Desde hace cuatro días no sabemos nada de Salud Hernández, se fue a las selvas de Catatumbo a realizar un trabajo periodístico
el viernes de la semana pasada con el compromiso de llegar el lunes, hasta la
fecha no hay noticias sobre ella, situación que tiene al país en velo. Hechos
como estos nos apenan y demuestran que estamos lejos de superar los problemas
de violencia, sobre todos en vastas zonas donde el estado prácticamente no
existe.
El periodismo sigue siendo una de las profesiones más
peligrosas, nada hay más vulnerable que un periodista en Colombia. Salud se ha
movido como pez en el agua en zonas de violencia y desde hace años hace
trabajos muy serios y rigorosos sobre el conflicto armado, además de esto es
columnista del periódico “El tiempo” donde sienta su posición sobre lo divino y
lo humano con una vehemencia sin parangón.
Ha sido una crítica vehemente de los diálogos de la Habana, sus columnas
son frenteras, siempre llama al pan pan
y al vino vino, acostumbra ir a la fuente y conoce perfectamente los actores
armados del país, nuestro proceso y por esta vía, la situación social de las
zonas más vulnerables.
Salud corre muchos riesgos en esa labor de escudriñar la
noticia yendo hasta la fuente, de ello dan testimonios las excelentes crónicas del periódico EL TIEMPO. La
verdad es que existe mucha desinformación sobre su situación, se confirma de nuevo los graves problemas de comunicación del gobierno quien nos somete inexplicablemente a un silencio que genera mucha incertidumbre. Este hecho también demuestra
que una es la información que se maneja en la capital de la república y otra es
la realidad de muchas zonas marginadas del país, en donde confluyen violencias
a granel incluyendo a la delincuencia común y a las Bacrim.
Solo espero que este episodio no se mas que una anécdota en
la vida de Salud.
La Telenovela es un
producto netamente Latinoamericano, se podría categorizar que es el gran aporte
de esta parte del mundo a la cultura. Desde el nacimiento de la radio-novela,
cuba (1940), está parte del mundo ha
creado un producto absolutamente innovador, el cual nos identifica totalmente. “La telenovela es un género
televisivo, producido originalmente en varios países de América Latina, que
cuenta una historia no necesariamente realista de temática cristiana (haciendo
gran uso de arpas en la banda sonora) y de amor en tono dramático a lo largo de
varios capítulos y que normalmente tiene un final feliz para los protagonistas”. “Las telenovelas poseen esencialmente un
carácter sentimental, lleno de intrigas, engaños y confusiones, pero con los
años han ganado más acción e incorporados elementos de otros géneros (como el
policíaco, la comedia, el thriller e incluso la ciencia
ficción). En los últimos años, la telenovela moderna aborda no sólo problemáticas
sentimentales, sino también temas tan polémicos como las enfermedades graves,
la drogadicción, la homosexualidad y el crimen”.
Ahora que es muy
popular en el mundo, países como India han sabido explotarlo sabiamente, lo
mismo China, algunos países de
Oriente, vale la pena profundizar sobre este producto que refleja una manera de ver nuestra realidad, producto que impusimos en el mundo. José Maria Barbero expresa: “La
telenovela se ha consolidado en América Latina como el tipo de programa no sólo
más legitimado en las preferencias de sinfonía, sino además como la forma de
producción local que mayor éxito comercial ha alcanzado en nuestros países y en
otros mercados que sorprendentemente han empezado a consumir telenovelas
latinoamericanas de un modo cada vez más creciente. Hoy ya no resulta extraño
observar en la televisión norteamericana, europea o asiática producciones de
esta naturaleza creados en México, Argentina, Brasil, Venezuela, Colombia y
Perú. ¿Desde qué matrices es posible medir este éxito? ¿Qué implica y hasta dónde
llega la telenovela como espacio de expresión de la vida cotidiana? ¿Cómo se
inserta la telenovela en la lógica de comportamiento y desarrollo de la
televisión?. En términos latinoamericanos las telenovelas constituyen el primer
tipo de programa que ha comenzado a comercializarse con éxito no sólo en otros
países de la región sino también en los Estados Unidos y en Europa. Rede Globo
del Brasil y Televisa de México sobre todo, pero también la televisión
venezolana, argentina y colombiana están difundiendo ampliamente en América
Latina sus telenovelas. De esta manera, además de ser programas transclasistas
localmente muchos de ellos logran llegar a un continente entero. "La
esclava Isaura', ' de Rede Globo, "Los Ricos también lloran" de
Televisa, "Leonela" de Venezuela y "La mala hora" de R.T.I.
- Colombia, son ejemplos de telenovelas vistas por pueblos de varios países
latinoamericanos y que actualmente han llegado a reemplazar en los primeros
lugares de sintonía a los enlatados norteamericanos que antes los ocupaban
exclusivamente”.
Las historias, siempre
desde lo cotidiano, están creadas atendiendo a los factores psicológicos
dominantes en nuestra sociedad: La necesidad de ascenso social; la riqueza como
única manera de ascenso social; la moda simbolo de vigencia; el consumo desbordado, las jerarquías sociales articuladas desde estos items y
los estereotipos, las tendencias. El tema de los dispositivos de la modernización, de los
instrumentos tecnológicos desde donde se articula la sociedad en todo el
complejo de su entramado, está lejos de ser bien estudiado, la telenovela es uno de ellos. La televisión es de
hecho el medio de comunicación más influyente de la sociedad actual. “Las primeras telenovelas fueron producidos en
Brasil, Cuba y México: ("Sua vida me pertence", Brasil, 1950) se
demostró dos veces por semana, y ("Senderos de amor", Cuba, 1951) y
("Ángeles de la Calle", México 1951) se muestra una vez a la semana.
Entre 1957 y 1958 México produjo su primera serie de drama en el formato de
telenovela moderna de lunes a viernes por las ranuras, ("Senda
prohibida" ), escrito por Fernanda Villeli. La primera telenovela global
fue ("Los ricos también lloran", México, 1979), que se exportó a
Rusia, China, Estados Unidos y otros países. En la actualidad, las telenovelas
más conocidas provienen de Brasil, México, Colombia, Argentina, Chile y
Venezuela. En España, también se les llama culebrones ("largas
serpientes"), debido a las parcelas enrevesadas”. Colombia empezó a partir
de los setenta a entrar con mucha fuerza en el formato con historias que desde
lo local crearon un producto novedoso, ya no signaron la historia entre el malo
y el bueno, el ascenso social y la traición, como en el caso de “Betty la Fea” ,
hallaron en la comedia una manera de entretener por fuera del canon, lo
coloquial, tomaron cualquier historia con algúna importancia en el contexto
nacional: La del café, en la famosa novela “Café”, la historia de los grandes
ingenios de azúcar en “Azúcar”, donde además se cuenta la historia de las
negritudes en el occidente colombiano. Ahora han contado la historia de los
carteles de la droga, de los grandes políticos, de la búsqueda del estado de
los capos, recovando en el pasado y recreándolo, con mucho éxito.
