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sábado, marzo 06, 2021

EL FUTURO DEL LIBERALISMO

 

La muerte del liberalismo y la crisis de la democracia liberal son temas recurrentes y constituyen una preocupación que es imposible hacerle el quite, la consecuencia inexorable es la aparición de una derecha cercana al fascismo, que se ve reflejada en los gobiernos totalitarios. El artículo que transcribo fue tomado de la revista “Letras libres”, creo que ves pertinente, para abrir la discusión. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE

Timothy Garton Ash

Enfrentados a un autoritarismo creciente, los liberales necesitan construir una nueva agenda. Para ello, deben aprender de sus graves errores y evitar los señuelos y marcas narcisistas de la derecha y la izquierda.

os de la globalización ha sido el fortalecimiento del poder del capital en relación con el del trabajo en las economías desarrolladas. La sindicalización de los trabajadores, un aspecto casi olvidado de la izquierda, tiene que ser otra parte de la respuesta. Necesitamos una nueva generación de políticas en favor de la competencia, lo que en Estados Unidos se llama antimonopolio o antitrust. Empresas como Google o Facebook son casi monopolios en una escala sin precedentes. Aquí, los friedmanitas y hayekianos deberían –si son fieles a sus principios– estar más interesados que cualquier radical de izquierdas por restaurar un mercado realmente competitivo. Y, para ser claros, los mercados regulados de forma adecuada siguen siendo una parte indispensable de la creación de libertad.

 

Por último, pero igual de importante, es necesario un gran cambio ético, tanto entre los ricos como en la actitud hacia los ricos. En una charla sobre “el problema de la libertad”, impartida en el Congreso del pen Internacional en 1939, Thomas Mann habló de la necesidad de una “autolimitación voluntaria, una autodisciplina social de la libertad”. ¿Dónde ha estado esa autodisciplina social en los últimos años? Cuando el gobierno de Obama propuso aumentar el impuesto al “interés devengado” (que es normalmente una parte significativa de los ingresos de los directivos y altos cargos de fondos de inversión y de capital privado, pero que tiene unos impuestos mucho más bajos que sus otros ingresos), Stephen Schwarzman, uno de los individuos más ricos de Estados Unidos, declaró que “esto es la guerra, es como cuando Hitler invadió Polonia en 1939”. Cuando el coronavirus se cobraba vidas y estilos de vida de millones de trabajadores, dependientes y dueños de pequeñas empresas, el Financial Times informaba de que, “siguiendo una tendencia de congelación o reducción de salarios”, los banqueros más importantes de Estados Unidos recibieron salarios de entre veinticuatro (Mike Corbat de Citigroup) y 31.5 millones de dólares (Jamie Dimon de JP Morgan Chase) en un solo año. Es obsceno.

 

Los políticos (que necesitan dinero para presentarse a elecciones), burócratas (que buscan un trabajo tras sus jubilaciones anticipadas), los museos, orquestas, universidades, centros filantrópicos e incluso las ONG de derechos humanos ahora se arrodillan, se arrastran y adulan a los millonarios como Schwarzman, y alaban sus magníficas contribuciones a la filantropía.

 

Esto lo capta mejor que nadie Dickens con su retrato, en La pequeña Dorrit, de cómo la buena sociedad londinense se degradó ante el poderoso financiero Merdle. Sí, hay individuos ricos y poderosos, como George Soros, que se han ganado realmente nuestro respeto. Pero en general necesitamos una verdadera “redistribución del respeto”: menos hacia el banquero Merdle, más hacia el barrendero Jo.

 

Identidad y comunidad

Esto nos lleva al segundo par de valores de Hassner, que los liberales no deberían olvidar por su bien: comunidad e identidad. La infelicidad que se ha acumulado en las últimas tres décadas tiene que ver en parte con un equilibrio defectuoso entre el individuo y la comunidad, cuyo resultado es un individualismo hipertrofiado. Pero tiene también que ver tanto con el tipo de comunidades que los liberales han fomentado como con las que han olvidado. Aunque prestamos mucha atención a la otra mitad del mundo en las últimas décadas, los liberales cosmopolitas prestamos muy poca atención a las otras mitades de nuestras propias sociedades. Hablamos mucho de “comunidad internacional” y menos de comunidades nacionales. Al centrarnos en el deseo legítimo de diversas minorías por el reconocimiento de sus complejas identidades, no fuimos capaces de ver que algunos individuos que los multiculturalistas consideramos que pertenecían a las mayorías seguras estaban comenzando a sentirse inseguros y amenazados en sus propias identidades. Esto desembocó en la “política de la identidad blanca” de Trump y demás. El resentimiento de una mayoría sintiéndose como una minoría aumentó gracias al desprecio epistocrático de las élites hacia la mitad de la población sin educación superior, especialmente cuando esa otra mitad expresaba opiniones simplistas y políticamente incorrectas. Basta con recordar la famosa frase condescendiente de Hillary Clinton sobre “la cesta de los deplorables”.

 

También subestimamos el impacto traumático que tuvieron en la vida diaria de la gente los cambios rápidos y profundos que trajeron la globalización y la liberalización posterior a 1989. A principios del siglo XXI, el capitalismo financiarizado y globalizado estaba más cerca que nunca de la descripción inolvidable que hace Karl Marx en el Manifiesto comunista sobre el impacto revolucionario del capitalismo:

 

Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen añejas antes de haber podido osificarse. Todo lo sólido se desvanece en el aire.

 

A medida que lo conocido desaparece, la gente grita: “¡Basta! ¡Demasiados cambios! ¡Demasiado rápido!” Y a menudo añaden un melancólico: “Ya no reconozco mi país”, un sentimiento que los populistas explotan y redirigen hacia los inmigrantes y las diferencias étnicas, religiosas y culturales. Estos sentimientos son profundos en los países de Europa central y del este, a pesar de que su mayor problema es la emigración masiva, y no la inmigración. Los alienados culpan de su alienación a los extranjeros. Aunque hay obviamente elementos significativos de xenofobia y racismo, estos sentimientos también tienen origen en una reacción mucho más amplia contra la velocidad y profundidad de unos cambios revolucionarios que están afectando a la vida de mucha gente.

 

Los liberales no supimos identificar la observación protoconservadora que hace Mary Shelley cuando dice que “nada es más doloroso para la mente humana que el cambio repentino y profundo”. El filósofo conservador Roger Scruton definió el conservadurismo como

 

la visión política que surge del deseo de conservar las cosas existentes, consideradas como buenas en sí mismas o mejores que sus probables alternativas, o al menos seguras, conocidas y objeto de nuestra confianza y afecto.

 

Lo que sigue de este análisis es que, cuando sea posible, tenemos que ralentizar la velocidad de los cambios para que la naturaleza humana pueda soportarlos, mientras preservamos una dirección liberal en general. Joachim Gauck, el expresidente alemán, resume esta disyuntiva en dos palabras: zielwahrende Entschleunigung (desaceleración intencionada). Esto significa, por ejemplo, limitar la inmigración, proteger las fronteras y fortalecer un sentido de comunidad, confianza y reciprocidad dentro de ellas.

 

El Estado nación

Este es un territorio incómodo para los liberales contemporáneos. Algunos están descontentos con la obstinada persistencia de las naciones. Pero en vez de reunir a nuestras maltrechas tropas en una pantanosa línea del frente donde pueda leerse “el internacionalismo contra la nación”, necesitamos reagruparnos en el terreno más defendible y ventajoso de la nación definida en términos liberales. En una de las últimas conferencias que dio, Scruton preguntó dónde encontramos “la primera persona del plural de confianza mutua” y propuso una moderna respuesta conservadora a esta cuestión política central no en los términos de “fe y parentesco”, sino de “barrios y ley laica”.

 

Sin duda estos son términos que los liberales pueden asumir y defender, no la necesidad de una comunidad política nacional –que era, después de todo, una de las principales exigencias de los liberales de 1848, el año en que Marx publicó su manifiesto– sino la definición y el carácter de esa comunidad. Como han demostrado de nuevo los cierres de fronteras repentinos y las respuestas de gobiernos nacionales a la pandemia de covid, la nación es demasiado importante, y demasiado fuerte desde el punto de vista de su atractivo emocional, como para dejársela a los nacionalistas.

