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jueves, agosto 29, 2013

EL PROBLEMA DE LOS BALDIOS EN COLOMBIA PARA PROFANOS




El Diccionario de la Lengua Española expresa sobre la definición de baldío: “Dicho de la tierra: Que no está labrada ni adehesada”. “Dicho de un terreno de particulares: Que huelga, que no se labra”. “Vano, sin motivo ni fundamento”. “Vagabundo,  perdido, sin ocupación ni oficio”. “Dicho de un terreno: Del dominio eminente del Estado, susceptible de apropiación privada, mediante ocupación acompañada del trabajo, o de la adquisición de bonos del Estado”.
Cuando se habla de baldíos, se toca un tema absolutamente histórico en el marco  de la propiedad rural, el desarrollo agrícola en general, los grandes procesos de coloniaje en el siglo XIX y principios del XX, determinantes en nuestra economía y fundamental para entender el amplio espectro denominado por los expertos como:  “Desarrollo rural” y los conflictos armados que ha suscitado el universo de variables que giran en torno a este tema.
Algunas jurisprudencias los explican mejor que nadie: “Los baldíos son bienes públicos de la Nación catalogados dentro de la categoría de bienes fiscales adjudicadles, en razón de que la nación los conserva para adjudicarlos a quienes reúnan la totalidad de las exigencias establecidas en la ley. Se denomina bien baldío al terreno urbano o rural sin edificar o cultivar que forma parte de los bienes del Estado porque se encuentra dentro de los límites territoriales y carece de otro dueño. Los bienes baldíos son imprescriptibles, es decir que no son susceptibles de adquirirse en proceso de pertenencia por prescripción adquisitiva de dominio. Está perfectamente delimitado en nuestro código civil, desde el siglo XIX”.
Los baldíos están en el centro de la discusión de la propiedad de la tierra, su distribución, su explotación y de hecho de los intentos históricos para llevar a cabo una reforma agraria: Colombia representa en América Latina uno de los casos en donde más persistentemente en el tiempo se ha declarado, a través de su legislación, la intención de llevar a cabo una reforma de su estructura agraria a partir de la redistribución de la tierra. Ya son más de 40 años acumulando legislación y haciendo poco o mucho esfuerzo fiscal para realizar la tarea. Sin embargo, los resultados no podrían ser más pobres, si se los juzga a partir de su contribución al desarrollo del medio rural y la promoción del progreso y el bienestar material y espiritual de los campesinos.
la Ley 48 de 1882 en su Artículo 3° establece, en relación con las tierras baldías, que "su propiedad no prescribe contra la nación, en ningún caso, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 2519 del Código Civil"; disposición reiterada por el Artículo 61 de! Código Fiscal, en el cual se prevé que "él dominio de los baldíos no puede adquirirse por prescripción".
Que según el artículo 44 del Código Fiscal "Son baldíos, y en tal concepto pertenecen al Estado, los terrenos situados dentro de los límites del territorio nacional que carecen de otro dueño, y los que habiendo sido adjudicados con ese carácter, deban volver al dominio del Estado".
Que de conformidad con lo establecido por el Artículo 65 de la ley 160 de 1994, la propiedad de los baldíos adjudícables sólo puede adquirirse mediante título traslaticio de dominio otorgado por el Estado a través del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, INCODER.
Que con arreglo a lo dispuesto por el artículo 65 de la ley 160 de 1994 sólo podrá hacerse titulación de baldíos previamente ocupados, en tierras con aptitud agropecuaria que se estén explotando conforme a las normas sobre protección y utilización racional de los recursos naturales renovables, a favor de personas naturales, empresas comunitarias y cooperativas campesinas, en las extensiones y condiciones que para cada municipio o región del país señale el Consejo Directivo del INCODER.
Que los artículos 49, 53 Y 74 de la Ley 160 de 1994, facultan al Gobierno Nacional para reglamentar los procedimientos administrativos agrarios de clarificación de las tierras desde el punto de vista de su propiedad, delimitación o deslinde de las tierras de la Nación, extinción del derecho de dominio privado sobre las tierras incultas y recuperación de baldíos indebidamente ocupados, dentro del marco establecido por dicha ley. El decreto 1465 del 10 de julio del 2013, cuyo contenido establece que los predios adquiridos antes de la entrada en vigencia de la Ley 160 de 1994 no tendrán que acogerse a las limitaciones que establece dicha norma, pero los negocios realizados posteriormente a ese año sí deberán limitarse a no superar una unidad agrícola familiar (UAF) cuando se vayan a destinar a proyectos productivos a gran escala.
La corte lo ve desde la función de la propiedad: “La función social de la propiedad, a la cual le es inherente una función ecológica, comporta el deber positivo del legislador en el sentido de que dicha función se haga real y efectiva, cuando el Estado hace uso del poder de disposición o manejo de sus bienes públicos. De esta manera, los condicionamientos impuestos por el legislador relativos al acceso a la propiedad de los bienes baldíos, no resultan ser una conducta extraña a sus competencias, porque éstas deben estar dirigidas a lograr los fines que previó el Constituyente en beneficio de los trabajadores rurales.”
El país vive una discusión, bastante grave, una situación confusa y difusa en referencia a este tema en los actuales momentos. La más relevante tiene que ver con una información suministrada por el representante a la cámara Iván Cepeda, en la que se dice que la empresa Indupalma habría comprado y acumulado tierras baldías para echar a andar un proyecto de explotación de caucho en la Orinoquia. En dicho proyecto tendrían participación accionaria familiares de la ministra de Educación, María Fernanda Campo en la que se dice que la empresa Indupalma habría comprado y acumulado tierras baldías para echar a andar un proyecto de explotación de caucho en la Orinoquia. En dicho proyecto tendrían participación accionaria familiares de la ministra de Educación, María Fernanda Campo. Por ejemplo: un grupo de sociedades anónimas simplificadas (SAS), forma de sociedad utilizada solamente para adquirir predios de origen baldío en este caso especifico. La operación se habría realizado en momentos en que Campo era presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá. “El Estado colombiano ha ejercido una política dual frente a los habitantes rurales. Por un lado está la mezquindad y la exclusión hacia el campesinado, que se refleja especialmente en las políticas de acceso a la tierra y en los mecanismos utilizados para alcanzar el desarrollo rural, y por el otro, el favorecimiento desmedido, en algunos casos ilegal, a latifundistas y empresarios”. Los documentos aportados por el representante del Polo, el doctor Cepeda, dejan ver que la operación de adquisición de tierras se dio de la siguiente manera: en 1990, el Incora adjudicó 21 predios en diversas veredas del municipio de Puerto Carreño. Veinte años después, en 2010, una docena de esos predios fueron adquiridos por un grupo de SAS, personas naturales y la empresa Indupalma, que acumuló los terrenos para adelantar un proyecto cauchero. Las SAS fueron constituidas en 2010 y poco tiempo después compraron las tierras. Una de las coincidencias reveladas por Cepeda es que todas estas operaciones se legalizaron en la misma notaría, la 44 de Bogotá. De igual manera, el congresista estableció que existe una relación directa entre la ministra e Indupalma, a través de Rubén Darío Lizarral de  gerente de la empresa y su ex esposo.
Este es apenas un caso de muchos. Sobra decir que no se trata de tomar medidas por fuera de contexto, defender al campesino  ultranza del desarrollo general, pues las inversiones grandes y proyectos productivos de gran envergadura, capacidad empresarial que catalizará ciertas regiones y por supuesto la producción rural. El otro extremo sería entregarnos a estos pulpos y apabullar al campesino como está sucediendo en algunos casos. Entonces la razón, es buscar la equidad desde la ley. Como siempre hemos visto donde se utiliza la misma, de manera sesgada con él único objetivo de apropiarse de grandes extensiones. La concentración de la propiedad rural en Colombia es harta conocida, esto es otro plato fuerte que tratare más adelante.