Brasil es un
grande en este formato con novelas de mucho éxito, de una calidad excepcional, con
historias excelentes, los guiones no tienen parangón. “La TV Globo de Brasil,
tiene a su haber varios récords de exportación, con telenovelas tales como El
color del pecado, India, una historia de amor, Terra Nostra y El Clon (las
cuales rondan los 100 países de emisión. En los 90, la Globo vendía un promedio
de 50 millones de dólares en telenovelas y la tendencia era a un aumento de 3%
anual. Ya en el mercado interno, una novela puede recaudar hasta más de 300
millones de dólares por concepto de publicidad. Estos indicadores colocaron a
la Globo como 2.ª red en importancia del mundo, superando a majors
norteamericanas (como NBC y Fox). Su lugar clásico fue el 4.º, hasta años
recientes en que su facturación ascendió considerablemente convirtiéndose en la
segunda televisora más importante del mundo, a pesar de las caídas de las
audiencias (fenómeno generalizado con el género en todo el mundo). Además las
telenovelas de ser un producto de exportación, se venden los derechos de
formato para su adaptación local en otros países del mundo, generando aún más
ganancias”.
Quería tocar el tema,
porque este es un producto absolutamente latinoamericano se impuso en el mundo con mucho éxito. Ahora
que la innovación constituye el factor preponderante, partiendo de nuestras
riquezas culturales, de nuestras riquezas naturales, de las reservas
invaluables ( Bosques, agua, minería, materias primas, biodiversidad) para el
mundo, resulta importante rescatar como se impusieron estos modelos en el mundo,
me refiero a la telenovela, y como se
venden, se imponen, pese a la lateralidad de nuestra economía.
A eso de las 10.45 del 17
de noviembre del 2015 murió mi esposa.
Desde hacía dos días había dejado de luchar y estaba a la espera
paciente y resignada del momento fatal,
tal vez muchas de las angustias que le agobiaban estaban disipadas y otras de
antemano sabía que no se resolverían, hacían parte de las incertidumbres latentes y sin resolución, su angustia la constituía el futuro de sus tres
hijos, el amor de su vida, en medio de un cáncer que le producía unos dolores
intensos, que iban ganándole poco a poco ésta guerra desigual.
El cuarto nuestro se había
vuelto el mundo, pasábamos
los días en ese espacio combatiendo la enfermedad y concretamente el dolor que disminuye todos los días a la persona, actúa
sin tregua, dándole las
medicinas, atendiendo los protocolos impuestos por un sistema de salud lento, burocrático,
absurdo en la mayoría de las ocasiones.
Hubo algo impresionante en
este lapso, tres meses largos, se supone que uno escruta la vida desde ámbitos que
están por fuera de todas las cosas banales que nos rodean en la vida, cuando
estamos cerca de la muerte, el sentido de trascendencia aflora. Ana Isabel decidió guardar silencio, sus grandes ojos negros se convirtieron en el único
vehículo de sus apreciaciones e indignaciones, de sus desacuerdos que fueron
muchos, era una mujer de certezas, al poco tiempo de empezar a sentir los dolores me
dijo sin sobresaltos-me voy a morir, esto es un cáncer-, muchas veces le insistí
que teníamos que luchar y parecía decirme con sus actos que nada había que
hacer, me sorprendió esta actitud y deduje que su lucha había sido solitaria, mantuvo
en secreto todas las dudas al respecto, pensaba por qué nunca habíamos ido al
médico, sus dolores recurrentes los asimilaba a los problemas del Colon que la
afectaron toda la vida, 46 años son pocos para pensar en la muerte que nunca
deja de acechar. Solo me hablaba en las noches con
recomendaciones precisas, como la bitácora que debería iluminarnos, consejos de
madre, prácticos, puntuales, llenas de consenso, sabios.
Ana fue una mujer hermosa, con
una memoria de dinosaurio cortante cuando se trataba de contradecir imposturas,
noble y con ideal de vida sencillo, sin cargas, plagado de sentencias en apariencia
fáciles de llevar, pero difíciles de cumplir en esta vida llena de venalidades, nunca
le importó la opinión de los demás, aunque siempre tenía un sentido de la
dignidad sin arrogancias. Así fue hasta el final, sentada en una poltrona
negra, regalo de la familia, seguía imponiendo el orden en la casa con
preguntas simples sobre sus hijos y algunos detalles puntuales que no dejaba
pasar.
Comenzó a perder todas las
capacidades en muy corto tiempo, para caminar, para acostarse o simplemente
para recostarse en la cama, su cuerpo quedó disminuido a nada, sus ojos se
mantenían vivos como imponiéndose a estas circunstancias inexorables, la vida
se fue diluyendo y percibía que ya muy pocas cosas tienen sentido, llegó un
momento en que decide no luchar, lo voy comprobando por su actitud, cede ante
la batalla, ante el implacable dolor, como sí de pronto aceptara que parte, que
no hay nada que hacer, va dejándonos, nada le importa, las dosis de morfina
parecen ser lo único que espera cada cuatro horas y esta al final no hacen el
efecto esperado, el combate es inútil, como todos los de la vida.
Los médicos se equivocaron
totalmente, el sistema nunca funcionó para ella y en el fondo hay un gran
resentimiento, contra el estado, con la hipocresía de una burocracia que se acostumbró
a ver morir a la gente con una indolencia inexplicable.
En los últimos ocho días
Ana no volvió a expresarse, solo cuando veía a sus hijos preguntaba cómo les
había ido y asentía con una alegría contenida o musitaba un te felicito para
volver a su estado. De pronto en la casa se empezó a vivir un sentimiento de
pena general, de impotencia, de interrogantes, de no saber qué hacer, nadie
puede saber cómo son estos momentos hasta que no lo vive en carne propia.
El último día del deceso
fue un medico muy temprano a la casa y de manera absurda, casi sin signos
vitales, le mandó exámenes de
laboratorio como si no fuera consciente de su estado, ni siquiera la toco, como
todos los diagnósticos de ahora, respondía a esa manía de salir del paso, de crear
expectativas para llenar un protocolo simplemente que los libere de la paciente
y de la urgencia….se fue como si nada, sin imaginarse que moriría dos horas
después, ahora no deja de asombrarnos por esta actitud y por las rutinas que
impone un sistema donde la salud y el paciente son la última preocupación real,
todo es mentira.
