Uno de los eslabones
vitales de la sociedad y la democracia lo constituye la libertad de prensa. Los
canales regionales cumplen una labor importante en esta materia, no solo
informan sobre todo lo que afecta a la ciudad
y el departamento en los aspectos más
generales y de interés, sino además aquellas noticias que conciernen a la
gobernabilidad y la clase política en cualquier instancia. Sus dueños son la
gobernación y el municipio. En Antioquía hay dos canales: Tele-Antioquia y
Tele-Medellín. Son públicos, lo que obliga a un manejo claro desde lo institucional, ético y sin
intervenciones, pues cumplen una función social inigualable.
Estos canales son el único
medio que tienen los ciudadanos, para expresar lo que pasa en sus barrios, de
hecho existen programas especiales en donde se pronuncian, muestran sus logros.
Hace unos meses uno de estos canales, pasó al aire unas declaraciones
inapropiadas de un diputado que dejaban ver un racismo inexplicable o que por
lo menos constituían una ofensa de grueso calibre a un departamento y a sus
negritudes, inexplicable a todas luces. Por gracia de esta información, el
diputado fue suspendido y la condena social a su actitud fue contundente.
Parece que la clase
política no estaba dispuesta a que se ejerciera un control periodístico por sus
actividades y menos por la actitud de fehaciente del director. Juan Pablo Barrientos director de Tele-Antioquia
fue quien lideró esta denuncia. Como director simplemente puso sobre la
palestra una información que a juicio
suyo era un oprobio, más cuando la frase del diputado atacaba a todo un departamento.
Juan Pablo, es un hombre hecho a puro pulso, nacido en las comunas, conocedor
como nadie de su ciudad. Su labor es un ejemplo de buen periodismo y responsabilidad. Por gracia de este evento, fue grabado en una reunión
de redacción, que a todas luces es privada, un oprobio mírese desde donde se le
quiera mirar, más cuando quien grabó y entregó esta información se supone es de
su equipo y hombre de confianza, lo que significa que hubo una infiltración. En
el consejo de redacción al parecer hubo frases de grueso calibre en boca de
Juan Pablo, una especie de apasionamiento personal con el tema, que sirvieron se
sintieran ofendidos e inclusive les dio pie para denuncias penales, lo que les
ha permitido alegar lo flagrante del resentimiento del director, lo que ha alimentado
este escándalo, nada sano para el ejercicio de la libertad de prensa, que
terminó con su renuncia y demostró hasta donde llega el poder de la clase
política del departamento.
Sucesos como este son
corrientes en nuestro país, recordemos en el anterior gobierno se chuzo y se persiguieron muchos periodistas, la incidencia tenaz de la política en los medios es pan de cada día.Nunca han podido quitarle la fuerza
que tiene el periodismo en Colombia. Esperamos que el gobernador, quien es un
demócrata, sepa lidiar con semejante escándalo y deje intacto la libertad del
director nuevo para ejercer su función. Las dudas quedan sobre el tapete, esto
está descontado y de hecho apoyamos al director en esta cruzada.
Se cumplen cincuenta años de
la publicación de Rayuela. Cortázar es un escritor con características tan especiales, que es
imposible clasificarlo con las
herramientas clásicas de la crítica literaria. Su obra resulta excepcional.
Este grandulón, que nunca dejó de crecer, al igual que su obra, produjo una revolución en la literatura con
sus cuentos fantásticos y su novela “Rayuela”, la más emblemática, para no
hablar de su obra crítica. Jaime Alzarki
en un texto para la universidad de Harvard, expresaba: “Nos llevará muchos
años, y muchos libros, llegar a entender y a definir la honda huella que la
obra de Julio Cortázar ha dejado no solamente en la literatura de nuestro
tiempo sino en nuestros hábitos de lector, en nuestra percepción de un texto,
en nuestra inevitable necesidad de asociar la literatura y la vida, la
escritura y el hombre”. Nada más cierto. El lector no será lo mismo después de
Cortázar.
Martín
Kohan, en una entrevista en el diario “El Clarín” de Buenos Aires afirma:
“Rayuela tiene los dos movimientos, ¿no? En su zona más costumbrista, tiene esa
captación del realismo en el habla, sobre todo en sus desacoples con la lengua
contemporánea de Buenos Aires, que se van produciendo a raíz de su exilio. Ese
registro coloquial cotidiano y esa dimensión de locura o impregnación de azar
que él retoma del surrealismo van juntos. Rayuela refleja la vida pero ya tamizada en la clave
literaria”. Pienso que desde lo formal y desde la lingüística, la incorporación
de una manera absolutamente diferente de manejar el texto como tal, de narrar
propiamente dicho, de armar la historia, donde cada palabra es un universo
perse, abierto, luego se renueva, cuyas claves solo se asimilan en todo su
contexto, cuando podemos tener una compenetración absoluta con el texto y la
historia. Así lo demuestran las nuevas ediciones críticas. Cada personaje, pintor citado, cuadro del
surrealismo y calle responden a una sinfonía.
Santiago Espinoza Uribe, realizó
una tesis sobre Rayuela para la universidad complutense de Madrid. Allí citando a Borges señala una de las
características más especiales de esta novela:
Pues bien, se dice de
Rayuela, el objeto de este estudio, que puede ser leída en cualquier orden.
Llevando aquella opinión a sus últimas consecuencias diríamos que ése es el
libro-laberinto y que tenemos un ejemplo concreto de lo que Borges tan sólo
describe en sus ficciones. Rayuela tiene 155 capítulos, si todas las
combinaciones son válidas, entonces la novela de Julio Cortázar es un libro
virtualmente infinito, algo que podríamos leer el resto de nuestras vidas sin
jamás agotar los miles de millones de libros concretos que contiene. Uno de los
lectores de Rayuela, Roberto Fernández Retamar, afirma lo siguiente: dice
Morelli una frase que incuestionablemente podemos y tenemos que aplicar a
Rayuela, una frase bastante lapidaria: mi libro se puede leer como a uno le dé
le gana. Yo creo que esta es la única regla verdaderamente válida con respecto
a la lectura de Rayuela. (…)
Adelante agrega: “Es
probable que el mismo Fernández Retamar no llevara esta afirmación al extremo
de equiparar a Rayuela con el laberinto de Ts’ui Pên; no obstante, se
puede afirmar que resulta muy interesante la estrategia de Rayuela. Si
el libro infinito ya no pretende contener toda posible realidad, sino más bien
una realidad que el lector puede alterar constantemente, aunque el libro
renuncie a la pretensión (imposible) de ser infinito, el juego de leer
semejante obra se vuelve exponencialmente más largo. Ante un número determinado
de capítulos, el lector elige siempre en qué orden leerlos, y cada rumbo sería
un nuevo libro, un sendero diferente en el laberinto de la lectura”.