sábado, agosto 24, 2013

LA CORPORACION RIVER PLATE DE MEDELLÍN



Está ciudad bella y paradojal, nos sorprende con fenómenos fuera de serie y personas excepcionales. Vivir en medio de una modernidad galopante, de anhelos enquistados por sobrevivir, del auge comercial siempre como reto, las presiones de las TIC, que significan estar atentos a la innovación y el cambio en medio de signos de violencia y marginalidad graves, es una apuesta de vida absolutamente diferente a todo lo que hemos visto. Esto y mucho más es Medellín. Es bella y trágica a la vez. La exclusión, la droga y la violencia constituyen un trípode que mantiene en vilo a las instituciones. De igual manera, es orgullosa de su progreso galopante, llena de vida y muerte en una convivencia inexplicable. Los problemas de las comunas han obligado al gobierno municipal, crear políticas públicas de inclusión, grandes parques bibliotecas, planes de cobertura educativa, trasformaciones urbanas atendiendo a procesos de resocialización, con  presupuestos fijos que garantizan darles continuidad y permanencia a todos estos programas. La apuesta ha sido muy grande y se traduce en obras y políticas que son ejemplo para el mundo.
Unísono a este esfuerzo del gobierno, hay personas que nos sorprenden por su capacidad para crear verdaderos iconos de inclusión, que constituyen una verdadera revolución y alivio para la ciudad.
Quiero hablar de la CORPORACION RIVER PLATE DE MEDELLIN.  Tiene 800 niños y jóvenes, todos jugando futbol, entrenando  diariamente, con planes anuales previamente diseñados, compitiendo y formándose como personas, acorde a una ética, unas normas y propósitos de vida muy claros. Queda claro que patear un balón, va mucho más allá que los propios roles competitivos que el juego implica, es proyecto humano, es hacer ciudadanos a carta cabal, es concientizar, es afincar en el  inconsciente colectivo razones sanas para disfrutar y vivir en comunidad.
Este monumento no nació de ningún esfuerzo gubernamental, ni político, fue la idea de una familia. Nació en el  barrio AntioquÍa  Medellín, donde confluyen todas las violencias, pero de igual manera,  gente  luchadora y que ha sabido enfrentarse a las adversidades, llena de fortalezas inimaginables. Es una síntesis  de la ciudad. Cuando se toca fondo, cuando se ha vivido entre lo peor y la esperanza, la vida provee personas providenciales, verdaderas potencias, héroes anónimos, que generan salidas y  proyectos de inclusión, que son más efectivos y prácticos, que muchos programas  de carácter institucional. Como el dicho popular, deme una esperanza y una ventana de salida que yo hago el resto.
El señor Julián Pérez, un antioqueño raizal, que ha vivido, disfrutado y padecido esta ciudad, de caminar pausado y con una sabiduría y sentido común extraño en estos tiempos, le dio rueda suelta a esta idea. Habla incansablemente de los problemas de droga en la juventud. Ha visto como se muere la juventud entre vicios irracionales, adiciones sin salida, crueles, duros. Es testigo de pérdidas humanas, sabe que una vez un muchacho  cae en la droga, difícilmente sale de este laberinto mortal.  A grandes problemas, soluciones sabias y prácticas. Creó y convirtió este programa en una actitud, en una solución sin parangón, un proyecto de vida,junto con su esposa Diana y  su hijo Santiago, quienes crearon esta corporación que cumple una labor no solo excepcional, sino revolucionaria.
Doña Diana, su esposa, es una mujer con los pies en la tierra. Es la mano derecha de su esposo Julián. Proactiva, ágil, realiza más de cuatro cosas a la vez: entrega uniformes, recibe matriculas, escucha al niño, recoge el balón,  soluciona puntualidades  y mantiene una actitud positiva, nada por grave que sea,  la congestiona.
Santiago es el alma, el programador, el técnico, la bitácora de este bello proyecto fue creada por él y  está en sus manos. No solo sabe fútbol  sino que es su pasión. Pero atiende a un programa específico en lo futbolístico y en lo administrativo.  Ex jugador del nacional, la cancha es el espacio de su vida y el ciclo vital donde vibra como nadie.
Sí se miran las cifras de drogadicción de la niñez y la juventud en esta ciudad,  se valora la dimensión del trabajo de esta familia. Sí todos pensáramos así, otra sería la realidad. El marco de influencia de un proyecto de esta índole tiene proyección geométrica y es un icono en materia de salidas reales a un problema específico.
Muchas empresas pueden hacer donaciones que le generarían exenciones tributarias de ley. Permitiría repontecializar un proyecto de esta naturaleza. De muchas maneras se puede en todo caso ayudar. Estupefacientes, una institución llena de corrupción. Está llena de lotes en Rionegro Antioquía, que puede entregar en comodato a la corporación. Las grandes empresas públicas, de la ciudad pueden hacer contribuciones en dinero y en especie.  La alcaldía como en los planes de cobertura educativa patrocinar becas. Salidas, tantas como se quiera. Debemos tener la voluntad.
No queda sino dar las gracias. Dentro de poco, este proyecto que se extiende a más de cuatro sedes, estará en todas las zonas vulnerables de la ciudad en materia de drogadicción. Esto se llama sembrar futuro y vida. Ojala permanezca para siempre.








sábado, agosto 17, 2013

LA VIOLENCIA EN EGIPTO


Estamos muy lejos de tener un manejo civilizado de los conflictos políticos. En plena apertura del siglo XXI, se suponía que superaríamos los problemas de violencia gracias a la revolución de las TIC, a los procesos de apertura en curso, la globalización y la consolidación de la democracia.  No ha sido así. En los últimos meses, Egipto ha vivido una violencia descarnada, el mundo presenció hace tres días un verdadero baño de sangre, que demuestran cuan alejados estamos de esta situación ideal. Conocer lo que está en juego en este país resulta  de suma importancia para descifrar el tipo de confrontaciones de tipo cultural e ideológico, para no decir que religioso que aun están vigentes.