Ana se fue quedando sin
signos vitales, fría, de un helaje sin precedentes, con una mirada alejada
totalmente de la realidad, más allá de su propia existencia, se nos estaba
muriendo, estábamos por pura coincidencia con la doctora que nos entregaba la
morfina diaria, Zuli, una niña que nos había acompañado en los últimos seis
años. Su Mami, quien la acompañó siempre y a cada momento, se había ido
corriendo por unos medicamentos. De súbito, Aní expiro, se nos fue, el vacío
lleno todos los espacios, recordé el poema de Borges, sólo la vida existe……ya
no estaba, ahora empezaba la mente a llenarse de recuerdos, a intentar suplir
su ausencia. La doctora, le tomo los signos y me dijo: Se ha ido, que descanse
en paz.
Hoy es día de la madre, seis
meses después, ella fue una mama a carta cabal, el mejor testimonio son tres
hijos correctos, decentes, con objetivos claros y conectados con sus
principios, atentos a su espíritu y enseñanzas, queremos recordarla con alegría
y convencidos que en el ciclo que sea, se nos adelantó, partió primero como lo
haremos nosotros. Imposible ser felices sin ella, pero nunca nos perdonaría que
no entendiéramos que esta es la vida.
Cuál es el instrumento
teórico más idóneo para estudiar la sociedad moderna y las imposturas del
capitalismo voraz e inhumano, en medio de las tecnologías de la información y
el conocimiento que produjeron una revolución sin precedentes.
Las dos últimas décadas han
estado dominadas por tecnócratas,
economistas y gurúes de la administración, quienes fungen como los pontífices del
estado y la sociedad, suponen que el modelo social y político no tendrá mayores
modificaciones, me refiero a la democracia liberal, el fin de la historia se
predijo en algún tiempo, por lo tanto las ópticas que estén por fuera de la
mirada canónica impuesta, carecen de lógica, desconocen de tajo muchas de las problemáticas
que reverberan al interior del estado, las escuelas sociológicas y las
corrientes filosóficas y jurídicas fuertes, aquellas, que en una búsqueda del
sentido desde el siglo XVIII lo estructuraron tal como lo conocemos hoy,
desde sus principios fundamentales hasta su organización, el entramado
burocrático, la forma como se articulan las relaciones humanas, teniendo siempre
como referente obligado la historia.
Estos estudios los conocemos
como “Teoría Crítica de la Sociedad”. “En su esfuerzo por revitalizar el
pensamiento de Carlos Marx, la Teoría Crítica de la Sociedad ha planteado la
necesidad de una "Reconstrucción del materialismo Histórico ". El
tema por supuesto no es nuevo. La historia cumple un papel determinante en este
sentido. Antonio Restrepo, un emérito profesor pensador de la universidad de
Antioquia[1],
en un excelente libro llamado “Pensar la historia” , refiriéndose a Carlos Marx, recordaba que la historia constituye el punto de partida para el desarrollo
de una teoría de la sociedad: “La relación de Marx con la historia como
disciplina se inscribe en su propósito de construir una concepción global de la
sociedad, así como el devenir de esta”.
Empezare con una cita que sirve de entrada a tema tan importante. “Habermas en una especie de a priori
en su texto “La reconstrucción del materialismo histórico” advierte: “Su intención no aparece
orientada ni a restaurar en forma dogmática una tradición-filosófica, ni a
buscar el renacimiento de una forma de pensamiento que entre tanto hubiese sido
sepultada, como el mismo afirma, reconstrucción significa, en nuestro contexto,
que procede a desmontar una teoría y luego recomponerla en forma nueva con el
único objeto de alcanzar mejor la meta que ella misma se ha impuesto: tal es el
modo normal de habérselas con una teoría que en algunas puntos necesita una
revisión, pero cuya capacidad estimulante dista mucho de estar agotada[2]”.
Aún sigue idóneo el materialismo histórico como instrumento de estudio de las
sociedades modernas, esta es la pregunta pertinente.
En “Conocimiento e interés”
Habermas categoriza: Esta idea está implícita en la teoría de la sociedad de
Marx, aun cuando no pueda derivarse de una auto-comprensión ni marxiana ni
marxista. Sin embargo, no me he propuesto explorar el contexto objetivo en el
que tiene lugar el desarrollo de la filosofía desde Hegel a Nietzsche, sino que
me he limitado a seguir, de una forma inmanente, el movimiento del pensamiento.
Esto tiene como consecuencia que solamente a nivel de diletante podría
anticiparse a una teoría de la sociedad, a la que tan sólo quiero llegar a
través de la autorreflexión de la ciencia’. Ahora damos el primer paso en esa
dirección. En consecuencia, esta investigación no tiene otra pretensión que servir
de prolegómeno”.
“La concepción marxista de
la historia y de la sociedad se conoce habitualmente como materialismo
histórico (MH), término que acuñó Engels, definiéndolo de esta manera en su
folleto del socialismo utópico al socialismo científico (1880)”. La visión
marxista parte, como es sabido, de una concepción dialéctica del proceso
histórico.
Es el primer instrumento
con pretensiones científicas para estudiar la sociedad de manera total desde
una óptica específica. ¿Sigue vigente este instrumento en la concepción
Marxista?, veamos adelante. “Para Marx, la realidad está en perpetuo cambio y
de ahí la importancia de su consideración en el tiempo. Uno de los rasgos
criticables de la ideología burguesa es precisamente, en su opinión, la
naturalización de los fenómenos históricos; es decir, la idea de que, por
ejemplo, las relaciones de producción capitalistas son naturales (y por tanto
positivas, o al menos inevitables) y no resultado de un proceso peculiar que
viene del pasado y que, además, tiene su continuación hacia el futuro”[3].
“¿Qué es el Materialismo
histórico? Es una interpretación o concepción de la Historia, del devenir o
acontecer histórico en clave económica. Es claramente una interpretación de la
Historia muy distinta de las interpretaciones religiosa o teológica que hace
San Agustín en el siglo V en su obra La Ciudad de Dios y De Maistre y Bonald en
el siglo XIX y según la cual es Dios quien dirige a la Historia; de alguna
manera, los hombres no son más que marionetas movidas por los hilos de Dios; es
Dios quien dirige la Historia hacia la meta que el propio Dios se ha marcado.
También es muy distinta de la interpretación idealista o racional de la
Historia defendida entre otros por Hegel según la cual el acontecer histórico
está determinado por la evolución de los pensamientos y las ideas de los
hombres, y que, a su vez, están determinadas por un Espíritu o Razón Universal”.
