaciones del crimen que han venido creciendo en casi todas las capitales del país. La violencia en Colombia ha sido el pan de cada día desde hace muchos años.
Me duele Medellín, está en manos de la delincuencia común. En alguna época se produjo un contubernio perverso entre autoridades y grupos criminales que nos hizo creer que no teníamos problemas, estos acuerdos secretos generaron los empoderamientos de las Bacrim, con tan graves consecuencias. ¿Que hacer?, no son fáciles las soluciones, el alcalde ha confrontado estas organizaciones con mucha valentía pero los problemas no se solucionan tan solo con medidas de policía, se necesita más. La delincuencia en algunas zonas se volvió para los muchachos en una opción de vida, son atraídos por el dinero fácil, este compra conciencias, asumen un modelo de vida delincuencial con un orgullo inexplicable, tienen su propio lenguaje, una manera de ser que los identifica, un sentido de la vida por fuera del canon.  Este modelo se multiplica entre los muchachos de los barrios más populares. El fenómeno Pablo Escobar nos hizo daño. Aun lo imitan y para algunos es un héroe, una especie de Robin Hood. Hay que fortalecer otros caminos: La educación, el deporte, la honestidad, el trabajo, el conocimiento, de hecho esta ciudad ha hecho grandes inversiones: Parques bibliotecas, festivales, campañas educativas…en fin.
Señor gobierno, hay que proteger a los líderes sociales, recuerden, fuerzas oscuras hace  algunos años acabaron con todo un partido político, la UP, mataron más de 6000 militantes, crímenes que aún siguen impunes, no repitamos la historia, que nos sirva de algo.




viernes, julio 20, 2018

“POR QUÉ FRACASA COLOMBIA” DE ENRIQUE SERRANO



Las novelas históricas de Enrique Serrano las he leído y seguido no sólo por la calidad literaria de las mismas[1], sino por trabajo de investigación detrás de cada una de ellas, el soporte es serio y juicioso.  Conozco algunos trabajos académicos y ensayos para la prensa de mucho rigor, como todo lo suyo. Este libro, de reciente publicación, me parece de suma importancia, en un tiempo donde la historia perdió su razón de ser para las nuevas generaciones, son muchas las causas, un pragmatismo exacerbado, una sociedad que solo vive para el presente e indudablemente falta de labor pedagógica. Hasta hace poco la cátedra de historia en Colombia no existía. Curiosamente recordé un texto de Posada Carbo: “La nación soñada”, con ciertas afinidades, para no citar el del profesor Jorge Antonio Melo, "Historia mínima de Colombia", publicado hace poco, que coloca el tema de nuestra historia sobre la mesa.
El libro nace de la necesidad de eliminar los lugares comunes sobre nuestro pasado, cierta proclividad a sintetizar la naturaleza de nuestra tragedia, en clichés y frases de poco contexto y menos producto de investigaciones completas y con cierto carácter científico. En el prologo hay una afirmación que respalda este señalamiento: “ De entrada el texto, que por alguna razón hace pensar en otro título, -Las raíces secretas de nuestra nacionalidad -, riñe con el culto casi histérico de las efemérides, por los ritos de paso y el pensamiento mágico con que se enmarcan determinadas fechas del calendario nacional”. Expresa el prologuista, riñe contra los historiadores, con la proverbial arrogancia de la academia y definitivamente, con esa mirada fuera de contexto a que sometemos nuestros acontecimientos.
Hay un priori que anticipa todo la línea argumental: "En este ensayo pretendo tratar una materia crucial de nuestra sociedad, como lo es el pasado de la nación Colombiana. A Renglón seguido ratifica: “Lo primero que hay que decir es que hay una cierta voluntad de negación o de ocultamiento entre los implicados, que no es deliberada ni malévola, sino dubitativa, inexperta y desconfiada, porque nuestra pasado se suele ver como algo remoto, arcaico e incluso intrascendente”.
Su análisis arranca desde la conquista, no descuida ninguna época, menos algunos hechos y variables, que precisan tenerse en cuenta, para entender nuestra vida republicana y por ende nuestro presente. Se desentiende de la leyenda rosa o trágica de la conquista, intenta hacer una mirada total y por encima de los clichés que tanto daño nos han hecho. Imposible desconocer la herencia cultural de Europa, la construcción de un territorio donde los curas y las parroquias constituyen un eje esencial. No solo heredamos un idioma, una nueva manera de narrar y nombrar las cosas, sino unas taras, una forma de pensar y manejar nuestras realidades, de contar, de memorizar. No siempre hemos vivido en conflicto, afirma el autor, pero en cambio la disputa por la tierra lo ha definido todo, incluso hoy es tema central necesario para la trasformación en una sociedad más justa y sin tanto conflicto sin resolver. 
Enrique realiza una mirada juiciosa de cada época de nuestra historia, descifrando los factores más relevantes que son importantes para entender el presente, curiosamente no los tenemos en cuenta hoy, los hemos olvidado. Lo he palpado frente a los acuerdos de la Habana, este país que ha estudiado nuestro conflicto excesivamente, que creó una verdadera profesión alrededor de estos estudios, violentologos, expertos de la academia en estudios sobre el conflicto, el cual está realmente sobre-diagnosticado, hay más de 400 publicaciones importantes alrededor suyo, ahora en el debate que despierta la desmovilización de la FARC nadie los trae a colación, siendo tan necesarios para entender todo lo que estamos haciendo en materia de paz, están en el cuarto de San Alejo. 
Este libro requiere de varias lecturas, de contrastación, de paralelos. Entender el pasado significa comprender el presente en su absoluta génesis. Siete capítulos perfectamente hilvanados. Espero mis lectores se inquieten.





