“LOSPERROS TIENEN UN SOLO
DEFECTO, ELLOS CREEN EN LOS HOMBRES”
Tony es mi amigo entrañable, compañía total e invaluable,
incondicional, quien me genera todo tipo de fortalezas, consuelo y sobre todo
felicidad. Cuando hablo de mi familia está descontado que también me refiero a
Tony. Es un Eschnauzer, de cinco años, que ha compartido con nosotros las
verdes y las maduras. Cuando estoy en casa siempre está a mi lado con una
mirada de absoluta complicidad. Es intensa
y trasmite mensajes concretos, los comprendo a cabalidad: “Tengo sed, no hay
comida en el plato, salgamos ya, a dormir por favor, oiga a dormir me recuerda
volteando la cabeza con absoluta dulzura, cuando estoy en casa vive pendiente
de mí, me habla con sus largos silencios mientras leo. Hay días pletóricos, en ellos está lleno de
alegría, salta, entonces se vuelve como loco, se sube a las camas, late, otros
días, de pronto se entristece y en un rincón se bate con sus penas……. Lo que está
claro es su entrega. Adicional a todas estas
virtudes, tiene una adicional que resulta casi un don cuando se vive en
apartamento, es absolutamente juicioso con sus necesidades fisiológicas, sale
dos veces al día y nunca irrespeta este acuerdo tácito de convivencia, pero es muy curioso, nadie le
enseñó está sana costumbre. Hay momentos en la vida en me he sentido solo y de
pronto miro al lado y ahí está mi perro,
impertérrito, con su mirada total, como lo boy scouts, siempre listo, no
importa como estemos, es un aliado
incondicional.
Muchos desconocen la importancia de estos animalitos en el
desarrollo del hombre. El ascenso del hombre y gran parte de sus grandes
logros, se hizo en compañía del perro, en una sociedad que termino volviéndose
indefectible, que ha forjado la mayoría de los códigos que le conocemos hoy. “El perro o perro
doméstico (Canis lupus familiaris) es un mamífero carnívoro de
la familia de los cánidos, que constituye una subespecie
del lobo (Canis lupus). Un estudio publicado por la revista de
divulgación científica “Nature” revela que, gracias al proceso de domesticación,
el organismo del perro se ha adaptado a cierta clase de alimentos, en este
caso el almidón. Su tamaño o talla, su forma y pelaje es muy diverso
según la raza. Posee un oído y olfato muy
desarrollados, siendo este último su principal órgano sensorial. En las razas
pequeñas puede alcanzar una longevidad de cerca de 20 años, con atención
esmerada por parte del propietario, de otra forma su vida en promedio es
alrededor de los 15 años”. Se admite hoy que el perro se adaptó a vivir cerca
del hombre por súper-vivencia, le era más fácil conseguir con esta alianza los
alimentos, sobrevivir, fue lo que llamaríamos hoy una excelente alianza
estratégica.
Muchas veces me pregunto qué pensará Tony, que pasa en su química cuando me ve llegar y se
llena de saludos, como siente estas alegrías, cuál es el metabolismo de sus
sentimientos. Mi amor por Tony es inclasificable pero se resume en una palabra:
Lealtad. Trato de darle todo aquello que lo hace feliz: Caricias, hablarle,
consentirlo y sobre todo valorarlo como un ser tan importante como cualquiera de nosotros e
incluso quien me ha enseñado cosas inexplicables para el sentido común, vitales
para soportar la atribulada existencia.
En términos estadísticos el
ganador de estos comicios fue la abstención. En términos políticos y prácticos
fue el Doctor Oscar Iván Zuluaga, las dos
candidatas a la presidencia: Marta Lucia Ramírez y Clara López, confirmando que
no estamos lejos de tener una mujer en el poder. El análisis de estas
elecciones debe empezar con un a priori:
el escepticismo de la sociedad en general debido a una clase política que desde
hace mucho tiempo ha sido inferior a las circunstancias difíciles del país.
El doctor Santos está
pagando varios errores garrafales. El primero, la ausencia total de
comunicación, lo que las señoras coloquialmente llaman carísima, no le llega a
la gente dicen, la fallida reforma a la justicia, a la salud, el manejo errado de
los escándalos producidos por la guerra sucia de su contendor y un énfasis en
temas que de hecho no le favorecen. Nada está perdido ni ganado en estas
elecciones y lo peor es el exceso de confianza en la segunda vuelta. Zuluaga, fue
el ganador, el hecho de ser claro, enfático, insistente en algunos temas le
favoreció. Nada hace para ocultar su
insistencia en parecerse a Uribe: como habla, en los temas que toca, en el énfasis
con el terrorismo y en cierto tic perverso. Está claro, está en una sociedad
conservadora, la influencia del doctor Uribe es total y aún su peso e
influencia es mucho y cuenta.
Lo relevante es la
confianza brindada por el electorado a dos mujeres valiosas. Estamos cediendo
en un machismo histórico. Los comicios fueron transparentes, el conteo rápido y
el comportamiento frente a los resultados civilizado. El Doctor Peñaloza
contrario a lo que muchos piensan, pues he oído hablar de fracaso, constituye
una de las mejores reservas para el país.
Lo peor, los asesores y
líderes de la campaña del presidente, se equivocaron de aquí a Pekín. La
segunda vuelta será la oportunidad para rectificar, pero es indudable que se da
para los dos candidatos.
El análisis es más
profundo, pero por ahora este es el preliminar de un artículo más extenso.
Vienen los alinderamientos. Como se mueve esa gran masa de abstencionistas
resulta ser la clave para ganar la presidencia. Amanecerá y veremos.
Parece
de Perogrullo, cuando decimos con sorna que estas son las elecciones
más trascendentales de la historia de los últimos 30 años, el estribillo
pareciera ser el mismo y no lo es. Trataré de demostrar en este artículo por qué es
cierto para este caso y como no corresponde a un infundía periodística. En
primer lugar en este momento de la historia pareciera que se acabaron los
encubrimientos, aquellas posiciones mentirosas, vestidos de rosa, cuando sólo
existían espinas. Hay dos proyectos de estado; uno de corte fascista y otro
democrático, el cual no cree en procedimientos espurios sobre el pretexto de
acabar con el terrorismo, democrático propone reformas desde
la ley y la democracia. Aun así la situación no es tan sencilla, su lectura no
se puede hacer en blanco y negro, requiere de más contexto para entenderla a
cabalidad. La óptica va mucho más y
constituye la síntesis de un país que se alimentado perversamente de la
violencia. Esta se volvió un negocio para todo el mundo: Para el estado, que
aprueba impuestos, presupuestos y trae grandes capitales para enfrentarla y por
ahí la clase política roba y muerde tajadas inmensas; el del ejército que maneja
la gran mayoría de estos recursos; de la guerrilla que se apropió del negocio y
las rutas del narcotráfico; de los grandes vendedores de armas quienes supieron
acomodarse perfectamente en medio de nuestro conflicto; de los países que
manejan la venta de arma y me cansaría de nombrar el número infinito de . Es la
historia de una clase política perversa
que nunca ha cedido en el manejo del poder y lo usufructúa perversamente.