No hay que signar la
grandeza de su obra sólo a estos juegos formales, que son corrientes en la obra
de Cortázar, sería muy fácil. El valor de esta revolución debe tratarse con
sumo cuidado. Martin Kohan lo expresa magistralmente: Es que un desafío para
los cortazarianos sería salvar a Cortázar del cortazarismo... Yo no siento que
Cortázar haya escrito una literatura de fórmula pero sí hay algo en él que
admite ser reducido a una receta. Pienso en algunos textos que incluso son muy
propicios para el taller literario, como Historias de cronopios y de famas. Pensemos en las instrucciones para dar cuerda al reloj;
son logrados y podemos llamarlos literatura menor con espíritu de
reivindicarlos. Aunque no haya fórmula en ellos, fueron aptos para la imitación
- deshidratados, clonados en el taller literario, de manera que después se
vuelve más difícil releerlos sin evocar esas clonaciones. Con todo, Rayuela y 62/modelo para armar merecen
ser salvados del cortazarismo”.
Santiago Juan Navarro, en
trabajo memorable sobre “Rayuela” en un a priori a su estudio aclara: “La
finalidad del presente estudio es comentar la práctica de la lectura de
Rayuela, a la luz de la teoría de la recepción de Wolfgang Iser. Para el
fenomenólogo alemán el significado en la obra no puede considerarse en esencia
sino en acto. El estudio de la obra es indisoluble de su efecto sobre el lector”.
Ahí está la clave del
aporte de “Rayuela”. La influencia de Borges en esta relación tan esencial en
la literatura está por estudiarse con rigor. Esquematiza el autor con más
precisión: “Rayuela propone un concepto lúdico del arte la literatura en
el que es indispensable la participación del lector. El impulso dialógico invade
todos los niveles del texto. El fondo la forma se refleja mutuamente a través
de la búsqueda que comparten los personajes, el lector la novela misma.
Oliveira Morelli devienen ejemplos de perseguidores, Faustos contemporáneos a
la caza del absoluto. La angustia existencial del primero se corresponde con la
lucha que Morelli entabla con las palabras las convenciones literarias. La búsqueda
de ambos (Oliveira, personaje, Morelli, autor) es, en último término, la misma
del lector: búsqueda ontológica de una nueva dimensión de la realidad, -deslumbrante
explosión hacia la luz-“.
Su construcción es perfecta. Su lectura es toda una
experiencia, por ser un texto encantador, encarretador, donde los personajes generan
una complicidad inexplicable y la ciudad de Paris, es un personaje más. Cada oración
está hecha con el cuidado de un artesano y armada como las grandes obras arquitectónicas,
ladrillo por ladrillo, respetando una sinfonía y un pentagrama definido. Rayuela
es un texto donde lenguaje trasciende a su propia esencia, “trasgrediendo las
normas del discurso y la gramática”.
En este aniversario son
muchas las cosas que debemos aprender de esta novela. Fue escrita a principios
de los sesenta, pero es el producto de una búsqueda que comprometió toda la
vida del autor e infinidad de lecturas. “La novela puede leerse de tres (3)
maneras diferentes, tiene un total de 155 capítulos, que pueden ser leídos de
las siguientes formas: a la lectura tradicional, es decir, empezando por la
primera página y siguiendo el físico del texto hasta llegar al capítulo 56, y
además el Tablero de dirección propone una lectura completamente
distinta, saltando y alternando capítulos. Ese orden, con varios elementos
estilísticos del collage, no sólo es particular sino que comprende textos
de otros autores y ámbitos. A esas dos alternativas se suma una lectura en «el
orden que el lector desee», una posibilidad asimismo explorada en su 62/modelo
para armar.”
Su lectura resulta una
novela diferente a todo, un icono. Solo queda recomendarla y esperar que las
nuevas generaciones conozcan el texto y puedan vivir esta lúdica experiencia
tan rica en matices.
Los amigos de la juventud
nunca se olvidan y son parte de esa memoria que constituye un bálsamo que nos
ayuda a soportar el duro trasegar por la vida. Mi afición por las lecturas
autobiográficas y las memorias me permite aseverar que son muy pocas las
páginas dedicadas a esta edad tan importante en la vida. En Colombia los
protagonistas de la historia que han dejado textos al respecto, muy
poco hablan del periodo juvenil, que resulta vital. Hago la cita, porque, ahora
que estoy trabajando en una especie de auto-biografía literaria, empecé a
escrutar por los momentos más importantes de mi juventud y me quedé asombrado
como algunos son diáfanos y otros que suponía que no olvidaría están en una
penumbra incomprensible.
Crecí en la ciudad de
Bucaramanga. Esta es una ciudad Colombiana excepcional por donde se le mire. Es
absolutamente diferente a todas las capitales de provincia, con disciplinas muy
marcadas, ordenada, siempre con los servicios públicos con una cobertura total
y sin problemas, constituye un orgullo para sus moradores. Sus calles siempre
estaban impecables, limpias y la gente vivía comprometida con su entorno y
cumplía a cabalidad con sus responsabilidades ciudadanas. Mi barrio se llamaba
Terrazas. Estaba construido en una loma llamada Pan De Azúcar desde donde
veíamos toda la ciudad. Lo atravesaban unas escaleras centrales muy
anchas, con dos cuerpos laterales en medio de jardines bien cuidados, con
cuadras muy largas, exactamente ocho y casas simétricas, en la mayoría iguales,
en este lugar crecí y se fue desgranando mi juventud.
El fútbol para nosotros era
una verdadera pasión. En el barrio había dos canchas y solíamos jugar todos los
sábados, en ocasiones hasta dos partidos. Había excelentes jugadores, otros no
tan buenos, y algunos muy regulares y
por supuestos uno que otro paquete.
Fueron muchos los amigos que
se quedaron en mi memoria por esta época. Algunos hechos marcaron mi vida. Por
razones que no cabe traer a colación, comenzamos a jugar en otros barrios y
mostrar nuestras dotes con amigos nuevos. Uno de los barrios más cercanos y con
mucha tradición futbolera se llamaba "La Victoria". Tenía una de las
mejores canchas de la ciudad y en ella se jugaba el campeonato de primera. Comencé a jugar todos los sábados en las mañanas en la victoria
de manera constante. Para mí, este fue un hecho que me marco por razones
diversas. Me encontré con un tipo de personas a las que no había tenido acceso.