[1] Enrique Serrano López Es un escritor colombiano nacido en Barrancabermeja en 1960. Es también comunicador y filósofo de la Javeriana, y profesor e investigador del Rosario. Ganador, en 1996, del premio Juan Rulfo que otorga Radio Francia Internacional. Publicó su primer libro, La marca de España, en 1997. Esta obra, que fue editada en España por Editorial Destino y en México y Argentina por Planeta, ha recibido elogiosos comentarios por parte de importantes personalidades como Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis y Alfonso López Michelsen. Obras: Cuento La marca de España, 1997, De parte de Dios, 2000, Novela Tamerlán, 2003, Donde no te conozcan, 2007,El hombre de diamante, 2008,La diosa mortal, 2014,Ensayo, ¿Por qué fracasa Colombia?, 2016







viernes, julio 13, 2018

QUE ME DEJÓ EL MUNDIAL DE FÚTBOL DE RUSIA



Tengo dos sensaciones paralelas  frente a todo lo sucedido en este magnífico evento, que resultó ser una excelente muestra de tecnología, mercadeo, capacidad de negocios, organización, sincronización y publicidad…constituye una verdadera maestría en economía global, márquetin y geopolítica. Todo estuvo perfectamente calculado, con una cualidad: Cada ítem costo millones de dólares y generó mayores cifras en rentabilidad; espectro general que se desarrolló al tenor de una pasión… el fútbol….el gol,  es el clímax, la culminación, nos vuelve locos.
Rusia no es cómo no lo imaginábamos, tal vez nos hicimos a una idea errada por esos estereotipos que nos vendió la guerra fría y la polarización en los últimos cien años con los Estados Unidos. Cuando leemos la historia de este gran país, rica en hechos épicos y trágicos, buena literatura, azotado por grandes dictaduras, estuvo por mucho tiempo rezagado de Europa, fue protagonista de las dos grandes guerras del siglo pasado, mantuvo un sector rural por mucho tiempo atrasado y paquidérmico, fue un pueblo con altos indices analfabetismo….Hoy al contrario, tiene una juventud  preparada, políglota, técnica, gracias a un sistema educativo gratuito y democrático, viven en ciudades modernas y hermosas, gozan de un ambiente permanente de cambio y alegría sin igual, su economía y por lo tanto su gente está inmersa en una capitalismo voraz que no tiene retroceso, de la mano de Putin, quien lleva 20 años en el poder, el país vive absolutamente en la economía global.  
En cuanto al fútbol, el cambio de tercio en este mundial fue total. A la final llegaron los más inesperados. Francia ganó con justicia el mundial. Su nómina no sobre-pasa los 27 años de edad y su juego, fue diferente a todo lo que he visto, no por que sea revolucionario, sino por lo práctico y efectivo. Nadie puede decir que es un juego defensivo, pero tampoco es el más ofensivo, es una paradoja. Tiene dos atletas, capaces de dejar atrás con su velocidad a cualquier defensa. Los cambios en este mundial fueron casi del 100 %. Al igual que en Alemania 1974, donde el equipo de Holanda presentó un sistema revolucionario, se le bautizo como "El fútbol total", a este equipo se le llamó la naranja mecánica. En el mundial de Rusia, apareció un sistema de juego novedoso: Ágil, de muy pocos toques, con verdaderos atletas, siempre corriendo en tiros muy largos.  Jorge Hernán Peláez lo explica mejor: “ Rakitić y Modrić de Croacia,  hacen dos cosas básicas que se enseñan a todos los niños en las escuelas de fútbol: tocan siempre el balón al hombre que está libre, e inmediatamente se mueven a un espacio en donde quedan libres de marca. En lenguaje callejero de nuestros potreros “toco y me voy”. Suena muy sencillo desde la tribuna, la sala de prensa o la televisión. En el campo de juego es a otro nivel, Modrić, volante mixto del Real Madrid, se acaba de jugar 360 minutos fenomenales en tres prórrogas frente a Dinamarca, Rusia e Inglaterra y queda la sensación en el ambiente de que podría jugar 200 minutos o más de cada partido. El croata tiene un despliegue físico envidiable y es un “guapo” a la hora de levantar a su equipo con el marcador en contra.”.  El sistema está basado en tres variables simples: Eficacia (Toques rápidos, desplazamientos largos, siempre adelante, no hay rotación, ni pérdida de tiempo) condición atlética y sincronización.
Este no fue el mundial de los llamados históricos. La verdad lo disfrute muchísimo. Que nos queda: Volver a la literatura.