Desde la gran reforma de la gran López Pumarejo del 36 del siglo pasado que le llegó
muy tarde al país, y la cual nos incluyó por fin en la modernidad, en esta se
incorporaron las leyes necesarias para enfrentar la marginalidad, la apertura y
reconocimiento a sectores hasta la fecha excluidos, estas contemplaron desde: Los
principios de la reforma agraria, la legalización de los sindicatos, la función
social de la propiedad, la creación de la ciudadela universitaria en la
universidad nacional y el fortalecimiento de la universidad pública. Qué paso después a lo largo del siglo: Reformas
de este tipo y Contrarreformas a granel que, comenzaron a falsear lo poco que se ha avanzaba en materia social, es una costumbre
de aquellos enquistados en el poder, como siempre ha pasado en nuestra
atribulada república, venimos falseándonos desde que nacimos soberanos después
de abandonar la madre patria, así lo hizo la hegemonía conservadora en 30 años
de poder a principios del siglo XX y en general la clase política. Colombia nunca ha tenido un presidente popular
por ejemplo. La excepción fue Marco Fidel Suarez un hombre humilde de Bello
Antioquía, conservador, que gobernó en
medio de la burguesía camandulera de su partido y el cual terminó traicionado de la peor forma
gracias a la envidia de sus copartidarios.
Los
sucesos han sido desafortunados desde la mal llamada violencia del siglo pasado
y mucha sangre ha corrido en nuestros suelos, los hechos desafortunados de la
historia se han venido en cascada: La caída del 2do gobierno de López Pumarejo;
la muerte de Gaitán; la cruel violencia de los 50 y 60 que termino con población
inerme; el gobierno violento de Laureano
Gómez; la dictadura del Doctor Rojas; el desahucio de sectores políticos claves
de izquierda en el frente nacional y el nacimiento de los movimientos
guerrilleros, pacto oprobioso donde se repartió el país en el peor saqueo por
parte de las dos colectividades tradicionales; el recrudecimiento de la
violencia en los años 60 y 70 el incremento de la violencia con la
consolidación del narcotráfico de los 70, con grandes masacres perpetradas por
la mafia, lo que produjo más de 200 hombres importantes asesinados impunemente
incluyendo candidatos a la presidencia, verdaderas reservas morales e
inteligencias excepcionales, fuera de miles de muertes violentas y masacres, que suman hoy más de 6 millones de
víctimas y por última el proceso lento de putrefacción de la sociedad que se acostumbró
a pescar en estos ríos revueltos y esta completamente permeada por la
corrupción.
Colombia
en estas circunstancias entró en un punto clave de su historia y le llegó la
hora de definir cuál es la salida de estado a semejante galimatías que nos
mantiene en el peor conflicto social cabalgándolo en los hombros en nuestra
cotidianidad sin que nada cambie. Ahí estas los dos caminos de solución y el
electorado deberá escoger cual es el ideal para salir de semejante encrucijada.
No es poco lo que estamos decidiendo. Está en juego el futuro del país. Como puede
verse, lo que decidimos es de suma importancia. Esperamos que el ejercicio del
sufragio se desarrolle dentro de la paz que amerita y que Colombia decida en sana
lid.
Hubo
dos debates televisados que no cambiaron para nada los votos de intención de la
actual campaña. Esto quiere decir que fueron más de lo mismo y realmente por el número de candidatos, cinco, el formato
fue un total fracaso. La semana pasada, se capturó a un hacker, quien tenía un
contrato de trabajo con la campaña del candidato Zuluaga y lo que es peor, un
video que lo compromete gravemente. A partir de este momento, el proceso
pre-electoral se convirtió en un verdadero circo de acusaciones sin ninguna
ponderación. Esto quiere decir que los protagonistas de la misma han sido
inferiores a las circunstancias tan importantes que vive el país.
No
es prurito recordarlo, la FARC y los acuerdos de la Habana definen quien será
el presidente en Colombia los próximos cuatro años, la posición del electorado
en el tema determinará su voto. En este país el conflicto armado ha definido la
presidencia en los últimos veinte años. Me atrevería a decir que desde el
gobierno del Doctor Julio Cesar Turbay Ayala. La pregunta es cómo se
alinderarán los candidatos que quedan al margen para la segunda vuelta. No es difícil
predecirlo: Con Santos estarán: Clara López y Enrique Peñalosa y la doctora
Marta Lucia lo hará con el doctor Zuluaga. En esta segunda vuelta, no queda
otro que centrar las campañas en sus plataformas programáticas, en quienes
gobernarán en últimas ósea sus equipos de gobierno y en aquellos temas que
resultan fundamentales para el país. Esto depende mucho del periodismo
Colombiano, de los propios electores que tendrán que comprometerse más con este
proceso, es hora que los candidatos entreguen sus equipos
de gobierno y establezcan sus prioridades.
En
el suceso del Hacker hay mucha tela que cortar. No le demos nombres propios al
suceso, fue un grave error del equipo de campaña, pero el debate es imposible
centrarlo alrededor de este suceso. Es lógico que opaca totalmente el talante
de una campaña que nadie entiende como termino en este mar de sucesos
oprobiosos. Habrá mucha abstención, nadie ha logrado despertar la conciencia
política en este país. La gente tiene el sentimiento que seguiremos en la misma,
pero se les olvida que pese a los problemas que nos acosan, hay progresos
sustanciales en educación, sobre todo en cobertura, en inversión social, en políticas
de infraestructura, en vivienda y el país en estos momentos es atractivo para
la inversión extranjera.
Esperamos
que los comicios corresponda al momento histórico que vivimos, que se realicen
en paz y que no generen ninguna duda. Colombia debe ser responsable con su
democracia, no será la el mejor sistema de gobierno, pero es definitivo que es
el menos malo.
Hablamos
con desparpajo y con certeza de nuestros derechos. Es una de las garantías del
sujeto, del ciudadano de a pie en el sistema democrático, tal como lo
concebimos desde los fundamentos de ley expresados en la constitución, con
todas sus evoluciones, sus revoluciones después de dos siglos y medio de
consolidación. Estas garantías son como el salva-vidas frente al poder
avasallante del estado, el cual conocemos más por sus efectos nefastos que por otra cosa. Foucault estudió con mucha atención la condición del
sujeto frente al poder, los entramados de esta relación. ¿Qué es lo que he
estudiado en estos últimos años expresaba: “La cuestión del sujeto, las ideas
que desearía discutir, no son ni una teoría ni una metodología. Desearía decir
cuál ha sido la preocupación de mi trabajo en los últimos años, mi propósito no
ha sido analizar el fenómeno del poder, ni tampoco elaborar los fundamentos de
tal análisis, mi objetivo ha sido elaborar una historia de los diferentes modos
por los cuales los seres humanos son constituidos en sujetos”. Sus extensos
estudios a partir de las discontinuidades y divisiones que someten al sujeto,
constituyen una radiografía de las condiciones en que el ser, es fragmentado,
escindido, sometido por el poder, que en todo caso es imposible de identificar,
pero se padece implacablemente.
