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martes, septiembre 20, 2011

PAOLA OLOIXARAC

Le he seguido el rastro  a esta  escritora y filosofa Argentina, quien ha sorprendido a sirios y troyanos, por la calidad  de su primera novela, por su excentricidad, que suscita polémicas a granel  y por el cuestionamiento implícito a un mundo virtual,que nos avasalla. En este texto se expone la vacuidad del hombre en medio de una posmodernidad que es imposible de entender para quien la padece. 
Tomare algunas reseñas y artículos importantes sobre la novela y la autora, por considerarlos muy buenos.

DANIEL LINK

«Las teorías salvajes podría entenderse como una comedia (y más exactamente: como una comedia isabelina) si no fuera porque, en rigor, es más bien un roman philosophique, que encuentra en la razón, la modernidad y el sujeto universal sus temas. Por supuesto, las doctrinas, tal como cualquier persona con paciencia puede aprenderlas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (“un ecosistema gagá donde se permitía al académico gagá convivir a gusto con el deterioro institucional”), no están ausentes de su discurrir, pero el aspecto que presentan los personajes filosóficos convocados es de tal talante que, ahora sí, parecen héroes de una comedia (pero una comedia disparatada de los años cincuenta).
El lector atento encontrará en Las teorías salvajes ramalazos de Humbert-Humbert, de Rousseau, de Wittgenstein, incluso de Nippur de Lagash. Es como si la novela (o las novelas que se incluyen unas dentro de otras, como Matrioshkas desquiciadas que además han leído a Proust y saben que todo puede ser leído à clef) quisiera gritar: “¿pero no era que filo-sofía quería decir amor por el saber, no importa dónde se encuentre?”. Desde estas páginas que Pola Oloixarac (pariente empática del barón Jacob von Uexküll, el eminente zóologo) nos regala, alguien le contestaría que no: “La filosofía es el playground de Satán”.»

BEATRIZ SARLO


La teoría en tiempos de Google


El pececito se llama Yorick y la gata Montaigne Michelle. Su dueña se aferra a una “edición trilingüe de la Metafísica de Aristóteles” y usa “gorra de escribir” como Jo en Mujercitas. Una tormenta le impone, como toda la naturaleza, su “efecto gótico” y el terror la conduce a una cita de John Aubrey sobre la costumbre de Hobbes de cantar de noche desgañitándose porque creía que así beneficiaba sus pulmones. Inmediatamente, por deslizamiento, llega Rousseau que, como Hobbes, también protagoniza episodios de paranoia “clásica y barroca”.
Cualquier párrafo de la novela de Pola Oloixarac ofrece esta variedad de remisiones culturales. La Facultad de Filosofía y Letras de la UBA es la patria de adopción de la narradora (alias Rosa Ostreech: Avestruz Rosado), hija vengadora y respetuosa, satírica y disciplinada de la heterotopía cuyo lugar físico es Puán y Pedro Goyena. Las teorías salvajes no podría haber salido de una cabeza educada en otra parte; a quienes conocen la abigarrada escena de la Facultad esta novela les resultará algo así como una carta escrita por un pariente próximo que desprecia y ama los cuatro pisos del edificio y los personajes de picaresca que discurren allí (los vendedores de videos y discos truchos o de panes rellenos, los organizadores de iniciativas descabelladas que la novela, al pasar, pone en ridículo, las profesoras arratonadas, los ayudantes de cátedra solícitos, los titulares carcomidos por la decrepitud y la repetición que se transforman en objetos eróticos de estudiantes obsesivas, ávidas y ambiciosas).
Las teorías salvajes muestra lo que se puede hacer con lo que se aprendió en la Facultad, o sea que, a su modo, es un panegírico del mundo universitario que ha convertido a una mujer joven y bella (narradora, personaje, conste que no digo autora) en una especie de monomaníaca para quien lo erótico se consume o se consuma en la pasión filosófica y viceversa. Reivindicación hipercrítica de Puán y Pedro Goyena, la novela se apoya sobre el mismo suelo que convierte en un campo minado. No hay por qué pensar de antemano que eso carece de un interés más amplio, porque todo depende de la eficacia de la sátira que a veces es veloz, inteligente, cruenta, y otras, demasiado engolosinada con su perspicacia.
Fiel a esta heterotopía del Saber, la narradora tiene siempre un libro a mano para fregarlo contra el hocico de su gata en un gesto de didactismo mimético; o para contar una performance porno-underground o un trip de pastillas y polvos diversos en una disco. Las teorías (antropológicas, psiquiátricas, filosóficas, tecnológicas) fascinan, pero también son instrumentos para escribir una novela que yo no llamaría filosófica, sino de aprendizaje, no una “educación sentimental” sino una educación a secas.
Se podría hablar de los procedimientos intertextuales que ponen de manifiesto esta educación, de las citas de libros reales o de textos inventados. Sin embargo, no estoy muy segura de que “intertextual” sea la palabra adecuada. Habría que buscar otra. La intertextualidad pertenece a la época de las bibliotecas reales y de las enciclopedias. Las citas, alusiones y ficciones teóricas de esta novela son de la era Google, que ha vuelto casi inútil el trabajo de hundir citas cifradas porque nada permanece cifrado más de cinco minutos. Sylvia Molloy escribió que la erudición borgeana era incierta y finalmente poco confiable. Esa cualidad dudosa de la cita, que producía la indeterminación de los textos de Borges, hoy no tiene condiciones de posibilidad: no hay incertidumbre; verdadera, modificada o intacta, la cita siempre se encuentra a pocos golpes de teclado; y las citas falsas no aparecen entre los resultados del buscador.
El personaje de Las teorías salvajes lleva una mochila llena de libros, posee los clásicos en las lenguas correspondientes, clasifica con cartoncitos los estantes de su biblioteca. Pero ella y nosotros sabemos que allí está Google, burlando la colección de libros y artículos sobre papel, como una amenaza a la custodia privada del saber. Atento a esta cualidad Google, Tulio Halperín Donghi, en Son memorias, reemplazó todas las referencias a libros que conoce perfectamente por una fórmula leve y divertida: “Google me informa”. Después de Google, no hay erudición sino links. Las teorías salvajes vive desesperadamente esta situación y quizá por eso Pola Oloixarac acumula referencias.
Aunque Hobbes es “el centro flamígero” de la biblioteca y las teorías de un antropólogo apócrifo invierten la ficción freudiana en torno al asesinato del Padre, Las teorías salvajes sobresalen más en el aforismo y el mot d’esprit: un setentista es un “trasto viejo de ideologemas” y está “envuelto en su extraño glamour de veterano de guerra sucia”; el consumo de cumbia por las capas medias es una “degeneración chic de lo inadmisible”. Igual que Laura Ramos, Oloixarac es implacable con la educación recibida como hija de “progres”: a los chicos no se les compra helados Massera y en los colegios está bien visto “escribir ensayos sobre los desaparecidos y poemas sobre la dictadura en las clases de expresión corporal”, cuyos títulos pueden ser “Pégame y llámame Esma”. La caricatura de esos años de infancia es tan sarcástica como eficaz, con una sola excepción: no funciona la parodia del diario íntimo de una militante setentista que la novela transcribe. La parodia necesita una idea más exacta del texto a parodiar y Oloixarac no la tiene.
En paralelo a la historia del desenfrenado erotismo filosófico de la narradora nacida y criada en Filosofía y Letras hay otra historia, que transcurre en el escenario de lo semi fashion, semi cool, bizarro de Buenos Aires, donde cada minoría cultural es el centro de pequeños oleajes de celebridad marginal (en realidad: todo es margen). Esos personajes, por un capricho de la fortuna, acceden al estatuto de celebrities fugaces. Allí hay de todo: hijos de madres setentistas (exactamente captadas con su pelos al viento a lo Farrah Fawcett y sus largas polleras), parejas en busca de parejas que arman una especie de colonia urbana para el sexo, las drogas, la difusión de videos, y la creación de una página de games en Internet que se inaugura con Dirty Wars 1975, nerds, cumbieros y, como pintoresco desafío, un empleado de MacDonald’s con síndrome de Down que se masturba con la protagonista de videos under porno. Este abanico de life-styles tiene una dinámica merecidamente mayor que el reducto Puán de las pasiones filosóficas. La zona juvenil de Las teorías salvajes, en especial una noche en la disco y la realización del video-game cuya acción transcurre en los años setenta, muestra una vitalidad exuberante, acentuada por la original insistencia con que Oloixarac escribe sobre los cuerpos feos y las materias o los olores inmundos.
La mezcla de bizarros, nerds y beautiful people produce un tratado de microetnografía cultural más convincente que los que resultan de las pasiones teóricas. Las teorías salvajes están allí.