Algunos aspectos históricos nos ayudaran a entender mejor estos sucesos. La matriz del conflicto en Egipto nació del proceso de occidentalización aperturado por Gamal Abdel Nasser,  hombre fuerte del ejército y después presidente del país, quien impulsó cambios estructurales por encima de los musulmanes que han pretendido implantar un Estado islámico basado en la sharia y el rechazo a la influencia occidental en el país. Luego, bajo la presidencia de Anwar Sadat y después, con Hosni Mubarak, este grupo religioso, vivió a la sombra, aprovechando el descontento popular con este último para promover la figura de Mohamed Morsi, que tras la caída de Mubarak, es elegido presidente. Ellos pretenden ser referente de la vida en Egipto.
Recordemos que los Hermanos Musulmanes son los islamistas con más tradición y los que más trabajo han hecho en los sectores desfavorecidos de Egipto, a través de la asistencia benéfica y trabajos de cooperación en barrios urbanos con menos acceso a infraestructura. Supieron manejar los hilos de la revolución egipcia que estalló a comienzos del 2011, y después de la caída de Hosni Mubarak en febrero del 2011, su representante Mohamed Morsi fue elegido en las primeras elecciones presidenciales democráticas que celebró el país en su historia. Es importante tener en cuenta que Mursi y su entonces contendor Ahmed Shafiq, que representaba el continuismo de Mubarak, eran el representante de dos antiguos fenómenos del escenario político del país: el militarismo y la religión. Cuando ganó Mursi se invirtieron los papeles, y los islamistas que habían estado reprimidos por décadas subieron al poder. Pero esto no cambió demasiado el status quo. Como Kersten lo anticipó, se mantuvieron los dos puntos de gravedad sobre los que se soportó el régimen de Mubarak. El pueblo, después de toda una revolución que pretendía lograr reformas hacia una democracia de tipo occidental, vio en cambio reemplazar el sable por el turbante. Egipto, importante recordarlo, tiene una juventud preparada, con los ojos puestos en lo que pasa en el mundo, actualizada por lo tanto, moderna, que clama por una apertura real al mundo por encima de los dogmas de la fe y espera la consolidación de la democracia en su país. Las redes sociales le han servido de plataforma para defender estas aspiraciones. En contrapeso está el otro país, islámico, tradicional, dogmatico y que piensa en imponer un estado religioso, basado en los principios del Corán.

Hace dos tres días este país conoció uno de los peores hechos violentos: Más de 400 muertos, todos civiles inermes. Recordemos que Durante semanas, decenas de miles de partidarios de Mohamed Morsi, el derrocado presidente y la Sra. Hussein, habían anticipado un ataque militar contra su sit-ins. Construyeron barricadas de sacos de arena, ladrillos y acero. Pusieron guardias en las entradas. Se reunieron palos y piedras. A pesar de sus preparados, sabían que el ataque finalmente vendría. El desalojo se hizo a sangre y fuego. Estados Unidos sabe del papel que juega Egipto en oriente y no puede mirar con indiferencia lo que pasa en esta parte del mundo. Estamos lejos de ver una resolución pacífica del conflicto, pero es de esperarse que las fuerzas en tensión terminen enfrentadas pacíficamente en unas elecciones, esto depende de muchos factores, esperaremos que suceda de esta manera, pero está claro que estamos lejos que en buena parte del mundo está lejos de manejar con algún grado de civilización este tipo de confrontaciones y que además el problema religioso sigue siendo un eje vital en oriente que occidente no puede desconocer.


