 

Mucho antes de que nos golpeara la ola nacionalista, el multiculturalismo liberal había empezado a apartarse de los arrecifes del relativismo moral y cultural –“liberalismo para los liberales, canibalismo para los caníbales” en la gloriosamente provocativa formulación de Martin Hollis– tras un acercamiento peligrosamente próximo en el cambio de siglo. Pero en su necesaria crítica de la “política de la identidad”, los liberales deben tener cuidado de no tirar al bebé con el agua sucia. El feminismo, prefigurado en liberales del siglo xix como Mill, su compañera Harriet Taylor y la novelista George Eliot, ha efectuado en los últimos tiempos uno de los mayores avances de la historia hacia la igual libertad para todos. La exploración de las experiencias, necesidades y perspectivas de toda clase de grupos sociales, sean étnicos, religiosos, sexuales o regionales, ha enriquecido nuestra idea de cómo podemos combinar mejor la libertad y la diversidad en las sociedades multiculturales.

 

El punto en que los liberales deben por tanto insistir es que la identidad no es “o una cosa u otra” sino un “y también”. Por supuesto, hay choques reales entre las identidades particulares, pero no hay contradicción en principio entre tener identidades subnacionales, nacionales, transnacionales y supranacionales, del mismo modo que tampoco la hay entre tener identidades religiosas, políticas, institucionales y culturales, como hace la mayor parte de la gente. Los liberales no defendemos una fantasía cosmolibertaria de ciudadanos desarraigados e incorpóreos habitantes “de ninguna parte”, sino que debemos defender el derecho de la gente a estar arraigada de más de una forma y en más de un lugar.

 

El nuestro será por tanto un patriotismo lo bastante inclusivo, liberal, capaz y compasivamente imaginativo como para abrazar a ciudadanos de identidades múltiples. La pertenencia a la nación se define en términos cívicos, no étnicos o völkisch; esto no es una nación Estado, en un sentido estrecho, sino un état-nation, un Estado nación. Esa versión abierta, positiva, cálida de la nación puede atraer no solo a la seca razón sino también a la profunda necesidad humana de pertenencia y al imperativo moral de la solidaridad. Aunque la pandemia de coronavirus produjo de entrada un brote de aislamiento nacional, también nos ha mostrado lo mejor del espíritu comunitario y la solidaridad patriótica. El patriotismo liberal es un ingrediente esencial de un liberalismo renovado.

 

El desafío de lo global

Pero el patriotismo no es suficiente. Aunque el impacto del capitalismo específicamente globalizado es una de las principales causas de la crisis del liberalismo, los remedios que he comentado hasta ahora han sido domésticos. Son prescripciones de un Estado nacional territorialmente limitado, liberal y democrático, y en algunos sentidos fortalecerían las fronteras en torno al Estado nación así como los vínculos en su interior. Esto sugiere una pregunta gigantesca: ¿y qué pasa con todos los demás? ¿Qué puede ofrecer el liberalismo a la mayor parte de la humanidad, que no tiene la suerte de ser ciudadana de países como el Reino Unido, Estados Unidos, Alemania o Nueva Zelanda? Esto incluye, en un área gris, a millones de personas que residen en esos países sin ser ciudadanos de los mismos.

 

Es a la vez una cuestión moral y muy práctica. Cierta versión del universalismo es, como ha señalado John Gray, un elemento nuclear del liberalismo. Pero el liberalismo tiene la desventaja de que durante siglos llegó a la mayor parte del mundo en la forma del imperialismo. Recordemos que John Stuart Mill trabajaba en la East India Company y pensaba que los pueblos colonizados en su “minoría de edad” no estaban preparados para libertades refinadas. El universalismo occidental era, en la práctica, cualquier cosa salvo universal. Algunos de los peores horrores que los seres humanos han infligido a otros seres humanos –la conquista violenta, la tortura, el genocidio, la esclavitud– se justificaban por su referencia a los más elevados ideales de libertad, civilización e ilustración. Países como el Reino Unido –y los ingleses en particular– han hecho una faena notable para olvidarlo; el resto del mundo, no.

 

Ese recuerdo de la opresión colonial se ha visto reforzado, en nuestra época, por lo que podría llamarse de forma laxa las guerras liberales de Occidente, como las de Afganistán, Libia e Irak. Los motivos de los actores históricos para apoyar esas guerras eran diversos, y muchos de ellos se hallaban lejos de ser liberales, pero en cada caso las intervenciones militares estaban parcialmente justificadas por su referencia a fines liberales. Aunque en los casos de Kosovo o Sierra Leona uno podría defender que los objetivos liberales fueron al menos parcialmente alcanzados, es difícil decir lo mismo de Irak o Libia. El camino al infierno puede estar pavimentado de intenciones liberales.

 

Aprender de esas experiencias desoladoras no exige que abandonemos las aspiraciones universalistas de que otras personas alcancen las libertades que nosotros disfrutamos, pero requiere un saludable escepticismo acerca de lo que pueden conseguir intervenciones armadas para fines liberales y una apertura poscolonial a las experiencias, valores y prioridades de otras culturas. Esto, así como la realidad desnuda de que el poder relativo de Occidente está en declive, sugiere un sobrio realismo acerca del grado hasta el cual las potencias liberales pueden o deberían aspirar a transformar otras sociedades.

 

Sin embargo, aunque uno fuera a asumir la visión más egoísta y estrecha del nuevo liberalismo –una concepción que tratara en exclusiva de defender la libertad en países actualmente (más o menos) libres– fracasaría si no abordara algunos asuntos muy importantes más allá de nuestras fronteras.

 

“El orden liberal internacional” es un término que ha ganado prominencia en el preciso momento en que lo que describe está amenazado. Al recordar el deseo de Roger Scruton de “conservar las cosas existentes, consideradas como buenas en sí mismas o mejores que sus probables alternativas”, podríamos reflexionar que ahora los liberales tienen una tarea sustancialmente conservadora: defender las instituciones y prácticas de la cooperación internacional construidas desde 1945.

 

Durante dos siglos, la influencia de las ideas liberales estaba –más de lo que nos gustaría pensar– unida al predominio del poder occidental. Ahora la influencia del liberalismo se desvanece a medida que la agenda de la política mundial está cada vez más establecida por grandes potencias que no son parte de un Occidente tradicionalmente decidido o que, como Rusia, son ambivalentes acerca de si pertenecen a Occidente. De lejos, el Estado más importante de esos es China, que ya es una superpotencia.

 

Los periodos de ascenso y relativo declive de las grandes potencias han sido históricamente tiempos de creciente tensión y, por lo común, de guerra. ¿Cómo podemos manejar esta tensión, preservar cuanto sea posible del orden liberal internacional y evitar la guerra? La influencia china ahora alcanza el interior de las democracias liberales, distorsionando nuestros procesos democráticos e intentando utilizar el peso financiero y la intimidación para imponer la autocensura en periodistas y académicos, un proceso que se ve de manera especialmente dramática en Australia. Eso nos llama a defender, en el corazón de nuestras sociedades, valores liberales primarios como la libertad de expresión y la independencia académica.

 

La inédita versión china capitalista leninista del autoritarismo de desarrollo es ahora un rival sistémico de la democracia liberal, al igual que lo fueron los regímenes comunistas y fascistas durante buena parte del siglo XX. Ofrece a las sociedades en desarrollo de Asia, África y América Latina un camino alternativo a la modernidad. Lo más importante que hizo el mundo liberal para vencer en la Guerra Fría fue mantener sus sociedades prósperas, dinámicas y atractivas. Debemos intentar hacer lo mismo, seguir fieles a la causa de convencer a los demás de que las sociedades liberales ofrecen una mejor forma de vida y, crucialmente, mantener la fe de aquellos que comparten nuestros valores en sociedades no libres. Pero, de manera realista, también debemos reconocer que nos espera un buen trecho de coexistencia competitiva con regímenes autoritarios.

 

Necesitamos cooperar con ellos para evitar la guerra, para alejar las pandemias y para afrontar la amenaza decisiva de la era del Antropoceno: el cambio climático. La lucha planetaria para detener el calentamiento global también exigirá que limitemos la influencia de las todopoderosas corporaciones que explotan el carbono, por medios que van desde la desinversión hasta la regulación. Pero eso solo es el principio. Necesitamos una reducción importante en nuestro consumo general de carbono, y ahí cuentan no solo nuestras emisiones sino el carbono consumido en la producción de bienes que importamos de otros lugares. El costo para nuestro estilo de vida será especialmente elevado si nos tomamos en serio los argumentos de la justicia histórica e intergeneracional: implicaría que el Norte Global, que ya había consumido una parte mayor del capital ecológico de la tierra, y las generaciones actuales deben hacer sacrificios por aquellos que aún no han nacido en un mundo que padece los efectos del calentamiento global.