Huida y lectura rápida
por Dasbald

Tratando de huir a los microefectos negativos que me provoca el contacto con mi familia política, de la cual una parte esta noche viene de visita a mi hogar dulce hogar, salgo a la calle, me encamino hacia una librería tratando de comprar Las teorías salvajes de Pola Oloixarac. Pronto me doy cuenta de que estoy ante un posible pequeño best seller, si es que apresuradamente se puede llamar así al efecto de haberse agotado en una, dos, tres, cuatro librerías. Finalmente hay dos ejemplares en una sucursal de Hernández sobre los que me abalanzo discretamente. Entonces pago, miro de reojo alguna que otra cosa, pero básicamente salgo rápidamente del local y más rápidamente intento abandonar la zona de la avenida Corrientes con su aire de fantasma setentista de sábado por la noche. No es que la calle Corrientes me parezca insoportablemente espeluznante y horrible bajo cualquier luz o a cualquier hora del día, debiendo escapar imperiosamente cada vez que necesito frecuentar sus inmediaciones, sino que en esta ocasión su fealdad no es suficiente. Debo buscar algún espacio o sitio aún más espantoso que silencie el continuo tic tac con el que una bomba de horror doméstico me acosa: ellos, es decir, mi cuñado, el primo de C., en fin, y algunos otros miembros de la tribu de los Campanelinsky, en este momento deben de estar paseándose por mi casa y sus pasillos, inspeccionándolo todo, hablando a los gritos, etc. Por lo tanto, no se me ocurre nada mejor que el Alto Palermo para esta emergencia. La noche recién comienza y el show aún no.
Una vez allí, en el patio de comida, me siento en un sillón alargado, tipo banco de plaza acolchado, que da frente a un McDonald’s, entre dos seres en devenir rubias y un padre con su hijo recién amaestrado. Abro el libro, comienzo y sigo sin poder detenerme hasta la página 188 en la que leo: “Nada compite en asco con el capitalismo escénico desarrollado por las izquierdas para la comercialización de sus productos. Es una forma de banalidad común a las sociologías triunfantes: el silogismo práctico según el cual la verdad está necesariamente del lado de los perseguidos y de los pobres, sólo porque halaga al ideal democrático en vigencia y otra sarta de eufemismos que no pueden ser puestos en duda. Tener una izquierda triunfante en el ámbito de la cultura tiene consecuencias peores que simplemente malas películas”, dice el personaje apodado como Pabst, blogger de la paja furiosa, aspirante a destruir cualquier romanticismo del individuo a través de sus despliegues teóricos sociológicos, y a punto de crear unas páginas más adelante, con otros 3 freaks de la cultura porteña con los que comparte sexo grupal y frustraciones, un juego en red llamado Dirty War 1975 en el que los montoneros son recompensados por una grabación de la voz del padre Mujica, a la vez que se enfrentan tácticamente, por ejemplo, a Rani I en su uniforme de servicio: traje, corbata, Ray Ban negros.
Al detenerme se me ocurre que me he reído más de una vez en voz alta a lo largo de estas 188 páginas que recorrí de un tirón, aunque no puedo asegurarlo. El ruido ambiente distorsiona cualquier sentimiento y su concatenada expresión. Se trata de determinar algo en medio de la sofisticación del ruido. Pero debo decir que esta frase, no el primer dardo dirigido hacia la izquierda, me hace reír a la vez que no puedo dejar de sentir cierta compasión por este grupo de personas exaltadas, mesiánicas, del cual tantos, y cada vez más, van a comer como se come la carne al borde del patíbulo. De pronto siento que me enternezco, poseo un sentimiento de piedad política y recuerdo la risa fáustica y la vitalidad glamorosa de Foucault restallando sobre la pudibundez de un Chomsky sobrecargado de buenas intenciones. Como dos estrellas de una película blop, sus rostros me dicen algo desde la minipantalla de youtube.com. No puedo dejar de pensar que el postestructuralismo tuvo algo que ver en esta carnicería, en esta caída, con sus mariconerías teóricas, su desdén por lo humano, su capacidad milimétrica para la semántica y la sintaxis, su frivolidad y cinismo eléctricos. Pero vuelvo a la lectura, donde finalmente todos los personajes se reúnen en una fiesta para celebrar un nuevo programa con el que intentan hackear el Google Earth, como insectos embravecidos por el alcohol, el sexo de terrario y el fin de cualquier ilusión romántica, de cualquier espontaneidad que pueda dejarlos más allá, o más acá, de las teoría que enarbolan una tras otra, constantemente, tratando de no quedar desnudos, porque, a decir verdad, los personajes que pululan por esta novela, no tienen idea de qué es estar desnudos, de qué es la espontaneidad, esa diosa innombrable, desproporcionada y deforme.
Novela sobre los ritos de iniciación, casi como si de un manual de etología se tratase, pero qué manual desopilante, en un primer capítulo podemos seguir retrospectivamente la historia de los padres de K, actual artista multimedia, allá por los ‘70, y los comienzos de una relación donde sexo y política se mezclaban como vemos se mezclan también muy rápidamente en la contemporaneidad de K., pero con la diferencia de que en aquellos años de plomo, dice Pabst, uno se podía permitir ser cursi, decir yo quiero ser un poeta maldito, mientras que hoy eso sería una ridiculez insoportable. Así como la generación anterior, una bomba de jabón que explota desencadenando la generación de K, separándola, expulsándola en fragmentos, las aventuras de nuestra narradora, que mira a K y su pandilla desde la distancia y de la cual solo conocemos su nombre por medio de un anagrama, volverán a unir estas generaciones, entregándose ella misma a un examen minucioso con el que intentará ver cómo el pasado se vuelca en el presente de la artista K., pero sin saber que al acercarse tanto, ambas capas, la década del ’70 y la actualidad, colisionarán mostrando cada una sus detritos, sus inseguridades y su imposible erotismo. Porque nuestra narradora, una especie de Mirna Minkoff en busca de su Ignatius Reilly, nos irá contando sobre ella misma y sobre el enamoramiento incontrolable que sufre por un profesor ya decrépito de la facultad, a la vez que se ve perdida en el rito de aprendizaje al que se somete cuando trata de seducir a un ex líder montonero con el que se propone aprenderlo todo y así volcar ese conocimiento, experta estudiosa, sobre el campo de batalla amoroso, pero por sobre todas las cosas, sobre las teorías anquilosadas de su profesor, futuro amante, a las que intenta insuflarles vida. Porque el campo que Augusto García Roxler comenzó a vislumbrar cuando era joven y trabajaba ad honorem en la Colonia Montes de Oca, necesita de esta ninfa milimétrica que todo lo observa desde su claustro en el que vive con un pez y una gatita. Narradora virginal, férrea, que nos recuerda un poco al costado irónico del poema de Margaret Atwood, The Loneliness of the Military Historian, en el que una mujer habla de su profesión de historiadora de la guerra, poco a poco, al ir mostrándonos sus teorías y sus lecturas, logra algo irresistible: hacer delirar el lenguaje técnico de la ciencia hasta convertir la novela entera y su cadencia filosófica, cuya voz personal parece delineada dúctilmente por un dibujante de historietas, casi como si Pola Oloixarac intentara leer al Marqués de Sade como un escritor de comedias, en una comedia de costumbres desopilante, donde por ejemplo no falta el diario de una militante que le escribe a Mao sobre su cola chata y los bigotes de su enamorado. Pero por sobre todo, lo que Pola Oloixarac intenta con cada avance táctico sobre la historia, la política, el miedo a dejar de ser humanos, la construcción exacerbada de situaciones y deformidades narrativas, el análisis hilarante y exhaustivo de películas de la cultura de masas, el propio deseo de la narradora, es cuán lejos se ha propuesto ir, aún a riesgo de fracasar en un lugar donde esta novela se encuentra sola, debiendo saludar tal vez como los gladiadores que se entregaban a la arena pública diciéndole al César, Morituri te salutamus, sabiendo muy bien que el pasado no es sino un umbral de presente puro, salvaje, en el que nos ponemos una tras otra las teorías pero también intentamos sacárnoslas, una tras otras, como infinitas capas de horror.


FRAGMENTO DE LA NOVELA

En los ritos de pasaje practicados por las comunidades Orokaiva, en Nueva Guinea, los niños que van a ser iniciados, varones y niñas, son primero amenazados por adultos que se agazapan tras los arbustos. Los intrusos, que se supone son espíritus, persiguen a los niños gritando “Eres mío, mío, mío”, empujándolos a una plataforma como la que se usa para matar cerdos. Los niños aterrorizados son cubiertos por una capucha que los deja ciegos; son llevados a una cabaña aislada en el bosque, donde se convierten en testigos de secretas ordalías y tormentos que cifran la historia de la tribu. No es infrecuente, narran los antropólogos, que algunos de los niños mueran en el curso de estas ceremonias. Finalmente los niños sobrevivientes regresan a la aldea, vestidos con máscaras y plumas como los espíritus que los amenazaron al principio, y participan de la caza de cerdos. Regresan ya no como presas sino como predadores, gritando la misma fórmula que habían escuchado de labios enemigos: “Eres mío, mío, mío”. Entre los Nootka, Kwakiutl y Quillayute, en el noroeste del Pacífico, son los lobos –hombres con máscaras de lobos– que amenazan a los pequeños iniciados, persiguiéndolos a punta de lanza hasta empujarlos al centro de los rituales del miedo; al cabo de esas torturas esótericas son introducidos en los secretos del Culto del Lobo.
La vida de la pequeña Kamtchowsky se inició en la ciudad de Buenos Aires, durante los “años de plomo”; el acceso a la conciencia coincidió con la “primavera alfonsinista”. Su padre, Rodolfo Kamtchowsky, provenía de una familia polaca radicada en Rosario durante la década del ‘30. Era el único varón de la casa; la prematura muerte de su madre lo había llevado a vivir con sus tías. Ya en primero inferior demostró habilidades excepcionales para el pensamiento abstracto; en cuarto grado su maestra de matemática, que había estudiado en la universidad, se refirió con elogios a su inventiva formal. El pequeño Rodolfo fue a contárselo a sus tías, que se asustaron un poco y decidieron que cuando cumpliera trece años lo mandarían a Buenos Aires a estudiar. Rodolfo era un chico alegre, aunque muy tímido; hablaba poco y a veces parecía no registrar lo que le decían. Cuando llegó el momento, Rodolfo se mudó a la casa de otra tía, frente al Parque Lezama. Entró en la escuela técnica Otto Krause y más tarde se recibió de ingeniero en tiempo récord.
Su elección de carrera y su carácter retraído no fomentaban las relaciones con chicas; en la facultad apenas había conocido a dos, y no podía asegurar que reunieran méritos suficientes para adjudicarse la denominación “chicas”; tenían el estilo de retaca amorfa que luego heredaría su hija. Pronto se volvería evidente que el destino y la opción intelectual habían hecho de Rodolfo un elemento forzosamente fiel, monógamo y heterosexual. Era natural que apenas la Providencia le acercara una mujer (una perteneciente al conjunto “Chicas”), Rodolfo se aferraría a ella como ciertos moluscos nadadores viajan por el océano hasta que clavan su apéndice muscular en el sedimento como un hacha, cuya concha o manto tiene la facultad de segregar capas de calcio alrededor de la película mucosa que lo lubrica; al cabo de un tiempo ésta se rompe y el molusco regresa a la deriva, que varía entre el océano y la muerte.

