He de aplicar aquí la sentencia de pensar con el martillo y hablar de todas aquellas cosas que por lo obvio parecen ciertas y no lo son.
sábado, junio 16, 2012
LA CUMBRE DEL G-20 Y LA CRISIS DE LA COMUNIDAD ECONOMICA EUROPEA
viernes, junio 08, 2012
UNA ADIOS A RAY BRADBURY
Su biografía dice que nació en Waukegan, Illinois, en 1920. Pero como pocos autores, Bradbury fue un hombre sin tiempo. Su obra –que torció el imaginario del siglo XX– lo certifica: después de debutar a los 18 años en un fanzine llamado Futuria Fantasia, visitó una sociedad hipertecnológica donde los bomberos queman libros (Fahrenheit 451, 1953), acompañó durante el verano a un chico de 12 años llamado Douglas Spaulding (El vino del estío, 1957), pegó varios saltos temporales (El hombre ilustrado, 1951), explicó poéticamente uno de los caballitos de batalla de la teoría del caos, el efecto mariposa, en su cuento El Sonido del Trueno (1953) –homenajeado por Los Simpson– e inspiró a varias generaciones de astronautas con sus relatos espaciales y sus Crónicas Marcianas (1950).
Así como no se puede comprender la Inglaterra de la revolución industrial sin Charles Dickens, no se puede concebir la exploración espacial sin Bradbury, su gran poeta, que con sus moralejas y visión esperanzadora de la especie humana guió el camino a las estrellas. “Nuestra genética nos impulsa hacia arriba, nos eleva hacia afuera –decía–. No podemos resistirnos al impulso de dejar una pisada en Marte”.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ayer tuvo palabras para él. “Su don para contar historias ha remodelado nuestra cultura y ha ampliado nuestro mundo”, dijo en un comunicado. Y subrayó que Bradbury entendió que la imaginación “se podía utilizar como una herramienta para mejorar la comprensión, como “un vehículo para el cambio”.
Como sus colegas y amigos Sturgeon, Heinlein, Clarke, Asimov, Le Guin y compañía, Ray Bradbury –con cuyo nombre se bautizó un asteroide y que pidió que sus cenizas sean esparcidas en Marte– introdujo la ciencia ficción al torrente sanguíneo de la literatura universal. Demostró que no era un género pasatista e ingenuo sino un campo de juego para la imaginación, el espejo distorsionado donde la sociedad podía ver reflejada sus horrores. Más de ocho millones de copias de sus libros fueron vendidas. Cada una fue una nave espacial, una máquina para viajar en el tiempo.
Los premios literarios le fueron esquivos. Nunca ganó el Nobel ni el Pulitzer, aunque recibió una mención especial de este último en 2007, tras sobrevivir a dos derrames cerebrales, perder la visibilidad de un ojo y volverse casi sordo.
Aún así, Bradbury nunca tiró la toalla. En los últimos años, se las ingenió para asistir a cuanta convención de ciencia ficción o feria del libro lo invitaran, donde pataleaba contra sus enemigos íntimos: los libros electrónicos, las computadoras e Internet. De los primeros decía: “Hay sólo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro”. Aunque también recomendaba: “Consíganse una vida. Entren a una biblioteca de verdad, naden en el acuario del tiempo, toquen los libros, abran los libros, huelan los libros. Llamen a su gato para ayudarlos a matar el mouse de su notebook. Apaguen todo”.
Detractor de la educación formal y lector de Pie, Julio Verne, Edgar Rice Burroughs, Thomas Wolfe y Ernest Hemingway, un autor como él no podría haberse ido de otro modo: con el tránsito de Venus frente al Sol aún presente en la retina de millones de personas que crecieron con sus palabras y sus sueños.
domingo, mayo 27, 2012
EL FENOMENO DE LAS DROGAS Y LA SERIE SOBRE PABLO ESCOBAR
lunes, mayo 21, 2012
EL MARXISMO Y LA CRISIS DEL CAPITALISMO
domingo, mayo 20, 2012
LA DECADENCIA DE EUROPA
viernes, mayo 11, 2012
SOCIOLOGIA DE LA PROSTITUCION
lunes, abril 30, 2012
LA INSOSTENIBLE RECESION ESPAÑOLA Y SU ARRASTRE
domingo, abril 22, 2012
LA CIVILIZACION DEL ESPECTACULO
Domingo,
abril 22, 2012
El vacío dejado por la desaparición de la crítica ha permitido que,
insensiblemente, lo haya llenado la publicidad, convirtiéndose esta en nuestros
días no sólo en parte constitutiva de la vida cultural sino en su vector
determinante. La publicidad ejerce una influencia decisiva en los gustos, la
sensibilidad, la imaginación y las costumbres y de este modo la función que
antes tenían, en este campo, los sistemas filosóficos, las creencias
religiosas, las ideologías y doctrinas y aquellos mentores que en Francia se
conocía como los mandarines de una época, hoy la cumplen los anónimos
“creativos” de las agencias publicitarias. MARIO VARGAS LLOSA
Este es el
nombre del nuevo libro del escritor peruano Mario Vargas Llosa. Es un texto
sobre la banalización de la cultura. Esta semana estará en las librerías. El
escritor en sendas entrevistas ha dejado ver las aristas principales de su
ensayo.