 

¿Es posible garantizar un consentimiento de esos sacrificios, a través de la política liberal democrática? Respondiendo otras encuestas de mi equipo de investigación, en 2020 un asombroso 53% de jóvenes europeos decía que, a su juicio, los Estados autoritarios estaban mejor equipados que las democracias para afrontar la crisis climática. Nuestra tarea consiste en demostrar que esos jóvenes están equivocados.

 

Mientras tanto, el nivel de calentamiento que ya es inevitable aumentará bruscamente los ya significativos flujos de migrantes desde el empobrecido Sur Global hacia el Norte Global. La reacción ante la llegada a Europa de millones de personas de África y el Oriente Medio ha desestabilizado sólidas democracias liberales europeas. Culpar a los migrantes de América Latina de una miríada de males sociales fue un elemento central del trumpismo.

 

El economista del desarrollo Paul Collier argumenta que limitar la inmigración puede beneficiar a las sociedades de las que vienen los inmigrantes. Hay, escribe, más médicos sudaneses en Londres que en Sudán. No es bueno para ningún país que una gran proporción de sus ciudadanos más jóvenes, enérgicos, educados y emprendedores busque una vida mejor en otra parte. No es bueno para la libertad en esos sitios que muchos liberales del lugar prefieran cambiar de país a cambiar su país.

 

Nada de eso absuelve a los liberales de la obligación de dar un trato humano a todos aquellos que buscan desesperadamente entrar en nuestros países. Tampoco nos absuelve de preguntar lo que deberíamos hacer a favor de una gran parte de la humanidad a la que no vamos a dejar entrar en nuestros países. Como mínimo, necesitamos dedicar más atención a entender qué ayuda de verdad a que los países se desarrollen y cómo podemos contribuir positivamente al proceso. Cualquier democracia próspera que gaste menos del 0.7% del PIB en ayuda al desarrollo –el objetivo avalado por la onu– debería avergonzarse de ello (y el populista gobierno conservador del Reino Unido debería cambiar su reciente decisión de abandonarlo).

 

Solo esbozar los rasgos desnudos de esos desafíos globales es apreciar que la agenda externa por un nuevo liberalismo resulta todavía más abrumadora que la interna. El mayor desafío, sin embargo, es hacer todas esas cosas a la vez, especialmente cuando hay tensiones entre las medidas que se necesitan en las tres áreas. ¿Cómo, por ejemplo, evitas que el calentamiento global se eleve por encima de los dos grados sobre las temperaturas preindustriales sin imponer fuertes restricciones a la libertad individual? ¿Cómo afrontas los miedos que genera la inmigración y a la vez respetas por completo los derechos humanos de los migrantes? ¿Cómo defiendes los derechos de la gente de Hong Kong y Taiwán mientras buscas una cooperación profunda con China para combatir el cambio climático, las pandemias y un desorden económico global?

 

Hacia un nuevo liberalismo

Hace poco leí un texto interesante de un escritor alemán, Arnold Ruge, titulado “Autocrítica del liberalismo”. Se publicó en 1843. El liberalismo lleva mucho tiempo y la autocrítica es su camino característico de renovación. Incluso el “nuevo liberalismo” es un término viejo. Empezó a circular ampliamente a comienzos del siglo XX para describir una nueva ola de pensadores que enriquecían el liberalismo con una dimensión social más fuerte. Los siguió un giro más explícitamente socialdemócrata en el liberalismo, con el New Deal de Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos y la construcción de los Estados del bienestar en Europa occidental después de 1945. A partir de 1980, tuvimos el giro neoliberal –es decir, nuevo liberal– hacia los mercados libres y lejos del inflado Estado “socialista”. Ahora necesitamos un nuevo “nuevo liberalismo”.

 

Aquí he ofrecido solamente unas notas hacia la renovación del liberalismo. Me baso en el trabajo de muchos otros, y espero que otros partan del mío. No pretendo elaborar una teoría normativa. Tampoco propongo un amplio programa de políticas. No hay, nos dice Mill, “una necesidad de una síntesis universal”. De hecho, la búsqueda de soluciones maximalistas, válidas para todo, forma parte de la hybris racional del liberalismo tecnocrático de los últimos treinta años. Se alejó demasiado de la “ingeniería gradualista” de Karl Popper. El liberalismo no debería ser nunca un sistema cerrado sino más bien un método abierto, una combinación de realismo basado en la evidencia y aspiración moral, siempre listo para aprender de los errores de los demás y de nosotros mismos.

 

Este nuevo liberalismo será firme en la defensa de lo esencial del liberalismo, como los derechos humanos, el Estado de derecho y el gobierno limitado, y las epistémicas libertades de expresión e investigación, indispensables para el liberalismo como método en vez de como sistema. Será experimental, avanzando a base de ensayo y error, abierto a aprender de otras tradiciones, como el conservadurismo y el socialismo, y equipado con la compasión imaginativa que necesitamos para ver con los ojos de los demás. Valorará la inteligencia emocional además de la científica. Y reconocerá que en muchos países relativamente libres tenemos algo parecido a un control empresarial plutócrata y oligárquico sobre el Estado. Eso debe romperse, por medios democráticos, o los procedimientos electorales de la democracia seguirán siendo explotados para subvertir el liberalismo, cuando los populistas (que a veces son también plutócratas) agiten a las minorías descontentas contra la “liberalocracia”.

 

Este nuevo liberalismo seguirá siendo universalista, pero con un universalismo sobrio y matizado, atento a la diversidad de perspectivas, prioridades y experiencias de culturas y países fuera de la corriente principal del Occidente histórico, y conocedor del cambio en el poder mundial que se aparta de Occidente. Seguirá siendo individualista, dedicado a alcanzar la mayor libertad del individuo compatible con la libertad del Occidente histórico, pero será un individualismo realista y contextual. En su mejor versión, el liberalismo siempre ha entendido que los seres humanos nunca son lo que Jeremy Waldron ha llamado “átomos hechos a sí mismos de una fantasía liberal”, sino que viven dentro de muchos tipos de comunidades, lo que habla de profundas necesidades psicológicas de pertenencia y reconocimiento. Este nuevo liberalismo seguirá siendo igualitario: buscará la igualdad de oportunidades en la vida, pero también entenderá que los aspectos culturales y sociopsicológicos de la desigualdad son tan importantes como los económicos. Finalmente, y no menos importante, seguirá siendo meliorista, aunque con un meliorismo escéptico, conocedor de la historia, consciente de que esta tiene ciclos así como líneas, retrocesos igual que avances, y que el progreso humano, en el mejor de los casos, solo se parece a la trayectoria ascendente de un sacacorchos, con virajes hacia abajo en el camino.

 

Grandes escritores y líderes de habilidad retórica serán llamados a mezclar todo eso para crear un relato más atractivo a nivel emocional que aquellos que usan los demagogos simplificadores y terribles para seducir a millones de corazones infelices hoy en día. Este será un liberalismo del miedo (en la celebrada expresión de Judith Shklar) pero también habrá de ser un liberalismo de la esperanza. Como en una doble hélice, el miedo a la barbarie humana que siempre puede regresar estará entretejido con la esperanza de una civilización humana que en parte tenemos y de la cual podemos construir más.

 

¿Y si es demasiado tarde? ¿Y si la influencia del liberalismo declina inexorablemente, así como el poder relativo de Occidente? ¿Y si el antiliberal Deneen tiene razón cuando se regodea en un “experimento filosófico de quinientos años que ya ha terminado”? Por lo que a mí respecta, espero que en ese caso yo me hunda con el noble barco Libertad, afanado con las bombas en la sala de máquinas mientras intento mantenerlo a flote. Pero mientras respiro mi última bocanada de agua salada –glup, glup– encontraré consuelo reflexionando en una última y peculiar cualidad de Libertad. Algún tiempo después de que el barco parece haberse hundido, vuelve a la superficie. Aún más extraño: adquiere la fuerza para reflotar precisamente porque se ha hundido. No es ningún accidente que las voces más apasionadas en favor de la libertad lleguen hasta nosotros, como el coro de prisioneros en el Fidelio de Beethoven, desde aquellos que no son libres.