Los
entramados del poder son casi infinitos, exponenciales, parecen multiplicarse y
en las elecciones, muestran su cara más perversa. En Colombia estamos a las
portas de elección del presidente, en una campaña penosa, pues el
debate no es programático y menos ideológico, se caracteriza por la banalidad y
la inmediatez. En los últimos días los escándalos se han desbordado por gracia
de unas declaraciones irresponsables del ex presidente Uribe contra el
presidente de la república, las cuales reflejan como en la práctica la lucha
por el poder resulta más visible y es en la campaña donde muestra su peor cara.
Esta claro que los candidatos poco se preocupan por los aspectos sustanciales
que conciernen al bienestar de los ciudadanos y más bien las campañas suelen
diseñarse para robarse la atención de los medios, perturbar, sorprender y dañar
al otro, manipular en esencia y conseguir votos de cualquier manera.
Que le
queda al sujeto des-informado: Nada, espectáculo banal, circo, pues los medios de comunicación viven
de producir noticias, se mueven por la necesidad del rating y esto poco tiene
que ver con los aspectos importantes de una campaña: programas, cifras,
ideología, análisis, futurología, paralelos, confrontación basada en argumentos.
La
democracia está armada por efecto de los medios de comunicación con prácticas perversas, que
terminan convirtiendo al electorado, al sujeto en un títere, en jugador con las decisiones
cargadas, en un perdedor.
Las
directivas de los partidos contratan ahora expertos en campañas negras, en
denuncias, son productores de escándalos y los candidatos se deben más a sus
manejadores de imagen que a los estudiosos y técnicos que son los que saben a
ciencia cierta hacía donde debe ir el candidato. No es así, ni existe
posibilidad que en el futuro lo sea, los candidatos tienen un ejército de
creadores de imagen, de maquilladores. En estas condiciones el ciudadano, el
sujeto, está en su peor condición: la de un ser absolutamente manipulado.
La campaña presidencial está en la etapa final. Su
característica principal es la insustancialidad, la ausencia de debate, la
falta de respeto a un electorado que, en
todo caso no asume el papel que el momento le exige. Las encuestas parecen ser
lo único que importa y los escándalos producidos por los grupos de
investigación dé cada candidato, en una carrera atroz por la denuncia
maledicente, confirman diariamente la opacidad de la misma y la debilidad de
nuestra democracia que, pese a la gravedad del momento continúan en el camino
errado.
No hay debate porque no conviene a nadie, los mismos develarían las
debilidades de las propuestas que solo buscan manipular, ganar el voto de
cualquier manera, esto quiere decir, que la tarea principal es ocultar, el
mismo papel que cumple un maquillador, el sufragio se maneja con las leyes del
mercado y la sociedad de consumo, como un intercambio de intereses, basado en
el engaño.
Al presidente se le quiere mostrar por parte de la oposición
como un hombre débil e incapaz, al que le quedó el país grande, nunca se le
enfrenta con argumentos sólidos. Lo
propio hacen en la campaña del Doctor Santos, se ataca al Doctor Zuluaga,
sacando a flote su lado frágil, se le recuerda que es un simple testaferro del
Doctor Uribe, como sí no tuviera cualidades; a la izquierda no sólo se le
persigue brutalmente sino que se le ataca impunemente y en muchos casos se le
desconoce.
La campaña es un reflejo del país: desordenado, embaucador y
con una doble moral de aquí a Pekín. Nunca he ocultado mi voto por el Doctor
Santos y siempre he dicho que en otras circunstancias lo haría por la doctora
Clara López. Reconozco las graves
torpezas de la izquierda pese a tener afinidades ideológicas con la misma;
reconozco el pésimo candidato que es el doctor Peñaloza y el excelente
administrador público; pero soy consciente que a este marco electoral se le
contrapone una situación del país muy delicada: Hay un proyecto de estado
fascista en ciernes, un recrudecimiento de las Bacrim, una multiplicidad de
micro-poderes en plena anarquía y por encima de todo un estado que no asume el
papel que le corresponde.
Es imposible estar indiferente, lo necesario ha de ser posible,
votar es una acto de mucha importancia como para tomarlo a la ligera. Colombia
está en una verdadera encrucijada, sólo esperamos que se ejerza el sufragio con
absoluta independencia, lo demás vendrá como suele ser el destino de una patria
que ha sido inferior a los retos que la ha impuesto el destino y que ha sido
premiada por la naturaleza. Cada pueblo se merece los dirigentes que tiene,
esta es una verdad de puño. Espero despertar la conciencia de un electorado
absolutamente indiferente.
La amistad tal como la
conocimos de nuestros padres tenía que ver con el compadrazgo, esta forma,
simplemente se ha extinguido, no existe hoy. Una sociedad plagada y articulada
de intereses económicos, solo tiene amistadas signadas por esta variable
perversa. Recuerdo la película “Novecientos” de Bertoluchi, que es una
oda a la amistad desde la diferencia, a pesar de la gran distancia entre los
dos protagonistas quienes vivieron toda la época fascista de la Italia de
Mussolini, llena de acontecimientos graves, en orillas totalmente opuestas,
conservaron su amistad, pese a la distancia política, la diferencia de sus
caracteres, de su pensamiento y de su fe. Al final de la película los
presenta a una edad vergonzante, dos viejos alegando mientras caminan por una
carrilera en un atardecer hermoso, como si fueran dos niños, imborrable imagen
que me dejó el cine. Mi padre Hernando era un absoluto convencido del sentido
de la amistad: “Por un amigo todo, la familia nace de la sangre, el amigo se
hace en el camino”.
El dialogo de Platón sobre
la amistad es “Lisis “tal vez sea la primera disertación sabia sobre el
tema escrita por un filósofo. Está tratada con la ironía y el escepticismo
típico del pensamiento Socrático, como siempre lúcido y nos anticipa
algunos conceptos básicos para entenderla un poco. Dice en este dialogo
que “De acuerdo con el verso del poeta: «Dios quiere que lo semejante
encuentre y ame su semejante”, Empédocles ha sostenido que la amistad
descansa toda en la semejanza, otros en cambio expresan que “la semejanza no
sólo no engendra, sino que impide la amistad”. Heráclito sostiene
“Que lo contrario es amigo de lo contrario”,”Cuántos
ejemplos presenta la naturaleza entera! Lo seco es amigo de lo húmedo, lo
amargo de lo dulce, el enfermo del médico, el pobre del rico. ¡Cuán útil
también es el uno al otro, y cómo el uno por naturaleza y por interés debe
ligarse al otro”. Sócrates está por encima de estas estas posiciones “La clave
del problema de la amistad. Un ser encuentra en la naturaleza de otro ser
alguna cosa que le conviene, el carácter, las costumbres o la persona misma, y
por su parte encuentra en su propia naturaleza alguna cosa que conviene al
otro. El deseo arrastra el uno hacia el otro, una atracción mutua los aproxima,
y de esta manera nacen el amor y la amistad que los ligan”. Es imposible
entender la amistad en este sentido desde una perspectiva filosófica, religiosa
o científica. Por ello la “La primera, que es general, es que todas las
definiciones propuestas del amigo y de la amistad pecan igualmente por falta de
extensión. Platón las ha rechazado, no como absolutamente falsas, sino más bien
como incompletas”. La dialéctica que es el arte de preguntar para encontrar la
verdad y las contradicciones, encuentra las falsedades propias de toda
definición y creencia.
