Nadie puede estar de
acuerdo con el atentado cometido por el ELN. Apoyamos el cierre de las
negociaciones con este grupo. Otra cosa son las contradicciones en materia de derecho
internacional en la que insiste el gobierno del presidente Duque al desconocer
los protocolos de cierre de las conversaciones con el grupo insurgente, protocolo
que fue firmado por el gobierno anterior y comprometen al estado, no sólo
frente a los países garantes, sino frente a la comunidad internacional, además
dejaría las puertas abiertas a cualquier negociación futura, pues quien respeta
la palabra empeñada puede garantizar el mínimo de normas en una mesa de
negociación.
Lo peor es el
auto-engaño, decir que nunca habló con el ELN ni hubo reconocimiento a los diálogos
y que por lo tanto este gobierno nunca tuvo ningún compromiso al respecto, tal
afirmación es una mentira flagrante, la sola decisión de tener la mesa abierta
en la Habana y mantener la expectativa de una negociación sobre la base de que
se devolvieran los secuestrados, el haber hecho despeje para la devolución de
otros secuestrados, significa que tenía y mantenía un respeto por la
negociación en curso, ósea la del gobierno anterior, que es política de estado.
Debo recordarles a los señores sofistas que pese a sus argumentos, colocan al
terrorismo como un pretexto, “Esto nos da pie, para hablar como hablamos”, no
reconocer los acuerdos de apertura y cierre de la negociación, que es lo mínimo
y por esta vía meter en serios aprietos
a los países amigos, que lo único que hicieron fue colaborarnos pensando en la
paz, es tratar de meternos gato por liebre. En este caso, nunca hubo un cese
bilateral de las acciones armadas, decidimos negociar así, con la consecuencias
que fueran, entonces, el gobierno debía prever las acciones y cumplir con el
deber constitucional de proteger la vida de los ciudadanos. Basta mirar los
acuerdos logrados en África en medio de verdaderas tragedias hasta que se llegó
a un cese final de las hostilidades y acuerdos significativos que acabaron con
violencias ancestrales.Siempre espero
que al presidente le vaya bien en su gobernanza, si le va bien, al país le
pasará lo mismo, no hago críticas con sentido partidista, por primera vez admito
que el talante uribista y sus consejas está afectando al presidente en sus decisiones,
lo peor, parece contradecirse en cada momento, estamos ante un gobierno de derecha, lo que no es malo al final, pero
elegimos presidente y pareciera que son otros los que gobiernan, ojala esté
equivocado en esta materia. De hecho Cuba no entregará al comando central del ELN, es su
derecho, es consciente de lo que firmó y
por lo tanto no le queda más que respetar el tenor de la letra y cumplir con el compromiso como garante. Por
muchos años no habrá posibilidad de una negociación con el ELN, esperamos el
gobierno sepa proteger a sus ciudadanos y ocupar grandes zonas que están en
manos de la delincuencia, los grupos insurgentes, el narcotráfico y los varones
de la política regional.
Expreso mi solidaridad y
apoyo a las víctimas del vil atentado en la escuela de cadetes de la policía de
Bogotá, acompañamos a sus familiares y solo esperamos que aquellas personas que
están en clínicas y en estado grave de salud puedan salir adelante, confiamos
en nuestro médicos y auxiliares.
No solo tuvimos que ver la explosión de una bomba en la
escuela militar de cadetes de la policía nacional en Bogotá que dejó 21 muertos
y más de 100 heridos, sino la caída de los diálogos con el ELN, se produjo el cese de parte del gobierno, por obvias
razones, dándole por ahora la razón a los radicalismos y voces oscuras de este
país que han visto en la guerra la única manera de atender nuestras diferencias, aquí incluyo al propio ELN, estos señores venían esperando algún hecho, el de esta semana, el más demencial, para abrir la puerta
a la confrontación. Las víctimas, actores de paz relevantes, la academia y politólogos,
desde la firma de los acuerdos con la FARC habían
prevenido al gobierno por políticas de choque que evitara el fortalecimiento
del ELN, quien diezmado para esta fecha, quedaba con territorios extensos sin presencia de
autoridad alguna y de antemano se sabía que aprovecharía el momento histórico
ante la inercia del estado para atender los territorios dejados por la FARC. Este grupo, radical, fragmentado, penetrado por el narcotráfico
que secuestra y estalla oleoductos, por su ceguera política, puede hacernos volver atrás , al pasado, con los falsos
positivos, el resurgimiento de los paramilitares y las ordenes de captura sospechosas, pues
hay otro país, igualmente radical a su comando central, esperando razones para activar todo aquello
que nos apenó en algún momento y genero las peores masacres, de las cuales
todavía no salimos, las heridas son profundas, nuestro actual momento es grave por todas estas sumatorias, requiere un manejo muy cuidadoso, cualquier equivocación puede traer consecuencias que nos costarían mucho más de lo que este atribulado país a soportado.
Cuan equivocado está el ELN, asimilarse al peor terrorismo,
al más irracional e inhumano, condenado en todo el mundo, quien podrá aceptar
este tipo de lucha en este momento, perpetrar un atentado en un contexto de paz y esperanzas, mataron el proceso, lograron darle en todo el centro y entregarle razones a los
violentos para volver atrás, no entendemos en que los beneficiaba, ni menos las
razones que los llevaron a tal hecho.
El presidente, al que debemos rodear, en su alocución y medidas, ordenó
el cese de los diálogos y volvió a dejar las ordenes de captura de la cúpula de
los miembros del comando mayor del ELN vigentes, en un error, le pide al país
garante, Cuba, que los detenga, como si el papel del mismo no fuese el de dar
garantías al proceso, entre ellas, se evita este tipo de decisiones, las cuales son necesarias
para tener unos diálogos tranquilos, recordemos que en Tlaxcala México, hace muchos
años, el gobierno colombiano de la época, cerro los diálogos, pero respeto los
protocolos. No se entiende, este tipo de errores, la comunidad internacional y
algunos países garantes como Suecia, tampoco estuvieron de acuerdo con la decisión
de solicitarle al anfitrión este tipo de medidas. En todo caso, esperamos salir avantes de este suceso, la palabra ahora es ponderación e institucionalidad.
Aún no hay un
comunicado del ELN, sería bueno saber que están pensando.
La muerte de esta académica
e investigadora colombiana es una pérdida irreparable para las ciencias
humanas, por sus grandes aportes en los estudios históricos, sociológicos y en
sus análisis genealógicos sobre nuestro pasado y realidad, que
inexplicablemente, con contadas excepciones de algunas publicaciones locales,
no ha tenido los homenajes que su trayectoria amerita, su legado está representado
en trabajos de una profundidad y calidad que está por fuera de toda discusión y
que por fortuna, la universidad de Antioquia de Colombia ha sabido valorar y
divulgar. “Era licenciada de Sociología de la Universidad Pontificia
Bolivariana de Medellín y Magister de Planeación Urbana de la Universidad
Nacional, sede Medellín. Se dedicó a la docencia y a la investigación en la
Universidad de Antioquia, donde le fue otorgado, en 2015, el titulo Honoris
Causa de Doctora en Ciencias Sociales, una de las máximas distinciones que la
academia puede entregar. Fue una maestra, en todo el sentido de la palabra.
Comenzó sus estudios en Pereira, pero fue en Medellín donde desarrolló toda su
carrera académica, que la hizo celebre en el mundo de la sociología y que le
valió diversos reconocimientos como la Antioqueña de Oro y el Premio a la Investigación
de la Universidad de Antioquia”. El periódico del tiempo trajo una descripción
puntual que la defina a cabalidad: “No es mediática. Su vida ha transcurrido de
espaldas a los reflectores. Lo suyo ha sido la investigación, la lectura, la
escritura de libros, ensayos, artículos. María Teresa Uribe de Hincapié le ha
dado cara a la reflexión en grupos pequeños, a la conversación alrededor de un
tinto y en las aulas de clase en la Universidad de Antioquia, en donde
permaneció, feliz, desde 1973 hasta el 2007. Estas actividades intelectuales
propias de la profe, no ‘maestra’ y ni siquiera ‘profesora’, como le gusta que
se la nombre, han trascendido la frontera de Antioquia. Su obra es estudiada en
todo el país y referenciada en cientos de trabajos de académicos consagrados y
de estudiantes de doctorados y maestrías”.
