La globalización y la conexióntotal, las
24 horas, los 365 días del año, de la mano de las redes sociales, la revolución de la información y las comunicaciones, nos ha llevado a vivir en una aldea global, cualquier suceso del planeta por alejado e ínfimo del lugar en que se produzca, no sólo lo conocemos en segundos sino que nos afecta de manera inmediata. Lo mismo pasa con ciertas posiciones ideológicas o políticas, en
menos de lo que pensamos asumen el rol de partos mundiales, la política todos
los díasproduce estos fenómenos, los movimientos feministas, el movimiento Queer, los ecologistas, son un ejemplo de ello y fueron de una intensidad antes no vista, ciertas posiciones, por triviales se vuelven virales, lo mismo pasa con algunos hechos sociales. El efecto
mariposa, cualquier suceso repercute en menor o mayor grado en todo el planeta, esto nos hace completamente vulnerables. La pregunta esta semana es: Quién volvió el fútbol una
guerra. Las barras bravas, que nacieron en Buenos Aires e
Inglaterra, a qué hora se convirtieron en factores tan determinantes para este
deporte. Quién volvió la rivalidad entre dos equipos una batalla, con los
resultados nefastos que hemos presenciado en el mundo: Asesinatos,
agresiones y verdaderos guetos con fronteras invisibles. Lo
mismo pasa con las tribunas de los estadios, hay espacios asignados a ciertas
barras a los que nadie puede acceder.
Lo que sucedió esta
semana en el estadio monumental de River fue un oprobio, una vergüenza, fue la flagrante evidencia de
lo mal que estamos, peor, lo mal que esta este deporte, no sólo mueve grandes masas, sino
dinero a granel, es una máquina de producir riqueza, lo que no está mal en un capitalismo voraz donde la rentabilidad es la medida, lo expreso simplemente para ratificar, que alrededor
suyo hay intereses económicos de todo tipo. Sobra decir, este un negocio privado, con muy poco control de
las autoridades, es una aldea sin control, aquí radica parte del problema.
Cuando hablo de crisis,
no me refiero solo a Buenos Aires, sino a Latinoamérica, todos, padecemos este flagelo. Es imposible en un clásico ir con tranquilidad a un estadio. Ponerse
una camiseta es peligroso, no sabe usted cuando se va encontrar con una jauría de bárbaros que decida agredirlo, matarlo, basta mirar los registros de asesinatos por estos móviles en una ciudad como Bogotá para corroborarlo, asustan. Todo pasa sin que las
autoridades quieran reconocer el problema. Alrededor de estas barras,
de esta ideologización y radicalismo de los equipos, en una especie de
nacionalismo perverso, hay un negocio descomunal. Hay gente enriqueciéndose de la
reverberación de estas pasiones. Demuestra una vez más, como la masa, la
población, sigue siendo muy vulnerable, se deja llevar como borrega por estos gurúes
de la pasión desmedida, como sucede con los políticos, los falsos profetas, son de alguna manera explotados.
Hace mucho tiempo leí
masa y poder de Elías Caneti. La vigencia de este texto es absoluta. En este
partido nos vendieron todo tipo de mentiras: La final del mundo, el partido del
siglo, un encuentro único e irrepetible. El negocio de los derechos de
televisión estaba detrás, la venta de jugadores, la reventa de Boletas, todo son intereses,
la gente, vaya al carajo, consumidores al final y al cabo, esa es la lógica.
Siempre escuchamos a los grandes analistas, los gurúes, leemos
la gran prensa y atendemos supuestamente a los que han generado opinión en
Colombia por muchos años. Nos gusta el dogma. Existe una sabiduría en la calle
aún más sólida, es existencial en esencia, pero atenta y reflexiva. Conocí a un
hombre que no solo ha vivido este país intensamente sino que lo ha padecido.
Con el hablo todos los días de lo que nos pasa en este país de paradojas. Conclusión,
llenos de escándalos, corrupción, masacres, violencias a granel: Al final, “Nada
pasa” como dice Maupassant, que todo cambie para que todo siga igual. Mi
interlocutor se llama Nolasco Duque, reposado, tranquilo y analítico hasta los tuétanos,
de orígenes catalanes, late echado y no se sorprende, ha sido testigo, como el
diablo de todo, la ironía y la risa son el bálsamo que le permite aguantar. Con
el he hablado de los grandes temas y parte de esta columna es producto de esas
coloquiales conversaciones.
Los presidentes se deben a su trayectoria,su inteligencia y su carácter. Hay gobernantes muy inteligentes
y sin el suficiente carácter para hacerse sentir, de igual manera hay algunos con
mucho carácter y poca inteligencia. Duque viene de un padre que militó en el
liberalismo, concretamente el turbayismo, la más excelsa maquinaria del
clientelismo, en la época que la política se hacía formando adeptos de la mano
de la burocracia nacional y regional, en un constructo que podía durar muchos años,
un trabajo de titanes, pese a lo perverso. El doctor Turbay Ayala, quien
trabajó para su presidencia durante 30 años, termino con una burocracia a su
cargo inmensa, fiel, agradecida, la que lo llevó a ganarla de
manera holgada. Este clientelismo respondía a una verdadera estructura, que iba
desde los ministerios, el congreso, hasta el celador más alejado, todos se debían
al jefe, esto quiere decir, todos votaban por quien este ordenara. Pesea esto, la formación del
doctor Duque, fue absolutamente académica, es un hombre de buena y excelente formación, pese
a que viajó de niño y en su juventud en las correrías con su padre, conoció la vieja política, aún así, está lejos de estas manidas costumbres, lo que no quiere decir que liberado, para
decirlo coloquialmente. Estudió en las mejores universidades, era de esperarse. Después Ejerció en cargos muy serios en organismo
multilaterales, nombramientos producto de las influencias de su padre, para ciertas élites los cargos son más fáciles. Hizo
carrera y se formó en estas multinacionales de la política y el dinero. Sus primeros cargos, tienen un tinte Santista. Tanto en Inglaterra
como en Washington. Con esta trayectoria, en una jugada de ajedrecista, el
doctor Álvaro Uribe, reconoce las capacidades del joven economista y lo llama a
engrosar las lista del centro democrático al senado. Llega gracias a esta
aplanadora y ejerce como senador cuatro años, demostrando excelsas capacidades,
pero siempre bajo el liderazgo de su caudillo y jefe. Esto es muy importante, nunca estuvo solo. Llega a la presidencia de la mano del doctor Uribe, gana las primarias de su partido y después a
sus contendores, siempre, con el peso de haber sido elegido por la decisión
unilateral del doctor Uribe, la mano de Dios, quien le fue guiando en sendas
primarias hasta alcanzar la casa de Nariño, aplastando a sus contendores. El doctor en su campaña recorrió
todo el país, su discurso, como el de todos, fue un sartal de promesas, surgirían los cambios que le darían la vuelta a nuestro país, generó para ello una agenda técnica. Su experiencia es poca, pero no le quita para nada
su talante, ahora tiene que demostrar, que es capaz. Una vez en el cargo, toma varias
decisiones, que no entienden aún sus copartidarios. Mantiene gran parte de la
burocracia Santista, los cambios en los mandos medios y altos son pocos.
