En este blog suelo escribir
muy poco sobre política colombiana, he
defendido el proceso de paz del actual gobierno con vehemencia y convicción, lo
que no ha impedido hacerle críticas, siempre en pro de que se corrijan sus
incoherencias y se consolide, partiendo del hecho que el dialogo y el acuerdo firmado con la FARC es de suma importancia para el país, irreversible por lo tanto, la única tarea que nos debe unir es su consolidación, lo que nos permitirá superar un conflicto
armado de cincuenta años de duración con las nefastas consecuencias por todos conocidas.
De antemano sabia que este
acuerdo no sería fácil, no solo por lo que implica para las
partes, para el gobierno, para el congreso, para los gremios, y para el
ciudadano común, estos procesos de inclusión son complejos, sino por la
fuerza que aun tiene una derecha recalcitrante, conservadora, con mucho poder y no sobra decir, respaldado por una buena parte de la sociedad, que hará hasta lo imposible para torpearlo y cerrar su consolidación, la historia nuestra
está llena de estos retrocesos y de hecho las acciones violentas que se están
dando ( Van más de 180 asesinatos selectivos de líderes de sociales y de
izquierda) no me sorprenden.
La actitud que ha mantenido
el ex presidente Andrés Pastrana a lo largo del proceso y el doctor Álvaro
Uribe, la he entendido como demócrata y partiendo de la premisa que son necesarias y sanas, siempre que sean bien intencionadas, pero estos dos insignes ex presidentes le han dado golpes muy bajos al proceso, son un palo en la rueda para la paz, no se entiende la campaña que vienen realizando en el exterior, visitan todos los
estamento internacionales, a los presidentes, envían comunicados, en fin, mantienen una
campaña negra, constante y perversa, llena de mentiras, con posiciones amañadas y sesgadas, se supone que esto debates deben ser internos, siempre han
tenido las puertas abiertas para el mismo, de hecho el presidente fue demasiado
permisivo con ellos y no como suelen vociferarlo en el exterior donde fungen
como víctimas. No es ético atacar el proceso con mentiras, asumir posiciones ideológicas como sustrato para inventar condiciones inexistentes.
Es imperdonable que el
presidente de los Estados Unidos haya decidido dialogar primero con estos dos ex
presidentes que con el propio gobierno, no se entiende desde ningún punto de
vista, va en contra de todo lo que ha hecho este país a lo largo del proceso,
no es el trato para un aliado
incondicional como el nuestro, que ha ido más allá de lo que podamos aceptar. De
estos dos personajes, me refiero al doctor Pastrana y al señor Uribe, nada nos
sorprende, se de lo que son capaces para imponer sus criterios, pero con lo
sucedido hay que estar muy prevenidos con la posición que asuman los Estado
Unidos ahora que la guerra entre las potencias se mantiene buscando escenarios
para enfrentarse pese a su anacronismo histórico.
La
mayoría de asesinatos políticos en Colombia no han sido resueltos, existen interrogantes a granel, dudas, velos: sobre las causas, los autores, las conspiraciones, los
motivos, que mantienen nuestra historia en un envilecimiento típico de aquellas
sociedades de control donde incluso la historia es manida y poco clara. Arturo
Alape en el libro dedicado al Bogotazo, creo que es la mejor indagación, en el capítulo
8 del texto narra los hechos exactos que traigo a colación, con el ánimo de volver
a recrearlo pues las consecuencias aun las padece nuestro país, de ello dan
cuenta la multiplicidad de interpretaciones, casi todas validas: “El 9 de
abril, de 1948, a la una y cinco de la tarde, Jorge Eliecer Gaitán, fue herido
de muerte, en frente del edificio donde tenía su oficina en el centro de
Bogotá, mientras agonizaba en la clínica central, donde expiro en menos de una
hora después del atentado, un grupo de exaltados linchaba al supuesto asesino,
un tal Juan Sierra Roa, un hombre de origen humilde y hasta ahora desconocido.
La muerte de Gaitán se propago rápidamente en Bogotá y el resto de la nación.
Una multitud enardecida se congregó en el centro de la capital, mientras un
grupo de manifestantes se trasladaba hacia el palacio presidencial acusando a
su paso presidente Ospina y al partido conservador de ser los culpables del
asesinato del líder liberal. Algunos se tomaron las estaciones de radio e
invitaron a unirse en la revolución en contra del gobierno. Y aunque los
militares permaneció leal a las autoridades civiles, gran parte de la policía se
solidarizó con los rebeldes”.
Aún se discute sobre los autores, los mismo pasa con las consecuencias de tal
hecho en la historia de Colombia. Recuerdo un texto de Marcos Palacios que enfatizaba sobre el hecho que el país es el único que no ha tenido gobiernos de
origen popular, nunca un caudillo cercano a la izquierda o en contravía del
establecimiento ha llegado al poder. Ana Lucia Magrini lo sintetiza, en un trabajo
doctoral de manera magistral: “Detrás del nombre populismo y violencia
subsisten relatos de lo traumático, lo indeterminado y, fundamentalmente, lo
enigmático de la experiencia histórica colombiana. La Violencia (en mayúscula)
remite a la denominación que la historiografía le ha dado al período posterior
al asesinato del político liberal de corte popular Jorge Eliécer Gaitán el 9 de
abril de 1948. Pero la violencia también refiere a un concepto que polemizó los
debates sobre la experiencia histórica de este país desde mediados de los años
cuarenta hasta nuestros días. Durante los años setenta y ochenta dichos
conceptos, eminentemente polisémicos, comenzaron a articularse ¿Qué tipo de
disputas y articulaciones se produjeron en el campo político-intelectual entre
el concepto de populismo y el de la/s violencia/s? ¿Qué modalidades asumió la
representación de la figura del pueblo? ¿Cómo se re-significó el gaitanismo?
Son algunas de las preguntas que orientan nuestro análisis”[1].