En esta misma
publicación trae a colación el talante de su trabajo, que realmente es de una
hondura y profundidad absoluta, miremos: “Muestra de su creatividad la
constituye el ensayo ‘Estructura social de Medellín en la segunda mitad del
siglo XIX’, publicado en el libro Historias de Medellín, 1996, que escribió a
partir del relato de la gran procesión que se hizo el 24 de noviembre de 1875,
en la celebración del segundo centenario de su fundación.
La socióloga describe,
en el estricto orden en que desfilaron, a los participantes y se ocupa,
también, de los que no fueron nombrados, y caracteriza a la sociedad antioqueña
y su desarrollo: “No es de extrañar que el comercio y la minería fuesen los
estamentos o sectores sociales mejor representados y más destacados en la
procesión cívica, pues también lo eran en la realidad social de la ciudad. El
comercio fue, sin lugar a dudas, el eje estructurante de la vida medellinense
del siglo XIX, lo que marcó su ethos sociocultural y los referentes colectivos
de identidad. Su importancia social estaba dada por la capacidad de articular
otras actividades económicas como la minería y la agricultura, y por haber
constituido la trama sobre la cual se desarrollaron las funciones del crédito,
la banca, el transporte y lo seguros. Esa noción era clara y evidente para los
medellinenses y, por eso, bajo la divisa y las banderas del comercio,
desfilaron los representantes de todas las actividades económicas afines”…“Llama
la atención que un estamento tan importante para un pueblo mercantil, como los
arrieros y los cargueros o silleteros, casi todos residentes en Aguacatal y El
Poblado, estuviesen excluidos del evento; más si se tiene en cuenta lo que ha
significado para las generaciones posteriores los mitos del arriero y del
silletero. Pero en la época no se les otorgaba ningún reconocimiento, aunque en
muchas oportunidades actuaron como gremio para reclamar a la administración del
estado regional la disminución del peaje por el mal estado de las vías. “Tampoco
estaban los pequeños comerciantes, las vivanderas, los leñateros o carboneros,
los artesanos menores, los mineros independientes, los pulperos y tenderos, los
sirvientes domésticos, los empleados y dependientes de los almacenes, los
bancos y las oficinas públicas. No estaban las mujeres –salvo las alumnas de la
Filarmónica– ni siquiera las de la clase alta acompañando el estandarte de la
Sociedad del Sagrado Corazón, asociación fundada por ellas; tampoco el gremio
de institutores y de otras profesiones liberales. Ausencias que se resaltan si
se compara la visión que presentaba el desfile con la visión que ofrecían los
censos de población, en los cuales se consignaban oficios y actividades en la
Villa durante el siglo XIX”. Y concluye: “En el siglo XIX Medellín fue algo más
que misa, rosario y salve, que grandes tiendas, bancos y barras de oro, y que
moralidad y progreso. Aquí tuvieron lugar las utopías libertarias de los radicales,
las propuestas igualitaristas y fraternales de los artesanos, la vida alegre y
despreocupada de los bohemios y artistas, y la delincuencia en todas sus
modalidades. En fin, una ciudad caleidoscópica, contradictoria y llena de
aciertos y de mezquindades, que como Medusa tuvo muchos rostros y facetas”.
Voy a tomar un texto específico:
“Un retrato fragmentado,ensayo sobre la
vida social, económica y política de Colombia, - siglo XIX y XX”, un trabajo
entre muchos, que empieza con un análisis de la estructura social de Medellín
en la segunda mitad del siglo XIX, para
irse adentrando en temas específicos, todos tratados desde la esclerótica de la
socióloga, con una prosa literaria clara, lúcida, estéticamente sin ninguna
discusión, que pese a la temática son de fácil lectura y donde se capta toda la
formación academia de quien abrevo en los mejores autores de la sociología, la
historia y la filosofía del siglo XX. Recordemos que en nuestro país, con toda
la influencia Europea, que va desde los estudios clásicos hasta los escritos
que rematan con Foucault, Paul Recaer, desde la mitad del siglo anterior se
despertó un interés por nuestra historia, por la genealogía de nuestros
problemas más puntuales, con el nacimiento de las facultades de sociología, se empezaron a realizar trabajos que fueron llenando un vació en la comprensión de nuestro pasado que
tuvieron en esta mujer una representante digna, con trabajos que todos debemos
leer para entender mejor nuestra caótica realidad.
Voy a dejarles una
muestra de la pluma de esta investigadora: “Los fenómenos de la violencia en Colombia
son algo más que coyunturales; constituyen un eje perviviente en la historia
del país. De allí la necesidad de abordarlos no sólo a la luz de la crisis
actual sino también en la larga duración, en la perspectiva de la diacronía,
pues es allí donde puede encontrarse una alternativa interpretativa que dé
cuenta de la especificidad del fenómeno en Colombia sin caer en los lugares
comunes que nada explican o, en su defecto, en el fraccionamiento empírico de
la realidad violenta (la violencia política, delincuencial, oficial, étnica, etc.)
lo que se queda en la mera clasificación de los fenómenos, aportando pocas luces
a su comprensión”. Su obra es extensa y ordenada, sus trabajos respondían a un ejede trabajo serio y riguroso, a mis lectores
les invito a buscar algunos de los trabajos más emblemáticos que por fortuna
están en la red.
El año que pasó estuvo marcado por la incertidumbre en todo el mundo, los
anclajes que nos permitían tener seguridades en
materia política, económica y social, no funcionaron, no constituyeron garantía alguna, ni
siquiera la democracia liberal fue capaz de contener ciertosfenómenos que hoy son materia de mucha preocupación: Los gobiernos
populistas de derecha o izquierda son el pan de cada día tanto en Europa como
en América, la democracia que se consolidó después de la caída del muro de Berlín, no pudo evitar estas oleadas, en una especie de vuelta atrás, la gente ha decidido por salidas que aún los politólogos
no comprenden. En materia económica pasaron cosas inesperadas, ni siquiera imaginamos, pese a los repuntes de la economía
norteamericana, no fue bueno para nadie, las razones no se explican desde la teoría económica. Primero, el rompimiento de acuerdos
multilaterales y el redomado proteccionismo del señor Trump, pusieron la
apertura y la globalización en materia económica en jaque, produciéndose como
efecto una guerra comercial que aún no termina entre China, Europa y el coloso
del norte.Parece de locos que, un solo hombre
haya puesto en vilo treinta años de multilateralismo y apertura sin que nada pueda evitarlo. Creo que no
pasará al final nada, es imposible cerrarle las vías a la globalización y a la conexión
del mundo; las TIC y los efectos de la robótica y la inteligencia artificial, así
como la revolución imparable de las comunicaciones convertirán con el tiempo estas
crisis en simples coyunturas que analizaremos después como hechos históricos de carácter
pasajero, aún con esta garantía los costos serán muy altos para la humanidad.
La crisis social es de dimensiones más graves. La migración seguirá
siendo un fenómeno imparable y sintomático de problemas más profundos. Tanto en África, en Europa del este como en América soportaran más de lo mismo.
Las causas no solo son solo políticas, sino reflejan una ausencia total de oportunidades, también tiene origen en el hambre que sufren muchos pueblos, la desnutrición galopante de la niñez, la corrupción endémica y la falta de
equidad de un planeta que pese a los grandes progresos, tiene pueblos enteros
en el abandono. Nadie puede vaticinar como terminarán estos movimientos tan
grandes y que efectos tendrán en en el primer mundo, estos países se creían invulnerables.
Económicamente, este año las aguas volverán a su estado normal,
eso pienso. La economía y el capitalismo, siempre generan sus propias salidas,
el mundo tiene que funcionar al final, es imposible una inercia prolongada en una sociedad que depende del consumo, esto no evita los costos sociales, que son muchos. Pese a que desde la crisis del 2008 la economía no ha podido tener estructuralmente tranquilidad, tampoco ha colapsado. Estoy
seguro que este año será mejor.