La cúpula militar es la misma y se ve abocado a cumplir con la agenda de los
acuerdos. Sus ministros nombrados, es cierto, la mayoría son técnicos, pero
representan la misma burocracia y políticos que han manejado este país en los
últimos 30 años. Ósea las cuotas de representación se mantienen. No hay mermelada, pero ahí están las cuotas intactas: Cambio radical,
el partido de la U, el liberalismo y el conservatismo, así como ciertos grupos
cristianos, hacen parte de la coalición. Decide darle un manejo más técnico que
político al país. Se centra en sus asesores, que no son políticos y asume tres
ejes de gobierno: Reducción del estado e incentivos a la clase empresarial,
austeridad en el gasto y gobernar más para la periferia que para el centro. Con
toda la carreta: inversión extranjera, apoyo ala agricultura, a los pequeños empresarios, economía naranja.. …en
fin. Su gobierno y liderazgo, se concentra en las regiones, y crea políticas muy alejadas de los problemas coyunturales, en principio los pactos efectivos con la clase política para su agenda legislativa brillan por su ausencia, las
reformas que prometió por estas razon y ante la decisión de cambiar las relaciones entre el ejecutivo y el cuerpo de congresistas se le están cayendo: Reforma política, a la
justicia, pensional y el rescate a la salud. Presenta una reforma tributaria, típica
de un técnico, que suele mirar cifras y no el componente social, con dos pecados:
Compromete a la canasta familiar de manera íntegra, a los pensionados y parece,
como se lee, que le quita impuestos a la gran empresa. Nadie nunca espera que
le bajen impuesto, estos nunca se tocan, nadie le ha hecho entender esto al
presidente. Tres crisis tiene encima: La educación superior, Fecode y el paro de los
camioneros, a los que se suman las peticiones de las centrales obreras que han
estado en todas las manifestaciones de los estudiantes. Se necesita liderazgo señor
presidente. No puede seguirle hablando al país como un burócrata del BID. Ahora
se enfrenta a la crisis del fiscal, no es poca, los reclamos por falta de sindéresis frente al tema de la
corrupción no son gratuitos. Hacer cambios en los estilos de gobernar, en un
país profundamente hilvanado con formas perversas requiere más que una
simple propuesta y actitud, tendrá que hacer mucho más que eso. Al presidente le
tiene que ir bien, pues la suerte del país depende de sus éxitos como
gobernante. 100 días es muy poco para hacer balances descalificadores. La clase
política está ávida de comer presidente, esto lo sabe el Doctor Duque perfectamente. Oh mi capitán, esperamos decisiones sabias y
prontas.
En una serie de
televisión escuche a un detective muy contrariado, que tiene contacto con el más
allá la frase: “Debe ser mejor estar vivo que estar muerto”. Nadie podrá
afirmar esto categóricamente, la muerte y lo que nos pasa sigue siendo un
misterio bien guardado por la naturaleza. Mi esposa va a cumplir tres
año de haberse marchado. En la ridícula idea de no volver a verte, el libro de
Rosa Montero, hay una cita puntual que me ha generado mucha reflexión:
“Hace muchos años, el periodista Iñaki Gabilondo me dijo en una entrevista que
la muerte de su primera mujer, que falleció muy joven y de cáncer, había sido
muy dura, sí, pero también lo más trascendental que le había ocurrido. Sus
palabras me impresionaron: de hecho, las recuerdo aún, aunque tengo una confusa
memoria de mosquito. Entonces creí comprender bien lo que quería decir; pero
después de experimentarlo lo he entendido mejor. No todo es horrible en la
muerte, aunque parezca mentira (me asombro al escucharme decir esto)”. Alguien
hace poco me dijo: “ Tenga por seguro, ella está mejor allá que acá”. Lo que sí es cierto es que seguimos manteniendo
una relación muy estrecha con esa persona que se nos fue.
Lo que más nos duele es
la ausencia. Expresa Rosa Montero al respecto con gran magisterio: “El verdadero dolor es indecible. Si
puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es
tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero
que te arranca es la palabra. Es probable que reconozcas lo que digo; quizá lo
hayas experimentado, porque el sufrimiento es algo muy común en todas las vidas
(igual que la alegría). Hablo de ese dolor que es tan grande que ni siquiera
parece que te nace de dentro, sino que es como si hubieras sido sepultada por
un alud. Y así estás. Tan enterrada bajo esas pedregosas toneladas de pena que
no puedes ni hablar. Estás segura de que nadie va a oírte”. Uno sabe de
antemano que esa persona que seguimos amando, no volverá. Paradójicamente en mi caso,
la comunicación con ella es de todos los días.
He tenido diálogos
muy intensos con mi hija Isabella sobre su madre. He tratado de entender más su
vida y en estas interpelaciones, hay un dialogo con ella, con su forma de
pensar, con sus concepciones más profundas y cómo tomaba sus decisiones. Cinco
ciudades marcaron su vida: La entrañableManizales, Popayán, Honda, Bogotá y Medellín. Cada una marca una etapa
crucial. Las ciudades son como quiebres y giros. Manizales
representa todo en su vida: Su niñez, su familia, sus mejores amigas y esa
manera especial de ser que le caracterizaba: Amable, sincera a morir, contenida y radical en su manera de
asumir la vida. Popayán, le traía recuerdos muy especiales de su niñez, se
le aparecían algunos eventos cómo fotografías, la casa de sus padres, la comida regional, paseos que evocaba con una exactitud asombrosa. Honda fue el
comienzo de su adolescencia, de grandes amigas, una vida solariega y de mucha
paz; Bogotá enfrentarse a la vida sola, le dio independencia, criterio, marcó su primeros pasos por la universidad;
Medellín, el crecimiento de sus hijos y esa lucha en medio de lo cotidiano. Cuando Ana Isabel
hablaba del pasado lo hacía con datos precisos, su memoria era de dinosaurio
para estas cosas. Describía a Honda con una exactitud magistral, de Manizales tenía infinidad de recuerdos y anedoctas, se explayaba con la narrativa oral típica de los paisas.
He pensado mucho en sus
convicciones. No podíamos hablar de política. Estábamos en polos opuestos. Era
una católica comprometida, pero nunca asumió fanatismos insultantes. En esto
días hablábamos de esté aspecto con mi hija. Ella rezaba la novena del
milagroso de Buga con una fe inquebrantable. De pronto decía, el señor de Buga
me hizo el milagro, se alegraba de sobremanera.
Uno cree que con el
tiempo va alivianar la ausencia. Nunca pasa, pero hay un dialogo muy intenso. Muchas veces como una especie de cruce de cuentas, hay aspectos que causan mucho dolor, que nos pesan, me duelen profundamente. Los errores
que es imposible cambiar, aquellos que son parte del pasado, son cicatrices. Curiosamente a partir de estos reconocimientos se generan diálogos. Pareciera que estuviese al frente y de hecho tomo decisiones.
Cuando cometo un error que le disgustaría mucho, siento su presencia, con una fuerza inexplicable. Hay hechos que me duelen de su partida que nunca cambiaran, Rosa Montero en su libro expresa: “Porque la característica esencial de lo que
llamamos locura es la soledad, pero una soledad monumental”.No es mi caso por ahora, mis hijos son grata compañía.
Más bien he comprendido la vida desde otros ámbitos, disfruto más las cosas pequeñas, en los
detalles está la grandeza, amo la sencillez, la vida sin tantos arabescos, muy
cercano de la naturaleza y de la lectura. Ana Isabel debe saber que su hija
Mariana está a punto de terminar su carrera, que Santiago va en cuarto semestre
de ingeniería Civil en la universidad de Antioquia y que Isabella es una
connotada lectora y amante del buen cine que dentro de dos años acabará su
bachillerato. Su mama, Ana Emilia, todos los días le piensa, pese al dolor que
la quebranta, pese a la ausencia que no acepta por absurda según su lógica. Sé
que con el tiempo seremos simplemente un dato de generaciones que no tendrán ni idea quienes fuimos. Esa es la vida al fin y al cabo.