Eran universitarios, muchachos que habían salido de colegios técnicos, formados
con una conciencia social muy diferente a la nuestra, que era socialmente
irresponsable. Mi cuñado, Rubén, fue quien nos llevó a su barrio, en este
creció y vivió sus años juveniles. Los partidos parecían finales, se
jugaban a muerte, a estos partidos le decíamos banquitas, porque se
utilizaban unas porterías muy pequeñas. En estas travesías deportivas, conocí a
CARLOS NIÑO, un amigo con características muy especiales, puedo decir que
siempre fue el mismo, aun después de muchos años. Recuerdo la primera impresión
como si la hubiese vivido ayer, lo que es una excepción en estos tiempos tan
camaleónicos. Quien era Carlos. Un joven estudiante de Ingienería industrial de
la universidad industrial de Santander, tenía y debo pensar que aun la
conserva, una personalidad por fuera del común. Tengo grabadas en mi
mente su forma tan peculiar de caminar, su lentitud desesperante, su
mirada de niño viejo, de genio y como asumía las cosas de la vida pese a su
juventud. Siendo tan joven, no se parecía en nada a nosotros
que teníamos un espíritu desparpajado y una constante mamadera de
gallo en los labios. Guardaba mucho silencio antes de responder alguna
pregunta, tiene una especie de pensamiento matemático, que hacía que sus
respuestas fueran certeras, sin la demagogia acostumbrada en nuestro país y con
un realismo implacable. Nunca problematizaba, resolvía, razonaba, con soluciones muy lógicas, parecía un arzobispo, muy paternal,
pero igualmente frió y en ocasiones distante, producto de un
pragmatismo radical. En el fondo, no era más que un buena gente, para expresarlo con claridad. Su naturaleza lo hacía ser muy disciplinado, criado por la mano fuerte de su madre y en
compañía de su hermana, que fue la luz de su casa. De Carlos siempre me ha
sorprendido el rigor. No quiero decir que fuese acartonado, serio en
apariencia, hasta que se le conocía bien. Su naturaleza tan diferente a lo que
conocía hasta la fecha me sorprendió de buena manera. Cuando lo conocí
bien, compartí muchas cosas que dan como para un libro. Después de los
partidos, solíamos ir a una tienda en toda la esquina del barrio, la de los
monos, muchachos del mismo corte, en este lugar tomábamos gaseosa con pan,
procedíamos no solo a comentar el partido que acabábamos de jugar, sino echar
los últimos chistes y por su puesto actualizarnos en los chismes de interés. En estas conversaciones me
sorprendió que pese a ser tan joven, asumía
los temas y las responsabilidades de manera muy diferente, no porque nosotros
no lo hiciéramos, sino por el nivel de compromiso que le imponía
a sus comentarios. Así ha sido siempre. Por las azarosas sorpresas del destino,
terminó casado con una prima. Hoy tienen una familia bella, asumo que es feliz
y supe que su trabajo en Bogotá poco tiempo le deja para las cosas que
verdaderamente le interesan. Estos recuerdos me producen una nostalgia y
una tristeza muy honda. El solo hecho de ratificar que hubo tiempos mejores me
deja silencios cargados de meditación, constituyen una especie de saudade que
me obliga por minutos a recordarlos. Carlos, ese muchacho, que me enseñó que la
vida debe siempre asumirse con el rigor que amerita, es un recuerdo grato en mi
memoria, algún día volveré a verlo para compartir estas vivencias
hasta hoy inéditas.
Lo que está sucediendo
en Brasil con las protestas lideradas por “El movimiento por el pase libre” , el
reverdecimiento de los movimientos de los inconformes en España que han llenado
plazas a granel, los movimientos espontáneos convocados en la red en Egipto,
Siria, que derrumbaron regímenes dictatoriales, para no hablar sino de los más
relevantes en el mundo en los últimos tiempos, ratifican hasta el tope la
fuerza que ha tomado la sociedad civil en el espectro político actual, la
importancia de las redes sociales y de hecho el cansancio de la gente del común
frente a la clase política tradicional. Estamos frente a un fenómeno político
que no ha sido interpretado a cabalidad y que amerita una mirada por encima de la coyuntura y de las bemoles de la
inmediatez que semejante hecho suscita.
El movimiento en Brasil
es liderado por gente universitaria, con una consciencia política definida, con
la absoluta claridad de la exclusión a la que ha sido sometida, con los
enrutamientos definidos para hacerse sentir sin dejarse manosear por los medios
ni por la clase política tradicional. Básicamente
son jóvenes. Las protestas comenzaron hace unos 10 días exigiendo la revocación
del aumento del precio del transporte. Pero rápidamente sumaron otros reclamos
y denuncias, como los 15.000 millones de dólares de dinero de los
contribuyentes destinados a la Copa Confederaciones y el Mundial 2014. El
principal programa televisivo de debates invitó a dos líderes del movimiento
-porque sí, el movimiento tiene liderazgos-, los dos, un chico y una chica,
estudiantes de derecho y de historia de la Universidad de San Paulo, por lo tanto,
originarios del medio estudiantil. Muy politizados, de izquierda, no
antipartidarios, con conciencia de los intentos de la derecha -vía medios de
comunicación- de utilizarlos en contra del gobierno. “Brasil -el país más desigual del continente,
más desigual del mundo- en los últimos diez años atraviesa un proceso
formidable de democratización social, que ha cambiado radicalmente la
fisionomía de su sociedad, a favor de los más pobres. Sobre eso no queda
ninguna duda”.
La mirada desde la
perspectiva política de estos movimientos, debe hacerse con la amplitud que los
hechos ameritan. Estos jóvenes no tienen organizaciones estructuradas, sus
referentes más allá de la propia inconformidad, esta dictada por la
vulnerabilidad que los une y con la conciencia que la misma es producto de las decisiones gubernamentales que
los ha afectado enormemente y por el proceso de exclusión, saben que el estado los sobre-pasa, los
maltrata y los pulveriza. Las economías se mueven por fuera de la sociedad
civil que padece implacablemente sus decisiones. Se ha venido condenando a grandes
masas a la miseria, a la exclusión y la esclavitud salarial. La sociedad de consumo ha contribuido a la
insolidaridad social y la clase política y un grupo de tecnócratas toma las
decisiones que nadie sabe por qué las toman, encubiertas con el nombre de mercado, de libre
comercio y de otras imposturas.
Estas protestas están
dirigidas contra la clase dirigente, el club de banqueros y tecnócratas que
maneja la economía, los empoderamientos locales y regionales. Esperare como se desenvolverá el
ovillo y sobra decir que abra un análisis mucho más complejo frente a lo que
está sucediendo en el mundo con estos movimientos.
El presidente Juan Manuel
Santos salió a la palestra de las aspiraciones presidenciales con una habilidad
impresionante al poner el tema de la reelección de su política por encima de su
aspiración personal. Propone un “Acuerdo sobre lo fundamental”, anticipándose a
sus contendores pues según él, son necesarios en este momento cuatro años más
para consolidar las conversaciones de paz con la insurgencia, proceso
inexorable históricamente hablando y que de ser positivo, le cambiaría la
cara al país de manera definitiva.
No solo se necesita un
acuerdo de convergencia por encima de los partidos y aquellas ideologías y
radicalismos propios de nuestra fauna política, sino que la economía debe estar
fortalecida en todos aquellos componentes que atañen al desarrollo, el desempleo,
la inequidad imperante y por supuesto para los compromisos propios del acuerdo.
Su labor en el exterior es
digna de admirarse. La gira que está llevando a cabo, ha demostrado con
creces esta habilidad natural, el talante diplomático de quien creció en estas
lides, el talento comercial con el ojo puesto en el futuro, un espíritu e
intelecto conciliatorio. Pese a la torpeza que se cometió con la
propuesta de la OTAN y haber recibido a Capriles en un momento que los diálogos
estaban en el mejor momento, su capacidad está descontada. Se necesita un super
ministro con la talla del doctor lleras, que tendrá que multiplicarse.
Realmente la economía para
el ciudadano de a pie esta de mal en peor. Hay una recesión en ciernes, no hay
flujo de caja, el desempleo está por encima de 7 %, atendiendo a lectura harto
dudosas, el consumo ha bajado implacablemente y la industria ha tenido unos
índices de crecimiento preocupantes, a pesar de las habilidades propias del
DANE en el manejo de la estadística, que es la herramienta
preferida de los políticos para mostrar bien lo que está mal. Paul Krugman, en
su última columna del New York Times, escribió: “En cambio, los responsables
políticos, tanto aquí como en Europa parecen presa de una combinación de la
complacencia y el fatalismo, la sensación de que nada necesita ser hecho y nada
se puede hacer. Digamos que es el gran encogimiento de hombros”. Frente a
los graves momentos que viven los Norteamérica y Europa.
