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martes, mayo 05, 2015

LA FARC Y LOS ACUERDOS DE LA HABANA

La guerrilla Colombiana debe superar todos los anacronismos en que está envuelta: Es la única en el mundo de este tipo; está inmersa en el delito de narcotráfico hasta más no poder; la falta de norte político es evidente, es un hecho que requiere asesores por fuera de sus cuadros y  persiste en errores militares, como si la norma fuera generar opinión adversa. Hoy, en pleno siglo XXI, no parecen entender, que está en un mundo absolutamente diferente al que tienen en su cabeza, como de los años setenta del siglo pasado, y de no firmar los acuerdos de la Habana, pervivirá sólo como grupo delincuencial, terrorista, como suele decirlo a voces la oposición. Debe aprovechar por lo tanto, el momento histórico que le ofrece el proceso, que le permitirá recoger cincuenta años de lucha armada, como lo afirman categóricamente sus dirigentes, lo que los apoltronaría de una vez por todas en el sistema, para bien o para mal. Para lograrlo, se hace absolutamente necesario que vaya desmontando muchos de los atavismos, de un marcado acento Leninista, que lo dejan muy mal ante el país y la comunidad internacional, como el reclutamiento de menores, que en vez de disminuirse, se incrementa impunemente, inexplicable en las actuales circunstancias.
Desde la perspectiva jurídica, sabiendo que Colombia suscribió el acuerdo de Roma, la costumbre de reclutar a niños, perversa, además de ser un delito atroz desde todos los puntos de vista, cada vez le pone palos a la rueda del proceso, pues este delito es muy difícil de pasar por lo alto, no es cuestión simplemente de tragarnos sapos de esta magnitud, sino que el tratado que firmamos nos obliga a denunciarlo y nos impide firmar cualquier tipo de pasa mano o llave de la impunidad en esta materia, pues el mismo no cabe dentro de los ajustes propios de estos procesos, a los que se someten ciertas acciones delictivas de suyo, por el mecanismo que se genere, que será de seguro, la justicia transaccional. Pero por encima de estos vericuetos de tipo jurídico, no se entiende esta actitud de su clase dirigente frente a un país que tiene puestos los ojos en el proceso. Pareciera que estos señores viven en otro planeta, la torpeza es enorme.
Lo logrado en la Habana hasta la fecha es muy importante, pero resulta inentendible, que el gobierno, ni la FARC, no hagan lo suficiente para visualizarlo y socializarlo más, muchas personas no tienen ni idea del proceso y en qué estado se encuentra.  Este proceso, hay que decirlo con absoluta convicción, es fundamental para el país y el mundo, es una salida a cincuenta años de conflicto, que tiene seis millones de victimas, por lo tanto es una oportunidad histórica sin igual, para estructurar, por lo menos desde lo institucional, un nuevo país, más equitativo, incluyente y justo.







sábado, mayo 02, 2015

CAPITALISMO AL GORE Y NECROPOLITICA EN EL MEXICO CONTEMPORANEO

Me he encontrado con un texto que me ha impactado, por la profundidad del mismo,es una investigación muy seria, realizada por Sayak Valencia, quien público además un libro con el mismo titulo, es un análisis por fuera del canon, sobre la situación de violencia México, la genealogía de la misma, las condiciones políticas y sociales que han generado una situación limite, que debe rebasar los análisis superficiales, aquellos que la ven como un tema sólo de policía, encubriendo aspectos mucho más serios, que inexplicablemente están al margen. Su introducción es bastante contundente y  en este blog, hemos tratado el tema desde esta óptica, lo que nos permite crear un dialogo alrededor del mismo. Empecemos con un aparte:
“Proponemos el término capitalismo gore como una herramienta de análisis del paisaje económico, sociopolítico, simbólico y cultural mexicano afectado y re-escrito por el narcotráfico y la necropolítica (entendida como un engranaje económico y simbólico que produce otros códigos, gramáticas, narrativas e interacciones sociales a través de la gestión de la muerte).
Dichos términos forman parte de una taxonomía discursiva que busca visibilizar la complejidad del entramado criminal en el contexto mexicano, y sus conexiones con el neoliberalismo exacerbado, la globalización, la construcción binaria del género como performance política y la creación de subjetividades capitalísticas, recolonizadas por la economía y representadas por los criminales y narcotraficantes mexicanos, que dentro de la taxonomía del capitalismo gore reciben el nombre de sujetos endriagos”. Adelante es más específica:
Ahora bien, existen también espacios en lucha que pueden ser leídos prácticamente como campos de batalla, donde la muerte, el crimen organizado, la militarización, el descontrol político y social nos hacen pensar en territorios en guerra, tal es el caso de México contemporáneo, donde la clasificaciones políticas y sociales que se han manejado (en occidente) para explicar los fenómenos de violencia en un territorio deben ser actualizadas dado que “los fenómenos de violencia producen un nuevo contexto”.
En este aspecto es preciso recordar que ciertas lecturas de la violencia, de lo que la política y gobiernos llaman orden social va mucho más allá de los efectos inmediatos que la misma produce, aspectos de crónica roja, para muchos solo de policia. Buena parte de los sectores marginados han decidido tomar partido desde una óptica de retoma, gana espacios, de empoderamientos asumidos desde la violencia, donde arman sus propias jerarquías, someten, crean leyes, en una especie de reacción al poder, que busca ganar parte del mismo del que nunca ha tenido opción alguna. La genealogía de esta violencia constituye un desciframiento de la estructura total del estado y como se está dando la relación entre gobernantes y gobernados, de cómo funciona para la sociedad, con todas sus inequidades, con las consecuencias de un consumo alimentado de mil maneras y que crea servidumbres en todos los niveles de la vida, gracias a las TIC, tecnologías de la información y el conocimiento, al efecto que produce la conexión total a través de la red y la Web, la imposición de lo económico por encima de cualquier otra mirada, visto solo desde las consideraciones del poder financiero, que nada tiene que ver con los contextos sociales .
Que es el capitalismo Gore: En primer lugar, es necesario apuntar qué entendemos por capitalismo gore:
“Con dicho término nos referimos al derramamiento de sangre explícito e injustificado, al altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con la precarización económica, el crimen organizado, la construcción binaria del género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de “necroempoderamiento”.
Es más explícita cuando define: Denominamos “necroempoderamiento” a los procesos que transforman contextos y/o situaciones de vulnerabilidad y/o subalternidad en posibilidad de acción y autopoder, pero que los reconfiguran desde prácticas distópicas y desde la autoafirmación perversa lograda por medio de prácticas violentas rentables dentro de las lógicas de la economía capitalista. Dentro de éstas, los cuerpos son concebidos como productos de intercambio que alteran y rompen el proceso de producción del capital, ya que subvierten los términos de éste al sacar de juego la fase de producción de la mercancía, sustituyéndola por una mercancía encarnada literalmente por el cuerpo y la vida humana, a través de técnicas de violencia extrema como el secuestro, la venta de órganos humanos, la tortura, el asesinato por encargo, etcétera”.
El análisis aclara ciertas genealogías del genero, como se construye el machismo en México, que genera la violencia como única herramienta de solución de conflictos, cuales son las relaciones de estos empoderamientos con algunos de los problemas fronterizos que expresan aspectos muy fuertes de la nacropolítica, el narcotráfico, la corrupción de las autoridades y las relaciones tan difíciles con lo que denominamos los factores de poder, en este caso a la economía producto del capitalismo salvaje en la peor de sus formas.
Que buena lectura, espero se conecten con el tema.