domingo, julio 08, 2018

EL MUNDO DIGITAL Y EL COMPORTAMIENTO HUMANO


Sartre expresó: “El individuo es, lo que otros han hecho de él”. La mayoría de nuestra personalidad, los comportamientos, valores y actitudes están determinados por influencias de nuestro entorno, empezando por aquellas en las que nos hemos formado, principalmente la familia, el medio en que nos desarrollamos y aquellas que nosotros adquirimos en la vida, que dependen de múltiples factores, subjetivos unos, externos otros. La pregunta desde la ciencia es como los estados de conciencia, aprendizaje y los hábitos surgen en el cerebro. En el Hamlet se dice con más vehemencia, “ser o no ser”, pensar. Cuáles son los procesos psíquicos y fisiológicos alrededor de este proceso. Hay mucha literatura al respecto y la neurociencia hoy está en su mayor apogeo. La pregunta que propongo: ¿hasta donde llega nuestra autonomía y capacidad de configurar nuestro propio destino?, en una era donde todo lo que hacemos y pensamos está casi siempre articulado desde la red, con lo digital, el mundo del internet y las redes sociales, desde la parte primigenia de formación de conceptos, valoraciones y rutas de acción, hasta las etapas más extremas, que tienen que ver con las elaciones sociales y con el estado. Los mínimos conceptos se articulan desde la red. Un hijo estando en nuestro hogar, está más conectado desde su teléfono móvil con el mundo digital que con sus pares en el sitio concreto. En una revista de la universidad nacional me encontré con un artículo sobre psiquiatría y conciencia, que en alguna parte se hacía esta pregunta: “Como es de esperarse, las opiniones se encuentran enormemente divididas cuando se trata de explicar en qué consisten nuestras sensaciones conscientes, subjetivas; es decir, esas experiencias que están esencialmente atadas a nuestra perspectiva de primera persona, a nuestro punto de vista como su­jetos experimentadores. No solo es difícil encontrar unanimidad en el modo en que, se supone, debemos hablar de “conciencia”, tanto en neuropsicología como en psiquiatría, sino que tampoco resulta fácil entender exactamente la manera como la conciencia figura en los mo­delos y explicaciones científicas de dichas disciplinas. Porque, como nos lo advierte William Lycan, “parece haber una infranqueable ten­sión entre una visión científica, materialista del mundo, y el carácter subjetivo, fenoménico de la experiencia” (1996 2). ¿En qué consiste esa tensión?, ¿de qué modo la filosofía puede arrojar luces sobre el proble­ma? y, finalmente, ¿cuáles son las teorías filosóficas y científicas sobre la conciencia más prominentes del momento?, son las preguntas que este artículo de revisión busca ayudar a responder”[1]. Al actuar, quienes somos, que realmente nos motiva. Ahora, cómo surge esta pregunta en el mundo digital, que lo es todo, lo virtual hoy es la realidad. Una cosa es: Cómo es qué pensamos ( Llinas) y qué es ser conscientes. Hoy, sería, por qué pensamos de esta manera. Ahora que se habla de tendencias, que son verdaderas oleadas desde donde se prefiguran comportamientos, gustos, me pregunto por la autonomía, cómo marco directriz de lo que pensamos y hacemos. Habría que contraponer: “Pero hoy, por primera vez en la historia de la Humanidad, los cerebros del mundo están conectados, el conocimiento fluye a la velocidad de la luz y alcanza cada rincón del planeta a coste cero. Por eso, por su sobrecogedora abundancia, es precisamente por lo que no vale nada: “en la sociedad del conocimiento” dice el profesor Tasaka de la Tama University de Tokio “el conocimiento no es importante” (Tasaka, H., 2011). Lo que importa es la sabiduría”[2]. Castell lo expresa de otra manera: “Internet es el tejido de nuestras vidas en este momento. No es futuro. Es presente. Internet es un medio para todo, que interactúa con el conjunto de la sociedad y, de hecho, a pesar de ser tan reciente, en su forma societal (aunque como sabemos, Internet se construye, más o menos, en los últimos treinta y un años, a partir de 1969; aunque realmente, tal y como la gente lo entiende ahora, se constituye en 1994, a partir de la existencia de un browser, del world wide web) no hace falta explicarlo, porque ya sabemos qué es Internet. Simplemente les recuerdo, para la coherencia de la exposición, que se trata de una red de redes de ordenadores capaces de comunicarse entre ellos. No es otra cosa. Sin embargo, esa tecnología es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social”[3]. Realmente quienes somos, por qué actuamos de determinada manera, en que era estamos desde la perspectiva subjetiva. Esta es la pregunta.