Que es la amistad entonces,
ahora que solo existen intereses. Algunos citas bíblicas parecen ser muy
sabias: “El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como
un hermano”(Proverbios 17:17), “El
bálsamo y el perfume alegran el corazón; los consejo del
amigo alegran el alma” (Proverbios 27:9) y remato con este: “Dos son mejor
que uno, porque sacan más provecho de sus afanes. Si uno de ellos se tropieza,
el otro lo levanta” (Eclesiastés 4:9-10). La mistad con mucho sentido ético y
práctico, más que otra cosa.
El último texto del gran
novelista americano de estos tiempos Paul Auter se llama “Aquí y ahora”, que
resulta de la correspondencia entrañable con J. M. Coetzee, premio nobel de
literatura que comienza con una sabía interrogación sobre la amistad: “Pregunta
este último: Querido Paul: “He estado pensando en las amistades, en cómo
surgen, en por qué duran, -Algunas- más tiempo que los compromisos pasionales
que a veces considera (Erróneamente) que son tibias imitaciones. Estaba a
punto de escribirte una carta sobre esto, empezando por la observación de que,
teniendo en cuenta lo importante que son las amistades en la vida social, y lo
mucho que significan para nosotros, particularmente durante la infancia,
resulta sorprendente lo poco que se ha escrito sobre este tema”. Después
de ir a la biblioteca a buscar cosas serias sobre la amistad Coetzee
expresa: “La mayor parte de lo que aquellos libros decían sobre la
amistad no tenía interés alguno” y remata: “Parece ser que la amistad sigue
siendo en cierto modo un enigma”. Encuentra uno en esta correspondencia algunas
perlas sobe la amistad de la mano de estos dos grandes de la literatura.
“Déjeme que te haga unas lista de las pocas observaciones sobre la
amistad que recogí durante mis visitas a la biblioteca y que me parecieron
realmente interesantes. Una. Dice Aristóteles que no se puede ser amigo de un
objeto inanimado (Ética capítulo 7). ¡Pues claro que no! ¿Quién ha dicho alguna
vez que sí!. Pese a todo, es interesante: De repente uno se ve de dónde saco su
inspiración la lingüística moderna. Hace cuatrocientos años Aristóteles ya
estaba demostrando que algo que parecieran postulados filosóficos no podían ser
más que reglas de gramática. En esa frase soy amigo de X, nos dice, XX tiene
que ser el nombre de algo inanimado. Dos. Se puede tener amigos y no querer
verlos, dice Charles Lamb. Cierto y también interesante: es otro sentido en el
que los sentimientos de amistades se distinguen de los apegos eróticos. Tres.
Los amigos, o por lo menos las amistades masculinas en occidente, no hablan de
lo que sienten entre ellos. Comparase este fenómeno de la verborrea
de los amantes. De momento no muy interesante. Pero cuando el amigo se
muere sale la pena a raudales. “Ay demasiado tarde” ( Dice la Montaigne de la
Boétie, dice Milton de Edward King). Pregunta, ¿Acaso el amor es locuaz porque
el deseo es por naturaleza ambivalente -Shakespeare sonetos- Mientras la amistad
es taciturna porque es algo sencillo y sin ambivalencias”.
Algunos cosas que me han
pasado en la vida me han llevado a pensar en la amistad. Mucho sería lo que hay
que decir sobre el tema, pero no se trata de socavarlo sin mirar mi experiencia
personal. La amistad implica el mayor de los riesgos por el mayor de los
sucesos y sentimiento en la vida diría. Uno sabe que tiene un amigo
cuando lo extraña y sí esto pasa es un hecho que se han compartido afinidades
en las circunstancias que sean.
Es un hecho que en la
antigüedad se encuentran las mejores experiencias y sentencias sobre la
amistad. “El propio Apuleyo, en su tratado De Platone (2.13-14), contrapone
abruptamente el amor pasional a la amistad. La reciprocidad y la igualdad son
esenciales para que exista amistad: "pues, así como los iguales están
vinculados entre sí por lazos indisolubles, así también los que son diferentes
están separados el uno del otro y no son amigos de los otros" (nam utpares
paribus irresolubilinexu iunguntur, ita discrepantes et Ínter se disiuncti sunt
nec aliorum amici). Como platonista, Apuleyo reconoce que existe una forma
noble de amor (amor), pero "almas más oscuras se ven arrastradas por su
deseo (cupido) de cuerpos, y su único fin es obtener el uso de éstos y aliviar
su ardor por medio de esa clase de placer y deleite." La pasión erótica es
agresiva y unilateral, en contraste con la mutualidad y paridad que caracteriza
a la amistad”[1].
La amistad implica lealtad,
dar, recibir, respeto por el otro. En la diferencia sobre todo. Por ello
la amistad es silencio, es pausa y espera, está revestida de paciencia y una
contemplación que está muy cerca a la comprensión. A la amistad le cabe
la frase de Borges en siete noches en su texto sobre “las mil y una noches”, en
una de sus citas memorables: “Pensemos en la retórica de Boileau, hecha de
precauciones, de prohibiciones, pensemos en el culto de la razón, pensemos en
aquella hermosa frase de Fenelon: “De las operaciones del espíritu, la menos
frecuente es la razón.” Pues bien, Boileau quiere fundar la poesía en la
razón”. Así pasa con la amistad, muchas veces es imposible entenderla a
partir de la razón. Esta no basta.
[1] Konstan
David Amor, matrimonio y amistad en la novela antigua“El tratamiento que
Apuleyo da al amor y a la amistad, recuerda muy de cerca la discusión
del Didaskalikos de Alcínoo, un compendio de doctrina
platónica más o menos contemporáneo.
Presumiblemente en esta sección Apuleyo y Alcínoo
utilizaron una fuente común; más discusión
Es un hecho que la justicia colombiana está en crisis
y las razones de la misma corresponden a varios factores, unos de tipo
estructural, otros coyunturales, pero en esencia hacen parte del
quebrantamiento de la institucionalidad producto de una corrupción galopante y una opacidad de
los miembros de la rama quienes han perdido el respeto que alguna vez tuvieron,
pues en un tiempo constituyeron una reserva moral que hoy está en duda, en la última década se han comportado como la clase
política corrupta, incurriendo en los
mismos errores perversos, cuando su papel era condenarlos. El
sistema de justicia en Colombia no funciona, nunca terminó de consolidarse de
manera eficaz, con la celeridad necesaria, haciendo valer los derechos de la
sociedad, menos con la prontitud y la equidad contemplada en la constitución y
la ley.