viernes, abril 24, 2015

LOS ERRORES FATALES DE LA FARC EN COLOMBIA

Negociar en medio del conflicto requiere tacto y sabiduría. El acto de crueldad en Cauca (la muerte de 11 soldados en un bombardeo inexplicable)  y lo inoportuno muestra la carencia absoluta de olfato político y sentido común de la FARC.
Admito que desconozco lo que sucede en las áreas más vulnerables donde se desarrolla el conflicto y que solo las personas allí establecidas viven y conocen las tensiones y peligros que el mismo suscita, en todo caso no son fáciles, para quienes siempre han vivido en guerra. La muerte de los once soldados en Cauca, la semana pasada, fue un aleve asesinato, estos se encontraban en total indefeccion, en momentos en que se suponía había una tregua pactada. La gravedad de lo sucedido, generó la peor reacción ciudadana y una crítica a los diálogos antes no vista; aprovechada descaradamente por los enemigos del proceso de paz de la Habana, como corresponde a su revanchismo político.
Los diálogos no se han suspendido ni un ápice y están en una etapa de suma importancia, pese a lo sucedido en el departamento de Cauca. El presidente, sigue sin poderle dar un manejo adecuado al proceso en los medios de comunicación y las redes sociales, eso que los expertos llaman socializar el proceso y paga costos muy caros por esta falencia.

Esta semana ha vivido las consecuencias directas de esta falta de manejo de los medios, su popularidad está muy baja y lo que es peor, la gente parece no comprender a cabalidad la importancia del proceso de la Habana. Algunos sectores pretenden volver a darle al conflicto sólo soluciones militares, a esto le apuesta una derecha recalcitrante, es una verdad de Perogrullo que les conviene mucho el fracaso de los diálogos, pues esta será la punta de lanza de su campaña para obtener la presidencia en las próximas elecciones. Se necesita en los actuales momento mucha prudencia y demostrarle al país con hechos concretos que el proceso cumplira con sus propósitos.

miércoles, abril 15, 2015

SE NOS FUERON TRES GRANDES DE LAS LETRAS UNIVERSALES



Huellas
Una pareja venía caminando por la sabana, en el oriente del África, mientras nacía la estación de las lluvias. Aquella mujer y aquel hombre todavía se parecían bastante a los monos, la verdad sea dicha, aunque ya andaban erguidos y no tenían rabo.
Un volcán cercano, ahora llamado Sadiman, estaba echando cenizas por la boca. El ceniza ¡guardó los pasos de la pareja, desde aquel tiempo, a través de todos los tiempos. Bajo el manto gris han quedado, intactas, las huellas. Y esos pies nos dicen, ahora, que aquella Eva y aquel Adán venían caminando juntos, cuando a cierta altura ella se detuvo, se desvió y caminó unos pasos por su cuenta. Después, volvió al camino compartido.
Las huellas humanas más antiguas han dejado la marca de una duda.
Algunos añitos han pasado. La duda sigue. EDUARDO GALEANO


En pleno aniversario de la muerte de Gabriel García Márquez, se no fueron Gunter Grass, Eduardo Galeano y Ernesto Cardenal, tres grandes escritores, quienes fueron referencia obligatoria de una época, dejaron una obra importante para las letras universales. Toda una pléyade de pensadores y escritores del siglo XX han venido desapareciendo, marcando definitivamente la extinción de una generación de suma importancia en la historia.
Gunter Grass es uno de los escritores más grandes del siglo XX, ciudadano Alemán, sufrió todos los avatares de la Alemania en este siglo. Esta nación estuvo comprometida seriamente en las dos guerras mundiales, generó los hechos oprobiosos del genocidio nazi de tantos costos para su pueblo y el pueblo judio, padeció los problemas de la posguerra y  tuvo la división flagrante de su territorio gracias a la guerra fría. Hoy es una potencia comercial y política, que aún no ha hecho una catarsis completa con su pasado, pero que gracias a novelas como “El tambor de hojalata”, ha podido tener las herramientas para descifrar todo el cumulo de acontecimientos, hechos que la generación de hoy tiene sometida a un proceso de revisión histórica de suma importancia. Es un obra que desde la condición estética, constituye un patrimonio para la humanidad, aborda el tema de la guerra de manera magistral. En el caso personal, esta novela ha dejado huellas imborrables y de hecho su personaje central, pese al enfrentamiento frontal que asume frente a los hechos que vivía, me producía una especie de terror, de miedo. He leído varias veces esta novela, además sus memorias, así como los artículos de prensa. Gunter Grass fue un hombre polémico y como buen Alemán, de una inteligencia abrumadora.
Eduardo Galeano es una referencia obligatoria para entender los procesos de opresión de Latinoamérica. Fue un hombre siempre comprometido con la situación de inequidad de nuestros pueblos y describió de manera detallada el itinerario de explotación de nuestras riquezas en toda su dimensión. Su prosa era impecable y de ella dan muestra los textos literarios que son de una riqueza textual sin discusión y se dejan leer con absoluto agrado. Era además un tipo encantador, con una conversación siempre fresca y sus denuncias estaban por fuera de ese comunismo mamerto tan de moda en el siglo XX. Quien puede olvidar “Las venas abiertas de américa latina”, creo que nadie, todos leímos esta obra con absoluto asombro.
Su texto “El libro de los abrazos”, me parece de una factura especial, escrito con el más profundo compromiso de rescatar la memoria de nuestros pueblos desde la voz y la experiencia de sus protagonistas. La técnica utilizada fue novedosa y le permite al lector tener fotografías en prosa, cortas, humanas y bien hilvanadas. Cada recuento le deja a uno impertérrito, conmovido y le suma a nuestra piel un pedazo de américa y un sentimiento de pertenencia inolvidable. Lamentaremos mucho su ausencia. De este corte son sus libros sobre el futbol y algunas obras más, que es preciso traer a colación en próximas entregas.
Ernesto Cardenal es el poeta de la revolución. Un nicaragüense en todo el sentido amplio de la palabra, Su voz, entrañable, le canta a su pueblo y rescata, usa la lengua no como un simple artificio de la memoria, sino en su condición esencial. Hay un texto sobre su experiencia en cuba que nunca se me ha podido olvidar. Lamento profundamente su desaparición y espero nuestros  no seamos inferiores a la grandeza de su nombre.
Esperamos que se vuelvan a publicar algunos textos de estos tres grandes de las letras universales.