Mucho
se ha escrito en Colombia sobre estos hechos, lo qué significó para nosotros la
muerte del caudillo liberal, cómo quedaron después las relaciones entre la clase obrera y los
partidos tradicionales, cómo incidió en el surgimiento de la guerrilla y su consolidación entre el cincuenta y el 70, en la
dictadura del general Rojas, el frente nacional con su nefasta hibernación a otras alternativas de poder. Expresa Ana Lucia Magrini al respecto: “En
Colombia estas oposiciones binarias se tensionan al extremo. Gran parte del
debate sobre el populismo en este país ha rondado y aún ronda alrededor de la
pregunta por la posibilidad o la imposibilidad del populismo. Algunos análisis
que argumentan la inviabilidad del populismo en Colombia sostienen un supuesto
implícito contundente: el populismo pudo haber sido “bueno” para los argentinos
o para los brasileros pero no fue deseable o viable en Colombia. La
inviabilidad del populismo se ha explicado por la ausencia de una serie de
elementos socio-económicos estructurales que se produjeron en otros países del
Cono Sur (como industrialización acelerada, migraciones externas, formación de
una clase obrera organizada, entre otros) sumado al carácter no-autónomo o
dependiente de la clase obrera colombiana respecto a los partidos políticos
tradicionales. Estos trabajos discuten la condición populista de los
movimientos populares desarrollados en Colombia durante el siglo XX y ponen el
foco especialmente en el gaitanismo 11 , proceso que desarrolló una amplia
movilización social durante los años cuarenta y que quedó inconcluso luego del
asesinato de su líder, Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Estos
estudios generalmente señalan el carácter no genuinamente popular tanto del
movimiento como del líder y depositan la evidencia de la condición
desorganizada del pueblo en la producción del bogotazo”. No podemos olvidar del
contexto: “Sobre estas realidades de crisis de la república liberal, con su
colofón reaccionario en el gobierno de Alberto Lleras, quien propició un clima
de violencia laboral, se dio la división del liberalismo entre el político
seductor de las maquinarias y usufructuario de los gobiernos de partido,
Gabriel Turbay, y el creador de la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria
(UNIR), defensor de los trabajadores, también partícipe en los gobiernos de
partido en calidad de ministro de Educación, del Trabajo y alcalde de Bogotá,
Jorge Eliécer Gaitán. Los dos buscaron el favor popular, pero fue más nítida la
proyección de Gaitán hacia lo popular y democrático, y de enfrentamiento a lo
que denominó las “oligarquías” liberales y conservadoras”. La tensión entre las
clases políticas tradicionales, aquellas que dependían de la burocracia
partidista y la emergencia de un movimiento popular que representaba un peligro
para la clase dominante y que no se veía bien en otras latitudes, reflejaba también el principio de la guerra fría entre las dos potencias. Con el proceso de revisionismo de una corriente histórica novedosa se presentan nuevas interpretaciones que es preciso tener en cuenta. Lo que es un hecho es que el tema continua siendo caldo de muchos debates y mantiene demasiadas variables no resueltas.
“La
forma de las ruinas” es una novela de Gabriel Vásquez toca puntualmente el tema[2], en las memorias de
Gabo también hay una alusión sobre este día, son en fin, muchos los textos históricos al respecto y los análisis
académicos, el hecho es que gran parte de las nuevas generaciones no lo
conocen. Será muy bueno profundizar sobre este hecho tan importante.
[2]Entrevista
a Juan Gabriel Vásquez: Cómo nació La forma de las ruinas, esta novela repleta de teorías
conspirativas que intenta explorar qué hay detrás del asesinato de Jorge
Eliécer Gaitán y de Rafael Uribe Uribe? Lo que pasó con esta novela fue que
conocí a un hombre que por diversas casualidades de la vida, llegó a tener en
su poder una vértebra de Gaitán. Su padre era un médico forense muy
importante. En el momento, hace más o menos una década, en el que él me
puso en mis manos esa vértebra de Jorge Eliécer Gaitán, nació la novela,
estalló el proyecto. Pero me tardé diez años para saber cómo escribirlo.
Era un monstruo muy difícil de manejar y me tomó mucho tiempo en aprender a
hacerlo.
Desde el 10 de agosto del
2012, 27 familias, en total 107 personas, dentro de los cuales hay 54 niños,
abocados por graves situaciones de violencia variopinta, de facto, en su condición
de amenazados, desplazados, en un estado de necesidad muy grave, se asentaron
en la calle 59ª No 63 170 al frente, sobre el margen izquierdo de la quebrada
la Iguana, en el sentido de las aguas, como única manera de sobrevivir y
solucionar la fatalidad, pues estaban siendo sometidos a constreñimientos ilegales producto de múltiples factores, del conflicto
armado colombiano y de algunas situaciones particulares de hecho irrefrenables. Desde hace
un tiempo se les reconoció la condición de victimas y desplazados en el
papel, tienen una resolución que lo acredita, expedida por la unidad administrativa
especial para la atención y reparación integral a las víctimas. Aun así, llevan cinco años luchando con una burocracia
paquidérmica buscando la eficacia de sus derechos, sin
obtener hasta la fecha nada y más bien en una situación Kafkiana inexplicable, su líder va de oficina
en oficina, de juzgado en juzgado, en la lucha por una vivienda digna, de su reubicación, sin obtener nada.
El martes de la semana en curso después de un desalojo oprobioso,
desproporcionado, cruel e intimidante se vislumbró una solución con la alcaldía
de Medellín, en el límite de muchas discusiones se llegó al final a una concertación, como suele suceder en
nuestro país, después de una toma de la universidad nacional por parte del
estudiantado, comprendieron que esta gente iría a la calle y a nadie le
importaría, ante el hecho, trasladaron la comunidad al campus universitario, su
único objetivo dar apoyo a estas familias e intentar un acuerdo con las
instituciones tratando de obligarlos a cumplirles en el propósito que perseguían desde hace muchos años . Esta es la crónica de estos hechos:
EL AVISO DE DESALOJO
La inspecciones notifican,
esa es la manera como comunican sus actos. Xyomara, la líder de este grupo,
madre de siete hijos, quien lleva esta lucha a cuestas desde hace seis años, de
manera súbita recibió la noticia diez días antes del desalojo. Ella, que no le
sorprenda nada que venga de la administración, desde hacía quince días había
promovido e interpuesto una acción
popular, instrumento jurídico muy eficaz para estos casos, buscando que la
justicia tome las riendas en este caso y haga eficaz sus derechos. Colombia ha
vivido una violencia muy fuerte y los desplazados son el pan de cada día de
nuestra sociedad. Cada una de estas familias, 25 en total, tiene una historia
particular, llena de tragedia, de muerte, de orfandad, en un país de muchas
violencias entrecruzadas. Han sido amenazados por paramilitares, guerrilleros,
delincuencia común, mineros ilegales, extorsionistas, al
final no importa quien los corra, cada uno narra su particular historia desde
la esclerótica de su existencia trágica, develan situaciones reales de desplazamiento, de
violencia, que han convertido sus vidas en una verdadera caldera, después de la
toma de este terreno, terminaron incorporándose a esta ciudad por necesidad, empezaron
un proceso de inclusión llenó de muchas vicisitudes, al final se han acomodado
y viven de acuerdo a sus limitaciones, sacando día a día sus hijos adelante. La
mayoría viene de pueblos del Dpto de
Antioquia, del Dpto de Choco, de la costa atlántica colombiana e incluso
de zonas muy alejadas. Sólo los une la
tragedia, su fragilidad y el arraigo a este pedazo de terreno que han perdido
de súbito. Xiomara, que conoce bien cada uno de sus moradores, que a tenido que
lidiar con su precariedades y analfabetismo, no sabía cómo asumiría este hecho, buscó la gente que venía ayudándola: Apoyarse en los estudiantes de la universidad Nacional, en las
personas que había presentado la acción popular y en todo aquel que tuviese
experiencia en desalojos. Nunca su posición fue quedarse en terreno, buscaba
siempre incansablemente su reubicación,
sin obtener ninguna solución real hasta la fecha.