La constitución del 91 le dio a la rama la importancia
y generó las reformas que le darían una salida legal a los graves problemas de impunidad y eficacia de la
justicia, así quedó contemplado en la constitución. Por qué no ha funcionado y
cuáles son las causas de la impunidad
que nos ha llevado a desconfiar totalmente de la misma constituye la pregunta
del millón. Es necesario descifrar las condiciones históricas en que operaba el
sistema antes del 91, para poder entender a cabalidad que está pasando.
Colombia durante más de cien años se rigió por la
constitución de 1886, que tuvo mil reformas. Esta “expresó el pensamiento de
Núñez y de los regeneradores. Según ellos, la Constitución debía reflejar un
equilibrio entre el poder del Estado y las libertades individuales. En otras
palabras, debía imponer la libertad y el orden como principios para gobernar.
Esto solo sería posible dentro de un estado centralizado con un poder ejecutivo
fuerte”. Nació el centralismo político y la descentralización administrativa en
un momento de absoluta crisis de la unidad nacional por el empoderamiento de
los mandatarios regionales sustentado en un federalismo perverso. La reformas a la misma fueron de todo tipo, incluyendo
aquellas que atendían problemas como el de tierras y baldíos, las frustradas
reformas sobre la propiedad rural, ninguna ha logrado que la justicia actué con
la eficacia necesaria, esto es irrefutable.
En la red encontré un documento excelente de Jorge
Carvajal sobre “Justicia y conflicto social” que parte de un verdad elemental
en el caso colombiano: “La justicia se encuentra en deuda con las aspiraciones
sociales, durante gran parte de la historia colombiana el derecho y la justicia
han estado alejados del respeto a la vida humana y de la realización de las
demandas colectivas, siendo este hecho una de las razones del actual conflicto
social”. Cuando se leen e interpretan
con juicio las reformas de la justicia equiparadas con los hechos sociales
resultan claros los profundos desequilibrios sociales, se refleja esencialmente
la justicia parcializada, por los privilegios de una clase que viene desde hace
mucho tiempo usufructuando el poder. La historia no miente, desde el nacimiento
de la república hasta la reforma del 91 del siglo pasado que instauró la tutela
y los mecanismos de participación, de alguna manera la seguridad jurídica de
los ciudadanos nunca ha sido eficaz, no
hay una racionalidad acorde con los principios expuestos en la misma y por lo
tanto no existe justicia.
Dworkin se expresa contra el positivismo lacerante y
categóricamente expresa que el individuo tiene derechos que son anteriores a la
propia legislación y por lo tanto el estado debe garantizar la eficacia de los
mismos. Qué pasa cuando la justicia no es eficiente, cuando la misma no cumple
con los cometidos mínimos que la constitución le impone, cuando no resulta ser
el puente que genere resultados prácticos para aquellos que requieren de sus efectos y más bien se convierte en un mecanismo
dilatorio. Las consecuencias son muchas, la sociedad comienza a ejercerla de manera
privada, lo que es nefasto, la conciencia colectiva asume su ineficacia como un
apriori, la estructura del estado en términos reales no prevalece sobre la
sociedad y la anarquía empieza a imponerse con los efectos conocidos por todos.
Los colombianos llevamos cincuenta años de violencia
exacerbada. En apariencia somos la democracia por excelencia en Latinoamérica y
gozamos de ser un pueblo civilista, pero la realidad es otra y es un hecho
contundente que estamos lejos de superar la inequidad e injusticia prevalente,
el ciudadano de a pie está en una orfandad sin precedentes producto de graves
desequilibrios sociales y una impunidad sin parangón.
Habermas habla de desarrollar una praxis que trasforme
la sociedad y corrija las distorsiones de la modernidad. Acentúa para ello la
dimensión moral de la democracia a partir de las acciones comunicativas que se procedimentalizan en el ámbito
derecho. Hay una percepción moral de la democracia,
habla de constitucionalismo democrático. Kelsen se refería a una sociedad justa.
La constitución del 91 con la tutela logró efectos inalcanzables hasta la fecha
para el ciudadano. Muchos derechos han quedado amparados a través de este
mecanismo. La jurisprudencia de la corte constitucional ha sido clara en muchos
de sus textos respecto al papel de la misma:
“Existe una nueva estrategia para el logro de la
efectividad de los derechos fundamentales. La coherencia y la sabiduría de la
interpretación y, sobre todo, la eficacia de los derechos fundamentales en la
Constitución de 1991, están asegurados por la Corte Constitucional. Esta nueva
relación entre derechos fundamentales y jueces significa un cambio fundamental
en relación con la Constitución anterior; dicho cambio puede ser definido comouna
nueva estrategia encaminada al logro de la eficacia de los derechos, que
consiste en otorgarle de manera prioritaria al juez, y no ya a la
administración o al legislador, la responsabilidad de la eficacia de los
derechos fundamentales. En el sistema anterior la eficacia de los
derechos fundamentales terminaba reduciéndose a su fuerza simbólica. Hoy, con
la nueva Constitución, los derechos son aquello que los jueces dicen a través
de las sentencias de tutela”.
Está claro
que no existe coherencia entre los principios contemplados en la carta y la
realidad. Este país vive una impunidad sin precedentes y son innumerables los
casos que a diario vivimos. La historia de las injusticias de la justicia, como
lo decía el periodista de la película “La estrategia del caracol”, es un capítulo
aparte de nuestra atribulada historia. La
corte suprema de justicia en otros tiempos y la corte constitucional en muchos
de sus textos exponen magistralmente el papel del estado en la sociedad:
Otro de los pilares del Estado social
de derecho se encuentra en el concepto de derecho fundamental. Dos notas
esenciales de este concepto lo demuestran. En primer lugar su dimensión
objetiva, esto es, su trascendencia del ámbito propio de los derechos individuales
hacia todo el aparato organizativo del Estado. Más aún, el aparato no tiene
sentido si no se entiende como mecanismo encaminado a la realización de los
derechos. En segundo lugar, y en correspondencia con lo primero, la existencia
de la acción de tutela, la cual fue establecida como mecanismo de protección
inmediata de los derechos frente a todas las autoridades públicas y con
posibilidad de intervención de la Corte Constitucional para una eventual
revisión de las decisiones judiciales, que sirva para unificar criterios de
interpretación. Esta Corte considera que para que un derecho tenga la calidad
de fundamental debe reunir unos requisitos esenciales. Para la identificación
de un derecho de tal naturaleza existen unos criterios que ponen en evidencia
los requisitos señalados y, de contera, el derecho fundamental mismo: 1)
Conexión directa con los principios constitucionales; 2) Eficacia directa y 3)
Contenido esencial[1].