sábado, agosto 10, 2013

LA QUIEBRA DE INTERBOLSA PARA PROFANOS II



La quiebra de grandes fondos de inversión en el mundo no sorprende a nadie. Cada cuatro años presenciamos este tsunami con protagonistas diferentes pero en esencia con el mismo libreto: Desfalcos masivos utilizando los mismos engaños. Estos se repiten cíclicamente sin que nada pase. En Colombia, la historia es aún más grave, nos acostumbramos a los mismos pese a los descalabros que produce en el sistema y la desconfianza que genera: Factor Grup, corredores asociados, interbolsa, el grupo cortes, DMG, DRF, para citar solo los más visibles. Interbolsa es el último escándalo de este tipo, comprender a cabalidad que pasó con este corredor de bolsa es de suma importancias para proveer futuros males.
Acceder a grandes  flujos  de capital por vía de ofertas de rendimiento altos basados en productos en el mercado bursátil y en negocios de inversión directa es el deporte nacional. Estos fondos están perfectamente camuflados desde lo legal, lo que les permite especular en negocios de bolsa a corto y mediano tiempo e invertir en activos y operaciones por fuera de su objeto empresarial, con el fin de obtener ganancias exorbitantes, ejemplo: los repos y el caso Fabricato,  los que catapultarán las ganancias a favor, no de los inversionista, sino de los dueños de los fondos.
Como funcionó interbolsa, cual es su entramado. Empecemos por el principio.
Que es interbolsa. Fue una empresa comisionista de bolsa del mercado bursátil colombiano. Hasta hace poco la mayor corredora con el 32 % del mercado total y la que por su peso especifico en el mercado manejaba los títulos de deuda pública del estado. Curiosamente era la única firma en el top 5 que no tenía una matriz bancaria.
El conglomerado tiene 23 empresas vinculadas, entre ellas Interbolsa Sociedad Administradora de Activos -SAI-, la empresa de crédito hipotecario ACERCASA y la empresa de aviación Easyfly. "Estas sociedades se encuentran operando en cinco jurisdicciones: Colombia, Estados Unidos, Panamá, Islas Vírgenes Británicas y Luxemburgo". Al 31 de octubre de este año, InterBolsa S.A., reportó activos por 323 millones de dólares, pasivos por 165,6 millones de dólares y un patrimonio de 157,5 millones de dólares.. Según el súper-intendente de sociedades, la radiografía actual de sus activos es la siguiente: “el Grupo Interbolsa administraba cerca de $9 billones. Se estima que el dinero en riesgo no supera los $700.000 millones. Es una cifra que no supera 10% de lo manejado por la firma, esto quiere decir que más de 90% de los recursos administrados por la comisionista están a salvo. El problema se reduce a una cifra que, si bien es importante, en el grueso de la operación, es menor”.
Quienes son los dueños actuales:  Hoy el dueño mayoritario de InterBolsa es Víctor Maldonado, familia y asociados, con el 30 por ciento; los exempleados de Inversionistas de Colombia tienen el 15 por ciento; Rodrigo Jaramillo y familia el 15 por ciento; y Juan Carlos Ortiz el 2,8 por ciento. El resto está repartido entre diversos inversionistas. Paradójicamente Ortiz, el más controvertido de los socios no ha tenido ninguna participación en esta última etapa.
Por qué intervinieron a interbolsa? El problema de liquidez de la empresa y el  incumplimiento de sus obligaciones, hubo un préstamo de $ 20.0000 millones de pesos que no pudo ser atendido y que obligó a las autoridades del gobierno al cierre de la comisionista. Tenía problemas de liquidez y no de insolvencia, son dos cosas diferentes, es importante tener en cuenta este aspecto. A partir de este momento se fueron  conociendo las perlas del negocio  y empiezan a aparecer uno a uno, los manejos espurios del grupo: desvío de dinero de clientes y su utilización para negocios propios de la firma, operaciones por cuenta propia por encima de lo establecido, la realización de operaciones carrusel por fuera de la bolsa, registro de operaciones sin el conocimiento ni consentimiento de sus clientes y la realización de operaciones de registro con entidades no vigiladas por la Superintendencia Bancaria. Se encontró en las dos primeras semanas de intervención 64 acreencias vencidas, detrás de las cuales vienen muchas más. Estas tendrán que ser cubiertas con un patrimonio que, al menos en libros, no parece muy alto. "Registraba en esa fecha un pasivo externo por 255.000 millones de pesos y un patrimonio que alcanza la suma de 59.000 millones", se lee en uno de los informes oficiales, que concluye que la sociedad "no está en capacidad de atender sus obligaciones actuales ni futuras". “Las demandas son otro factor grave que incidió sobre su colapso. Contra la sociedad cursan 22 procesos: 11 judiciales, 2 ordinarios laborales, una acción popular, 3 ordinarios, 2 administrativos, una nulidad, un restablecimiento del patrimonio y un laudo arbitral a la fecha de la intervención, hoy deben ser muchas. A estas se suman las denuncias penales instauradas en los últimos siete meses contra sus administradores y principales socios. Y si bien hay un importante rubro de cuentas por cobrar (casi 90.000 millones de pesos), el 80 por ciento pareciera irrecuperable.
Una de ellas, por 86.000 millones de pesos, está a cargo de Alejandro Corridori y de otras compañías del italiano, respaldadas solo con pagarés y sin garantías reales. Corridori era el cliente estrella de la comisionista y, a su vez, el mismo que la llevó a su iliquidez a través de los llamados 'repos' de Fabricato. Además, en criterio de la Súper, el grupo tuvo una gran pérdida al haber cedido, sin ninguna contraprestación, las carteras administradas por su Sociedad Administradora de Inversiones (SAI), "generando pérdida total de valor en la empresa y su consecuente repercusión en los estados financieros de Interbolsa S. A.".
A ese panorama se une el desinterés de los accionistas en el futuro de la empresa, hecho que se observó en la asistencia a las dos últimas asambleas, cuyo quórum osciló entre el 10 y el 38 por ciento.
Hoy, ningún directivo quiere dar razón de qué fue lo que realmente pasó en Interbolsa S. A.
El negocio que generó su muerte fue el de los repos de fabricato, entendamos la figura: Se trata de operaciones de venta con pacto de recompra, en la cual un inversionista —que necesita liquidez— transfiere o cede a otro temporalmente la propiedad (banco o persona natural) un determinado paquete de acciones de una empresa a cambio de una suma de dinero. Es algo así como empeñar o dejar como garantía esos papeles a corto plazo (de 1 a 30 días), en el caso de interbolsa se hicieron sobre el ofrecimiento de una ganancia futura de mercado basadas en cálculos mentirosos, suponer que las acciones subirían o valdrían el doble o más en el futuro. Al vencerse el plazo, quien otorgó el préstamo, se compromete a devolver las acciones, tras recibir la totalidad del dinero del crédito, incluidos los intereses pactados o las ganancias ofrecidas. Usualmente las firmas comisionistas actúan como intermediarias en este tipo de transacciones al brindar asesoría a sus clientes sobre los riesgos, ventajas y desventajas. Ese tipo de operaciones —que llevan muchos años en el mercado bursátil— son permitidas y las pueden ejecutar personas naturales o jurídicas, siempre y cuando se ofrezcan las garantías del caso para la transacción. Generalmente la garantía exigible en ‘repos’ es el 30% del valor del paquete de títulos, bonos, etc. Por ejemplo, si una persona posee $100 millones en acciones de una compañía, puede obtener un préstamo hasta por $70 millones sobre las mismas, para invertir este dinero en más acciones u otros activos. l riesgo o futuro de la operación ‘repo’ está atado al comportamiento o a la volatilidad del precio de la acción.
Por eso, a la hora de acudir a esta operación quien va a prestar dinero sobre acciones analiza la bursatilidad de los títulos en bolsa.
La Bolsa de Valores de Colombia aplica una regulación mediante la cual clasifica los títulos de acuerdo a su evolución y rentabilidad. De allí se deduce cuáles son los más rentables y susceptibles para operaciones ‘repo’.
“Si tomamos una acción muy líquida y tiene adecuada cobertura, no hay problema en que el monto de repos sea importante. El problema es que la acción no tenga liquidez”, explica Daniel Jiménez, presidente de Correval.
A juicio de analistas como el economista Eduardo Sarmiento, el excesivo uso de ‘repos’ por parte de Interbolsa para apostarle a grandes volúmenes de acciones de la textilera antioqueña Fabricato fue lo que provocó la crisis.
Aunque el título de Fabricato había sufrido un salto de $29 a $90 (350%) entre el 2011 y lo corrido del 2012, el mercado desconfió de ese extraño comportamiento lo que generó que Interbolsa no pudiera financiarse más por medio de esta operación.
Al derrumbarse este negocio, muchos inversionistas que confiaron su dinero en la comisionista comenzaron a tramitar su devolución. Allí la firma entró en crisis de liquidez.
Esa iliquidez se hizo patente cuando Interbolsa no pudo pagar un crédito de $20.000 millones al BBVA que estaba apalancado con ‘repos’.
A partir de este momento empezaron a descubrirse uno a uno las operaciones fraudulentas hechas a través del corredor de bolsa y que hoy son la comidilla en Colombia. Sobra decir que estamos esperando que empresa remplace a esta y dentro de cinco años la historia será la misma con protagonistas nuevos, siempre nos ha pasado desde hace treinta años cuando colapso el Banco Nacional, para no citar escándalos anteriores.