Colombia vive un momento extraño, así lo dice este estudioso
de nuestra realidad, quien fue director por mucho tiempo del centro nacional de
memoria histórica, siento a la fecha, que no hay una voluntad firme de
cumplir con los acuerdos de la Habana,de
corregirlos, lo que es peor, de continuar buscando la paz, volvieron ciertos
discursos de corte fascista, nuestro país pareciera incapaz de salir de la
violencia como mecanismo de resolución de nuestras diferencias. Seguimos
matando líderes sociales, hay extensas zonas abandonadas por el estado y
permeadas por el narcotráfico en sus mil formas. Hay más territorio que estado.
Esta entrevista publicada en el periódico “El país” de España me parece pertinente,
vivimos tiempos muy confusos y alguien debe comenzar a mirar nuestro presente y
futuro con alguna lucidez. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE
El director del Centro Nacional de Memoria Histórica, próximo
a dejar su cargo, afirma que sus investigaciones han contribuido a sacudir a la
sociedad.
Gonzalo Sánchez (Líbano, Tolima, 1945), autor de libros
clásicos de las ciencias sociales en Colombia, forma parte de la camada de
investigadores que se llegó a conocer como los “violentólogos”. Abogado y
filósofo de la Universidad Nacional, con un máster de la universidad de Essex y
un doctorado en sociología política de la Escuela de Altos Estudios de París,
dirige desde el año 2007 el Grupo de Memoria Histórica, que pasó a ser el
Centro Nacional de Memoria Histórica, la entidad encargada de documentar el
conflicto armado. En decenas de informes, el CNMH, surgido de la ley de
víctimas de 2011, ha reconstruido las masacres más emblemáticas de guerrillas y
paramilitares, así como las dimensiones de la guerra que ha asolado a Colombia
por más de medio siglo.
Sánchez ya ha anunciado su retiro del cargo. “La memoria se
convirtió en un patrimonio público, de los colombianos pero también de la
humanidad”, dice a EL PAÍS en su estudio, en el tradicional barrio bogotano de
Teusaquillo, al repasar su labor. El nombramiento de su sucesor ha despertado
intensos debates en un momento delicado para la implementación del acuerdo de
paz con las FARC bajo el gobierno de Iván Duque, un crítico de la negociación
que el pasado 7 de agosto relevó a Juan Manuel Santos. Advierte que “lo que
estamos viendo en relación con la tareas del centro es la puesta en marcha, en
vivo, en escena, del relato como un nuevo campo de batalla”.
Pregunta. ¿Cómo definiría el momento que atraviesa Colombia?
Respuesta. Es un momento muy extraño. Es un cruce de algo que
se vivió en los últimos cuatro o cinco años, que era un horizonte de esperanza,
con el cambio generado por las elecciones, que se traduce en un momento de
incertidumbre. Parecería haber todavía alientos para la esperanza, pero eso se ve
más desde afuera que desde adentro. La gente que está mirando desde fuera, con
la experiencia de análisis de los conflictos armados, hace una invitación
permanente a la paciencia, a que a los cambios sobrevinientes a un proceso de
negociaciones hay que darles unos tiempos.
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Hay signos muy complejos. Un proceso de paz exige muchísima
definición, compromiso, decisión sobre lo que hay que apoyar. Los mensajes que
se mandan desde toda la institucionalidad suenan todavía ambiguos. Los signos
sobre la consolidación de lo que supuestamente debía estar en marcha no son tan
alentadores. No hay unas líneas claras que permitan mantener muy firmemente el
optimismo. A todo esto se agrega un contexto internacional muy poco favorable,
por lo menos en el vecindario. El proceso va a sobrevivir por la inercia de lo
que es, pero vamos a estar en aguas procelosas un largo rato.
P. En su momento, en Colombia se usó mucho la expresión de
que los astros estaban alineados para alcanzar el acuerdo con las FARC.
R. Los astros se desalinearon demasiado rápido. Si se
hubieran desalineado con cuatro o cinco años del proceso andando en forma, el
barco resiste bien, pero es que aquí la tempestad le madrugó al embarque.
Estamos en una situación difícil.
P. Parecería que Colombia no quiso ver la barbarie de la
guerra mientras ocurría. ¿Los informes del CNMH le han abierto los ojos?
R. Sí. Cuando lanzamos el primer informe sobre la masacre de
Trujillo con mucha fuerza, en 2008, el impacto fue tremendo. Y seguimos
desenterrando esa barbarie: las masacres de El Salado, de La Rochela, de El
Tigre, de Bahía Portete (…). Y seguimos año tras año mostrando los múltiples
rostros de la masacre, las enormes cifras de la tragedia que el país había
vivido, cuando comenzamos a mirar procesos ya no locales o regionales sino
temas globales como el despojo de tierras, la desaparición forzada, el
secuestro, el reclutamiento forzado. Las cifras escandalizan al país, pero por
momentos. La toma de consciencia del impacto de la guerra es de grandes
relámpagos. Es una lucha de la memoria y de la verdad permanente por ser
reconocida, de lo que se ha ido mostrando paso a paso. Parecería como si se
necesitara otra vez que se prendiera la guerra para que la sociedad volviera a
descubrir qué tanto se había ganado con la paz.
P. Hay cifras difíciles de entender, como la de 4.000
masacres o más de 80.000 desaparecidos. ¿Alguno de los informes lo impactó
particularmente?
R. El de la desaparición forzada, que vimos crecer como
fenómeno en el proceso investigativo. Cuando empezamos, las cifras que se
manejaban eran de cinco, siete mil desaparecidos en el país. Esas cifras se nos
van creciendo gradualmente, y ahora llegamos por el proceso mismo de
esclarecimiento a esta cifra escandalosa de más de 80.000 desapariciones en la
democracia colombiana. Las dimensiones fueron superiores a todas las dictaduras
sumadas del Cono Sur, y no habíamos visto eso.
P. ¿Algún otro?
R. Todos los informes fueron terribles, esto fue un proceso
de conmoción repetida. Cuando se descubre Trujillo, con esas formas de la
violencia asociadas a la motosierra, eso sacudió al país. Escuchar la violencia
de El Salado, ejercida sobre una población inerme recogida en una pequeña
plaza, y cómo comenzaron en un acto ceremonial, ritual, a ejercer las formas
más perversas de tortura a los ojos de todos los que quedan vivos, de niños y
mujeres, hasta llegar a liquidar a esa población… Sí, yo creo que el centro ha
contribuido enormemente a través de este trabajo a sacudir a la sociedad
colombiana.
P. ¿Qué le diría a su sucesor o sucesora en el cargo?
R. Que la confianza que se ha construido con las comunidades
hay que protegerla, guardarla y proyectarla. Segundo, que debe tener una mirada
muy abierta, muy integral del conflicto, para que el centro siga manteniendo su
legitimidad, el reconocimiento de todas las víctimas, de todos los actores, de
todos los responsables y de todos los territorios. Es decir, esa vocación
globalizante del conflicto es la que le da la legitimidad que se está
defendiendo ahora. Y el tercer punto, el trabajo del centro se convirtió en un
referente político muy importante en el país, y hay que continuar abriendo los
actores que entran a la conversación de la memoria. Nosotros la iniciamos y
quisiéramos que se protegiera, no solamente para las víctimas, para la
sociedad.
P. Algunas organizaciones han hecho un llamado a defender la
visión amplía y pluralista del CNMH. ¿Siente que su legado en este momento de
cambio de gobierno está bajo riesgo?
R. Los mensajes no han sido muy claros. Yo confiaría en que
después de esta movilización que ha puesto en el centro del debate público la
importancia de la memoria, de los archivos, de la apertura a escuchar las
diferentes voces que han vivido la guerra en el país, la nueva dirección que
sea dé cuenta de esa diversidad enorme que es la diversidad del conflicto. El
peor mensaje que se le puede mandar a la sociedad es que el centro se va a
convertir en vocero de un sector del conflicto en Colombia, o de una sola línea
de víctimas.