A partir de esta
notificación se convocaron reuniones de apoyo. Primero con las personas que
llevaron a cabo la acción popular para hacer un inventario de los recursos jurídicos
que tendrían a mano, a renglón seguido se señalaría la bitácora con los
estudiantes de la universidad nacional y se harían las reuniones tendientes a
tener un orden que permitiera tener control sobre el desalojo, se planificaba buscando sólo el respeto de sus derechos, la puesta en marcha de la
reubicación, pues entendían que el recio invierno no contribuía en nada al
manejo de su precaria posesión y la situación de hecho según la alcaldía.
Xiomara, era una líder ordenada, perseverante, con el carácter necesario y
tenía una virtud, nunca se sobre-pasa en el lenguaje, es una mujer de buenas
maneras…conoce al dedillo las debilidades de esta comunidad, todo lo que los
hace vulnerables, su pobreza extrema y el estado de indefección en que se
encuentran. De antemano sabía que la
acción popular es muy lenta, pese a que buscaba la puesta en firme de sus
derechos, el llamado a la responsabilidad de todas las instituciones que tienen
que ver con ello se ponía en movimiento desde muchos flancos. Esta acción les permitió de alguna manera tener el inventario
total en tiempo, actuaciones, documentos, el cronograma de seis años de lucha interminable que tenía un capitulo más con este
desalojo, a todas luces injusto.
Se hicieron las reuniones,
se propuso crear para el día del desalojo una mesa de concertación que hiciera
valer los derechos, se estableció que por nada del mundo habría violencia, se
crearon los comités de apoyo de la universidad y se entabló una tutela buscando parar el
desalojo. Sobra decir, que cada acto acompañado de la atmosfera de
incertidumbre, temor y de tensión aguda que producen estos hechos.
La noche anterior, alrededor
de una fogata, se hizo una reunión para sensibilizar los hechos. Los
universitarios con sus respectivos comités atendieron los niños y en una
vigilia con cantos, música y oraciones esperaron conscientes el hecho fatal que
cambiaría sus vidas totalmente.
EL DÍA DE LA TOMA Y EL DEALOJO.
3. AM DE LA MAÑANA
Las lluvias torrenciales
hicieron de esta noche una espera interminable. Sentados al pie de los
ranchitos, alrededor de una fogata improvisada que no superó los ímpetus de la
lluvia, dilucidaban la manera de enfrentar a las autoridades: Estudiantes,
comunidad y líderes aportaban sobre cómo deberían comportarse frente al hecho
inevitable que se les venía encima. Sorprendía la claridad que abocaron y las
buenas maneras en cada decisión. Todo, absolutamente todo debería estar
controlado. Se habló de que se pondrían camisetas blancas, que se alistaría una
mesa con mantel blanco para atender a la autoridad y a los funcionarios de la
alcaldía, haciendo prevalecer los derechos y además tratarían de obligar a las
secretarías y a las instituciones con el cumplimiento real de sus obligaciones.
De súbito dejaron de pasar
automóviles por las dos calles que convergen en el sitio….Los universitarios
que son sabios en esta materia, lo comprendieron de inmediato: Sellaron las
calles, esto arrancó. Más de trescientos policías comenzaron a acartonar las
dos entradas, la de la calle 65, la del
rio y el acceso por la quebrada. Quedaron admirados de dos hechos, la
desproporción del operativo y la rigidez de las fuerzas del orden, que parecían
actuar en un operativo militar….el proceso de intimidación comenzó más temprano
de lo que esperaban.
De inmediato se organizo la
estrategia establecida: se organizo la mesa, las personas que atenderían la
alcaldía, el sitio donde estarían los niños, el comité de comida y apoyo y las
acciones de contingencia necesarias….muchos alumnos eran expertos en estos
desalojos y conocían el orden que se debía tener. Xyomara, con camiseta blanca
como la mayoría, volvió hacer énfasis en la necesidad de respetar el operativo,
actuar con absoluta decencia y reaccionar de acuerdo a las circunstancias,
siempre pensando en la reubicación.
6 AM LA DILIGENCIA
Nadie puede imaginarse un
operativo de estos hasta que los vive. La institución se mueve con toda su
fuerza, crueldad y la racionalidad en pro de su objetivo policivo. Este significó para la gente humilde, sentir el poder y la inequidad en su máxima expresión. La inspectora, quien tiene el
manejo directo del desalojo, habla solo después de la toma del lugar: Mas
de cuatrocientos agentes, cincuenta motos con agentes poco amables, camiones, inspecciones
móviles, una maquina Caterpillar, camas bajas ( Camiones con carrocerías planas) para trasladar escombros, volquetas,
obreros, gente de la secretaria de inclusión social, del bienestar familiar, psicólogos, la racionalidad administrativa en su máxima expresión puesta al servicio de un operativo; llegan en masa, como
cuando uno ordena invadir….de pronto la comunidad sintió toda la fuerza de la
institucionalidad y al principio nadie habló, nadie explica, solo se ve la toma
desde su óptica más cruel.
El problema más grave de
los países latinoamericanos es el de la inequidad y su consecuencia más
nefasta la marginalidad. Las ciudades son espacios donde estas dos realidades
en contravía de los imaginarios utópicos establecidos, se confrontan con una crueldad
sin precedentes, tristemente ya no conmueven a nadie, son parte del
paisaje natural de nuestras rutinas: opulencia y pobreza perviven en un mismo espacio, en unas tensiones permanentes, sin solución cercana. La violencia en Colombia, en un
conflicto de más de cincuenta años, ha producido emigraciones y cordones de
pobreza, collares que cuelgan en los extremos de las ciudades, reflejan de alguna manera las consecuencias de un conflicto que apenas empezamos a
resolver, sumado a otras variables sociales aun más difíciles de explicar.
Las relaciones entre
conflicto y marginalidad han dado para discusiones teóricas de carácter académico
harto conocidas. Pero la realidad cruda, muestra sus llagas sin que nada pase. En Medellín
Colombia, 107 personas, 25 familias, 37 niños, viven asentadas sobre la
quebrada Iguana, al frente de la universidad nacional de Medellín, desplazadas
por la violencia desde hace más de cinco años. Viven entre una zona comercial
muy importante y fuerte, un barrio de clase media alta y la propia universidad,
asentados en la ribera de la canalización en unas casas de madera expuesta a
los mayores peligros en estos días de invierno y lluvias perpetuas. “El derecho
a la ciudad, definido por Henri Lefebvre en 1967 como el derecho de los
habitantes urbanos a construir, decidir y crear la ciudad”, constituye el marco
cotidiano que pervive en medio de procesos no resueltos, no definidos y que
pese a los esfuerzos para generar procesos de inclusión, se caracterizan por la
indiferencia social, que se volvió el pan de cada día, como el caso típico de
estas personas.