No puedo decir lo mismo de la política y los populismos, estamos
en un punto de giro inexplicable que requiere mucha inteligencia para ser contenido, conciencia social y participación
de aquellos que siempre han estado alejados de la política. La democraciatiene que funcionar, sino terminaremos muy
mal, ya estamos sufriendo los primeros efectos de tan nefastos gobiernos y
caudillos.
La crisis social, por ahora es insuperable, los gobiernos no
dan su brazo a torcer, el eslogan sálvese quien pueda es el que
prima, la solidaridad parece ser solo del pasado, el futuro en esta materia es
incierto, seguirá la emigración, morirán muchos inocentes y de alguna manera la humanidad, la clase media en concreto, tendrá que aplicar correctivos. Este, según mi modesto criterio, serán los lineamientos generales del año 2019.
Considero de suma
importancia que el mundo y sobe todo Colombia lean este artículo de Ricardo Silva Romero,
excelente escritor y columnista colombiano. No quiero hacer ningún comentario
al respecto y solo espero que mis lectores saquen sus propias conclusiones.
Apareció en el periódico “El país de España”. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE
RICARDO SILVA ROMERO
24 DIC 2018 - 18:09
No
es un mal tipo Bieri. No es un mal tipo Duque. Pero de buenos tipos está hecha
la fila que va a dar al infierno.
Tendría que ser un mandamiento de la ley: “No temerás a tu
Gobierno”. Pero desde que el uribismo empezó su campaña presidencial
revanchista y temeraria –a pesar de los esfuerzos de Duque, su cara amable, por
demostrar que durante una presidencia suya no habría nada qué temer– los
críticos y los opositores y los electores que padecieron los dos períodos de
Uribe han estado viendo por todas partes señales de que la paranoia es sentido
común aquí en Colombia. Si durante aquella campaña desoladora, el uribismo, en
guerra contra el fantasma del castrochavismo, planteó cerrar las cortes,
cambiar los acuerdos de paz y poner en cintura a los periodistas (“una
presidencia de Duque manejará con transparencia la concesiones de televisión”,
trinó Uribe), en estos ansiosos meses de su Gobierno ha sido obvio e inútil el
afán de callar a la oposición.
Duque el presidente ha seguido siendo un político amable, de
tono democrático, al que no le salen creíbles las frases bravas, briosas.
Después de unos primeros meses plagados de marchas de protesta, de caídas
libres nunca vistas en las encuestas de popularidad, de desilusiones y de
fatalismos exacerbados durante años por el propio uribismo –y sobre todo: de
llamados a la unidad erráticos e incumplidos por el propio Gobierno–, Duque ha
conseguido pactos esperanzadores tanto con los estudiantes como con los
trabajadores del país, pero lo ha logrado mientras trata de que su gente en el
Congreso, que a duras penas deja hablar a la oposición, le apruebe, entre otros
despropósitos, una reforma tributaria que deja aún más sola a la clase media (o
sea, a los estudiantes, a los trabajadores) en la atormentada tarea de sostener
al Estado.
Digo “otros despropósitos” porque también persigue una
reforma política coja que, de salir adelante, podría darles a los congresistas
el poder de definir una quinta parte del presupuesto de la Nación: ¿puede usted
creerlo? Y busca que se dé una debatible ley de telecomunicaciones más acorde a
los tiempos que corren, pero en medio de torpes e increíbles actos de censura
llevados a cabo desde la gerencia del prestigioso sistema de medios públicos:
RTVC. No es un mal tipo el gerente Bieri. Pero, como hizo parte del equipo de
comunicaciones de la campaña de Duque, sigue portándose como si tuviera que
proteger –de Colombia– a su candidato. Y, con motivo de los primeros cien días
de Gobierno, permitió que el serio noticiero radial de RTVC le hiciera a su
presidente una entrevista de “ente al servicio de la divulgación estatal”.
Pongo entre comillas esa frase porque la dijo el propio Duque
cuando era un candidato que insistía en que RTVC no se reduciría a eso en su
gobierno. Quién sabe qué esté pensando ahora. Si la impopularidad, tan común en
estos días de redes, lo tenga un poco ido. Si le parezca absurdo que sus
subalternos, en el empeño de escoltarlo y congraciarse con él, estén haciendo
con el sistema de medios públicos semejante tontería: tomárselo como una
trinchera castrochavista. Dijo el exdirector digital de RTVC, en W Radio, que
le dieron la orden de trinar “El Futuro Ya Comenzó” durante la triste
entrevista de los cien días. Dijeron los periodistas Chica y Olano, en la misma
emisora, que les impidieron participar en la conversación con el presidente en
su propio programa y que su propio programa no va más.
O sea que los paranoicos, que tendrían que ser un partido acá
en Colombia, una vez más tenían toda la razón. O sea que el independiente RTVC
se está volviendo lo que no fue ni en el controvertido gobierno de Uribe: un
“ente al servicio de la divulgación estatal”.
No es un mal
tipo Bieri. No es un mal tipo Duque. Pero de buenos tipos está hecha la fila
que va a dar al infierno.
Primero les ofrezco disculpas a mis lectores, una enfermedad intempestiva
me alejo veinte días de mis lecturas e inquietudes. Aquí estamos de nuevo.
Este es el nombre del texto de Yuval Noah Harari, es una visión
de los principales cambios que tendrá la humanidad en este siglo, cómo nos afectan y cómo incidirán en nuestras vidas en el futuro. Categoriza el autor en su introducción: “Como historiador, no puedo
proporcionar a la gente comida ni ropa, pero sí intentar ofrecer cierta
claridad, y de este modo contribuir a nivelar el terreno de juego global. Si esto
empodera solo sea a un puñado de personas para que se incorporen al debate
sobre el futuro de nuestra especie, habré hecho mi trabajo”.Desde el aquí y el ahora aborda los asuntos
actuales y el futuro inmediato de las sociedades humanas.
Empieza con la revisión de la problemática política y tecnológica
actual. El autor, hace una genealogía de las grandes batallas ideológicas ( comunismo, fascismo, democracia liberal), de la consolidación de la democracia liberal y el capitalismo de mercado, de la revolución de las TIC y la globalización y la apertura. A partir de la consolidación de la democracia liberal, pensábamos que se terminarían gran parte de los problemas políticos de la humanidad, quedó claro, que aparecieron nuevos fantasmas y muy graves. Suponíamos que la democracia liberal sería pieza de garantía, lejos de estarlo, los retos nuevos la han puesto en cuestión inexplicablemente, ejemplo, el populismo, para citar solo uno, le han puesto sobre la cuerda floja, a
ellos se suma la crisis migratoria y el terrorismo, que es de toda índole. Esto quiere decir, que el liberalismo pierde
credibilidad paralelo a la revolución tecnológica y biotecnología, la
infotecnologia. Hoy enfrentamos otros retos, gracias a la revolución tecnológica y a la conectividad. Ejemplo, los algoritmos de macrodatos están creando todo tipo de monstruos,
desde dictaduras popular, hasta óptica manqueas sobre cualquier suceso o
elección.
El libro no es un memorial de agravios contra la tecnología,
la descifra para advertir las consecuencias que genera y las consecuencias para las
sociedades humanas. De igual manera, después del primer capítulo aborda las
respuestas potenciales a estos retos dentro de la revolución de las TIC y las
redes sociales. Se pregunta: “¿ pueden los ingenieros de Facebook utilizar la
inteligencia artificial (IA) para crear una comunidad global que salvaguarde la
libertad y la igualdad humanas?”.
Trata igualmente el tema del terrorismo frente a estos fenómenos concomitantes. En la tercera parte habla de los desacuerdos políticos, la cuarta explica fenómenos como la posverdad, la pregunta que se hace es, ¿ Hasta qué punto podemos comprender
los acontecimientos globales y distinguir entre las fechorías y la justicia?.
En la quinta parte, está el análisis puntual de todos estos
fenómenos, hilvana todas estas referencias, ya conocemos la
lucidez de este gran historiador Israelita para hacerlo.
Su lectura es fácil, el texto como todos lo de este gran
historiador, constituye una mirada diferente y lúcida de lo que afrontaremos, espero mis lectores lo aborden.