 

Porque la libertad es como la salud: la valoras más cuando la has perdido. El mejor camino hacia delante, sin embargo, para las sociedades libres y los individuos, es conservar la salud. ~

domingo, febrero 28, 2021

VICISITUDES NEUROLÓGICAS

 

Hace 17 días me levante y como es habitual, tomé un libro, capte de súbito que no comprendía nada de lo que leía, lo intente de nuevo y el resultado fue el mismo, la mente en blanco. La lectura para mí, es un ejercicio vital, de ella dependen mis actividades profesionales, el sostenimiento, es la medula espinal de todo lo que hago en la vida, sin ella no hay nada. No hay articulo por ahora, aunque puedo con los recursos lingüísticos y algunas referencias que me quedan, defenderme, pues al llamado de alguna palabra o tema, aún soy capaz de dar respuestas con alguna coherencia, curiosamente las palabras van saliendo en la formación de enunciados a temas puntuales, como del sombrero de un mago, no sé cómo se da este proceso.

Recordé la anécdota de Borges quien iba leyendo en un tren y de pronto ya no veía, quedó ciego, desde ese día dependió de sus lectores. Yo dependo de cierta recuperación neuronal, que es muy lenta. Miro mis libros y siento impotencia, la paciencia y la constancia en ciertos ejercicios constituye el recurso que me permitirá con el tiempo estar de nuevo en mis cabales, en el pleno de mi capacidad.  

Cuando leo, la comprensión no es la misma, pero siento cierto progreso. La información está archivada supongo. Esta es una especie de muerte, con la ayuda de la divina providencia, espero ir leyendo, hasta ser el mismo. Espero sepan comprenderme. Simplemente estoy leyendo poesía y textos poco pesados. Espero mis lectores comprendan. Tal vez, entienda lo que leo, pero no pueda explicarlo, llevarlo al plano lingüístico.

martes, enero 12, 2021

LA LOCURA DE TRUMP

 


El presidente Trump de hecho nunca ha leído “La democracia En América”, de Tocqueville, es el deslumbramiento de un francés ante la democracia del pueblo americano recién independizado de los ingleses, este país fue modelo en todo el mundo para el estado moderno, signo de igualdad, libertad y soberanía, desde la ley y la independencia de poderes. Los americanos se han constituido en los guardianes de la democracia desde ese entonces, hasta el punto de quererla imponer a sangre y fuego.

Kissinger en un texto llamado “Diplomacia” escribía, “Casi como por efecto de alguna ley natural, en cada siglo parece surgir un país con el poderío, la voluntad y el ímpetu intelectual y moral necesarios para modificar, según sus propios valores, todo el sistema internacional. En el siglo XVII, Francia, encabezada por el cardenal Richelieu, dio un enfoque moderno a las relaciones internacionales, basado en la nación-Estado y motivado por intereses nacionales como su propósito supremo. En el siglo XVIII, Gran Bretaña introdujo el concepto de equilibrio del poder, que dominó la diplomacia europea durante los siguientes doscientos años. En el siglo XIX, la Austria de Metternich reconstruyó el Concierto de Europa, y la Alemania de Bismarck lo desmanteló, convirtiendo la diplomacia europea en un frío juego de política del poder. En el siglo XX, ningún país ha influido tan decisivamente, y al mismo tiempo con tanta ambivalencia, en las relaciones internacionales como los Estados Unidos. Ninguna sociedad ha insistido con mayor firmeza en lo inadmisible de la intervención en los asuntos internos de otros Estados, ni ha afirmado más apasionadamente que sus propios valores tenían aplicación universal. Ninguna nación ha sido más pragmática en la conducción cotidiana de su diplomacia, ni más ideológica en la búsqueda de sus convicciones morales históricas”[1].

El espectáculo visto por la humanidad en el capitolio americano la semana pasada, una horda de fanáticos intentando dar un golpe de estado, tomándose la casa blanca, nos dejó anonadados, se supone que es el sitio más resguardado del mundo, el templo de la democracia. La política hoy, manejada desde las redes, donde lo común es la poca profundidad en las discusiones, pensamiento horizontal, ausencia de sindéresis, está lleno de fundamentalismo y polarización. Allí funge el racismo, la xenofobia. La democracia liberal está en peligro, la rondan colectivos y sectores de derecha cercanos al fascismo que creíamos superado. Los partidos políticos, han dejado de cumplir su papel, como colectivos están viciados de los mismos males que dicen y pretenden acabar. La corrupción el peor de ellos. Cómo Putin en Rusia lleva 20 años en el poder y los peor, el pueblo parece estar conforme con una dictadura camuflada de democracia. Países como Hungría, Italia, Austria, Brasil, Estados Unidos, Turquía, tienen hoy gobiernos de derecha, xenófobos por naturaleza y con políticas contra la emigración, con apoyo de grupos neonazis.

La crisis de la democracia develó todas las debilidades en el gobierno de TRUMP, significó un retroceso sin precedentes. Existen colectivos que saben y son conscientes del alcance de sus posiciones, son una comunidad que está lejos de ser ignorante, luego actúan desde ideologías que pretendíamos superadas. Tienen mucha fuerza y vigencia, arraigo.  La crisis no viene de ahora, es un hecho que aún perduran grupos neonazis, racistas, convencidos en la superioridad del hombre blanco y el destino manifiesto, con mucha fuerza.

Hay análisis que preconizaron tales sucesos, el racismo americano está lejos de ser superado: “Con la presidencia de Bush se comienza a preparar de nuevo este asalto al poder sobre el mundo entero. Surge entre los llamados halcones, muy estrechamente vinculados con el American Enterprise Institute (la central de las empresas multinacionales estadounidenses), a quienes se junta el actual presidente Bush, que es algo así como su muñeca. Celebraban el "New American Century" (el nuevo siglo americano, donde americano no se refiere a América, sino modestamente a los EE. UU.). De hecho, se trata, después de la Alemania nazi, del segundo gran intento del asalto al mundo. Solo que éste no es un intento ilusorio, como el nazi, puesto que se basa en un poder militar superior al del conjunto de todos los países del mundo. O sea, existe un poder militar mundial, falta entonces un nuevo poder económico y financiero mundial que lo sustente”[2]. Cómo para alquilar balcón.  La política, el eje desde donde se piensa la estructura del estado y la gobernanza, la relación entre gobernantes y el ciudadano de a pie, juega un papel de suma importancia en el proceso de defensa de la democracia liberal. La política ahora se hace desde las redes sociales, con un ciudadano que no tiene tiempo para leer, que conoce por lo tanto desde sensibilidades que están lejos de las esferas intelectuales, del liderazgo canónico de otros tiempos. Esto quiere decir que somos muy vulnerables y podemos ser manipulados fácilmente, como realmente sucede en estos tiempos de revolución tecnológica.




 

 

 




domingo, enero 03, 2021

COSAS EXTRAÑAS EN UNA EPOCA EXCEPCIONAL

 

Este año que pasó fue muy extraño. En mi país, la violencia nunca mermo y paralelo a las vicisitudes que nos deja el virus, aislamiento, incertidumbre, una tensión tenaz frente a una enfermedad letal, la violencia siguió siendo el pan de cada día, los asesinatos de líderes sociales, las masacres y la lucha de las bandas criminales por las rutas del narcotráfico no cesaron.

Vivimos acontecimientos inimaginables. Un loco en la presidencia de los Estados Unidos, la primera potencia del mundo, xenófobo, racista, todos los días se inventaba una guerra y sin tregua irrespeto todos los tratados multilaterales con sus amigos y enemigos, declaró el imperio como única verdad. El mundo, nunca antes demostró tanta fragilidad, la geopolítica debe aprender aún muchas lecciones y siempre estaremos expuestos a locos como el señor Trump.

Un virus y este extraño personaje americano demostraron cuan vulnerables somos. Este año lo iniciamos con miedo por su puesto, con la sensación de no tener el control, no hemos vencido a un enemigo muy grande, hablo del COVID, sabiendo que al final saldremos adelante, lo que desconocemos es el costo. La humanidad, unida por gracia de una extraña bacteria, se impondrá.

Muchas cosas cambiarán de hecho, reconocimos por fuerza de lo que nos pasa, que el desarrollo sostenible y nuestra relación con el planeta debe cambiar. Somos parte del planeta, no los dueños del mismo.

La política paradójicamente con sus hechos tozudos no deja de darnos lecciones, volvimos a situaciones que pensamos solo eran cosa del pasado. Los nacionalismos, la derecha llena de racismo y proteccionismo. Políticas anti-migración que rayan en la xenofobia. Nunca antes la democracia liberal estuvo tan en peligro, la crisis de los partidos en el mundo, la ausencia de colectivos y la falta de coherencia (prevalece en casi todo el mundo Rusia, por ejemplo, se siente bien manejada por un dictador como Putin) generan una reflexión sobre lo que debemos hacer para prevenir la imposición de ideologías y personajes que creíamos superadas. La disyuntiva de la humanidad es la misma: en un análisis de la obra de Conrad la encontré: “El hombre enfrentado a la disyuntiva de la eterna elección entre el bien y el mal.