La alcaldía de Medellín,
que se caracteriza por su diligencia, en este caso especifico, ha sido
negligente, indiferente y cruel. No ha entendió nunca el problema
central de estas gentes, no es otro que la re-ubicación, el derecho a
una vivienda digna y la necesidad de ser atendidos con toda la fuerza y la
capacidad del estado al respecto, son desplazados, violentados, su situación
es producto de presiones sociales muy fuertes. He decidido liderar y presentar una acción
popular, un instrumento jurídico idóneo para ese tipo de situaciones, busco
poner en manos del poder judicial este caso, para obtener soluciones sustanciales. Cuando me presentaron el caso, quede impertérrito ante esta situación, nunca imagine tal panorama, la mayoría de las veces nos encerramos en
urnas de cristal sin saber que pasa a nuestro lado. Recordé, hablando con sus
moradores, los análisis del peruano Fernando De Soto, experto en estas
economías, sobre la capacidad de la gente marginada para salir de sus problemas
coyunturales y de diario. Descubrí hasta donde llega la economía del rebusque
de estas gentes, su capacidad para no dejarse avasallar por tanta tragedia junta, su inteligencia para ir rasguñándole a la institucionalidad sus derechos y
como al final, sólo buscan una inclusión que se les niega todos los días. Pese a todo sobreviven,
tienen valores, atienden y educan a sus hijos y permanecen día a día en pie de
lucha tratando de hacer valer sus derechos. La alcaldía de Medellín decidió
desalojarlos sin solucionarles su problema central, su reubicación, sacarlos a
la calle, romperles su unidad, hasta la fecha, fuera del aviso de desalojo, no
hemos visto ningún trabajo social de sensibilización, de escrutación, de evaluación,
sólo una medida policiva por fuera de cualquier proceso de inclusión, de reubicación.
Hay una líder inteligente,
batalladora, la señora Xyomara, carga con la totalidad de este problema, vive
en esta comunidad, va de despacho en despacho gubernamental defendiéndose de
los atropellos, recopila todas las leyes que les favorecen, entutela cuando lo
necesita, abre espacios, habla con autoridades, recurre a la academia esperando
encontrar sentido y lucidez para su lucha,
busca soluciones por donde quiera que se
vislumbren, siempre solitaria, protegiendo a una comunidad desvalida. Cuando le
escucho en sus largos soliloquios, me asombró de su capacidad, se ha formado en
medio de esta tragedia, conoce las leyes sustanciales que la protegen, sus
derechos, corrige a los abogados que pretenden desvirtuar su lucha y sobre todo
es perseverante.
La lucha por los espacios,
la tierra el problema central de nuestro conflicto, atiende a una serie de
miradas, que se han olvidado. “En 1990 se produce una transformación en ese
sentido y las diversas disciplinas comienzan a recoger a la geografía y a los
estudios del espacio; comienzan a reconocerlos y a incorporarlos en sus
trabajos intransdiciplinarios […] lo que conocemos como giro espacial,
entendido como un cambio ontológico, una lucha ontológica, es decir, un cambio
en la manera más bien básica de ver la existencia humana, de comprenderla. Autores
contemporáneos no dudan en señalar que el espacio geográfico debe leerse como
el espacio construido, lugar en el cual se desarrolla la acción humana, el
territorio que se ordena y gobierna, donde se manifiestan los intereses
políticos y se ejerce poder, desde donde se puede interpretar el pasado y soñar
la construcción de un futuro, aquel que es habitado por diversidad de grupos
étnicos con dificultades y problemas sociales”. No podemos seguir viviendo con
realidades como está como sí no estuvieran pasando, indiferentes. Recurdo
conceptos que parecían obsoletos y es evidente que siguen vigentes: “Henri
Lefebvre (1901-1991) construyó su hipótesis de trabajo sobre el derecho a la
ciudad como la posibilidad y la capacidad de los habitantes urbanos y
principalmente de la clase obrera, de crear y producir la ciudad”. La academia trabaja
con esmero estos temas, pero ya es hora que se incorporen a la
institucionalidad. Espero que se le de solución a estas comunidades.
Este es el título de uno de
los textos de Byung-Chul, que
diagnostica la patología central que acosa la sociedad de estos tiempos. El
enfoque no solamente es absolutamente lúcido, sino que constituye una
radiografía de las servidumbres que nos someten desde la perspectiva de un filósofo.
“la sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma: el exceso
de positividad está conduciendo a una sociedad del cansancio. Así como la
sociedad disciplinaria foucaultiana producía criminales y locos, la sociedad
que ha acuñado el eslogan Yes We Can produce individuos agotados, fracasados y
depresivos”. Desde hace varios años, en
plena efervescencia de la revolución de las TIC, de la globalización y la
apertura, cuando gozamos de una aparente libertad de acción en todos los ámbitos,
el individuo como tal, se encuentra más avasallado que nunca, desde ámbitos encubiertos
con una sutiliza, los procesos de subjetivizacion del poder se imponen desde la
misma interioridad del ser que crea los mecanismos de coacción que le oprimen”.
“Hoy creemos que no somos un
sujeto sometido, sino un proyecto libre que constantemente se replantea y se
reiventa. Este tránsito del sujeto al proyecto va acompañada de la sensación de
libertad. Pues bien, el propio proyecto se muestra como una figura de coacción,
incluso como una forma eficiente de
subjetivizacion y de sometimiento. El yo como proyecto, que cree haberse
liberado de las coacciones externas y
coerciones ajenas, se somete a coerciones internas y a coerciones propias en
formas de una coacción al rendimiento y la optimización”.
Esta libertad aparente desde el poder hacer genera más coacciones que el disciplinario deber,
este último tiene limitaciones, el poder hacer no. Por ello la coacción en este
tópico es ilimitada. ”La libertad es contrafigura de la coacción. La libertad
que ha debe ser lo contrario de las coacciones, genera hoy más coacciones. Desde está aparente libertad nos imponemos ( O no las imponen) idealizaciones, metas, que de no consolidarse, nos frustran, sin ellas no somos; enfermedades
como la depresión y el síndrome de bornout, son la expresión de una profunda
crisis de la libertad. Son un signo patológico de que hoy la libertad por
diferentes vías se convierte en coacción”. Después afirma categóricamente: “El
sujeto del rendimiento, que se pretende libre, es en realidad un esclavo, es un
esclavo absoluto en la medida en que sin amo alguno se explota así mismo de
forma voluntaria”.