La globalización y la conexióntotal, las
24 horas, los 365 días del año, de la mano de las redes sociales, la revolución de la información y las comunicaciones, nos ha llevado a vivir en una aldea global, cualquier suceso del planeta por alejado e ínfimo del lugar en que se produzca, no sólo lo conocemos en segundos sino que nos afecta de manera inmediata. Lo mismo pasa con ciertas posiciones ideológicas o políticas, en
menos de lo que pensamos asumen el rol de partos mundiales, la política todos
los díasproduce estos fenómenos, los movimientos feministas, el movimiento Queer, los ecologistas, son un ejemplo de ello y fueron de una intensidad antes no vista, ciertas posiciones, por triviales se vuelven virales, lo mismo pasa con algunos hechos sociales. El efecto
mariposa, cualquier suceso repercute en menor o mayor grado en todo el planeta, esto nos hace completamente vulnerables. La pregunta esta semana es: Quién volvió el fútbol una
guerra. Las barras bravas, que nacieron en Buenos Aires e
Inglaterra, a qué hora se convirtieron en factores tan determinantes para este
deporte. Quién volvió la rivalidad entre dos equipos una batalla, con los
resultados nefastos que hemos presenciado en el mundo: Asesinatos,
agresiones y verdaderos guetos con fronteras invisibles. Lo
mismo pasa con las tribunas de los estadios, hay espacios asignados a ciertas
barras a los que nadie puede acceder.
Lo que sucedió esta
semana en el estadio monumental de River fue un oprobio, una vergüenza, fue la flagrante evidencia de
lo mal que estamos, peor, lo mal que esta este deporte, no sólo mueve grandes masas, sino
dinero a granel, es una máquina de producir riqueza, lo que no está mal en un capitalismo voraz donde la rentabilidad es la medida, lo expreso simplemente para ratificar, que alrededor
suyo hay intereses económicos de todo tipo. Sobra decir, este un negocio privado, con muy poco control de
las autoridades, es una aldea sin control, aquí radica parte del problema.
Cuando hablo de crisis,
no me refiero solo a Buenos Aires, sino a Latinoamérica, todos, padecemos este flagelo. Es imposible en un clásico ir con tranquilidad a un estadio. Ponerse
una camiseta es peligroso, no sabe usted cuando se va encontrar con una jauría de bárbaros que decida agredirlo, matarlo, basta mirar los registros de asesinatos por estos móviles en una ciudad como Bogotá para corroborarlo, asustan. Todo pasa sin que las
autoridades quieran reconocer el problema. Alrededor de estas barras,
de esta ideologización y radicalismo de los equipos, en una especie de
nacionalismo perverso, hay un negocio descomunal. Hay gente enriqueciéndose de la
reverberación de estas pasiones. Demuestra una vez más, como la masa, la
población, sigue siendo muy vulnerable, se deja llevar como borrega por estos gurúes
de la pasión desmedida, como sucede con los políticos, los falsos profetas, son de alguna manera explotados.
Hace mucho tiempo leí
masa y poder de Elías Caneti. La vigencia de este texto es absoluta. En este
partido nos vendieron todo tipo de mentiras: La final del mundo, el partido del
siglo, un encuentro único e irrepetible. El negocio de los derechos de
televisión estaba detrás, la venta de jugadores, la reventa de Boletas, todo son intereses,
la gente, vaya al carajo, consumidores al final y al cabo, esa es la lógica.
Siempre escuchamos a los grandes analistas, los gurúes, leemos
la gran prensa y atendemos supuestamente a los que han generado opinión en
Colombia por muchos años. Nos gusta el dogma. Existe una sabiduría en la calle
aún más sólida, es existencial en esencia, pero atenta y reflexiva. Conocí a un
hombre que no solo ha vivido este país intensamente sino que lo ha padecido.
Con el hablo todos los días de lo que nos pasa en este país de paradojas. Conclusión,
llenos de escándalos, corrupción, masacres, violencias a granel: Al final, “Nada
pasa” como dice Maupassant, que todo cambie para que todo siga igual. Mi
interlocutor se llama Nolasco Duque, reposado, tranquilo y analítico hasta los tuétanos,
de orígenes catalanes, late echado y no se sorprende, ha sido testigo, como el
diablo de todo, la ironía y la risa son el bálsamo que le permite aguantar. Con
el he hablado de los grandes temas y parte de esta columna es producto de esas
coloquiales conversaciones.
Los presidentes se deben a su trayectoria,su inteligencia y su carácter. Hay gobernantes muy inteligentes
y sin el suficiente carácter para hacerse sentir, de igual manera hay algunos con
mucho carácter y poca inteligencia. Duque viene de un padre que militó en el
liberalismo, concretamente el turbayismo, la más excelsa maquinaria del
clientelismo, en la época que la política se hacía formando adeptos de la mano
de la burocracia nacional y regional, en un constructo que podía durar muchos años,
un trabajo de titanes, pese a lo perverso. El doctor Turbay Ayala, quien
trabajó para su presidencia durante 30 años, termino con una burocracia a su
cargo inmensa, fiel, agradecida, la que lo llevó a ganarla de
manera holgada. Este clientelismo respondía a una verdadera estructura, que iba
desde los ministerios, el congreso, hasta el celador más alejado, todos se debían
al jefe, esto quiere decir, todos votaban por quien este ordenara. Pesea esto, la formación del
doctor Duque, fue absolutamente académica, es un hombre de buena y excelente formación, pese
a que viajó de niño y en su juventud en las correrías con su padre, conoció la vieja política, aún así, está lejos de estas manidas costumbres, lo que no quiere decir que liberado, para
decirlo coloquialmente. Estudió en las mejores universidades, era de esperarse. Después Ejerció en cargos muy serios en organismo
multilaterales, nombramientos producto de las influencias de su padre, para ciertas élites los cargos son más fáciles. Hizo
carrera y se formó en estas multinacionales de la política y el dinero. Sus primeros cargos, tienen un tinte Santista. Tanto en Inglaterra
como en Washington. Con esta trayectoria, en una jugada de ajedrecista, el
doctor Álvaro Uribe, reconoce las capacidades del joven economista y lo llama a
engrosar las lista del centro democrático al senado. Llega gracias a esta
aplanadora y ejerce como senador cuatro años, demostrando excelsas capacidades,
pero siempre bajo el liderazgo de su caudillo y jefe. Esto es muy importante, nunca estuvo solo. Llega a la presidencia de la mano del doctor Uribe, gana las primarias de su partido y después a
sus contendores, siempre, con el peso de haber sido elegido por la decisión
unilateral del doctor Uribe, la mano de Dios, quien le fue guiando en sendas
primarias hasta alcanzar la casa de Nariño, aplastando a sus contendores. El doctor en su campaña recorrió
todo el país, su discurso, como el de todos, fue un sartal de promesas, surgirían los cambios que le darían la vuelta a nuestro país, generó para ello una agenda técnica. Su experiencia es poca, pero no le quita para nada
su talante, ahora tiene que demostrar, que es capaz. Una vez en el cargo, toma varias
decisiones, que no entienden aún sus copartidarios. Mantiene gran parte de la
burocracia Santista, los cambios en los mandos medios y altos son pocos.