Cuando un gobernante se posesiona responde a un
programa de gobierno, también a una
ideología, un fondo, corolario de ideas que lo definen, muchas veces refleja el ideario de un partido, institución que pretenden acabar los técnicos quienes manejan el poder desde las oficinas de planeación, estos señores no quieren saber nada de política ni de ideas, la ideología para ellos se llama pragmatismo, lo que nunca explican es que intereses encubren y a favor de quien. El programa constituye el soporte sobre el cual hará el manejo de los recursos del estado, reflejado en un plan de
gobierno que termina siendo ley, en un presupuesto que lo explica en gastos y
lineamientos de inversión: Sociales, productivos, de seguridad,
infraestructura, comercio, servicio de la deuda, inversión, educación etc,
etc…….además desde el mismo deberá atender la mayoría de problemas
estructurales y coyunturales que tenga el país, estecontiene en cierta forma el marco de
soluciones desde la óptica del ejecutivo.
Hoy es muy difícil definir o saber, cuándo hablamos de una ideología
de izquierda, de derecha o de centro, o lo que es peor, de centro izquierda o
de centro derecha, la mayoría de veces en esta materia no sabemos de qué nos están hablando. Miremos a “Peter Glotz (1992), destacado
dirigente socialista alemán, para ver si logramos descifrar el entuerto, este pensador contrapone las dos posiciones: la izquierda
adopta un pensamiento racional y deductivo, habla de derechos humanos y de Estado
de derecho, defiende normas universales y constituciones, es cosmopolita. La
derecha, por el contrario, adopta un pensamiento vitalista, habla de
instituciones llamadas a dar cobijo al hombre, defiende el espacio vital y el
territorio nacional, opta por la polis. Habría bastante que matizar en el análisis
de Glotz, pero sirve como punto de partida. La izquierda ve la sociedad como un
mecanismo que se puede armar y desarmar a voluntad, como hacemos con las piezas
de Lego. Esa plasticidad permite elaborar diseños sociales ideales; para
llevarlos a la práctica cabe apostar por la vía pacífica —reformas— o por la revolución
violenta. Para la derecha, la sociedad se parece más a un organismo. Por tanto,
no es posible descomponerlo en sus elementos sin mutilarlo o sin matarlo. Esta
condición impone límites bastante estrechos a la proyectabilidad social”[1].
Los dos partidos tradicionales en Colombia son una debacle, el partido liberal
no existe en Colombia, hay que reconocerle ser históricamente el que introdujo
en nuestra legislación la mayoría de derechos liberales, la función social del estado, hoy este partido es una empresa
electoral, no hay ideología alguna que prevalezca sobre sus actos y sus
posiciones políticas solo manejan ambiciones burocráticas y el usufructo
del poder sin cortapisas, del más bajo pelambre; el partido conservador, maneja matices ideológicos más visibles, pues sienta posiciones claras, dogmatiza
frente a ciertos temas relevando aspectos ideológicos propios, por ejemplo: Su
negativa radical frente al aborto y la adopción por parte de parejas gay, la oposición el libre desarrollo
de la personalidad en muchos temas, el desconocimiento a los derechos de la comunidad LGTB, comunidad que no está dispuesta a
aceptar; aún así, el partido conservador termino igual a su opositor, otra industria electoral,
usufructuaria del poder, ha estado en los último 20 años en todas las
coaliciones con el ejecutivo de turno, pese a nunca haber tenido candidato
propio. Esto para afirmar que pareciera que para nosotros, hoy no hay debates ideológicos
serios.
La mirada puede ser otra. Es un hecho, en Colombia hay una derecha muy fuerte,
nuestra nación es conservadora en extremo. Nunca ha pasado
una reforma agraria seria, somos el único país en Latinoamérica que no la ha implementado; todo líder de
izquierda en los últimos 100 años que ha estado cercano al poder, es vilmente asesinado, es una
constante; la iglesia sigue teniendo mucha incidencia en el poder, administra
buen numero centros educativos, tira línea, que no siendo nunca reprobable dice
mucho del talante de nuestro pueblo, rezandero y camandulero, de hecho la
iglesia siempre se opone a las reformas liberales; Colombia mantiene grandes
latifundios; hoy, continuamos matando líderes sociales; hay sectores
importantes de la sociedad y el poder que nunca han reconocido que tenemos un
conflicto armado o por lo menos lo tuvimos, 270000 muertes, 6.050.000 víctimas,
150 desplazados, 80.000 desaparecidos. Miremos algunos aspectos que nos ayuda a
entender todo lo que nos pasa frente al tema ideológico despues de este espectro. “El hombre —como se
sabe y acepta desde hace siglos— es un ser social: la persona no puede darse en
singular. Al examinar la relación entre la persona y la sociedad se abren dos modalidades:
o bien considerar que importa el conjunto social y que la persona debe quedar
sometida al todo; o, por el contrario, dar la primacía a las personas y pensar
que la sociedad está al servicio de ellas. La primera postura es de izquierda.
Así, parece aceptable ver al hombre como determinado por el medio social. Para alumbrar
una nueva humanidad bastaría con manipular adecuadamente las estructuras sociales.
Se entiende por eso la importancia que la izquierda atribuye al sistema
educativo y, en general, a la cultura como herramientas de transformación
social. La derecha piensa más bien que el individuo debe asumir la gestión de
su propia vida, en un ejercicio de libertad y de responsabilidad personales. El
valor político supremo para la izquierda es la igualdad o, muy emparentada con
ella, la solidaridad. De ahí que su principal enemigo, auténtica bestia negra,
sea la élite, el elitismo”. Esta mirada tan tajante de Glotz, nos sirve para
mirarnos al espejo. Hoy el presidente revisa todos los acuerdos de la Habana,
pese a que están incorporados a nuestra legislación y crearon una bitácora administrativa,
judicial, de reparación y no repetición, que es ley, fue un acuerdo que
comprometió al estado, pero para el presidente Duque, no existen algunos de esos compromisos. El ministerio de defensa y el ministerio de
gobierno todos los días ataca la implementación del acuerdo. Lo que está claro es que este gobierno y el anterior no le han cumplido a los reinsertados, hablo de la base, que es la que sufre la peor parte de todo este galimatias. En otros aspectos la actual administración ha dejado ver el tras-fondo ideologico de su estilo: La educación superior se trata como un componente de tercera y prevalece
la inversión de defensa y armamento; Colciencias es un paquidérmico; se decide
atacar a los consumidores de yerba o cualquier alucinógeno irrespetando los
derechos al libre desarrollo de la personalidad, al consumo recreativo, mediante
un decreto de dudosa constitucionalidad no solo para poder decomisarles la
dosis sino judicializarlos; se fumigará de nuevo con Glifosfato extensas zonas
del territorio nacional, pese a la prohibición de la corte y los daños a la
salud comprobados en el mundo. El señor ex procurador, lo más anacrónico es el
representante ante la ONU de este gobierno; El embajador de Colombia en los
Estados Unidos, el doctor Francisco Santos es incapaz de des-narcotizar
nuestras relaciones, es al único tema que se refiere, parece un funcionario
americano. Estamos definitivamente
frente a un gobierno de derecha, no tengo duda. Esto quiere decir que muchas de las libertades están en peligro, que la agenda pública cambiará su óptica en muchos temas que asumíamos los Colombianos estaban superados y que vendrán políticas regresivas en contravía de todo el mundo. Para muchos, esto es lo que debería hacerse, para otros, es una vuelta a temas que creíamos superados, eso que llamamos políticas regresivas.