El COVI produjo la peor crisis social, económica del mundo. Desprovistos de las herramientas clásicas, quedamos expuestos a una crisis inimaginable. Latinoamérica no solo recibió los embates de la caída del precio del petróleo, de una fase inercial de sus exportaciones, la caída de los commodities, acompañadas de decisiones tardía de sus gobiernos frente a la crisis que terminaron por agravarla, sino que revelo sus peores males, la corrupción entre toros.

De antemano sabemos que este año, el 2021 será impredecible. Que las relaciones con el planeta tendrán que cambiar y que aun presenciaremos muchas sorpresas en materia política. La comunidad científica asume un rol que nunca imaginó y está claro que cuando habla, sus conocimientos deben tenerse en cuenta, no podemos dejar el futuro del planeta en manos de los políticos, no hay tregua para ello, esto implica que la sociedad igual asume papeles relevantes.

En Colombia en este año habrá reforma tributaria, la segunda en el mandato de Duque. Como siempre los gobiernos elegidos traicionan sus promesas e imponen cargas en la clase trabajadora que habían prometido no hacer. El déficit de más de 20 Billones de pesos hace inevitable la reforma, debe hacerse disminuyendo preferencias y exenciones de las grandes empresas, curiosamente nunca han sido tocados y en los rendimientos del sector financiero.

Esperare con paciencia los acontecimientos previsibles por efecto de lo que debemos hacer para evitar males mayores. Las lecturas y la autodisplina será la constante. 

jueves, diciembre 17, 2020

VIRUS Y RACIONALIDAD POLÍTICA

 


Vivimos una verdadera crisis de salud con resultados nefastos para el mundo. De igual manera, por gracia del COVI estamos en la peor crisis económica, en medio de un aislamiento atípico (9 Meses), a los que se les suma un desempleo de más de dos dígitos, migración y xenofobia.

El capitalismo está en una verdadera crisis. En la edición de junio de 2020 del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco mundial, se expresaba categóricamente que, sería la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita. La predicción se ha cumplido. La incertidumbre, que es el peor de los males, constituye lo común; la confianza y las certezas elementales para que la economía funcione, desaparecieron. A ello se suma la baja en el consumo y el desempleo galopante.

Los gobiernos le apostaron a la economía por encima de la salud, bajaron la guardia en materia de seguridad sanitaria, las aglomeraciones fueron el catalizador del desbordamiento del virus, hoy es el peor problema que tiene Europa y Latinoamérica, para no hablar de lo que pasa en los Estados Unidos. Somos más vulnerables de lo que imaginamos, en medio del más alto avance tecnológico y en plena revolución de las TIC, se nos apreció este monstruo de mil cabezas.

Varios conceptos son relevantes. Hablaré de uno de ellos, la relación sujeto y estado (Poder), eso que Foucault llamó la biopolitica, actualmente revelaron su rostro más nefasto. “La biopolítica es un concepto introducido por Foucault para describir las transformaciones de las formas de gobierno modernas, caracterizadas por el despliegue de todo un conjunto de tecnologías, prácticas, estrategias y racionalidades políticas que tienen como objetivo el gobierno de la vida” (Ester Jordana Lluch)[1].

En sujeto y poder Foucault estableció: “Mi objetivo, por el contrario, ha consistido en crear una historia de los diferentes modos de subjetivación del ser humano en nuestra cultura. Me he ocupado, desde este punto de vista, de tres modos de objetivación que transforman a los seres humanos en sujetos. El primero tiene que ver con el estatus de ciencia, la objetivación del sujeto en términos generales (Primero con la enunciación de los procesos vitales a través de la lingüística). La segunda, las practicas divisorias: El sujeto se encuentra dividido en su interior o dividido de los otros. Este proceso lo objetiva. Algunos ejemplos son el loco y- el cuerdo, el enfermo y el sano, los criminales y los "buenos muchachos"(Sujeto y poder Foucault). Finalmente. he querido estudiar -es mi trabajo actual- el modo en que un ser humano se convierte a sí mismo o a sí misma en sujeto. Por ejemplo, elegí el dominio de la sexualidad -el modo como los hombres aprendieron a reconocerse a sí mismos como sujetos de "sexualidad". Expresa Foucault: Ahora bien, me parecía que la historia y la teoría económicas proporcionaban un buen instrumento para estudiar relaciones de producción; que la lingüística y la semiótica ofrecían instrumentos para estudias las relaciones de significación.

En este caso nunca las expresiones de poder, su jerarquización y la toma de decisiones fue tan importante. En el marco de la biopolitica “que trabaja las transformaciones de las formas de gobierno modernas, caracterizadas por el despliegue de todo un conjunto de tecnologías, prácticas, estrategias y racionalidades políticas que tienen como objetivo el gobierno de la vida”.

El poder preparado para todo, hasta ahora trata de entender este momento excepcional por efecto de un virus. Los mecanismos de prevención en materia de salud no han sido del todo exitosos, se han producido muchas muertes, la impotencia del estado es flagrante. El sujeto, el ciudadano depende de las mismas.

Sólo somos dueños de lo que controlamos, alusión del estoico Epitecto. Hemos sido inferiores al reto. El aislamiento nos obligó a reflexionar sobre temas antes descartados. Cómo es la relación nuestra con el estado y nuestra real capacidad para reaccionar frente a sus decisiones. Hasta dónde llega el poder del estado sobre el sujeto en las democracias liberales. Es un hecho desde esta perspectiva, la filosofía tiene como tarea dilucidar, discutir y vigilar los poderes excesivos de la racionalidad política.

Los grandes problemas de la humanidad en esta crisis son más visibles. Utilizaré un texto publicado en 1980, para comprobar como ciertos significantes y enunciados enfrentados a la realidad no han cambiado para nada: “Vivimos en mundo donde subsisten la pobreza y el hambre en vastas regiones de la tierra; en donde cómo nunca se fabrican y se venden armas y en donde se han acumulado una capacidad destructiva que podría hacer explotar en átomos nuestro planeta (Informe de sobre problemas internacionales sobre desarrollo Willi Brant)”. Nada ha cambiado, es muy curioso.   

 


lunes, noviembre 16, 2020

LA CRISIS DEL ACUERDO DE LA HABANA EN COLOMBIA

 El partido de gobierno en su intensa campaña en contra del acuerdo de la Habana, la actitud inercial y cómplice del presidente en cabeza del ministro de defensa, en el propósito irrefrenable de hacer trizas el acuerdo de paz, constituyen el aspecto más grave que vive el país, a ello se  suma el asesinato de más de 250 desmovilizados de la FARC y 500 líderes sociales, donde están seriamente comprometidas las fuerzas armadas y el estado colombiano.

El centro democrático en cabeza del doctor Uribe está a la cabeza de una derecha recalcitrante y fascista, ha manipulado con una frialdad y descaro al gobierno en el propósito de acabar los acuerdos, en una estrategia predeterminada y perversa, con objetivos claros para traer de nuevo la guerra a Colombia. Esta actitud tiene resultados nefastos para el país, instaurando una xenofobia en contra de nuestras instituciones y tradición, encarando al país de nuevo al conflicto que tanto nos costó cerrar.

La relación de las fuerzas armadas, carne de cañón en esta guerra y a la que el gobierno manipula, sacrificando a sus generales, la impotencia para traer la paz a vastos sectores abandonados por la FARC, dejan claro que hay más territorio que estado. Es un hecho, no hay oposición, el país está conminado de nuevo a la guerra, sin congreso, además con una corrupción galopante.

Todos los días nos levantamos con noticias de asesinatos de líderes sociales en zonas de conflicto, Asesinados con una frialdad absoluta y que develan la impotencia y la falta de voluntad del gobierno.  En cualquier parte del mundo estos hechos generarían álgidos debates en defensa de la vida, en Colombia curiosamente no pasa nada y lo que es peor, el gobierno sigue como si nada, manipula cifras, para defender con estas la ausencia de gobernabilidad, en medio de una inequidad absoluta.

Es el país en el mundo con más violaciones de derechos humanos, feminicidio, asesinatos. La fuerza pública hasta la fecha ha sido impotente para controlar vastas zonas del país manejada por los carteles de las drogas y los grupos ilegales.  El asesinato de víctimas de la guerra que, por gracia del acuerdo de la Habana, han recobrado sus tierras, refleja a una derecha que no está dispuesta a ceder frente a las obligaciones impuestas por el acuerdo. Gran parte de la tierra de este país ha sido ganada a sangre y fuego por una elite que está en complicidad con las fuerzas del gobierno en contubernio con los paramilitares.