La cúpula militar es la misma y se ve abocado a cumplir con la agenda de los
acuerdos. Sus ministros nombrados, es cierto, la mayoría son técnicos, pero
representan la misma burocracia y políticos que han manejado este país en los
últimos 30 años. Ósea las cuotas de representación se mantienen. No hay mermelada, pero ahí están las cuotas intactas: Cambio radical,
el partido de la U, el liberalismo y el conservatismo, así como ciertos grupos
cristianos, hacen parte de la coalición. Decide darle un manejo más técnico que
político al país. Se centra en sus asesores, que no son políticos y asume tres
ejes de gobierno: Reducción del estado e incentivos a la clase empresarial,
austeridad en el gasto y gobernar más para la periferia que para el centro. Con
toda la carreta: inversión extranjera, apoyo ala agricultura, a los pequeños empresarios, economía naranja.. …en
fin. Su gobierno y liderazgo, se concentra en las regiones, y crea políticas muy alejadas de los problemas coyunturales, en principio los pactos efectivos con la clase política para su agenda legislativa brillan por su ausencia, las
reformas que prometió por estas razon y ante la decisión de cambiar las relaciones entre el ejecutivo y el cuerpo de congresistas se le están cayendo: Reforma política, a la
justicia, pensional y el rescate a la salud. Presenta una reforma tributaria, típica
de un técnico, que suele mirar cifras y no el componente social, con dos pecados:
Compromete a la canasta familiar de manera íntegra, a los pensionados y parece,
como se lee, que le quita impuestos a la gran empresa. Nadie nunca espera que
le bajen impuesto, estos nunca se tocan, nadie le ha hecho entender esto al
presidente. Tres crisis tiene encima: La educación superior, Fecode y el paro de los
camioneros, a los que se suman las peticiones de las centrales obreras que han
estado en todas las manifestaciones de los estudiantes. Se necesita liderazgo señor
presidente. No puede seguirle hablando al país como un burócrata del BID. Ahora
se enfrenta a la crisis del fiscal, no es poca, los reclamos por falta de sindéresis frente al tema de la
corrupción no son gratuitos. Hacer cambios en los estilos de gobernar, en un
país profundamente hilvanado con formas perversas requiere más que una
simple propuesta y actitud, tendrá que hacer mucho más que eso. Al presidente le
tiene que ir bien, pues la suerte del país depende de sus éxitos como
gobernante. 100 días es muy poco para hacer balances descalificadores. La clase
política está ávida de comer presidente, esto lo sabe el Doctor Duque perfectamente. Oh mi capitán, esperamos decisiones sabias y
prontas.
En una serie de
televisión escuche a un detective muy contrariado, que tiene contacto con el más
allá la frase: “Debe ser mejor estar vivo que estar muerto”. Nadie podrá
afirmar esto categóricamente, la muerte y lo que nos pasa sigue siendo un
misterio bien guardado por la naturaleza. Mi esposa va a cumplir tres
año de haberse marchado. En la ridícula idea de no volver a verte, el libro de
Rosa Montero, hay una cita puntual que me ha generado mucha reflexión:
“Hace muchos años, el periodista Iñaki Gabilondo me dijo en una entrevista que
la muerte de su primera mujer, que falleció muy joven y de cáncer, había sido
muy dura, sí, pero también lo más trascendental que le había ocurrido. Sus
palabras me impresionaron: de hecho, las recuerdo aún, aunque tengo una confusa
memoria de mosquito. Entonces creí comprender bien lo que quería decir; pero
después de experimentarlo lo he entendido mejor. No todo es horrible en la
muerte, aunque parezca mentira (me asombro al escucharme decir esto)”. Alguien
hace poco me dijo: “ Tenga por seguro, ella está mejor allá que acá”. Lo que sí es cierto es que seguimos manteniendo
una relación muy estrecha con esa persona que se nos fue.
Lo que más nos duele es
la ausencia. Expresa Rosa Montero al respecto con gran magisterio: “El verdadero dolor es indecible. Si
puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es
tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero
que te arranca es la palabra. Es probable que reconozcas lo que digo; quizá lo
hayas experimentado, porque el sufrimiento es algo muy común en todas las vidas
(igual que la alegría). Hablo de ese dolor que es tan grande que ni siquiera
parece que te nace de dentro, sino que es como si hubieras sido sepultada por
un alud. Y así estás. Tan enterrada bajo esas pedregosas toneladas de pena que
no puedes ni hablar. Estás segura de que nadie va a oírte”. Uno sabe de
antemano que esa persona que seguimos amando, no volverá. Paradójicamente en mi caso,
la comunicación con ella es de todos los días.
He tenido diálogos
muy intensos con mi hija Isabella sobre su madre. He tratado de entender más su
vida y en estas interpelaciones, hay un dialogo con ella, con su forma de
pensar, con sus concepciones más profundas y cómo tomaba sus decisiones. Cinco
ciudades marcaron su vida: La entrañableManizales, Popayán, Honda, Bogotá y Medellín. Cada una marca una etapa
crucial. Las ciudades son como quiebres y giros. Manizales
representa todo en su vida: Su niñez, su familia, sus mejores amigas y esa
manera especial de ser que le caracterizaba: Amable, sincera a morir, contenida y radical en su manera de
asumir la vida. Popayán, le traía recuerdos muy especiales de su niñez, se
le aparecían algunos eventos cómo fotografías, la casa de sus padres, la comida regional, paseos que evocaba con una exactitud asombrosa. Honda fue el
comienzo de su adolescencia, de grandes amigas, una vida solariega y de mucha
paz; Bogotá enfrentarse a la vida sola, le dio independencia, criterio, marcó su primeros pasos por la universidad;
Medellín, el crecimiento de sus hijos y esa lucha en medio de lo cotidiano. Cuando Ana Isabel
hablaba del pasado lo hacía con datos precisos, su memoria era de dinosaurio
para estas cosas. Describía a Honda con una exactitud magistral, de Manizales tenía infinidad de recuerdos y anedoctas, se explayaba con la narrativa oral típica de los paisas.
He pensado mucho en sus
convicciones. No podíamos hablar de política. Estábamos en polos opuestos. Era
una católica comprometida, pero nunca asumió fanatismos insultantes. En esto
días hablábamos de esté aspecto con mi hija. Ella rezaba la novena del
milagroso de Buga con una fe inquebrantable. De pronto decía, el señor de Buga
me hizo el milagro, se alegraba de sobremanera.
Uno cree que con el
tiempo va alivianar la ausencia. Nunca pasa, pero hay un dialogo muy intenso. Muchas veces como una especie de cruce de cuentas, hay aspectos que causan mucho dolor, que nos pesan, me duelen profundamente. Los errores
que es imposible cambiar, aquellos que son parte del pasado, son cicatrices. Curiosamente a partir de estos reconocimientos se generan diálogos. Pareciera que estuviese al frente y de hecho tomo decisiones.
Cuando cometo un error que le disgustaría mucho, siento su presencia, con una fuerza inexplicable. Hay hechos que me duelen de su partida que nunca cambiaran, Rosa Montero en su libro expresa: “Porque la característica esencial de lo que
llamamos locura es la soledad, pero una soledad monumental”.No es mi caso por ahora, mis hijos son grata compañía.
Más bien he comprendido la vida desde otros ámbitos, disfruto más las cosas pequeñas, en los
detalles está la grandeza, amo la sencillez, la vida sin tantos arabescos, muy
cercano de la naturaleza y de la lectura. Ana Isabel debe saber que su hija
Mariana está a punto de terminar su carrera, que Santiago va en cuarto semestre
de ingeniería Civil en la universidad de Antioquia y que Isabella es una
connotada lectora y amante del buen cine que dentro de dos años acabará su
bachillerato. Su mama, Ana Emilia, todos los días le piensa, pese al dolor que
la quebranta, pese a la ausencia que no acepta por absurda según su lógica. Sé
que con el tiempo seremos simplemente un dato de generaciones que no tendrán ni idea quienes fuimos. Esa es la vida al fin y al cabo.
Colombia vive un momento extraño, así lo dice este estudioso
de nuestra realidad, quien fue director por mucho tiempo del centro nacional de
memoria histórica, siento a la fecha, que no hay una voluntad firme de
cumplir con los acuerdos de la Habana,de
corregirlos, lo que es peor, de continuar buscando la paz, volvieron ciertos
discursos de corte fascista, nuestro país pareciera incapaz de salir de la
violencia como mecanismo de resolución de nuestras diferencias. Seguimos
matando líderes sociales, hay extensas zonas abandonadas por el estado y
permeadas por el narcotráfico en sus mil formas. Hay más territorio que estado.
Esta entrevista publicada en el periódico “El país” de España me parece pertinente,
vivimos tiempos muy confusos y alguien debe comenzar a mirar nuestro presente y
futuro con alguna lucidez. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE
El director del Centro Nacional de Memoria Histórica, próximo
a dejar su cargo, afirma que sus investigaciones han contribuido a sacudir a la
sociedad.
Gonzalo Sánchez (Líbano, Tolima, 1945), autor de libros
clásicos de las ciencias sociales en Colombia, forma parte de la camada de
investigadores que se llegó a conocer como los “violentólogos”. Abogado y
filósofo de la Universidad Nacional, con un máster de la universidad de Essex y
un doctorado en sociología política de la Escuela de Altos Estudios de París,
dirige desde el año 2007 el Grupo de Memoria Histórica, que pasó a ser el
Centro Nacional de Memoria Histórica, la entidad encargada de documentar el
conflicto armado. En decenas de informes, el CNMH, surgido de la ley de
víctimas de 2011, ha reconstruido las masacres más emblemáticas de guerrillas y
paramilitares, así como las dimensiones de la guerra que ha asolado a Colombia
por más de medio siglo.