Habermas, es aún más
explicito: “Marx liga el concepto de trabajo social con el de la historia de la
especie. Esta palabra está destinada a señalar, en primera instancia, el
mensaje materialista de que la evolución natural dentro del ámbito de acción de
una especie única prosigue por otros medios, a saber, en virtud de la actividad
productiva de los individuos socializados. Mientras los hombres preservan su
vida mediante el trabajo social, engendran, al mismo tiempo, sus condiciones
materiales de vida, producen su sociedad y el proceso social en el cual se
transforman también, junto con su sociedad, los individuos. La clave para la reconstrucción
de la historia de la especie la proporciona el concepto del modo de producción:
Marx concibe la historia como una sucesión discreta de modos de producción que,
en su ordenamiento evolutivo lógico, permite descubrir la orientación de la
evolución social”. Remata sintetizando:
“En la producción social de su vida, los hombres entablan relaciones
determinadas, necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de
producción correspondientes a un estadio evolutivo determinado de sus fuerzas
productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción constituye
la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva una
superestructura jurídica y política, y a la cual corresponden determinadas
formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material
condiciona el proceso vital social, político y espiritual en general. No es la
conciencia de los hombres lo; que determina su existencia, sino, a la inversa,
su existencia social lo que determina su conciencia”[4],
este es el “el teorema de la superestructura y la dialéctica de las fuerzas
productivas y las relaciones de producción”. El a priori a este marco parte del
hecho de que, el desarrollo de fuerzas productivas “depende de la aplicación de
conocimientos técnicamente aprovechables; las instituciones básicas de una
sociedad encarnan conocimientos morales y prácticos. Los progresos en estas dos
dimensiones se miden según los dos criterios universales de validez con los que
medimos también los progresos del conocimiento empírico y de la comprensión
práctica moral: los de la veracidad de las proposiciones y de la corrección de
las normas”.
Esta es una visión dinámica
de la sociedad, la dialéctica, que es tomada por Marx de Hegel, reconoce el
cambio como el motor determinante de la sociedad, la visión de Hegel del mismo
era idealista y la de Marx y Engels “Asientan la dialéctica sobre bases
materialistas y revolucionarias: la transformación de la sociedad no es fruto
de la evolución propia o interna de las teorías, sino de la acción humana sobre
la realidad material, con lo cual los problemas políticos y económicos pasan a
primer término”.
Después de la caída del
muro de Berlin se consolidad la democracia liberal, los sistemas de producción
primarios basados en la trasformaciones de la materia prima dejaron de ser los
preponderantes como factores primarios de acumulación de capital, estamos en un
mundo donde la información y el conocimiento adquirieron una importancia
inusitada y los flujos de dinero y la economía especulativa le dio una vuelta
de tuerca al sistema en el marco de globalización, la apertura y la
desregulación. Hoy, el dinero produce más dinero que el trabajo, el monopolio
del poder en su verticularidad inescrupulosa a creado una sociedad inequitativa
e injusta, podríamos categorizar, que la economía, el capital y por lo tanto el
poder nunca estuvieron tan concentrados en pocas manos.
La democracia es el sistema
menos malo y de alguna manera sigue brindando más garantías para la sociedad
que cualquiera de los modelos que hemos conocido, sobretodo en occidente, en esta materia hay consenso. Hay algunos componentes de suma importancia que deben tenerse en cuenta. Hoy se ha consolidado una clase
media muy fuerte, el colchón de las clases diría, vivimos en una sociedad de consumo, existe acceso revolucionario a la información y el conocimiento, en todo caso persisten problemas muy graves al interior de la sociedad moderna que están por resolver. El
materialismo histórico, resulta ser aun un buen instrumento para descifrar las
vulnerabilidades del sistema social, para estudiar sus problemas y para encarar
sus encubrimientos desde una visión global que articule todas las variables
alrededor suyo. Esta visión global d la sociedad se le opone la visión de los
llamados posmodernos. “Para estos no se puede aplicar al análisis de las
distintas realidades la idea de totalidad, entendida como una estructura o
proceso de elementos interrelacionados (con conexiones entre los factores políticos,
económicos, sociales o culturales). El pensamiento postmoderno privilegia lo
particular, lo diferente, con lo cual no existe un sustrato común desde el cual
plantear la totalización que permita establecer conexiones, orden o jerarquía
entre los distintas realidades individuales. Si Hegel decía que “todo lo real
es racional” para desactivar las posibles críticas a la sociedad de su época, los
postmodernos mantienen que no existe algo como “la totalidad de lo real”, ni
siquiera una racionalidad común; sólo una variedad de perspectivas acerca de la
realidad dadas en función de la visión del mundo de cada sujeto, distinta de la
de cualquier otro”[5].
Es importante advertir que
tomo el concepto de sociedad de la manera como lo define Adorno en epistemología
y ciencias sociales: “El concepto de sociedad muestra ejemplarmente en qué
escasa medida los conceptos, como pretende Nietzsche, pueden definirse ver verbalmente
afirmando que «en ellos se sintetiza semióticamente todo un proceso». La
sociedad es esencialmente proceso; sobre ella dicen más las leyes de su
evolución que cualquier invariante previa. Esto mismo prueba también los
intentos de delimitar su concepto. Así, por ejemplo, si éste se determinara
como la humanidad junto con todos los grupos en los que se divide y la forman,
o de modo más simple, como la totalidad de los hombres que viven en una época
determinada, se omitiría el sentido más propio del término sociedad. Esta
definición, en apariencia sumamente formal, prejuzgaría que la sociedad es una sociedad
de seres humanos, que es humana, que es absolutamente idéntica a sus sujetos;
como si lo específicamente social no consistiera acaso en la preponderancia de
las circunstancias sobre los hombres, que no son ya sino sus productos
impotentes”.
El materialismo histórico
visto e esta manera, es un instrumento idóneo para el análisis de las
sociedades modernas, de la manera como lo define Habermas, no haciendo una
tras-polación, sino para recomponerla, utilizar de alguna manera sus
principales variables tarea que amerita una segunda entrada.
[1]
Me refiero a Antonio Restrepo Fallecido hace unos años
[2]
Habermas Jurgen: La reconstrucción del materialismo histórico. Madrid, Tauros,
1981
[3]
Francisco Eribe Sebares. La concepción materialista de la historia.
http://www.pce.es/descarga/formacionpce6.pdf
[4]
La reconstrucción del materialismo histórico. Jugen Habermas. Pag 14. Tusques
Editores
“Por la
cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las
víctimas del conflicto armado interno y se dictan otras disposiciones”. Este
párrafo de la ley, constituye una verdadera revolución legislativa, son
cincuenta años de rapiña, violencia y desplazamiento, para no hablar del siglo
XIX. León Valencia, en su última columna en la “Revista Semana” expone
asombrado el exabrupto del procurador, representante de la derecha inmaculada
de de este país, del Doctor Álvaro Uribe, del señor José Félix Lafaurie,
presidente de la Federación de Ganaderos, María Fernanda Cabal, parlamentaria y
esposa de Lafaurie, quienes de manera abierta y frentera conspiran contra
la ley de restitución de tierras. La semana pasada emprendieron una campaña en
su contra sin precedentes, sobra recordar que estos son representantes fieles
del país reaccionario, elitista, rentista y fascista, cuya vigencia es
indiscutible, pese al oprobio que significa. Estos señores aspiran a una
especie de pacto de chicoral, una vuelta atrás, que por su puesto desconocerá
los derechos de las víctimas, quienes son los verdaderos dueños de las tierras
usurpadas, estas fueron expropiadas a sangre y fuego por el paramilitarismo,
aun vigente, siguen asesinando y constriñendo a lo largo de todo el país en un
proyecto de limpieza de nunca acabar.