José Manuel Orozco en la red
lo sintetiza magistralmente: “Cada vez hay menos sometimiento del tipo
amo-esclavo en el que la lucha por el reconocimiento implicaba que el esclavo
deseaba ser visto por el amo, y por eso se esforzaba buscando en el otro-amo la mirada gratificante que correspondiera al
esfuerzo. Por eso uno es amo y esclavo de sí mismo. Uno se impone las tareas, las
demandas excesivas, las metas inalcanzables. Entonces uno vive para el trabajo
sin necesidad de que el amo lo recuerde. La esperanza de ser reconocido se
desvanece y en ocasiones ya no importa. Es como si hubiésemos introyectado al
amo en cada uno de nosotros”[1].
El capitalismo voraz al que
no le enfrenta ninguna alternativa, no se vislumbra un sistema que le compita, que ha generado una acumulación de capital
sin precedentes, que implementó en la psiquis un tipo de imposiciones que terminan condicionando la forma de
ser (El poder es neuronal), de pensar, el sentido de realización, de sublimidad y de triunfo de las
personas, hoy paradojicamente, cada trabajador se explota así mismo en su propia
empresa." Cada uno es amo y esclavo en una persona. La lucha de clases se
trasforma como una lucha interna consigo miso”. Todos los temores los miedos
nacen de nuestra propia idealización, está introyectada con una sutiliza
impresionante, nos convierte en esclavos de sí mismo, con todas las ansiedades,
depresiones y frustraciones de una sociedad siempre condicionada por metas inalcanzables, lineadas a
través del consumo.
“Luego, la sociedad es
sumamente competitiva, cada quien ve por sí mismo. Muere la colaboración, el trabajo
conjunto, el esfuerzo de hacer cosas entre todos. Hay una especie de temor
disperso que remite a alguien que lo sabe todo acerca de uno. Pero no se sabe
cuándo lo sabe. Tampoco quién está vigilando. Cámaras escondidas, inspección de
los correos electrónicos, verificación de las páginas que se visitan en la red.
Además, todos saben todo de todos en esas redes mal llamadas sociales. Se
publica todo en el muro del Facebook: fotos, historias, reseñas personales. Nada
se deja en secreto. Hay una muerte del misterio y, por lo mismo, se pierden los
intercambios personales. Bastan unos minutos virtuales para suponer que uno se
relacionó con otro. La relación es una irrelación. Esa es la positividad como negación
del otro que nos niega. Velocidad, violencia, consumo, competencia, individualismo,
hartazgo, silencio, pensamiento escaso, atención fugaz, desprecio por los
pobres guerra sin remisión, hambre y lo que se conoce como darwinismo social (el
mundo es para los más aptos, que merecen tener más que los menos aptos)”[2]. Por ello el filósofo Byun anota: “El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería
ni bacterial ni viral, sino neuronal”.
Los estudios de Foucault
sobre la subjetivizacion del poder están más vigentes que nunca, estas lecturas
de parte de un filósofo, que interpreta a cabalidad un momento donde se han
perdido todas las iniciativas y estamos embarcados en un proyecto que anuló de manera absoluta la capacidad de
elegir, no hay sujeto, nos permiten confirmar que ahora más que nunca se hacen
necesarios pensadores de este tipo. No veo por donde la humanidad se pueda
sacudir. Las TIC, la revolución de los medios de comunicación, las redes
sociales, los procesos de idealización colectivos, las series e incluso el cine
son mecanismos de configuración del poder, crean paradigmas de comportamiento.
[1] José
Manuel Orozco. De la sociedad del cansancio a la sociedad del aburrimiento Un
estudio del pensamiento.
Es como de película,
grandes filas de guerrilleros en unas caminatas interminables dirigiéndose a
las zonas de desmovilización pactadas dentro del acuerdo de paz, están cumpliendo
con un itinerario previo con rigor, van camino a su total concentración en
sitios determinados, cumpliendo con la desmovilización, que es el inicio de un
largo proceso de inclusión de acuerdo a una bitácora previamente determinada en
el documento final de paz firmado entre la FARC y el gobierno Colombiano. Para
muchos es de no creer, hasta el punto que la oposición al proceso sigue
sembrando desconfianza, siempre sobre la base de que la guerrilla no cumplirá. El
país según la última encuesta publicada, ni entiende, ni valora el momento
histórico que vive. Incompresible sí se mira todo lo que nos dejó 50 años de
conflicto armado en términos de víctimas, daños a la naturaleza, daños a la infraestructura, atraso en grandes zonas, desplazamiento y muerte a lo largo de toda la geografía. Nuestro conflicto, trágico desde donde se le mire,
era anacrónico, se alimentaba perversamente del narcotráfico y convirtió la
guerra en un negocio, sin ningún sustrato ideológico, hizo que fuera interminable e inmanejable, con consecuencias nefastas
para la población en materia de derechos humanos, creó repúblicas independiente, vastas zonas muertas económicamente hablando, fueron como repúblicas independientes y en ellas se dieron los peores daños que se tenga historia. Para acabar de completar este cuadro
dantesco, tuvimos en Colombia muchas personas secuestradas por más de diez años en
condiciones infra-humanas, algo difícil de entender en pleno siglo 21,oprobioso e inexplicable.
Recuerdo el editorial del
informe “Basta Ya” que categóricamente afirmaba: “Colombia tiene una larga
historia de violencia, pero también una renovada capacidad de resistencia a
ella, una de cuyas más notorias manifestaciones en las últimas dos décadas ha
sido la creciente movilización por la memoria. Rompiendo todos los cánones de
los países en conflicto, la confrontación armada en este país discurre en
paralelo con una creciente confrontación de memorias y reclamos públicos de
justicia y reparación. La memoria se afincó en Colombia no como una experiencia
del posconflicto, sino como factor explícito de denuncia y afirmación de
diferencias. Es una respuesta militante a la cotidianidad de la guerra y al
silencio que se quiso imponer sobre muchas víctimas”. Ahora, que hablamos de
dejación de las armas, vemos como vive una indiferencia inexplicable, parece no
entender todo lo que significó el conflicto, más cuando realmente llevamos más
de un año en zonas con una paz antes nunca vista, ni menos sentida de manera
real, estamos en un renacer en estos sitios, en las grandes ciudades parece no
importarles estos cambios. Insisto que el gobierno no ha publicitado estos logros
tan cruciales, está pagando las consecuencias de ello. Otra explicación posible,
es que para una generación, esta paz confirma ciertos anacronismos históricos a
los que nos estábamos acostumbrado y que para ellos constituye simplemente algo
abominable sin ningún sustrato político, siente pena ajena. Éramos casi el
único país en el mundo con guerrillas, el secuestro en el mundo constituye un
acto absolutamente des-aprobado y casi inexistente, aquí era el pan de cada
día, aún el ELN insiste en utilizar está práctica. Decía el informe
citado en su editorial: “La memoria es una expresión de rebeldía frente a la
violencia y la impunidad”. Cómo podremos definir esta indiferencia, la ausencia
de compromiso con el momento histórico. Ahí les dejo la pregunta abierta.