[1]                                                                                                
 El problema de la conciencia para la filosofía de la mente y de la psiquiatría,  ideas y valores • vol. lxvi • suplemento n.o 3 • 2017 • issn 0120-0062 (impreso) 2011-3668 (en línea) • Bogotá, colombia • pp. 15 - 45
[2] Universidad complutense, la revolución digital.


sábado, junio 30, 2018

DESCIFRANDO LA GUERRA COMERCIAL


El último episodio comercial suscitado por el presidente Trump fue con el fabricante de motos Harley-Davidson, quien ha dicho que trasladará su fabrica a otro país frente a la guerra arancelaria generada por el señor presidente con Europa y los países Asiáticos, las cuales desconocen todos los tratados multilaterales y bilaterales firmados hasta la fecha, lo que afectará sus ventas y la relación comercial con sus clientes, las medidas como tal producen mucha incertidumbre y  no les permite tener a sus clientes garantías, menos condiciones de estabilidad.  La discusión económica es más simple de lo que nos imaginamos, lo que no le resta importancia. Estamos en una economía de libre mercado, esto significa apertura y globalización. Llevamos más de 20 años de implementación de la misma, con canales específicos de acción, lineamientos, mecanismos arancelarios y transferencias de servicios y mercancías perfectamente hilvanadas, puertos, acuerdos, tarifas, pese a las injusticias que produce para países con poca experiencia y muchas materias primas, está funcionando sin problemas,  a los países emergentes, nos la impusieron, fue una política general, con marcos ideológicos, comerciales y económicos que la soportaban: Escuela de Chicago, neoliberalismo visceral, capitalismo en el más amplio sentido del término, al final, no solo se volvió una realidad global, sino quien no apostaba a este sistema, prácticamente no existía. En esencia qué es el neoliberalismo´?: Significa la mínima participación del estado en la configuración de la economía de un país, poca intervención del gobierno en el mercado laboral, Políticas de privatización de empresas estatales, libre circulación de capitales internacionales, énfasis absoluto en la globalización, la economía le abre las puertas a las multinacionales para que inviertan, adopción de medidas contra el proteccionismo económico, la operación de las actividades económicas deberán ser simplificadas, ya que se resume la burocracia del estado en el proceso, oposición al exceso de impuestos y gravámenes. Objetivo: Aumento de la producción, lo que permite el desarrollo económico del circulo inversor, contra el control de los precios de los productos y servicios por parte del Estado, es decir, la ley de la oferta y la demanda es suficiente para regular  los precios, la base económica debe estar formado por empresas privadas. Ahora después de meternos toda está ideología en una práctica general que funciona. De súbito, el señor Trump se nos devuelve con proteccionismo letal: desconociendo todos los acuerdos firmados, con decisiones incoherentes y viscerales. Esta es la última conclusión de Paul Krugman: “No obstante, creo que la historia de Harley es una de esas anécdotas que nos dicen mucho. Es uno de los primeros ejemplos de los incentivos creados por la inminente guerra comercial, que perjudicará a muchas más empresas y trabajadores estadounidenses de lo que Trump o la gente que está a su alrededor parece creer. Es una señal de las reacciones histéricas que podemos