Nuestros
conspiradores, no solo han decidido darle duro con comunicados de prensa,
escándalos, acusaciones en los medios de comunicación, en un proceso calculado
de desprestigio y des-ideologización, sino que empezaron una cruzada en las
zonas vulnerables, allí donde se produjeron las peores matanzas, expropiaciones
y desplazamientos, su objetivo, crear ambiente en contra de la ley, de los
procesos en curso, para reformarla, dejarla letra muerta “Según Human
Rights Watch, al menos 500 reclamantes de tierras en 25 departamentos han
denunciado amenazas desde enero de 2012. Con las solicitudes de restitución no
sólo están aumentando las amenazas, sino también los nuevos desplazamientos de
quienes están reclamando de vuelta sus tierras. “Apenas inician el proceso,
comienzan a ser acusados, perseguidos y vigilados. Muchas familias de Montes de
María y el alto Magdalena están optando por fraccionarse, con el jefe de
familia normalmente quedándose para quedar al frente de tema y el resto yéndose
por seguridad. Y en Atlántico estamos viendo llegar muchas de esas familias”,
cuenta Bernardo Cuero, el representante del Atlántico en la Mesa Nacional de
Víctimas y líder de una organización de desplazados en Malambo”.
La
restitución hace parte de la justicia transaccional, para ello existe una
unidad de restitución, es el ente administrativo creado para acompañar a la
víctima hasta el logro de su objetivo, volver a su tierra, de acuerdo al
decreto ira hasta el 2021 y lleva tres años caminando en estos procesos. Es un
juez, llamado jueces de restitución, el que determina mediante un proceso la
devolución. Son varias poblaciones:
1.- El
campesino que se desplazo
2.- El
campesino o el finquero o empresario de buena fe que vive y adquirió la tierra
sin saber nada sobre su pasado, o en su defecto el testaferro que adquirió en
nombre de otro.
3.-
También existen comunidades que se asentaron en tierras producto de la dinámica
del conflicto.
Lo que
trata la ley, es cubrir la multiplicidad de casos para los legítimos
destinatarios de esta norma. Los controles son muy estrictos y muchas veces se
han utilizado para descalificar sus logros, que a la fecha son muchos. Está
demostrado que el 85% de los desplazados vuelve a las tierras.
El tema
es complejo, de absoluta importancia, se hace necesario evitar los oportunismos
alrededor suyo, ponerle palos a la rueda a su desarrollo es desconocer el punto
neurálgico que ha sido el caldo de cultivo de la violencia en los últimos
cincuenta años. La responsabilidad de la clase política es muy grande y el país
espera que esta, que tanto daño le hace al país, este por fin a la altura de
las circunstancias.
Nunca
hemos podido superar el cumulo de intereses particulares y el egoísmo que se
sobrepone al destino común, menos encontrar los puntos de convergencia necesarios en
toda sociedad civilizada, justa y democrática. El poder en Colombia se ha
utilizado para poder, a favor de una clase, de unas sanguijuelas que lo
usufructúan descaradamente y que siguen vigentes, con un ítem, cada vez son más
sutiles sus relaciones con este.
Avelina Lésper es una crítica Mexicana que volvió a instalar,
para utilizar un término que le disgustaría
mucho, el debate sobre el arte contemporáneo: “Carece de valores
estéticos y se sustenta en irrealidades. Por un lado, pretende a través de la
palabra cambiar la realidad de un objeto, lo que es imposible, otorgándoles características
que son invisibles y valores que no son comprobables. Además, se supone que
tenemos que aceptarlos y asimilarlos como arte. Es como un dogma religioso”. Esta controversia es recurrente en el arte,
las vanguardias, siempre son criticadas por aquellas personas que sólo ven el
arte “verdadero”, en todas aquellas formas tradicionales, que resultan de
imitar la realidad: “La perfección técnica, la veracidad, la habilidad, el
genio, la pintura de caballete”[1].
Halim Badawi, en la revista “Arcadía” de Colombia, riposta en un artículo: "Con frecuencia, la mayor convicción política se pone el disfraz de lo políticamente incorrecto. En ocasiones, las opiniones más conservadoras y autoritarias pueden ser presentadas al público de forma seductora, como renovadoras y de vanguardia, empleando artificios del lenguaje a través de voceros mediáticos y altisonantes que actúan como niños inocentes capaces de señalar la farsa, como aquel personaje desprevenido capaz de decir que el emperador va desnudo" Esto para acentuar que pese a la aparente convicción se sus argumentos el mismo no es más que una posición reaccionaria, una manera de imponer una concepción canónica del arte. Un artículo, de la valiosa y extinta revista Española “A Parte Rei” de la
mano de José M Del Aguila Gómez, refiriéndose a Baudelaire, recordaba algo que viene
al tema: “Entendemos la contemporaneidad como algo más simple que la
modernidad. Si la modernidad significa distancia con el arte simbólico medieval
y afianzamiento de la razón humano; la contemporaneidad implica la toma de
conciencia que dispone la actuación política y social del hombre, no es para
Baudeliere el mundo nuevo que la razón crítica quiere hacer surgir de las investigaciones
de las ciencias y de los resultados de la técnica. Es simplemente la vida
concreta y cotidiana del hombre en el mundo contemporáneo, mundo cambiante y en
permanente trasformación, que vive en presente y el futuro, pero que está condenada
siempre a caminar en el presente, a buscar su fugacidad en el día a día”.
La pregunta que evoca el presente debate es, ¿qué es el arte,
¿qué consideramos obra artística?. En la revista Ñ del periódico “El Clarín” de
Buenos Aires, la crítica Mexicana, se lanza en ristre contra la manera como se
está asumiendo las consideraciones sobre el arte y por esta vía critica al arte
contemporáneo como tal. Responde con absoluta seguridad a una pregunta que
intenta focalizarla:
-¿Quién decide qué es arte?
-Es una decisión arbitraria que se toma entre las
instituciones, los museos, las universidades… Es un arte de la academia. Eso de
que es independiente y libre es mentira.