miércoles, julio 31, 2013

LAS CONVERSACIONES DE LA HABANA II



A muchos de los críticos de las conversaciones de la Habana se les olvida que en cincuenta años de confrontación armada el país registra los índices más altos de víctimas de que se tenga conocimiento en el mundo, un desplazamiento perverso y nefasto, muerte indiscriminada, desolación y pobreza  en grandes zonas. El presidente es consciente de lo difícil del proceso, de los riesgos políticos que el mismo implica y de lo escabroso de la agenda que se desarrolla en la isla caribeña, de igual manera sabe cómo los enemigos del mismo no descansaran hasta verlo frustrado. Las conversaciones están sometidas a todo tipo de presiones, a la terquedad de un grupo insurgente que aún no acepta su anacronismo y a las posiciones intransigentes de un derecha implacable que solo ve la salida armada como posibilidad real. El tema de la participación política constituye uno de los ejes más importantes en estos diálogos y es un hecho que del mismo depende buena parte del existo de este proceso.
Las conversaciones de paz, centradas en el tema de la participación política en este momento, se cumplen de acuerdo a la bitácora diseñada por las partes.  “Ambas partes continuaron avanzando en la discusión del segundo punto de la agenda sobre participación política, señaló un comunicado conjunto, leído a la prensa por el miembro de las FARC Andrés Paris en el Palacio de las Convenciones de La Habana, sede de las negociaciones. Durante el ciclo, el más corto desde que comenzaron las negociaciones en noviembre de 2012, cada parte presentó su visión general sobre participación política, iniciando con el tema de garantías para el ejercicio de la oposición, como un elemento esencial para la construcción de un acuerdo final, dice el comunicado. El Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) "intercambiaron propuestas sobre derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general, y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del acuerdo de paz”.
No es buena la situación económica del país y está claro que los grandes proyectos del país no arrancan.  La delincuencia común y las Bacrim están desbordadas lo que no deja de ser un obstáculo más a los diálogos y caldo de cultivo para los opositores.  Lo bueno, la agenda legislativa en materia de paz se cumplió con todo rigor, el congreso fue absolutamente responsable en esta materia y el gobierno tiene los instrumentos jurídicos que le permitirán cumplir con los acuerdos. Las partes deben entender que estas conversaciones generaran una plataforma que permitirá la inclusión del grupo subversivo y la reparación de los daños a las víctimas del conflicto en un proceso largo y engorroso, que compromete a todo el país, esto en carta blanca quiere decir que no todos los temas se deberán resolver en la Habana.  Lo expreso porque hay una terquedad perversa y un atavismo nefasto en  algunas posiciones tanto de la FARC como del gobierno que no se explican y realmente son un palo en la rueda.

La popularidad del presidente está en su peor momento.  Son más los opositores y contradictores de la agenda de la Habana  que las personas que entienden de su importancia de estos acuerdos y lo necesario que tengan éxito. Vivimos una especie de escepticismo generalizado, como sí cincuenta años de violencia nos hubiesen acostumbrado a esta atípica convivencia con la violencia que  nos impide entender a carta a cabal lo que está en juego en la Habana. Ahora que estoy leyendo todo sobre el líder Mandela comprendo la grandeza de su espíritu. Lo cito, porque el presidente Juan Manuel ha hecho una apuesta muy grande y sabe los sacrificios políticos que el proceso implica. Los diálogos  deben asumirse y desarrollarse bajo esta lupa y confiamos en que el primer mandatario no ceda en este propósito frente a la escalada que viene haciendo la oposición de derecha, alborotada por razones que todos conocemos y que tienen que ver con la propiedad rural, los poderes enquistados en un siglo de violencia y las próximas elecciones que definirán el futuro del país. Esperemos que el gobierno tenga la sabiduría para sacar la agenda de la Habana adelante.







miércoles, julio 24, 2013

INFORME DEL CENTRO HISTÓRICO DE COLOMBIA SOBRE 54 AÑOS DE VIOLENCIA

Colombia lleva cincuenta años de conflicto armado, que constituyen una verdadera tragedia.  Las consecuencias de la misma vistas en este informe, con un análisis contextual completo, cifras e inventario de daños, constituyen un aporte a la reconstrucción histórica del conflicto. El informe fue dirigido por el investigador de la universidad nacional Gonzalo Sánchez, esta comisión se creó dentro del marco de la ley de justicia y paz. El objetivo del trabajo es rescatar la memoria del conflicto necesario para reparar, recomponer, perdonar y sembrar porvenir dentro de los marcos de inclusión, equidad y oportunidades.  Hoy  de manera oficial se lo entregan al presidente.  He querido traer el prólogo del mismo para que mis lectores conozcan de manera directa. Se darán los link donde está completo el mismo.

EL MAL SUFRIDO DEBE INSCRIBIRSE EN LA MEMORIA COLECTIVA, PERO PARA DAR

El mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para dar una nueva oportunidad al porvenir
Tzvetan Todorov
Colombia tiene una larga historia de violencia, pero también una renovada capacidad de resistencia a ella, una de cuyas más notorias manifestaciones en las últimas dos décadas ha sido la creciente movilización por la memoria. Rompiendo todos los cánones de los países en conflicto, la confrontación armada en este país discurre en paralelo con una creciente confrontación de  memorias y reclamos públicos de justicia y reparación. La memoria se afincó en Colombia no como una experiencia del posconflicto, sino como factor explícito de denuncia y afirmación de diferencias. Es una respuesta militante a la cotidianidad de la guerra y al silencio que se quiso imponer sobre muchas víctimas. La memoria es una expresión de rebeldía frente a la violencia y la impunidad. Se ha convertido en un instrumento para asumir o confrontar el conflicto, o para ventilarlo en la escena pública. Ahora bien, al aceptar que la movilización social por la memoria en Colombia es un fenómeno existente, es preciso también constatar su desarrollo desigual en el plano político, normativo y judicial. Regiones, tipos de víctimas, niveles de organización, capacidad de acceso a recursos económicos son factores que cuentan en la definición de los límites o posibilidades de la proyección y sostenibilidad de las prácticas e iniciativas de memoria que hoy pululan en el país. En todo caso, es gracias a todo este auge memorialístico que hay en Colombia una nueva conciencia del pasado, especialmente de aquel forjado en la vivencia del conflicto.
El conflicto y la memoria —lo muestra con creces la experiencia colombiana no son elementos necesariamente secuenciales del acontecer político-social, sino rasgos simultáneos de una sociedad largamente fracturada.
ENTRE LA INVISIBILIDAD Y EL RECONOCIMIENTO