El
último libro de José Luis Pardo, me recordó el ensayo de Freud, “El Malestar de la cultura”, su nombre “Estudios
del malestar”, se refiere la crisis de occidente, señala una pérdida de
confianza de la sociedad frente al estado y las instituciones
y por su puesto la economía, expresó al respecto de esta publicación en el
diario “El País”: “—Este malestar es nuevo. Es un descontento no cuantificado
ni muy pensado, requiere armas de la filosofía, de la psicología, de la
economía. Hace falta finura para expresarlo. Si utilizo el término en lugar de
otros es para señalar qué tienen que ver estos estudios con el desprestigio y
desmontaje del Estado de bienestar. En 2007 escribí Introducción al
malestar en la cultura de masas… En aquella fecha nadie (yo, por lo menos,
no) pensaba aún en la crisis económica. Pero el germen del malestar estaba”. Es
una mirada desde la filosofía a la crisis que agobia al mundo, que tiene que
ver con la fe en el sistema, con la decadencia de la política, con la
desaceleración económica, con el escepticismo galopante, que es lo peor que le
puede pasar a una sociedad.
Alejandro
Gandara escribó en el periódico “El mundo” de españa sobre este libro: “José
Luis Pardo entiende la filosofía como el arte de hacer preguntas, y en este
libro sagaz y necesario plantea unas cuantas muy certeras: ¿cuáles son los
ingredientes de este uso político del malestar? ¿Cuáles son los peligros de una
forma de hacer política que parece añorar la acción directa, eludiendo las vías
democráticas? ¿Cuál es el papel que debe desempeñar la filosofía ante estos
retos? ¿Y la universidad como institución? ¿Y el arte y sus vanguardias?”.
Traigo a colación este libro porque pese al caos que representa esta crisis, es
evidente que no hay conciencia sobre lo que puede significar y resultar en términos
axiológicos y políticos, pues siempre las salidas a estos procesos de
incredulidad acentuada no son las mejores y terminan resolviéndose con
caudillos y dictadores de la peor pelambre, el ejemplo más flagrante lo tenemos
con el presidente Trump, inexplicable que los Estados Unidos hayan votado por
tan nefasto personaje. La referencia al comunismo en este texto no es casual, al
papel histórico en la sociedad española de este partido, no solo como ideología
cargada de esperanzas, hoy todas frustradas, termino al final en lo mismo, en
nada, dejando a la masa sin soportes, ni siquiera la ilusión de ser capaz de afrontar
la crisis.
En
lo económico la crisis es total, Esto significa que esta es más grave de lo
que piensan los políticos y los gobiernos. Es global, catalizada por los escándalos
de corrupción que dejan muy mal a las instituciones y al propio estado. Recordé
el libro de Joseph E. Stiglitz “El malestar de la globalización”, que sigue teniendo
una vigencia absoluta, explica cómo la fe inquebrantable en los mercados, la
apertura sin mecanismos de protección a las clases empresariales más
vulnerables, sin contrapesos, la liberación total de ciertos protocolos sin
tener en cuenta las industrias locales, la liberación del capitales, su
desmedro, todas variables que dejaron a la economía en manos de un pocos actores,
como siempre terminaron en bancarrotas, burbujas y concentración de la riqueza
en unas proporciones inimaginables. A ello se suma la crisis en la
productividad, el desempleo, la caída del consumo y la pérdida de fe de los
inversionistas de los últimos tres años, que llevó a la peor crisis social de
que se tenga conocimiento, la economía está en una inercia peligrosa.
Sumado
a esto está la crisis política, esta es total, no hay política, los intereses
personales la convirtieron en un negocio, la gente se siente timada por esta
clase, vaciada ideológicamente, el panorama es aún más gris, no hay propuestas, nadie cree en los partidos,
fenómeno que genera un escepticismo galopante. Alejandro Gandara reseña con mucha lucidez
sobre el texto de Jose Luis Pardo que alude a todo esto: “Al populismo de los
tuits, las pancartas y la demagogia, el autor contrapone un pensamiento crítico
que nos ayuda a desentrañar la realidad compleja en la que estamos inmersos. Y
para ello se sirve del bagaje histórico de la filosofía, empezando por Sócrates
y su diálogo en el Gorgias con el virulento Calicles, partidario de la pugna,
el conflicto y el enfrentamiento frente al acuerdo, que sentencia: «Qué amable
eres, Sócrates, llamas “moderados” a los idiotas.» Analiza también el tránsito
de Hegel a Marx, la reaparición en escena de Carl Schmitt y las propuestas de
pensadores convertidos en ideólogos como Ernesto Laclau o Philip Pettit, para
quienes la filosofía debe estar al servicio de la política. Frente a esta
postura, no habría que olvidar la advertencia de Kant: «No hay que esperar ni
que los reyes se hagan filósofos ni que los filósofos sean reyes. Tampoco hay
que desearlo; la posesión de la fuerza perjudica inevitablemente al libre
ejercicio de la razón.» Porque al olvidarla se olvidó también la descripción
del «filósofo» que debería figurar en el frontispicio de todas las facultades
del ramo, esa que dice que «los filósofos son por naturaleza inaptos para
banderías y propagandas de club; no son, por tanto, sospechosos de
proselitismo». Pensamiento frente al panfleto, reflexión frente al exabrupto y
reivindicación de una filosofía crítica que no sea vasalla de la política: he
ahí lo que propone Estudios del malestar, una lúcida y argumentada advertencia
acerca del malestar en el que vivimos y el que nos aguarda”[1].
La
iliquidez y la contracción económica son evidentes, la solución no se ve a la
vista y los gobiernos parecen no reaccionar, la discusión entre
intervencionista y neoliberales vuelve a la palestra, está como para alquilar balcón.
Una
discusión se puede dar cuando hay interlocutor válido, esto quiere decir que
todas las líneas de argumentación de lado y lado respondan a criterios con
grados de certeza, verosímiles o hipótesis bien planteadas, con algún sustrato
de cientificidad si es necesario o anclajes verificables. Esto permite tener un
dialogo civilizado que enriquecerá cualquier tema o punto de controversia,
exige un mínimo de niveles, no se puede
dar cuando hay una desproporcionalidad entre los interlocutores que haga
imposible comprender el discurso.
La
globalización, que está lejos de ser sólo comercial, menos en la revolución de
las TIC que produjeron la revolución del conocimiento más grande de que se
tenga noticia en la historia de la humanidad, hoy pareciera que está en discusión
por la andanada de medidas y el discurso del nuevo presidente de los Estado
Unidos, su verborrea ha generado todo tipo de interpretaciones, es bueno dejar
sus posiciones con absoluta claridad para entender de que estamos hablando.