Halim en arcadía enfatiza: “Aunque Lésper comprara el arte contemporáneo
con un dogma incuestionable, (así llama el primer capítulo de su libro, lleno
de múltiples alusiones religiosas),ella construye su propio dogma mediante un
acto de fe en sí misma, cuando define lo que para ella es el “verdadero arte” y, en oposición,
el “antiarte”, una polaridad que se parece mucho a las “verdaderas” y a las”
falsas religiones”, impulsadas
normalmente por personalidades ególatras
y mesiánica, que polarizan las opinión pública
dañina para la humanidad”.
Adrian Searle en el “Cultural” de España refuta de otra
manera la posición de Lésper, sin referirse puntualmente a su libro, su aporte
es puntual: “Ante ello cabe preguntarse
qué interés tendrían los artistas en pasarse la totalidad de sus carreras
perpetuando una estafa. ¿Por qué iba alguien a molestarse en idear una
conspiración de esas características? ¿Habrá alguien a la cabeza, planeándola y
organizándola? ¿Se tratará de Vicente Todolí, de Sir Nicholas Serota, o de
algún potentado coleccionista oculto en su bunker, como el malo malísimo de una
película de James Bond? ¿Qué objeto tendría esta fantasía inverosímil?[2]”.
Lesper, ataca los curadores, a los
críticos y por su puesto a los artistas: “Ahora el arte solo es mensaje. No hay
arte, solo hay panfletos. Estas obras no pueden existir sin los museos. Las
obras, paradójicamente, se ven mejor en el catálogo que en vivo. Y ya no
digamos con los artistas performance, que solo tienen el registro fotográfico
de lo que hacen porque dicen que es efímero, aunque lo repitan 700 veces. Son
obras que solo existen en los catálogos y a través de los discursos y la teoría
que le ponen los comisarios y especialistas en estética. Son objetos de lujo,
una nueva forma de consumo”.
Nunca antes se había podido acceder de manera tan fácil al
arte, lo que lo hace más popular y por ende abre el debate, lo democratiza,
esto quiere decir que la controversia hace parte del momento artístico contemporáneo.
Hay quienes piensan que todo pasado es mejor, creo que no es así y que pese a
lo dicho por la crítica Lésper, el arte pasa por un buen momento, sobra decir, que siempre abran imposturas, el tiempo que lo cura todo,
será el mejor filtro a los engaños del mercado tan comunes en este capitalismo
voraz.
Ver el arte, valorarlo, descifrarlo, nunca será tarea fácil,
pero esto hace parte del mundo artístico, la obra se termina cuando el
espectador llega, su mirada le da el toque final a una obra que siempre implícitamente
tiene un mensaje, imposible desligarla del marco ideológico que le da sentido.
Tres hechos en esta semana nos
sirven para hacer un diagnostico de la situación social, política y económica
del país por estos días: El inicio de las negociaciones del gobierno con el ejercito
de liberación nacional ELN, que desde 1966 se fundó como grupo guerrillero; el
paro armado convocado por las BACRIM los días jueves, viernes y sábado; y la
manifestaciones convocadas por la oposición (El centro Democrático) contra el
gobierno el último día.
Los tres sucesos guardan una relación directa, miremos. Este gobierno le ha apostado totalmente al acuerdo con los grupos insurgentes, con
costos políticos muy altos para el presidente por efectos de una oposición
radical y recalcitrante. El conflicto lleva más de cincuenta años, nos ha
dejado muchas víctimas, desplazamiento, masacres, daños incuantificables, el fracaso histórico del estado y de la propia guerrilla es
absoluto, las cicatrices del conflicto son muchas y mantienen una relación estrecha con todo lo que nos sucede. Está semana las BACRIM, lograron parar con sus amenazas buena parte del país y en algunas zonas,
municipios enteros, por ejemplo en Uraba fue total, su fortaleza quedó demostrada, la mirada este fenómeno debe hacerse con rigor. Por último, ayer se hicieron las
manifestaciones del centro democrático en las principales ciudades, lideradas
por el ex presidente Uribe, solicitando la renuncia al presidente Santos, partiendo,
según este partido, del fracaso total del gobierno. Haré el análisis una por una.
El dialogo y los acuerdos
con la insurgencia son de suma importancia para el país. La oposición, ciertos sectores elitistas, muy conservadores por cierto, solo ven en la guerra o la
entrega sin condiciones de la FARC y el ELN, la única manera de acabar con el conflicto;
no quieren entender la importancia de un acuerdo con la insurgencia y en ocasiones
en un oportunismo inexplicable, hacen una oposición radical, en ocasiones sin
argumentos, ni siquiera han medido las consecuencias que tendría el fracaso de
estos diálogos, hay mucho egoísmo en su posición. Aun así, hace bien el
gobierno en respetar el derecho que tienen para oponerse a los acuerdos, lo
cierto es que el radicalismo de este país sigue campante, siempre viene de
sectores muy elitistas, nunca han estado dispuestos a reconocer el otro país,
el marginado, nuestro conflicto tiene orígenes políticos y sociales muy claros:
la inequidad, la exclusión y las políticas de exterminio que fueron el caldo de
cultivo de la insurgencia, la oposición alega que hoy no son sino un simple
cartel de droga, la historia no se mira de manera tan simple, casi todos los
factores que le dieron origen siguen vigentes. Esto da la medida del país, de lo
que somos, es necesario partir de una mirada que parte de todo el contexto histórico, no podemos ser tan
irresponsables en esta materia.
Las BACRIM, están fortalecidas
por factores que aun no hemos logrado poner sobre la mesa con absoluta claridad,
su genealogía nadie la estudiado con seriedad, tal vez porque las conclusiones
no dejarían títere sin cabeza. Las BACRIM, nacieron por la confluencia de
varios factores concomitantes que es preciso tener en cuenta. En primera
instancia habrá que estudiar necesariamente el fracaso del proceso de desmovilización del
paramilitarismo, las mentiras y encubrimientos del mismo, donde inexplicablemente,
se camuflaron verdaderas bandas criminales y se franquiciaron los mecanismo de
despenalización que el mismo proceso admitía, este tuvo un manejo espurio
y se podría decir que la buena fe del comisionado Luis Carlos Restrepo fue
asaltada. Esta, Constituye una variable
de suma importancia para entender el fenómeno, varios grupos ni se
desmovilizaron, ni se reincorporaron y controlan vastas zonas donde tienen un
manejo perverso de su poder, que no es otro que el control total de los
negocios ilícitos con un eje: el narcotráfico, fungen como estado. Las
organizaciones paramilitares sirvieron de base para recoger la delincuencia anterior al proceso de desmovilización, para
incorporarlas a sus organizaciones , a partir de este momento se fortalecen, pues
reagrupan a toda la criminalidad. Las BACRIM, aspiran a sentarse en la mesa de
negociación, al final el gobierno tendrá que mirar tal posibilidad.