esperar del equipo de Trump a medida que empiecen a manifestarse los aspectos negativos de sus políticas, una histeria que los demás países considerarán sin duda una prueba de su debilidad intrínseca. Y lo que los supuestos expertos de Trump tienen que decir sobre la controversia no hace más que confirmar que nadie en el Gobierno tiene ni la más remota idea de lo que está haciendo”[1]. Traigo a colación el tema es por la irresponsabilidad del señor Trump, pero además como se nos venden posiciones que después reversan al son de sus intereses. Eso que llamamos estructuralismo, que es un globalización y apertura gradual, con sentido social, que ha sido aplicada por muchos países, constituye un mecanismo de protección menos lacerante. Lo que realmente estamos viendo, son decisiones de absoluta incoherencia con consecuencias imprevisibles. Como siempre a los mal llamados países emergentes, nadie les pregunta nada, las decisiones las toman otros y terminan aceptando políticas que los afectan de manera grave. Nada que hacer por ahora.






[1] https://elpais.com/economia/2018/06/29/actualidad/1530278970_721667.html

miércoles, junio 20, 2018

EL RESULTADO DE LAS ELECCIONES EN COLOMBIA


En una elección justa, sin ninguna duda, en medio de un proceso democrático y participativo amplio, fue la elección con más votos en toda la historia del país, el pasado domingo fue elegido el doctor Iván Duque presidente de Colombia. Muchos hechos sustanciales se produjeron en estas elecciones, en materia política los cambios fueron relevantes: Por primera vez se elige un presidente sin depender de los dos partidos tradicionales, quienes realmente salen muy mal librados y con una crisis sin precedentes, de no asumir cambios, su permanencia en el espectro político será muy corta o por lo menos sin importancia; la izquierda representada en el movimiento "Colombia humana",  desde hoy es el partido de la oposición, obtuvo más de ocho millones de votos, es el resultado más significativo en la historia política del país en los últimos diez años, recordemos que tenemos estatuto de la oposición, por lo tanto estamos estrenando un contrapeso constitucional excepcional. Realmente hay una generación nueva, no importa que aún siga alimentándose en alianzas con la vieja clase política que no se resigna a dejar el poder  y menos a usufructuarlo. El doctor Iván, pese a llegar de la mano del Centro Democrático, para no decir que del doctor Álvaro Uribe, deberá escoger entonces, entre tomar decisiones con autonomía y trascender políticamente como un verdadero factor de cambio o seguir instrumentando el poder del ejecutivo con los mismos vicios de siempre: Hoy, él es el presidente, el decide, tiene la última palabra en todo. No será fácil, en la segunda vuelta todo la vieja clase política resulto Duquista, de la noche a la mañana se habla de Duquismo, ya actúan como cuerpo, el mejor ejemplo fue el aplazamiento de la aprobación de la JEP en el senado, nefasto para el proceso de paz, pero por orden del nuevo presidente, se pararon los debates, esperamos tenga razones de peso y haya sido tomada con sindéresis. Siempre hay que desear de buena fe que le vaya muy bien al presidente, debemos actuar en consecuencia y poner los intereses del país por encima de cualquier revanchismo. Esperamos en las primeras decisiones como se produce el cambio tan mentado, el mismo presidente lo dijo en una alocución, con el desayuno se sabe cómo será el almuerzo.