Sánchez ya ha anunciado su retiro del cargo. “La memoria se
convirtió en un patrimonio público, de los colombianos pero también de la
humanidad”, dice a EL PAÍS en su estudio, en el tradicional barrio bogotano de
Teusaquillo, al repasar su labor. El nombramiento de su sucesor ha despertado
intensos debates en un momento delicado para la implementación del acuerdo de
paz con las FARC bajo el gobierno de Iván Duque, un crítico de la negociación
que el pasado 7 de agosto relevó a Juan Manuel Santos. Advierte que “lo que
estamos viendo en relación con la tareas del centro es la puesta en marcha, en
vivo, en escena, del relato como un nuevo campo de batalla”.
Pregunta. ¿Cómo definiría el momento que atraviesa Colombia?
Respuesta. Es un momento muy extraño. Es un cruce de algo que
se vivió en los últimos cuatro o cinco años, que era un horizonte de esperanza,
con el cambio generado por las elecciones, que se traduce en un momento de
incertidumbre. Parecería haber todavía alientos para la esperanza, pero eso se ve
más desde afuera que desde adentro. La gente que está mirando desde fuera, con
la experiencia de análisis de los conflictos armados, hace una invitación
permanente a la paciencia, a que a los cambios sobrevinientes a un proceso de
negociaciones hay que darles unos tiempos.
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Hay signos muy complejos. Un proceso de paz exige muchísima
definición, compromiso, decisión sobre lo que hay que apoyar. Los mensajes que
se mandan desde toda la institucionalidad suenan todavía ambiguos. Los signos
sobre la consolidación de lo que supuestamente debía estar en marcha no son tan
alentadores. No hay unas líneas claras que permitan mantener muy firmemente el
optimismo. A todo esto se agrega un contexto internacional muy poco favorable,
por lo menos en el vecindario. El proceso va a sobrevivir por la inercia de lo
que es, pero vamos a estar en aguas procelosas un largo rato.
P. En su momento, en Colombia se usó mucho la expresión de
que los astros estaban alineados para alcanzar el acuerdo con las FARC.
R. Los astros se desalinearon demasiado rápido. Si se
hubieran desalineado con cuatro o cinco años del proceso andando en forma, el
barco resiste bien, pero es que aquí la tempestad le madrugó al embarque.
Estamos en una situación difícil.
P. Parecería que Colombia no quiso ver la barbarie de la
guerra mientras ocurría. ¿Los informes del CNMH le han abierto los ojos?
R. Sí. Cuando lanzamos el primer informe sobre la masacre de
Trujillo con mucha fuerza, en 2008, el impacto fue tremendo. Y seguimos
desenterrando esa barbarie: las masacres de El Salado, de La Rochela, de El
Tigre, de Bahía Portete (…). Y seguimos año tras año mostrando los múltiples
rostros de la masacre, las enormes cifras de la tragedia que el país había
vivido, cuando comenzamos a mirar procesos ya no locales o regionales sino
temas globales como el despojo de tierras, la desaparición forzada, el
secuestro, el reclutamiento forzado. Las cifras escandalizan al país, pero por
momentos. La toma de consciencia del impacto de la guerra es de grandes
relámpagos. Es una lucha de la memoria y de la verdad permanente por ser
reconocida, de lo que se ha ido mostrando paso a paso. Parecería como si se
necesitara otra vez que se prendiera la guerra para que la sociedad volviera a
descubrir qué tanto se había ganado con la paz.
P. Hay cifras difíciles de entender, como la de 4.000
masacres o más de 80.000 desaparecidos. ¿Alguno de los informes lo impactó
particularmente?
R. El de la desaparición forzada, que vimos crecer como
fenómeno en el proceso investigativo. Cuando empezamos, las cifras que se
manejaban eran de cinco, siete mil desaparecidos en el país. Esas cifras se nos
van creciendo gradualmente, y ahora llegamos por el proceso mismo de
esclarecimiento a esta cifra escandalosa de más de 80.000 desapariciones en la
democracia colombiana. Las dimensiones fueron superiores a todas las dictaduras
sumadas del Cono Sur, y no habíamos visto eso.
P. ¿Algún otro?
R. Todos los informes fueron terribles, esto fue un proceso
de conmoción repetida. Cuando se descubre Trujillo, con esas formas de la
violencia asociadas a la motosierra, eso sacudió al país. Escuchar la violencia
de El Salado, ejercida sobre una población inerme recogida en una pequeña
plaza, y cómo comenzaron en un acto ceremonial, ritual, a ejercer las formas
más perversas de tortura a los ojos de todos los que quedan vivos, de niños y
mujeres, hasta llegar a liquidar a esa población… Sí, yo creo que el centro ha
contribuido enormemente a través de este trabajo a sacudir a la sociedad
colombiana.
P. ¿Qué le diría a su sucesor o sucesora en el cargo?
R. Que la confianza que se ha construido con las comunidades
hay que protegerla, guardarla y proyectarla. Segundo, que debe tener una mirada
muy abierta, muy integral del conflicto, para que el centro siga manteniendo su
legitimidad, el reconocimiento de todas las víctimas, de todos los actores, de
todos los responsables y de todos los territorios. Es decir, esa vocación
globalizante del conflicto es la que le da la legitimidad que se está
defendiendo ahora. Y el tercer punto, el trabajo del centro se convirtió en un
referente político muy importante en el país, y hay que continuar abriendo los
actores que entran a la conversación de la memoria. Nosotros la iniciamos y
quisiéramos que se protegiera, no solamente para las víctimas, para la
sociedad.
P. Algunas organizaciones han hecho un llamado a defender la
visión amplía y pluralista del CNMH. ¿Siente que su legado en este momento de
cambio de gobierno está bajo riesgo?
R. Los mensajes no han sido muy claros. Yo confiaría en que
después de esta movilización que ha puesto en el centro del debate público la
importancia de la memoria, de los archivos, de la apertura a escuchar las
diferentes voces que han vivido la guerra en el país, la nueva dirección que
sea dé cuenta de esa diversidad enorme que es la diversidad del conflicto. El
peor mensaje que se le puede mandar a la sociedad es que el centro se va a
convertir en vocero de un sector del conflicto en Colombia, o de una sola línea
de víctimas.
Cuando un gobernante se posesiona responde a un
programa de gobierno, también a una
ideología, un fondo, corolario de ideas que lo definen, muchas veces refleja el ideario de un partido, institución que pretenden acabar los técnicos quienes manejan el poder desde las oficinas de planeación, estos señores no quieren saber nada de política ni de ideas, la ideología para ellos se llama pragmatismo, lo que nunca explican es que intereses encubren y a favor de quien. El programa constituye el soporte sobre el cual hará el manejo de los recursos del estado, reflejado en un plan de
gobierno que termina siendo ley, en un presupuesto que lo explica en gastos y
lineamientos de inversión: Sociales, productivos, de seguridad,
infraestructura, comercio, servicio de la deuda, inversión, educación etc,
etc…….además desde el mismo deberá atender la mayoría de problemas
estructurales y coyunturales que tenga el país, estecontiene en cierta forma el marco de
soluciones desde la óptica del ejecutivo.
Hoy es muy difícil definir o saber, cuándo hablamos de una ideología
de izquierda, de derecha o de centro, o lo que es peor, de centro izquierda o
de centro derecha, la mayoría de veces en esta materia no sabemos de qué nos están hablando. Miremos a “Peter Glotz (1992), destacado
dirigente socialista alemán, para ver si logramos descifrar el entuerto, este pensador contrapone las dos posiciones: la izquierda
adopta un pensamiento racional y deductivo, habla de derechos humanos y de Estado
de derecho, defiende normas universales y constituciones, es cosmopolita. La
derecha, por el contrario, adopta un pensamiento vitalista, habla de
instituciones llamadas a dar cobijo al hombre, defiende el espacio vital y el
territorio nacional, opta por la polis. Habría bastante que matizar en el análisis
de Glotz, pero sirve como punto de partida. La izquierda ve la sociedad como un
mecanismo que se puede armar y desarmar a voluntad, como hacemos con las piezas
de Lego. Esa plasticidad permite elaborar diseños sociales ideales; para
llevarlos a la práctica cabe apostar por la vía pacífica —reformas— o por la revolución
violenta. Para la derecha, la sociedad se parece más a un organismo. Por tanto,
no es posible descomponerlo en sus elementos sin mutilarlo o sin matarlo. Esta
condición impone límites bastante estrechos a la proyectabilidad social”[1].