Lo que está
sucediendo en Bogotá con la alcaldía deja mucho que desear. El galimatías en
que se debate la justicia desde la operatividad es inexplicable, pues el doctor
Petro y su electorado han buscado la eficacia de los derechos fundamentales en aquellos
aspectos en que se sienten afectados legalmente y políticamente, los
inquisidores en cabeza del procurador hacen lo mismo, la justicia para este
caso no dirime sino confunde y aplaza. Esto es malo para la ciudad,
para sus habitantes y crea una idea colectiva atroz del sistema de justicia.
No solo
necesitamos una reforma a la justicia en términos sustanciales, sino que esta opere realmente y en sentido práctico sea
eficaz y haga respetar los derechos contemplados en la carta. Por ahora
dependemos del gobierno para que la justicia cumpla con sus cometidos. Mientras
esto no suceda la impunidad seguirá siendo un factor de violencia con las
consecuencias lamentables que todos conocemos. En la actual contienda electoral
por la presidencia deberá tocarse el tema a fondo. De igual manera el congreso
elegido ya tiene una agenda muy importante al respecto. Espero en la próxima legislatura
se inicie la reforma a la justicia que tanto necesita el país.
La mayoría de decisiones
gubernamentales están diseñadas para mejorar los índices de rentabilidad de las grandes corporaciones y multinacionales sobre el prurito que generarán empleo,
cosa que no es cierta, son de carácter tributario, de política monetaria, créditos y sistema cambiario e incluso procesos de flexibilidad
laboral que tanto daño le han hecho a la clase trabajadora. Es cierto, la
economía colombiana va muy bien, así lo indican los indices macro-económicos, las cifras y estadísticas del estado lo confirman, paradójicamente para la gente de a pie las cosas
siguen igual y en muchos casos empeoran, pues cada vez las cargas monetarias
son inaguantables frente a salarios congelados e injustos que no guardan
equilibrio con los altos precios en todo aquellos productos necesarios para sobrevivir,
denominado canasta familiar en otros tiempos, al unísono con una sociedad de
consumo que todos los días nos somete a sus imposturas, con presiones insoslayables,
promociones, planes para adquirir carro, tarjetas de crédito, como si no fuera
suficiente con todas las alienaciones en que vivimos.
El mundo se mueve por la
gracia de los poderosos, entonces no solo están las decisiones gubernamentales
sino las plataformas de las multinacionales, que diseñan las políticas
comerciales, los flujos de dinero, las políticas energéticas y agrícolas, los
acuerdos y todas aquellas autopistas que los fortalecerán en el futuro, para no
decir que los enriquecerán. Los gobiernos
liberales, como Obama en los Estados Unidos, el del presidente Santos, deberán
crear los contrapesos que limiten estos empoderamientos, de no ser así, el
futuro social de la humanidad terminará muy mal y el mundo solo podrá remedias
estas inequidades con mucha sangre de por medio.
Paul Krugman en su última
columna cuenta como una decisión favorece a los señores corredores de bolsa y
se realiza favoreciendo sus intereses, traigo el cuento a colación como ejemplo
flagrante de lo que expongo, porque no siempre hacemos lectura de lo que pasa a
nuestro alrededor, mientras trabajamos mucha agua pasa debajo del rio. La perla
es esta:
“Hace cuatro años, Chris
Christie, el gobernador de Nueva Jersey, canceló de repente el que
probablemente era el proyecto de infraestructura más grande e importante de
Estados Unidos, un nuevo túnel ferroviario por debajo del río Hudson que se
necesitaba desesperadamente. Pueden contarme entre quienes culpan a sus
ambiciones presidenciales y creen que intentaba congraciarse con las bases
republicanas que odian el transporte público y al Gobierno. Sin embargo, aunque
un túnel se cancelaba, otro estaba a punto de completarse, ya que Spread
Networks acababa de abrirse camino a través de las montañas Allegheny de
Pensilvania. El túnel de Spread, sin embargo, no estaba pensado para
transportar pasajeros, ni siquiera mercancías; era para un cable de fibra
óptica que reduciría en tres milisegundos —tres milésimas de segundo— el tiempo
de comunicación entre los mercados de futuros de Chicago y los mercados de
valores de Nueva York. Y el hecho de que este túnel se construyese y el túnel
ferroviario no, nos dice mucho sobre lo que no marcha bien en el Estados Unidos
de hoy. ¿A quién le importan los tres milisegundos? La respuesta es que a los
corredores de Bolsa de alta frecuencia, que ganan dinero comprando o vendiendo
acciones una pequeñísima fracción de segundo más rápido que otros agentes. No
es de extrañar que Michael Lewis inicie su exitosísimo nuevo libro Flash Boys,
un ataque contra la negociación de alta frecuencia, con la historia del túnel
de Spread Networks. Pero la verdadera moraleja de la historia del túnel es
independiente de la invectiva de Lewis".
Eduardo Sarmiento uno de
los economistas más críticos del modelo adoptado por el país expresó en una de
sus columnas hace poco: “El país le apostó durante 20 años al desarrollo basado
en la inversión extranjera, al desmonte arancelario y a los TLC. Se configuró
un perfil productivo en el cual el país produce bienes mineros, servicios y
construcción, y adquiere la mayor parte de la demanda industrial y agrícola en
el exterior. Una de las características sobresalientes de esta estructura es la
baja productividad de la actividad doméstica. En los últimos 10 años la
productividad total de los factores no tuvo ningún incremento. El aumento de
los ingresos laborales se explica por el abaratamiento de las importaciones”. Y
adelante ratifica con mucho énfasis en lo errado de las políticas
gubernamentales:
“Lo más grave es que en los
países como Colombia, que tienen baja demanda por su producto de ventaja
comparativa, aparece un creciente déficit en cuenta corriente financiado con
inversión extranjera, que introduce una gran inestabilidad. Bastaba que
cambiaran las condiciones externas para que el flujo de la inversión extranjera
se revirtiera y dejara la economía expuesta a déficits desfinanciados. Luego,
la salida de recursos generaría la escasez de divisas que provoca el alza del
precio del dólar. No sobra señalar que el efecto de esta devaluación depende de
qué tanto aumenta la inflación y reduce el salario real. Cuanto más bajen los
ingresos del trabajo, tanto mayor será el incremento de las exportaciones y la
reducción del déficit en cuenta corriente”.
Stiglitz es contundente:
“Poco después de que estallara la crisis financiera mundial en el año 2008,
advertí que, a menos que se adopten políticas adecuadas, se podía asentar un
malestar al estilo japonés —es decir, un crecimiento lento e ingresos casi
estancados durante muchos años—. Si bien los líderes a ambos lados del
Atlántico afirmaron que habían aprendido las lecciones de Japón, rápidamente
procedieron a repetir algunos de los mismos errores. Ahora, incluso un
exfuncionario clave de Estados Unidos, el economista Larry Summers, realiza advertencias
sobre el estancamiento secular”. En este momento las ganancias especulativas
adquieren el performance que las hace más atractivas e influyentes en el
sistema para ellas mismas, lo que se traduce que el empleo y todas aquellas
medidas que tienen que ver con el bienestar de los ciudadanos, quedan rezagadas
o no importan.