El tema ha
sido tratado desde hace tiempo por filósofos, sociólogos quienes interpretan el
fenómeno desde diferentes ópticas, frente a la revolución de las tecnologías de
la información y el conocimiento y la agudización de una sociedad de consumo
que diluyó al sujeto en un mundo banal, efímero, liquido, sin ningún sustrato
cultural, que lo ha convertido en un receptor pasivo dominado por la
sobre-información mediática. Guy Debord en su famoso texto “La sociedad del
espectáculo” en 1967 expresaba: “Toda la vida de las sociedades en las que
dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa
acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en
una representación.” Agregaba adelante: “El espectáculo no puede entenderse
como el abuso de un mundo visual, el producto de las técnicas de difusión
masiva de imágenes. Es más bien una Weltanschauung que ha llegado a ser
efectiva, a traducirse materialmente. Es una visión del mundo que se ha
objetivado.” La revista “Semana” de Colombia sintetiza la posición del nobel
con mucha precisión: “Para Vargas Llosa, esta es la civilización del espectáculo.
Es decir, en un mundo en el que lo más importante, en su escala de valores, es
el entretenimiento. "Divertirse, escapar del aburrimiento es la pasión
universal". Un ideal de vida que él reconoce como legítimo- no se
considera ningún puritano y acepta que una sociedad necesita divertirse-, pero
no está de acuerdo con que el entretenimiento se convierta en el valor supremo
porque eso conlleva a la banalización de la cultura, a la generalización de la
frivolidad y, en el campo específico de la información, a la proliferación del
periodismo irresponsable que se alimenta de la chismografía y el escándalo”.
Lipovetski
habló de la “era del vacío”: En la sociedad postmoderna reina la indiferencia
de masa, sentimiento de reiteración y estancamiento, autonomía privada,
innovación superficial y el futuro no se considera o asimila; esta sociedad
quiere vivir aquí y ahora. No tiene ídolo ni tabú, estamos regidos por el
vacío, un vacío que no comporta, ni tragedia ni apocalipsis. También puede
notarse una nueva era de consumo que se extiende hasta la esfera de lo privado;
el consumo de la propia existencia a través de la propagación de los mass
media. El futuro no tendrá que escoger entre las lógicas duales características
de esta, gracias a la flexibilización en cuanto a las antonimias. La cultura
postmoderna amplía el individualismo al diversificar las posibilidades de
elección, anular puntos de referencia, destruir sentidos únicos y valores
superiores; es una cultura despersonalizada o “hecha a medida”. Predomina en
esta era el valor del “derecho de realizarse.”
Existe información, pero no conocimiento. El sujeto es un ser pasivo, el cual nunca toma posición de nada. El tiempo líquido domina casi todas las actividades. Se está en todas partes, pero realmente en ninguna. Son muy pocas las personas que leen un texto completo, asisten con juicio a un museo o disfrutan de una buena conferencia. Por ello Lipovetski, habla de un proceso de personalización de las actividades humanas a tal extremo que ha terminado por imponer un único valor en la actual sociedad: “la realización personal”.
El texto de
Escritor Mario Vargas llosa, como lo deja ver en una entrevista es un recorrido
personal sobre un tema que es inherente a todo lo que ha hecho como escritor y
hombre de cultura. Al final del texto, realiza un inventario de lo que han
significado los buenos libros en su vida, conocer la tradición pictórica,
conocer la música.
El tema es de
suma importante, pues la sociedad y concretamente el individuo de a pie,
utilizando el termino Marxista, está absolutamente alienada. Este término en
apariencia anacrónico tiene una vigencia sin precedentes. Esperamos leer con
atención el libro del nobel Mario Vargas llosa, que, como todos sus ensayos,
dará mucho que hablar.