sábado, septiembre 10, 2011

UN AÑO DE GOBIERNO DE JUAN MANUEL SANTOS EN COLOMBIA


Juan Manuel Santos al asumir el poder se propuso recobrar la institucionalidad del país después de ocho años de un gobierno que había concentrado casi la totalidad de sus decisiones en el ejecutivo, en muchas ocasiones torciéndole el cuello a la Constitución. Hasta ahora este cometido se ha cumplido a cabalidad y de su mano hemos recuperado la institucionalidad perdida. Empecemos hablando del presidente propiamente y su estilo. Este, que es un gobierno de coalición nacional desde su posesión mantiene unos índices de popularidad muy altos.  Juanita León en la “silla vacía” escribe: "Juan Manuel Santos es un cyborg programado desde chiquito para ser Presidente". Creo que aquí hay un grave error, que de hecho genera en principio un a priori equivocado: No fue preparado para ser presidente, sino para ser ex presidente y de hecho así lo está haciendo. Adelante agrega Juanita: “Santos nació en el seno del poder y aprendió a dominar los círculos del poder desde niño y a disfrutar haciéndolo. Su habilidad para la estrategia política y para diseñar las componendas elitistas en el momento oportuno es reconocida por amigos y enemigos. Por eso, aunque Santos nunca ha ganado un voto, ha acumulado múltiples victorias políticas que lo han llevado a donde está hoy. "Aprendió a mandar y a que le lagartearan desde chiquito", cuenta un amigo suyo, que dice que desde que Santos tiene uso de razón presenció como todo el mundo lisonjeaba a los dueños del periódico. "Ningún otro candidato reciente tiene tanta familiaridad con el poder. En la familia Santos hay un gran respeto por los adultos y un cierto afán por ganarse su admiración. Si Enrique Santos, Luis Carlos Galán y Daniel Samper Pizano eran los consentidos del periodismo de Eduardo Santos, Juan Manuel era el elegido de la familia para convertirse en el heredero de la dirección de El Tiempo y también en el próximo Santos en llegar a la Casa de Nariño.” Es cierto y hace se le suma una excelente preparación y una diplomacia sin parangón, con la mente fría para tragarse sapos del tamaño de un dinosaurio y esperar con paciencia el tiempo justo para escalar posiciones. Todas estas cualidades le han permitido en el gobierno: Recomponer las relaciones tan distantes entre los poderes, mejorar las relaciones con nuestros vecinos y delegar a sus justas proporciones el poder como está estructurado en la carta política. Santos ha sido menos visible que su antecesor, pero no por eso aislado de las grandes decisiones.

Este gobierno impuso una agenda legislativa importante. Ley de reparación de victimas, modificación al régimen de regalías, la que le permite escindir los ministerios y volver a poner la casa en orden, modificaciones al sistema de salud y riegos profesionales, ; la eliminación de la Comisión Nacional de Televisión; el que plantea curules en Senado, Cámara, Asambleas y Concejos, para aquellos candidatos perdedores a la Presidencia, a la Vicepresidencia, a las Gobernaciones y Alcaldías, que obtengan una votación significativa. Igualmente obtuvieron vía libre el que otorga gratuidad para la educación de los ciudadanos de 3 a 18 años; el que obliga al gobierno a informar al Congreso sobre la objeción de las iniciativas; y el que establece mayores calidades para los aspirantes a la Carrera Administrativa, el que elimina la Comisión Nacional de Televisión; el que aprueba la Convención Internacional para la protección de las personas contra las desapariciones forzadas; y el que establece lineamientos para el desarrollo de la telesalud entre otros. Estas tan solo es el abrebocas de un total de 71 proyectos de ley importantes. Bueno recordarle al país que este es un país de muchas leyes y poca ejecución. Otro ha sido el propósito del actual ejecutivo, solo esperaremos como termina su mandato.

En materia de seguridad la percepción general no es buena y asi lo ratifican las estadisticas. Se tiene la sensación, y además se palpa a granel en cada ciudad, que el fenómeno de la delincuencia común, el narcotráfico y la guerrilla, ósea los problemas de orden público se  han incrementado. Paradójico, la imagen del presidente sube al 82 % pero la sensación de vulnerabilidad e inseguridad es alta, contradictorio pero cierto. La corrida del ministro de defensa es una muestra del debilitamiento de la seguridad en Colombia

La economía mantiene unos niveles de crecimiento proporcionalmente buenos frente a todo lo que está pasando en el mundo. No se nos olvide que nuestro presidente fue ministro de hacienda. En materia de empleo los indicadores no mejoran. la mineria, que es una de las locomotares crece pero sin política ambiental y en materia de hidrocarburos  paenas estamos viendo la mano del gobierno.
El peor problema de este gobierno: la herencia de corrupción que no le permite realizar su agenda.

Los ministros ameritan un artículo aparte. Pero de hecho Colombia va por buena senda.

Es preciso recordar del artículo de Juanita sobre el perfil del doctor Santos algunos apartes que nos hacen comprender mejor su estilo y que rematan esta pequeña radiografía de su gobierno hasta la fecha:

“Santos se cree importante y le gusta que los demás también lo crean. Anda con una docena de escoltas -y los necesita pues es un blanco de las Farc- pero también con un edecán que le carga los papeles. No es cercano a la gente. En su campaña, alguien sugirió una vez que todos le dijeran Juan Manuel para establecer una relación más familiar con el candidato pero la idea no prosperó. Sus colaboradores más cercanos le dicen 'ministro' o 'candidato' o 'doctor Santos. Y sin embargo, la gente que trabaja o ha trabajado con él lo aprecia. Y admira la claridad que tiene sobre lo que toca hacer y su competencia para producir resultados. Lejos de ser un microgerente, Santos sabe delegar y confía y respalda a sus subalternos. Los tecnócratas sienten que él los escucha y luego saca adelante sus proyectos. Y de hecho, varios han renunciado a sus cargos para irse a trabajar a su campaña. El ex director de Planeación Nacional Juan Carlos Echeverry está con él, así como Mauricio Santamaría, ex director adjunto de Fedesarrollo.” El doctor Santos se preparó toda la ida para la dignidad de ser ex presidente.




miércoles, agosto 31, 2011

TONY JUDT " ALGO ANDA MAL"


El libro “Algo anda mal”, publicado de manera póstuma, es un testamento lúcido sobre la grave situación que vive el mundo, desde todas las perspectivas. Es una mirada al ser humano, al hombre de carne y hueso, quien vive atrapado entre poderes que lo superan y lo someten implacablemente. El ser hoy es consciente que va al cadalso y a pesar de ello, es impotente, no puede hacer mayor cosa, su resistencia es casi cero, su situación nunca cambia, está inmerso en una entropía irracional, en medio de un mundo sobrecargado de adelantos técnicos que intensifican su alienación.

Desafortunadamente los hechos, no solo confirman sus teorías, sino que parecen ser tozudos, pues cada vez estamos peor. No me refiero a la caótica situación económica y a la crisis financiera, sino a la crisis de tipo social y a la falta de norte: no hay una alternativa diferente a la impuesta por los mercados y desafortunadamente no reaccionamos.

Este pequeño libro debe leerse con atención, por venir de quien viene. Tony Judt, fue uno de los historiadores e investigadores de la Europa de finales del siglo XX más respetados en su profesión. En este blog escribimos sobre su valiosa obra y la tragedia que vivió en sus últimos días. "Algo anda mal", está escrito aludiendo a datos históricos muy contundentes y bien cotejados, con la esperanza puesta por quien está viviendo sus últimos días y es consciente de ello, con la pesada carga de una herencia, que le permitió vivir entre los hechos de una civilización llena de barbarismo. Recordemos que “su obra más famosa, publicada en 2005, es Posguerra: Una historia de Europa desde 1945, una crónica monumental del continente en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En su análisis, Judt afirma que la cooperación de los países europeos en los 30 años posteriores a la caída de Adolf Hitler da muestra de que el pacifismo y el multilateralismo pueden engendrar una estabilidad y una prosperidad duraderas. Con Posguerra quedó finalista al Premio Pulitzer en 2006. "América tendría el mayor Ejército y China crearía más productos, y más baratos", escribe en la conclusión del libro. "Pero ni América ni China disponían de un modelo útil que sirviera para la emulación universal. A pesar de los horrores de su reciente pasado, y en gran medida gracias a ellos, eran los europeos los que ahora estaban genuinamente posicionados para ofrecerle al mundo algún modesto consejo sobre cómo evitar repetir los errores del pasado. Pocos lo habrían dicho hace 60 años, pero puede que el siglo XXI pertenezca aún a los europeos".
Lluis Baseets, en su blog trae sus palabras y se refiere al esfuerzo hecho por el autor en sus ultimos diás y al valor de sus puntos de vista en esta crisis. Reseña estos momentos que se refieren a la adaptación de una conferencia pronunciada en la Universidad de Nueva York el pasado 19 de octubre. Dice,doy la palabra, traducida, al periodista Peter Weiss, que asistió al acto y lo trae en su blog Mondoweiss bajo el título ?Paralizado pero impertérrito, Judt lega a la izquierda la batalla contra la desigualdad?: ?Tony Judt rodó sobre la tarima de la Universidad de Nueva York la pasada noche en su silla de ruedas, con un tubo de respiración atado a su cabeza y una manta sobre su cuerpo, y comenzó su discurso con una voz sorprendentemente fuerte señalando que iba a "matar al elefante en la sala":

Quienes tenían la esperanza de que daría una charla estimulante sobre lo que un cuerpo puede hacer en estas circunstancias quedaron defraudados: "Soy inglés, no nos dedicamos a levantarnos el ánimo? Pero a pesar de sí mismo, Judt cumplió ambos encargos. El discurso que pronunció durante los siguientes cien minutos, en el que se preguntaba si iba a aguantar, fue un llamamiento a la izquierda a tomar las armas? Las armas de Judt, y las de la izquierda democrática a la que pertenece y se dirige, obvio es decirlo, son las ideas y las palabras. Lo que nos dice Judt con estos dos textos se refiere precisamente al valor de estas armas, incluso cuando el cuerpo se convierte en un caparazón inmóvil. Judt hace una apelación a la izquierda para que ponga pie en pared después del ciclo conservador marcado por la desregulación, la desprotección y la privatización. Llama a las cosas por su nombre, como nos ha demostrado con su enfermedad: su izquierda es conservadora; no debe cambiar nada sino resistir y recuperar conceptos arrumbados en los últimos 30 años por una derecha revolucionaria que nos ha conducido al desastre. En este tiempo el lenguaje de los valores ha sido sustituido por las meras consideraciones sobre las pérdidas y ganancias económicas. Y como consecuencia, las privatizaciones, el subarriendo de las tareas del Estado y el desprecio por los más desfavorecidos. Lo que queda de la socialdemocracia europea, lo poco que queda, es además patrimonio de todos y no sirve ya para ganar elecciones, tal como ha podido comprobar la socialdemocracia alemana. El discurso del progresismo optimista ha quedado cancelado, por lo que ahora corresponde una ?socialdemocracia del miedo?. No es la primera vez que sucede. Judt se remite a la Europa de entreguerras, momento en que, de forma análoga a hoy, la izquierda se dejó arrebatar una herencia liberal que le pertenece. Y lo que hay que conservar es bien claro: la función del sector público, la acción social del Estado y las instituciones del Estado de bienestar. Son ideas polémicas para el debate. Bien articuladas y razonadas. Pero sobre todo, surgidas de una mente en acción aunque sea en un cuerpo cada vez más inactivo. Lo admirable de Tony Judt es su capacidad para seguir pensando, para seguir viviendo. En su texto pide ayuda, alguien con quien hablar: yacente dentro de un cuerpo inmóvil, sus noches son interminables y terribles. Y sus únicas armas de combate son, precisamente los ejercicios de pensar y recordar, que le permiten afinar su memoria y su agilidad mental. Es difícil conjugar mejor en dos textos tan distintos y a la vez entrelazados un mismo llamamiento a la razón y al debate.