domingo, abril 05, 2015

LAS APUESTAS HISTORICAS DE BARACK OBAMA

El presidente Obama desatendiendo a una clase política ultraconservadora y a ciertos atavismos de la política exterior de su país, que responde a intereses muy puntuales, anquilosados en el congreso dominado por los republicanos, se la ha jugado con absoluta convicción y entereza, con la firma de un acuerdo con Irán, que cambia radicalmente su política exterior. Está claro que el mandatario quiere dejar de un lado el intervencionismo militar obcecado en la región, que entre otras cosas mueve intereses económicos muy grandes y perversos.
Las intensas negociaciones en Lausana, Suiza, entre Irán y los EE.UU, establecieron un marco de acuerdo que deberá ser perfeccionado de aquí a junio. Aun no se han analizado en toda su complejidad las repercusiones que genera este acuerdo, en lo que respecta al ajedrez político mundial, ni mucho menos las modificaciones que se tendrían que darse en las agendas internas de algunos países de oriente y occidente. “Irán, que desde 2002 venía desarrollando un programa nuclear secreto terminó aceptando el pragmatismo de la negociación ante las graves consecuencias internas de las sanciones impuestas por la ONU en 2006. En esta ronda Teherán aceptó llevar a cabo una reducción del 75% en su capacidad de enriquecimiento de material nuclear y su uso para fines civiles. Sus reservas de uranio enriquecido disminuirán de 10.000 kilos a 300 en 15 años. Obama no dudó en afirmar que esta es “la mejor forma de impedir que Irán construya una bomba nuclear (…)”. La verificación será permanente y si en seis meses se cumple con la meta trazada se levantarán definitivamente las sanciones”.
Las decisiones de este calibre son tratadas por la prensa de manera general y pocos atienden las condiciones precarias a que se ha sometido un país, las que vive el ciudadano de a pie, por razón de las sanciones económicas impuestas por occidente que, aun siendo muy rico lo convierten en un paria. Este es el caso de Irán, quien ha pagado un costo muy alto: Hambruna, inflación, desabastecimiento, para solo citar algunas.
Sí algo está claro en este punto de la historia, es que el intervencionismo militar no ha traído sino resentimiento y de alguna forma a fomentado el radicalismo Islamita y el terrorismo. Obama, sabe lo que está en juego en su país, conoce perfectamente a la oposición ultraconservadora, algunos pesos pesados de la industria de guerra que se nutre de estos conflictos y de la posición radical de Israel de la mano de  la mano  de Benjamín Netanyahu.   Se advierten cuáles son sus temores: Es el desconocimiento del estado Israelita por parte de Irán, “Por este motivo, Netanyahu exige que en el acuerdo final los iraníes reconozcan a Israel. Mientras tanto, por el lado árabe, el temor está vinculado a que un Irán chií fortalecido ponga en calzas prietas a los regímenes del Golfo que profesan la fe Suní. De esta manera las repercusiones del acuerdo final se harán sentir en los conflictos de Siria, Irak, Yemen y, por supuesto, Israel y Palestina. Obama ha tratado de calmar las aguas en conversaciones telefónicas con el Rey Salman de Arabia Saudita y con Netanyahu. Además hará una pronta reunión en Camp David con varios de los emiratos del Golfo Pérsico”.

Quiero relevar la tenacidad del presidente Obama, al igual de lo que le pasó con la  reformas que favorecen a los emigrantes, el cambio en la política y relaciones con Cuba, donde ha demostrado de lo que es capaz, enfrentando al congreso radical y ultraconservador, que va ganando adeptos de manera inexplicable, en este caso específico, terminó en un acuerdo por encima de toda la oposición. El cambio consistió básicamente, en darle un manejo eminentemente político, una salida civilizada, a la política con oriente y puntualmente con Irán, pese a las posiciones históricas que parecían contradecir cualquier óptica por fuera de lo acostumbrado. En adelante no la tendrá fácil, pero espero, con el sentido de trascendencia que le ha dado a su política en los últimos meses, el presidente salga avante en este tratado.



jueves, abril 02, 2015

UN ADIÓS A CARLOS GAVIRIA EN COLOMBIA


Ayer murió este excelso jurista Colombiano, cuya vida es un verdadero ejemplo para las nuevas generaciones, célebre por algunas jurisprudencias, las cuales son verdaderos tratados, que reflejan la calidad de su formación y la visión humanística que le dio al ejercicio del derecho. Fue ejemplo de pulcritud y tuvo siempre un profundo respeto por la democracia y la libertad de pensamiento. Se graduó en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Antioquia y asistió a la Universidad de Harvard como estudiante especial en las áreas de  jurisprudencia, Derecho Constitucional y Teoría Política.
Varias veces candidato a la presidencia por la izquierda, en un país permeado por la corrupción, su vida política fue un crisol en medio del fango de una clase política perversa, que se acostumbró a eliminar a sus contendores antes que someterse al debate ideológico. Carlos presenció el exterminio de un partido político de izquierda en pleno, del empoderamiento del paramilitarismo y la persecución obcecada de la derecha radical.
Quien mejor habla de su vida, son sus jurisprudencias y algunas ponencias, que expresan su pensamiento liberal, su formación filosófica y una ética que lo enaltece,  inmodificable por encima de todo, en un país donde todo es transable. Expresó en la famosa sentencia que despenalizo el consumo de la dosis personal en Colombia: “Porque dentro de un ordenamiento informado por principios de filosofía liberal, no puede el estado sustituir al individuo en la evaluación de lo que para éste puede resultar provechoso o nocivo. Como fundamento constitucional de esta tesis invocamos especialmente dos normas: el mismo artículo 1 de la CN que señala el respeto de la dignidad humana y el artículo 16 que consagra como uno de los derechos fundamentales de la persona: El libre desarrollo de la personalidad. Reconocido el sujeto moral sobre esa doble base: respecto a su dignidad humana y libre desarrollo de la personalidad, la imposición de deberes en su propio beneficio resulta incongruente, Porque una vez se reconoce la persona como sujeto moral, y en consecuencia responsable y autónoma, no se le puede arrebatar la capacidad de tomar decisiones en asuntos que sólo a ella incumben (Tal, es el consumo de droga). La restricción de su órbita de libertad sólo es legítima, entonces, cuando se hace, no en función de sus propios intereses sino en función de los otros sujetos morales con quien esta evocado a convivir”.
En “El olvido que seremos, la excelente obra de Héctor Abad Faciolince,  hay unas páginas memorables sobre Carlos Gaviria:” Llegó una nueva generación de estudiantes cada vez más de izquierda a hacer frente a la época del Estatuto de Seguridad de Julio César Turbay. Profesores como Abad y Gaviria eran vistos, paradójicamente, como “burgueses, conservadores decadentes y retardatarios”. La mayoría de maestros no soportó la presión y renunciaron, excepto este par de amigos que defendían “el estudio serio” más allá de cualquier tendencia ideológica. Ellos no sólo coincidían en su visión de la academia, en su espíritu humanitario, en la defensa a ultranza de las causas sociales en especial la del respeto a los derechos humanos, sino en la del país que soñaban a pesar de la guerra y hasta en la literatura, porque se podían sentar a hablar horas de filosofía desde Platón o de poesía desde Sófocles para rematar con Borges, al que los dos recitaban. Cultivaron esas afinidades hasta los años 80 cuando, una vez más, la violencia los acorraló. Esta vez por cuenta del paramilitarismo que ordenó, con ayuda de miembros de los organismos de seguridad del Estado, elaborar una lista de dirigentes de la izquierda política que serían asesinados, uno por uno, acusados en panfletos amenazantes de “idiotas útiles” del comunismo y la guerrilla. “Al final de la reunión, Carlos Gaviria la preguntó a mi papá qué tan seria le parecía la amenaza personal de la que se había hablado esa mañana por la radio. Mi papá lo invitó a que se quedaran un rato más conversando, para contarle. Abrió una pequeña botella de whisky en forma de campana (que Carlos se llevó vacía esa tarde y todavía conserva de recuerdo en su estudio), le leyó la lista que habían enviado, y aunque dijo que la amenaza era seria, repitió que se sentía muy orgulloso de estar tan bien acompañado. ‘Yo no quiero que me maten, ni riesgos, pero tal vez esa no sea la peor de las muertes; e incluso si me matan, puede que sirva para algo’. Carlos volvió a su casa con una sensación de angustia. “Al final de la reunión, Carlos Gaviria la preguntó a mi papá qué tan seria le parecía la amenaza personal de la que se había hablado esa mañana por la radio. Mi papá lo invitó a que se quedaran un rato más conversando, para contarle. Abrió una pequeña botella de whisky en forma de campana (que Carlos se llevó vacía esa tarde y todavía conserva de recuerdo en su estudio), le leyó la lista que habían enviado, y aunque dijo que la amenaza era seria, repitió que se sentía muy orgulloso de estar tan bien acompañado. ‘Yo no quiero que me maten, ni riesgos, pero tal vez esa no sea la peor de las muertes; e incluso si me matan, puede que sirva para algo’. Carlos volvió a su casa con una sensación de angustia”[1].
Gaviria para mí era un crédulo profundo de la democracia, a pesar de todas las carencias del sistema, más en un país como el nuestro plagado de malas formas; lector infatigable, con la ventaja, de agregarle al ejercicio de su profesión todo el talante de su formación, lo que  constituyó de antemano una garantía y un aporte invaluable al derecho desde su pluma.
Los ejemplos de entereza en su vida cotidiana son muchos y en política ni se diga, pues le toco vivir la peor violencia de Colombia. Espero este país sepa rendirle el homenaje que se merece y no olvide nunca sus enseñanzas. Ahí quedan sus escritos.