El gobierno no solo tiene el propósito sistemático de hacer trizas el acuerdo, sino que sus ataques a la JET ahora son directos, descarados, tratando que la justicia transicional no cumpla y olvidándose que la verdad se sobrepone a la justicia, se trata de ceder para vencer y armar la memoria histórica.

Se necesita liderazgo y que las fuerzas sociales vivas del país defiendan el acuerdo de paz de la Habana. Es hora que las ONG, la academia, el estudiantado, la clase trabajadora y los partidos realicen esta tarea de manera responsable y rigurosa. Sí no lo hacemos, el gobierno acabará con las esperanzas de un país que realmente necesita cambios.

 

jueves, noviembre 05, 2020

OSCAR ALARCON EL CASO DE UNA INJUSTICIA FLAGRANTE EN MEDELLÍN

 


Don Oscar Roldan, vive en el barrio “Bello Oriente" de Medellín, en una comuna, es un hombre de la tercera edad, trabajador, un patriarca, le da trabajo a más de 25 miembros de su familia, ha sufrido todos los males de este país y pese a ellos ha salido avante con su trabajo, ha padecido el estado de una manera inclemente. Hace treinta años salió de su región por la excesiva violencia y la ausencia del estado en toda la región donde trabajaba. De súbito, por la gracia de una violencia descarnada se convirtió en desplazado, tuvo que salir de sus tierras, engroso esa masa de colombianos sin ningún apoyo buscándole salidas a la vida y a suerte que las encontró. El secreto: Trabajo y perseverancia.

Nunca ha sido acompañado por el estado en ninguna vicisitud adversa, más bien ha tenido que padecer la persecución del mismo de manera injusta. Su historia es singular, porque, como buen colombiano con perseverancia, inteligencia y honestidad, mucho sentido común, montó un depósito y una ferretería con la que ha salido adelante, que no solo le dan mucho trabajo a la zona y particularmente a su familia, sino que ha servido de apoyo a la zona para un desarrollo. La gente de estas comunidades se enfrenta a todo. Primero al estado, quien les cobra a través de matrículas hechizas que no corresponden al principio de reciprocidad, además, sabiendo que estas son posesiones, en zonas vulnerables, por el peligro social, la violencia y la falta de presencia del estado, cada día es una batalla con infinidad de problemas: Falta de vías, ausencia de espacios de recreación y deporte y por su puesto violencia.

Fue sancionado mediante resolución No 2017500009306 de 27 de septiembre del 2017 mediante proceso iniciado por un inspector a una sanción urbanística, injusta desde todo punto de vista, pues el monto fue puesto como si se tratara una construcción de extracto. Algo paradójico, hay más de mil casas y poseedores que tienen una condición igual a la  del señor Oscar, son construcciones hechas a contra natura, producto de una condición particular producto del abandono del estado, en un país que siempre llega tarde. Curiosamente se ensañaron con don Oscar.

Aún así este señor, que fue embargado injustamente, a quien se le cobran intereses moratorios altísimos, ha estado pendiente de la administración para pagar el capital y a la fecha nadie le ha escuchado. Nadie lo atiende, nadie le resuelve, es tratado con total indiferencia.  El artículo 44 de la Ley 1437 de 2011 establece que las sanciones administrativas están sujetas al principio de proporcionalidad, de manera que la ley restringe la órbita de la discrecionalidad administrativa y constituye un límite general para cualquier ejercicio que suponga la limitación de los derechos fundamentales.  En concreto, esta Corporación ha sostenido que tratándose del inicio de un proceso por presunto desconocimiento régimen de obras urbanísticas (Ley 388 de 1997 “por la cual se modifica la Ley 9 de 1989, y la Ley 2 de 1991 y se dictan otras disposiciones”, modificada por la Ley 810 de 2003 “por medio de la cual se modifica la Ley 388 de 1997 en materia de sanciones urbanísticas y algunas actuaciones de los curadores urbanos y se dictan otras disposiciones”) que surten las Alcaldías Municipales o las Alcaldía Locales, existe el deber de la administración de acompañar al administrado, para que tenga una oportunidad de adecuar su actuación irregular a la legalidad, antes de imponerle una sanción  que seguramente no podrá cancelar debido a sus condiciones de vulnerabilidad y que ocasionará que incluso pierda su vivienda.

No hay ningún acompañamiento, existe sólo una persecución injusta e inexplicable, desde la perspectiva antropológica y sociológica, el trato no atiende a las graves singularidades del caso, el poder ascendente del estado es arrogante, injusto y viola el derecho de defensa de toda una familia. además el estado desconoce la forma en que crecieron estos barrios. Estamos ante una violación flagrante de los derechos humanos.

domingo, octubre 25, 2020

LA GRAVE SITUACION ECONOMICA Y POLITICA DEL MUNDO

 

La economía y la democracia representativa pasan un mal momento en el mundo, hay una crisis muy grave que se traduce en inequidad, pobreza. La clase política no está a la altura, en esencia no tienen la voluntad, no produce los cambios que generen un cambio frente al capitalismo voraz que colapsó y por lo tanto no permite soluciones prácticas y cambios eficaces para el ciudadano de a pie. La ambición de unos pocos y la corrupción de la clase política y empresarial, terminó consolidándose, se afirmó en los intereses económicos perversos de la banca y los grandes monopolios, los que llevaron  al mundo a una crisis de proporciones inconmensurables.

De hecho, excelentes teóricos han venido advirtiendo el peligro que conlleva la falta de correctivos de la clase política. No es solo un problema estructural, mucho podrán explicarnos los teóricos desde la perspectiva de la teoría de los mercados y la prevalencia del mismo sobre las políticas macroeconómicas que, según ellos justifican la crisis por variables de mercado. Lo cierto es que deben empezar por reconocer la excesiva concentración de la riqueza y la manipulación del sector financiero. El relato que sustentó el neoliberalismo sobre las virtudes del mercado y la libre competencia quedó al descubierto en su inoperatividad, los intereses particulares y la ambición, superan cualquier regulación. El estado debe cumplir con funciones que los particulares nunca asumirán. La distribución de la riqueza, el acceso a la educación y el desarrollo de políticas públicas en favor de los menos favorecidos, constituyen decisiones que no permiten plazos largos y es imposible dejarla en manos de particulares.

No es la globalización como marco teórico la que sustenta el desarrollo actual del desarrollo, es la excesiva especialización, la famosa revolución digital, la cuarta y quinta revolución, que concentra los principales lineamientos del desarrollo a unos pocos, no solo manipulándolos, sino generando una concentración de la riqueza que está lejos de fomentar mecanismos de participación justos y oportunidades. “Cuál es el relato que se opone a este enemigo soterrado. Si los grandes relatos conocidos hasta ahora -el cristiano, el liberal-progresista, el hegeliano, el marxista, el fascista- se han revelado como intentos inadecuados por hacerse cargo de la complejidad del mundo, este reconocimiento crítico no deslegitima el relato de cosas sucedidas, ni dispensa al pensar del esfuerzo por conseguir una óptica luminosa para los detalles aprehensibles de la totalidad esquiva (Peter Sloterdijk). El desempleo es el problema más grave. “La confluencia de la pandemia y la situación del cambio tecnológico hacen más más complejo la situación de empleo en Colombia y en el mundo” (Ricardo Ávila, periódico el tiempo). La economía es muy seria para dejársela a los técnicos. Estanislao Zuleta decía que la educación que no está sustentada en La filosofía es muy peligrosa por su opacidad, esta genera la capacidad de hacer preguntar, de cuestionar el sistema, de aprehender las causas primeras. la filosofía es esencial para entender lo que nos pasa.   

Para José Stiglitz, el fracaso de los mercados es evidente.  Se supone que la demanda en la teoría de los mercados iguala a la oferta. Pero vivimos en un mundo con grandes necesidades no satisfechas, lo que hace que este principio no se cumple. Aparecen entonces los recursos infra-utilizados. Si hay desempleo, como pasa en los Estados Unidos, las familias al final terminan siendo expulsadas de sus viviendas y esto genera infraestructura sin un uso adecuado en el marco de la circularidad económica, la crisis se acentúa y las consecuencias humanas son graves para los agentes más vulnerables del sistema, el ciudadano de a pie.