Colombia apenas comienza a esclarecer las dimensiones de su propia tragedia. Aunque sin duda la mayoría de nuestros compatriotas se sienten habitualmente interpelados por diferentes manifestaciones del conflicto armado, pocos tienen una conciencia clara de sus alcances, de sus impactos y de sus mecanismos de reproducción. Muchos quieren seguir viendo en la violencia actual una simple expresión delincuencial o de bandolerismo, y no una manifestación de problemas de fondo en la configuración de nuestro orden político y social.
El carácter invasivo de la violencia y su larga duración han actuado paradójicamente en detrimento del reconocimiento de las particularidades de sus actores y sus lógicas específicas, así como de sus víctimas. Su apremiante presencia ha llevado incluso a subestimar los problemas políticos y sociales que subyacen a su origen. Por eso a menudo la solución se piensa en términos simplistas del todo o nada, que se traducen o bien en la pretensión totalitaria de exterminar al adversario, o bien en la ilusión de acabar con la violencia sin cambiar nada en la sociedad. Una lectura del conflicto en clave política mantiene las puertas abiertas para su transformación y eventual superación, lo mismo que para reconocer, reparar y dignificar a las víctimas resultantes de la confrontación armada.
En este contexto, es un acontecimiento reciente la emergencia de las víctimas en la escena social y en los ámbitos institucionales y normativos. Tierra, verdad y reparación constituyen, en efecto, la trilogía básica de la Ley de Víctimas que inauguró un nuevo modo de abordar el conflicto en el Estado colombiano. Durante décadas, las víctimas fueron ignoradas tras los discursos legitimadores de la guerra, fueron vagamente reconocidas bajo el rótulo genérico de la población civil o, peor aún, bajo el descriptor peyorativo de “daños colaterales”. Desde esta perspectiva, fueron consideradas como un efecto residual de la guerra y no como el núcleo de las regulaciones de esta.
La polarización minó el campo de la solidaridad con ellas, incluso las movilizaciones ciudadanas contra modalidades de alto impacto, como el secuestro y la desaparición forzada, se inscribieron en esta lógica dominante en el campo político. Las víctimas particularmente del paramilitarismo fueron puestas muchas veces bajo el lente de la sospecha, se establecieron en general jerarquías oprobiosas según el victimario, que tuvieron como correlato la eficacia o la desidia institucional, la movilización o la pasividad social.
¿A quiénes concierne la guerra? En la visión kantiana, el daño que se hace a una víctima es un daño que se le inflige a toda la humanidad. De allí el compromiso axiológico de protección a las víctimas, consagrado en las normas internacionales de Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario. No obstante, pareciera que en los hechos se requiere la condición de parte directamente afectada, interesada, para que el tema de las responsabilidades frente al conflicto desencadene la acción colectiva. Por ello, aunque el conflicto armado en el país ha cobrado millares de víctimas, representa para muchos conciudadanos un asunto ajeno a su entorno y a sus intereses. La violencia de la desaparición forzada, la violencia sobre el líder sindical perseguido, la violencia del desplazamiento forzado, la del campesino amenazado y despojado de su tierra, la de la violencia sexual y tantas otras suelen quedar marginadas de la esfera pública, se viven en medio de profundas y dolorosas soledades. En suma, la cotidianización de la violencia, por un lado, y la ruralidad y el anonimato en el plano nacional de la inmensa mayoría de víctimas, por el otro, han dado lugar a una actitud si no de pasividad, sí de indiferencia, alimentada, además, por una cómoda percepción de estabilidad política y económica.
La construcción de memorias emblemáticas de la violencia y de sus resistencias puede y debe realizarse tanto desde los centros como desde la periferia del país. Tanto desde los liderazgos nacionales y los liderazgos enraizados en las regiones, como desde los pobladores comunes y corrientes. La democratización de una sociedad fracturada por la guerra pasa por la incorporación, de manera protagónica, de los anónimos y de los olvidados a las luchas y eventualmente a los beneficios de las políticas por la memoria.
Es indispensable desplegar una mirada que sobrepase la contemplación o el reconocimiento pasivo del sufrimiento de las víctimas y que lo comprenda como resultante de actores y procesos sociales y políticos también identificables, frente a los cuales es preciso reaccionar. Ante el dolor de los demás, la indignación es importante pero insuficiente. Reconocer, visibilizar, dignificar y humanizar a las víctimas son compromisos inherentes al derecho a la verdad y a la reparación, y al deber de memoria del Estado frente a ellas.
La memoria de las víctimas es diversa en sus expresiones, en sus contenidos y en sus usos. Hay memorias confinadas al ámbito privado, en algunos casos de manera forzosa y en otras por elección, pero hay memorias militantes, convertidas a menudo en resistencias. En todas subyace una conciencia del agravio, pero sus sentidos responden por lo menos a dos muy diferentes tipos de apuestas de futuro. Para unos, la respuesta al agravio es una propuesta de sustitución del orden, es decir, la búsqueda de la supresión o transformación de las condiciones que llevaron a que pasara lo que pasó: es una memoria transformadora. Pero hay también memorias sin futuro, que toman la forma extrema de la venganza, la cual a fuerza de repetirse niega su posible superación. La venganza pensada en un escenario de odios colectivos acumulados equivale a un programa negativo: el exterminio de los reales o supuestos agresores. En efecto, la venganza parte de la negación de la controversia y de la posibilidad de coexistir con el adversario. Es la negación radical de la democracia.
Degradación y responsabilidad