lunes, junio 11, 2018

A PROPÓSITO DEL MUNDIAL DE FÚTBOL


La pasión irracional por este deporte nos hace olvidar todo lo desmesurado alrededor suyo. Las servidumbres a que nos somete una sociedad de consumo avasallante y un capitalismo voraz se expresan de manera fidedigna alrededor de este deporte, el capital es el centro, las trasferencias, el inmenso negocio alrededor de este espectáculo de masas, absolutamente todo es cotizable, de la A a la Z, la mirada, el grito, la manera de vestir,  la boleta, los derechos de suscripción, cada acto suyo refleja la esencia del sistema en que vivimos, el aficionado se articula con su equipo, desde lo más intimo de su fe, desde el ámbito de sus deseos, estos son infinitos y escalonados, la relación perversa va creando cada vez más servidumbres, siempre busca un control, mantenerlo en su granja, de mil maneras, por cada una de ellas se paga, lo esclaviza, ahí reside la pasión desmedida, se crea una especie de noviazgo, irracional por supuesto, el pensamiento cede ante la compulsión, el apoyo no tiene medida, el fútbol lo vale todo, el gol es una síntesis desde donde perdonamos esta explotación.
El negocio es desmesurado, la palabra aquí se aplica en todo el sentido literal. Es de  pocos y está perfectamente controlado. La FIFA, es una multinacional, cada equipo, por democrático que sea, es manejado por una junta muy pequeña y la mayoría de negociaciones terminan siendo un secreto muy a pesar de las grandes cifras que  se manejan. Con la televisión digital, la globalización se expresa aquí de manera emblemática, este fenómeno encuentra en este deporte su mejor ejemplo. Un clásico entre el Barcelona y el Real Madrid, se ve en todo el mundo y cada vez atrae más espectadores. He visto en Latinoamérica, en Medellín, verdaderos hinchas de estos equipos, comprometidos, apasionados, con camisetas originales….
La industria, que cuenta con la televisión y el mercadeo como sus grandes aliados, mueve más de 500.000 millones al año... y ni se diga cuando llega el mundial. Victor Diusubu Rojas en la revista Semana lo explica mejor: “Esta no es una economía cualquiera, como coinciden Rory Miller, Carles Murillo y Oliver Seitz en el Fútbol como negocio. Desde hace mucho los alcances del balompié desbordaron lo deportivo para convertirse en un fenómeno que cabalga entre lo social y lo político, además de dar lugar a marcados rasgos culturales que dependen de dónde se juegue. Porque una cosa es un hincha de Boca Juniors y otra uno del Chelsea; en términos de pasión y, para lo que nos ocupa, de poder adquisitivo. Aquí, aparte del vaivén del juego, existe un solo designio, el que marca el dinero. Eso sí, para crecer y crecer, el fútbol se vale tanto de su carisma como de sus fortunas para romper fronteras. Si el mapa de influencia de la Fifa está representado en las actuales 211 asociaciones nacionales afiliadas, el de las pretensiones de irrumpir en territorios que le eran supuestamente ajenos no da tregua. En ese sentido, hace rato que sus bastiones dejaron de ser solo Europa y América del Sur. Ahora la mancha del fútbol se extiende –aparte de África, Asia y el resto del continente americano– a Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur y Australia, cinco potencias a las que vale meter en la red. Tres de ellas (Australia, Corea del Sur y Japón) irán a Rusia. Otra llora su ausencia: Estados Unidos (tanto como Fox Sports, que puso en riesgo los 400 millones de dólares que pagó por los derechos de televisión del mundial, y a los que poco caso hará la audiencia de ese país tras la eliminación). Y China, que ahora compra jugadores por su peso en oro, mientras no pierde tiempo para apostar a una política de Estado: estar en Qatar 2022, porque, están seguros, tendrán la sede de 2026”[1]. Toda una monstruosidad, un negocio de locos….quienes somos nosotros…piense usted donde se ubica.