Ahí están las preguntas claves, que por su puesto no será fácil resolverlas, algunos movimientos como el M15 de España, permiten tener esperanzas y la pregunta donde están los pensadores que impongan una vision más humana del desarrollo.





domingo, agosto 28, 2011

ESTIRPE DE NOVELISTAS DE CARLOS FUENTES

Este es un capitulo del último libro de Carlos fuentes publicado en el suplmento literario Babelia de " "El país" de España: 
Carlos Fuentes, uno de los autores clave de la literatura en español, publica La gran novela latinoamericana. En exclusiva para Babelia escribe sobre la historia y la evolución de dicha narrativa y presenta su canon de escritores y obras esenciales del siglo XX y XXI. Recibirá hoy el Premio Formentor de las Letras en reconocimiento a toda su obra. Se trata de una distinción en el 50º aniversario de la creación de este galardón que se recupera tras varios años suspendido. Formentor es una península estrecha de Mallorca (España) donde en los años sesenta se realizaron jornadas literarias convertidas en referencia para la vanguardia de la edición europea y el debate cultural, Fueron creadas por las familias Barceló y Buadas Rotger. Entre los anteriores galardonados figuran: Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Saul Bellow y Witold Gombrowicz.

Cristóbal Colón vio las sirenas del Caribe en 1495 aunque dice que "no eran tan hermosas como las pintan". En cambio, Diego de Rosales las ve "bien agestadas, con cabezas y crines largas" y al zambullir, noté "cola y espaldas de pescado". Fernández de Oviedo abunda en la descripción de maravillas. Tiburones "que tienen el miembro viril o generativo... cada uno tan largo como desde el codo... a la punta mayor del dedo de la mano". Las sorpresas abundan en estas primeras Crónicas del Nuevo Mundo. Cocuyos que iluminan las noches. Tortugas con nidadas de mil huevos. Perlas negras. Salamandras ardientes y frías a la vez. Es la noche de la iguana, exclamó Cieza de León.
Europa necesitaba un mundo nuevo que colmara sus ansias de fantasía. Pero si la narrativa de las Américas se inicia con la imaginación mítica, Bernal Díaz del Castillo pronto la ubica en la conquista épica. Su Conquista de la Nueva España se inicia con acento mítico: México-Tenochtitlán se parece a "los encantamientos... en el libro de Amadís". Pronto, el asombro del descubrimiento es vencido por el clamor de la conquista. Una victoria llena de dudas, pues Bernal nos describe la destrucción de un mundo al que ama por otro mundo al que obedece. Su libro es la memoria de la juventud de un hombre maduro, olvidado y ciego. El mito ya es épica.

Ambos -mito y épica- serán silenciados por las prohibiciones de la Corona. La "historia oficial" sustituye a la imaginación épica mítica y la obligación de los súbditos del rey es callar y obedecer, dice el virrey de México, marqués de Croix. Sólo que junto con los "libros de los valientes", descubridores y conquistadores, llegaron las ideas de la época, secretas a veces, creciendo a pasos largos y lentos. La idea de América coincide con la Utopía de Tomás Moro, que Vasco de Quiroga quería recrear en Michoacán. Coincide con El príncipe de Maquiavelo, que parecería el abecedario de los conquistadores: no digas, haz. La descendencia literaria de Maquiavelo se encuentra en el Tirano Banderas de Valle-Inclán, los Archivos de Gallegos, el Pedro Páramo de Rulfo, el patriarca de García Márquez y, en su versión moribunda y final, en el Trujillo de Vargas Llosa. Genio y figura hasta la sepultura.

Menos obvia, más profunda, es la herencia erasmista en América. Visible en la arquitectura colonial de Aleijadinho en Ouro Preto o de Kondori en el Alto Perú, es en la poesía de sor Juana Inés de la Cruz donde la influencia erasmista es más cierta:



En dos partes dividida



tengo el alma en confusión:



una, esclava a la pasión,



y otra, a la razón medida.

¿Pasión? ¿Razón? ¿En dónde estaba entonces la fe? Si en estas condiciones el cuestionamiento propio de la novela no era posible, sí lo fue la historia que empiezan a contar, con definiciones nacionales, Clavijero en México y Molina en Chile, jesuitas expulsados de los reinos que para ellos ya eran naciones distintas de España. Es natural que a partir de las guerras de independencia (1810-1821) los historiadores se encargaran de decir lo no dicho: Lastarria y Bilbao en Chile, Mora en México y, sobre todo, Andrés Bello, el venezolano aclimatado en Chile y fundador de su Universidad, y Domingo Faustino Sarmiento, cuyo Facundo es, acaso, el libro definitivo del siglo XIX latinoamericano. Sarmiento consagra la confusión de géneros (como El Quijote): es biografía, geografía, historia, política.
La novela de la independencia la inaugura el mexicano Fernández de Lizardi con El periquillo sarniento (1816) y prolongan el género varios escritores sumamente influidos por el romanticismo, el realismo y, al cabo, el naturalismo europeos. La gran excepción se da en Brasil y se llama Joaquim Maria Machado de Assis, cuyo Blas Cubas (1881) recupera la tradición cervantina de la mezcla de géneros, el humor, el héroe menor, las ilusiones y el engaño, así como la crítica del libro dentro del libro y el cuestionamiento de la autoría.

La novela realista y documental aún tendrá momentos importantes en la obra de Rómulo Gallegos y en los novelistas de la revolución mexicana. Pero dos de estos, Agustín Yáñez y Juan Rulfo, habrían de cerrar el ciclo con obras que a un tiempo tratan de un tiempo histórico (la revolución mexicana) y la trascienden con, más que, aunque también, la novedad del estilo, la estructura y la intención. Al filo del agua y Pedro Páramo cierran un capítulo temático (la revolución), pero abren un capítulo de la escritura como arriesgada búsqueda de lo no dicho antes. Así, la historia que nos contaron en el siglo XIX se convierte en la historia que nadie había contado antes: la pasión de Pedro Páramo por Susana San Juan, la soledad inmensa de los pueblos de Yáñez, la duda acerca del tema fundador: ¿quién es mi padre, quiénes son mis madres?

El heredero mayor de Machado de Assis es Jorge Luis Borges, quien da el paso de más. El universo aspira a la totalidad pero sólo lo explica la excepción. El Aleph es todos los espacios. Funes es todas las memorias, y la Historia universal de la infamia es todas las historias. Sólo que cada "absoluto" borgiano es vencido desde adentro por un amo personal (Beatriz Viterbo en El Aleph), por una disminución del absoluto (Funes) o por la particularidad excéntrica (La infamia). Al cabo, en Pierre Menard, Borges reescribe El Quijote, línea por línea, palabra por palabra. Sólo que la intención es distinta.
Más corrosivos, más libres, en cierto modo, del juego borgiano son Juan Carlos Onetti y Julio Cortázar. Onetti, en La vida breve, triplica al protagonista sin perder la diferencia entre los tres. Y Cortázar, en Rayuela y en sus cuentos, sólo emplea la diferencia entre las dos orillas (Europa-Argentina) para indicar, al revés de Borges, la universalidad de la diferencia. Los tiempos simultáneos de una operación quirúrgica hoy y de un sacrificio ayer nos hablan de este acierto cortazariano: lo diferente puede ser simultáneo o al revés.
Hablo aquí de los contemporáneos de Borges. Bioy Casares y José Bianco, pero sobre todo de sus descendientes, Tomás Eloy Martínez, Sylvia Iparraguirre, Ricardo Piglia, Luisa Valenzuela y Matilde Sánchez. La literatura más variada y fervorosa de la América española es la argentina. La más sui géneris (como el país mismo) es la chilena. País de poetas (Neruda, Huidobro, Mistral, Parra), la narrativa moderna arranca con José Donoso y Jorge Edwards y prosigue hoy con Isabel Allende, Arturo Fontaine, Antonio Skármeta, Sergio Missana, en tanto que en Perú, después de la gran obra de Mario Vargas Llosa, que va de La ciudad y los perros a El sueño del celta, se refundan los derechos no sólo de la imaginación, sino de la expansión, simultaneidad y precipicios de la lengua. Santiago Roncagliolo es un ejemplo.

Más arduo ha sido el problema de los jóvenes novelistas de Colombia. García Márquez es, a un tiempo, referencia, calidad y estorbo. Lo significativo de Gabo es que con Cien años de soledad recogió las grandes tradiciones de la selva y el campo para transformarlas en una narrativa doble, que por el hecho de serlo, disminuye a las anteriores. Porque el secreto de Cien años de soledad es su doble narración. Los Buendía son objeto de una primera narración que resulta, al cabo, ser la falsa narración del verdadero narrador, el taumaturgo gitano Melquíades, anuncio, en sí, de una serie de narraciones continuas anteriores, imaginables, imposibles, olvidadas y deseadas.