[1] Izquierda
y Derecha: ¿una tipología válida para un mundo globalizado?. Alejandro Navas
García.
Este texto lo escribió mi hija Isabella Bustamante
Ruiz de tan solo 14 años, conmovida por una clase sociales en su colegio. He
querido publicarlo en este blog por dos razones. Nuestra violencia tiene buena
parte de su origen en este hecho puntual sumado a otras causas, Colombia vive
inmerso en esta tragedia, la de matarnos desde hace cincuenta años. El hecho que los jóvenes se enteren de nuestra historia constituye una esperanza a no
repetirnos incansablemente. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE.
En 1948, exactamente el 9 de
abril a la 1 de la tarde ocurrió uno de los sucesos más trágicos en la historia
de Colombia, Jorge Eliecer Gaitán fue asesinado, el caudillo y político más
popular de la época, una alternativa de poder real. Recibió tres disparos,
justo antes de ir para un almuerzo. El supuesto asesino fue brutalmente golpeado,
arrastrado por las calles de Bogotá y
brutalmente asesinado. Las calles fueron completamente destruidas después de
que la radio anunciara la muerte de este ídolo nacional, los locutores incitaron
a las personas bogotanas a que salieran a cobrar venganza. El centro de
Bogotáfue totalmente quemado, miles de
hombres apaleados, muertos, muchas mujeres y niños sufrieron en este día. Llegue
a este suceso de manera casual. En clase de sociales, cuando estábamos tratando
el bogotazo, al principio no le preste
mucha atención, pero empecé a interesarme cuando vi la escena final de la
película roa, allí narran todo lo que
pasó en este día aciago, la escena que acabe de contar, en el salón no pudimos
verla por problemas de tiempo, me tome la tarea de buscarla, la verdad no tenía
muchas expectativas ya que nuestro profesor nos contó todo y no creía que una
película colombiana tuviera un material de tanta calidad, lamentablemente nuestro
cine, sin desconocer que tiene potencial, solo hace cine de entretenimiento,
poco le importa el cine de calidad, pero esta película con tan solo una escena
me dejó gratamente sorprendida, pude sentir que pasó de verdad, que todo lo que
había oído y visto en uno que otro documental fue cierto, además que en esta película
se muestran imágenes de la vida real. Quede impactada con la similitud entre
ficción y realidad. Actores increíblemente talentosos que hacen que se te ponga
la piel de gallina, y además, que veas como las personas se ponen completamente
locas por tomar venganza por su ídolo. A los jóvenes Colombianos les sugiero
que vean esta película y que profundicen más en este tema, mucho de lo que
vivimos nace en este día.
Este es un justo homenaje a Johann Sebastián Suarez, un
estudiante de literatura de la ciudad de
Medellín, interlocutor joven, acucioso e inmerso en el universo literario de
tantas gratitudes. Espero en el trasegar inconmensurable nunca desfallezca.
Todo hombre es la suma de
un gran legado, desde lo físico, lo cultural y lo cosmológico. Borges citando a
Stevenson y Witman, expresó que un hombre es todos los hombres. Cuando
estudiamos el ADN nos damos cuenta que nosotros somos la síntesis de muchos
años de evolución, el milagro de la vida corresponde a una azarosa
estructuración que se inicia con el nacimiento del cosmos. Estamos hechos de materia cósmica dice Carl
Sagan. El lenguaje es el resultado de igual trasformación desde tiempos
inmemoriales, la cultura igualmente es producto de un trasegar harto complejo,
es difícil descifrar todas las contribuciones que nos han moldeado. Con la
escritura pasa algo similar y con la literatura más.
Expresa Fernando Báez
en un aniversario de Borges: “Conviene decir lo siguiente: En el inicio de
todas las literaturas del mundo, y seguramente en el final, estuvo (o estará)
el pensamiento. En el origen del pensamiento, y en su fin, estuvo (y estará) la
literatura. En parte, porque toda creación nace de un anhelo secreto que busca
introducir arquetipos esenciales; en parte, porque todo pensamiento define su
expresión como una necesidad de creación y de unidad preestablecida. La
escritura que tiene en el lenguaje el vehículo de expresión, las palabras
constituyen la herramienta esencial. En la conferencia sobre el libro Borges
nos dice: En Cesar y Cleopatra de
Swaw, cuando habla de la biblioteca de Alejandría se dice que es la memoria de
la humanidad. Eso es el libro y el algo más también, la imaginación. Porque ¿Qué
es nuestro pasado sino una serie de sueños ¿Qué diferencia puede haber entre
recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro”.
En introducción a los sueños de Freud, descubrimos que el conocimiento es
anterior al lenguaje.
“El lenguaje ( Derivado
de lengua, a través del bajo latín linguagium
) entienden en puridad los diccionarios el conjunto de sonidos articulados
con que el hombre manifiesta lo que siente y dice, así como, desde luego, la
facultad de expresarse por medio de esos sonidos”[1].
Alberto Manguel en una historia de la lectura dice “Que el culto al libro
(Pergamino o papel) es uno de los dogmas de una sociedad que lee y escribe”.
Cualquier poema o
novela, ensayo, libro fantástico es la síntesis de todas las literaturas, de
muchos autores, condensados por un autor, que ahora los plasma desde su propia
óptica. Uno puede leer “Crónica de una muerte anunciada” con simple carácter hedónico.
Pero sí quiere, puede indagar más allá del propio relato. Sería imposible
construir esta obra sin la tragedia Griega, los idus de marzo, sin Roma y Julio
Cesar, sin algunos relatos del sur de los Estados Unidos. Así pasa con los
grandes temas de la literatura: El amor, la soledad, el desamor, la traición,
la guerra entre naciones, el espionaje, todos dramas humanos han sido escritos desde la imaginación de un autor, sería difícil comprender al hombre, sin la literatura que lo ha descifrado de una manera magistral. La escritura,
que es la memoria de la humanidad encontró en la literatura su mejor
instrumento. Hay miles de poemas para decir una misma cosa y en todo caso todos
son distintos y hermosos. Baez con gran magisterio nos dice: “Entre los
griegos, por ejemplo, vemos que el primer gran momento de diálogo entre lo
poético y lo filosófico tuvo su origen en el concepto maravilloso que tenía
este pueblo de la verdad. La hermosa palabra griega para verdad,
"alétheia", traducida por cualquier diccionario como "descubrimiento",
procedía del adjetivo "alethés", y éste, a la vez, derivaba de
"léthos" o "láthos", cuyo significado era
"olvido". De ahí que la partícula privativa "a" al
principio de la palabra nos diga que "alétheia" era "algo sin
olvido", "algo develado". El poeta podía, por tanto, y con el
mismo rigor del filósofo, indagar la verdad de las cosas porque lo que hacía
era recordar algo que no tardaba en transformarse en memoria colectiva, si la
verdad postulada era, más que verificable, sustantiva. Esto pasa con la
escritura.
Cuando leo las crónicas
de la conquista y de pronto las comparo con algunas de las mejores novelas del
siglo XX de nuestra literatura, hablo de Colombia, los temas se repiten, pese a
que el drama se da en tiempos muy diferentes: El poder, la ambición, la conquista
y la muerte.
Cuando leemos
recordamos esa memoria de la humanidad legada en la escritura. Un poema es la expresión
de todos los hombres y de muchos poemas. Pasa igual con la novela. Cuando
leemos trasegamos sobre la historia de la humanidad sin darnos cuenta.
[1] Espinosa
Germá. La aventura del lenguaje. Editorial EAFIT, obras completas.