[1] https://www.semana.com/contenidos-editoriales/ahora-si-rusia/articulo/el-futbol-es-el-negocio-del-siglo/551550

jueves, junio 07, 2018

CUATRO DUBLINESES


Richard Ellmannn publicó este breve ensayo hace muchos años, la calidad de este trabajo está descontada, volver a su lectura, ahora que la literatura ha sufrido cambios sustanciales, eso que la crítica llama auto ficción, que para mí no es nada nuevo, que en todo caso es más personal, menos ortodoxa, hay una mezcla entre ficción, ensayo, toma de posiciones e imaginación pura, siempre en atención a una realidad, esa cuota de humanismo que toda obra de arte debe tener, que nos lleva a escribir una historia ( Llámese desesperanza, des-encanto, soledad, amor, desamor…) ahora se hace de manera más descarnada, de igual manera así se encuentra el mundo, en una especie de caos.  A estos cuatro Irlandeses no solo los une sus afinidades geográficas, ciertas influencias y la manera de encarar la literatura, que al final, termina en obras con una contundencia total, hay un hilo más sutil, que el autor en la narración va decantando y que lo vamos entendiendo, en la medida de la lectura, en donde lo simple resulta lo importante, al final sabemos que no es tan simple y que cada uno constituye un hito de suma importancia para la literatura inglesa y universal. Edgardo Scott en una reseña para la editorial expresaba con una lucidez absoluta: “Leyendo Cuatro dublineses (Wilde-Yeats-Joyce-Beckett) cualquiera puede notar ya a las pocas líneas de comenzada la lectura, que hay algo entrelazado a la escritura que supera la mera indagación o el retrato lúcido de estos cuatro escritores irlandeses. Todo es demasiado sencillo, todo fluye en armonía como en una buena canción. Richard Ellmann, el gran biógrafo de Joyce hasta el presente, escribe sobre cuatro de los escritores más importantes en lengua inglesa de toda la historia (y probablemente, en cualquier lengua), como si hablara de sus primos de Dublín, tan conocidos y queridos para él. Si bien hay fuentes confiables, salpicados documentos y fotografías, la narración predomina sobre lo que sería un ensayo, una investigación o el agrupamiento de recortes biográficos. Así, en sus ciento ochenta páginas, tal vez convenga leer Cuatro dublineses como una novela. Incluso como una novela breve experimental. O como un libro de cuentos que posee un tronco común”. Cada uno de estos autores son estudiados a partir de sus rasgos biográficos, no resulta ser un estudio crítico, las claves que los conectan las vamos descubriendo en los efectos y los orígenes de su obra creativa, las influencias son de suma importancia, de igual manera el ambiente en que una ciudad los va envolviendo. Scott, lo enfatiza: “En Cuatro dublineses Ellmann no demuestra nada, no explica, no quiere teorizar acerca de los textos o las obras de cada uno de estos escritores (más allá de que cada tanto deslice un acierto). Ellmann narra. Construye y presenta de entrada un narrador cortés, un narrador comprensivo; “un punto de vista coherente” como dijera Saer respecto de Stanislaus Joyce, en el libro sobre su hermano. Pero vale preguntarse entonces ¿y qué se está narrando? Sobre todo el carácter. O una idea de carácter de estos cuatro escritores, devenidos personajes; los tormentos de cuatro dublineses, de cuatro escritores nacidos, si bien en distintas y sucesivas épocas, bajo la misma lengua y ciudad. En Wilde, este tema tendrá la forma del comercio tirante entre sus voluntades apolínea y dionisíaca. En Yeats, del crepúsculo, de “la segunda juventud” (frase que supo adoptar entre nosotros Andrés Rivera); el “viejazo”: esa fase de estertores, de lucha renegada y heroica ante la vejez y la muerte. En Joyce, de su discurrir fronterizo con la locura. En Beckett, de la negatividad, del peso grande y diario de no hacer ninguna concesión para con una obra, de vivir separando, como a dos enemigos frontales, texto y autor”[1]. He vuelto a los clásicos, aquellos libros y autores que marcaron  en nuestras vidas, a recrear las efervescencias críticas en que nos formamos, a tratar de revivir esas lecturas apasionadas de otros tiempos. Este ensayo, es de mi absoluta predilección. El ritmo, el tono, la hondura de su aseveraciones y la manera cómo vamos entendiendo las afinidades de estos cuatro grandes de la literatura inglesa.
El efecto al final, es contrario al que uno espera: “Y en ese final Richard Ellmann promueve una vinculación que no hace más que desconcertar; porque al ofrecernos las cercanías y distancias, decanta una convicción: estos cuatro dublineses no se parecen en nada. Como si el libro hubiese tejido una intriga tácita, la de a priori encontrar parecidos, sondear raíces, y en el final, dejarnos con las manos vacías de hallazgo. El efecto sin embargo no es desmoralizante, todo lo contrario. Potencia la singularidad de cada uno de estos personajes. Hace que cada parte brille. Como en Los emigrados, de Sebald. En aquel caso podemos resumir el libro con facilidad: es sobre cuatro emigrados alemanes alrededor de la segunda guerra. En este caso podríamos decir: es sobre cuatro escritores irlandeses”.