Algo similar sucede en
nuestro país en medio de una coyuntura muy delicada. La inequidad sigue siendo
nuestro peor problema, el desempleo y una concentración de la riqueza que se
recrudece sin que nadie haga algo real por evitarla. Lo demuestra con creces el
carrusel de la contratación en Bogotá, que llevaba veinte años entregándole las
obras a los mismos, la expansión del paramilitarismo basados en saqueo y
expropiación que incluía el sector productivo y el agro-industrial que
compromete oprobiosamente a muchos gremios y, el caso de Interbolsa
que refleja para qué sirve el poder en Colombia.
Krugman remataba: “Incluso
las personas que consideran que los buenos, los responsables políticos que en
el pasado han mostrado preocupación real sobre nuestra debilidad económica, no
están mostrando mucho sentido de urgencia en estos días”. Esto pasa en nuestro
país, alguien tiene que poner los puntos sobre las mesa y empezar a tomar
decisiones que de no atenderse generarán un colapso del cual será difícil que
salgamos.
Los que vivimos en este
hermosa ciudad, nos pasa lo que a los padres con ciertos hijos descarriados, no
queremos aceptar la gravedad de algunos hechos que, de no ser controlados
podrán terminar muy mal. Vivimos con muchos temores
y parecemos desviar a cada momento la atención frente al cumulo de sucesos que
avasallan nuestra cotidianidad y convivencia.
La villa como suelen
llamarla: la ciudad más innovadora, la aspirante a las olimpiadas juveniles, la
única en llevar escaleras eléctricas a los barrios populares, la urbe de las
grandes bibliotecas y el plan de lectura y educación más grande de latinoamérica,
la ciudad de un desarrollo urbano con respeto absoluto por el espacio público, es
también una ciudad donde pululan las vacunas, la extorsión, el cobro extorsivo,
las fronteras invencibles, el desplazamiento, los combos, el asesinato, la penetración
del narcotráfico en todos los estamentos de la sociedad. Siempre estamos a la espera que un extraño
nos asedie, que alguien nos increpe y nos cobre en nombre de otro, que nos
amenacen. Paradójicamente vivimos con una morbosidad enfermiza. Se editan dos periódicos
populares donde descarnadamente se narran y se muestran las fotos más cruentas
de asesinatos, torturas, en las mañanas este es el plato fuerte del chismorreo
y comentario banal, no regodeamos en la sangre de los demás, con una especie de
suspiro, por no habernos tocado.
Soy consciente que las
autoridades están haciendo un esfuerzo, pero creo que no es el que corresponde,
de alguna manera eluden la verdadera
magnitud de lo que está pasando. Medellín está enferma y como lo dicen muchos
ciudadanos en un argot simple: “El problema se salió de las manos”. Como volver
a la civilicidad, es la pregunta a resolver, en una ciudad que ha demostrado en
casos anteriores, una fortaleza sin
igual para enfrentar estos flagelos.
Salimos en la mañana, con
un temor reverencial, no sabemos si regresaremos. Besar a nuestros hijos se
volvió algo más que una despedida casual. Es un verdadero ritual, como cuando
el guerrero va hacía la batalla. No se
entiende que esta ciudad del emprendimiento, del festival mundial de la poesía,
viva en medio de un miedo contingente que nos socava lentamente.
La solución es
a largo plazo, compromete a más de una generación, solo la educación
permitirá solucionar tan grande escollo y deberemos trabajar sobre el núcleo de la
familia, desde la célula de la sociedad constituye la única manera real de enfrentar este problema. Hablo de una revolución ética que nos comprometa a todos. Con perdón y olvido y con la autoridad que permita estar alerta al cumplimiento de los compromisos adquiridos. Deberá ser un plan, que se traduzca en
cambios a diario, minuto a minuto, estar alerta le da grados de eficacia, que se traducirán en trasformaciones visibles, en la forma de tratarnos y sobre todo en la manera de resolver los conflictos.
Es hora de asumir la tercera vía y no me refiero a ningún plan político, sino a
poner sobre la palestra mecanismos alternativos para solucionar un problema verdaderamente grave para todos lo que habitamos esta hermosa ciudad, hecha a pulso por generaciones recias anteriores a este galimatias que siente y le duele lo que está pasando. De todos depende que iniciemos la tarea. En todo caso seguiré abrazando
esta ciudad, luchando por ella y espero como siempre empecemos una revolución ciudadana, que nos
permita vivir en paz.
Desde el juicio de Núremberg
se hace énfasis en las víctimas de los conflictos armados en el planeta. Los
interrogantes más relevantes por resolver al respecto serían los siguientes: ¿qué pasará con las
personas afectadas por el conflicto armado?, ¿cuál debe ser la
responsabilidad del estado en el resarcimiento de los daños? Las victimas
quienes resultan ser las más afectadas, los más vulnerables e indudablemente
tienen la peor parte, constituyen la mayor preocupación en los procesos de reparación, pues el
conflicto los afecta y afectará indefectiblemente por muchos años. Es un hecho que muchos daños son irreparables, esto está descontado.
La innegable realidad en la
que vive Colombia obligó al estado a establecer una ley que atendiera este capitulo importante, revisar, enrutar, aplicar políticas y
medidas tendientes a ser efectivos los procesos de resarcimiento contemplados
en la ley, aquellos derivados de los acuerdos entre el gobierno y los
diferentes actores al margen de la ley y
los adquiridos por la misma sociedad a lo largo del mismo u de algunos procesos de resolución vigentes desde el propio corazón de los hechos.
Lo primero legitimar el
resarcimiento: El 27 de septiembre, el gobierno nacional, en cabeza del
entonces ministro del interior y de justicia, y algunos miembros honorables del
senado, en ejercicio de los derechos consagrados en el artículo 154 y el
numeral primero del artículo 200 de la CN, en concordancia con la dispuesto en
los artículos 140 y subsiguientes de la ley 5 de 1992, se sancionó la ley 1448 del 2011 conocida como “ley de víctimas y
restitución de tierras”.
El primer artículo aprobado
es clara en su objeto: La presente ley
tiene por objeto establecer un conjunto de medidas judiciales, administrativas,
sociales y económicas, individuales y colectivas, en beneficio de las víctimas
de las violaciones contempladas en el artículo 3º de la presente ley, dentro de
un marco de justicia transicional, que posibiliten hacer efectivo el goce de
sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación con garantía de no
repetición, de modo que se reconozca su condición de víctimas y se dignifique a
través de la materialización de sus derechos constitucionales.
Según la revista “Semana”
de Colombia el país tiene cinco millones quinientos mil muertos producto del
conflicto armado. Creo sin temor a equivocarme, que son mucho más. Establece la publicación: a sola escala intimida: “El 11,5 por ciento de la
población colombiana ha sufrido directamente por el conflicto armado. Y los
delitos padecidos para que a una persona se le considere una víctima son
escalofriantes: tortura, violencia sexual, homicidio, desplazamiento forzado,
masacre o minas antipersonales. Indemnizar y dar reparación integral a tal
cantidad de gente es una tarea que va a poner a prueba las muchas instituciones
que la tienen a su cargo y es todo un desafío para el gobierno, los alcaldes y
los gobernadores”.