Es definitivo, hay más
territorio que estado. El gobierno y las autoridades municipales y nacionales
podrán dar muchas interpretaciones sobre el penoso caso de los asesinatos de
los profesionales en Antioquia, hasta ahora ninguna nos satisface, quienes, no solo eran jóvenes instruidos,
comprometidos, sino ajenos al cumulo de intereses y luchas de poder encriptados
en la región, problemas que están lejos de ser descifrados, es un hecho, no hay control de parte de las autoridades, lo sucedido refleja al final la incapacidad del estado para tener una presencia efectiva, no ha podido garantizar la vida, bienes y honra de los habitantes de la zona.
Los
ataques que cobraron la vida de tres geólogos de Continental Gold no son hechos
aislados, sino que obedecen a la lucha de los grupos armados ilegales por no
perder su dominio en la zona. Esta mina subterránea, en Antioquia, tendría una
producción de más de 253.000 onzas anuales, hay informales que se niegan a
dejar el usufructo de las mismas, grupos paramilitares con intereses perversos
y con algún posicionamiento, antiguos militantes de la FARC, que ahora simplemente
son bandas criminales, entre otras cosas debemos dejar de llamarlos disidentes y grupos ilegales de
todo tipo empoderadas en la zona y dispuestas a demostrar su capacidad con sucesos como los ocurridos.
Laura Alejandra Flórez
Aguirre, Camilo Andrés Tirado Farak y Henry Mauricio Martínez Gómez, fueron
vilmente asesinados, aún tratamos de entender lo sucedido, Colombia está lejos de tener una convivencia civilizada y pacífica.
El gremio minero señala
que“la Minería Bien Hecha es un sector
comprometido con el derecho a la vida y bienestar de la comunidad minera,
rechazamos toda forma de violencia y reiteramos nuestro compromiso con la legalidad
como fundamento del desarrollo social para las regiones”.
Recordemos que a Continental
Gold, la empresa minera canadiense en el sitio conocido como El Calvario,
municipio de Buriticá, hace apenas dos semanas, dos de sus ingenieros tuvieron un atentado, falleciendo uno de
ellos, identificado como Óscar Alarcón de 27 años, proveniente de Belén,
Boyacá. Su compañero Jorge Armando Tarra, de 35 años, quedó herido y trasladado
al hospital de Medellín, se encuentra en recuperación.
Quedan abiertos varios
interrogantes de suma importancia. Cómo le garantizamos a un inversionista
extranjero unos mínimos que le permitan continuar con sus objetivos?, tener alguna confianza en el
marco de una actividad específica, por lo menos tener la garantía de poder desarrollar su actividad en paz. Lo que está demostrado es que el estado no está en capacidad de controlar la crisis social latente de la zona nacida del empoderamiento
de grupos ilegales, no tiene la capacidad para hacer presencia y sentar
autoridad en territorios muy ricos, donde existe una inequidad social
y pobreza inexplicable frente a la riqueza del subsuelo. Las inquietudes quedan expuestas. El estado debe por lo menos capturar a los culpables, sería imperdonable no hacerlo.
He querido traer a este blog la última columna de este
excelente economista colombiano, aparecida en el diario “La republica”, donde reseña un libro de su autoría. Me parece
importante que mis lectores la lean, no solo por el libro sino por los comentarios
sobre el mismo, los cuales frente a los últimos hechos del país, que me
recuerdan el eterno retorno, pues nunca dejamos de repetirnos, con los mismos
males, con los desajustes acostumbrados en todos los ámbitos, las malas maneras
en cada instancia de la vida nacional y entre nuestros propios ciudadanos, la
violencia descarnada, una sola zona en Medellín tiene 67 muertos este año,
aspectos que parece nunca superaremos, en medio de radicalismos y
polarizaciones, aspectos todos que indican que debemos aprender más de nuestra historia. CESAR
HERNANDO BUSTAMANTE
Roberto Junguito
El autor de esta
columna acaba de publicar el libro titulado Cien Episodios de la Historia
Económica de Colombia, Ariel, Editorial Planeta, septiembre de 2018. En esta
recopilación se reúnen ensayos fundamentados en documentos históricos, en las
principales contribuciones a la literatura económica colombiana de
investigadores tanto colombianos como extranjeros, así como en escritos y
experiencias personales sobre la política económica de nuestro país en los
últimos lustros.
Este libro se publica
en conmemoración del Bicentenario de la Independencia de la República
1819-2019. Los grandes temas cubiertos en el libro son el pensamiento
económico, los asuntos fiscales, la deuda pública, los asuntos monetarios y
financieros, los aspectos sectoriales y empresariales, las instituciones económicas,
la situación macroeconómica, las reformas institucionales y la economía
política.
Se presentan ensayos
que van desde los primeros economistas colombianos en la época de la
Ilustración a fines del siglo XVIII, así como los escritos relacionados con el
filósofo Jeremy Bentham, y las visiones económicas de José Ignacio de Márquez,
Florentino González, Manuel Murillo Toro, Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro en
el siglo XIX. Entre los temas fiscales del siglo XX se discute el informe de la
Comisión Musgrave, la reforma tributaria de la administración López Michelsen,
la Misión Bird-Wiesner sobre las finanzas intergubernamentales, las reformas
presupuestales, el impuesto al patrimonio en la administración Uribe Vélez, y
temas de años más recientes como la Ley de Responsabilidad Fiscal, la regla
fiscal y las recomendaciones de la Comisión del Gasto y la Inversión Pública.
En lo relacionado a la
deuda exterior, escritos que van desde las desavenencias entre Bolívar y
Santander por el uso de los recursos del Empréstito de 1824, hasta la crisis de
la deuda de América Latina en los años ochenta del siglo XX.
Entre los temas monetarios
y financieros se desarrollan episodios como la primera visita del Fondo
Monetario Internacional a Colombia que coincidió con el 9 de abril de 1948, la
devaluación frustrada de 1962, la creación de la Junta Monetaria en 1963, las
discusiones sobre la conveniencia de desmontar el control de cambios veinte
años después de su establecimiento en 1967, el debate sobre el control a los
flujos de capital en los años noventa, la adopción del régimen de tasa de
cambio flexible y el programa con el FMI a fines de 1999, en tanto que entre la
temática de las instituciones económicas se presentan episodios que van desde
la creación de la Sociedad de Artesanos a mediados del siglo xix hasta la
reorganización del Banco de la República como banco central independiente en
1991, la adopción del esquema de inflación objetivo para la estabilización de
la economía, hasta los relativos al proceso de paz de La Habana y el debate
sobre los dividendos de la paz.
Entre los varios
episodios que abordan la temática de la economía política se incluyen temas
específicos relacionados con el manejo de la tasa de cambio, las negociaciones
comerciales internacionales, las reformas tributarias y presupuestales y
también las de tipo social como es el caso de la reforma pensional.
En fin, es un libro de
Episodios de la Historia Económica de Colombia que trae consigo grandes
lecciones para el manejo de la economía nacional actual en la era de la
Administración Duque.
Cómo es realmente la relación entre el sujeto y el estado, la cual va mucho más allá del sentido de autoridad y sus equivalencias y contrapesos derivados del contrato social plasmado en la constitución; entre el sujeto con los poderes instaurados en sus
diferentes formas, son muchos, me refiero a los que le sujetan a través de dispositivos; cómo se articula con la
globalización en todo su espectro, desde donde se expresa a través de flujos exponenciales de información que le crea servidumbres de todo tipo; de qué manera se dan los procesos de subjetivisación en últimas. Foucault,estudió
esta estructura compleja toda su vida académica:
a.- Quisiera decir,
antes que nada, cuál ha sido la meta de mi trabajo durante los últimos veinte años.