Países como Chile están pensando en cambiar la constitución, frente a las cifras de inequidad y concentración de la economía y el poder político. Los movimientos sociales en todo el mundo están dejando ver su inconformidad. Ahora que hay elecciones en los Estados Unidos, se cuestiona las decisiones absurdas del último presidente, irrespetando los acuerdos multilaterales y obcecado con políticas en contra de la inmigración y de hecho con racismo oprobioso e inexplicable para estos tiempos. Es un hecho, el mundo está en una crisis muy profunda.

 

domingo, octubre 11, 2020

EL ASESINATO DE ÁLVARO GÓMEZ HURTADO III

 

Escribí en este blog dos artículos sobre la biografía de Álvaro Gómez Hurtado de Juan Esteban Constain. Es una investigación rigurosa, bien hilvanada, responsable y exhaustiva, una excelente prosa y escrito desde la visión y la óptica del partido conservador, de su familia y amigos, consideraciones que están por encima del INRI con que siempre se asumió cualquier acto, declaración de este líder del partido conservador vilmente asesinado y de una importancia total para el país.

Ahora Carlo Antonio Lozada, senador de la república y ex militante de la FARC gracias a los acuerdos de la Habana, confesó hace dos semanas que el doctor Álvaro Gómez Hurtado fue asesinado por la FARC, básicamente por él quien dirigía las células urbanas y se responsabiliza de cinco asesinatos más, todos  líderes de suma importancia, declaración que despertó todo un tsunami de opiniones, salieron a la palestra personajes involucrados en investigaciones con más de 22 años, a los que se les comprometía constantemente en estos hechos, ejemplo, Ernesto Samper y Horacio Serpa, la familia, el partido conservador y por supuesto el partido de gobierno y el "Centro democrático"  acusaban al ex presidente y su ministro de gobierno. Nadie, absolutamente nadie, vislumbraba esta posibilidad, con la excepción de la exsenadora Piedad Córdoba y un documento presentado por José Obdulio hace unos años. Rodrigo Londoño, conocido con el alias de 'Timochenko' en su vida como guerrillero, reconoció, inicialmente, en una carta enviada a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que ese grupo guerrillero había ordenado la muerte de Gómez Hurtado. La JEP anunció el fin de semana pasado que, a través de una carta, representantes del antiguo secretariado de las FARC ofrecieron “aportar verdad, esclarecer los hechos ocurridos y asumir tempranamente la responsabilidad” en los homicidios de Gómez Hurtado, del general (r) Fernando Landazábal, del activista de la paz Jesús Antonio Bejarano, el representante a la Cámara Pablo Emilio Guarín y de los exguerrilleros José Fedor Rey y Hernando Pizarro León-Gómez.



Esto quiere decir que el poder de la FARC era más sólido de lo concebido y asumido por los organismos de seguridad del estado y después de la bomba del club “El nogal”, en Bogotá, quedó claro que la capacidad de penetración del grupo guerrillero era muy fuerte, el estado estaba lejos de controlar al grupo guerrillero.

El líder guerrillero no hizo otra cosa que contar una verdad de acuerdo a los protocolos establecidos por los acuerdos de La Habana. En dichos acuerdos se privilegió el derecho a las víctimas a conocer la verdad, exigir la reparación por encima de la justicia. Los colombianos no hemos podido conocer quien perpetró la mayoría de asesinatos de líderes de suma importancia del país, empezando por Luis Carlos Galán, el candidato Pardo, Bernardo Jaramillo, Antequera, el comandante papito, Pizarro y más de cinco mil líderes de la unión patriótica.

Dos cosas de suma importancia surgen de la declaración del señor Timochenko. El antiguo DAS y los actuales organismos de seguridad del estado siempre estuvieron comprometidos y aliados en estos asesinatos. Todos los asesinatos comprometen al antiguo DAS. Los organismos de seguridad, incluyendo a la fiscalía desviaron las investigaciones.

Ahora, “está también el episodio de la masacre de Mondoñedo, que, según Lozada, fue una de las razones que explicarían el silencio del Estado durante 25 años. Diez meses después del magnicidio, seis jóvenes milicianos de la Red Urbana Antonio Nariño (Ruan) fueron capturados, torturados y asesinados por la policía. Este era el núcleo terrorista de las Farc, comandado por Lozada en esa época, que habría perpetrado el operativo. De esto se enteró la fuerza pública, pero lo ocultó porque también habría tenido que reconocer la ejecución extrajudicial de los jóvenes”[1].

Estamos lejos de conocer la verdad en Colombia. Lo peor, nuestra historia encubre, oculta, desvía, definitivamente nos han dicho muchas mentiras. Muchos políticos salieron a pedir la renuncia del senador Losada. Se les olvido que este fue el fundamento de los acuerdos, firmar la paz en procura de la verdad, restitución y reparación de las víctimas. La familia del doctor Álvaro Gómez aún no acepta esta verdad. No existe ninguna razón para que el senador Losada haya declarado semejante información, sino es otra que contar la verdad. Quien se echa semejante responsabilidad en un país acostumbrado a ajusticiar y asesinar. Está descontado que es una declaración que cambia mucho la óptica que hasta ahora teníamos del conflicto. El centro histórico de memoria creado por los acuerdos de la Habana tiene muchas responsabilidades en materia de recuperar la memoria que nos permita conocer el conflicto en toda la amplitud. Debemos asumir las consecuencias de cada nueva verdad que rompa con tanta mentira creada por intereses perversos. El editorial de hoy en el periódico "El espectador" empieza diciendo que la FARC está empezando a hablar, acaso eso no era lo que queríamos. 

ADDENDA: Resulta inexplicable como la primera declaración de älvaro Uribe después de la obtención de la libertad, sea un llamado a la polarización  yen contra del acuerdo de la Habana, realmente su partido, el "Centro democrático", en cabeza del presidente Duque, no ha podido gobernar sin el espejo retrovisor y menos sin la obligación que tiene, de respetar los acuerdos  de la Habana y sus protocolos, que son ley de la república. En tanto, la muerte de líderes sociales en el sur del país, el Catatumbo y Córdoba no cesan. Es hora de gobernar con la voluntad política férrea para solucionar los problemas álgidos del país: La inequidad, el desempleo y el hambre de amplias poblaciones inermes que aún no reciben un apoyo certero de este gobierno, teniendo la forma de hacerlo, no lo ha hecho; para los grandes empresarios sí hubo esa voluntad política que le faltó con las clases pobres y medias del país. La responsabilidad es absoluta del presidente de la republica.   

A propósito, hoy se cumplen 20  años (14/10/2020 ) de la Masacre de Macayepo, fue ejecutada el 14 de octubre del año 2000 por la organización armada ilegal de extrema derecha conocida como Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el corregimiento Macayepo, jurisdicción del Carmen de Bolívar en el departamento de Bolívar al norte de Colombia, donde fueron asesinados 66 campesinos y cerca de 246 familias fueron desplazadas de su territorio. En el año 2010 la Corte Suprema de Justicia condenó al entonces senador Álvaro García Romero a una pena de 40 años de prisión por encontrarlo culpable de ser uno de los perpetradores de la masacre así como por desviar dineros públicos para financiar al grupo paramilitar autor del crimen.





[1] Revista semana de Colombia.

https://www.semana.com/nacion/articulo/los-misterios-del-magnicidio-de-alvaro-gomez-hurtado/202039/


viernes, octubre 02, 2020

ASESINAN EN MEDELLÍN COLOMBIA AL PENSADOR CAMPO ELIAS GALINDO ÁLVAREZ


 Antes de ayer hubo un atentado contra la ex senadora Piedad Córdoba, ayer un vil asesinato contra el líder y pensador CAMPO ELÍAS ÁLVAREZ,  en Medellín, pertenecía al partido "Colombia humana" , en circunstancias enrarecidas. Hay una estrategia sistemática para acabar con la izquierda en Colombia. El gobierno del presidente debe empezar a reconocer este fenómeno social tan grave, significa un retroceso en materia de derechos humanos. Ya vivimos tan oprobiosa situación con el exterminio de la "Unión patriótica", fueron asesinados más de 5000 militantes, no hay un solo asesinato esclarecido de parte de las autoridades. 

"94 tiro disparó la Policía contra las personas que protestaban en el barrio Verbenal de Bogotá la noche del 9 de septiembre, según el portal Cero Setenta. En la reconstrucción de los videos que hizo La Silla Vacía (https://bit.ly/2SlQDMU), se probó la relación directa entre el momento en el que los agentes dispararon y el instante en que tres jóvenes -Jaider, Andrés Felipe y Cristián- fueron asesinados en ese sector.(Dario Arenas Villegas, Periódico la Patria, Manizales)

En las noches del 9 y el 10 de septiembre fueron asesinadas 14 personas que habían salido a manifestarse precisamente contra el abuso policial, motivados por la tortura y asesinato de Javier Ordóñez en un CAI de la capital. Esto ubica a esta masacre como la más grave entre las 64 que se han cometido en Colombia en 2020.