Los dos partidos tradicionales en Colombia son una debacle, el partido liberal
no existe en Colombia, hay que reconocerle ser históricamente el que introdujo
en nuestra legislación la mayoría de derechos liberales, la función social del estado, hoy este partido es una empresa
electoral, no hay ideología alguna que prevalezca sobre sus actos y sus
posiciones políticas solo manejan ambiciones burocráticas y el usufructo
del poder sin cortapisas, del más bajo pelambre; el partido conservador, maneja matices ideológicos más visibles, pues sienta posiciones claras, dogmatiza
frente a ciertos temas relevando aspectos ideológicos propios, por ejemplo: Su
negativa radical frente al aborto y la adopción por parte de parejas gay, la oposición el libre desarrollo
de la personalidad en muchos temas, el desconocimiento a los derechos de la comunidad LGTB, comunidad que no está dispuesta a
aceptar; aún así, el partido conservador termino igual a su opositor, otra industria electoral,
usufructuaria del poder, ha estado en los último 20 años en todas las
coaliciones con el ejecutivo de turno, pese a nunca haber tenido candidato
propio. Esto para afirmar que pareciera que para nosotros, hoy no hay debates ideológicos
serios.
La mirada puede ser otra. Es un hecho, en Colombia hay una derecha muy fuerte,
nuestra nación es conservadora en extremo. Nunca ha pasado
una reforma agraria seria, somos el único país en Latinoamérica que no la ha implementado; todo líder de
izquierda en los últimos 100 años que ha estado cercano al poder, es vilmente asesinado, es una
constante; la iglesia sigue teniendo mucha incidencia en el poder, administra
buen numero centros educativos, tira línea, que no siendo nunca reprobable dice
mucho del talante de nuestro pueblo, rezandero y camandulero, de hecho la
iglesia siempre se opone a las reformas liberales; Colombia mantiene grandes
latifundios; hoy, continuamos matando líderes sociales; hay sectores
importantes de la sociedad y el poder que nunca han reconocido que tenemos un
conflicto armado o por lo menos lo tuvimos, 270000 muertes, 6.050.000 víctimas,
150 desplazados, 80.000 desaparecidos. Miremos algunos aspectos que nos ayuda a
entender todo lo que nos pasa frente al tema ideológico despues de este espectro. “El hombre —como se
sabe y acepta desde hace siglos— es un ser social: la persona no puede darse en
singular. Al examinar la relación entre la persona y la sociedad se abren dos modalidades:
o bien considerar que importa el conjunto social y que la persona debe quedar
sometida al todo; o, por el contrario, dar la primacía a las personas y pensar
que la sociedad está al servicio de ellas. La primera postura es de izquierda.
Así, parece aceptable ver al hombre como determinado por el medio social. Para alumbrar
una nueva humanidad bastaría con manipular adecuadamente las estructuras sociales.
Se entiende por eso la importancia que la izquierda atribuye al sistema
educativo y, en general, a la cultura como herramientas de transformación
social. La derecha piensa más bien que el individuo debe asumir la gestión de
su propia vida, en un ejercicio de libertad y de responsabilidad personales. El
valor político supremo para la izquierda es la igualdad o, muy emparentada con
ella, la solidaridad. De ahí que su principal enemigo, auténtica bestia negra,
sea la élite, el elitismo”. Esta mirada tan tajante de Glotz, nos sirve para
mirarnos al espejo. Hoy el presidente revisa todos los acuerdos de la Habana,
pese a que están incorporados a nuestra legislación y crearon una bitácora administrativa,
judicial, de reparación y no repetición, que es ley, fue un acuerdo que
comprometió al estado, pero para el presidente Duque, no existen algunos de esos compromisos. El ministerio de defensa y el ministerio de
gobierno todos los días ataca la implementación del acuerdo. Lo que está claro es que este gobierno y el anterior no le han cumplido a los reinsertados, hablo de la base, que es la que sufre la peor parte de todo este galimatias. En otros aspectos la actual administración ha dejado ver el tras-fondo ideologico de su estilo: La educación superior se trata como un componente de tercera y prevalece
la inversión de defensa y armamento; Colciencias es un paquidérmico; se decide
atacar a los consumidores de yerba o cualquier alucinógeno irrespetando los
derechos al libre desarrollo de la personalidad, al consumo recreativo, mediante
un decreto de dudosa constitucionalidad no solo para poder decomisarles la
dosis sino judicializarlos; se fumigará de nuevo con Glifosfato extensas zonas
del territorio nacional, pese a la prohibición de la corte y los daños a la
salud comprobados en el mundo. El señor ex procurador, lo más anacrónico es el
representante ante la ONU de este gobierno; El embajador de Colombia en los
Estados Unidos, el doctor Francisco Santos es incapaz de des-narcotizar
nuestras relaciones, es al único tema que se refiere, parece un funcionario
americano. Estamos definitivamente
frente a un gobierno de derecha, no tengo duda. Esto quiere decir que muchas de las libertades están en peligro, que la agenda pública cambiará su óptica en muchos temas que asumíamos los Colombianos estaban superados y que vendrán políticas regresivas en contravía de todo el mundo. Para muchos, esto es lo que debería hacerse, para otros, es una vuelta a temas que creíamos superados, eso que llamamos políticas regresivas.
[1] Izquierda
y Derecha: ¿una tipología válida para un mundo globalizado?. Alejandro Navas
García.
Este texto lo escribió mi hija Isabella Bustamante
Ruiz de tan solo 14 años, conmovida por una clase sociales en su colegio. He
querido publicarlo en este blog por dos razones. Nuestra violencia tiene buena
parte de su origen en este hecho puntual sumado a otras causas, Colombia vive
inmerso en esta tragedia, la de matarnos desde hace cincuenta años. El hecho que los jóvenes se enteren de nuestra historia constituye una esperanza a no
repetirnos incansablemente. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE.
En 1948, exactamente el 9 de
abril a la 1 de la tarde ocurrió uno de los sucesos más trágicos en la historia
de Colombia, Jorge Eliecer Gaitán fue asesinado, el caudillo y político más
popular de la época, una alternativa de poder real. Recibió tres disparos,
justo antes de ir para un almuerzo. El supuesto asesino fue brutalmente golpeado,
arrastrado por las calles de Bogotá y
brutalmente asesinado. Las calles fueron completamente destruidas después de
que la radio anunciara la muerte de este ídolo nacional, los locutores incitaron
a las personas bogotanas a que salieran a cobrar venganza. El centro de
Bogotáfue totalmente quemado, miles de
hombres apaleados, muertos, muchas mujeres y niños sufrieron en este día. Llegue
a este suceso de manera casual. En clase de sociales, cuando estábamos tratando
el bogotazo, al principio no le preste
mucha atención, pero empecé a interesarme cuando vi la escena final de la
película roa, allí narran todo lo que
pasó en este día aciago, la escena que acabe de contar, en el salón no pudimos
verla por problemas de tiempo, me tome la tarea de buscarla, la verdad no tenía
muchas expectativas ya que nuestro profesor nos contó todo y no creía que una
película colombiana tuviera un material de tanta calidad, lamentablemente nuestro
cine, sin desconocer que tiene potencial, solo hace cine de entretenimiento,
poco le importa el cine de calidad, pero esta película con tan solo una escena
me dejó gratamente sorprendida, pude sentir que pasó de verdad, que todo lo que
había oído y visto en uno que otro documental fue cierto, además que en esta película
se muestran imágenes de la vida real. Quede impactada con la similitud entre
ficción y realidad. Actores increíblemente talentosos que hacen que se te ponga
la piel de gallina, y además, que veas como las personas se ponen completamente
locas por tomar venganza por su ídolo. A los jóvenes Colombianos les sugiero
que vean esta película y que profundicen más en este tema, mucho de lo que
vivimos nace en este día.