Heredar semejante excelencia es el problema de Santiago Gamboa y de Juan Gabriel Vásquez. Ambos superan la tradición, claro está, con nueva creación. El síndrome de Ulises de Gamboa o Historia secreta de Costaguana de Vásquez no niegan lo que heredan, pero saben que el parricidio puede ser un renacimiento.

La literatura mexicana, superada la fatalidad agraria por el arte de Yáñez y Rulfo, se ha centrado en la vida urbana (Villoro, Enrigue) aunque también en el pasado como memoria de la actualidad (Solares, Celorio, Lara Zavala). El punto de renovación, sin embargo, fue el Farabeuf o la crónica de un instante (1965) de Salvador Elizondo, antecedente extremo de una imaginación tan liberada que ella misma es su única frontera. Las "prohibiciones" nacionalistas del pasado fueron superadas, pos-Elizondo, por el grupo autodenominado El Crack y su compañero Xavier Velasco. La literatura escrita por mujeres (que no literatura femenina) ha acompasado este cambio.

Regreso adonde empecé: el Caribe, cuna de nuestra cultura. Son dos de sus novelistas mayores en castellano, ya que el Caribe es región de muchas lenguas y muchos perfiles. Del Caribe son William Faulkner y Jean Rhys, Édouard Glissant, Saint-John Perse, Derek Walcott y Aimé Césaire. También, y cubanos, Alejo Carpentier y José Lezama Lima.

Lezama, poeta (Enemigo rumor, 1941) y ensayista (La expresión americana, 1957), escribió una de las más difíciles y complejas novelas latinoamericanas, Paradiso (1966). Hablo de ella por muchos motivos. La riqueza del lenguaje, las formas proteicas del libro, su atrevimiento mayúsculo en todo lo necesario para crear la obra mayor del barroco literario latinoamericano. Se recomienda leer primero a Luis de Góngora y Argote ("no puede durar el mundo... que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto") y un poco a Francisco de Quevedo ("abuelo de los dinamiteros", según César Vallejo). Dura el mundo sin embargo, a pesar de los dinamiteros y el vidrio quebrado. ¿Hermético, metafórico, neoplatónico? Lezama descubre sus propias claves, y las nuestras, en un ensayo fundador de nuestra cultura, La expresión americana, donde todo lo que parecía lugar común reaparece como luminoso renacimiento: la cultura como destino porque tiene orígenes, la literatura como alusión de la realidad, la imagen como relación. Todo lo que creíamos saber de la América española, nos pide Lezama, debemos repensarlo y aun así no lo conoceremos del todo, jamás.

El otro gran cubano es Alejo Carpentier. Como Lezama, Carpentier redescubre un mundo nuestro. Lo coloca en la historia (Guerra del tiempo, El siglo de las luces), en el drama político (El acoso), en la imaginación de las culturas (El reino de este mundo), en la parodia voluntaria (Concierto barroco) y en un audaz remontarse al origen de la vida en Los pasos perdidos. Quizás ésta sea la novela clave para entender la obra de Carpentier. Una novela contiene a todas las novelas porque toda literatura, aunque no lo sepa, es idéntica a su origen más remoto. Y éste, en Los pasos perdidos, es el primer fuego en la montaña, la primera palabra en la selva, el primer baile ceremonial para celebrar el origen (siendo el origen sin saberlo). Majestuosas creaciones literarias las de Carpentier. La negra magia religiosa de Ti Noel. La magia negra política de Víctor Hugues. El derecho a la resurrección en Guerra del tiempo. El derecho al amor de Sofía y Esteban del narrador y la narrada en Los pasos perdidos. La soledad del perseguido acompañado sólo por la música de Beethoven en su acoso. Y un poder solitario, resuelto por un dictador latinoamericano que en su apartamento parisiense necesita unas palmeras y un perico para sentirse "en casa" (El recurso del método).

Incluyo en este libro a dos autores que parecerían (y son) atípicos. La brasileña Nélida Piñon, porque es gallega de origen y más cercana a este volumen que sus grandes antecedentes Jorge Amado, Clarice Lispector y João Guimãraes Rosa. No nos entenderíamos sin Brasil y Brasil no se entendería sin nosotros. Por eso, además, de Nélida, hablo en este libro de Aleijadinho y de Machado de Assis, y en cuanto a Juan Goytisolo, si escribe en castellano, habla también en hebreo y árabe. Ateo de cultura cristiana y heredero, nolens volens, de Grecia y Roma. Es nuestro porque señala como nadie nuestra heredad, en este volumen evocada.

* Carlos Fuentes (Panamá, 1928) ganador del Premio Cervantes en 1987, es autor de novelas como La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Terra nostra, Los años con Laura Díez y La Silla del Águila. Y de los ensayos El espejo enterrado y Los cinco soles de México. También acaba de publicar su libro de cuentos Carolina Grau (Alfaguara).

Canon siglo XX


- El Aleph
Jorge Luis Borges
- Los pasos perdidos
Alejo Carpentier

- Rayuela
Julio Cortázar

- Cien años de soledad
Gabriel García Márquez



- Paradiso
José Lezama Lima

- La vida breve
Juan Carlos Onetti

- Noticias del imperio
Fernando del Paso

- Yo el supremo
Augusto Roa Bastos

-Pedro Páramo
Juan Rulfo

-Conversación en La Catedral
Mario Vargas Llosa

-Santa Evita
Tomás Eloy Martínez



Canon siglo XXI


-Historia secreta de Costaguana
Juan Gabriel Vásquez

- En busca de Klingsor
Jorge Volpi

-Oír su voz
Arturo Fontaine

-El desierto
Carlos Franz

- Las muertes paralelas
Sergio Missana

-Amphitryon
Ignacio Padilla

-El síndrome de Ulises
Santiago Gamboa

-Abril rojo
Santiago Roncagliolo


viernes, agosto 19, 2011

EL ANIVERSARO DE LOS HECHOS QUE PRECIPITARON LA CAIDA DEL IMPERIO SOVIETICO

Hace veinte años el intento de golpe de estado en contra de Gorbachov, fue el comienzo de la caída del imperio soviético y el colapso de una burocracia que mantenía en vilo al mundo por su poder militar desbordado.  La corrupcion desmedida en todos los niveles, una ideologia anacronica y paquidermica, las contradicciones flagrantes del regimen constituyeron las semillas que sembraron el colapso de la  union.

El mundo aun sufre las consecuencias de estos hechos. La izquierda que tenía en el estado de las estepas la ilusión de sus realizaciones, no logra consolidar su nuevo status y lo que es peor se diluye sin ninguna coherencia. A proposito, a que llamamos izquierda en estos momentos. Los ciudadanos de la unión padecen aun los efectos de un imperio fallido. Pilar Bonet en “El país” de España sintetiza sus efectos con mucha lucidez: El hundimiento de la Unión Soviética convirtió a millones de personas en emigrantes, refugiados, desplazados y extranjeros, las separó de sus familias y les obligó a elegir lealtades. En las biografías de los ciudadanos soviéticos, 1991 fue un corte radical, que abrió posibilidades de inmenso enriquecimiento para unos y condenó a otros a la miseria.

La bipolaridad súbitamente dejo de existir, se consolido una sola potencia y el mundo a partir de este momento fue otro. La ausencia de una ideología que se contraponga a los poderes impuestos, la unidimensionalidad del sistema permitieron que los gurúes del capitalismo salvaje arbitraran una libertad de mercados que  ha generado crisis muy graves para el mundo, pues a pesar de vender el modelo como la panacea, este ha producido  inequidades a granel, miseria y desempleo, para no hablar de las grandes perdidas de los ahorradores a través de los fondos de inversión. Actualmente estamos en una crisis financiera y economica sin parangon con consecuencias serias para el empleo y por su puesto la puntada final al estado de bienestar que por mucho tiempo fue orgullo de los paises occidentales.

Los hechos que rodearon al tres de agosto  dan como para una película de espionaje, los ocho funcionarios que se opusieron a los cambios planteados, tenían planeado una estrategia, como todas las de la KGB, con detenciones a bordo y desapariciones, que terminarían con la apertura propuesta por el primer mandatario soviético. Aquella mañana se trasmitía el ballet "El Lago de los Cisnes" de Piotr Chaikovski. Kriuchkov había preparado una lista de personajes socialmente activos que debían ser detenidos, pero ni estas instrucciones ni muchas otras del GKCHP se llevaron a cabo de forma consistente. El gran error de los golpistas fue no haber detenido a Yeltsin, quien había sido elegido presidente de Rusia el 12 de julio anterior en las primeras elecciones democráticas en su género que se celebraban en la mayor de las 15 repúblicas soviéticas federadas.

El imperio colapso por su propia impotencia y el mundo fue otro, la rueda de la historia como siempre nunca se detiene. Los hechos son de película, tomare la crónica del país de España:

A lo largo del 19 de agosto, en torno a la sede del parlamento se fue concentrando gente, aunque no demasiada, comparado con los grandes mítines que por entonces sacaban a la calle a centenares de miles de personas. A las cinco de la tarde, los golpistas dieron una conferencia de prensa. En ella, las explicaciones y las manos temblorosas de Yanáev hicieron presentir que aquellos hombres no estaban en disposición de acabar con éxito la aventura que habían iniciado.

El 20 de agosto el número de "defensores de la Casa Blanca" había aumentado. Entre la masa de espontáneos reunidos en torno a la sede del parlamento había gentes tan distintas como el guerrillero checheno Shamil Basáiev, el embajador del Reino Unido en la URSS, cosacos, artistas, intelectuales y moscovitas de a pie. Muchos de ellos se integraron después en una organización que se llamó "Zhivoe Kolzó" (El Anillo Vivo).

La noche del 20 al 21 de agosto fue la más dramática de las tres que Yeltsin y sus seguidores pasaron en el parlamento ruso. Los resistentes temían que pudiera producirse un asalto. Entre los seguidores de Yeltsin se habían repartido armas. Algunos diputados, con la carabina al hombro, tomaban posiciones en los tejados de la Casa Blanca. Después de la medianoche, el vicepresidente de Rusia, general Alexandr Rutskoi, un aviador veterano de la guerra de Afganistán, exhortó por los altavoces a defender el edificio, pero poco después, Guennadi Búrbulis, por entonces muy próximo a Yeltsin, utilizó el mismo sistema de megafonía para afirmar la libertad de cada cual de hacer lo que creyera oportuno. Aquella madrugada, una mala maniobra de un tanque junto a una columna de manifestantes acabó con la vida de tres jóvenes en el cruce entre el anillo circular y la avenida Kalinin.