Las guerras pueden destruir o transformar las sociedades, pero ellas también se transforman por exigencias internas o por variaciones inesperadas de los contextos que propiciaron su desencadenamiento. Esa distancia entre el origen y la dinámica presente de una guerra la plasmó con un símil muy elocuente para la Guerra de los Mil Días el General Benjamín Herrera, uno de sus protagonistas: “las guerras en su curso van siendo alimentadas y sostenidas por nuevos reclamos o nuevas injusticias distintas de aquellas que las hacen germinar, al modo que los ríos llevan ya en su desembocadura muchísimas más ondas que aquellas con que salieron de su fuente1 Pocos dudarían hoy que el conflicto armado interno en Colombia desbordó en su dinámica el enfrentamiento entre los actores armados. Así lo pone de presente la altísima proporción de civiles afectado y, en general, el ostensible envilecimiento de las modalidades bélicas. De hecho, de manera progresiva, especialmente desde mediados de la década de los noventa, la población inerme fue predominantemente vinculada a los proyectos armados no por la vía del consentimiento o la adhesión social, sino por la de la coerción o la victimización, a tal punto que algunos analistas han definido esta dinámica como guerra contra la sociedad o guerra por población interpuesta.2 a violencia contra la población civil en el conflicto armado interno se ha distinguido por la sucesión cotidiana de eventos de pequeña escala 1. Citado en Gonzalo Sánchez y Mario Aguilera (Editores), Memoria de un país en Guerra: Los Mil Días 1899-1902, Editorial Planeta, Bogotá, 2001, p.23 2. Ver Daniel Pecaut, Guerra contra la Sociedad, Editorial Planeta, Bogotá, 2001. Y EricLair, “Reflexiones acerca del terror en los escenarios de guerra interna “, en Revista De Estudios Sociales, No. 15, junio 2003, pp. 88-108 (asesinatos selectivos, desapariciones forzosas, masacres con menos de seis víctimas, secuestros, violencia sexual, minas antipersonal) dentro de una estrategia de guerra que deliberadamente apuesta por asegurar el control a nivel local, pero reduciendo la visibilidad de su accionar en el ámbito nacional. En efecto, los actores armados se valieron tanto de la dosificación de la violencia como de la dosificación de la sevicia, esta última en particular en el caso de los paramilitares como recurso para aterrorizar y someter a las poblaciones. Esta dinámica, que constituyó el grueso de la violencia vivida en las regiones, fue escasamente visible en el plano nacional, lo que muestra la eficacia del cálculo inicial de los perpetradores de eludir la responsabilidad de sus fechorías frente a la opinión pública y frente a la acción judicial.
Desentrañar las lógicas de la violencia contra la población civil es desentrañar también lógicas más amplias de la guerra: el control de territorios y el despojo de tierras, el dominio político electoral de una zona, la apropiación de recursos legales o ilegales. La victimización de las comunidades ha sido un objetivo en sí mismo, pero también ha sido parte de designios criminales más amplios de los actores de la guerra.
¿Pluralismo y disenso: amenaza o riqueza?
La confrontación armada contemporánea exacerbó particularidades de la tradición política nacional, en especial el sectarismo, que tuvo su máxima expresión en la guerra sucia. Ciertamente en Colombia ha predominado una concepción de la política en la cual el disenso o la oposición son vistos antes que como elementos constitutivos de la comunidad política, como amenazas a la integridad de esta o a la concepción de orden dominante en cada momento. Se trata de la persistencia de una cultura política que no ha logrado superar la exclusión ni mucho menos integrar la diferencia de forma activa en la lucha por el poder. En su lugar hay una tentación latente al pensamiento único o al dogmatismo, que limita con la violencia o la alimenta. Es bajo esta perspectiva que el campo político integró como rasgo distintivo de sus dinámicas la eliminación del adversario o del disidente. Ese ha sido lo que podría llamarse el programa perverso de la guerra sucia. El sectarismo de la política se extiende a las armas y el sectarismo de las armas se proyecta en la política.
Son males que vienen de muy atrás. Los procesos de ampliación democrática en el plano institucional que se iniciaron desde los años ochenta no marcharon a la par de la democratización social. En efecto, el acomodamiento de viejos poderes, la instrumentalización de la vía política y la cooptación del Estado por parte de los actores armados ilegales de uno y otro signo torpedearon los esfuerzos de democratización emergentes.
En esta dirección, democratización sin democracia o “Estado de Derecho sin democracia”, en términos de J.Habermas,3 resultan adecuados descriptores para el proceso, antes que la afirmación de un pulso insoluble entre ampliación democrática y profundización de la violencia, como a menudo se ha sugerido.
La democratización social y política sigue siendo una realidad inconclusa. Los procesos de reinserción que han tenido lugar no han sido del todo exitosos. En muchos sectores de la sociedad persiste el estigma o señalamiento sobre quienes han abandonado las armas. En estos casos, el pasado de violencia es explotado por muchos para reproducir y azuzar el conflicto en el presente, poniendo en riesgo una reintegración verdadera a la comunidad política y la posibilidad misma de transformación del contendor armado en contradictor político que es la sustancia de un proceso de paz
Las memorias y el provenir
Este informe da cumplimiento al mandato legal (Ley 975 de Justicia y Paz) de elaborar un relato sobre el origen y la evolución de los actores armados ilegales. En su desarrollo, el Grupo de Memoria Histórica —adscrito primero a la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación – cnrr- y ahora parte del Centro Nacional de Memoria Histórica – cnmh— se propuso dar respuesta a este requerimiento desde la 3. Jürgen Habermas, Historia y crítica de la opinión pública (México: Ediciones Gustavo Gili, 1994), 11. consideración de los actores armados ilegales no solo como aparatos de guerra, sino especialmente como productos sociales y políticos del devenir de nuestra configuración histórica como país.
A la luz de las consideraciones expuestas, el relato aquí plasmado intenta romper con las visiones reductoras de la violencia que condensan en coordenadas morales (los buenos y los villanos) la complejidad de lo que hemos vivido. La larga trayectoria del conflicto y las transformaciones de sus actores, junto a las transformaciones sociales e institucionales, clausuran toda pretensión de un relato mono causal que reduzca la continuidad de la violencia o su solución a la sola acción de los perpetradores o a un ejercicio de condena moral. La sociedad ha sido víctima pero también ha sido partícipe en la confrontación: la anuencia, el silencio, el respaldo y la indiferencia deben ser motivo de reflexión colectiva.
No obstante, esta extensión de responsabilidades a la sociedad no supone la dilución en un “todos somos culpables” de las responsabilidades concretas y diferenciadas en el desencadenamiento y desarrollo del conflicto. La reconciliación o el reencuentro que todos anhelamos no se pueden fundar sobre la distorsión, el ocultamiento y el olvido, sino solo sobre el esclarecimiento. Se trata de un requerimiento político y ético que nos compete a todos.
Este informe no es una narrativa sobre un pasado remoto, sino sobre una realidad anclada en nuestro presente. Es un relato que se aparta explícitamente, por convicción y por mandato legal, de la idea de una memoria oficial del conflicto armado. Lejos de pretender erigirse en un corpus de verdades cerradas, quiere ser elemento de reflexión para un debate social y político abierto. El país está pendiente de construir una memoria legítima, que no consensuada, en la cual se incorporen explícitamente las diferencias, los contradictores, sus posturas y sus responsabilidades, y, además, se reconozca a las víctimas.