No ha consistido en analizar los fenómenos del poder ni en elaborar los
fundamentos de tal análisis. Mi objetivo, por el contrario, ha consistido en
crear una historia de los diferentes modos de subjetivación del ser humano en
nuestra cultura. Así, el tema general de mi investigación no es el poder sino
el sujeto[1].
b.-Es
verdad que me involucré bastante en la cuestión del poder. Muy pronto me
pareció que, mientras que el sujeto humano está inmerso en relaciones de
producción y de significación, también se encuentra inmerso en relaciones de
poder muy complejas. Ahora bien, me parecía que la historia y la teoría
económicas proporcionaban un buen instrumento para estudiar relaciones de
producción; que la lingüística y la semiótica ofrecían instrumentos para
estudiar las relaciones de significación; pero aparte de las relaciones de
poder no contábamos con herramientas de estudio. Sólo podíamos recurrir a
maneras de pensar sobre el poder basadas en modelos legales, esto es: Qué es lo
que legitima el poder? O podríamos recurrir a maneras de pensar sobre el poder
basadas en modelos institucionales. Esto es: Qué es el Estado?. Era necesario,
por lo tanto, extender las dimensiones de una definición del poder, si se
deseaba utilizar esta definición en el estudio de la objetivación del sujeto".
Esther Díaz, lo
sintetiza magistralmente: “Foucault siempre ha pretendido saber cómo el sujeto
entra en los juegos de la verdad”. Agregaría, del poder.
Siempre hemos pensado
en el estado como en el manejador del poder, como el ente supremo. De La Salle,
ese gran tratadista, cuando definía la constitución, hablaba que esta es la
suma de los factores reales de poder.
En estos momentos la
relación del sujeto, con el estado y con el mundo se expresa en este contexto,
pero con articulaciones novedosas, hasta ahora desconocidas.
Jorge Garay Salamanca
en un informe de minería, en su introducción con respecto al estado moderno
expresó con una lucidez asombrosa: “Es por ello que Bauman (2007) introdujo el
término “mundo líquido” para dar cuenta que la Globalización –caracterizada por
la fluidez– ha dado lugar a “un mundo de circulación generalizada, en el que
los flujos se han liberado de la constricción territorial”, en palabras de
Innerarity (2013). Un mundo consecuente con la reproducción de amplios espacios
desgobernados sin que haya un verdadero Estado soberano transnacional que los
pueda gobernar y resultante, entre otros factores, del modelo de desregulación
y liberalización de los mercados y de la privatización de amplios ámbitos de la
actividad que ha caracterizado la etapa actual de la globalización: la
globalización neoliberal (Garay, 1999).
Vuelvo a Foucault,
miremos este párrafo: “Quisiera sugerir aquí otra manera de avanzar hacia una
nueva economía de las relaciones de poder, que sea a la vez más empírica, directamente
relacionada con nuestra situación presente, y que implica más relaciones entre
la teoría y la práctica. Este nuevo modo de investigación consiste en tomar
como punto de partida las formas dc resistencia contra los diferentes tipos de
poder. 0 para utilizar otra metáfora, consiste en utilizar esta resistencia
como un catalizador químico que permita poner en evidencia las relaciones de
poder, ver dónde se inscriben. De escribir sus puntos de aplicación!-los
métodos que utilizan. En lugar de analizar el poder desde el punto de vista de
su racionalidad interna”.
Se trata de analizar las relaciones de poder a
través del enfrentamiento de las estrategias”. Hoy, con la revolución de las
TIC, tecnologías de la información y el conocimiento, el sujetó está inmerso en
unas redes de poder que se traducen en subjetivaciones, en maneras de obrar y
de pensar, configuradas desde mecanismos indetectables para él, pero cuyos
efectos son constatables. Foucault en
alguna parte del texto categoriza:
“Esta forma de poder se
ejerce sobre la vida cotidiana inmediata que clasifica los individuos en categorías, los designa por
su propia individualidad, los ata a su propia identidad, les impone una ley de verdad
que deben reconocer y que los otros deben reconocer en ellos. Es una forma de
poder que transforma a los individuos en sujetos. Hay dos significados de la
palabra sujeto: sometido a otro a través del control y la dependencia, y sujeto
atado a su propia identidad por la conciencia o el conocimiento de sí mismo.
Ambos significados sugieren una forma de poder que subyuga y somete”. Ahora, ya
no solo es el estado el que somete, crea servidumbre y convierte al hombre en
un ser sujetado, existe un des-territorialización del poder: ““Glocalización es
una relación amor-odio en la que se mezclan la atracción con la repulsión. Se
(produce por) dos hechos inevitables que actúan a modo de tenaza: si se incomunica
un lugar quitándole las rutas globales de aprovisionamiento, a este lugar le
faltarán los dispositivos que le permiten mantenerse vivo y los elementos con
los que hoy día se construyen las identidades autónomas. Pero en paralelo a
esto, sucedería que las fuerzas globales no tendrían ningún lugar en el que
aterrizar, renovar su personal, repostar combustible y reabastecerse, pues todo
esto les es dado por los improvisados espacios aéreos locales. Así, ambos están
condenados a la cohabitación”.
Recordemos, en esencia
la obra de Foucault fue una defensa a la libertad, descifrar la relación del
poder con el saber, la racionalidad pierde toda neutralidad, como esta relación
afecta al sujeto, no desde la perspectiva directa, en su ejercicio, sino en su
conducta, en su manera de pensar, de hacer. En el prólogo de “Hermenéutica del
sujeto” queda plasmadocon toda claridad:
“El resultado es una
ontología histórica de nosotros mismos en relación a la verdad a través de la
cual nos constituimos en sujetos de conocimiento. Se podrían englobar todos esos
incisivos análisis foucaultianos bajo la rúbrica de una arqueología de las
ciencias humanas. Pero el problema de la libertad presenta también una
vinculación directa con las relaciones de poder que atraviesan los cuerpos para
grabarse en las conciencias”[2].
Lo explica mejor Esther
Díaz:
“El poder es una
relación, una acción ejercida por unos sobre otros. Quienes ejercen poder
intentan dirigir las conductas de los demás. Estos últimos, por su parte,
pueden resistir. De este interjuego entre poder y resistencia surgen relaciones
estratégicas. Una manera muy eficaz de ejercer poder es apuntar al deseo del
otro. Reglamentar lo que el otro debe hacer con su cuerpo, con sus apetitos,
con sus presuntos placeres. Esto se logra por medio de discursos, normas,
planificaciones y prácticas que circulan capilarmente por la sociedad,
atravesando ámbitos jurídicos, castrenses, escolares, familiares, religiosos,
recreativos, morales, tecnocientíficos y gubernamentales. El objetivo no suele
ser reprimir, sino obtener diversos resultados; por ejemplo, eficacia
económica, obediencia laboral o sometimiento moral”[3].
Ahora con la revolución
de las TIC, la globalización, el fortalecimiento de las multinacionales, la
penetración culturales que se traducen en verdaderos cambios de conductas,
estas relaciones sujetan más al ciudadano de a pie, al ser común, es una
relación que amerita mucho más atención, nunca antes se necesitó de verdaderos filósofos.