Hoy, no solo se genera
violencia desde los actores políticos al margen de la ley, se le suma el enquistamiento del narcotráfico en las
instituciones, en la empresa y en la sociedad en pleno, el fortalecimiento de las
bacrim y la delincuencia común. Esta
reparación según la revista e adelanta
en medio del conflicto armado. El año pasado la guerra ocasionó más de 200.000
nuevas víctimas. Restituir 3 millones de hectáreas despojadas o abandonadas,
garantizar que cientos de miles de desplazados retornen en seguridad a sus
lugares de origen y reparar individualmente, con indemnizaciones y planes
apropiados, a millones de personas, son tareas titánicas y complejas, pero lo
son mucho más en cuando los flagelos de la guerra no han culminado.
Esta reparación se
fundamenta en asumir la responsabilidad durante el presente, de los hechos que
trasformaron violentamente las condiciones de vida de una población en el
pasado, las por esta razón, adquieren un valor absoluto. La reparación Solo tendrá efectos reales sí se
produce integralmente, sino es así, se ahondará más en el conflicto sino en la
situación general del 11.1 % de la
población Colombiana, que es la que ha sufrido este flagelo.
Mi hija mayor constituye
una de las grandes justificaciones de mi existencia. Este año cumplió quince años, fecha de suma
trascendencia gracias a las tradiciones que aún perviven. Suele
conmemorarse con un viaje, con una fiesta o con una cena con ciertos protocolos
especiales. Estas últimas se realizan con la familia y se invita a los amigos más cercanos. Con el tiempo estos recuerdos terminan siendo un bálsamo para la vida y se convierten
en una fortaleza sin igual. He
reflexionado muchas cosas gracias a esta fecha y sobre todo al regalo
invaluable que ha significado mi hija.
Ahora que la juventud accede a toda la información en
cuestión de segundos, que el mundo está a sus pies a un clic por efecto de la
revolución de las tecnologías de la información y el conocimiento, donde lo complejo nos hizo olvidarnos del detalle; cuando tristemente no tenemos casi comunicación con los
que tenemos al lado, pues siempre estamos lejos del lugar donde nos encontramos,
hablando con personas diferentes a las
que comparten con nosotros, quisiera
contarle a mi hija algunos cosas mías cuando tenía su edad, qué la sorprenderán,
pero que para mí son recuerdos gratos.
Muchas cosas en la década del 70 del siglo pasado eran diferentes: Vivíamos sin
aparatos cargados de botones, ni televisores planos, ni controles, con una
simpleza encantadora, sin tanta carga. Hay diferencias emblemáticas. Viví en pleno auge del hipismo, de los Beatles, habían solo dos
canales de televisión, empezábamos una revolución con nuestras actitudes después ser testigos de cambios revolucionarios, los zapatos
tenis se volvieron nuestros preferidos y casi los únicos que usábamos; vestíamos absolutamente descomplicados. Nunca se me olvidarán los eternos y
aciagos domingos frente al televisor con toda mi familia entre chistes flojos, viendo películas
después de atragantarnos con los espaguetis memorables preparados por mi madre, las salidas el sábado a la plaza de mercado, bajo la tutela de mi madre, llevando unos canastos de fique inmensos; las extensas caminatas
por las montañas de mi ciudad natal Bucaramanga con mis amigos, el primer perro
de la casa, al que le pusimos de nombre
mentíritas, fotografías invaluables de
mi familia que hacen parte de mi vida. Las casas eran muy diferentes a las que
conocemos hoy. Grandes, sin ahorros de espacio. Citaré algunas cosas y hechos que nos marcaron. Para nuestros padres el mundo era un caos, nosotros habíamos trasgredido el orden y ellos lo aceptaron con cierto desdén. De hecho muchas cosas eran distintas. En la casa cuando nos llaman al teléfono,
este sonaba con una estridencia inimaginable, como el pito de los grandes
barcos cuando llegan o salen de puerto, aun así, nos matábamos por contestar, corríamos
al primer piso de la casa o donde estuviéremos a buscar el único aparato disponible.
Este era una coca horrible, pesada, negra en la mayoría de las veces, con un
disco en el centro como si ocultara un marciano. Cuando uno contestaba
terminaba convertido de inmediato en un
elefante con una oreja inmensa. Ahora que cada hijo tiene su teléfono móvil, no conocen las batallas por el único teléfono de la casa,
verdaderas guerras campales, había una sola línea y tenía que
compartirse con once personas. Mi
hermano podía durar hablando tres horas, mientras todos los fustigábamos con
sorna. En ocasiones cuando la soledad nos sorprende y nos toma de súbito una
fragilidad infranqueable, estos recuerdos gratos nos sacan del marasmo y nos
llenan de alegría. Todos estos recuerdos se agolpan en mi mente entre todos los
avatares clásicos en la organización de una cena de las manos de la abuela
materna y Ana Isabel su madre. Doña Ana Emilia, toda la vida les ha entregado
su amor con un fervor desmedido, sin pedir nunca nada a cambio, con una energía
sorprendente, para ellos nunca está cansada, ni ocupada, por encima de las vicisitudes
que la vida le ha impuesto implacablemente.
Mi hija es una deportista de tiempo completo. Desde hace seis años practica el nado sincronizado. Su belleza es fresca
e imponente, siempre está acompañada de una sonrisa natural. Es puntual,
responsable y tiene una nobleza excepcional en estos tiempos. Recuerdo que cuando nació, la enfermera me la
pasó de inmediato después del parto de mi esposa sin mayores problemas. Era una
criatura muy pequeña, con unos ojos inmensos, como dos grandes perlas. Cupo
entre mi pecho y mi camisa. El calor de su cuerpo está fijo en mi memoria, su calidez. Este día nunca lo he olvidado. Desde este momento la he visto crecer y
aprender del mundo, sonreír con una carcajada estridente, cuidar a sus
hermanos, hasta haberse convertido en la mejor amiga de su madre, adorar a sus
compañeros y sobre todo planear su futuro con la certeza que, logrará sus
metas gracias al cumplimiento de sus responsabilidades de manera impecable en el día a
día.
Todos los días escucho sobre hechos muy tristes que padece la juventud
por razones que no cabe enumerar. Solo quiero decirle que igualmente la existencia está llena de motivos para vivirla. A pesar de la tragedia que nos rodea es absolutamente bella. Sin ser el mejor padre, puedo expresar sin temor a equivocarme
que cuento con la mejor hija. Quisiera enseñarle, que debe procurar porque nada
en su trasegar le cambie esa sonrisa hermosa que le acompaña siempre, lo demás ya
lo está ganando, ella y yo lo sabemos.
He podido conseguir en la
red la obra completa de Alfonso Reyes. Esta generación tal vez no tengan idea de quien era este pensador, escritor y diplomático
Mexicano. Sin temor a equivocarme, puedo afirmar que es uno
de los humanistas más grande de américa.
Su obra con más de treinta tomos es invaluable.