Algo debe pasar, para que
el desarrollo sea más equitativo. No solo de parte del gobierno y el
legislativo, sino de las propias empresas. Debe haber más equidad, de ello
depende que haya equilibrio social y que no aparezcan efectos que después
tengamos que lamentar.
Muchos son los testimonios
valiosos sobre la vida y obra de este grande de las letras universales quien nos
dejó para siempre esta semana. Como todos los actos de su vida, su partida fue de manera sigilosa, sin que
ni siquiera nos diéramos cuenta, preparada desde aquel mes del 2005 en que
reunió a sus amigos para decirles que no volvería a escribir jamás; con el acostumbrado
decoro de sus actos y en el tiempo preciso, como sí no quisiera molestar a
nadie, pues sabía que lo importante y fundamental de su vida y obra ya estaban
sobre la palestra y que había tenido la fortuna, como pocos de recibir todos
los reconocimientos en vida por el legado de una obra que no terminaremos de
celebrar sus lectores.
He dicho en muchos
artículos que como lector nunca terminaré de pagarle por tantas horas felices gracias a sus textos excepcionales. Solo quisiera decirles a la pléyade de
escritores que han escrito como lectores agradecidos, que en el caso mío, la
totalidad de su obra es de todo mi gusto. Para algunos críticos hay textos muy cojos de su obra.. Me refiero a “La Hojarasca” y su última novela “Memoria de mis putas Tristes”. Quiero decirles que inclusive en estos textos encuentro la grandeza del genio. Gabo era un mago para insertar en cualquier narración mágicas frases.
En las dos primeras paginas de “Memorias de putas tristes” expresa:
“Nunca hice nada distinto
de escribir, pero no tengo vocación ni virtud de narrador, ignoro por completo
las leyes de la composición dramática, y si me he embarcado en esta empresa es
porque confío en la luz de lo mucho que he leído en la vida. Dicho en romance
crudo, soy un cabo de raza sin méritos ni brillo, que no tendría nada que legar
a sus sobrevivientes de no haber sido por los hechos que me dispongo a referir
como pueda en esta memoria de mi grande amor”. Adelante agrega:
“Desde hacía meses había previsto
que mi nota de aniversario no fuera el sólito lamento por los años idos, sino
todo lo contrario: una glorificación de la vejez”.
En una nota periodística
sobre Pablo Neruda expresó, refiriéndose a la noticia de la muerte de ciertos
amigos, para lo cual nunca estaba preparado y que parce caer como anillo al
dedo frente a lo que nos pasa en estos días con su deceso:
“Esta mañana, cuando vi en
el periódico la noticia de su muerte, descubrí que para mí Pablo ya había
muerto hace algún tiempo cuando supimos de su enfermedad incurable. Mejor
dicho, me acostumbré desde entonces a la idea. La muerte de mi gran amigo
Álvaro Cepeda, el año pasado, me dio tan fuerte que comprendí que yo no estaba
entrenado para la desaparición de mis amigos. “¡Carajo! —pensé—. Si no le pongo
coraje a esta vaina, el que se va a morir un día de estos con otra noticia
igual soy yo”.
Cuando el editor de sus
memorias le presentó los pormenores de
las mismas, como siempre preocupado por el detalle y celosos de los
mismos, le agrego al título su memoriosa frase:
“La vida no es la que uno
vivió, sino la que uno recuerda y
Cómo la recuerda para
contarla”.
En este texto biográfico refiriéndose
a su casa en Aracataca, de donde que resulta ser el germen creativo y genealógico
de su mundo y textos mayores, recuerda con magistral acierto:
-Vengo a pedirte el favor
de que me acompañes a vender la
casa. No tuvo que decirme
cuál, ni dónde, porque para nosotros sólo existía una en el mundo: la vieja
casa de los abuelos en Aracataca, donde tuve la buena suerte de nacer y donde
no volví a vivir después de los ocho años”. Realmente nunca salió del mundo
inmenso en que lo dejó inmerso su abuelo Nicolás Márquez y la tia Tranquilina
quien le contó las historias más inverosímiles.
Cuando decide ser escritor
por encima de los caprichos de su madre quien propugnaba por hacerlo un hombre
de bien y de la terquedad de su padre quien conoce las angustias de los hombres
de letras, el viaje a su pueblo, le daría todas las razones para nunca
renunciar a su pasión, la escritura. Su situación no era fácil:
“Acababa de abandonar la
facultad de derecho al cabo de seis semestres, dedicados más que nada a leer lo
que me cayera en las manos y recitar de memoria la poesía irrepetible del Siglo
de Oro español. Había leído ya, traducidos y en ediciones prestadas, todos los
libros que me habrían bastado para aprender la técnica de novelar, y había
publicado seis cuentos en suplementos de periódicos, que merecieron el
entusiasmo de mis amigos y la atención de algunos críticos. Iba a cumplir
veintitrés años el mes siguiente, era ya infractor del servicio militar y veterano
de dos blenorragias, y me fumaba cada día, sin premoniciones, sesenta
cigarrillos de tabaco bárbaro. Alternaba mis ocios entre Barranquilla y
Cartagena de Indias, en la costa caribe de Colombia, sobreviviendo a cuerpo de
rey con lo que me pagaban por mis notas diarias en El Heraldo, que era casi
menos que nada, y dormía lo mejor acompañado posible donde me sorprendiera la noche.
Como si no fuera bastante la incertidumbre sobre mis pretensiones y el caos de
mi vida, un grupo de amigos inseparables nos disponíamos a publicar una revista
temeraria y sin recursos que Alfonso Fuenmayor planeada desde hace tres años ¿
Qué más podía desear”. Por ello en esta biografía expresa categóricamente frente
a la decisión de ser escritor, afirmación que ratifico en ese memorable viaje
con su madre a Aracataca a vender su casa:
“Ni mi madre ni yo, por
supuesto, hubiéramos podido imaginar siquiera que aquel cándido paseo de sólo
dos días iba a ser tan determinante para mí, que la más larga y diligente de
las vidas no me alcanzaría para acabar de contarlo. Ahora, con más de setenta y
cinco años bien medidos, sé que fue la decisión más importante de cuantas tuve
que tomar en mi carrera de escritor. Es decir: en toda mi vida”.
Cuando un hombre, con el
talento de Gabo, no es inferior a su destino, obtiene todos los logros que él
nos dejó y la obra que hoy nos enorgullece como simples amanuenses y lectores.
Recuerdo una frase “Del
amor en los tiempos del cólera”, una de sus obras mayores, a propósito de su muerte y lo que pensamos de
la misma:
«El bisturí es la prueba
mayor del fracaso de la medicina». Pensaba que con un criterio estricto todo medicamento
era veneno, y que el setenta por ciento de los alimentos corrientes apresuraban
la muerte. «En todo caso -solía decir en clase-, la poca medicina que se sabe
sólo la saben algunos médicos.» De sus entusiasmos juveniles había pasado a una
posición que él mismo definía como un humanismo fatalista: «Cada quien es dueño
de su propia muerte, y lo único que podemos hacer, llegada la hora, es ayudarlo
a morir sin miedo ni dolor».