Kriuchkov se había paseado alrededor de la Casa Blanca en un coche con ventanas ahumadas y mantenía conversaciones telefónicas con Búrbulis y los yeltsinistas. Según Víctor Ivánenko, que dirigía el recién formado comité de seguridad del Estado de Rusia, Kriuchkov, considerado el cerebro del golpe, se dio por vencido en la madrugada del 21 de agosto y anunció a los atrincherados que podían dormir tranquilos. El KGB había movilizado al grupo antiterrorista "Alfa", pero no dio la orden definitiva de asalto, aunque sí hubo órdenes previas de avance, reconocimiento y desarrollo del plan de acción. Como otras instituciones del Estado, el KGB no era por entonces una unidad monolítica.

El rescate de Gorbachov

El 21 de agosto, en un pleno extraordinario del parlamento ruso se designó a una comisión especial dirigida por el vicepresidente Rutskói para ir a buscar a Gorbachov a Crimea. También los golpistas volaron de nuevo hacia allí. En la madrugada del 21 al 22 de agosto Gorbachov y su familia fueron conducidos en avión a la capital. El rostro desmejorado de Raisa, la esposa del presidente, revelaba el sufrimiento pasado. Vino después el gran mitin de la Casa Blanca en la mañana del 22 de agosto, la sensación de hermandad y de incomparable liberación. Por la noche, el rostro colectivo beatífico de los "vencedores" se había transformado en amenazador, cuando una multitud se dirigió a la sede del Comité Central del PCUS intentando romper sus ventanas y siguió después hasta la sede del KGB, en la plaza de la Lubianka, donde por la noche un camión se llevó la estatua de Félix Dzherzhinski, el fundador de los servicios secretos después de que la multitud intentara derribarlo con un lazo.

El 23 de agosto, en un verdadero espectáculo ante el parlamento ruso, Yeltsin puso en evidencia la erosión política irreversible que el golpe había supuesto para Gorbachov y para el PCUS. El analista Serguéi Parjómenko, que seguía los acontecimientos, opina que aquella humillación pública satisfacía los instintos de venganza personales de Yeltsin por las humillaciones que antes le había infligido Gorbachov. Al día siguiente, el líder de la URSS rompía su relación con aquella fuerza política donde había militado toda su vida adulta y renunciaba al cargo de secretario general. Gorbachóv pidió al Comité Central que se autodisolviera. La sede de este organismo en Moscú fue sellada, los periódicos comunistas, prohibidos y los últimos golpista, arrestados. Veinte años después, Gorbachov afirma con rotundidad que nunca, ni siquiera entonces, creyó poder formar un tándem eficaz con Yeltsin.

Las exposiciones fotográficas que se han celebrado este año con motivo del 80 aniversario de ambos líderes, -en el caso de Yeltsin "postmortem"-, reflejaron aquella animadversión. En ambas muestras documentales se ha evitado la imagen del "otro", como si las biografías de Gorbachov y la de Yeltsin fueran paralelas y ambos no se hubieran encontrado jamás. Al margen de las relaciones personales de ambos líderes, los yeltsinistas de primera hora buscan hoy el contacto con Gorbachov y reconocen los méritos de aquel político al que acusaron de indeciso y lento. Los que no se han convertido en rehenes del dinero y el poder se muestran desilusionados y hasta inquietos por las restricciones a las libertades democráticas impuestas por Vladímir Putin, el actual jefe de gobierno y ex presidente de Rusia. Búrbulis advertía el jueves que Rusia Unida, el partido mayoritario en el parlamento, podía seguir el rumbo del Partido Comunista de la URSS y que el peligro de desintegración de Rusia "existe" y es "más serio de lo que el régimen presupone con ligereza".

Los implicados terminaron siendo amnistiados. Otras son las consecuencias para el pensamiento y la sociedad en general. Esperamos escribir sobre el tema más adelante.

miércoles, agosto 10, 2011

MATTHIEU PIGASSE

Una mezcla de gentleman, financiero exitoso, banquero, hombre de izquierda y contestatario en ocasiones, con una pasión desmedida por el rock, hacen de este hombre exitoso un producto diferente a todo lo que estamos acostumbrados a ver. Estamos en la época, en que la única salida es ser iguales para ser diferentes. Es grato reconocer que aun existe gente que escapa a estos estándares.

Tiene sólo 43 años, estilo de dandy –jean y camisa blanca impecables–, y es el nuevo hombre fuerte de los medios franceses. En 2009, Matthieu Pigasse compró la revista semanal Les Inrockuptibles y, el año pasado, nada menos que el más prestigioso diario galo: Le Monde . En ese momento, el periódico estaba al borde del default. El actual director del banco de negocios Lazard trabajó en la reestructuración de la deuda argentina con el equipo del ex ministro de Economía Roberto Lavagna. En Lazard hizo su fortuna y se especializó en reestructuración de deudas de países emergentes y en fusiones y adquisiciones de empresas.

Con  la crisis fianciera en plena efervescencia, que confirma una vez más como persisten los economistas en sus equivocaiones, sobre todos aquellos que creen ciegamente en la mano invisible del mercado y  que nunca asumen una crítica al modelo de desarrollo, ni reconocen las injusticias de los gurues en el manejo de las finanzas en el mundo, la visión de un hombre que pese al estilo de vida burgués que tiene en todo lo que hace, de izquierda ideologicamente hablando, absolutamente iconoclasta y quien habla de justicia social, de cambio de reglas, representa de alguna manera una esperanza al caos en que nos estamos moviendo.

Pigasse tuvo en su adolescencia vinculada al rock: en su juventud llegó a tener su propia banda punk y hoy reconoce que le gustan The Clash y Sex Pistols, dos grupos íconos del género. El 10 de mayo pasado, organizó un gran recital en la plaza de la Bastilla, en París, como celebración del trigésimo aniversario de la elección de François Mitterrand como primer presidente de socialista en Francia.

En este momento está en Argentina donde lanzará su revista de rock. Pese, a ser un experto negociando y reorientando deuda externa de los países emergentes y haber contribuido a un renegociación de la deuda externa Argentina, es un crítico al culto al mercado. Hubo respuestas que lo definen en este campo.

– ¿Qué tan en crisis está el capitalismo?

Hay una crisis profunda del sistema capitalista. Es el resultado esencialmente de una transformación generada por el culto al mercado: de industrial pasó a financiero. En el industrial hay innovación, se generan cosas, se generan empleos, la empresa produce. Por el contrario, en el financiero lo único que importa es incrementar el beneficio, lo máximo y más rápido posible. No importa nada, ni cómo se hace, ni quién lo hace, ni los empleados, ni los recursos, ni el proceso, sino los resultados, lo que se va a ganar.

–¿Considera viable la continuidad de este sistema?


–No puede haber democracia sin mercado, ni mercado sin democracia. Lo que pasó en Europa del Este hace algunos años no me gusta. Pero la crisis ha mostrado que la mano invisible que regula la economía no existe. Si dejamos que los mercados se autorregulen, se autodestruyen. Hay que redistribuir los beneficios generados por el mercado, darles a todos el mismo acceso a la educación, salud, seguridad. Y un sistema fiscal justo. No hay que dejar de crecer: hace falta generar riqueza para poder redistribuirla.
¿La crisis económica genera xenofobia?

–Muchos dirigentes políticos europeos tienen responsabilidad en la actitud de encierro que se generó en la sociedad. Es muy triste que Francia, el país de los derechos humanos, responda cerrando sus fronteras a los inmigrantes sin papeles ante lo que pasó en Túnez. Es inquietante, es un reflejo de la crisis económica. Es el miedo al mañana, a los otros. Necesitamos abrirnos al mundo y lograr una alegría colectiva. La cultura es una manera de hacerlo.

Es bueno que haya hombres exitosos, que piensen de manera diferente y que nos brinden una visión por encima de los estándares.



domingo, julio 31, 2011

¿QUÉ ESTÁ HACIENDO INTERNET CON NUESTRAS MENTES?

Mario Vargas Llosa publica hoy en “El país “de España, un excelente artículo sobre el libro de Nicholas Carr: ¿qué está haciendo internet con nuestras mentes?, que viene como anillo al dedo, a propósito del artículo anterior escrito en este blog, sobre la lectura digital. Esta sería la visión trágica de la radiografía descrita en este análisis, que entre otras cosas, no es una interpretación, sino el reflejo de una realidad avasallante: existe una nueva forma de acceder a la información, una revolución de las TIC, con efectos, no solo sobre la forma de conocer e informarnos, sino como existimos, por efectos de la red.

Expone Vargas llosa:

“Nicholas Carr estudió Literatura en Dartmouth College y en la Universidad de Harvard y todo indica que fue en su juventud un voraz lector de buenos libros. Luego, como le ocurrió a toda su generación, descubrió el ordenador, el Internet, los prodigios de la gran revolución informática de nuestro tiempo, y no sólo dedicó buena parte de su vida a valerse de todos los servicios online y a navegar mañana y tarde por la Red; además, se hizo un profesional y un experto en las nuevas tecnologías de la comunicación sobre las que ha escrito extensamente en prestigiosas publicaciones de Estados Unidos e Inglaterra. Un buen día descubrió que había dejado de ser un buen lector, y, casi casi, un lector. Su concentración se disipaba luego de una o dos páginas de un libro, y, sobre todo si aquello que leía era complejo y demandaba mucha atención y reflexión, surgía en su mente algo así como un recóndito rechazo a continuar con aquel empeño intelectual. Así lo cuenta: "Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo". Preocupado, tomó una decisión radical. A finales de 2007, él y su esposa abandonaron sus ultramodernas instalaciones de Boston y se fueron a vivir a una cabaña de las montañas de Colorado, donde no había telefonía móvil y el Internet llegaba tarde, mal y nunca. Allí, a lo largo de dos años, escribió el polémico libro que lo ha hecho famoso. Se titula en inglés The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains y, en español, Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011).