Los temas que trató abarcan lo humano y lo divino, son textos frescos, con una prosa excelsa, clásica, se
dejan leer sin mayores dificultades a pesar de ser un cumulo inagotable de información
y cultura. En ellos se decanta una visión total de occidente desde la esclerótica
de un americano a carta cabal. Sus análisis históricos, literarios, relevan el valor
de la amalgama de dos culturas: La
europea y la americana, híbrido que aún no desciframos en su totalidad, pero que nos identifica totalmente y es muy
rico en matices. Fue un traductor
impecable, cultor del idioma, conocedor del griego y el latín. Su trabajo con
el mundo clásico no se limita al de la erudición, “es más una reinvención de metáforas
poéticas y hasta políticas que definen nuevas perspectivas para articular la
realidad de México y de américa”.
Hoy no solo existen las
publicaciones del fondo, ordenadas por temas, sino que gracias a la tenacidad de Carlos
Fuentes, se están publicando libros breves, que van desde sus poemas y pequeños
ensayos hasta los textos periodísticos. Es un labor de divulgación de su obra encomiable y que es muy accesible al público por precio.
Borges en los famosos diálogos
con Ferrari, describió a Reyes en toda su esencia:
“Yo lo conocí en la quinta
de Victoria Ocampo, que está, creo, en San Isidro. Lo conocí a Alfonso Reyes, y
recordé enseguida a otro poeta mexicano, a Othón, de quien recuerdo aquel
verso: "Veo tu espalda y ya olvidé tu frente", y después:
"Malhaya en el recuerdo y el olvido". Esto parece de Almafuerte, ¿no?
Entonces, Alfonso Reyes me dijo que él había conocido a Othón, que Othón
frecuentaba la casa de su padre, el general Reyes, que se hizo matar cuando la
Revolución Mexicana. Una muerte bastante parecida a la de mi abuelo, Francisco
Borges, que se hizo matar después de la capitulación de Mitre, en la Verde, en
el año 1874. Alfonso Reyes me dijo que había visto muchas veces a Othón;
entonces yo me quedé asombrado, porque uno piensa en los autores, y uno piensa
en libros; uno no piensa, bueno, que los autores de esos libros eran hombres, y
que hubo gente que pudo conocerlos. Yo le dije: pero, cómo, ¿usted lo conoció a
Othón? Entonces Reyes dio, inmediatamente, con la cita adecuada, que eran unos
versos de Browning, y me dijo: "Ah, did you want to see Shelley play?".
Que es la misma situación: una persona asombrada de que alguien haya conocido a
Shelley; y yo asombrado de que él hubiera conocido a Othón. Pero el hallazgo de
esa cita, bueno, fue un hallazgo personal suyo. Qué curioso: en las novelas
japonesas, uno de los hábitos de la gente de la corte es, cuando quieren decir
algo, no decirlo directamente, sino citar un verso -chino o japonés- que
antecede a lo que quieren decir. Y así se dicen indirectamente las cosas. Y
otro mérito es el de reconocer inmediatamente a qué poema se refiere el otro.
Bueno, pues Reyes, en aquellas primeras palabras que cambió conmigo, pasó de mi
"pero, cómo, ¿usted lo conoció a Othón?", al "Ah, did you want
to see Shelley play?": la "Memorabilia" de Browning. Entonces,
desde aquel momento, nos hicimos amigos, y ... él me tomó en serio. Yo no
estaba acostumbrado a ser tomado en serio. Creo que quizá sea un error tomarme
en serio. Pero, en todo caso, ese error se ha difundido después; pero en aquel
tiempo era nuevo para mí. Nos hicimos amigos -además, ya nos unía el gran
nombre de Browning, y aquella cita oportuna-, y él me invitó a comer (él me
invitaba a comer todos los domingos) en la embajada de México, en la calle
Posadas. Y ahí estaba él, su mujer, su hijo y yo. Y hablábamos hasta bien
entrada la noche: "till the small hours", como dicen en inglés,
"hasta las horas breves", ¿no? Hablábamos de literatura,
preferentemente de literatura inglesa; y hablábamos también de Góngora. Yo no
compartía, y no comparto del todo, el culto que él le profesaba a Góngora, pero
sabía de memoria muchas composiciones de Góngora. Hablábamos de literatura”.
Alguien debe trabajar en el itinerario y la correspondencia de dos de los
hombres más grandes e nuestras letras. Pero recurriendo a la cita de Borges,
quien es Alfonso Reyes.
Fue un hombre de una
cultura universal. Abrevo en los textos clásicos griegos y Latinos. No solo
conoció la historia de Grecia y Roma antigua, sino su cultura “atendiendo a las
circunstancias historias de su creación, al itinerario biográfico en que dieron
a luz”.
Alfonso Reyes nació en la ciudad de Monterrey (Estado de Nuevo León) el 17 de
mayo de 1889; fue hijo del general Bernardo Reyes y de doña Aurelia Ochoa. Sus
primeros estudios los hizo en escuelas de Monterrey, en el liceo Francés de México, en el colegio civil de Nuevo León,
en la escuela normal de preparatoria y en la facultad de Derecho de México
donde obtuvo el título el 16 de julio de 1913. Fundó “El ateneo de la juventud” con Pedro Enríquez
Ureña, Antonio Caso y José De Vasconsuelos con quienes se organizó para leer
los Griegos y realizar una tarea de divulgación, que se cumplió a
cabalidad. Hay un hecho que lo marca en
su vida. Fue la muerte trágica de su padre en un aciago 9 de febrero de 1913.
En adelante, este escritor nunca renunciara en medio de su carrera diplomática a
la escritura en un trabajo inconmensurable, que resulta ser el mejor testimonio
del talante occidental de nuestra cultura.
Reyes fue un cultor de la
historia del viejo continente. Su carrera diplomática le sirvió para tratar
algunos temas con absoluta magistratura. Desde la toma de Constantinopla por los turcos
otomanos, hasta las luchas internas del continente que terminaron en la primera
guerra mundial, con sus alianzas, pactos y traiciones. Trata la modernidad con
mucho rigos, pero con la frescura que solo un buen escritor le puede dar a
estos temas. Son una especie de crónico en el mejor estilo de Herodoto.
Creo que Octavio Paz fue el
último hombre de estas magnitudes. Hoy, tal vez sea Volpi el heredero más visible,
de estos grandes humanistas que
acentuaron el carácter occidental de nuestra cultura.
Es emblemático que la
actual crisis del continente europeo haya suscitado enconados estudios de
macroeconomía, de política, nos obligue indagar por las causas que generaron semejante caos, que de no atenderse con
rigor, terminará por socavar los estamentos más ínfimos de esta sociedad, pues
hoy se ha puesto en entre-dicho la relación entre el sujeto y el estamento,
gobernante-gobernados, para decirlo coloquialmente y paradójicamente no
se haya hecho un análisis profundo de lo que significaría su derrumbamiento a sabiendas que es el bastión más importante de la civilización
occidental en el mundo.