“la corrupción florece
cuando alguien tiene poder de monopolio sobre un bien o servicio y tiene la
discreción para decidir cuánto recibe y donde la rendición de cuentas y la
transparencia son débiles” Klitgaard
Los resultados de la consulta del domingo contra la
corrupción constituyen un hito histórico, aún estamos lejos de comprender la
verdadera dimensión de lo sucedido. 11 millones y medio de colombianos votaron este domingo a favor de la misma, pese a no alcanzar el umbral exigido por la ley, constituye un verdadero
mandato popular a tener en cuenta, sin precedentes históricos, mandato que debe ser acatado, no solo por el presidente, la clase política, sino por el mismo congreso. El país tiene graves problemas éticos, es un fenómeno imbricado
en todos los órdenes sociales, en los mínimos actos y costumbres del ciudadano. Pensamos frente a la corrupción, que es un problema de los gobernantes, de la clase política, de los
empresarios, paradojicamente nos excluimos y la verdad es que hace parte de nuestra cultura, es un hecho, hay una especie de una aceptación general, de: No hay nada que hacer, encubierta por cierta impotencia frente a una realidad que hasta
ayer parecía inmodificable. Hace mucho tiempo sufrimos este flagelo. La actitud ciudadana en la consulta es todo un acontecimiento, sembraron con su voto la semilla de renovación que necesitabamos partiendo del: “Sí se puede”, sin alguna contraprestación, fue una toma de consciencia sólo precedida por el deseo de cambio, en un país dominado desde hace muchos años por una
élite política perversa, clientelista y corrupta, este hecho, me llenan
de esperanza, el camino es largo y dispendioso, pero todo tiene un principio.
Dejusticia en un documento estableció el marco conceptual de
la corrupción en los términos en que se expresa en nuestro país: “A partir de
una extensa revisión de literatura se pudo concluir que dentro de los elementos
esenciales de la corrupción están al menos: i) el abuso o desviación del poder
encomendado, que puede ser público o privado; y, ii) el beneficio o ganancia
privada, que puede ser personal o para un tercero, y que no necesariamente
tiene que ser monetaria. Por el contrario, aún no existe unanimidad en relación
con la necesidad de que: i) exista una interacción entre un actor público y uno
privado; y, ii) se genere o no un perjuicio directo para el interés general. En
todo caso, la tendencia actual apunta a reducir paulatinamente los elementos de
la esencia del concepto, para lograr una concepción dinámica del fenómeno de la
corrupción, que tenga en cuenta la gran capacidad de mutación de las formas en
que se concreta la misma”. Hablemos de igual manera de los fenómenos cotidianos: Colarnos,
no hacer fila, pagarle a un agente de tránsito para que evitar una sanción, pagar
por pequeños favores conociendo de antemano que estamos vulnerando derechos
ajenos, desviar la mirada cuando los corruptos son nuestros amigos o familiares……esto
quiere decir que, frente al fenómeno pensábamos que esto era lo corriente, repito, hacía parte de nuestra cultura, nada pasaba al respecto.
La corrupción se puede definir desde la perspectiva económica,
política o ética, igualmente se define desde la concepción de estado, desde las prácticas cotidianas y en la
relación del ciudadano con la institucionalidad. La perspectiva sociológica me parece, es
la que más contextualiza nuestra realidad: “los sociólogos han asumido la corrupción
como una práctica social que se encuentra en tensión con patrones de
comportamiento reconocidos como válidos en una sociedad determinada y su
principal preocupación tiene que ver con los costos morales”.
A eso apuntó esta consulta, reconocer lo que nos sucede y
empezar a cambiar, el principio de un acuerdo nacional que empiece a trasformar no sólo
las costumbres políticas, sino nuestra forma de ser, de actuar, de proceder. Nos
enfrentamos en este propósito a muchos problemas, cuando hablo de pandemia, no
es casual, la clase política no querrá cambiar, menos los empresarios acostumbrados
a ganarse la contratación de manera fácil, igual pasa con la manera de actuar del ciudadano común,
con todos los tic a que nos allanamos y que de antemano sabemos no son los más éticos
por nimios que parezcan. Va más allá de
la manera de hacer política, atiende a un espectro cultural amplio. Desde ayer hemos decidido enfrentar este fenómeno. Apenas empezamos, buen viento y buena marcha.
Párenme si ya me han oído decir esto antes. Un candidato
presidencial republicano pierde la votación popular, pero de algún modo
consigue llegar a la Casa Blanca. A pesar de su dudosa legitimidad, sus aliados
en el Congreso aprovechan el que haya sido elegido para aprobar una enorme
rebaja de impuestos que dispara el déficit presupuestario y al mismo tiempo
beneficia de manera desproporcionada a los ricos. Paul Krugman.
La pregunta es: Cómo un
hombre de tantas contradicciones, sin ningún carisma, parece siempre un lobo enfurecido, sin coherencia, llega a la
presidencia de los Estados Unidos, ejerce un liderazgo sin ninguna sindéresis, sin ningún respeto por la democracia, ni los derechos humanos, lo que es peor, con el pleno del partido republicano apoyándolo, sin importar que haga. El fenómeno se da en el país, con el mayor conocimiento científico del orbe, con las mejores universidades, con el mayor número
de premios nobel en más de cien años de historia del mismo, con una libertad de
opinión absoluta, por lo menos hasta ahora; con un item, estamos frente a la primera potencia militar y comercial, es una verdad incuestionable, esto quiere decir que sus decisiones afectan a todo el planeta..
En los últimos meses, el presidente Trump vive amenazando a sus aliados
comerciales, toma medidas en contravía de los acuerdos que firmaron los Estados Unidos, se le olvida que está obligado a
respetarlos; en materia política,
habla sin atender a sus compromisos históricos, compromisos muy serios, los que le han dado
algún equilibrio geopolítico al mundo. Krugman el nobel de economía en la última columna del periodico "El país" de España escribió: “Así
que Donald Trump fue a la cumbre de la OTAN, insultó a nuestros aliados, exigió
absurdamente no solo que aumenten su gasto militar —lo cual deberían hacer—,
sino que lo aumenten un cuatro por ciento del PIB, que es muy por encima del
gasto militar inflado de su propio presupuesto. Luego afirmó, de manera falsa,
haber ganado concesiones importantes y declaró con magnanimidad que considerar
abandonar la alianza es “innecesario en este momento. ¿Nuestros aliados podrían
haber hecho algo que lo calmara? La respuesta, sin duda, es que no. Para Trump,
causar alteración en la OTAN no parece ser un medio para un fin; es un fin en
sí mismo”.
El partido republicano
de los Estados Unidos ha decidido no preguntar, no cuestionar, participar en la
cuotas burocráticas y de contratación que les brinda este empresario,
olvidándose de su rol en la democracia americana, actúa como simple borrego, abrogándose
un nacionalismo cercano al fascismo,
patrocina medidas que atentan con los derechos humanos, fomentando una discriminación
racial harto peligrosa para estos años de resurgimiento de un nazismo
incipiente, del concepto de seguridad nacional y de la vuelta al cierre de las
fronteras, un verdadero retroceso, un anacronismo inexplicable.
La guerra que ha
iniciado en contra de la libertad de prensa de su país es otro capitulo oprobioso aparte, el ataque a los principales medios
impresos y la exacerbación de la incertidumbre frente a cualquier
hecho u opinión, dicen los que saben, crear incertidumbre es la clave, fomentar la duda, siempre se oculta perversamente la
verdad, el señor Trump está manejado definitivamente una potencia como una
empresa de tercera, paradójicamente es un pésimo gerente, todos sus actos van en contra del liderazgo que
geopolíticamente le corresponde a esta potencia.
Cómo será el final, habrá
que preguntarle a Tom Clancy,Krugman
dice frente a laintervención a favor de
un empresa China: “ Ha traicionado el
presidente de Estados Unidos la seguridad de la nación a cambio de una mordida
del Gobierno chino? No digan que es una insinuación ridícula: dado todo lo que
sabemos de Donald Trump, está dentro de los límites de lo posible, e incluso de
lo verosímil”. Cómoles parece. ADDENDA: Michael Cohen, exabogado del presidente estadounidense Donald Trump, se declaró culpable el martes de ocho cargos, incluidos cinco por evasión fiscal y dos por violar las leyes de financiamiento electoral. Además, afirmó haber pagado a mujeres por guardar silencio en historias de romances que involucraban al presidente.