Por el último, las
manifestaciones ayer del partido de la oposición, realmente no tuvieron la contundencia que el
centro democrático aduce y demuestra que este partido, caudillista por excelencia,
sigue sólo girando alrededor del carisma de Álvaro Uribe, este fue un
acto en contra del proceso de paz, la crítica al mismo es total, nunca han
planteado cuales serían las alternativas, ¿sí no es por vía del dialogo y
acuerdos a través de una mesa de negociación?, cuál sería el camino. Hablan de entrega del estado a la FARC, de
impunidad, su posición y discrepancia siendo legítima, debería estar acompañada más bien de alternativas
y planteamientos documentados, el escenario natural debería ser el congreso, a través
de su bancada por su puesto, es el escenario ideal para el debate con la capacidad
de generar algún consenso. Colombia tiene una derecha muy fuerte y unos privilegios enquistados, de una élite,
que no está dispuesta a ceder ni un centímetro de sus privilegios. La concentración de la riqueza, de la propiedad sigue siendo muy alta, nuestro país es rentista, mantiene unos niveles de inequidad exorbitantes. Creo
que el debate debe hacerse de otra manera, pedir la renuncia del presidente nos
deja la sensación del anhelo del expresidente Uribe, quien quiso
perpetuarse en el poder, hizo todo lo posible para un tercer mandato, después de
haber aprobado la reelección con métodos no santos, lleno de argucias ilegales.
Todos tenemos el deber de cuidar la poca democracia que aun nos queda, sobre
todo los partidos políticos y la crítica puntual es que los partidos solo amparan intereses muy particulares y de clase. Nuestra situación es muy delicada y está en juego el futuro del país, es necesario generar una discusión abierta, desligarla de la politiquería, la academia, las ONG y el sector gremial, están obligadas a ganar más protagonismo. Esperaré cuál es el desenlace de estas tensiones.
Después de ver la
entrevista realizada por la periodista Arastegui a la actriz Kate del castillo
sobre los hechos que tienen que ver con su encuentro con el Chapo Guzman, se
confirma la nefasta corrupción que
domina a México, que dejan al descubierto mil aristas y articulaciones entre funcionarios del gobierno y las fuerzas
militares con el narcotráfico, gobierno que a propósito, aún no es capaz de
tener algún manejo frente al poder de los capos, palabra entre otras cosas, ya
no se ajusta al entramado que domina el negocio, la gramática utilizada para
describirlo, la jerga, se quedó también
corta para todo lo que sucede, que lógicamente no termina en el Chapo, su
figura es apenas un eslabón de una estructura invisible, que ha permeado a todo
el sistema y que además ha demostrado
ser capaz de realizar los peores actos para mantenerse vigente, sin recato, de
frente, como sucedió con los estudiantes en el caso de Iguala, lo que se conoce
como el caso Ayotzinapa, el cual constituye el peor oprobio para este país y
para el propio presidente de la republica.
Cuando la actriz Kate, en
medio de la confusión que le producen tantas acusaciones, habla de la cortina
de humo del gobierno, lo hace con la plena convicción que nada de lo sucedido es importante frente todo lo que pasa en México,
existen infinidad de investigaciones, todas calientes, para volver a la jerga
que describe mejor algunas acciones, paradójicamente a medio camino, se
sorprende por la relevancia que se le da a su encuentro, el problema de México es
más grave de lo que parece, con este hecho el gobierno una vez más ha logrado
desviar la atención sobre aspectos de suma importancia que están en el tintero, Kate sabe
que en su país nada se aclara, todas las investigaciones son gaseosas, simplemente
no terminan y la mafia, sigue funcionando como si nada.
Esto demuestra hasta la
saciedad una vez más, como ha sido de errada la guerra contra el narcotráfico
en Latinoamérica, el consumo de drogas alcanza niveles inimaginables, nosotros aun
pensamos en las drogas tradicionales y con las drogas sintéticas, el negocio creció demencialmente, su espectro es tan amplio, es preciso reconocer que realmente no conocemos nada sobre el mismo, sabemos de su rentabilidad exponencial, aún así, lo que
nunca logramos entender, es como los Estados Unidos nunca han bajado sus niveles de consumo, el negocio está tan vivo, que llegó la hora de compartir
responsabilidades, en este país se vende todo, se meten lo que sea y
Latinoamérica es la que paga el costo, a un precio muy alto, hasta el punto
fatal, que el estado se volvió incapaz, por una simple razón, hace parte del
entramado del negocio, de una manera o de otra.
Lo que es peor en estos
momentos, es que la población parece aceptar que la situación no cambiará y se acomodo a
vivir entre corrupción, narcos y hechos de sangre insólitos, la economía
funciona contando con esta variable, la comunidad se margina por impotencia,
desamparo, lo que la pone también en cuestión, es imposible saber cómo
terminará semejante situación, pero alguien debe hacer algo, por lo menos una
parte del periodismo cumple con su parte.
Ver a la actriz tratando de
capotear las zancadillas puestas por la burocracia estatal, que no desaprovechó
la oportunidad puesta sobre la mesa por productores de Hollywood, para desviar el problema central del país, que
no es otro que su incapacidad para controlar a la mafia, la corrupción
galopante, resulta al final un espectáculo grotesco, pues a pesar de los muertos, las
masacres, nada pasa.
La óptica de la historia
depende del interlocutor que la interprete, por eso es imposible tener algún texto
canónico del pasado. Ahora hay algunas visiones de nuestros orígenes que
realmente sorprenden por su originalidad y por su capacidad de crear nuevas
maneras de entender nuestro presente. Yoval Noah Harari entre otros, con su
texto “De animales a dioses”, constituye un ejemplo emblemático de estos
cambios de tercio.
“Hace unos 13.500 millones
de años, materia, energía, tiempo y espacio tuvieron su origen en lo que se
conoce como Big Bang. El relato de estas características fundamentales del
universo se llama física.
Unos 300.000 millones de
años después de su aparición materia y energía empezaron conglutinarse en
estructuras complejas, llamadas átomos, que después se combinaron en moléculas,
el relato de los átomos, las moléculas y sus interacciones se llama química.
Hace 3800 millones de años,
en un planeta llamado tierra, determinadas moléculas se combinaron para formar
estructuras particularmente grandes e intrincadas llamadas organismos. El
relato de los organismos se llama biología.
Hace 70.000 millones de
años, organismos pertenecientes a la especie Homos Sapiens, empezaron a formar
estructuras todavía más complejas llamadas culturas. El desarrollo subsiguiente
de las culturas se llama historia.”