Porque no se trata solo de
mirar todos aquellos errores de una economía globalizada y manejada por
especuladores que han utilizado la banca para expoliar el sistema y sacar
provecho como vulgares jugadores de póker, sino de mirar como la tierra de
Cicerón, de Plutarco, de Santo Tomas de Aquino, del renacimiento, de Leonardo
De Vinci, de la ilustración y el enciclopedismo, de excelentes escritores, del
psicoanálisis, de la ciencia, de la filosofía, de los deconstructivistas, de la democracia, podría
olvidar aquello que la diferencia de los demás pueblos y la hecho grande, lo
que significaría su final, socavada en lo esencial, de vuelta a las clásicas
disputas locales, olvidando de súbito la historia, como sí en el último
siglo este error no les hubiera costado más de cincuenta millones de muertes
violentas y la peor tragedia de que se tenga historia, después de dos guerras
que comprometieron al mundo. La “idea de Europa” según Steiner, soportada en el
mundo Helénico y la Grecia antigua y la herencia cristiana, “conflictiva y
sincrética, esta doble tradición, helena y judía, (Según este excelente
pensador y escritor, el cristianismo y los utopismos socialistas son dos notas
a pie de página) es el sustrato de la enorme tensión que, a la vez que
precipitaba a Europa en guerras y atrocidades monstruosas que desbastaban el continente
y causaban millones de muertos, iba impulsando la civilización, las nociones de
tolerancia y coexistencia, los derecho humanos, la fiscalización de los
gobiernos, el respeto hacia las minoría religiosas, étnicas o sexuales, la
soberanía individual y el desarrollo económico. El europeo está condenado, por
el peso de esta doble tradición, a vivir intentando sin tregua, casar a estos
rivales que se disputan su existencia y fundan dos modelos sociales enemigos –
la ciudad de Sócrates y la de Isaías”.
El continente de los cafés,
“Estos se extienden desde el café favorito de Pessoa en Lisboa hasta los cafés
de Odessa frecuentado por los gánsteres de Isaak Babel. Sitio para la
cita y la conspiración, para el debate intelectual y el colilleo, para el fleneur
y para el poeta y el metafísico” desde donde se hilvanó todo lo que nos
diferencia de la barbarie y la intolerancia. Que permitió el nacimiento de la
ciencia y la filosofía, de la política y la democracia, que le da esperanzas y
luz al futuro de una modernidad, requiere a toda costa una mirada humanística.
La política debe volver al
centro. Las redes sociales, bellos instrumentos, pese a lo peligrosos, que
permiten sacar del ostracismo a sus moradores, debe recordar la importancia de
la civilización occidental, todo aquello que la diferencia, que eviten a todo
costa el colapso del continente en sus pilares más vitales: La democracia, la
tolerancia y el derecho a disentir.
Leer a George Steiner es un
ejercicio sano en estos momentos. Su texto la “Idea de Europa”, resulta un buen
antídoto para estos tiempos. Volver a discutir sobre los temas esenciales de la
política y la democracia desde una perspectiva humanista es una labor no solo
necesario sino imprescindible en razón de la crisis. Europa debe ser una preocupación
del mundo, lo que le pase afectará al planeta.
Colombia
vive una coyuntura especial en materia política, algunos de estos
eventos y hechos son: El proceso de paz en curso; la reelección presidencial
aplicada por primera vez en cabeza diferente a su progenitor; la polarización
entre el Doctor Juan ManuelSantos y el
Doctor Álvaro Uribe que está prendida; el incremento de la violencia en manos
de la delincuencia común entre otros, para no hablar de los problemas sociales
que son muchos.
Pretendo
interpretar esta coyuntura con absoluta claridad y con la distancia necesaria
para no caer en los apasionamientos tan en boga por estos tiempos. El país entrará en un periodo electoral, que obliga a realizar
el análisis de acuerdo a las posibilidades de cada partido y teniendo en cuenta
el futuro de la conversaciones con la FARC, que son determinantes. Es preciso tener en cuenta que la economía
entró en una desaceleración en el último trimestre, la industria presenta
crecimientos muy bajos, el consumo ha bajado sustancialmente, la locomotora de
la minería no está funcionando con el ritmo de operaciones esperado y el nivel
de exportaciones aun es bajo frente a las importaciones y las expectativas del mercado, lo que acentúa la revaluación de la moneda, pese a la inversión
extranjera fuerte, que en el último trimestre bajó igualmente. Sobra decir
que, generándose los planes previstos en materia de vivienda y de iniciarse los
proyectos de infraestructura en espera, Colombia superará estos síntomas delicados
sin ningún problema.
Los
partidos más fuertes son: El partido Liberal, el partido de la U, el partido
Conservador, Cambio radical, el partido Verde, el polo, Mira, Firmes,
acompañados de muchas empresas electorales en cabeza de los parlamentarios muy fuertes
en sus regiones. En Colombia los partidos ya no responden a matrices
ideológicas, aunque ellas siguen siendo el principal factor para
diferenciarlas. Ahora que se cayó el proyecto del matrimonio gay, se nos dio un
ejemplo emblemático de cómo funcionan los partidos. Los parlamentarios de
acuerdo a su ideología, actuaron y votaron en consecuencia. Los conservadores sacaron la godarria más
exacerbada, los liberales defendieron el proyecto con todas sus fuerzas, la izquierda los
acompañó totalmente en esta batalla perdida. El procurador, que debió ser
neutral, no dejó de sentar su posición clerical
y ortodoxa, la iglesia se expresó con vehemencia en contra del proyecto y una gran
parte de la sociedad que estaba de acuerdo, la defendieron infructuosamente. Se
demostró que en esencia este es un país conservador en la más literal
expresión. En este evento se expresó el
país ideológico, pues hoy solo existen industrias electorales con intereses muy
puntuales en cada una de ellas. Los partidos actuaron como bloque de hecho, con las excepciones lógicas, pero se identificaron con su credo.
Como
están las cosas. Por mayorías parlamentarias, los partidos más fuertes son el
de la U , el partido liberal , cambio radical y el partido conservador. El primero es el partido del presidente. Pero
cuál es la realidad de este partido de coyuntura. Empecemos por el
principio. El partido de la U nació de
una estrategia electoral diseñada por el actual presidente dentro del uribismo
que buscaba la reelección del Doctor Uribe al final del primer periodo, gracias
a una reforma constitucional aprobada en medio de muchas dudas, su propósito fue agrupar
la infinidad de parlamentarios e
intereses alrededor del presidente Uribe. Fue una jugada de ajedrecista, le permitió al doctor Juan Manuel Santos ser
cabeza del mismo, sin contar con votos, crear un partido de cuadros (Según la teoría
clásica de Duverger), el cual gravita y se mantiene gracias al poder
presidencial y, por la fuerza electoral de cada parlamentario, retro-alimentada
desde el ejecutivo con prebendas de todo tipo.
El Doctor Santos, quien es el padre de esta criatura, actuó como ideólogo y en apariencia como estratega
neutral en representación del presidente
que era su líder natural. Al final se ganó el premio mayor. Una de las características de nuestro sistema,
quien tiene el poder lo tiene todo. Para
estos momentos, final del segundo periodo del presidente Uribe, a su alrededor se
concentraba el poder presidencial, tenía
una favorabilidad social nunca antes vista y contaba con el apoyo de los
gremios y la iglesia. Su escudero
siempre había sido a nivel de gobierno el Doctor German Vargas Lleras, jefe del
partido radical, de estirpe liberal, fue
el abanderado de casi todas las reformas constitucionales importantes y de
hecho las sacó adelante. Las diferencia se dieron cuando el presiden quiso
aspirar al tercer periodo y no respeto los acuerdos internos con cambio radical.