La primera premisa que se releva es la siguiente:

1.- No es verdad que el Internet sea sólo una herramienta. Es un utensilio que pasa a ser una prolongación de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio cerebro, el que, también, de una manera discreta, se va adaptando poco a poco a ese nuevo sistema de informarse y de pensar, renunciando poco a poco a las funciones que este sistema hace por él y, a veces, mejor que él. No es una metáfora poética decir que la "inteligencia artificial" que está a su servicio, soborna y sensualiza a nuestros órganos pensantes, los que se van volviendo, de manera paulatina, dependientes de aquellas herramientas, y, por fin, en sus esclavos.

2.- debemos inquietarnos si ese progreso significa aquello que un erudito estudioso de los efectos del Internet en nuestro cerebro y en nuestras costumbres, Van Nimwegen, dedujo luego de uno de sus experimentos: que confiar a los ordenadores la solución de todos los problemas cognitivos reduce "la capacidad de nuestros cerebros para construir estructuras estables de conocimientos". En otras palabras: cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos.

Frente a la controversia abierta es preciso afirmar categóricamente.

La red y las TIC, así como la herramienta de la informática no cederán su penetración inclemente en la vida y la sociedad en general, por lo tanto, solo se podrá crear mecanismos de reorientación de este mecanismo, democratización, racionalidad o reglas de juego, como resistencias, por ejemplo: como se defenderán los sistemas educativos, para que sus alumnos profundicen, estudien, conozcan, no se informen, frente a la flagrante realidad.

Quien maneja la información, maneja el control. Detrás de estos pulpos de la informática, existe un poder, con mucho capacidad de manipulación. Quíen controla a Google. la información a este nivel prefigura la conciencia. Cuales son las defensas del ciudadano frente al imperio de la información. Son muchas las variables que deberán tenerse en cuenta y el tema no se reduce a la perdida de la capacidad cerebral por efectos de la red. Adelante trancribo la  entrevista concedida al “país”, del autor del libro que me parece importante:

PREGUNTA. Su libro ha levantado críticas entre periodistas como Nick Bilton, responsable del blog de tecnología Bits de The New York Times, quien defiende que es mucho más natural para el ser humano diversificar la atención que concentrarla en una sola cosa.

RESPUESTA. Más primitivo o más natural no significa mejor. Leer libros probablemente sea menos natural, pero ¿por qué va a ser peor? Hemos tenido que entrenarnos para conseguirlo, pero a cambio alcanzamos una valiosa capacidad de utilización de nuestra mente que no existía cuando teníamos que estar constantemente alerta ante el exterior muchos siglos atrás. Quizás no debamos volver a ese estado primitivo si eso nos hace perder formas de pensamiento más profundo.

P. Internet invita a moverse constantemente entre contenidos, pero precisamente por eso ofrece una cantidad de información inmensa. Hace apenas dos décadas hubiera sido impensable.

R. Es cierto y eso es muy valioso, pero Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa. Lo que yo defiendo en mi libro es que las diferentes formas de tecnología incentivan diferentes formas de pensamiento y por diferentes razones Internet alienta la multitarea y fomenta muy poco la concentración. Cuando abres un libro te aíslas de todo porque no hay nada más que sus páginas. Cuando enciendes el ordenador te llegan mensajes por todas partes, es una máquina de interrupciones constantes.

P. ¿Pero, en última instancia, cómo utilizamos la web no es una elección personal?

R. Lo es y no lo es. Tú puedes elegir tus tiempos y formas de uso, pero la tecnología te incita a comportarte de una determinada manera. Si en tu trabajo tus colegas te envían treinta e-mails al día y tú decides no mirar el correo, tu carrera sufrirá. La tecnología, como ocurrió con el reloj o la cartografía, no es neutral, cambia las normas sociales e influye en nuestras elecciones.

P. En su libro habla de lo que perdemos y aunque mencione lo que ganamos apenas toca el tema de las redes sociales y cómo gracias a ellas tenemos una herramienta valiosísima para compartir información.

R. Es verdad, la capacidad de compartir se ha multiplicado aunque antes también lo hacíamos. Lo que ocurre con Internet es que la escala, a todos los niveles, se dispara. Y sin duda hay cosas muy positivas. La Red nos permite mostrar nuestras creaciones, compartir nuestros pensamientos, estar en contacto con los amigos y hasta nos ofrece oportunidades laborales. No hay que olvidar que la única razón por la que Internet y las nuevas tecnologías están teniendo tanto efecto en nuestra forma de pensar es porque son útiles, entretenidas y divertidas. Si no lo fueran no nos sentiríamos tan atraídos por ellas y no tendrían efecto sobre nuestra forma de pensar. En el fondo, nadie nos obliga a utilizarlas.

P. Sin embargo, a través de su libro usted parece sugerir que las nuevas tecnologías merman nuestra libertad como individuos...

R. La esencia de la libertad es poder escoger a qué quieres dedicarle tu atención. La tecnología está determinando esas elecciones y por lo tanto está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma. Google es una base de datos inmensa en la que voluntariamente introducimos información sobre nosotros y a cambio recibimos información cada vez más personalizada y adaptada a nuestros gustos y necesidades. Eso tiene ventajas para el consumidor. Pero todos los pasos que damos online se convierten en información para empresas y Gobiernos. Y la gran pregunta a la que tendremos que contestar en la próxima década es qué valor le damos a la privacidad y cuánta estamos dispuestos a ceder a cambio de comodidad y beneficios comerciales. Mi sensación es que a la gente le importa poco su privacidad, al menos esa parece ser la tendencia, y si continúa siendo así la gente asumirá y aceptará que siempre están siendo observados y dejándose empujar más y más aún hacia la sociedad de consumo en detrimento de beneficios menos mensurables que van unidos a la privacidad.

P. Entonces... ¿nos dirigimos hacia una sociedad tipo Gran Hermano?

R. Creo que nos encaminamos hacia una sociedad más parecida a lo que anticipó Huxley en Un mundo feliz que a lo que describió Orwell en 1984. Renunciaremos a nuestra privacidad y por tanto reduciremos nuestra libertad voluntaria y alegremente, con el fin de disfrutar plenamente de los placeres de la sociedad de consumo. No obstante, creo que la tensión entre la libertad que nos ofrece Internet y su utilización como herramienta de control nunca se va a resolver. Podemos hablar con libertad total, organizarnos, trabajar de forma colectiva, incluso crear grupos como Anonymous pero, al mismo tiempo, Gobiernos y corporaciones ganan más control sobre nosotros al seguir todos nuestros pasos online y al intentar influir en nuestras decisiones.

P. Wikipedia es un buen ejemplo de colaboración a gran escala impensable antes de Internet. Acaba de cumplir diez años...

R. Wikipedia encierra una contradicción muy clara que reproduce esa tensión inherente a Internet. Comenzó siendo una web completamente abierta pero con el tiempo, para ganar calidad, ha tenido que cerrarse un poco, se han creado jerarquías y formas de control. De ahí que una de sus lecciones sea que la libertad total no funciona demasiado bien. Aparte, no hay duda de su utilidad y creo que ha ganado en calidad y fiabilidad en los últimos años.

P. ¿Y qué opina de proyectos como Google Books? En su libro no parece muy optimista al respecto...

R. Las ventajas de disponer de todos los libros online son innegables. Pero mi preocupación es cómo la tecnología nos incita a leer esos libros. Es diferente el acceso que la forma de uso. Google piensa en función de snippets, pequeños fragmentos de información. No le interesa que permanezcamos horas en la misma página porque pierde toda esa información que le damos sobre nosotros cuando navegamos. Cuando vas a Google Books aparecen iconos y links sobre los que pinchar, el libro deja de serlo para convertirse en otra web. Creo que es ingenuo pensar que los libros no van a cambiar en sus versiones digitales. Ya lo estamos viendo con la aparición de vídeos y otros tipos de media en las propias páginas de Google Books. Y eso ejercerá presión también sobre los escritores. Ya les ocurre a los periodistas con los titulares de las informaciones, sus noticias tienen que ser buscables, atractivas. Internet ha influido en su forma de titular y también podría cambiar la forma de escribir de los escritores. Yo creo que aún no somos conscientes de todos los cambios que van a ocurrir cuando realmente el libro electrónico sustituya al libro.

P. ¿Cuánto falta para eso?

R. Creo que tardará entre cinco y diez años.

P. Pero aparatos como el Kindle permiten leer muy a gusto y sin distracciones...

R. Es cierto, pero sabemos que en el mundo de las nuevas tecnologías los fabricantes compiten entre ellos y siempre aspiran a ofrecer más que el otro, así que no creo que tarden mucho en hacerlos más y más sofisticados, y por tanto con mayores distracciones.

P. El economista Max Otte afirma que pese a la cantidad de información disponible, estamos más desinformados que nunca y eso está contribuyendo a acercarnos a una forma de neofeudalismo que está destruyendo las clases medias. ¿Está de acuerdo?

R. Hasta cierto punto, sí. Cuando observas cómo el mundo del software ha afectado a la creación de empleo y a la distribución de la riqueza, sin duda las clases medias están sufriendo y la concentración de la riqueza en pocas manos se está acentuando. Es un tema que toqué en mi libro El gran interruptor. El crecimiento que experimentó la clase media tras la II Guerra Mundial se está revirtiendo claramente.

P. Internet también ha creado un nuevo fenómeno, el de las microcelebridades. Todos podemos hacer publicidad de nosotros mismos y hay quien lo persigue con ahínco. ¿Qué le parece esa nueva obsesión por el yo instigado por las nuevas tecnologías?

R. Siempre nos hemos preocupado de la mirada del otro, pero cuando te conviertes en una creación mediática -porque lo que construimos a través de nuestra persona pública es un personaje-, cada vez pensamos más como actores que interpretan un papel frente a una audiencia y encapsulamos emociones en pequeños mensajes. ¿Estamos perdiendo por ello riqueza emocional e intelectual? No lo sé. Me da miedo que poco a poco nos vayamos haciendo más y más uniformes y perdamos rasgos distintivos de nuestras personalidades.