[1] Tomado del diario el espectador de Colombia.
http://www.elespectador.com/noticias/politica/carlos-gaviria-diaz-segun-el-olvido-seremos-articulo-552771

sábado, marzo 28, 2015

GEOPOLITICA PETROLERA


El componente petrolero en la geopolítica mundial, resulta ser de suma importancia para poder entender que está pasando  en el entramado de intereses en el mundo actualmente, este afecta directamente a la economía, incide en temas militares, es el soporte para la aplicación de estrategias políticas encubiertas. La baja de los precios del petróleo, el descubrimiento de nuevas tecnologías, tanto para la exploración, como para la explotación, los efectos en los precios en productos de consumo masivo y por lo tanto en el nivel de vida de los ciudadanos, la incidencia que tiene en el mercado de valores, el hecho de haber afectado los ingresos de ciertas dictaduras incomodas para occidente y por último el alto consumo de China son variables que, en el ajedrez político mundial, terminan siendo claves para entender muchas decisiones de parte de algunos países, sobre todo los Estados Unidos, que en apariencia son inexplicables.
La intervención de las potencias en el oriente en el último siglo, no tiene otra causa que su interés por las grandes riquezas petroleras. El petroleo es el fluido vital de la economía mundial, es la sangre y el oxígeno del desarrollo, de todo lo que se mueve. El oro negro es la clave.
El economista Salomón Kalmanovits, explica de manera muy sencillo los efectos directos en la baja de precios: “Para los países importadores de petróleo, la reducción de precios equivale a un impulso de su demanda que puede aliviar la recesión europea y acelerar el crecimiento norteamericano. Para los países productores es una calamidad, siendo Venezuela la más afectada por haber perdido eficiencia, ser tan regalada y endeudarse en estos años de bonanza. Rusia es otra damnificada, pues depende del petróleo en dos tercios de sus ingresos externos. Arabia Saudita y los países del golfo, también Noruega, cuentan con costos bajos de producción y con enormes ahorros que les permiten sortear la caída de sus ingresos. Colombia es otro perjudicado, pues la mitad de sus exportaciones deriva del petróleo, pero como buen nuevo rico no hizo ahorro de su corta racha de fortuna; por el contrario, se especializó en tan volátil actividad y se endeudó aprovechando ese colateral”.
Los Estados Unidos han venido recogiendo frutos de sus investigaciones, tecnologías como el Fracking, le han permitido aumentar su producción petrolera y disminuir su dependencia de los países productores; “Canadá con su explotación en las arenas bituminosas y México con sus grandes yacimientos en el golfo, hacen de Norteamérica un formidable productor de crudo con los correspondientes efectos en los precios y en la paleolítica energética global. El petróleo, a nivel económico constituye “el rey de las ‘commodities’, el recurso natural de mayor importancia geopolítica desde hace más de un siglo, y a pesar de los avances científicos para descubrir fuentes alternas de energía seguirá junto con el gas, su vecino de las profundidades, teniendo suma importancia en los años por venir”.
El excelente columnista y analista Marcos Peckel, explica magistralmente lo que significa esta variable: “La geopolítica petrolera es una compleja maraña de yacimientos, rutas marítimas, oleoductos, puertos, tanqueros, ambiciosas compañías multinacionales y precios. El mercado del crudo no se comporta como el de otras commodities, pues se puede asumir que el recurso es infinito y simplemente abriendo o cerrando los grifos se controla la oferta y esto depende tanto de factores económicos como políticos. En los últimos 50 años el precio del crudo ha oscilado entre los tres y los 150 dólares por barril, habiendo experimentado más volatilidad que cualquier otro recurso natural. El mercado se ha visto afectado igualmente por el arribo de varios nuevos países productores, Colombia por ejemplo, y es dable suponer que nuevos yacimientos serán ‘descubiertos’ en la medida que esto le convenga a las grandes empresas explotadoras, trasportadoras y refinadoras, las originales ‘siete hermanas’ -Exxon, Mobil, Shell, Texaco, BP, etc-. a las cuales se han agregado apenas un puñado más.
Sí se revisa la historia fatídica de la relaciones entre occidente y oriente, las intervenciones y guerras del último siglo, se entenderá lo que significa la relación petróleo y política, gran parte de las guerras y los grandes conflictos de los últimos  cincuenta años, desde la guerra del  Yom Kipur, hasta las tensas relaciones de hoy entre Iran y los Estados Unidos.
El petróleo en muchos casos, por factores económicos y políticos es la clave: “Desde entonces el ‘arma del petróleo’ ha sido usada principalmente al revés: restringiendo las exportaciones a países a los que el Consejo de Seguridad ha impuesto sanciones, como Iraq, Irán y Libia. Rusia por su parte, el principal proveedor de gas natural a Europa, ha usado los grifos para limitar las exportaciones, subir los precios y extraer concesiones políticas”[1].
Otra variable poco estudiada son los excedentes de capital producto de la explotación del petróleo. Estos siempre terminan en los grandes fondos de inversión de occidente. Este es un tema alucinante, pues con ellos se altera  muchas economías, sobre todos en los países emergentes, se crean políticas de fomento y se estructuran plataformas económicas muy fuertes; igualmente han servido para incentivar la perversa especulación, con los denominados dineros golondrinas, así como políticas de intervención encubiertas. Es un hecho, el tema del petróleo da como para un libro, espero seguirlo tratando en este blog.  