El fascismo y la derecha en Colombia con alianzas no visibles con una parte de la élite, el poder y ciertos miembros de las fuerzas armadas, vienen produciendo   una escalada de asesinatos en todo el país que pueden significar una guerra abierta y una nueva apertura del conflicto armado del cual no hemos podido salir.

El presidente hasta ahora fracasó en términos de paz. No ha podido mitigar los asesinatos, todos los días asesinan a un líder social. Frente a la escalada de violencia, se hace inexplicablemente de la vista gorda frente a un suceso que lo compromete gravemente, no hay resultados de parte del estado. La actitud de su ministro de defensa es peor y deja mucho que desear, al no reconocer la situación, ante declaraciones tan poco convincentes devela una complicidad tácita y la respuesta ideológica del centro democrático es notoria, su partido que, tiene una visión cercana al fascismo. Aún le debe el perdón a los estudiantes y a las familias de las víctimas por la violencia perpetrada por los agentes de policía.

La mezquindad, para utilizar un término muy usado por el presidente, de las autoridades y gobernantes, empezando por el presidente Duque es notoria, la derecha está acabando con la izquierda y el paramilitarismo renació de otra manera, soterrado y solapado, pero igual o más cruel que otros tiempos; hay una alianza entre la élite, algunos funcionarios del estado y militares en ejercicio, el objetivo acabar con la izquierda a la que tanto le temen.

Desde este blog, de nuevo hago la denuncia. No debemos dejar que se agrave la situación. Es hora no solo que el gobierno respete los acuerdos de la Habana, sino que los implemente. La sociedad en pleno debe estar pendiente que no caigamos en más violencia, es muy fácil caer de nuevo en un conflicto con mil cabezas y frentes, inmanejable, por cierto.

Ofrezco mi más sentido pésame a los familiares del emérito profesor, le acompaño en la pena. Espero el presidente y el estado rectifique su indiferencia. Aparecer todos los días en televisión, como si no pasara nada, es el peor síntoma de nuestra decadencia.

 

 

 

 

 

miércoles, septiembre 30, 2020

QUINO

 



El respeto por la Argentina viene de su capacidad creativa, del arte propiamente dicho, que un país sea capaz de dar a Borges, Sábato, Cortázar, Sarmiento, Quino, expresa la capacidad desbordante que tiene. Hoy murió Joaquín Salvador Lavado «Quino», lo que constituye una pérdida no solo para Argentina, sino para la humanidad.

“Quino, el dibujante y humorista gráfico argentino creador de la mundialmente conocida tira cómica Mafalda, falleció a los 88 años en su ciudad natal, a la que había regresado desde el 2017, según informaron los medios argentino”[1]s.

Mafalda fue nuestro personaje. Fui contemporáneo de Quino y por lo tanto de Mafalda. El hombre que más sabe de Mafalda en el planeta es colombiano, se llama Daniel Samper Pizano. Fue quien compilo en un solo texto toda Mafalda. En el prólogo de este texto dice: “Durante muchos años disfrute todos los días de las tiras de Mafalda (El foi gras) aunque reconozco que el verbo disfrutar es un poco optimista, muchas veces Mafalda me perturbo, me conturbo y me lleno de angustia.

Mafalda nació en marzo 15 del 62, en septiembre 29 del 64 aparece la tira cómica. En enero 19 de 1065 debuta Felipe. En marzo 29 de 1965 aparece Manolito Goreiro, en junio 26 del mismo año aparece Susana Clotilde Churusi, El 25 de junio del 73 desaparece la tira para sus lectores. Nadie como Mafalda descifraba las angustias del sujeto en relación con la sociedad fatigante que le agobia, con el capitalismo voraz y el mundo contemporáneo caótico, opresor, para sobrellevarla, exigía de antemano un psicoanalista Mafalda con sus contundentes preguntas, verdaderos petardos, nos servía como tal, se fue haciendo imprescindible en nuestras vidas.

Con algunos expertos dure noches enteros discutiendo el mundo de Mafalda. Contestando las preguntas de Felipito, tratando de entender a Manolito y a Susana. La relación de esta niña con sus padres, cargada de preguntas sin contestar y sometidos a un mundo que al final no comprendían, los días se iban pasando sin saber cómo des-andar tantas servidumbres impuestas por una sociedad arribista y elitista.

Quino nació en Mendoza. Es cierto lo que escribe Daniel Samper, Mafalda guarda un paralelo temático con la vida real, Mafalda nace como una sana excreción de la conciencia. Para mi hizo posible entender que el mundo se descubre a través de una mayéutica, interrogar el mundo es la clave, al final sabemos que todas las preguntas de la vida tienen la misma respuesta, no hay salida, vivimos anestesiados por un consumismo que nos carga de pulsiones esclavizantes. Mafalda fue y es un bálsamo para la vida. Es una amiga a la que recurrimos para entender el absurdo en que vivimos. Me duele profundamente la muerte de Quino. Le vi en Bogotá, a Quino el homenaje lo tenía sin cuidado, parecía no entenderlo, comprendí su capacidad para rechazar un mundo tan cruel y manipulador, una sociedad injusta y a la vez cargada de inequidad. Nadie describió mejor la clase media que este excelente artista. Nadie.

 

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[1] https://www.eltiempo.com/cultura/muere-quino-el-argentino-que-creo-mafalda-540715

jueves, septiembre 24, 2020

LAS TORPEZAS DEL PRESIDENTE COLOMBIANO

Cómo vivir es un tema capital y cómo nos preparamos para el tema de la muerte. La filosofía ha pretendido resolver inútilmente el problema, pese a las múltiples respuestas que nos ha brindado aún no encuentra aquella que le satisfaga. La ciencia igualmente ha intentado mil respuestas. Mire esta realidad para nosotros los latinos, como dijo Roberto Bolaño, no hemos podido salir de la violencia.

El presidente colombiano no obra en razón del deber constitucional de garantizar la paz. Esquilma su responsabilidad y se ha vuelto muy ágil cuando se trata el tema de la violencia, más bien propugna la violencia, decidió siempre culpar a la guerrilla y al gobierno anterior de la misma, sobre todo cuando las fuerzas armadas asesinan a alguien. Su rencor no tiene límites, lógico que me refiero al expresidente Uribe. El doctor Duque, desde que se posesionó ha decidido nunca nombrarlo.  El espejo retrovisor es su mejor excusa para el cúmulo de errores que no ha podido evitar, es un verdadero primíparo en el poder, un títere sin fortuna alguna.

No respeta los fallos de la justicia y menos a la corte Suprema De Justicia, trata, de manera perversa y extralimitada de influir en las decisiones de la justicia que no le convienen y ha decidido intervenir abiertamente en el juicio al Doctor Uribe, pese a su inconstitucionalidad.

La falta de carácter del presidente deja mucho que desear. Los asesores que, vaya sí se equivocan, son una corte de áulicos que lo llevan por el despeñadero, con torpezas que dan pena.

La violencia nuestra requiere de inteligencia y sindéresis, está lejos de ser resuelta para el país, no hay forma de que la logremos. Todos los días nos levantamos con la muerte de líderes sociales y en vastas zonas del país hay enfrentamientos a granel entre muchos actores armados: Militantes de la FARC que no participaron en el proceso de paz, ELENOS, narcotraficantes, el clan del Golfo, de Sinaloa y narcotraficantes, todos luchando por las rutas del narcotráfico, no hay colectivos políticos, todos son delincuentes netos.

El disparo del soldado al transgénero refleja la crispación en que vivimos y los temores que nos asaltan en una paranoia sin límites. Qué pena la actitud y la incapacidad del ministro de defensa Holmes Trujillo. Que infantil la respuesta que le dio a la corte suprema de justicia frente al fallo a la tutela que hace trámite a cosa juzgada, además la torpeza de decir que la van a apelar, es discrecional de la corte constitucional si la revisa o no. Los áulicos vuelven a equivocarse.

Nuestra clase política es inferior a las circunstancias. Nada que hacer.

 Acabo de leer que el ministro de defensa colombiano le dice a la corte suprema irresponsable hasta dónde ha llegado el irrespeto por la institucionalidad. Sí está haciendo campaña, es una fortuna que la nación conozca el tamaño de los absurdos y la ausencia total de respeto por la separación de poderes.