El
presidente aboca por un proteccionismo absoluto buscando la recuperación de la
primera potencia, sus medidas como un caballo desbocado desconocen los
compromisos suscritos por el gobierno americano con el mundo y algunos suscritos en particular con otros gobiernos, son de tipo bilateral, en las décadas anteriores, se hicieron respondiendo a una política de presión que generó obligaciones con sus aliados y que los
obligó al final a una apertura total, así no no la quisieran, esto creo un mundo abierto desde desde
hace veinte años, sobre todo en occidente. Esto quiere decir que lo que propone es una medida de retroceso, enfocada hacía el
interior del país y que en principio lo que conocemos como globalización en apariencia no está en
peligro sí miramos al resto del mundo, poco tiene que ver con sus caprichos
por proteger la industria americana. Empecemos por
aclarar algunos términos para entender lo que está en juego.
¿Qué
entendemos por globalización?, para poder comprender que está en discusión, pues
este es un presidente-negociante, es un hombre que sólo piensa en la
rentabilidad, gana o gana, su sentido humanitario, su visión de estadista
simplemente no existe, de que estamos hablando cuando queremos refutarlo, a quién
y a qué atendemos.
Tomaré
tres conceptos elementales de globalización, en los dos primeros están referido
sólo al referente económico, el tercero es amplió y responde a contextos biológicos,
antropológicos, técnicos y humanos:
Pero
¿de qué se está hablando cuando se menciona el término “globalización”? Dice
JUAN CARLOS TEDESCO: “Al estar basada fundamentalmente en la lógica económica y
en la expansión del mercado, la globalización rompe los compromisos locales y
las formas habituales de solidaridad y de cohesión con nuestros semejantes. Las
élites que actúan a nivel global tienden a comportarse sin compromisos con los
destinos de las personas afectadas por las consecuencias de la globalización.
La respuesta a este comportamiento por parte de los que quedan excluidos de la
globalización es el refugio en la identidad local donde la cohesión del grupo
se apoya en el rechazo a los ‘externos’[1].
El banco mundial la define:
“la
interdependencia económica creciente en el conjunto de los países del mundo,
provocada por el aumento del volumen y de la variedad de las transacciones
transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales
de capitales, al mismo tiempo que por la difusión acelerada y generalizada de
la tecnología”. Pasa lo mismo que con la definición anterior. Miremos la otra
visión, la de William Ospina:
“Hace
cinco siglos comenzó la historia mundial. Quiero decir con ello que antes del descubrimiento
de América los humanos habían vivido historias nacionales o a lo sumo historias
continentales, pero no habían tenido jamás una idea del mundo como la que
empezó a entreverse en la aurora del siglo XVI, En ese momento asistimos a lo
que hoy podríamos llamar «el surgimiento del globo», y es notable el modo como
la idea del globo se apoderó de nosotros desde entonces y se ha convertido
crecientemente, como era de esperarse, en una de las mayores obsesiones de la
especie. No es el menor de los méritos de William Shakespeare el que, en aquel
mismo siglo, haya llamado El Globo a su teatro de Londres, y por extensión, al
gran teatro del mundo que era su destino recrear y representar. Aquella época
convulsiva y admirable vivió con asombro la evidencia de la redondez del
planeta, y dado que desde los tiempos de los geómetras griegos la idea de la
esfera era uno de los símbolos de la perfección, es probable que esa evidencia
haya sugerido para nuestros mayores de hace medio milenio la promesa de algo absoluto.
Con el surgimiento del globo surgió también el mercado mundial, y nuestros
países (que tienen el hábito de sentirse invitados tardíos al festín de la
historia y testigos subalternos del mundo) deberían recordar con mayor
frecuencia que fueron protagonistas de aquel episodio dramático y que aportaron
como pocos a la construcción de ese orden o desorden histórico que hoy llamamos
Edad Moderna”[2].
Esta
es una visión más universal, más real, la toma desde un contexto histórico
amplió, de igual manera los animales con sus grandes emigraciones lo han sabido
desde el nacimiento de la vida, hace parte de su GPS[3].
Hoy
el internet y la red integraron al mundo con su plataforma, su infinita memoria,
lo consolidaron como una aldea global. La globalización no depende sólo
del señor Trump, el proteccionismo unidimensional que quiere aplicar a sangre y
fuego tal vez tenga un efecto contrario, la terminará consolidando como
proceso, la humanidad no retrocede. Es un oprobio oír al presidente de la potencia
más grande del mundo, del país con más centros de investigación, con las
universidades más prestigiosas, con el numero de nobel más alto en el planeta
hablando desde la vacuidad.
El
artículo de WilkipediA termina en su primera parte con una especie de sentencia
que parece confirmarse hoy: “La valoración positiva o negativa de este
fenómeno, o la inclusión de definiciones alternas o características adicionales
para resaltar la inclusión de algún juicio de valor, pueden variar según la ideología del
interlocutor. Esto porque el fenómeno globalizador ha despertado gran
entusiasmo en algunos sectores, mientras en otros ha despertado un profundo
rechazo (antiglobalización), habiendo también posturas eclécticas y moderadas[4]. Insisto,
hay procesos que no tienen retroceso, puede que se relanticen, al final terminan imponiéndose, espero se confirme está constante histórica.
[3]
Esta es la definición de wilkipedíA: La globalización es un
proceso económico, tecnológico, político y cultural a
escala planetaria que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre
los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y
culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y
políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo
identificada como un proceso dinámico producido principalmente por
las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o
la democracia liberal, y que han abierto sus puertas a la revolución
informática, llegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en
su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus
relaciones internacionales.
Nada parece evitar la
hecatombe institucional y social de Venezuela producto de una dictadura
camuflada entre los estertores de una democracia popular, hoy totalmente
desvirtuada por las continuas manipulaciones perversas de quienes ostentan el
poder, que abarcan todos los ámbitos de la vida, personajes que han venido entregando el
país a pequeños feudos, sanguijuelas que lo
saquean impunemente minuto a minuto, cada segundo que pasa.
La institucionalidad está
en cero, la sociedad no funciona para absolutamente nada, el
ejecutivo ha creado una serie de costumbres insanas para que la gente
simplemente sobreviva (Ya ni siquiera esto pasa, el hambre constituye una
pandemia), producto del exceso de concentración de poder, este llegó a
límites insospechados que terminaron atrofiando las relaciones humanas
en toda la trama social, de la A a la Z. La república socialista que adoptó el modelo cubano,
basado en la gratuidad, fue desmantelando la totalidad de los anclajes que le
permitían a Venezuela funcionar normalmente: La vida Productiva; las
seguridades jurídicas como la propiedad, los derechos fundamentales, la
propiedad intelectual, las garantías constitucionales; la libertad de opinión,
el derecho a la movilización, el comercio, en fin lo mínimo… hasta convertir la vida en un
galimatías, hoy nada hay seguro y cada ciudadano sale a guerrear; el estado fallido es un hecho, el ejecutivo miente implacablemente, se defiende a dos manos, pues de caerse la
república Bolivariana, todos sus funcionarios irán a la cárcel, el presidente hará lo imposible para no
entregar el poder, de antemano sabe lo que le espera, en estas confrontaciones los únicos perdedores son los
ciudadanos del común.