[1] http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/marcos-peckel/geopolitica-petrolera

sábado, marzo 14, 2015

CRISIS DE LA JUSTICIA EN COLOMBIA

Nada más fatal para Colombia en estas circunstancias, que su sistema judicial este permeado por la corrupción, no es un problema coyuntural, sino una crisis que afecta a todo su estructura, el fenómeno llegó a las cortes, incluyendo la corte constitucional, que hasta la fecha constituía un orgullo a nivel nacional e internacional, fue la joya de la corona por el respeto que ganó en todos los niveles de su competencia, con unas jurisprudencias excelsas.
El presidente de la corte costitucional Jorge Pretel tuvo que dejar el cargo por un caso de soborno. “Hoy está separado de su cargo como presidente de la Corte Constitucional porque un abogado de nombre Victor Pacheco le dijo a sus colegas que Pretelt le había pedido un soborno de 500 millones de pesos (algo más de 210 mil dólares) para comprar la conciencia de otro magistrado, de Mauricio González, para que fallara una tutela que le permitiera a la fiduciaria Fidupetrol recuperar 22 mil millones de pesos que tenía embargados por orden de la Corte Suprema”.
Más grave que el propio caso ha sido la actitud de este magistrado, quien a través de su abogado, ha querido pasar el hecho como menor, pues ha expresado mil barrabasadas, categorizó en sus últimas declaraciones, que la justicia hoy no tiene nada que ver con la ética. Por efecto del escándalo, han quedado al descubierto  una serie de artimañas que realizó para llegar al cargo, propias de un político de la peor ralea, pues está claro que  no tiene ni la calidad ni la experiencia  para su ejercicio. Miren además estas perlas:
“Ahora se sabe mucho más sobre Pretrelt, como por ejemplo que a través de su esposa, una procuradora, compra tierras a precios económicos, que han sido despojadas a sus propietarios por paramilitares. Esas tierras que precisamente hoy deben ser restituidas a las víctimas y que el magistrado pensó que podía convertir en su hacienda personal, su Pretelandia, su parque de diversiones personal. Un caso de abuso de poder soportado en las complicidades históricas de sociedades que siguen dándose licencias por tanta impunidad”, su patrimonio económico, es muy alto y hasta ahora es injustificable,  hay razones suficientes para pensar que tiene una cercanía perversa con ciertos grupos de paramilitares al margen de la ley…en fin.

El caso nos ha permitido conocer el virus de corrupción que afecta a las grandes cortes, por ejemplo, hay un clientelismo ejercido por los propios magistrados, se acostumbraron a usar una cantidad de artimañas   y favores entre ellos mismos, para acceder a los cargos, jubilarse con sueldos altos, que han llevado a la majestad de la justicia a su peor nivel. También se ha develado un sinnúmero de casos, donde a través del soborno se manipuló el reparto de algunas tutelas donde están involucradas grandes cifras de dinero. A este punto de gravedad llegó nuestro sistema judicial.
Pero en este país donde nunca pasa nada, esperamos que se produzca alguna decisión al respecto. El juez natural del magistrado es la comisión de acusaciones de la cámara de representantes, órgano lento, corrupto y que no está preparado de ninguna manera para un caso como este, pero así lo determina la ley y no hay nada que hacer.
Hasta hace unos años, pese a la gran lentitud del sistema de justicia en Colombia, teníamos en las cortes, un verdadero magisterio: solemne, de mucho respeto y con jueces de una calidad indiscutible. De alguna manera hoy todo esto se fue a pique. La realidad es otra y el congreso es quien debe hacer una reforma para subsanar esta situación, los señores parlamentarios parecen no reaccionar para nada, por lo menos hasta ahora.
La tarea no es fácil, recordemos que este es un poder de suma importancia del estado. Colombia, llena de oficinas de cobro, con un problema de violencia inmanejable, ningún favor le hace la actual crisis a los problemas estructurales que padecemos.


lunes, marzo 02, 2015

EL TENSO Y CULMINANTE MOMENTO DEL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA




Varios hechos confirman el principio a un acuerdo final entre el gobierno colombiano y la FARC. El primero, la oposición obcecada y recalcitrante ha bajado el tono radical y desde hace un mes ha mostrado un cambio de actitud, aunque mantiene una posición crítica del proceso, valido de antemano, asumió hacer las críticas desde la dialéctica propia en que se desenvuelven los diálogos, de hecho reconociendo la importancia del proceso. Me refiero por su puesto al Uribismo recalcitrante y a sectores de derecha bastante conocidos. El segundo la vinculación directa del gobierno americano con la entrada del asesor Bernard Aronson; la tercera la apertura de los negociadores de la FARC, que salieron de su escafandra, ahora discuten seriamente y abiertamente con los medios de comunicación, la prensa y la academia; por último el viaje del generalato colombiano para acordar el cese al fuego.
Curiosamente, antes de escribir esta columna, estaba leyendo un artículo de Luis Bassets, director adjunto del diario “El país” de España, esto escribe en su última columna, pertienente para el tema que trato:
En política el tiempo es una materia preciosa. El arte de la política es en buena parte el de la gestión del tiempo. Todo tiene su tiempo y no hay mayor virtud política que saber encontrar el momento exacto, es decir, el punto de madurez de las cosas. Hay ocasiones en que el tiempo aún no ha llegado y el político que se precipita lo pierde todo y se pierde a sí mismo. Sucede también el caso contrario, en que dejamos pasar el punto preciso sin tomar la decisión trascendental y, cuando la voluntad dicta el momento, ya no sirve porque el tiempo ha cerrado sus puertas. El tiempo es también un gran ingrediente de la fórmula para la solución de los conflictos.
Nada más certero para entender los diálogos y el propio acuerdo con la FARC, después de tantos años de conflicto. Queda claro que el acuerdo no solucionará mágicamente el conflicto, pero constituye una apertura para ir tejiendo una gran bitácora que nos permita erradicar el fenómeno de la violencia enquistada en nuestra realidad. Este es apenas el principio de una estrategia total, que desde el gobierno y con carácter estatal siente las bases de inclusión y principios de cambio, atendiendo todos los actores del conflicto, incluyendo a las BACRIM y creando los cambios institucionales al respecto.  Es responsabilidad de todos los colombianos estar atentos al proceso, nadie deberá sentirse excluido del mismo, menos ser indiferente.
Los partidos políticos, la sociedad civil, la academia, la iglesia, las ONG, tienen responsabilidades muy puntuales y de hecho históricamente están comprometidos. El presidente ha sido perseverante en este tópico y el proceso se ha consolidado seriamente, al cierre del mismo, de nuevo Colombia se dará una oportunidad histórica.
“En estos momentos el enviado especial de Estados Unidos para el proceso de paz de Colombia, Bernard Aronson, se encuentra en La Habana, donde se reunió este fin de semana, por separado, con los delegados del Gobierno de Juan Manuel Santos y con los de las Farc, confirmó a Efe una fuente cercana a la negociación. Aronson, un veterano diplomático que fue nombrado enviado para el proceso hace un par de semanas por el presidente estadounidense, Barack Obama, se reunió el sábado con el equipo de negociadores del Gobierno colombiano, tras su llegada a la capital cubana, precisó la fuente consultada sin dar detalles de los temas abordados en los encuentros”
Esto significa que estamos muy cerca de firmar el acuerdo, que están dadas todas las condiciones y que es preciso estar muy atentos como colombianos que somos. Estaré por lo tanto pendiente esta semana de como se desenvuelven los diálogos en la Habana.




