La reunión fue casual. Como siempre alrededor de unas cervezas y sin ninguna preparación. Llegarón a la tienda de Karen, Mateo Sanin, biologo y estudiante de matematicas en la universidad de Antioquia; Alejandro Montoya un éxitoso empresario de la ciudad, joven; Fernando Zapata, un viejo con mucha trayectoria y prácticamente en retiro y el suscrito. Todo empezó indagándole a Sanin sobre el premio nobel de física. Recordemos que el premio fue otorgado a Francis Halzen. Se dió cuenta de que el hielo del Polo Sur podía utilizarse para rastrear partículas conocidas como neutrinos. Su visión y liderazgo científico han sido fundamentales para el Observatorio de Neutrinos IceCube, un kilómetro cúbico de hielo equipado con sensores de luz. Gracias a IceCube, los investigadores pueden capturar neutrinos provenientes de procesos de altísima energía en el universo distante. El neutrino (término que en italiano significa ‘neutrón pequeño’), descubierto por Clyde Cowan y Frederick Reines, es una partícula subatómica de tipo fermiónico, sin carga y con espín ½. Desde principios del siglo XXI, después de varios experimentos llevados a cabo en las instalaciones del Observatorio de Neutrinos de Sudbury (SNO), en Canadá, y en el Super-Kamiokande en Japón, entre otros, se sabe, contrariando al modelo electrodébil, que estas partículas tienen masa, pero muy pequeña, y que es muy difícil medirla. Mateo no los explico de manera más sencilla. Nos dijo: Los neutrinos son partículas elementales subatómicas, sin carga eléctrica y con una masa diminuta (tanto que durante mucho tiempo se creyó que era cero). Son las segundas partículas más abundantes del universo, solo por detrás de los fotones (las partículas de la luz). Mateo además nos recordaba una cualidad de esta particula subatómica: Apenas interactúan con la materia; pueden atravesar paredes, planetas e incluso nuestro propio cuerpo en grandes cantidades sin dejar rastro. Se calcula que cada segundo miles de millones de neutrinos solares atraviesan nuestro cuerpo. Alejandro hizo una disertación sobre la difereencia entre el conocimiento práctico y el cientifico. En una empresa en ocasiones es más importante el sentido comun que él metodo. Escuchar al trabajador constituye un factor de suma importancia en la vida. Cual es esta diferencia entre el conocimiento práctico y el científico. La más básica es la siguiente: La principal diferencia radica en que el conocimiento práctico se adquiere de forma tácita y subjetiva a través de la acción directa y la experiencia cotidiana para resolver problemas concretos, mientras que el conocimiento científico es sistemático, objetivo y se obtiene mediante un método riguroso y verificable. La acumulación de conocimiento en un proceso industrial, desde la experiencia y en forma recurrente es absolutamente importante.
El físico duró siete años tratando de convertir una idea en un proyecto tangible. En 1988, Halzen pensó que tal vez podría atraparse la estela dejada por los neutrinos con un nuevo tipo de telescopio, y lo hizo en colaboración con su entonces estudiante postdoctoral, el español Enrique Zas, que actualmente trabaja en el Instituto Gallego de Física de Altas Energías. Al final logro su objetivo, pero el recorrido fue arduo y la perseverancia y paciencia vital para conseguirlo. Primera conclusión de esta charla: La ciencia es fundamental en la vida cotidiana porque transforma el conocimiento sistemático en herramientas prácticas que mejoran la salud, la tecnología, la alimentación y la seguridad de las personas.
Les recordé a los amigos que la filosofía de la ciencia es la rama de la filosofía que investiga los fundamentos, los métodos, los límites y las implicaciones del conocimiento científico. Su objetivo principal no es descubrir hechos sobre el mundo físico, sino analizar cómo opera la ciencia y cómo se construye ese conocimiento.
De esto hablamos en el parche de Karen un día cualquiera. Ojala todas las charlas tuvierán ese talante.

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