Es cierto, la culpa de la
situación a la que llegó Venezuela, uno de los países más ricos del mundo, no
es solo de quienes ostentaron y ostentan el poder, sino de los mismos ciudadanos
que lo permitieron. Es difícil develar en todo su contexto la genealogía de
esta catástrofe, pero la información esta a la mano para que no se vuelva a
repetir.
Los partidos tradicionales, quienes venían saqueando al país, nunca se imaginaron que por gracia de sus políticas clientelistas y
la agregación del poder en favor de sus arcas, este fuera a terminar en una dictadura
popular. El nuevo presidente después de un triunfo sin igual, investido de los poderes aprovechó el momento, la efervescencia emocional de un pueblo escéptico y creó la forma de suprimir todos los contrapesos constitucionales, inexplicable que un caudillo sin preparación alguna, con una oratoria
seductora, un discurso envolvente, demagógico, un placebo peligroso, una especie de anestesia, pudiera cambiar toda la constitución, las reformas, le permitieron la concentración
de poder más perversa que se tenga historia en Sudamérica a partir de unas instituciones democráticas, al final como los hoyos negros, todo el estado
terminó en manos del ejecutivo.
Venezuela vive hoy la peor
crisis de su historia, hay hambre, des-institucionalidad, toda actividad es
corrupta, el funcionario trampea, la producción está sometida a coimas, el
ciudadano sale igualmente a traficar con sus bonos, hay una guerra para
sobrevivir sin parangón, pese a este caos nada pasa.
Ayer sacaron a CNN es
español, Venezuela saca a la última cadena que informaba con neutralidad. Que
pasará, un tsunami de acontecimientos que de hecho, esperamos no sean tan
graves para el ciudadano de a pie, espero nuestro hermano país salga de semejante
tragedia, el camino es largo y culebrero.
Los escándalos de
corrupción vuelven a poner sobre la palestra un tema desatendido del todo: El de la ética y la gestión pública, sólo se trata cuando se producen estos
tsunamis, en estos días Obredecht empresa de ingeniería Brasilera genera noticias escabrosas por lo corruptas, además develan procedimientos como si fueran excepcionales, son realmente lo común en la
administración pública. La corrupción es el problema más grave de latinoamérica, de eso no hay duda. “En la década de los 90, la OCDE introduce un conjunto de recomendaciones en
esta dirección, proponiendo los siguientes principios para el manejo de la
ética en el servicio público (OECD, 1998): claridad en los estándares éticos;
reflejo de los estándares éticos en los marcos legales; disponibilidad de una guía
ética para el servidor público; conocimiento por parte de los servidores
públicos de sus derechos y obligaciones; establecimiento de comités políticos
que refuercen la conducta ética del servidor público; transparencia y apertura
al escrutinio público de los procesos de tomas de decisión; guías claras para
la interacción entre los sectores público-privado; demostración por parte de
los funcionarios de conductas éticas; promoción de una conducta ética en las
prácticas, procesos y políticas de gestión; incorporación de mecanismos
adecuados de accountability en el servicio público y, establecimiento de
procedimientos y sanciones”[1]. Colombia tiene una legislación muy extensa, de igual manera en todos los países de América Latina, el hecho es que termina siendo letra muerta. La ética que es un valor, su eficacia
como tal, no depende de los controles disciplinarios, del talante coercitivo de la misma, es
una suma de acciones complejas, que empiezan con la educación en toda su extensión y desde edades tempranas, mecanismos de formación en toda
nuestras actividades, de tipo axiologico, de lo simple a lo complejo, siempre referido a la conducta humana. En un artículo
titulado: Reflexiones sobre las éticas en la gestión pública de Freddy Mariñez
Navarro, hay varios conceptos que deseo traer a colación, divide el tema en
tres tendencias, yo quiero hablar concretamente de la tercera: “Se
relaciona con la gestión pública basada en la creación de valor público, que se
caracteriza porque toma los mandatos como puntos de partida, y no como fines
por sí mismos. Este tipo de gestión también se enfoca en los resultados operativos
(su productividad, efectividad y eficiencia), pero desde la importancia y
pertinencia del impacto, de tal manera que amplía la forma en la que se mide el
desempeño del gobierno y guía las decisiones sobre políticas públicas. En esta
tendencia de gestión pública, se ubica una ética pública basada en la
conjunción de la libertad individual y civil con la autoridad legítima del
Estado que exige participación democrática, donde la rendición de cuentas y la
participación ciudadana son elementos clave. Para darle una ubicación a las
visiones de la ética de la gestión pública, nos basaremos en el esquema de
Kelly y Muers”. Se busca que los funcionarios hayan interiorizado los valores y
posean una conducta íntegra pues son éstos servidores públicos quienes marcan
las directrices y operan las instituciones, ellos en últimas son las portadores
del valor, la norma existe, pero de no ser vista o traspasada con argucias, la
convierte en una norma ineficaz, el elemento humano falla, de antemano la letra
es muerta, pero peor aún, la crisis de la sociedad es flagrante y latente, cuando la conducta humana se desvía de su matriz axiológica.
Cuando nos vemos abocados a
tomar medidas, pues los escándalos traspasan la justa media, siempre aparecen
normas de tipo coercitivo, penales y no políticas públicas que fomenten valores
y asuman el problema desde una perspectiva más real, con carácter pedagógico,
sembrando, creando conciencia con niveles de eficacia por fuera de la sanción.
Sabemos de antemano que la solución requiere años, pero algún día debemos
empezar. “Hans Kung, el fin de la ética
en política es el de “rescatar la dignidad humana”. Al respecto escribió: “El
hombre ha de ser más de lo que es: ha de ser más humano. Es bueno para el
hombre lo que preserva, fomenta y realiza: su humanidad. El hombre ha de explotar
su potencial humano, en aras de una sociedad humana y un ecosistema intacto,
cambiando básicamente su rumbo de actuación. Su humanidad en potencia es muy
superior a su humanidad en acto. En este sentido, el realismo del principio de
responsabilidad y la “utopía” del principio de esperanza se reclaman mutuamente.”
(Kung, 1991, 49). En suma, lo mínimo que se pretende alcanzando un espíritu
ético en quienes ocupan cargos públicos es la adquisición de la responsabilidad
para así obtener resultados más efectivos”[2].
Sobre este tema hay mucho
que cortar, desde la gobernanza, desde la ética como tal, desde la filosofía y
por su puesto desde el derecho, para no quitarle los dientes. Foucault trató el
tema con mucho acierto, habría que hablar de nuevo de Saber y poder, volver a leer a Max Weber, la literatura de la sociología Francesa y americana al respecto, la importancia de lo que sucede lo amerita