domingo, febrero 15, 2015

ALEJANDRO GONZALEZ IÑARRUTI A PROPOSITO DE BIRDMAN



Siempre he dicho, que cuando alguien escribe algo que te proponías y lo encuentras tan completo a tus propósitos, lo justo es hacerte a un lado. Iñarruti, para mí es un fenómeno, que poco reconocimiento ha tenido en Latinoamérica, frente a sus realizaciones, su obra es contundente y desde la cámara ha ahondado y descifrado la naturaleza humana de manera deslumbrante, por lo menos a puesto al descubierto las tensiones más crudas que dominan la existencia.  Me encontré un artículo en el país de España sobre su última película que me ha dejado sorprendido, no solo por la calidad del texto y la entrevista, sino por ser una síntesis magistral de lo que representa este creador para el mundo. Lo presento a mis escasos y espero que lo disfruten tanto como yo:

FÓRMULA IÑÁRRITU
JAN MARTINEZ AHRENS
El director mexicano se enfrenta a su primera obra histórica, ‘The Revenant’, con el ánimo exigente que siempre le impulsa.
Más sincero que nunca, en este encuentro deja claro que nunca se da por vencido.
Después de nueve nominaciones a los Oscar con ‘Birdman’, sigue batallando su particular “guerra a muerte por lograr una buena película”

Los barcos, a veces, albergan historias secretas. El Toluca, un carguero de la compañía Transportación Marítima Mexicana, fue uno de ellos. Anclado en el puerto de Veracruz, enroló en 1980 a un muchacho de 17 años y pelo negrísimo que buscaba poner un océano entre su pasado y su presente. Pocos meses antes se había escapado de casa con una mujer mayor que él. La fuga terminó en desastre: el padre de la dama amenazó al padre del soñador; ella se sumió en una crisis profunda, y él perdió el hilo, fue expulsado del colegio y, bajo el sol del trópico, acabó embarcado en el Toluca, donde daban comida y transporte a cambio de fregar el suelo y engrasar las máquinas. A bordo del buque, recorrió el curso del Misisipi, descubrió Barcelona y alcanzó la Toscana y Sicilia. Corría 1980 y en Alejandro González Iñárritu se había abierto el hambre de mundo. Dos años después volvería a embarcarse. Esta vez, arribó a Bilbao, y desde allí, con mil dólares que le había dado su padre, vivió un año a la deriva. Vendimió en La Torre de Esteban Hambrán (Toledo), durante semanas durmió al raso en el parque madrileño del Retiro y, al final, saltó a Marruecos. Sin saberlo, en su interior se había dibujado la geografía de su obra. La huella sobre la que andaría a lo largo de los años, la semilla de su cine. A la mujer, nunca la volvió a ver. 
Han pasado casi 35 años, el Toluca hace ya mucho que fue desguazado y, a orillas del río Bow, en la gran planicie de la canadiense Calgary el sol parece recién salido del congelador. No es un lugar fácil para un rodaje. La temperatura rondaría los 30 grados bajo cero, si no fuera por el cálido chinook, el único viento capaz de frenar las aterradoras masas de aire ártico. Su aliento agita esta mañana de enero los álamos desnudos, bajo cuya sombra se juega un simulacro de muerte.
Sobre la nieve hay sangre demasiado roja para ser sangre, un fantasma indio embadurnado de ceniza al que por las tardes le gusta escuchar la música un poco empalagosa de Herbie Hancok y, sobre todo, un tipo de ojos acuosos y pelo rubio que se parece a Leonardo DiCaprio, actúa (o eso intenta) como él, pero que no es Leonardo DiCaprio. Sólo un sosias, una imitación, como la sangre o el fantasma, pero que hoy, bajo la brisa del chinook, sirve para moldear, en una incesante cadena de repeticiones y correcciones, las escenas que habrán de rodarse la semana siguiente, cuando llegue el verdadero DiCaprio.
“A cada paso, esculpo al animal que hay dentro de la piedra”. Alejandro González Iñárritu es quien impone el orden a orillas del helado Bow. Tiene 51 años y sigue embarcado en su viaje interior. Broncíneo y de barbas velazqueñas, su poderosa voz mueve los hilos de la trama. Todo gira a su alrededor. Y no es fácil. Sus pasos conducen con extrema rapidez de un universo a otro. Hoy le ha tocado una masacre en un poblado indio, un diálogo entre dos tramperos de 1823 y una pesadilla con fantasmas y cabezas despellejadas. Tres escenas que forman parte de The Revenant, su próxima película. Un prewestern de espacios abiertos y tensos silencios. Su primera obra histórica y rodada en condiciones extremas. “Me excita poder fallar”, señala el realizador.
Con los 50 entré en una melancolía profunda. Aún sigo navegando en esa nube en donde se empiezan a apagar las luces de la fiesta”
A su lado, siempre cerca, camina el director de fotografía, su compatriota Emmanuel Lubezki (Ciudad de México, 1964), ganador de un Oscar por Gravity. Entre sí se llaman por sus apodos. Negro(Iñárritu) y Chivo (Lubezki). Dos viejos amigos del DF. Al equipo se dirigen en perfecto inglés. Pero cuando tienen que decidir sobre aspectos fundamentales, ambos se apartan y, de pie en la nieve, deliberan en español, mientras los demás integrantes del rodaje, estáticos, esperan la decisión que luego ejecutarán bajo el mando único de Iñárritu.
“Soy muy duro, muy militante, muy exigente; se me teme más que se me quiere. La gente sabe que no va a haber tregua, pero logro conectar con ellos, porque no exijo nada de lo que no doy y porque la experiencia crea una catarsis, lleva a un conocimiento profundo de las capacidades de todos nosotros. Cualquiera puede hacer una película, pero lograr una buena es abrir una guerra a muerte, principalmente contigo mismo. Por eso me da miedo cada vez que voy a empezar una, porque no la suelto”.
La afirmación es empíricamente comprobable. Iñárritu actúa como una centrifugadora. No para un segundo. En pocos minutos decide sobre la vestimenta del indio que hace de fantasma, el color de la sangre (“más oscura, que han pasado 24 horas de la masacre”), la duración de las tomas, la inclinación de la cámara, la longitud de los pasos del falso DiCaprio, la perspectiva del poblado, el gesto triste de una anciana india… Todo tiene su huella. El universo gira aceleradamente a su alrededor. Pero en esta rutina, hoy es un día distinto. Aunque nadie lo diga en voz alta, por superstición o modestia, todos saben que Birman, la última película de Iñárritu, ha recibido la noche anterior nueve nominaciones a los Oscar y por los apartados más codiciados: mejor película, director, actor (Michael Keaton), actor y actriz de reparto (Edward Norton y Emma Stone), guion original, fotografía, sonido… La gloria cinematográfica aletea esta mañana entre los álamos helados. No es la primera vez que Iñárritu ve sus películas aclamadas, pero nunca con tanta fuerza.
–¿Cómo vive la expectativa de los premios?