P. ¿Hay alguna receta para salvarnos'?

R. Mi interés como escritor es describir un fenómeno complejo, no hacer libros de autoayuda. En mi opinión, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando información y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin práctico y que, sin embargo, estimula la creatividad. La ciencia habla claro en ese sentido: la habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento crítico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empatía precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez más. Yo simplemente me limito a alertar sobre la dirección que estamos tomando y sobre lo que estamos sacrificando al sumergirnos en el mundo digital. Un primer paso para escapar es ser conscientes de ello. Como individuos, quizás aún estemos a tiempo, pero como sociedad creo que no hay marcha atrás.











miércoles, julio 27, 2011

LA CONSOLIDACIÓN DE LA DERECHA EN EUROPA

La derecha en Europa se consolida cada vez más y parece avasallar a la izquierda a lo largo del continente en todos los contextos. Cuando hablamos de derecha, no solo nos referimos a los extremos de una ideología, ni a la toma del poder por los partidos conservadores, sino a la imposición peligrosa del la peor ortodoxia, cargada de xenofobia y radicalismos.

En la dulce compañía de los partidos ganadores en casi todo el continente: El Partido Conservador británico, de David Cameron; el Partido Popular (PP) español, de Mariano Rajoy; la Unión por un Movimiento Popular (UMP), del presidente francés, Nicolas Sarkozy; la democracia cristiana alemana, de Angela Merkel; el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi; el partido húngaro Fidesz, y la derecha búlgara, del GERB. Además del triunfo obtenido por los partidos de derecha en Lituania, Bulgaria y Eslovenia, se esconden movimientos fundamentalistas, de la peor pelambre, que están produciendo efectos muy peligrosos: odio a la inmigración, neo-nazismos, xenofobia, con consecuencias nefastas para la sociedad y para la humanidad, que significan un retroceso al pluralismo y la democracia.

Anders Behring Breivik, el acusado de la matanza en Noruega, dijo en su primera comparecencia ante la justicia que tenía cómplices y habló de tener vínculos con grupos de extrema derecha en Europa. Con su declaración, el escrutinio del nexo entre violencia y el extremismo de derecha cobró especial relevancia.

Auxiliar Alcantar, escribía en el 2010, algo que adquiere una vigencia inusitada a propósito de los últimos hechos:

“El ensayista italiano Raffaele Simone, en su libro Il mostro mite. Perché l'Occidente non va a sinistra?), publicado este año en Ediciones Gallimard, frente a la galopante imposición de la derecha, sugiere que es porque la izquierda se ha quedado estática y sin proyecto. La derecha ha sabido aprovechar un mundo cada vez más consumista, individualista y mediático, asociándose a empresarios y medios de comunicación para promover una sociedad de diversión, símbolo de modernidad. Para Simone, Italia es prototipo de esa nueva derecha que reduce los servicios públicos, obstaculiza la toma de decisión democrática, desprecia la vida intelectual, y promueve una ideología de éxito individual. En la sociedad actual, dice, la felicidad reside en el consumo, se estimula al gasto en lugar del ahorro. Estamos inmersos en un mundo virtual con computadoras, pantallas y celulares por todas partes. El trabajo está cada vez más desvalorizado y se privilegia la distracción: televisión, video juegos, emisiones people. Hay una infantilización de los adultos, un culto al cuerpo y a la juventud. En un mundo donde el consumidor reemplaza al ciudadano, donde la diversión reemplaza al realismo y la reflexión, el terreno es fértil para que se imponga la nueva derecha europea. Para el ensayista, la izquierda no ha sabido comprender este cambio de época. Pero además, no reivindica su herencia y ha dilapidado lo que constituye su patrimonio. Las grandes conquistas sociales se consiguieron gracias a los combates de la izquierda: derechos de los trabajadores, libertad de asociación, vacaciones pagadas, seguro médico, jubilación, derecho a la educación, sufragio universal, derechos de las mujeres, servicios públicos, etcétera”.

Otro fenómeno es la aceptación de extremos por la sociedad más culta de Europa. Los nórdicos, han empezado a ver como legitimo y justo todas las leyes contra la inmigración y las condenas del racismo ortodoxo e inclusive asumen que la crisis europea tiene serias consecuencias en el exceso de leyes permisivas para los extranjeros. Algunos países han cerrado sus fronteras, inclusive para la propia comunidad, en un desconocimiento a los pactos de la unión. No es un hecho nuevo, ni casual. Marc Lazar, un historiador especialista en la izquierda y la política italiana, publicaba para la revista Esprit en el 2008, algunas razones muy validas para nuestro análisis, que explicaban para la época, la pérdida de espacio de la izquierda: Cómo interpretar esta situación? Lazar cree que es falsa una de las razones adelantadas desde la izquierda según la cual los europeos “ceden a los cantos de sirena del “populismo”, de la xenofobia o incluso del racismo, y giran inexorablemente hacia la derecha“. Por el contrario, opina que la derecha gana porque “ha realizado una tarea d”aggiornamento’ bastante coordinada, entre los partidos y los parlamentarios europeos, en el seno del Partido Popular europeo o gracias a las fundaciones y los ‘think tanks’”. Y porque “se ha provisto de verdaderos líderes, que a menudo son excelentes comunicadores“. La derecha, añade, “tiende a unificarse“, “refuerza sus organizaciones y no descuida el trabajo sobre el terreno“. Ocupa, además “un ancho espectro político” y no duda en ampararse, si le hace falta, de los temas de la izquierda. Este dominio de la derecha no es ineluctable. La opinión pública en Europa no se ha pasado en bloque a la derecha: “Si bien se muestra más sensible en algunos temas predilectos de la derecha, como la inseguridad, la inmigración y la identidad nacional también, al mismo tiempo, una gran parte de la opinión reclama protección social“. Por otra parte, señala Lazar, hay ciclos electorales: en los años noventa la izquierda gobernaba en once de los quince países que entonces formaban la UE. Pero añade (y creo que tiene en eso toca un punto esencial) la izquierda “cometería un grave error si esperara pasivamente un cambio del ciclo, con, por ejemplo, un hipotético retorno de la prosperidad económica que le sería ‘a priori’ más beneficiosa porque le permitiría reclamar políticas de más ancha redistribución social“. Por el contrario, tiene que superar con decisión sus “handicaps“: su déficit de credibilidad en cuestiones de seguridad, la falta de envergadura de sus líderes, la negligencia del trabajo sobre el terreno. Le falta, sobre todo, un “cuerpo de valores mobilizadores” que se distinga claramente de los de la derecha y “le permitan hacer vivir de manera mobilizadora su reformismo“.

La situación no es fácil y de la toma de posición de los partidos democráticos y porque no decirlo de la izquierda, depende que no se siga consolidando la extrema derecha. Esperaremos como se desenvuelve el ovillo, sobre todo después del último atentado.











domingo, julio 10, 2011

RUPERT MURDOCH

Es probable que el anuncio del fin del semanario británico News of the World sea el pago que le hace Robert Murdoch a la sociedad británica para hacerse merecedor en el Reino Unido de una concesión televisiva que le hará aún más poderoso. En todo caso, lo cierto es que el empresario australiano, "el dueño de las noticias", como lo califica un reciente libro sobre su estrategia, echa el cierre a una cabecera más que centenaria que ha basado su exitosa historia comercial en el desprecio a la vida humana en todas sus formas, incluyendo la vida de aquellos que no se pueden defender, pues han muerto y han sido mancillados en la intimidad ya silenciada para siempre. Juan Cruz: “ el Pais “ de España.
El Periodismo responde a una ética suprema e imprescindible para su ejercicio. Está es consustancial al oficio. Con la última del tabloide «News of the World», se cierra un capítulo oprobioso de la prensa Inglesa, que ha sacudido a la sociedad de Londres y que constituye en esencia, el manual perfecto, de todo lo que no se debe hacer en un medio periodístico.


El punto neurálgico que obligo al cierre del tabloide, está centrado en el hecho de ser acusado por las autoridades de numerosos casos de escuchas ilegales, chuzadas decimos en Colombia, investigaciones que han tenido un alcance muy grave para el grupo y que tiene connotaciones de otra índole y han terminado por convertirse en un caso de interés nacional.

Quien es este hombre que nos recuerda a William Randolph Hearst o Joseph Pulitzer. Un magnate de los medios. El imperio de Rupert Murdoch comenzó en Australia, su país de origen, en los años 50, donde llegó a poseer más de un centenar de publicaciones a lo largo y ancho del país. A finales de los 70, Murdoch penetra en el Reino Unido y se hace con cuatro publicaciones señeras: News of the World, The Sun, The Times y The Sunday Times.

En paralelo, el magnate inicia su expansión en los Estados Unidos con la compra del diario The New York Post y se interesa por el mercado televisivo. Pero para ser propietario de canales de televisión en Estados Unidos, Murdoch debía cumplir un requisito legal, convertirse en ciudadano estadounidense. Y así lo hizo. En 1985, el magnate adoptó la nacionalidad del país norteamericano. En 1986 fundó la compañía Fox Broadcasting, propietaria de los míticos estudios 20th Century Fox, y en 1996 entró en el mercado de la televisión por cable con Fox News. Mientras tanto, en el Reino Unido, su compañía BSkyB domina el mercado de la televisión digital.

En 2007 Murdoch da el golpe de gracia a su implantación en Estados Unidos al comprar la compañía Dow Jones, propietaria de uno de los títulos emblemáticos de la prensa estadounidense, el Wall Street Journal.

El escándalo por las escuchas ilegales, que estalló en 2006, se extendió esta semana hasta afectar, además de conocidas personalidades de la cultura, la política y la realeza, a familiares de personas asesinadas y militares muertos en Afganistán. El magnate por ello declaró: "Tras haber consultado con otros directivos, he decidido que debemos tomar medidas contundentes respecto al periódico. Este domingo se publicará la última edición del News Of The World", indicó el presidente de News Internacional.

La pregunta es quien le cree a quien convirtió el oficio más hermoso del mundo en un negocio que violó todos los principios. Hasta donde priman los intereses económicos sobre la información sustentado en la verdad, cómo las presiones del mercado y los margenes de rentabilidad, terminan generando sobornos, para obtener información a costa de lo que sea, prácticas ilegales a granel y la costumbre de propiciar escándalos para aumentar las ventas.

Murdoch en todo caso dijo en un comunicado remitido a su personal, que el dominical, con 168 años de historia, se había "mancillado por un comportamiento equivocado" y añadió que "de hecho, si las recientes acusaciones son ciertas, las escuchas han sido algo inhumano y no tienen cabida en nuestra empresa".

Moraleja, la concentración de los medios nunca será buena. Pero el capitalismo rampante lo permite todo. Amanecerá y veremos.