Este es un justo homenaje a Johann Sebastián Suarez, un
estudiante de literatura de la ciudad de
Medellín, interlocutor joven, acucioso e inmerso en el universo literario de
tantas gratitudes. Espero en el trasegar inconmensurable nunca desfallezca.
Todo hombre es la suma de
un gran legado, desde lo físico, lo cultural y lo cosmológico. Borges citando a
Stevenson y Witman, expresó que un hombre es todos los hombres. Cuando
estudiamos el ADN nos damos cuenta que nosotros somos la síntesis de muchos
años de evolución, el milagro de la vida corresponde a una azarosa
estructuración que se inicia con el nacimiento del cosmos. Estamos hechos de materia cósmica dice Carl
Sagan. El lenguaje es el resultado de igual trasformación desde tiempos
inmemoriales, la cultura igualmente es producto de un trasegar harto complejo,
es difícil descifrar todas las contribuciones que nos han moldeado. Con la
escritura pasa algo similar y con la literatura más.
Expresa Fernando Báez
en un aniversario de Borges: “Conviene decir lo siguiente: En el inicio de
todas las literaturas del mundo, y seguramente en el final, estuvo (o estará)
el pensamiento. En el origen del pensamiento, y en su fin, estuvo (y estará) la
literatura. En parte, porque toda creación nace de un anhelo secreto que busca
introducir arquetipos esenciales; en parte, porque todo pensamiento define su
expresión como una necesidad de creación y de unidad preestablecida. La
escritura que tiene en el lenguaje el vehículo de expresión, las palabras
constituyen la herramienta esencial. En la conferencia sobre el libro Borges
nos dice: En Cesar y Cleopatra de
Swaw, cuando habla de la biblioteca de Alejandría se dice que es la memoria de
la humanidad. Eso es el libro y el algo más también, la imaginación. Porque ¿Qué
es nuestro pasado sino una serie de sueños ¿Qué diferencia puede haber entre
recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro”.
En introducción a los sueños de Freud, descubrimos que el conocimiento es
anterior al lenguaje.
“El lenguaje ( Derivado
de lengua, a través del bajo latín linguagium
) entienden en puridad los diccionarios el conjunto de sonidos articulados
con que el hombre manifiesta lo que siente y dice, así como, desde luego, la
facultad de expresarse por medio de esos sonidos”[1].
Alberto Manguel en una historia de la lectura dice “Que el culto al libro
(Pergamino o papel) es uno de los dogmas de una sociedad que lee y escribe”.
Cualquier poema o
novela, ensayo, libro fantástico es la síntesis de todas las literaturas, de
muchos autores, condensados por un autor, que ahora los plasma desde su propia
óptica. Uno puede leer “Crónica de una muerte anunciada” con simple carácter hedónico.
Pero sí quiere, puede indagar más allá del propio relato. Sería imposible
construir esta obra sin la tragedia Griega, los idus de marzo, sin Roma y Julio
Cesar, sin algunos relatos del sur de los Estados Unidos. Así pasa con los
grandes temas de la literatura: El amor, la soledad, el desamor, la traición,
la guerra entre naciones, el espionaje, todos dramas humanos han sido escritos desde la imaginación de un autor, sería difícil comprender al hombre, sin la literatura que lo ha descifrado de una manera magistral. La escritura,
que es la memoria de la humanidad encontró en la literatura su mejor
instrumento. Hay miles de poemas para decir una misma cosa y en todo caso todos
son distintos y hermosos. Baez con gran magisterio nos dice: “Entre los
griegos, por ejemplo, vemos que el primer gran momento de diálogo entre lo
poético y lo filosófico tuvo su origen en el concepto maravilloso que tenía
este pueblo de la verdad. La hermosa palabra griega para verdad,
"alétheia", traducida por cualquier diccionario como "descubrimiento",
procedía del adjetivo "alethés", y éste, a la vez, derivaba de
"léthos" o "láthos", cuyo significado era
"olvido". De ahí que la partícula privativa "a" al
principio de la palabra nos diga que "alétheia" era "algo sin
olvido", "algo develado". El poeta podía, por tanto, y con el
mismo rigor del filósofo, indagar la verdad de las cosas porque lo que hacía
era recordar algo que no tardaba en transformarse en memoria colectiva, si la
verdad postulada era, más que verificable, sustantiva. Esto pasa con la
escritura.
Cuando leo las crónicas
de la conquista y de pronto las comparo con algunas de las mejores novelas del
siglo XX de nuestra literatura, hablo de Colombia, los temas se repiten, pese a
que el drama se da en tiempos muy diferentes: El poder, la ambición, la conquista
y la muerte.
Cuando leemos
recordamos esa memoria de la humanidad legada en la escritura. Un poema es la expresión
de todos los hombres y de muchos poemas. Pasa igual con la novela. Cuando
leemos trasegamos sobre la historia de la humanidad sin darnos cuenta.
[1] Espinosa
Germá. La aventura del lenguaje. Editorial EAFIT, obras completas.
Es definitivo, hay más
territorio que estado. El gobierno y las autoridades municipales y nacionales
podrán dar muchas interpretaciones sobre el penoso caso de los asesinatos de
los profesionales en Antioquia, hasta ahora ninguna nos satisface, quienes, no solo eran jóvenes instruidos,
comprometidos, sino ajenos al cumulo de intereses y luchas de poder encriptados
en la región, problemas que están lejos de ser descifrados, es un hecho, no hay control de parte de las autoridades, lo sucedido refleja al final la incapacidad del estado para tener una presencia efectiva, no ha podido garantizar la vida, bienes y honra de los habitantes de la zona.
Los
ataques que cobraron la vida de tres geólogos de Continental Gold no son hechos
aislados, sino que obedecen a la lucha de los grupos armados ilegales por no
perder su dominio en la zona. Esta mina subterránea, en Antioquia, tendría una
producción de más de 253.000 onzas anuales, hay informales que se niegan a
dejar el usufructo de las mismas, grupos paramilitares con intereses perversos
y con algún posicionamiento, antiguos militantes de la FARC, que ahora simplemente
son bandas criminales, entre otras cosas debemos dejar de llamarlos disidentes y grupos ilegales de
todo tipo empoderadas en la zona y dispuestas a demostrar su capacidad con sucesos como los ocurridos.
Laura Alejandra Flórez
Aguirre, Camilo Andrés Tirado Farak y Henry Mauricio Martínez Gómez, fueron
vilmente asesinados, aún tratamos de entender lo sucedido, Colombia está lejos de tener una convivencia civilizada y pacífica.
El gremio minero señala
que“la Minería Bien Hecha es un sector
comprometido con el derecho a la vida y bienestar de la comunidad minera,
rechazamos toda forma de violencia y reiteramos nuestro compromiso con la legalidad
como fundamento del desarrollo social para las regiones”.
Recordemos que a Continental
Gold, la empresa minera canadiense en el sitio conocido como El Calvario,
municipio de Buriticá, hace apenas dos semanas, dos de sus ingenieros tuvieron un atentado, falleciendo uno de
ellos, identificado como Óscar Alarcón de 27 años, proveniente de Belén,
Boyacá. Su compañero Jorge Armando Tarra, de 35 años, quedó herido y trasladado
al hospital de Medellín, se encuentra en recuperación.
Quedan abiertos varios
interrogantes de suma importancia. Cómo le garantizamos a un inversionista
extranjero unos mínimos que le permitan continuar con sus objetivos?, tener alguna confianza en el
marco de una actividad específica, por lo menos tener la garantía de poder desarrollar su actividad en paz. Lo que está demostrado es que el estado no está en capacidad de controlar la crisis social latente de la zona nacida del empoderamiento
de grupos ilegales, no tiene la capacidad para hacer presencia y sentar
autoridad en territorios muy ricos, donde existe una inequidad social
y pobreza inexplicable frente a la riqueza del subsuelo. Las inquietudes quedan expuestas. El estado debe por lo menos capturar a los culpables, sería imperdonable no hacerlo.