–Lo vivo con distancia, porque, si no, te vuelves loco. En mi carrera me he vuelto un experto en pasar, en un segundo y sin haber hecho nada, de ser un exitoso nominado a un perdedor. No quiero decir que no tenga ninguna importancia, puedo sentir cierta excitación, no nerviosismo; hay encanto, pero no es Santa Claus. A fin de cuentas, la competición en el arte es absurda. No quiero darle lógica y decir: “Es que soy el mejor y voy a ganar porque tengo estos méritos”. Si piensas así, acabas perdiendo la cabeza.
La noche es clara en Calgary. En el centro de la ciudad, a la altura del piso 25 de un cortante edificio de cristal y acero, Iñárritu, harto de hoteles, ha instalado su vivienda. Es un apartamento de tonos marrones, aséptico y funcional. Apenas hay detalles personales a la vista, aunque los muebles, sin estridencias, denotan una confortable provisionalidad, perfecta para un nómada que ha bajado del todoterreno que le trae del rodaje, en calcetines y hablando de México y Octavio Paz. Ahora, ya en la estancia, Iñárritu se ha servido un campari con mucho hielo, ha sacado un cigarrillo electrónico que ha conectado al mac y se ha reclinado en un alero del sofá para responder a las preguntas del periodista. Sus frases son articuladas; la voz, grave y fuerte, arrastra una modulación radiofónica, pero suena sincera. A veces, antes de hablar, medita. Largos segundos hasta que cincela la idea. Y entonces la desgrana con seguridad.
–¿Cómo explica su éxito?

–Es difícil de explicarlo, yo no puedo ser objetivo. En un mundo donde la ironía reina, donde hay que separarse, protegerse y reírse de cualquier cosa que sea honesta o tenga una carga emocional, yo apuesto por la catarsis. Me gusta invertir emocionalmente en las cosas. Y la catarsis, cuando toca la vena emocional, tiene la posibilidad de abrir las puertas incluso de quienes se protegen.

–Aunque Birdman desborda humor, sus personajes se mueven en la amargura. ¿Es usted pesimista, está desencantado?

–La inteligencia puede definirse como la posibilidad de poseer dos ideas opuestas simultáneamente y tener la capacidad de operar. Yo soy dos piernas con una contradicción constante cuyo resultado es mi obra. Me puedo drenar rápidamente y llenar de un vacío existencial. En ese sentido, soy un hombre que observa más las pérdidas que las ganancias, estoy obsesionado con la pérdida, porque me duele perder lo que he tenido.
El vacío y la pérdida. Iñárritu ha empezado a dar golpecitos con el dedo índice al cigarrillo electrónico, de aspecto galáctico. Aspira, da otro golpecito, aspira. Pero nada. No funciona. Riéndose de su fracaso, lo vuelve a conectar al mac y se toma un trago de campari. “Probaremos luego”. Iñárritu no parece darse fácilmente por vencido. Quienes le conocen dicen que nunca lo hace. Quizá sea herencia de su padre, un banquero que se arruinó y se rehízo vendiendo fruta, o de su propia experiencia iniciática, en la que conjuró un amor cruzando el océano. Sea lo que sea, desde aquel instante no dejó de estar en movimiento. Tras sus aventuras por Europa y el norte de África, regresó a la Ciudad de México para ensayar la carrera de Comunicación, aunque muy pronto eligió otros derroteros. Fue locutor de radio, dirigió la estación musical número uno en el DF, y se volcó en la música (“soy más musicólogo que cinéfilo”, dice). Pero ni tener banda propia ni componer para seis películas le dio paz. No era un virtuoso. El perfeccionismo, esa pulsión que le permite rodar a 30 grados bajo cero, chocó contra él mismo. “Tengo los dedos torpes”, confiesa.
El cine se le apareció como única salida. Anuncios, cortometrajes, televisión. Poco a poco descubrió que tenía un talento natural para un mundo en el que no existían antecedentes familiares (“salgo de mí mismo, soy una flor extraña”). Las horas pasadas en la Cineteca Nacional empapándose de neorrealismo italiano, el ADN de su cine, hicieron el resto. Estudió dirección teatral con el legendario Ludwik Margules, un tiránico maestro que le inculcó la necesidad de tener bajo su bota cada milímetro de la escena y de hacerlo con un espíritu renacentista. “Nada puede escapar, todo es responsabilidad mía, de todo he de saber”. El demiurgo empezaba a despuntar. La alianza con el guionista Guillermo Arriaga culminó este proceso. En 2000 se estrenó la desgarradora Amores perros, luego vinieron 21 gramos(2003), Babel (2006), Biutiful (2010) y ahora Birdman . La escalera le llevó cada vez más arriba. La huella del carguero Toluca iba por delante. Memphis, a orillas del Misisipi, Barcelona o Marruecos fueron el escenario de sus películas. “Aquel viaje me marcó para siempre”.
Aupado por los premios, entre ellos el de mejor director en el Festival de Cannes por Babel, el mexicano se volvió un artista codiciado por los gigantes de la pantalla, se erigió en la cabeza visible de una camada que, junto con sus amigos Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, ha pulverizado todos los techos para los creadores hispanos. “Pero no es un boom, hay una sincronía, una generación que comparte un espacio de la cinematografía y que además es amiga. Lo del boom está tan desgastado, el boom siempre trae un tum-tum-tum, como el final de una canción…”. En este camino ascendente se fue a vivir a Los Ángeles, rompió sonoramente con Arriaga y avanzó en la madurez. En el camino también cruzó la barrera de los 50 años. El tiempo empezó a agostarse. Su mirada volcánica se serenó. Pudo sentarse, como él mismo explica, “a la orilla del río a ver el flujo desbordante de los pensamientos y sentimientos”.
–¿Le influyó mucho cumplir 50 años?

–Decían que los 40 eran duros, aunque yo ni me di cuenta cuando los pasé. Pero con los 50 entré en una melancolía profunda. Aún sigo navegando en esa nube en donde se empiezan a apagar las luces de la fiesta.

–Todo se vuelve pasado.

–La fiesta se va a acabar. Pero no me preocupa el pasado, sino lo que voy a perder, nuevamente.
Birdman es hijo de ese crepúsculo. A medida que se acercaba al medio siglo de vida, Iñárritu buscó puerto en la meditación zen. Hizo un retiro. Observó sus voces internas, sobre todo, esa que le convierte en el centro del universo en los rodajes, desde la que irradia el magnetismo que le reconocen sus amigos. “Esa voz inquisidora”, explica el director, “a la que llamo el Torquemada interno, un tipo al que le presentas cualquier caso y te mandará al fuego, un terrorista con el que no hay negociación posible”. Fue esa voz la que dio la clave de Birdman.
Sobre su huella construyó una película casi experimental, asentada sobre gigantescos planos-secuencia, que se mueven continuamente al borde del precipicio. Una comedia agridulce (“a non funny comedy”, bromea el director) que tiene mucho de repaso vital: un actor que años atrás alcanzó el estrellato por interpretar a un superhombre lo apuesta todo con una obra de teatro en Broadway, pero a medida que se acerca la hora del estreno, ese hombre, de más de 50 años, atormentado por su voz interior, se enfrenta a su pasado, a su familia, a sí mismo. A la perplejidad del arte.
Birdman es una película que tiene alas que me han liberado. He cambiado la forma de abordar los temas, pero estos siguen siendo los mismos: quién coño somos, qué significado tiene y de qué trata esta vida. Es una película para todos los que sentimos eso. Habla de la necesidad de reconocimiento, de confundir la admiración con el amor; de entender ya demasiado tarde que era amor lo que tuvimos y que no lo supimos, y que eso era lo único que necesitábamos tener. Los seres humanos somos criaturas patéticas y adorables. Todos tenemos algo de Birdman”.
Para mí el ritmo es Dios. El arte es la palpitación de ese ritmo y, si no lo tienes, es imposible crear algo. Yo lo poseo”
El director se ha puesto un segundo campari. Dice que le abre el apetito. Durante la conversación han traído la cena. Solomillo con espinacas. Los platos aguardan a ser recalentados en el horno. A lo largo de la entrevista, Iñárritu habla con convicción. No gesticula demasiado. Sólo en ciertos momentos, enfatiza sus palabras con un golpe de manos. Ocurre al tratar la crisis de los 50 años, los amores perdidos, al analizar los problemas de México y el cinismo de Estados Unidos, que vende las armas y compra las drogas a su vecino del sur. Pero también sazona sus contestaciones de humor. Entonces sonríe abiertamente, busca la complicidad con la mirada. En ningún momento parece cansado. Su voltaje es constante. No hay bajones. Ni siquiera cuando entra en los meandros de Birdman. En la obra no sólo se representa otra obra (De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver), sino que, en un juego de espejos, el actor principal, Michael Keaton, que se hizo famoso por haber interpretado Batman, en la película representa a Riggan Thompson, conocido por haber encarnado a Birdman. La ficción, la realidad y la metarrealidad se superponen, como muñecas rusas, en la cinta.
–¿Qué buscaba al escoger a Keaton/Batman para interpretar a Riggan Thompson/Birdman?