El Doctor Lleras no estaba de acuerdo que se le hicieran más reformas a la
carta para que Uribe accediera al tercer mandato. Se opuso con todas sus fuerzas y capacidad al
mismo y ganó al final, pero quedaron diferencias irreconciliables entre estos dos
líderes. A esto se le sumaron la
cantidad de escándalos, que se fueron ventilando y resultaron ser amparados por el exceso de
concentración de poder del ejecutivo: Falsos positivos; la entrega del DAS a los
paramilitares y su participación en varios asesinatos; las chuzadas a los teléfonos
desde este organismo a magistrados, opositores; la compra de votos con prebendas
en el congreso; escándalos de corrupción; y la peor alianza de que se tenga conocimiento
entre parlamentarios uribistas y el paramilitarismo que, llevó a la cárcel a más
de 72 congresistas y develó realidades sin parangón, realmente una verdadera catástrofe,
que dio el significado real de este contubernio perverso que aun depara muchas
sorpresas y que genera dudas sobre el nivel de responsabilidad real del ex
presidente Álvaro Uribe.
El
partido liberal y cambio radical son los partidos de Gobierno en estos
momentos. Del primero se tomaron la mayoría de proyectos junto con cambio radical, que identifican los
cambios legislativos apoyados por el ejecutivo. Este es un partido de masas,
con un apoyo social muy grande, de mucha historia y tradición, quien había
perdido mucho espacio gracias al Uribismo, el cual recuperó en las últimas
elecciones, pues obtuvo mayorías en el congreso junto con el partido de la U y le
significó de nuevo ser protagonista de primera línea, es el partido más fiel a
las políticas del presidente. De hecho está descontado que el doctor Juan Manuel
Santos volverá a su partido natural, el liberalismo, recordemos es nieto del ex
presidente Eduardo Santos uno de sus patriarcas. No será raro, que pese a que
tendrá candidato propio, el polo como partido le convenga sustancialmente la elección
del doctor Santos, que le dará el oxígeno necesario de firmarse el acuerdo de
paz. Ojala en compañía del grupo guerrillero ELN.
Cambio
radical, con presencia en todo el país y una fuerza electoral joven y renovada,
de la mano del ministro Lleras, ha sido
la mano de derecha del presidente y el hombre fuerte, que lidera la locomotora
gubernamental. Su líder, de talante liberal, de centro derecha, descendiente de
una de las casas con más historia del partido y del país, ha sido fundamental
para el doctor Santos. De hecho es el sucesor natural hasta ahora. Con absoluta
claridad ha expresado que se moverá de acuerdo a las definiciones del Doctor
Santos. Sí va a la reelección lo acompaña, si decide no ir, será candidato. Es
el hombree más cercano y de más peso. El único con capacidad para enfrentar el
tsunami del uribismo.
El
partido conservador, quien no participa con candidato propio en unas elecciones
presidenciales desde hace mucho tiempo, se ha convertido en un partido burócrata,
clientelista, una sanguijuela del poder, mantiene una ideología ortodoxa,
clerical. Es un partido en el congreso absolutamente disciplinado, unido, actúa
como cuerpo, sin escisiones. Hoy acompaña al ejecutivo sin ninguna duda. Al mismo se le suma Mira, partido cristiano,
independiente, consolidado en todo el país, ortodoxo con una doctrina rígida y
depende absolutamente de su líder. Estos partidos se mantendrán en la coalición
de gobierno con acuerdos muy puntuales.
El
partido verde es incipiente numéricamente en el congreso hasta ahora, por tener
muy pocos parlamentarios, pero sigue siendo la esperanza de un electorado
potencial importante y sus actos aún tienen mucha resonancia. El doctor Alfonso Prada ha resultado ser un
excelente director y mejor parlamentario. Pero deberá jugar con mucha inteligencia
en el futuro próximo que evite su muerte política, pues sus líderes naturales
no asumen ningún compromiso, este tipo de indefiniciones son mortales. Sus
creadores guardan un silencio atroz para su supervivencia.
El
polo ha perdido el liderazgo ante sus seguidores y dejó de crecer por los escándalos
de la alcaldía de Bogotá y las rencillas internas. La izquierda es mezquina cuando
tiene el poder, se divide y tiene enfrentamientos ideológicos anacrónicos y enfermizos.
Aún tiene miembros muy valiosos y parlamentarios serios y rigurosos. Sobrevivir
como alternativa de poder está en sus manos y depende como se mueva en los próximos
comicios.
Cuál
es la perspectiva. El presidente tendrá que ir a las próximas elecciones
acompañado de las mayorías que hasta ahora consolidan la alianza gubernamental,
que sigue siendo una sumatoria de intereses. El partido liberal y cambio
radical serán los partidos cabeza de esta cruzada, pero de hecho estarán acompañados por la misma coalición actual e incluso se le sumaran muchos más
en el camino. Las conversaciones de paz pese a su buen momento requieren un
segundo mandato y las aplicaciones concretas producto del documento y los
compromisos que salgan de la agenda. Su implementación no será fácil y el éxito de la misma es responsabilidad de todo el país. Lo
más difícil, enfrentar la férrea oposición de un país que se acostumbró a la
guerra. Hablo de aquellos que les interesa que el conflicto no se acabe, que son
muchos, la guerra es un negocio y el narcotráfico juega un papel que inclinara
la balanza en este sentido. Se pesca en rio revuelto, dice el dicho popular.
Cambio Radical, el partido del ministro Lleras acompañará al presidente y
espera su turno. Siempre juega limpio y se da por descontado que el presidente
respetará los acuerdos por debajo de la mesa. El liberalismo no cuenta con un líder
del peso del Doctor Germán Vargas Lleras. Pese al buen momento del director de
los diálogos De la Calle, aún no está maduro para una disputa de estos
quilates, menos para enfrentar la artillería del Doctor Uribe. Se liquidará
cambio radical y el partido como tal,
regresará del al liberalismo, el regreso del doctor Lleras se hará por
la puerta grande respetando las listas de cada cual, las del partido y las del antiguo
partido cambio. Este país será de centro. La mayor responsabilidad sigue siendo
vencer la inequidad y superar la violencia múltiple que ataca al país.
El
uribismo mantendrá su oposición exacerbada. Atacará muy fuerte al presidente y
tendrá candidato propio. Este mes se define sí es el doctor Ordoñez o el Doctor
Fernando Londoño serán los candidatos. No será acompañado por sus antiguos
miembros del parlamento que hoy aún están en el congreso. Estos se mantendrán con
el actual presidente. El futuro del
uribismo depende de cómo se mueva sin el poder, como mantenga su aceptabilidad
y que se demuestre que hay más uribismo que Uribe.
El país no supera los problemas sociales más emblemáticos Inequidad, falta de oportunidades, violencia, desigualdad, atraso en muchas zonas, producimos más muertes que en muchos países en guerra y realmente hay regiones muy atrasadas, paradojicamente las más ricas. En este contexto son mayores las responsabilidades del gobierno, pero el deber es acompañarlo participando. Colombia ha vivido en medio de la guerra y crecerá mucho sí hay paz, está descontado.