El informe es un momento, una voz, en la concurrida audiencia de los diálogos de memoria que se han venido realizando en las últimas décadas. Es el “¡Basta ya!” de una sociedad agobiada por su pasado, pero  esperanzada en su porvenir.



EL INFORME
















lunes, julio 22, 2013

MURIÓ EL MAESTRO DEL PERIODISMO COLOMBIANO



 José Salgar murió ayer a sus 92 años. Este es el papa de todos los periodistas colombianos. El espectador, la casa donde libró todas sus batallas durante setenta años, lo recuerda con nostalgia y consciente del peso específico que tuvo en la larga historia de este diario: Testigo de excepción de buena parte de los acontecimientos del siglo XX en Colombia; viajero incansable y dueño de una poderosa memoria; visionario de los asuntos propios de Bogotá, ciudad que le dedicó centenares de artículos desde creó la columna de opinión llamada "El hombre de la calle", don José Salgar, como era reconocido en la redacción, deja un ejemplo de periodista incansable.
Anota este diario en este día: “Nacido el 21 de septiembre de 1921 en Bogotá, “El Mono” Salgar, como fue bautizado por sus amigos desde sus tiempos de estudiante, desentrañó su devoción por las noticias. Él mismo contaba que pasaba las tardes embelesado en los periódicos, hasta que por recomendación del maquinista de El Tiempo, Julio Sánchez, amigo y vecino de su familia, ingresó a El Espectador. Era el año de 1933, tenía apenas 13 años y entró a fundir barras de plomo para alimentar los linotipos desde las cuatro de la mañana. En ese labor, empezó a tener el privilegio de ser el primero en leer la edición del periódico. Pero como tenía un talento particular para olfatear las noticias y además era uno de los pocos que sabían teclear la máquina de escribir con los diez dedos, rápidamente pasó a la redacción. Al lado de Luis Cano y Gabriel Cano, y bajo la batuta del jefe de redacción Alberto Galindo, aprendió todo lo que era necesario para desempeñarse en el oficio. Eran los tiempos de un periodismo afrancesado de grandes talentos”.
El periódico “El tiempo” de Colombia recuerda sus más emblemáticos reconocimientos: “La trayectoria de Salgar fue reconocida por los premios más importantes del periodismo colombiano: en 1990, recibió tanto el Simón Bolívar, como el Premio CPB, del Círculo de Periodistas de Bogotá, ambos a su trayectoria. Y años después, en el 2005, recibió el premio Cémex-FMPI, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), en la categoría de homenaje. Tanto en este último, como en el Simón Bolívar, recibió el galardón de manos de Gabo, con quien mantuvo una estrecha amistad”.
Un capítulo especial amerita su amista con Gabriel García Márquez. Tratare de escribirla en esta semana.
Esta entrevista realizada por Julián Martínez Vallejo aparecida en la red, es muy bella, está el maestra en carne y hueso:
¿Cuándo y cómo llegó al espectador?
Yo soy el más antiguo de los periodistas del mundo, comencé a los 13 años. Era un muchacho que estaba comenzando a estudiar bachillerato y caí en el periodismo, esa es una historia que se ha contado mucho, Gabriel García Márquez la cuenta en sus memorias. Yo pase más de 70 años de trabajo en El Espectador. Toda la vida he estado allá y pasé la mayor parte de mi vida con Guillermo Cano.
J.M.V.: ¿Usted cuándo se conoció con Guillermo Cano?
J.S.: Cuando él estaba de estudiante en el Gimnasio Moderno yo ya era jefe de redacción de El Espectador, ahí nos conocimos. Él entró a mis órdenes como redactor y ahí comenzó. Después tuvimos 38 años continuos de trabajo hasta que él murió.


J.M.V.: ¿Cómo fue su relación con Guillermo Cano durante esos 38 años continuos de trabajo?
J.S.: Ni un sí, ni un no. De una amistad muy cordial, de una afinidad como periodistas muy grande y dos personas que siempre tuvieron una gran amistad y un gran profesionalismo.


J.M.V.: Don Guillermo Cano le hizo una dedicatoria a usted en una de sus editoriales el 31 de julio de 1983. Éstas fueron sus palabras:


"Escribo sobre José Salgar con un grado de admiración que se acerca muchísimo a la idealización del periodista perfecto. No en vano me ha tocado ser testigo de excepción de la mayor parte de su vida profesional y puedo dar fe y testimonio irrefutable de que como el Mono Salgar no hay dos ni ha habido dos en el periodismo colombiano. Se hizo a sí mismo, en todos los sentidos. Se educó, se capacitó, se perfeccionó por propio esfuerzo, sin ayuda externa, en razón de su inteligencia y del alma de periodista que nació con su alma.


Pero sobre todo, sin proponérselo, por inescrutable destino, se convirtió en maestro de periodistas. Son más los alumnos consagrados de José Salgar que trabajan en la prensa escrita, en la radio, en la televisión, en las revistas, en todo lo que tenga que ver con la ciencia de la comunicación de masas, que los egresados de las universidades. Abundantes testimonios darán fe de que no exagero". (El Espectador, 'Libreta de Apuntes', 31 de julio de 1983)


¿Usted qué hizo y qué le dijo a don Guillermo?
J.S.: Yo le agradecí mucho esa nota que se publicó como editorial de El Espectador cuando yo cumplí 50 años de trabajo en el periódico. Guillermo siempre fue muy particular conmigo y esa fue una muestra. Yo le di un abrazo muy fuerte. Me recuerdo con mucho cariño y muy agradecido de esas palabras.


J.M.V.: ¿Cuál es el recuerdo que más lo impacto el 17 de diciembre de 1986 cuando asesinaron a Guillermo Cano Isaza?

J.S.: Mi actitud fue únicamente encargarme de la edición del otro día. Yo lo único que hice fue retirar el editorial y poner en lugar del editorial una frase que decía: “Seguimos adelante”, y hemos seguido adelante. Con el ejemplo de Guillermo, El Espectador y su política editorial siguió adelante.
Siempre leí sus columnas. Mi padre fue lo que hoy llamamos un fans incondicional y siguió su trayectoria religiosamente. Su muerta es una pérdida irreparable para el periodismo no sólo nacional sino mundial, pero es importante recordar, que este hombre dejó la casa en orden, se retiró a buen tiempo y para todos los interesados queda su legado, escritos y vida como bitácora que les dará los mejores consejos “En la profesión más bella del mundo”.