[1] . Edgardo Scott. http://asesinostimidos.blogspot.com/2010/12/cuatro-dublinesesde-richard-ellman-por.html

domingo, junio 03, 2018

LA UNIDIMENISIONALIDAD DE LA POLÍTICA AMERICA


La geopolítica parece un término proscrito solo a la academia y ciertos círculos, cuando realmente tiene una vigencia e importancia inusitada, más ahora con las posiciones arbitrarias en materia comercial suscitadas por el señor Trump, que recuerdan cierto autoritarismo en materia internacional, además del desconocimiento absoluto de acuerdos multilaterales y bilaterales. Las variables que definían la geopolítica con la globalización pareciera que son cosa del pasado, de la política entreguerras:  “Donde el término “política” es la variable dependiente, y se define en función de los factores geográficos del Estado”. Nada más contrario a la realidad. Al principio el señor presidente de la nación más poderosa del mundo mantenía al mundo en una incertidumbre comercial, pues en materia política ya había mostrado sus dientes y su infranqueable irresponsabilidad: Siria, Corea del norte Israel, para sólo citar algunos casos. Ahora ha tomado decisiones en materia comercial de la más absoluta irresponsabilidad, casi temerarias. Los impuestos al acero, irrespetando los acuerdos comerciales, contra México, Canadá, Europa y China, han suscitado todo tipo de reacciones. En una revista Española de geopolítica me encontré con preguntas sobre Trump que tienen una vigencia inusitada: “¿Recuperará EE. UU. su espíritu fundacional de liderazgo en el orden mundial? ¿Influirá en las elecciones europeas y del resto del mundo la irrupción de un populista en el Gobierno estadounidense? ¿Cómo cambiará la administración Trump el equilibrio de fuerzas en América Latina? ¿Acabarán las precariedades sociales de los países Latinoamericanos gracias a la amenaza de no prolongación del TLCAN? ¿Encontrará Latinoamérica alternativas para dinamizar su crecimiento, transformar su estructura productiva, etc. sin dejar de lado los retos sociales? ¿Quién pagará el precio de la nueva política en torno a “make America great again”? ¿La nueva situación traerá el despertar de una sociedad pasiva?”[1]. El señor Trump es una pena para su nación y el mundo, a la vez muestra cierta irracionalidad, que entre otras cosas tiene una gran aceptación en su país, irracionalidad que nos recuerda al fascismo en su mejor efervescencia histórica, tiene ´pueblo. Recordemos que el 23 de enero de este año, al poco de tomar posesión de su cargo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva disponiendo la salida inmediata de su país del Tratado de Libre Comercio Transpacífico de Cooperación (TPP) y la renegociación del que EE. UU. mantenía con Canadá y México, conocido como NAFTA –por sus siglas en inglés– cuya vigencia comenzó en 1994. Se implementó definitivamente un proteccionismo descarado en la nación del norte, con total desconocimiento del derecho internacional y de los tratados multilaterales. Latinoamérica sufrió por más de 10 años los embates que impusieron la apertura, la globalización comercial,  el grado cero de aranceles, presión hecha por los asesores americanos, los técnicos de la escuela de Chicago, del Fondo Monetario Internacional y del Banco mundial ahora de manera dictatorial, todo parece caerse, sin preguntar, sin anestesia, sin contexto teórico que por lo menos nos convenza, es una decisión arbitraría desde donde se le mire. Abortó todas las decisiones de Obama, al unísono de unos áulicos, está acabando con el orden mundial, por lo menos en materia comercial.