Estas
reuniones multilaterales entre los ricos cada vez son más de lo mismo y de
hecho no han dado soluciones a una ralentización de la economía que afecta al
mundo y principalmente a Europa, al final terminan en lo anecdótico y suelen
reflejar una arrogancia de parte de los países poderosos, nada aportó, no hay
planteamientos a los problemas graves como el hambre y el calentamiento
climático.
Hay una
intención clara del señor Putin para someter las relaciones a un pragmatismo
por fuera de las tensiones ideológicas y sin ninguna pretensión de abandonar
sus intereses geopolíticos en la región, llamase Ucrania, los Balcanes o
Crimea. El periódico “El país” de España señala este punto con más claridad:
“Leonid Bershidsky para Bloomberg –como viene siendo habitual, reproducido en
The Moscow Times–, quien señaló que, aunque “el conservadurismo cultural” del
presidente ruso es “consistente y sincero”, no nos encontramos ante un político
“de extrema derecha o de la alt-right”. Bershidsky enmarca la entrevista en una
estrategia política más pragmática y “transaccional” que busca reconstruir las relaciones
de Rusia con Occidente manteniendo “cualquier mención sobre los valores al
margen de la política internacional” con el objetivo de “forjar relaciones
pragmáticas basadas en intereses específicos.”
La cumbre G20
en Osaka no produjo ningún compromiso serio sobre el calentamiento global, de
hecho estos países paradójicamente son los que más contaminan; de igual manera,
la guerra comercial entre China y Estados Unidos está lejos de algún acuerdo y
las políticas proteccionistas mientras le den dividendos al señor Trump están lejos de ser suspendidas,
afectando mucho a la economía mundial, es un irrespeto a los acuerdos
comerciales que comprometían a los Estados Unidos y que súbitamente y
unilateralmente han sido desconocidos.
Varios
analistas están preocupados por la recesión económica latente. Paul Krugmang
expresa: “Pero esperen, porque todavía hay más. Aunque existen, como he dicho,
indicios de que se está produciendo una desaceleración, hay señales mucho más
claras en Europa, donde la actividad industrial está disminuyendo y aumenta la
preocupación por una recesión. Pero, aunque intenta (El señor Trump) presionar
a la Reserva para que recorte los tipos de interés, Trump montó en cólera por
las noticias de que el Banco Central Europeo, el homólogo europeo de la Reserva
Federal, se plantea bajar por su cuenta los tipos, lo que debilitaría el euro y
haría que la industria estadounidense fuese menos competitiva. Si estas
distintas posturas les parecen incoherentes, es porque no las están analizando
correctamente. El principio común es sencillo: la política monetaria debería
ser aquello que satisfaga los intereses de Donald Trump. Lo demás no importa.
Los países
emergentes nada han recibido de estas reuniones y más bien se han decepcionado
por lo superfluas y pocas prácticas frente a los problemas graves de tipo
económico que los afectan. Es un espectáculo banal. Seguiremos esperando cuáles
serán las soluciones a la des-aceleración de la economía.
1 comentario:
Los ricos siempre serán rico y no más. Nunca hay soluciones para los demás.
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