El autor señala tres
revoluciones que configuran la historia humana:
1.- La revolución cognitiva
que marco el inicio de la historia hace 70.000 años.
2.- La revolución agrícola que
la aceleró hace unos 12.000 millones.
3.- Y la revolución científica
que la se puso en marcha hace tan solo 500 años.
A partir de este esquema
realiza una de las historias más originales que rompe muchos paradigmas, esa
historia lineal y épica puesta en cuestión por la escuela Francesa, parece quedar atrás,
por lo menos en la óptica de este joven Israelí, Expresa con mucha inteligencia y originalidad: “La historia
del hombre es la de un inventor de ficciones”.
Ernest Alost, del periódico
“Ocio y Cultura” público una entrevista al autor que me parece importante traer
a colación:
-¿Qué sentido tiene cada
uno de los dos títulos?
--Originalmente el título
era De animales a dioses. Intenté resumir en él toda la
historia de la humanidad. Empezamos hace 70.000 años como animales, no muy
diferentes a otros animales. Y nos hemos desarrollado hasta una situación en la
que estamos a punto de convertirnos en dioses. Y esto no es una metáfora,
literalmente estamos adquiriendo capacidades que tradicionalmente eran
consideradas poderes divinos, como crear vida y modificar nuestros cuerpos y
mentes. Pero cuando lo publicamos en inglés, el editor propuso Sapiens, que
es más breve y más sexy. Y también es un buen título porque refleja de qué
trata el libro: sobre el homo sapiens. Es la historia de toda la especie. Y
también nos da una idea de la relación entre la historia y la biología.
.
-¿Hasta qué punto se puede
resumir la historia de una humanidad en una idea tan general?
-Tenemos tres revoluciones,
la cognitiva, que transformó hace 70.000 años a un animal africano poco
relevante en la fuerza más potente del Planeta. Después la agrícola, otro paso
enorme. Y después la científica, que puede acabar dando a los hombres esas facultades
divinas. El hilo común es el aumento continuo del poder, de transformar el
entorno y a sí mismo, y que ese poder es muy difícil traducirlo en felicidad.
-Dice que la fuerza motriz
fue, primero, la capacidad de cotillear. Y después, de inventar historias.
-Son dos facultades
relacionadas. Cotillear te permite crear sociedades de 150 o 200 individuos.
Para crear grandes redes de cooperación política, la clave es la imaginación,
la capacidad de crear y difundir ficciones. Realidades que existen porque
nosotros nos las inventamos. El poder se basa en la ficción: la religión,
evidentemente, pero también la economía y la política. La nación es una
ficción. El dinero también. Pero sirve para que personas que no se conocen
colaboren, porque ambas creen en una misma historia. Dos chimpancés de grupos
distintos no sabrán intercambiar un plátano y un coco. Nosotros sí sabemos
cambiar un trozo de papel en el que ambos creemos por una botella de agua.
-Para usted, todo son
religiones...
-El capitalismo es también
una religión. Y la más exitosa de la historia. Es la única religión en la que
creen casi todas las personas del mundo. No estoy diciendo que sea un engaño.
Son realidades que funcionan de verdad porque crean confianza y permiten
cooperar. Cuando todo el mundo confía en las mismas historias puedes construir
catedrales, hospitales o ir a una cruzada.
-Reducir a ficciones
conceptos como la libertad, la igualdad, la opresión... ¿No puede llevar a un
relativismo moral peligroso?
-No, si no olvidamos que la
única realidad es el sufrimiento. Y su reverso, la felicidad. Muchas veces
estas ficciones esconden la realidad del sufrimiento de nuestros ojos. Eso es
moralmente peligroso. Cuando una nación se embarca en una guerra, la nación es
una ficción pero el sufrimiento es real y no lo tenemos que olvidar. El
sufrimiento de humanos y otros animales sí es real. Ante esa realidad tenemos
un compromiso ético.
-¿El éxito de su libro se
debe a que ofrece una narración coherente cuando justo lo que necesitamos que
den sentido a lo que nos sucede?
-En las últimas décadas la
posmodernidad deconstruyó las viejas narrativas. El nacionalismo, las
religiones tradicionales... Y eso ha dejado a la gente vacía en un mundo
confuso.
-Pues su planteamiento
parece más bien posmoderno. Defiende que solo existen construcciones mentales,
repudia la historiografía marxista o liberal...
-No soy un posmoderno
típico. Porque no comparto esa oposición a las grandes narrativas. Yo construyo
una gran narrativa, creo en su poder. Y pienso que no todo son ficciones e
imágenes: hay esa realidad real, la del sufrimiento. Si tomas la revolución
agrícola, la pregunta básica es si redujo o aumentó la cantidad de sufrimiento
en el mundo.
-Pues dice que los
cazadores recolectores eran más felices recogiendo bayas que los primeros
agricultores. ¿No los idealiza?
-Intento no retratar esa
sociedad como un paraíso. Si te caías de un árbol y te rompías una pierna
morías. Pero sí creo que tras la revolución agrícola para la mayor parte de la
gente la vida fue más difícil. Los esqueletos muestran más mala nutrición,
enfermedades, lesiones óseas. Hemos evolucionado para coger setas por el
bosque, no para arar el campo o sentarnos en una oficina. ¡Y aún nos gusta más
coger setas!
-Y viajemos al futuro.
Plantea dos horizontes inquietantes. El apocalipsis ambiental y que una parte
de la humanidad se convierta en superhombres.
-Estas son posibilidades
que hay que tomar muy seriamente. La élite económica y política está más
comprometida con el crecimiento económico que con la estabilización ecológica.
En parte porque presuponen que tendrán dinero y tecnología para salvarse de las
peores consecuencias. Como en una arca de Noé tecnológica, mientras los pobres
de Bangla-Desh se ahogan. El otro futuro preocupante es la creación de castas
biológicas utilizando la biotecnología o la comunicación directa entre el
cerebro y los ordenadores para conseguir capacidades mucho mayores que las del
homo sapiens. Por primera vez en la historia habría una barrera biológica real
entre ricos y pobres. En un futuro no muy distante puede resultar que los ricos
sean más inteligentes que los pobres. Y eso abre unos escenarios terroríficos.
-Defiende que hay una
barrera ética para estas investigaciones, pero que en el futuro caerá. Así que
deberíamos asustarnos.
-Ahora no estamos haciendo
mucha ingeniería tecnológica con humanos. Pero cuando una innovación permita
suprimir una enfermedad, lo haremos. Si no en Europa, sí en China o Corea del
Norte. Pero todo empieza intentando curar una enfermedad y después resbala por
una pendiente resbaladiza. El objetivo en el siglo XX de la medicina era curar
a los enfermos. En el siglo XXI será mejorar el estado de personas sanas. Más
allá de la normalidad.