La escritura de Gabo está
hecha con absoluto sentido hedónico y busca con argucias magistrales aprendida
en su vida de reportero, mantener al lector en vilo con la fascinación de unos
recursos. Por ejemplo en “En el amor en los tiempos del cólera” están las
mejores descripciones de la vida matrimonial. Como les parece esta:
“Acababan de celebrar las
bodas de oro matrimoniales, y no sabían vivir ni un instante el uno sin el
otro, o sin pensar el uno en el otro, y lo sabían cada vez menos a medida que
se recrudecía la vejez. Ni él ni ella podían decir si esa servidumbre recíproca
se fundaba en el amor o en la comodidad, pero nunca se lo habían preguntado con
la mano en el corazón, porque ambos preferían desde siempre ignorar la
respuesta. Ella había ido descubriendo poco a poco la incertidumbre de los
pasos de su marido, sus trastornos de humor, las fisuras de su memoria, su costumbre
reciente de sollozar dormido, pero no los identificó como los signos
inequívocos del óxido final sino como una vuelta feliz a la infancia. Por eso
no lo trataba como a un anciano difícil sino como a un niño senil, y aquel
engaño fue providencial para ambos porque los puso a salvo de la compasión Otra
cosa bien distinta habría sido la vida para ambos, de haber sabido a tiempo que
era más fácil sortear las grandes catástrofes matrimoniales que las miserias
minúsculas de cada día. Pe-ro si algo habían aprendido juntos era que la
sabiduría nos llega cuando ya no sirve para nada”.
Se nos fue el más grande y
el homenaje más grande es volver a su obra.
Pese a la fase inercial en
que ha entrado la actual campaña para la presidencia, por la calidad de una
oposición dedicada a torpear la imagen
del presidente con golpes bajos y no con debates programáticos y
argumentos, en un momento histórico para
el país y cuando las cifras macro económicas hablan por sí solas de los logros
del ejecutivo: hemos recuperado la institucionalidad que estaba en manos de
funcionarios que las tenían al servicio de intereses personales, aumentó la
inversión extranjera a cifras nunca vistas, se tiene una inflación controlada, el desempleo llegó a niveles antes no vistos y los más importante, la ley, la
institucionalidad, volvió a ser el centro de todos los procesos y no los
caprichos personales del ejecutivo, la actual campaña presidencial entre en la fase mas importante.
A muchos de los miembros de
la oposición encabezada por los uribistas de pura de sangre, se les olvida que
los logros que dicen realizó el doctor Álvaro Uribe en sus años de gobierno,
fueron construidos bajo coautoria administrativa con sus errores y méritos, en el primer periodo, junto a Germán Vargas
Lleras y en el segundo de la mano del doctor Juan Manuel Santos. Por lo tanto sus aciertos también les
pertenecen y de hecho sus errores. Es cierto que este primer periodo le dio al país esperanzas, presentó logros importantes en seguridad, ganó respeto internacional y generó confianza. A partir de la consolidación del liderazgo del doctor Uribe se fue dando una metamorfosis muy peligrosa en la forma de ejercer el poder y a partir de actitud, muchos fueron los hechos penosos, por su estilo y terquedad, pues después del espectáculo nefasto de la aprobación de la
reelección para el segundo periodo donde se utilizó el poder de la peor manera,
con compra de parlamentarios, matoneo en el congreso, dádivas, hechos que son
materia de procesos penales muy delicados, se fue mostrando el talante de un presidente
excesivamente egocéntrico, como Luis XIV: “El estado soy yo”, me refiero al
doctor Uribe, se empezó a manejar el poder presidencial como si fuera un
mayordomo de finca, pues los ministros y funcionarios de su gabinete repetían
como loras sus caprichos, eran simple delegatarios sin autonomía, sólo cumplían con los delirios del poder presidencial,
después desde el poder se permitieron los peores atropellos, chuzaron a medio mundo,
compraron hasta la señora que le servía los tintos a los magistrados, presionaron indebidamente a los congresistas,
manipularon las cifras, se enfrentó a las estadísticas con falsos positivos de
un estamento militar amparado sólo en conseguir resultados sin ninguna
condición ética, que es lo más triste que nos ha pasado y por último se fue
reflejando el proyecto de un estado fascista del más peligroso talante. Muchas
cosas le debemos tal vez al doctor Uribe, pero con él se demostró que el poder
pervierte perversamente y que ninguna reelección es buena, ese debe ser el
primer acto del presidente Santos en el siguiente mandato: Desmontar la reelección
presidencial.
Para la tercera reelección,
la cual intentó aprobar el doctor Uribe con su acostumbrado manejo del poder,
los funcionarios más civilistas de su mandato decidieron salir de semejante despropósito,
pues en este ir y venir se empezaban a dar hechos que ponían en grave situación
a la institucionalidad total de nuestro sistema, que mal o bien funciona. El
presidente Uribe se quedó solo con sus seguidores de pura sangre, con sus José
Obdulios.
El doctor Santos llegó al
poder de la mano del Doctor Uribe, en
una jugada personal que está por descifrarse, que será producto de un análisis
en otra columna, conociendo perfectamente a su mentor. Desde el primer discurso
siendo candidato demostró que no sería testaferro del ex presidente y por lo
tanto el presidente una vez posesionado sería él, que además su proyecto era
para cumplir con las metas que se propuso a lo largo de toda su vida:
consolidar la democracia del país, darle estabilidad económica, respeto en el
extranjero por el manejo civilista de sus actos y generar la plataforma para
darle salida a los temas más importantes, estructurada, tanto desde lo
ideológico, como presupuestalmente y para lo cual deberá enrutar su plan de desarrollo, que es histórico, por los montos, los objetivos y el cambio que se traducirá en bienestar general en: Infraestructura, medio ambiente, minería, educación, desarrollo
local y participación ciudadana. Deberá estar acompañada por una agenda legislativa
inaplazable: Salud, reforma a la justicia, acceso a la educación, regulación
del desarrollo rural, legislación para la paz, entre muchos.
Escogeremos en las próximas
elecciones entre un país tropelero y caudillista que gravita alrededor de un solo hombre o las
políticas de continuidad de un presidente preocupado por consolidar las
instituciones, por lo tanto la democracia desde la ley.
El doctor Santos ha tenido
como es lógico desaciertos que, entre otras cosas, admite sin cortapisas y
corrige, pero ha decidido con absoluta firmeza jugársela por la paz a sabiendas del desgaste y la complejidad que
implica esta decisión. Esperamos no solo la reelección sino que se apruebe el
desmonte de la misma en el próximo cuatrenio. Por ahora votaremos con absoluta
convicción por el Doctor Santos y esperamos que las personas que estén pensando
lo mismo lo hagan público, con esto contribuiríamos a su elección y al sano
debate.