–La metarrealidad que Michael Keaton agregó a la película era muy importante, pero también un factor de alto riesgo. Y no fue el único, Edward Norton tiene la misma reputación que el personaje que interpreta, el actor de Nueva York que ha estado en la escena del teatro, pesado, dominante y sobreintelectualizado. En el plató reinó eso: el gozo de poder representarse a uno mismo desnudo y sin vergüenza. Se abordó de una forma honesta, no intelectual, no irónica. Esta película es sincera. Yo estoy ahí dentro y esas son mis miserias, mis realidades. Yo he sido todos esos personajes. O he sido yo o he trabajado con ellos o he sido víctima suya. Ese ha sido mi mundo. Esa fue la apuesta. Y son elecciones reales, no es el actor interpretando a los actores fallidos; no, es el actor que ha pasado por eso.
–¿Y cómo fue el rodaje con esos planos-secuencia tan largos?
–Fue extremadamente meticuloso y arriesgado, porque si fallaba no había forma de esconder mi mierda. Iba a quedar expuesta. Pero curiosamente por la misma efervescencia e inseguridad del proceso, hubo un gozo que yo no había conocido. Por primera vez me reía a carcajadas en el plató. E incluso sentía culpa. Me decía: “¿Cómo puedo disfrutar en un set si esto es trabajo?”. Yo tengo un concepto protestante, en el trabajo no se ríe uno. Pero en esta ocasión, fue una liberación.

–¿Improvisa o va con la idea ya totalmente fija?

–Tengo dos virtudes. Una es el concepto. Veo con precisión todo lo que no debe ser y lo que debe ser. La segunda es el ritmo. Para mí el ritmo es Dios. Sin ritmo no hay danza, ni arquitectura ni música… Las estrellas tienen un ritmo, el universo está rítmicamente ordenado, el arte es la palpitación de ese ritmo y, si no lo tienes, es imposible crear algo. Ese ritmo lo poseo. Suena abstracto e idiota, pero cuando pongo una escena sé naturalmente cuándo debe haber un espacio entre una palabra y la otra; sé cuánto tiene que estar separado un actor del otro y de la cámara, sé qué lentes debe usar, sé si debe estar más arriba o más abajo, sé la velocidad…
Iñárritu habla, a veces, como filma. Se distancia, se eleva, vuelve en picado al punto original. Mira hacia delante. Al igual que otros autores, no es propenso a revisar su obra pasada. La primera vez que lo hizo fue en Los Ángeles, en 2010. Alquiló un cine y preparó tres días de sesión para sus hijos, que acababan de cumplir 15 y 17 años y que nunca antes habían visto sus películas. Proyector, sala oscura, negativos. “Mis hijos han sufrido mis ausencias y me dije, ‘por lo menos que vean que lo que hice merecía la pena”.
Iñárritu se enfrentó entonces a su propio cine. Digirió su “perturbadora vitalidad”, se dejó arrastrar por su “flujo sanguíneo emocional”, pero también advirtió que algo se había quebrado. “Hay abuso en la construcción, en la fragmentación, me avergüenzo de ciertas cosas, me incomodan, pero tras Birdman soy un nuevo cineasta, cambió mi perspectiva formal”.
–¿Y sus hijos qué dijeron?

Amores perros les encantó. Se sorprendieron muchísimo de que fuera una película tan moderna. Les pareció un poco hip, les asombró que su papá, ese viejo, de pronto tuviese un aspecto medio moderno. 21 gramos les impresionó, no la articularon, pero les impactó. Y Babel les emocionó. Biutiful les dio un bajón tremendo…
Lo dice riendo, con un deje de orgullo por sus hijos. Cuando habla de la familia, se le nota próximo, emerge una calidez profunda. Lo mismo ocurre al analizar su país. Ha filmado en todos los rincones del planeta; su obra, como él mismo recuerda, busca una universalidad sin pasaporte, pero su punto de vista está arraigado, embebido en México. De algún modo, sigue anclado en aquel puerto lejano de Veracruz: “Puedo volar donde me dé la gana sin cortar esas raíces”.
Pero México, esa tierra negra y solar, le duele. La tragedia de Iguala, el bárbaro terremoto que ha sacudido al país, le recuerda a otros “hartazgos” sufridos a lo largo de su existencia; como cuando vivió de niño, junto a su padre, la salvaje devaluación del peso con López Portillo; o la abismal crisis de confianza de Salinas de Gortari…
“Estoy acostumbrado a estos grandes derrumbamientos. Ahora, la diferencia radica en que la corrupción es tal que ha llegado a los niveles más básicos de la vida. Antes se secuestraba a los ricos, ahora el tipo que vende vegetales o refrescos en la calle, el que arregla llantas, la gente más humilde, es extorsionada por bandas de narcos que han tomado los Ayuntamientos y que se reparten el dinero con el alcalde. Ya no es que los Gobiernos sean una parte de la corrupción, sino que el Estado es la corrupción. Esa impunidad no puede sostenerse; no sé en qué forma va a cambiar, pero tiene que cambiar”, comenta Iñárritu para, acto seguido, como en su propio cine, someter la cuestión al movimiento pendular de su cámara mental: “¿Quién es el culpable de la corrupción? ¿Somos nosotros, son ellos, o ellos somos nosotros? Eso me provoca mucho conflicto”.
–¿Y siente miedo en México?

–Es un miedo como el que nos causa el lobo, le tememos porque no lo vemos. Sabemos de él porque vivimos en el mismo espacio, por sus huellas, por sus rastros de sangre. Pero no tenemos ni idea de cuándo va a aparecer. Ese es el miedo que se siente en México. La invisibilidad. Puedes llegar a una oficina a denunciar, y el lobo puede estar ahí, pero no lo ves. El narco se permeó. Esa es la parte del vértigo. Estamos en una estepa.
Iñárritu ha terminado su segundo campari y parece dar por olvidado el cigarrillo electrónico. La entrevista, después de más de dos horas, ha llegado a su fin. El director se ha alejado un momento a su habitación para atender una llamada. Luego, obsequioso, calienta la cena en el horno y abre una botella de vino tinto de Oregón para compartirla. A la mañana siguiente, volverá a la orilla del río Bow. Enfundado en su ropa polar negra, buscará la complicidad del Chivo mientras afinan nuevos simulacros. Ambos, bajo los álamos deshojados, dejarán sus huellas en la nieve.